28053(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28053  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No.  181                                                                                                          Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D. C., veintiséis de septiembre de  dos mil siete.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  José   Wilson   Paláez  Cano  contra  la  sentencia  dictada  el 17 de abril de 2007 por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Buga,  mediante  la cual confirmó la emitida el 28 de febrero del  mismo  año  por  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Cartago, que condenó  al  procesado  a  18  años y 4 meses de prisión por los delitos de homicidio y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

Hechos.  

Al  caer la tarde del 28 de marzo de 2006, en  el  barrio  Carlos  Holmes  Trujillo de la ciudad de Cartago, un sujeto disparó  repetidamente  un  arma de fuego contra el joven Carlos  Alberto  Cortés  Patiño,  causándole  la muerte. El  autor  del  hecho  huyó en el taxi de placas VLG-279, siendo perseguido por una  patrulla  de  la  policía  que  llegó  al lugar, alertada por el sonido de los  disparos.  La  persecución  terminó  con la inmovilización del vehículo y la  captura  de  José  Wilson  Peláez Cano, quien  lo conducía.  En el sitio de la captura los uniformados  recuperaron  4  vainillas que el conductor arrojó por la ventana del vehículo,  y   en   el  interior  del  mismo   se  halló  el  arma  utilizada  en  el  crimen.     

Actuación  procesal  relevante.   

1. Mediante escrito de 24 de mayo de 2006, la  Fiscalía  presentó escrito de acusación contra José  Wilson  Peláez  Cano  por  los delitos de homicidio y  porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa personal, ante los Juzgados Penales  del  Circuito de Cartago, y el 8 de junio siguiente formalizó la imputación en  audiencia.    

2.  Celebrado  el  juicio  oral,  el  Juzgado  Tercero,  mediante  sentencia  de 28 de febrero de 2007, condenó al procesado a  la  pena  principal  de  18  años  y  4  meses  de  prisión  y la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término, como  autor responsable de los delitos imputados en la acusación.   

3.   La  defensa  y  el  representante  del  Ministerio  público  apelaron  esta  decisión,  ambos en procura de obtener la  absolución.  La  defensa,  sustentada  en  la  versión  del  procesado,  quien  manifestó  que  el  autor  del  crimen  lo  abordó obligándolo a abandonar el  lugar,  y  más  adelante  se  bajó  del  vehículo  dejando  en su interior el  revólver  y  las  vainillas.  El Procurador, por estimar que no existía prueba  inequívoca que enlazara al procesado con el homicidio.   

4.  El  17 de abril, el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Buga  confirmó  el fallo impugnado. Inconforme con esta  decisión, el defensor del procesado recurre en casación.   

La         demanda.   

Tres cargos, todos con fundamento en la causal  tercera  del  artículo  181  de la ley 906 de 2004, por desconocimiento de  las  reglas de producción y apreciación de la prueba, presenta el actor contra  la sentencia impugnada.   

Cargo primero: Afirma  que  la  sentencia  viola  de  manera  indirecta,  por  errores  de  derecho por  falsos     juicios    de    convicción,  los  artículos 7°, 10°, 276, 373, 380, 381 inciso primero, 393  y  404  del  estatuto  procesal  penal,  y  los artículos 9° y 103 del Código  Penal,  debido  a  que el Tribunal le da al testimonio del policía Alexánder  Benítez  Rojas “una eficacia  o   mérito   que   no  le  corresponde  al  que  expresamente  le  atribuye  la  ley”.   

Explica,  en  el  propósito  de demostrar su  aserto,  que  el  Tribunal  cae  en  contradicción  (i)  cuando sostiene que la  situación  de  flagrancia  en nada se resquebraja por el hecho de haber perdido  el  testigo  de  vista  el  taxi  cerca  del  cementerio, porque de inmediato lo  volvieron  a  divisar, sin que persona alguna se bajara  en el recorrido, y  (ii)  cuando  se  confiesa  desconcertado  por  el hecho de que los policías no  hubieran  interceptado  el taxi sino después de haber escuchado en la radio que  se  había  presentado un homicidio y que el autor se movilizaba en un vehículo  de este tipo.   

Sostiene  que  este  error  tuvo  incidencia  directa  en  la  sentencia  impugnada,  porque  se le dio al testimonio un valor  probatorio  que no tenía, y que en ausencia de los presupuestos establecidos en  el  artículo  381  del  Código  de  Procedimiento Penal, el procesado debe ser  absuelto.   

Cargo segundo: Afirma  que   la  sentencia  viola  de  manera  indirecta,  por  errores  de  hecho  por  falsos  juicios de identidad,  los  artículos  5°,  7°,  10°,  372,  380 inciso primero, 393, 402 y 404 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  y  9° y 103 del Código Penal, debido a que  distorsionó   el   testimonio  de  Alexánder  Mejía  Bustamante.      

Sostiene  que  el  Tribunal reconoce que este  testigo  (taxista de relevo)  aseguró  que el automóvil timoneado por el procesado llevaba un pasajero y que  no  era  acorralado por la policía. Sin embargo, asegura que estas afirmaciones  no  favorecen  al  reo,  porque  no  trascienden  “ninguna credibilidad cuando  sostuvo  que  en su llegada al parque Bolívar el rumor era que el taxista mató  a  una persona y cuando aseveró que a su paso por el barrio El Rosario hacia el  parque  Bolívar  notó  que  en  el taxi iba un pasajero”, porque su dicho es  desacreditado   por   el   policía  Mario  Alexánder  Benítez  Rojas  y  porque por los vidrios polarizados  del vehículo no podía divisar que allí iba otra persona.   

Asegura  que  aquí  la  versión del testigo  Alexánder     Mejía    Bustamante    fue  distorsionada, “porque la deposición o intención fue que el  rumor  de  que  el  taxista  había  matado a una persona lo oyó después de su  llegada al parque de Bolívar”.   

Cargo  tercero:  La  sentencia  viola  de  manera  indirecta,  por  errores de hecho por falsos   juicios   de   existencia,   los  artículos  372,  375,  379,  380,  381,  402 y 404 del Código de Procedimiento  Penal   y  el  artículo  103  del  Código Penal, debido a que el Tribunal  ignoró  el  testimonio  del  señor  Gilberto Flórez  Montoya.  Por  tanto,  pide  a la Corte casar el fallo  impugnado y en su lugar absolver al procesado.   

SE        CONSIDERA:   

1. La admisibilidad de la demanda de casación  en  el  nuevo sistema está condicionada al cumplimiento de ciertos presupuestos  de  carácter   procesal,  sustancial  y formal, que la propia normatividad  establece,  entre  los  que  se  mencionan,  de manera expresa, la existencia de  interés  para recurrir, la indicación de la causal de casación que se invoca,  la  debida sustentación del cargo planteado, y la demostración de la necesidad  de  que  la  Corte  asuma  su  estudio  para  la realización de los fines de la  casación1.   

2. Una sustentación adecuada, sin la cual no  es  posible  acceder  al  recurso,  exige  que  el  demandante  demuestre que el  juzgador  cometió  un  error al tomar la decisión, bien de juicio (in    iudicando)    o   de   actividad  (in  procedendo), para cuyo  efecto  no  basta  afirmar que una determinada infracción se cometió, sino que  es   necesario   precisar   en   qué  consistió,   qué  repercusiones  o  implicaciones  tuvo  en la decisión recurrida, qué consecuencias desfavorables  se  derivaron  de  ella para la parte impugnante, y por qué la intervención de  la    Corte   es   necesaria   para   el   cumplimiento   de   los   fines   del  recurso.   

3.  La flexibilización de la casación en el  sistema  acusatorio,  por virtud de su doble caracterización de control legal y  constitucional  de  las sentencias, no significa que las condiciones mínimas de  fundamentación  del  error  hayan desaparecido o decaído. La doble presunción  de  acierto  y  legalidad que ampara las sentencias de segunda instancia, impone  al  demandante  el  deber  demostrar,  tanto  en  el sistema anterior como en el  actual,  el error denunciado, y de hacerlo en forma clara, precisa y suficiente,  con  respeto  de  los  lineamientos  básicos que impone la lógica del recurso.   

4.  En  el  primer  cargo,  el casacionista  plantea   un   error   de  derecho  por  falso  juicio  de  convicción,  que  sustenta afirmando simple y llanamente que el Tribunal no le  dio  al  testimonio  del  agente  de  la  policía  nacional   Alexánder  Benítez  Rojas  la eficacia o  mérito  que  expresamente  le  atribuye  la  ley,  dando  a  entender que en el  procedimiento   penal   colombiano   existen  normas  que  tasan  el  valor  del  testimonio,   y   que   estas  escalas  de  valoración  preestablecidas  fueron  desconocidas por el Tribunal ad quem.   

Siendo  este  el planteamiento, el demandante  debió  empezar  por  precisar  qué  normas  de  procedimiento  contienen  esas  tarifas,  qué valor probatorio en abstracto le asigna la ley al medio de prueba  que  se analiza (testimonio),  qué  valor  en  concreto  el  Tribunal  le  asignó  a  la  versión del agente  Alexánder  Benítez Rojas, y  por  qué al otorgarle este valor, desconoció el contenido de las normas que lo  tasan.         

Realizada esta demostración, debía ocuparse  de  acreditar  la  trascendencia del error, ejercicio argumentativo que imponía  confrontar  el  testimonio indebidamente valorado con los restantes elementos de  prueba  tenidos  en  cuenta  al  condenar,  para  acreditar  que si (el  testimonio  del  agente  de policía)  hubiese  sido  apreciado  en  la  dimensión  probatoria prefijada en la ley, el  sentido   de   la   decisión   o  las  consecuencias  punitivas  habrían  sido  distintas.   

Esta doble tarea no es realizada por el actor.  Y  jurídicamente  no podía cumplirla, porque en el sistema penal colombiano la  ley  no  tasa  en  abstracto el valor de las pruebas. Esta función (la  de  valorar  las  pruebas)  ha  sido  discernida  al  Juez,  quien  al  realizarla  debe  hacerlo con sujeción de las  reglas  de  la  persuasión  racional o sana crítica, entendidas por tales, los  principios   científicos,  los  postulados  de  la  lógica  y  las  reglas  de  experiencia.   

Es  posible  que  el casacionista hay querido  significar   que  el  juez  (no  la  ley),  al  valorar  el testimonio del agente de la policía, desconoció  alguno  de  estos  parámetros  de valoración racional. Si esto es así, debió  seleccionar    como    vía    de    ataque    el    error    de    raciocinio,  y  demostrar  qué  regla  en  concreto  de  la  sana  crítica  fue objeto de inobservancia, labor que como se  dejó  visto  en  el  resumen  que  se  hizo  de la demanda, ni siquiera intenta  acometer.    

5.  En el segundo cargo, el libelista plantea  un  error  de  identidad por  distorsión   del   testimonio  de  Alexánder  Mejía  Bustamante,  porque el Tribunal puso a decir al testigo  lo  que  éste  no dijo en relación con el momento en el cual tuvo conocimiento  que   el   autor   del   crimen   había   sido   un  taxista.     

Dos  inconsistencias  de  fundamentación  se  advierten  en  este segundo  planteamiento. Una, que el cargo se deja en el  simple  enunciado,  pues  el  demandante  identifica  el  error  y  dice en qué  consistió,  pero  omite demostrar qué implicaciones tuvo este desacierto en la  decisión  de  condena.  Dos,  que  lo  cuestionado realmente por el actor es la  valoración  que  el Tribunal hizo del mérito probatorio de esta prueba, por lo  que    el    cargo    debió    plantearse    como    error    de   raciocinio,  con la carga demostrativa que  su alegación implica.    

6.  En  el  tercer  cargo,  por  errores  de  existencia,  el casacionista  se  limita  a  sostener  que  el  Tribunal ignoró el testimonio de Gilberto  Flórez  Montoya,  planteamiento  que  ab  initio resulta inidóneo para abrir a trámite el recurso, por ausencia  absoluta de fundamentación.   

7.  En  síntesis,  la  demanda no cumple las  exigencias  mínimas  de  idoneidad  formal  y  sustancial  requeridas  para  su  aceptación.  Por  tanto, se la inadmitirá y se ordenará devolver el proceso a  la  oficina  de origen, no advirtiéndose motivo atendible alguno que convoque a  la  Corte  a  adelantar un trámite oficioso con el fin de cumplir alguna de las  finalidades del recurso.    

8. Contra esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia  por  parte del demandante, de conformidad con lo establecido en  el  artículo  184  de  la ley 906 de 2004, en la oportunidad, forma y términos  precisados por la Corte, que a continuación se indican:   

a) La insistencia es un mecanismo especial que  puede  ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda, con el fin de que  la  Sala reconsidere su decisión. También puede ser promovido dentro del mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal   –siempre  que  el  recurso   no  haya  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial–,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates o suscrito la providencia  inadmisoria.   

b) La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  el voto en relación con la  decisión  de  inadmitir  la  demanda, o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo del Magistrado disidente,  del  Magistrado  que  no intervino en los debates, o del Delegado del Ministerio  Público,  ante  quien  se formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de  la  Sala,  o  no  presentarlo para su revisión, evento este  último   en  que  informará  de  ello  al  peticionario  en  un  plazo  de  15  días.   

d)  El auto que inadmite la demanda trae como  consecuencia  la  ejecutoria de la sentencia de segunda instancia contra la cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo  que  la insistencia prospere y  determine  la  prosecución  del  trámite casacional para un pronunciamiento de  fondo2.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  José  Wilson       Peláez       Cano.       

Contra esta decisión procede la insistencia,  en los términos indicados en la parte considerativa.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ             MARIA    DEL   R.  GONZALEZ DE L.   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN             JORGE      L.     QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS             JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

                                                Teresa Ruiz Núñez   

                                                   SECRETARIA   

    

1  Artículo 184 de la ley 906 de 2004.   

2  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *