27857(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27857  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta No.  124   

Bogotá,     D.    C.,    dieciocho  de  julio  del  año  dos mil  siete.   

Se  pronuncia  la  Corte en relación con el  motivo  de  impedimento  manifestado  por  el  doctor  CÉSAR   AUGUSTO   LÓPEZ   LONDOÑO,   Conjuez   del   Tribunal  Superior  del  Distrito    Judicial    de    Manizales,  para  conocer  en  segunda  instancia  del recurso de apelación  promovido  por  el Procurador Judicial 106 en lo penal  contra   el   fallo   proferido   el   diecinueve    de   diciembre   de   dos   mil   seis   por   el   Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  mediante el cual condenó  a  los  procesados  JHON  FREDY  BERNAL  LIBERATO  (a. el  calvo),   JASON   BLADIMIR  ÁLVAREZ  SOUZA, ALFREDO GARCÍA RESTREPO y LESLY VIVIANA GUZMÁN ARÉVALO, a la  pena  principal  de  treinta  y  seis  meses  de  prisión,  a  consecuencia  de  declararlos   penalmente   responsables   del   concurso  de  delitos  de  hurto  calificado-agravado,   falsedad   en   documento   privado   y   concierto  para  delinquir.   

1.-          Antecedentes.-   

Fueron reseñados por la Corte en pretérita  ocasión1:   

“Ante el Juzgado  quinto  penal municipal de Manizales con función de control de garantías, el 8  de  agosto  de 2006 se cumplió con la audiencia preliminar de legalización del  registro  voluntario  de un vehículo, de los elementos allí encontrados, de la  captura  de sus ocupantes, de formulación de imputación  y de imposición  de  medida de aseguramiento de detención preventiva. Dicha actuación obedeció  a  que  los capturados fueron sorprendidos en poder de elementos reportados como  hurtados,  copias  bancarias de operaciones fraudulentas, etc., que denotaron su  compromiso  con  la comisión de conductas punibles reportadas a las autoridades  por esa fecha.   

“La imputación se hizo por los delitos de  concierto  para  delinquir,  falsedad  en  documento  privado y hurto calificado  agravado.   

“Cumplido  aquello y luego que el Juzgado  sexto  penal  del  circuito  de  Manizales confirmara la medida de aseguramiento  protestada  por  la  defensa,  la  Fiscalía  doce seccional elevó solicitud de  preclusión   de  la  investigación  por   el  delito  de  concierto  para  delinquir  por  atipicidad  de  la  conducta,  diligencia que se surtió ante el  Juzgado  quinto  penal  del  circuito  de  esa  capital  y  cuya decisión final  resultó   adversa  para  la  Fiscalía,  al  negarse  el  juez  a  decretar  la  preclusión.  Tal  determinación  fue  impugnada  por la representante del ente  acusador, los procesados y su defensor.   

“Con   motivo   de   la   alzada,   la  investigación  llegó  a conocimiento de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Manizales,  donde se dispuso, por el Magistrado sustanciador, la celebración de  audiencia  de  argumentación  oral  la  cual se realizó el 27 de septiembre de  2006  y  en la que los Magistrados integrantes de la Sala, Gloria Ligia Castaño  Duque,  José  Fernando  Reyes  Cuartas  y  Antonio  Toro  Ruiz  confirmaron  la  decisión  tomada  por  el  a-quo,  en  el  sentido  de  reafirmar la negativa a  precluir.   

“Restituidos  los términos por orden del  Tribunal,  la investigación prosiguió hasta cuando los cuatro imputados, LESLY  VIVIANA  GUAMAN  AREVALO,  JHON  FREDY  BERNAL  LIBERATO, YAXON BLADIMIR ALVAREZ  SOUZA  y  ALFREDO  GARCIA RESTREPO y su defensor firmaron acta de preacuerdo con  la  Fiscalía,  en  la  cual aceptaron los cargos a cambio del reconocimiento de  una  rebaja  de  pena máxima y del reconocimiento de la suspensión condicional  de la ejecución de la sentencia.   

“Llegado  el  asunto  a  conocimiento  del Juzgado séptimo penal del circuito por impedimento  de  un  homólogo  suyo,  se  cumplió  con  la  diligencia  de  aprobación  de  preacuerdo   y   aceptado   el   mismo   se   procedió  con  la  diligencia  de  individualización  de  pena  y  sentencia donde se dio lectura al fallo que por  motivo  de  impugnación generó el impedimento de la Sala Penal del Tribunal de  Manizales    que    se   pone   a   consideración   de   la   Corte”.   

2.-  Por medio  de  proveído  de  fecha 30 de mayo de 2007, la Corte resolvió declarar fundado  impedimento  manifestado por los Magistrados del Tribunal Superior de Manizales,  y,  en  consecuencia,  dispuso  remitir  el  expediente  a  la Secretaría de la  Corporación  de  origen para que procediera a integrar la Sala de Conjueces que  habría de resolver el asunto.   

3.-  En  cumplimiento de lo dispuesto por la  Corte,  el  Tribunal  designó  al  doctor  César  Augusto López Londoño como  Conjuez  Ponente, y como revisores a los doctores Rafael Mejía Guevara y Martha  Lucía López Mora (fl. 493).   

     

4.-  Mediante providencia fechada el veinte  de  junio  de  dos  mil  siete,  el  Conjuez  Ponente  del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  doctor  CÉSAR  AUGUSTO  LÓPEZ LONDOÑO, se  declaró  impedido  para  resolver  la  segunda  instancia  y,  en consecuencia,  ordenó  remitir  las  diligencias  a  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia.   

Argumentó     al     efecto,     lo  siguiente:   

“Como  queda  acreditado con la copia del  poder  y  con  la  constancia  expedida  por  el  señor  Secretario  de la Sala  Jurisdiccional-  Disciplinaria  del Consejo  Seccional de la Judicatura que  se  anexan,  en  estos  momentos  actúo como defensor de confianza del Dr. LUIS  ALBERTO  TIBAQUIRÁ  BAHENA,  Juez  Séptimo  Penal del Circuito de esta ciudad,  dentro   del  proceso  disciplinario  No.  2.0006-00164-00  adelantado  por  esa  Sala.   

“Lo anterior significa, ni más ni menos,  que,  actualmente,  como  abogado litigante, mantengo una relación de servicios  profesionales con el  Dr. TIBAQUIRÁ BAHENA.   

“Y  fue,   precisamente,  el  Dr.,  TIBAQUIRÁ  BAHENA  quien, obrando como Juez Séptimo Penal del Circuito de esta  capital,  dictó  la  sentencia  condenatoria contra los señores JASON BLADIMIR  ÁLVAREZ  SOUSA,  JHON  FREDY  BERNAL LIBERATO, ALFREDO GARCÍA RESTREPO y LESLY  VIVIAN  GUAMN ARÉVALO, por los delitos de hurto calificado y agravado, falsedad  en  documento  privado  y  concierto  para delinquir, cuya revisión, en segunda  instancia,  debe  enfrentar  esta  Sala  de Conjueces en virtud de la apelación  interpuesta  contra tal pronunciamiento por el señor Procurador Judicial 106 en  lo penal”.   

Advierte que si bien la situación descrita  no  encaja  perfectamente  en  ninguna  de  las  causales  de impedimento, se ve  precisado   a   manifestarlo   pues   “de  todos  modos  podría  afectar  los  ‘principios     de  imparcialidad,          transparencia          y          autonomía’  que deben regir la actuación de un  funcionario   judicial’  (fls. 498 y ss.).   

SE CONSIDERA:  

1.-   La  Corte  es  competente  para  pronunciarse  sobre el impedimento manifestado por el Conjuez Ponente de la Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales,  doctor  César Augusto López Londoño, según se colige de lo dispuesto por los  artículos 57 y 341 de la ley 906 de 2004.   

2.- En lo que tiene que ver con los motivos  de  inhibición  establecidos  para los funcionarios judiciales, preciso resulta  recordar  algunos  de  los  pronunciamientos  de  la Corte sobre este particular  aspecto:   

2.1.-   A  través  de pronunciamiento  proferido  el  siete  de marzo de dos mil siete dentro del trámite radicado con  el   número  26853,  la  Sala,  en  decisión  mayoritaria,  pues  hubo  cuatro  salvamentos de voto, indicó:   

“La  consagración  de  las causales de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra  distinta  a la de garantizar, dentro de un Estado social y de democrático  de  derecho,  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  un conflicto  jurídico,  es  indiferente  a cualquier interés distinto al de administrar una  recta  justicia  y  que,  por  lo  tanto,  su imparcialidad y ponderación no se  encuentran perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

“En  consecuencia,  la  recusación  y la  declaración  de  impedimento  son mecanismos de protección de la imparcialidad  que  deben  guardar  quienes  sirven  a  la  administración de justicia, lo que  también  implica  que  su  ejercicio  no  está liberado al capricho de quien a  ellos  acude,  sino indefectiblemente ligado a principios como el de taxatividad  de  sus  causales,  lo  que  excluye la analogía o la extensión de los motivos  expresamente señalados por el legislador.   

