27863(14-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  27683   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 144.   

Bogotá  D.C., agosto catorce (14) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala en relación con la admisión  de   la   demanda   de   casación  discrecional  presentada  por  el  procesado  ROBERTO  JAIMES PLATA, en su  calidad  de  abogado,  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de Pereira de fecha diciembre 18 de 2006,  mediante  la  cual  confirmó la dictada por el Juzgado Sexto Penal Municipal de  la  misma  ciudad  el  15  de  agosto  de  2005 que lo condenó por el delito de  inasistencia alimentaria.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El   6  de  agosto  de  2002,  la  señora  Rosa  Lilia Gutiérrez Jara,  madre   de  la  menor  de  edad  R.P.J.G.,  formuló  ante la Fiscal Jefe de la Sala de Atención del Usuario  de   la   ciudad   de   Pereira   denuncia   penal  en  contra  de  ROBERTO  JAIMES  PLATA  por  el delito de  inasistencia  alimentaria,  aduciendo  que desde el nacimiento de la menor, cuya  ocurrencia  tuvo lugar el 1° de abril de 1995, el mencionado no ha atendido las  obligaciones económicas que se derivan de su condición de padre.   

Sirvieron   de   fundamento   los   hechos  denunciados  para  que  un Fiscal Local de la misma sede determinara la apertura  formal  de  instrucción,  en  cuyo  marco fue vinculado el denunciado, mediante  diligencia     de     indagatoria,    en  contra  de  quien  profirió  resolución de acusación el 18 de  agosto  de  2005,  como  posible  autor  del delito de inasistencia alimentaria.   

Ejecutoriado  el calificatorio, la etapa del  juicio  correspondió  adelantarla  al  Juzgado Sexto Penal Municipal de Pereira  despacho  que,  una  vez surtió el correspondiente rito legal, dictó sentencia  el  15  de  agosto  de  2006, a través  de la cual condenó a JAIMES   PLATA   como  autor  penalmente  responsable   del   mismo  delito  que  sustentó  la  acusación  a  las  penas  principales  de  veinticuatro (24) meses de prisión y multa por valor de quince  (15)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  las  accesorias de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  suspensión    de    la    patria   potestad   sobre   la   menor   R.P.J.G.,  ambas por el mismo lapso de la  pena  privativa  de  la  libertad. Así mismo, lo condenó al pago de perjuicios  materiales,  por  valor  de $ 9.451.500, y morales por suma equivalente a cuatro  (4)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, a la vez que le concedió el  subrogado   de   la   suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la  pena.   

Contra  el anterior fallo, interpuso recurso  de  apelación  la  defensora  del  procesado,  sobre  el  cual se pronunció el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Pereira,  confirmándolo “en   todas  su  partes”.     

Inconforme con la sentencia del ad-quem,  el  procesado, en su calidad de  abogado,   interpuso   recurso   extraordinario   de   casación   por  la  vía  discrecional,  mediante  demanda  sobre cuya admisibilidad se pronuncia ahora la  Sala.      

LA DEMANDA  

          El  casacionista  formula  tres cargos contra el fallo impugnado con  fundamento  en  la  causal primera prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000.  En  el  primero,  que esboza como principal, y en el tercero, que propone  como  segundo  subsidiario,  alega  violación  directa  de  la  ley sustancial,  mientras  en  el  segundo,  que  presenta  como  primero  subsidiario,  pretexta  violación  indirecta  de la ley sustancial.   Los reproches referidos  son del siguiente tenor:   

          Primer cargo (principal):    

          Señala  que la sentencia impugnada incurre en violación directa de  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea  y  exclusión  evidente del  artículo  11  de  la Ley 599 de 2000 “que contempla  la  antijuridicidad  de  la  conducta  punible” y por  aplicación indebida del 233 del mismo ordenamiento.   

En  procura  de  sustentar  el  reparo,  el  demandante  comienza  por  referir  que  no  pretendió  durante  el decurso del  proceso    penal   impugnar   la   paternidad,   sino   demostrar   “que  existe  una  justa causa por la cual me he sustraído de la  obligación  alimentaría”, consistente en que no es  el progenitor de la menor R.P.J.G.   

Agrega  que  a  través  de  la denuncia que  formuló  ante  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante los Jueces Penales del  Circuito  de  Pereira,  puso  en  conocimiento  algunos aspectos que revelan esa  circunstancia  y  que  constituyen  justa  causa  para  eximirlo  del pago de la  obligación  alimentaria,  cuya  determinación  era  necesaria  dentro  de este  proceso    penal    adelantado   en   su   contra.        

Acto  seguido, sostiene que en la actuación  “se ha debido investigar tanto lo favorable como lo  desfavorable,  al  haber  esbozado  mis  razones,  no pretendiendo desvirtuar la  paternidad,      sino      deprecando      mi     justa     causa”.   

Luego aduce que la Corte Constitucional en la  sentencia  T-1226/04  se  pronunció  sobre  un  caso  similar,  disponiendo  la  suspensión  temporal de los efectos jurídicos del registro civil de una menor,  mientras  el  juez  penal  o  civil  deciden,  en  forma  definitiva,  sobre  su  legalidad.   

Destaca, finalmente, que el juez no debe ser  un  simple observador sino que debe propender por la protección de los derechos  de los ciudadanos.   

Con  sustento en lo anterior, solicita casar  el   fallo   impugnado   para,   en   su   lugar,   dictar   absolución  en  su  favor.   

Segundo       cargo       (primero  subsidiario):   

Para  el actor la sentencia también incurre  en   violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  debido  a  un  “error  de  hecho  por  falso  juicio  de raciocinio (sic)  por  violación a las reglas de la  lógica”  en la apreciación de la prueba indiciaria,  pues  el  fallador  no tuvo en cuenta la gravedad de la denuncia que formuló en  contra   de   Rosa  Lilia  Gutiérrez  Jara  “y  la  concordancia   y   convergencia  en  relación  con  el  registro  civil  de  la  menor”.   

Aduce   que   no  es  su  objetivo  alegar  prejudicialidad  como  tampoco  impugnar  la paternidad, sino advertir que está  amparado  por  una  justa  causa  que  lo  exime  de  cumplir con la obligación  alimentaria.   

Concluye   el   reparo   deprecando  casar  parcialmente  el  fallo  impugnado “para en su lugar  modificarlo  y  ordenar al juez de conocimiento se ordene la prueba genética de  ADN,  la  que  dilucidará  la  JUSTA  CAUSA  que  tengo  para  sustraerme de la  obligación de dar alimentos”.   

Tercer       cargo       (segundo  subsidiario):   

A través de ese último reparo, advierte que  el  fallo  recurrido  vulnera la ley sustancial por violación directa, debido a  la  exclusión  evidente  del  artículo  127,  inciso  primero  del  Código de  Procedimiento  Penal, “que alude a la facultades que  tuve  como  sujeto  procesal”, preceptiva según  la  cual  “cuando  la  defensa  se ejerza de manera  simultánea  por el sindicado y su defensor, prevalecerán la peticiones de este  último”.               

En su criterio, el yerro se concretó porque  el  juzgador   de  segunda  instancia  no  tuvo  en  cuenta las alegaciones  presentadas     por     su     defensora,     quien     aportó     “extracto  certero”  de  la sentencia  T-362/02     “acorde     con    mi    caso    en  concreto”,  cuyos  apartes significativos transcribe  “por     estar     de     acuerdo     con     mi  defensora”.   

En  el  acápite  final  de  esta  censura,  solicita  casar  el  fallo  y, consecuentemente, se lo absuelva del cargo por el  que fue condenado.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  asunto que ocupa la atención de la Sala sólo permite el acceso  al  medio  extraordinario  de  casación  por  la  denominada vía excepcional o  discrecional,  correctamente  invocada por el censor, en virtud a que analizadas  las  diferentes  normatividades  procesales que han regulado el recurso a partir  de  la  fecha  en  que  tuvo ocurrencia la conducta por la que se procede, no es  viable acudir a éste por la vía normal o tradicional.   

          Al  respecto,  se  tiene  que  la conducta delictiva de inasistencia  alimentaria  que  se atribuye al procesado se suscitó desde el primero de abril  de  1995,  a  partir de la cual se le imputa a ROBERTO  JAIMES  PLATA la omisión de suministrar alimentos a la  menor  R.P.J.G.,    dada   su   condición   de   padre.   

          Para  esa  fecha se encontraba vigente el Decreto 2700 de 1991, cuyo  artículo  218,  reformado  por  el  35  de  la  Ley  81 de 1993, restringía la  procedencia   del   recurso   extraordinario   de   casación   a   “los  delitos  que tengan señalada pena privativa de la libertad  cuyo   máximo   sea   o   exceda   de   seis   (6)  años”  (subrayas fuera de  texto);   sin  embargo,  en  el  inciso  tercero de la misma preceptiva, se  consagraba  la  figura  de  la casación discrecional o excepcional otorgando la  facultad  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia de aceptar el recurso “en  casos  distintos  a  los  arriba  mencionados”.   

Por  razón  de  los anteriores presupuestos  normativos,  es  claro  que no se cumplía el requisito punitivo para acceder al  medio  extraordinario  de impugnación en tratándose del delito de inasistencia  alimentaria,  cuya pena máxima, de acuerdo con el artículo 263 del Decreto Ley  100  de 1980, era de tres (3) años de prisión, mas lo cierto es que tampoco se  satisface  con  la  legislación vigente, dado que la misma conducta, sancionada  actualmente  en  el  artículo  233  de  la  Ley 599 de 2000, tampoco supera ese  monto,  ni  por  virtud  del  inciso primero que mantiene ese mismo quantum,  ni  por el segundo, aplicado en  este   caso,   al   prever   una   pena   máxima   de   cuatro   (4)  años  de  prisión.   

          Menos   aún,   por   consiguiente,   resulta   viable   el  recurso  extraordinario   por  la  vía  tradicional  con  las  legislaciones  procesales  ulteriores,    en    tanto   incrementaron   el   referido   requisito   de   la  punibilidad.   

Ciertamente,  el artículo 1° la Ley 553 de  2000   aumentó   la   exigencia   punitiva   prevista   para  acudir  al  medio  extraordinario   de   impugnación   por   la   vía  normal  para  “los   delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad   cuyo  máximo  exceda     de     ocho     años”    (subrayas  fuera  de  texto),  condicionamiento  que, vale decir, se  reprodujo  en el artículo 205 de la Ley 600 de 2000, manteniendo en ambos casos  la casación discrecional.    

Para  llegar  a  idéntica conclusión, cabe  destacar,  adicionalmente  a  lo expuesto, que la sentencia de segunda instancia  impugnada  fue  proferida  por  una  autoridad judicial distinta de aquellas que  permiten  acudir a la casación tradicional de acuerdo con los preceptos legales  aludidos,  en  este  caso  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito de Pereira.   

Se  desprende  de lo expuesto en precedencia  que  en  el  asunto  objeto  de  estudio  no se cumple con los presupuestos para  acceder  a la impugnación extraordinaria mediante la vía común, de suerte que  para  ello  sólo  se  contaba  con  la  posibilidad dispuesta por la denominada  casación  discrecional  o  excepcional, que de acuerdo con todas las normas que  han  regido  desde  el  momento  de  comisión  de  la  conducta que se imputa a  JAIMES PLATA, resulta viable  a  condición de que la Sala “lo considere necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  fundamentales”,  lo que hace indispensable que de la  demanda surja esa condición.   

Sobre el particular, tiene precisado la Sala  que,  así  sea   de  forma  concisa  pero  clara  y  sin  que  se exija su  presentación   a  través  de  acápite  especial,  los  argumentos  que  deben  sustentar  la justificación han de estar encauzados a orientar a la Corte en el  sentido  de  hacerle ver la necesidad de su pronunciamiento, en forma tal que si  se  trata de reclamar la garantía de un derecho fundamental, al casacionista le  corresponde  precisar  los  derechos que fueron desconocidos, indicar las normas  constitucionales  y  legales  que  los  protegen  y  la  determinación que debe  adoptarse  para  su salvaguarda. Y, si el motivo invocado es el desarrollo de la  jurisprudencia,   tendrá   que  puntualizar  el  tema  jurídico  que  requiere  definición  o  precisión,  sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones  opuestas que deben ser unificadas.   

Desde  esa perspectiva, es razonable colegir  que  si  bien es cierto que el demandante atinó, como se destacó inicialmente,  al  promover  el  recurso  de casación por la senda excepcional, también lo es  que,  en los tres cargos que propone en el libelo, se sustrajo de la obligación  de  persuadir  a  la  Corte  sobre  la  necesidad  de obtener un pronunciamiento  indispensable  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  en procura de la  garantía de los derechos fundamentales.   

En efecto, los cuestionamientos contenidos en  las  censuras lo único que pretenden, de una manera confusa, dicho sea de paso,  es  revivir el debate en punto de la responsabilidad penal de su defendido en el  sentido  de  que está amparado por una justa causa que lo excusa de cumplir con  la  obligación  alimentaria en relación con la menor  R.P.J.G.,  discusión  que  en  esencia  es de índole  probatoria,  aun  cuando  el  censor oriente los cargos primero y tercero por la  vía  de  la violación directa de la ley sustancial y refiera, en el primero de  ellos,   sólo   con  carácter  enunciativo,  al  principio  de  investigación  integral,  pero  que,  de  cualquier forma, distan de evidenciar vulneración de  garantías  fundamentales,  a  lo que se suma que tampoco vincula ninguna de las  censuras  con  la  necesidad  de  abordar  tal temática a fin de desarrollar la  jurisprudencia de la Sala.   

Dicha  actitud  asumida por el actor deviene  inane  frente a los propósitos de la casación excepcional al desentenderse por  completo  de  los  motivos  que  justifican  la necesidad de ejercer la facultad  discrecional  para  posibilitar  el  acceso a la impugnación extraordinaria, lo  que  se  traduce  en  la ineptitud de la demanda presentada y, por consiguiente,  torna  inviable  el recurso extraordinario; circunstancia que impide que la Sala  entre  siquiera  a  revisar  si los cargos formulados contra el fallo de segundo  grado   atacado   se   ajustan   a   los  presupuestos  de  lógica  y  adecuada  argumentación que se exigen para su admisión.   

         

          En  consecuencia, la Sala procede a la inadmisión de la demanda, de  acuerdo  con  la  consecuencia procesal señalada por la ley en el artículo 213  de  la  Ley  600  de  2000.   Además, porque no se advierte que dentro del  presente  trámite  o  en  la  sentencia  se  hubiera incurrido en violación de  garantías  fundamentales que reclame su intervención oficiosa en los términos  previstos  en  el  artículo  216  ibídem.      

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación     interpuesta     por    el    procesado    ROBERTO  JAIMES  PLATA,  en su calidad de  abogado, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

          De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 187 de la Ley 600  de 2000, contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          MARÍA   DEL  ROSARIO      GONZÁLEZ      DE      LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES             YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                    MAURO               SOLARTE  PORTILLA           

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *