27820(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27820  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                        Magistrado  Ponente   

                                             Dr. SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

                                              Aprobado   Acta  No.  124   

          Bogotá,    D.C.,  dieciocho de julio de dos mil siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Sala  en  relación con la  colisión  negativa  de  competencia surgida entre el Juzgado Veinticuatro Penal  del  Circuito de Bogotá, y el Séptimo Penal del Circuito Especializado de esta  ciudad,  en  virtud  de  la  cual  ambas  dependencias rehúsan proseguir con el  conocimiento  del  juicio  que  se  impulsa contra CRISTÓBAL RODRÍGUEZ BUSTOS,  JAIME  ANTONIO  MUÑOZ, LUIS ENRIQUE SAAVEDRA, JAMER JOSÉ SANTAMARÍA SANABRIA,  OSCAR  ALEXANDER  SANABRIA  QUEVEDO,  NESTOR  ORLANDO  JIMÉNEZ, OSCAR ALEXANDER  ROMERO,   HUGO  ALEXANDER  RIVAS,  RODRIGO  CASTILLO  MARTÍNEZ,  JOSÉ  EDUARDO  GUTIÉRREZ,  YURY  ALEXANDER  FERNÁNDEZ,  FABIO ROJAS RIOS y JORGE LUIS CANTERO  HERRERA,  a quienes se acusó por el delitos de Concierto para delinquir, de que  trata el inciso primero del artículo 340 del C.P.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante resolución del 9  de enero  de  2004,  la  Fiscalía  12  Especializada  de  Bogotá,  acusó  a  los arriba  mencionados,  por el delito de concierto para delinquir.   

2.  Ejecutoriado  el  pliego  de  cargos, el  proceso  arribó  al  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá.  Allí,  luego de tramitar gran parte de la fase enjuiciatoria, incluso  con  adelantamiento  de  la  audiencia  de juzgamiento, que se suspendió cuando  apenas  faltaba  la intervención de uno de los defensores de los procesados, se  envió  el  asunto para ser repartido entre los Juzgados Penales del Circuito de  Descongestión,  correspondiéndole  el  conocimiento  al Juzgado Segundo de esa  especialidad,  el  cual  asumió el proceso el 24 de marzo de 2006, ordenando de  inmediato la continuación de la audiencia de juzgamiento.   

3. Luego de varios infructuosos intentos por  continuar   con   la   diligencia,   siempre  fallida  por  ocasión  de  la  no  comparecencia  del  defensor  que aún falta por presentar sus alegatos finales,  dado  que  no  se  prorrogó  la  vigencia  de los Juzgados Penales del Circuito  Especializados  de  Descongestión,  el 30 de enero de 2007, retornó el proceso  al   Juzgado   Séptimo                  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bogotá,  agencia   que   de   inmediato   dispuso   continuar   con   el   trámite   del  asunto.   

4.   Sin  embargo,  el  7  de  febrero  de  2007,   el  Juzgado en mención advirtió la imposibilidad de continuar con  el  conocimiento  del  proceso, dado que, adujo su titular,  con la entrada  en  vigor  de  la  Ley   1121  de  2006,  este  tipo  de  despachos perdió  competencia  para  tramitar  algunos  asuntos, particularmente el que compete al  delito      de      Concierto     para     delinquir     simple     –art. 340, inc. 1°, C.P.-, por el cual  se acusó al procesado.   

Advierte,    entonces,    el    despacho  especializado,  que  el  art.  23 de la Ley 1121 de 2006, modificó el artículo  5°  transitorio  de  la  Ley  600  de 2000, en el sentido de establecer que los  Juzgados  penales  del  Circuito  Especializados,  sólo  conocen  del delito de  concierto  para delinquir agravado, que se dispone en el inciso segundo del art.  340  del  C.P.,  a  la  vez modificado por la novísima normatividad en reseña,  pero  no  del concierto para delinquir simple, que ha sido eliminado del listado  de  competencia  de esta jurisdicción y, en consecuencia, por la regla residual  de  competencia  establecida  en  el  artículo  77  de  la  Ley  600  de  2000,  corresponde   asumir   el   trámite   a   los   Jueces   Penales  del  Circuito  Ordinarios.   

Acorde  con  ello,  el  despacho en mención  dispuso  enviar  lo  actuado  a  los  Juzgados  Penales del Circuito de Bogotá,  proponiendo  de  entrada,  en  el  evento de que no se compartan sus argumentos,  conflicto  negativo de competencias.   