“De   esta   forma,   la  garantía  de  imparcialidad,  implícita  en  el artículo 29 de la Constitución Política, y  de  expresa invocación en el artículo 5 de la Ley 906 de 2004, es custodiada a  través  de  los  impedimentos y las recusaciones con los que se hace posible la  efectiva  y  real competencia judicial, en procura de establecer con objetividad  la verdad y la justicia.   

“La  manifestación  de impedimento es un  acto  personal,  voluntario,  de  carácter  oficioso  y  obligatorio, cuando se  advierte  la  presencia  de  una  determinada  causal,  y  en manera alguna este  instituto  puede  ser  utilizado  como un medio para negarse en forma indebida a  administrar justicia o a conocer de determinado asunto.   

“Con  el  paradigma  de  enjuiciamiento  introducido  por  el  constituyente  de  manera  progresiva  a  través del acto  legislativo  N°  03  de  2002,  con  el que se modificó el artículo 250 de la  Carta   Política,   se   produce   en  un  cambio  sustancial  en  el  régimen  constitucional  y  legal  colombiano, para adoptar en forma abierta y declarada,  aunque  no  absoluta,  el  principio  acusatorio,  que  en  cierta medida recoge  algunas   características   de   los   sistemas   acusatorios  vigentes  en  el  mundo.   

“En  efecto, en el trámite de la aludida  reforma  constitucional  se  perfilaron  algunas  características  que permiten  verificar  la  evolución  desde  el  sistema acusatorio “puro” inicialmente  propuesto,  hasta el sistema con tendencia acusatoria, no “típico ni puro”,  sino  específico  para  Colombia;  y  con  un  principio adversarial igualmente  modulado,  afirmación que encuentra sustento, entre otras razones, porque en el  modelo  finalmente  adoptado  se  reconoció  el  derecho de intervención a las  víctimas  y  al Ministerio Público; y porque el Juez no cumple un papel pasivo  como  si  se  tratara  del  árbitro  de una contienda, sino que debe actuar pro  activamente  como  garante  de  los  derechos  fundamentales  cuando  quiera que  resulten  amenazados  o menguados, y debe procurar que el caso se resuelva sobre  una base de verdad real y en un plano de justicia material”.   

2.2.- En sentencia de casación proferida el  veintiuno de marzo de dos mil siete, indicó la Sala:   

“Las  garantías  de  independencia  e imparcialidad judicial vienen  siendo  tratadas  desde  antes  y  de modo pacífico por la Jurisprudencia de la  Corte   Constitucional.  Mírese:   

‘15. La doctrina  procesal  considera que la garantía de la imparcialidad, constituye no sólo un  principio  constitucional,  sino  también  un derecho fundamental conexo con el  derecho  al  debido  proceso.  Ello  porque  en  un Estado Social de Derecho, la  imparcialidad  se  convierte  en  la  forma  objetiva y neutral de obediencia al  ordenamiento  jurídico.  En efecto, el derecho de los ciudadanos a ser juzgados  conforme  al Derecho, es decir, libre e independiente de cualquier circunstancia  que  pueda  constituir  una  vía  de hecho (C.P. Artículos 29 y 230), exige de  forma  correlativa  el deber de imparcialidad de los jueces (C.P. artículos 209  y  230), ya que solamente aquél que juzga en derecho o en acatamiento pleno del  ordenamiento  jurídico, puede llegar a considerarse un juez en un Estado Social  de Derecho.   

‘En   otras  palabras,  para  hacer efectiva dicha garantía, es necesario que la persona que  ejerza  la  función  de  juzgar,  sea  lo  suficientemente  neutral y objetiva,  precisamente,  con  el  propósito  de  salvaguardar  la  integridad  del debido  proceso y de los demás derechos e intereses de los asociados.   

