27927(25-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27927   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 130.  

          Bogotá,   D.C.,   julio   veinticinco   (25)   de  dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

          Procede  la  Sala  a  dilucidar la colisión negativa de competencia  suscitada  entre  los Juzgados Segundo Penal del Circuito Especializado de Pasto  y  Promiscuo  Municipal  de  Ancuyá  (Nariño),  en  virtud de la cual rehúsan  proferir   el   fallo   que   corresponda   respecto  del  acusado  JESÚS ALONSO CABRERA ROSERO.   

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

          En  horas  de  la  noche  del  23 de febrero de 1994, se presentaron  cuatro  individuos  en  la  vereda  Yaranchá  del municipio de Ancuyá, quienes  portando  armas  de  fuego de defensa personal y prendas de uso exclusivo de las  fuerzas  armadas,  se  identificaron  como  miembros  del  grupo subversivo ELN,  reunieron  a  más  de  treinta  (30)  moradores  en  el puesto de salud y luego  procedieron  a  solicitar  que  les  entregaran dinero a cambio de no llevarse a  alguno  de  sus  descendientes  a  engrosar  las  filas  de  dicha organización  guerrillera,    motivo    por    el   cual   Higinio  Chamorro   les   entregó   $200.000,   Humberto   Romo  $560.000,  Segundo   Guillermo   Romo   $800.000  y  Vicente       Romo  $1.500.000.   

A  su  vez,  se llevaron dos motocicletas de  propiedad   de   Juan   Sotelo  Portilla    y    María    de    los   Ángeles  Pantoja.   

          Cerrado  el ciclo instructivo la Fiscalía Segunda Delegada ante los  Jueces  Penales  del Circuito de Pasto calificó el mérito del sumario el 13 de  marzo   de  2002  con  resolución  de  acusación  en  contra  de  JESÚS   ALONSO   CABRERA   ROSERO,  como  presunto  coautor  del  concurso  de  delitos  de  extorsión y hurto calificado  agravado.   

Ejecutoriada  la  providencia acusatoria, el  expediente  fue remitido a los Juzgados Penales del Circuito (reparto) de Pasto,  correspondiendo  al  Juzgado  Primero de dicha especialidad, el cual realizó la  audiencia  preparatoria, pero luego, al ser declarado inexequible el Decreto 245  de  2003  que  prorrogó  el  estado  de  conmoción  interior,  consideró  que  recobraba  vigencia  la  Ley  733 de 2002 y por ello, dispuso la remisión a los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializado  de  la  misma ciudad, siendo el  trámite   avocado   por  el  Juzgado  Segundo,  que  llevó  a  cabo  hasta  su  culminación   la   audiencia  pública  de  juzgamiento  (22  de  noviembre  de  2006).   

Mediante  auto  del  pasado  23  de mayo, el  mencionado  despacho  judicial  decidió  remitir  las  diligencias  al  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Ancuyá proponiendo colisión negativa de competencia,  pues  considera que tal autoridad judicial es la competente para conocer de este  asunto,  dado  que  se  trata  de un delito de extorsión en cuantía inferior a  ciento cincuenta (150) salarios mínimos legales mensuales.   

          Mediante  providencia  del  7  de junio de 2007 el Juzgado Promiscuo  Municipal  de  Ancuyá  aceptó  la  colisión  propuesta  y,  en  consecuencia,  remitió  la  actuación  a  esta  Sala  para que fuera dirimido el conflicto de  competencia trabado.   

RAZONES DEL CONFLICTO  

          El  Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de Pasto considera  que  de  conformidad  con la preceptiva del artículo 23 de la Ley 1121 de 2006,  interpretado  en  concordancia  con  el artículo 37 de la Ley 906 de 2004, como  aquí  se  procede  por un delito contra el patrimonio económico en cuantía no  superior   a   ciento   cincuenta  (salarios)  mínimos  legales  mensuales,  la  competencia  para  continuar  con  la  fase  del  juicio  radica  en  el Juzgado  Promiscuo  Municipal de Ancuyá, lugar donde ocurrieron los hechos investigados,  motivo  por  el  cual  propone  colisión  de competencia a aquél en caso de no  aceptar sus planteamientos.   

Por su parte, el Juzgado Promiscuo Municipal  de  Ancuyá acepta la colisión propuesta, para lo cual aduce que la Ley 1121 de  206  no le otorga competencia para conocer del delito de extorsión a los jueces  penales  municipales,  pues  únicamente  se  refiere  a  los  jueces  penal del  circuito  especializado  si  la cuantía es superior a ciento cincuenta salarios  mínimos  legales  y a los jueces penales del circuito si la misma es inferior a  dicha suma.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Inicialmente es pertinente puntualizar que la  competencia  para  conocer  de la colisión suscitada entre los Juzgados Segundo  Penal  del  Circuito  de  Pasto  y Promiscuo Municipal de Ancuyá radica en esta  Sala,  dado  que  si bien no hay norma alguna que expresamente disponga a quién  corresponde  dilucidar los conflictos trabados entre jueces penales del circuito  especializado  y jueces penales o promiscuos municipales, lo cierto que, como ya  lo  ha  expuesto  la  jurisprudencia,  la  correcta  intelección  derivada  del  artículo   18  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  permite  concluir  que  “todo  conflicto  que  en materia penal se presente  con   esta   categoría   de  jueces  –los  Penales  del  Circuito  Especializados,  se repite–   trátese   en   uno  mismo  o  en  diferentes  Distritos,  sea  la  Corte  la  que  los resuelva. Así dimana de la  expresión  ‘asuntos de la  jurisdicción   penal’  utilizada  por  el  legislador  en  el artículo 18 transitorio en mención, sin  hacer    distinción,    inclusive,    del    lugar    donde   se   suscite   el  problema”1.   

Precisado  lo  anterior, observa la Sala que  los  despachos colisionantes coinciden en que la cuantía del delito por el cual  se  procede  es  inferior  a  ciento  cincuenta  (150) salarios mínimos legales  mensuales.  No  obstante,  mientras  el  Juzgado  Especializado considera que en  razón   de  dicha  cuantía,  la  competencia  radica  en  los  jueces  penales  municipales,  el  Juzgado  Promiscuo Municipal estima que la Ley 1121 de 2006 no  otorgó  competencia  alguna  en  razón  de  la  cuantía a los despachos de su  categoría.   

A  fin  de  resolver  la  controversia  así  planteada encuentra la Sala que    el  artículo  40  de  la  Ley  153  de  1887  establece  que  “Las  leyes  concernientes  a  la  sustanciación y  ritualidad  de  los  juicios prevalecen sobre las anteriores desde el momento en  que  deben  empezar  a  regir.  Pero los términos que  hubieren  empezado  a  correr,  y  las  actuaciones y  diligencias  que  ya estuvieren iniciadas, se regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de su iniciación”  (subrayas fuera de texto).   

Por tanto, es claro que si en este asunto el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado de Pasto adelantó la fase del  juicio  dado  que  la  Ley  733  de  2002 le otorgaba competencia para ello, con  ocasión  de lo cual el 21 de noviembre de 2006 puso fin a la audiencia pública  de   juzgamiento   y   únicamente   se  encuentra  pendiente  la  emisión  del  correspondiente  fallo,  no  hay  duda que el término que para dictar sentencia  empezó  a  correr  en  vigencia de la referida legislación, rige en virtud del  artículo  40 de la Ley 153 de 1887 el aspecto de la competencia para adoptar la  decisión  definitiva  que  en  derecho  corresponda,  máxime  si,  como  ya se  advirtió,  dicho  término  se refiere única y exclusivamente al proferimiento  de la sentencia.   

El aserto anterior cobra especial sentido si  se  tiene en cuenta que en virtud de los principios de celeridad (artículo 4º)  y  eficiencia  (artículo 7º) señalados en la Ley 270 de 1996, “La  administración  de  justicia  debe  ser pronta y cumplida. Los  términos  procesales serán perentorios y de estricto cumplimiento por parte de  los   funcionarios   judiciales”,   amén   de  que  “La administración de justicia debe ser eficiente.  Los   funcionarios   y   empleados   judiciales   deben  ser  diligentes  en  la  sustanciación      de      los      asuntos      a     su     cargo”.   

Así  las  cosas, sin dificultad advierte la  Sala  que  al  armonizar  el  citado  artículo 40 de la Ley 153 de 1887 con los  referidos  principios  que  gobiernan  la administración de justicia, se impone  concluir  que  con  el  propósito  de evitar la migración de expedientes de un  despacho  judicial  a  otro con ocasión de los frecuentes cambios legislativos,  en  seguro  desmedro de la celeridad y eficiencia debidas tanto al usuario de la  administración  de  justicia  como  a la sociedad, se tiene que, en situaciones  como  la  que  aquí  ocupa  la  atención de la Sala, esto es, cuando empieza a  correr  el  término  dispuesto en la ley para proferir fallo luego de culminada  la  audiencia  pública o de recibido el diligenciamiento después de realizarse  la  diligencia de formulación y aceptación de cargos, no hay lugar a variar la  competencia  por  el  advenimiento  de  una  ley procesal que la modifique, pues  “los términos que hubieren empezado a correr (…)  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación”.   

          Lo  anterior es así, dado que el artículo 40 de la Ley 600 de 2000  dispone  que  una  vez  realizada la diligencia de formulación y aceptación de  cargos,  “las  diligencias  se  remitirán  al juez  competente  quien,  en  el término de diez (10) días  hábiles,  dictará  sentencia”  (subrayas  fuera de  texto).  Por  su  parte,  el  artículo 410 del mismo ordenamiento establece que  “finalizada   la   práctica   de   pruebas  y  la  intervención  de  los  sujetos procesales en la audiencia, el juez decidirá  dentro  de  los quince (15) días siguientes” (subrayas fuera de texto).   

Se  exceptúan  del  planteamiento  anterior  aquellos  casos  en  los  que  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura  ha dispuesto en virtud de sus facultades, regladas en los artículos  257  de  la Carta Política, 19, 63 y 85 de la Ley 270 de 1996, así como 528 de  la  Ley 906 de 2004, entre otros, que funcionarios diversos a los que tramitaron  el juicio procedan a proferir la respectiva sentencia.   

Por  las  razones anteriores y pese a que el  asunto  que  concita  la  atención  de  la  Sala  se  adelanta por el delito de  tentativa  de  extorsión en cuantía inferior a ciento cincuenta (150) salarios  mínimos  legales  vigentes,  se asignará al Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Pasto  el  conocimiento  de  este  asunto,  dado  que  es  el  funcionario  para quien, luego de culminar la audiencia pública de juzgamiento,  comenzó  a  correr  el término legal dispuesto para que profiera el respectivo  fallo, sin que hasta ahora haya procedido a ello.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DIRIMIR  la  colisión legalmente trabada,  asignando  el  conocimiento  del  presente  asunto  al Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Pasto,  despacho a donde se remitirá el expediente  para  lo  de  su  cargo,  conforme  a  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al Juzgado Promiscuo Municipal de Ancuyá, enviándole copia de  este proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Autos  de  fecha  16  de  mayo  de  2007,  rad.  27207  y del 30 de abril de 2002, rad.  19354.     

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