27880(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27880  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado acta No. 124     

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                           

Bogotá,  D.  C.,  dieciocho de julio de  dos mil siete.   

Se  pronuncia  la Corte sobre la colisión de  competencias  negativa  suscitada  entre  los  Juzgados  Treinta  y  Tres  Penal  Municipal  y  Tercero Penal del Circuito Especializado, ambos de Medellín, para  conocer  del  proceso  que  se  adelanta  contra Wilmer  Alonso  Quiceno  Franco  por  el  delito de extorsión  agravada.   

Hechos.  

El   25  de  julio  de  2005,  Catalina  María  Herrera Gómez, residente  en  la ciudad de Medellín, recibió en su dirección electrónica un mensaje de  una  persona  no  identificada, informándole que había accedido a las carpetas  de  su  computador  en  la  oficina  donde  trabajaba (ORBITEL), y obtenido unas  fotografías  de  su  vida  íntima  de pareja, las cuales enviaría a todos los  computadores  de  la  empresa  si  no  le entregaba la suma de cinco millones de  pesos,  en  los  términos  de  las  instrucciones  que luego le enviaría. Para  probar  sus  afirmaciones  y  mostrar la seriedad de sus amenazas, le envío dos  fotografías.   

Actuación  procesal  relevante.   

Por  estos  hechos  fue  vinculado al proceso  mediante  indagatoria  Wilmer  Alonso  Quiceno Franco,  empleado  de  una  firma contratista de ORBITEL, quien  por  dicha  condición  tenía  acceso  por  red  a  toda  la información de la  empresa,  a  quien la Fiscalía Veintitrés Delegada ante los Jueces Penales del  Circuito   Especializado  de  Medellín  acusó  por  el  delito  de  extorsión  agravada,  mediante decisión de 20 de febrero de 2007,  que    causó    ejecutoria    el    5    de   marzo  siguiente1.   

En  el numeral segundo de la parte resolutiva  de  la  decisión  calificatoria  la  Fiscalía dispuso remitir el proceso a los  Juzgados   Penales   del   Circuito   Especializados   de   Medellín,  para  el  adelantamiento  de  la  causa,  pero  como  el  juzgado de reparto se abstuvo de  recibirlo  pretextando incompetencia por razón de la cuantía, ordenó enviarlo  a  los  Juzgados  Penales  Municipales, “con base en el artículo 23 de la ley  1121  de  2006,  que  modificó  los  ordinales quinto y sexto del artículo 5°  transitorio    de    la   ley   600   de   2000”2.   

Las diligencias correspondieron por reparto al  Juzgado  33  Penal Municipal, que avocó conocimiento, dispuso los traslados del  artículo  400 del estatuto procesal penal y celebró audiencia preparatoria, en  cuyo  curso  el  defensor  y  el  procesado expresaron su voluntad de acogerse a  sentencia   anticipada.  El  asunto  pasó  a  despacho  para  fallo,  pero  por  considerar  que carecía de competencia para dictarlo, en virtud de lo dispuesto  en  la  ley 1121 de 2006, y lo resuelto por la Sala en decisión de 3 de mayo de  2007,  ordenó su envío a los Juzgados Especializados, proponiendo colisión de  competencias                 negativa3.     

El Juzgado Tercero de la referida especialidad  aceptó  la  colisión propuesta y ordenó remitir al proceso a la Corte para la  definición  del  conflicto,  argumentando, con apoyo en varias decisiones de la  Sala  relacionadas  con  los  alcances  de  la  ley 1121 de 2006, que por ser la  cuantía  del  ilícito  inferior  a  150  salarios  mínimos legales mensuales,  debían  aplicarse  las  reglas de competencia previstas en el los artículos 77  numeral  1°,  literal  b),  y 78 del código de Procedimiento Penal (ley 600 de  2000)4.   

SE        CONSIDERA:   

1.           Competencia.   

No  obstante  no  existir  norma  expresa que  faculte  a  la  Sala  de  Casación  Penal  para  conocer  de  los conflictos de  competencia  que se suscitan entre un Juzgado Penal del Circuito Especializado y  un  Juzgado  Penal  Municipal  de un mismo Distrito Judicial, la Corte ha venido  asumiendo  su  definición,  en  razón  de  la naturaleza del incidente y en el  entendimiento  de que el artículo 18 transitorio de la ley 600 de 2000 apunta a  establecer  que  todo  conflicto donde se halle involucrado un Juzgado Penal del  Circuito  Especializado,  sea  resuelto  por  la  Corte, según se infiere de la  expresión     asuntos    de    la    jurisdicción  penal,  que  el legislador utiliza, sin consideración  del  Distrito  Judicial donde se suscita el problema5.   

2.  Solución  del  conflicto.   

1.  El  artículo  23 de la ley 1121 de 29 de  diciembre  de  2006,  norma  cuya entrada en vigencia dio origen la controversia  que  es  objeto  de  análisis, dice textualmente en los apartes que resultan de  interés para el caso:   

“Modifícanse los  numerales  6  y  7 del artículo 5 transitorio de la ley 600 de 2000, los cuales  quedarán  así:  Los  Jueces  penales  del  circuito  especializados  conocen, en primera instancia: … 7. Del concierto para cometer  delitos  de  terrorismo  y  de financiación del terrorismo y administración de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  narcotráfico, secuestro  extorsivo,  extorsión  o  para  conformar  escuadrones  de  la muerte, grupo de  justicia  privada  o bandas de sicarios, lavado de activos u omisión de control  (artículo  340  del  Código  Penal),  testaferrato  (artículo 326 del Código  Penal),  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento  cincuenta    (150)    salarios    mínimos   mensuales   vigentes”.   

2. La Corte, al analizar los alcances de este  precepto,  concluyó que el legislador sustrajo del conocimiento de los Juzgados  Penales  del Circuito Especializados el delito de extorsión en cuantía igual o  inferior  a ciento cincuenta (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  para  asignarlo a los Juzgados Penales del Circuito ordinario, con exclusión de  los Juzgados   Municipales.   

   

En síntesis, se dijo que como la ley 1121 de  29  de  diciembre de 2006 guardó silencio sobre la competencia para conocer del  delito  de  extorsión  en  cuantía  igual  o  inferior a 150 salarios mínimos  legales   mensuales,  debía  acudirse,  para  resolver  el  vacío  creado,  al  artículo  77,  numeral  1°,  literal  b)  de  la  ley  600 de 2000, que asigna  competencia  a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  ordinarios  para  conocer  de  los  delitos cuyo juzgamiento no esté atribuido a  otra   autoridad,  en  aplicación  del  principio  de  residualidad:       

“Así mismo, es pertinente recordar que con  la  expedición  de  la  ley  600  de  2000,  artículos  77 y 78, el punible de  extorsión  (artículo 244  C.  P)  residualmente era de competencia de los Juzgados Penales del Circuito en  cuantía  superior  a  cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales; si el  monto   era  inferior  estaba  asignado  a  los  Juzgados  Penales  Municipales.  Normativas  que  fueron  derogadas  por  la  ley  733  de  2002,  disponiendo el  conocimiento  de  tales conductas antijurídicas en cabeza de los Jueces Penales  del  Circuito  Especializados;  que con la entrada en vigencia de la ley 1121 de  2006,   artículo   23,   variaron   solo   respecto  de  la  cuantía  para  el  Especializado,  cuyo  monto  era  superior  a  ciento  cincuenta  (150) salarios  mínimos.   

“Teniendo en cuenta que el artículo 78 de  la  ley  600  de 2000, fue modificado por el artículo 14 de la ley 733 de 2002,  en  la  actualidad  no  existe  precepto  que  radique  la competencia en algún  funcionario  jurisdiccional,  cuando la cuantía sea inferior a ciento cincuenta  (150)  salarios  mínimos;  luego  entonces,  debe aplicarse el artículo 77 del  referido  código  instrumental, literal b, del numeral 1°, el cual señala que  los   Jueces   Penales   del  Circuito  conocen  en  primera  instancia “de los  delitos  cuyo  juzgamiento  no esté atribuido a otra autoridad”, a    quienes    el    juez   especializado   debió   remitir   las  diligencias”6.   

3.  Ha  sostenido  también que las reglas de  competencia  establecidas por la nueva disposición tienen aplicación inmediata  por  atañer  a  la  ritualidad  de los juicios, en virtud de lo dispuesto en el  artículo  40  de  la  ley  153  de 1887, y por tanto, que operan a partir de su  vigencia,  a  menos  que  para entonces se encuentren en trámite actuaciones ya  iniciadas,  o  términos pendientes, en cuyos eventos, por mandato expreso de la  misma  norma,  debe aplicarse la ley vigente al tiempo  de             su             iniciación7. Dice  el precepto:    

“Las    leyes   concernientes   a   la  sustanciación  y  ritualidad  de  los  juicios  prevalecen sobre las anteriores  desde  el  momento en que deben empezar a regir. Pero los términos que hubiesen  empezado  a correr, y las actuaciones y diligencias que ya estuvieren iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo de su  iniciación”.   