‘A partir de las  citadas  consideraciones, la doctrina procesal ha concluido que la imparcialidad  requiere  de  la  presencia  de  dos  elementos.  Un  criterio  subjetivo y otro  objetivo.  El componente subjetivo, alude al estado mental del juez, es decir, a  la  ausencia  de  cualquier  preferencia, afecto o animadversión con las partes  del  proceso,  sus  representantes  o  apoderados.  El elemento objetivo, por su  parte,  se  refiere  al  vínculo que puede existir entre el juez y las partes o  entre  aquél  y el asunto objeto de controversia – de forma tal – que se altere  la  confianza  en  su  decisión,  ya  sea  por  la  demostración de un marcado  interés  o  por  su  previo conocimiento del asunto en conflicto que impida una  visión neutral de la litis”.   

3.- Oportuno se ofrece reiterar, además, la  postura  jurisprudencial  de  la  Sala,  según la cual, el motivo que se invoca  para   apartarse   del   conocimiento   debe  ser  de  tal  entidad  que  incida  negativamente  en  la transparencia, imparcialidad y ecuanimidad del funcionario  judicial,  para  lo  cual  es  necesario  que  tenga  relación  directa  con la  actuación    sometida    a    su   consideración2.    

4.-     Sirven    estos    referentes  jurisprudenciales  para  denotar  que  en  el  presente  caso  no  concurren los  supuestos  fácticos  de  ninguno de los motivos de inhibición previstos por el  artículo   56  del  Estatuto  Procesal  Penal,  ni  resultan  menoscabadas  las  garantías  de independencia e imparcialidad inherentes a la función juzgadora,  toda  vez que la asesoría profesional que el doctor López Londoño  en su  condición  de  abogado  brinda  al  juez de primera instancia, objetivamente no  implica  en  modo  alguno  compromiso en relación con la manera de enfrentar la  solución  del caso sometido a su consideración en su condición de Conjuez, lo  que  patentiza  la  improcedencia  del  impedimento  aducido, máxime si tampoco  alude  a  la  existencia de algún motivo de índole subjetivo que pueda incidir  negativamente en el principio de imparcialidad.   

5.- Finalmente, no podría culminar la Sala  sin  reiterar, como de tiempo atrás lo tiene precisado, que la recusación y la  declaratoria  de impedimento, como mecanismos de protección de la imparcialidad  de  la administración de justicia, no pueden surtirse de forma caprichosa, sino  que  se  encuentran  sujetos  a  principios  como  el  de  la taxatividad de sus  causales,  esto  es,  que  excluyen  la analogía o la extensión de los motivos  señalados,  y,  por  lo  mismo, resulta incuestionable que la manifestación de  impedimento   es   un   acto  personal,  voluntario,  de  carácter  oficioso  y  obligatorio  cuando  se  advierta  la  configuración  del supuesto fáctico que  configura  la  causal,  pero al mismo tiempo, sujeto al estricto cumplimiento de  las  circunstancias invocadas, con el propósito de que no sea utilizado como un  medio  para  negarse  en forma indebida a conocer de un determinado asunto (Cfr.  Auto de 30 de mayo de 2006, Rad. 25481).       

Lo expuesto tiene aún mayor razón de ser,  si,  como  en este caso, es el propio Conjuez quien expresa que su situación no  se  ubica  expresamente  en  de  las hipótesis de inhibición señaladas por el  ordenamiento.   

En  mérito de lo expuesto, la SALA    DE    CASACIÓN    PENAL    DE    LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

PRIMERO.  DECLARAR  INFUNDADO  el impedimento expresado por el Conjuez del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  doctor  CÉSAR AUGUSTO LÓPEZ LONDOÑO, para  decidir  la  apelación  de  la  sentencia  condenatoria  emitida por el Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito de Manizales contra LESLY VIVIANA GUAMAN ARÉVALO,  JHON  FREDY  BERNAL  LIBERATO,  YZXON  BLADIMIR ÁLVAREZ SOUZA y ALFREDO GARCÍA  RESTREPO, el 19 de diciembre de 2006.   

SEGUNDO. Devolver  la  actuación al Tribunal del Distrito Judicial de Manizales para que continúe  el trámite de la segunda instancia.   

TERCERO.  Contra  esta decisión no procede recurso alguno.   

CÚMPLASE  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                         JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Auto  de 30 de mayo de 2007. Rad. 27416.   

2 Auto  enero 19 de 2005. Rad. 23094.     

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