7. Finalmente, repartido el asunto al Juzgado  Veinticuatro   Penal  del  Circuito de Bogotá,  esta oficina judicial  decidió  aceptar  el conflicto negativo propuesto por el Juzgado Especializado,  pues,  estima  que  la  ley  1121  de 2006, nunca modificó la competencia de la  justicia  especializada  en  lo  que  corresponde  al  delito  de concierto para  delinquir,  simple  o  agravado,  dado  que esa normatividad buscaba únicamente  introducir  un apartado encaminado a sancionar la actividad de financiación del  terrorismo.   

Agrega  el  despacho  colisionado,  que  la  atribución  para  que  los  Jueces Penales del Circuito Especializados conozcan  del     delito    de    concierto    para    delinquir    simple    –cuando  los hechos son anteriores a la  vigencia  de la Ley 906 de 2004-,  reposa en lo consignado por el artículo  5°  transitorio  de  la  Ley 600 de 2000, norma que permanece inmodificable, ya  que  su  vigencia,  en  seguimiento  de  los principios de legalidad, celeridad,  eficacia  y   economía  procesal,  fue  prorrogada  de  conformidad con lo  contenido  en los artículos 6° de la Ley 600 de 2000, 40 de la Ley 153 de 1887  y  29 de la Constitución Política, en el entendido que la norma de competencia  vigente  para  el  momento  de  comisión  de  los  hechos,  sigue  cubriendo la  actuación hasta su finalización.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA   

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de Justicia es competente para conocer de los conflictos de competencia  que  se  presenten  en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal entre los juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  y  Penales  del  Circuito Ordinarios, de  conformidad  con  lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 18 transitorio  de la ley 600 de 2000.   

Desde un comienzo, debe advertir la Corte que  la  razón  se  halla  del  lado  del Juzgado Veinticuatro Penal del Circuito de  Bogotá,  pero  no  porque  exista  una  supuesta  prórroga  de competencia que  implica  permanezca  invariable  la adscripción de conocimiento para juzgar que  operaba  para  el momento de los hechos, en interpretación descontextualizada y  errónea  que  hace  el  funcionario colisionado de lo que la Corte ha expresado  sobre  el  tema  en  cuestión,  sino porque, en efecto, la Ley 1121 de 2006, no  estableció   ninguna   variación   de  competencia  en  lo  que  toca  con  la  tramitación  del  delito  de  concierto  para  delinquir,  sea  este  simple  o  agravado,  y  así  lo ha sostenido pacífica y reiteradamente la Sala,  en  decisiones  recientes  que  se  ocupan  de  los  efectos  de  la normatividad en  cita.   

Particularmente, señaló la Sala1, en decisión  que  resuelve  suficientemente el punto en debate, dada su completa equivalencia  fáctica y jurídica con lo examinado ahora:   

“importa  destacar  cómo la Ley en cita,  “POR  LA CUAL SE DICTAN NORMAS PARA LA PREVENCIÓN,  DETECCIÓN,  INVESTIGACIÓN  Y  SANCIÓN  DE  LA  FINANCIACIÓN DEL TERRORISMO Y  OTRAS   DISPOSICIONES”,   desarrolla  este  campo,  estableciendo,  en  primer  lugar,  algunas  disposiciones  para el manejo de la  información  trascendente, que debe ser reportada a la Unidad de Información y  Análisis  Financiero,  y  otras  entidades que tienen a su cargo el control del  lavado   de   activos  y  dineros  que  puedan  ser  utilizados  para  financiar  actividades terroristas.   

    “En   segundo   término,  los  artículos  16,  17,  18,  19  y  20, modifican algunas normas penales que   refieren   las   conductas   punibles   objeto  de  la  novísima  normatividad,  particularmente,  en  lo que toca con el lavado de activos y la financiación de  grupos armados al margen de la ley   o terroristas.   

“En  tercer  lugar,   respecto  del  tópico  de competencia que nos ocupa, inserta la modificación de los numerales  6  y 7, del artículo 5° Transitorio de la Ley 600 de 2000, dentro del objetivo  concreto  de  la  Ley  1121,  reseñado en su proemio, debe entenderse que no se  buscaba  nada  diferente  a  introducir  la  nueva  conducta autónoma creada de  “financiación  del  terrorismo y administración de recursos relacionados con  actividades  terroristas”,  y  la  denominación  del concierto para delinquir  agravado  del  inciso  segundo del artículo 340 del C.P., dentro de los delitos  de  conocimiento de los Jueces Penales del Circuito Especializados, para efectos  de  evitar  que  en  su  tramitación  se  recurriese  a la cláusula general de  competencia,  dado  que,  cuando  menos  en  lo  que  corresponde  a la conducta  autónoma  creada, por razones obvias  no existe norma previa que regule el  conocimiento para su juzgamiento.   