4.  La  ley  1121  de  2006, que modificó la  competencia   para  conocer  del  delito  de  extorsión  en  los  términos  ya  indicados,  fue  expedida  el  29  de diciembre de 2006 y publicada en el diario  oficial  No.46497 del día siguiente (30). Esto significa que entró en vigencia  a  partir del último día del referido mes (diciembre 31), y que desde entonces  empezó  a  producir  efectos,  a  menos  que  se  estuviese en presencia de una  cualquiera  de  las  hipótesis  de prórroga previstas en el artículo 40 de la  ley 153 de 1887.    

5.  En  el  caso  estudiado,  la  Fiscalía  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  el  20 de febrero de 2007, con  acusación  por el delito de extorsión en el grado de tentativa, en cuantía de  cinco  (5)  millones de pesos, ilícito que consideró agravado por concurrir la  circunstancia  prevista  en  el  numeral 3° del artículo 245 del Código Penal  (modificado  por  el  artículo  6°  de  la  ley 733 de 2002). Es decir, que la  calificación   se  produjo  cuando  ya  se  hallaba  vigente  la  ley  1121  de  2006.    

6.  La  jurisprudencia  de  la  Sala  ha sido  insistente  en indicar que la calificación del mérito probatorio del sumario o  su  equivalente,  define  el Juez del conocimiento, quien debe adelantar el  juicio  de  conformidad con la tipificación del comportamiento impartida por la  Fiscalía,  y  que  solo  puede  abstenerse  de  hacerlo  cuando advierta que se  incurrió  en  un  error  en la calificación jurídica de la conducta, y que la  correcta determina el cambio de competencia.      

7.  En  el  caso  analizado,  la  exigencia  extorsiva  a  la  víctima ascendió a cinco millones de pesos, suma que para el  año  de  2005,  cuando  sucedieron  los  hechos,  equivalían  a 13.10 salarios  mínimos      legales     mensuales     vigentes8.  Esto  es,  a  una  cifra muy  inferior  a  la  requerida  por  el  artículo 23 de la ley 1121 de 2006 para la  activación   de   la   competencia   de   los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados,  quedando  la  cuantía, por tanto, ubicada dentro del margen de  competencia  de  los Juzgados Penales del Circuito ordinarios.      

8.   Si,   como  viene  de  ser  visto,  la  calificación  del mérito del sumario se cumplió cuando ya se hallaba en vigor  la  ley  1121  de  2006,  que parceló la competencia para conocer del delito de  extorsión  entre  Juzgados   Especializados  y  del  Circuito  ordinarios,  asignando  a  los  primeros  las  cuantía  superiores  a  150 salarios mínimos  legales  mensuales,  y a los últimos las menores a ese monto, deriva imperativo  concluir  que  la  competencia  para conocer del asunto en estudio radica en los  Juzgados   Penales   del   Circuito   ordinarios  de  la  ciudad  de  Medellín.   

9.  No  deja  de resultar una paradoja que el  conflicto  planteado  deba  resolverse asignando la competencia a un Juzgado que  no  intervino  en  la controversia. Pero la Corte ha entendido que en casos como  éste  se  impone  su  definición  por  sobre  la decisión de abstención, por  economía  procesal,  y  en  aplicación  del principio de eficiencia, siempre y  cuando,  desde  luego,  el  conflicto  se  encuentre  debidamente  trabado entre  quienes  intervienen en el mismo.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Declarar  que  el  conocimiento  del  proceso seguido contra Wilmer Alonso  Quiceno   Franco,   por   el  delito  de  extorsión,  corresponde  a los Juzgados Penales del Circuito de Medellín, a donde se ordena  remitir   el  expediente,  a  través  de  la  oficina  de  reparto.     

Comuníquese  esta  decisión  a los Juzgados  Tercero  Penal del Circuito Especializado y Treinta y Tres Penal Municipal de la  misma ciudad.       

CUMPLASE.  

                                         ALFREDO   GOMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ            MARIA  DEL                      R.                      GONZALEZ                     DE  L.               

JORGE        L.        QUINTERO  MILANES                   YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA              MAURO     SOLARTE  PORTILLA              

                                             JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                   

                                     Teresa Ruiz Núñez   

                                               Secretaria     

1  Folios  90-95 del cuaderno original 1 y 142-148, 158  del cuaderno original  2.   

2  Folios 160 y 161 del cuaderno original 2.   

3  Folios 162, 176 y 179-180 ibídem.   

4  Folios 184-188 ibídem.   

5 Cfr.  Radicados  19200 de 19 de marzo de 2002, 19354 de 30 de abril de 2002 y 27207 de  16 de mayo de 2007, entre otros.   

6  Colisión 27616 de 20 de junio de 2007, entre otras.   

7  Colisión 27131 de 3 de mayo de 2007, entre otras.   

8  El  salario  mínimo  mensual  para  el  2005 equivalía a $381.500 (Decreto 4360 de  2004).     

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