27804(03-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27804  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  188   

Bogotá,  D.  C., tres (3) de octubre de dos  mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la Corte el recurso de reposición  interpuesto   por   la   defensora  del  ciudadano  colombiano   VÍCTOR  ORLANDO  PAREDES BURBANO, contra  la  providencia  fechada el pasado 23 de agosto, por medio de la cual se negaron  las pruebas solicitadas.   

SÍNTESIS  DE   LA  IMPUGNACIÓN   

La  defensora del requerido en extradición,  luego  de hacer una síntesis de las consideraciones adoptadas en la providencia  objeto  de  impugnación,  afirma  que  la  no  concesión  de  la  extradición  “no     significa     que    se    auspicie    la  impunidad”,  toda  vez  que  al  no  extraditarse su  representado  a  los  Estados Unidos puede ser juzgado en Colombia, como así lo  permite  el  artículo  2°  de  la  Convención Interamericana de Extradición,  firmada  en  Montevideo  el  26 de diciembre de 1993 y aprobada por la Ley 74 de  1935, normatividad que, en su criterio, es aplicable a este caso.   

De  otra  parte,  afirma  que  el  Gobierno  colombiano   “podría   esperar   que  se  produzca  sentencia  en  este  juicio  y  en  caso  de ser condenatoria dar aplicación al  Capítulo  III,  Libro  V  de  la  Ley 906 de 2004, atinente a la aplicación en  Colombia  de  sentencias  extranjeras”, mecanismo que  podría  utilizarse “cuando se tenga el temor fundado  de  aplicación  de  la  pena  capital o de cadena perpetua, como sucede en este  caso,  solo  para  garantizar  que  la  sanción  impuesta  por  las autoridades  extranjeras  sea  ajustada  a  nuestra  Carta  y  a  los Tratados y Convenciones  Internacionales   que   haya   suscrito   Colombia   en   materia   de  derechos  humanos”.   

Finalmente,  luego  de  hacer  mención  del  oficio  N°  111456-400647-2005-RMR7MTDO,  a  través  del  cual  el  Procurador  General  de  la  Nación “manifestó su preocupación  por    la    situación   de   los   derechos   humanos   de   los   colombianos  extraditados”,  asevera  que  el  Estado,  dado  su  compromiso   en  materia  de  derechos  humanos,  tiene  la  obligación  de  no  extraditar  a  ninguna  persona  “que  pueda  correr  riesgo   de  ser  sometida  a  pena  de  muerte  o  cadena  perpetua”.     

Por  ello, culmina diciendo que su solicitud  de  pruebas  “va encaminada a evitar la extradición  de  mi  defendido, acogiéndome a la protección que el Estado debe proporcionar  a los colombianos por nacimiento”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Es evidente que los argumentos expuestos por  la  defensora  del solicitado en extradición, ciudadano colombiano Víctor  Orlando  Paredes Burbano no logran  modificar  la  decisión  adoptada  en  la  providencia  objeto  del  recurso de  reposición, por lo que la Sala no la repondrá.   

En   efecto,  debe  recordarse  que  la  defensora  de  Paredes Burbano  en  su  oportunidad  pidió  la  práctica  de una serie de pruebas tendientes a  demostrar  que  en  Colombia  se adelanta un proceso penal por los mismos hechos  sobre  los  cuales  se  fundó  la solicitud de extradición (prueba 1), que las  interceptaciones  telefónicas  fueron  ilegales (prueba 2), que su procurado no  participó  en  los  delitos  que se le imputan (prueba 3) y que se trata de una  ciudadano  honorable  dedicado  a  actividades  lícitas  (prueba  4), medios de  convicción  que,  por  no  guardar  relación con el concepto que la Corte debe  emitir, fueron negados.   

Sin  embargo,  como  puede  observarse,  los  razonamientos  que  sustentan el recurso de reposición en manera alguna exhiben  argumentos  tendientes a desvirtuar las consideraciones que llevaron a la Sala a  negar  las  mencionadas pruebas, pues, por el contrario, lejos de ilustrar cómo  en  verdad  los  solicitados  medios de convicción tienen estrecha vinculación  con  el  concepto  que  debe  emitir  la  Sala  y,  por  lo  mismo, se impone su  práctica,  la  memorialista  trae  a  colación  afirmaciones tales como que su  representado  no  debe  ser  extraditado  por  cuanto  corre  el  riesgo  de ser  condenado  a  la  pena capital o a la cadena perpetua, o que es aplicable a este  asunto  la Ley 74 de 1935 (Convención Interamericana de Extradición firmada en  Montevideo  el  23  de  diciembre de 1933) y, por ende, puede ser investigado en  Colombia  en  lugar  de ser extraditado, o que de ser condenado en el extranjero  el  fallo  puede  ser  ejecutado  en nuestro país, aseveraciones que en nada se  vinculan  con  las  pruebas  solicitadas  y  con  las  razones consignadas en la  providencia  objeto  del  recurso  de  reposición,  situación  que  lleva a la  improsperidad de la impugnación.   

Ahora bien, debe recordarse que si las normas  penales  de los Estados Unidos aplicables a los delitos por los que se solicitó  la  extradición  prevén,  como  lo  indica  la  impugnante, la “pena   capital   o   cadena   perpetua”,  sanciones  que  están  prohibidas en Colombia (artículo 34 de la Constitución  Política),  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional,  en caso de que conceda la  entrega  requerida,  condicionar la extradición a la conmutación de la misma o  a  la  imposición  de  una  que  corresponda  a los límites propios de nuestra  legislación,  según  el  caso,  así como imponer las exigencias que considere  oportunas  para  que  se  observe  ese  precepto  constitucional  y  para que el  requerido  no  vaya  a  ser  juzgado  por  un  hecho  anterior  al que motiva la  extradición,     ni     sometido     a     tratos    crueles,    inhumanos    o  degradantes.   

De  otro  lado,  debe reiterarse que como el  instrumento  de  la  extradición entre Estados Unidos de América y Colombia se  rige,  en ausencia de un convenio, por las normas contenidas en la Constitución  Política  (artículo  35)  y  en  el Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004),  tratándose  de ciudadanos colombianos por nacimiento, es imperativo que  el  Gobierno Nacional exija las garantías que estime convenientes en aras a que  en  el  país  requirente  se  le  reconozcan  todos  los  derechos y garantías  inherentes  a  su  calidad  de  colombiano  y  de  procesado,  en  especial  las  contenidas   en   la   Carta   Fundamental   y   en   el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que   consagran  y  desarrollan  derechos  humanos,1  en virtud del  deber  de  protección  a esos derechos que para todas las autoridades públicas  impone el artículo 2º ibídem.   

En   síntesis,   de  conformidad  con  lo  establecido  por  el artículo 189 de la Constitución Política, es al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de   la política exterior y de las relaciones internacionales, a  quien  le  corresponde hacer estricto seguimiento del cumplimiento por parte del  país  requirente  de  los  condicionamientos atrás referenciados y establecer,  así mismo, las consecuencias de su inobservancia.   

Así mismo, en el evento de ser favorable el  concepto  emitido  por  la Sala, según los precisos aspectos contemplados en el  artículo  501 de la Ley 906 de 2004, corresponde al Gobierno Nacional y no a la  Corte  determinar  si  extradita  o  no  al ciudadano colombiano requerido, o si  decide  negar  dicho requerimiento para en su lugar disponer que sea investigado  y  juzgado  en  Colombia,  como  también es evidente que, en aplicación de los  artículos  515  y  siguientes  del  citado  Código  de Procedimiento Penal, la  ejecución  de  sentencias penales proferidas por autoridades extranjeras, está  condicionada   a   la   “petición  formal  de  las  respectivas     autoridades     extranjeras,     formulada     por    la    vía  diplomática”.   

Por lo tanto, como quiera que los argumentos  expuestos  por  la  memorialista  no  tienen  vocación  de éxito, la providencia impugnada no se repondrá.   

   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.    NO  REPONER  la providencia impugnada.   

2.   En  consecuencia, cúmplase con lo  ordenado  en  el  numeral   3°  de  la  parte  resolutiva de la mencionada  decisión.   

3.   Contra esta providencia no procede  ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                           Secretaria     

1  Artículo  93  de  la Constitución, Declaración Universal de Derechos Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional de Derechos  Civiles y Políticos.     

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