“Y  ello  fue  el  querer  expreso  del  legislador,    plasmado   en   la   exposición   de   motivos   del   proyecto,  así:   

“6.7 Aspectos procesales  

“Es  también  pertinente  acoplar  las  modificaciones  que  se  proponen  a  la  preceptiva  procesal,  por  ejemplo en  aspectos  de  competencia y para reformar el parágrafo 3° del artículo 324 de  la  Ley  906,  en  la  medida  de  proscribir  la  aplicación  del principio de  oportunidad,   igualmente   frente   a   la   financiación   del  terrorismo  y  administración      de      recursos      relacionados      con     actividades  terroristas.   

“Por   lo   anterior   se  propone  una  modificación  a cada uno de estos artículos sin acudir a una norma general, la  cual  trae  problemas  en  cuanto  a verificación de vigencia de las normas. En  este sentido se sugieren los siguientes textos…”   

“Mírese cómo, el propósito de modificar  la   normatividad   procedimental,   básicamente  el  tópico  de  competencia,  únicamente   se   encamina   a  acoplar  allí  “las  modificaciones  que  se  proponen”,  de  lo  cual  se  deduce claramente que Jamás se pretendió, como  así  lo  entienden  los  funcionarios colisionantes, modificar completamente la  estructura  de  competencia  de la justicia especializada, y ni siquiera abordar  exhaustivamente    este    tópico   –a  la  manera de entender que sólo los ilícitos contenidos en los  numerales  en  cita  corren  del  resorte  de este tipo de funcionarios-, por la  potísima  razón, se repite, que la teleología o querer del congreso, se agota  en  el  objeto  de  la  Ley  1121 de 2006, afinando, entre otros mecanismos, los  tipos  penales  que  consagran las nuevas conductas y entregando el conocimiento  de ellas a la Justicia especializada.   

“Para  el efecto, basta ver la redacción  original  de  los  numerales  6  y 7 del artículo 5° de la Ley 600 de 2000, en  confrontación  con las normas insertas en el artículo 23 de la Ley 1121 tantas  veces  citada,  para  advertir que el único cambio lo constituye, precisamente,  la  inclusión  de  la  conducta  de  “financiación  del terrorismo”, en el  amplio  listado del numeral 6°, y otro tanto, en lo que toca con la conducta de  concierto  para  “financiación  del  terrorismo y administración de recursos  relacionados    con    actividades    terroristas”,   respecto   del   numeral  7°   

“Era  el  querer  del  legislador,  asoma  evidente,  apenas el de otorgar a la Justicia especializada el trámite de estas  nuevas  denominaciones  jurídicas  y  por  ello modificó la norma original del  Código  Penal,  que  contempla  esta  suerte de ilicitudes y las atribuye a esa  jurisdicción, en aras de incluirlas allí.   

“Porque,  cabe  reiterar, si se anota que  fue  creada como conducta autónoma la de financiación del terrorismo, es claro  que  la  omisión del legislador en significarla expresamente de conocimiento de  la     justicia     especializada,     habría    de    conducir    –por  la  razón obvia de que antes no  ha   sido  adscrita  a  otra  autoridad-,  a  que  por  el  factor  residual  de  competencia,  ella  fuese  remitida  a   los  Jueces  Penales  del Circuito  ordinarios,  y esto fue lo que se pretendió evitar, consagrándola directamente  bajo la férula de la Justicia especializada.   

“Por  ello,  no  cambia  el  ámbito  de  competencia  del delito de concierto para delinquir simple, con la introducción  que  la  Ley  1121  de  2006,  hace  de  la nueva denominación jurídica de los  comportamientos  de  financiación  del terrorismo y concierto para este efecto,  pues,  es  necesario precisar que la finalidad del legislador era únicamente la  descrita,  sin  pretender,  repetimos  abordar  en  su  integridad el ámbito de  competencia  de  la justicia especializada, entre otras razones, porque el mismo  no   se   circunscribe   a   los   numerales  6  y  7  modificados  –véase   como   a  lo  largo  de  14  numerales,  el  artículo  5°  Transitorio  detalló  todos  y  cada uno de los  delitos  que,  en  principio, se buscaba por el legislador fuesen del resorte de  esa  jurisdicción-,  y  más  importante  aún,  porque  la  adscripción  a la  justicia  especializada  del  delito  de  concierto para delinquir inserto en el  inciso  primero del artículo 340, no deriva de la normatividad consagrada en la  Ley  6000  de  2000 –nunca  esa   regulación   estableció   en  cabeza  de  unos  dichos  funcionarios  la  competencia  para  adelantar  el  trámite  en  tratándose  del  concierto para  delinquir  simple-,  sino  de  regulación  posterior,  esto  es,  la Ley 733 de  2002.   

“Aún   vigente  ese  plexo  normativo,  contando  con  la  declaratoria  de exequibilidad de la Corte Constitucional, no  cabe  duda  de  que el concierto para delinquir común, sigue siendo del resorte  de   conocimiento  de  la  Justicia  Especializada,  dado  que  expresamente  su  artículo 14 contempla:   

“Competencia. El  conocimiento  de  los delitos señalados en esta ley le corresponde a los jueces  penales del circuito especializados”   

.  

“Y,  se  releva,  la  Ley  733  en  cita,  incluyó,    entre    otros,    el    delito   de   concierto   para   delinquir  simple.   

“Entonces,   si   la   pretensión  del  legislador  que  expidió  la  Ley  1121  de  2006, hubiese sido la de delimitar  exhaustivamente  todos y cada uno de los delitos que corren de competencia de la  jurisdicción  especializada  o,  cuando  menos,  eliminar  de este catálogo el  delito  de  concierto  para delinquir simple, regulado en el artículo 340, inc.  1°,  del C.P., habría modificado en su totalidad el artículo 5° Transitorio,  o   expresamente  derogado  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002.    

“Mírese  cómo, para abundar en razones,  el   artículo   28  de  la  Ley  1121,  dentro  del  acápite  de  “Vigencia”, postula:   

“La presente ley  rige  a  partir de la fecha de su promulgación, modifica las siguientes normas:  el  numeral  1  y  los  literales  d)  y  e) del numeral 2 del artículo 102 del  decreto  663 de 1993, el artículo 105 del Decreto 663 de 1993 modificado por el  artículo  11  de  la Ley 526 de 1999, el artículo 43 de la Ley 190 de 1995, el  artículo  23  de  la  Ley  365  de  1997,  los  incisos 1°, 2°, 3° y 4° del  artículo  3°  de  la Ley 526 de 1999, los numerales 1, 2, 3, 4, 6, 7, 8 y9 del  artículo  4°  de la Ley 526 de 1999, los numerales 2 y 6, del artículo 6° de  la  Ley  526  de  1999, los numerales 3, 6 y 7 del artículo 7° de  la Ley  526  de  1999, los incisos 3° y 4° del artículo 9° de la Ley 526 de 1999, el  inciso  1°  del artículo 15 de la Ley 599 de 2000, el inciso 1° del numeral 1  del  artículo  16  de la Ley 599 de 2000, el inciso 1° del artículo 323 de la  Ley  599  de  2000  modificado  por  el  artículo 8° de la Ley 747 de 2002, el  artículo   340  de  la Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 8° de  la  Ley 733 de 2002, el artículo 345 de la Ley 599 de 2000, el artículo 441 de  la  Ley  599  de  2000, modificado por el artículo 9° de la Ley733 de 2002, el  numeral  20  del  artículo  35  de  la  Ley  905 de 2004, el parágrafo 3° del  artículo  324  de  la  Ley  906  de  2004  y  deroga  las  normas  que  le sean  contrarias.”   

“En  ninguno de los apartes citados, debe  resaltarse,  se  alude  a  la modificación o derogatoria del artículo 14 de la  Ley  733  de  2002, aunque sí se determinó ello con relación al artículo 8°  de   ese   plexo  normativo,  evidenciando  que  la  omisión  no  remite  a  la  inadvertencia  acerca de lo consignado allí, sino al deseo de dejar operante el  artículo  14,  cuando  menos  en lo que corresponde al delito de concierto para  delinquir  simple,  en  tanto,  si  de  verdad  se  quisiera establecer un nuevo  parámetro  general  de  competencia respecto de la jurisdicción especializada,  expresamente  habría  derogado  la norma, como hizo, repetimos, con el articulo  8°.   

   .  

“ Ni expresa, ni tácitamente, acorde con  lo  anotado,  la  Ley  1121  de  2006,  modifica  la  competencia de la justicia  especializada  en  punto  del  delito  de concierto para delinquir simple a ella  deferido  por  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002.”   

Lo  anterior se erige razón suficiente para  que  se resuelva el conflicto negativo de competencias desatado entre el Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito Especializado de Bogotá y el Juzgado Veinticuatro  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  asignando al primero el conocimiento del  asunto,  pues,  permanece  incólume  la asignación que para ese efecto hace en  cabeza  de  esta jurisdicción la normatividad en cita, en lo que corresponde al  delito  de  concierto  para  delinquir  simple,  por  el  cual  se  acusó a los  procesados   y   asumió   competencia  desde  el  primer  momento  el  despacho  colisionante.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.  DECLARAR que la  competencia  para  conocer del presente asunto es del Juzgado Séptimo Penal del  Circuito Especializado de Bogotá, a donde se dispone remitirlo.   

            2.   Comunicar  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Veinticuatro  Penal del Circuito de  Bogotá, remitiéndole copia de la decisión.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ           MARIA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

                                           

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 24 de abril de 2004, radicado 27118     

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