27774(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27774  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

DR. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta No: 181  

         

Bogotá,  D.  C.,   veintiséis (26) de  septiembre de dos mil siete (2007)   

         

Conforme a lo establecido en el artículo 213  de  la Ley 600 de 2000, califica la Sala la demanda de casación que el defensor  de     EDWIN    SÁNCHEZ    GARCÍA    presentó  contra  la  sentencia  de  segundo grado proferida por la  SALA  PENAL  DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE VALLEDUPAR el 10 de octubre del año 2006,  por  cuyo  medio  confirmó  la  condena de 374 meses de prisión que el JUZGADO  PENAL  DEL CIRCUITO ESPECIALIZADO DE VALLEDUPAR impuso a este y otros procesados  –Luis   Alberto  Segovia  Beltrán,   Geniberto  Mejía  Orozco  José  Torres  Delgado,  Adolfo  Palencia  Contreras-  en  fallo  del  10 de agosto de 2004, tras  encontrarlos   responsables  de  la  conducta  punible  de  secuestro  extorsivo  agravado.   

HECHOS  

          Fueron    sintetizados    por   el   Tribunal,   en   la   siguiente  forma:   

“2.1.1  El 22 de mayo de 2002, frente a la  escuela  “El  conductor”  ubicada  en  el Barrio Villa Leonor de Valledupar,  arribó  la  docente  TERESA  ACOSTA CANTILLO a bordo de su vehículo, junto con  dos  personas más, y el momento fue interceptada por tres sujetos  -uno de  ellos  armado-  produciéndose  un  forcejeo  con  un hermano de la víctima que  casualmente  se  encontraba  en  el  lugar  de  los hechos. Los autores lograron  llevarse a la profesora en su propio automotor.   

“2.1.2.  El  25 de mayo del mismo año fue  liberada  la  docente  luego  de pagar sus familiares ciento ochenta millones de  pesos,  cuantía  a que se llegó después de negociar los mil millones de pesos  que inicialmente solicitaron los captores.   

“2.1.3. Labores policivas establecieron que  GREGORIO  SEPÚLVEDA  GONZÁLEZ participó en los hechos delictivos; persona que  al  capturársele  señaló  a  los  demás  procesados  como  integrantes de la  organización criminal.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La Fiscalía General de la Nación, por medio  de  una  de  sus  delegadas  en  la ciudad de Valledupar y a raíz de los hechos  antes  expuestos,  abrió  investigación  en contra de Edwin Sánchez García y  otros,  como presuntos responsables del secuestro de la docente Teresa de Jesús  Acosta  Cantillo,  vinculándolo  como  persona  ausente el 31 de julio de 2002,  cerró  el  ciclo  instructivo  el 27 de noviembre del mismo año y calificó el  mérito  del  sumario  el  16  de  diciembre de la citada anualidad, acusando al  mencionado   procesado,   así  como  a  José  Gregorio  Sepúlveda  González,  Geniberto  Mejía  Orozco,  Luis Alberto Segovia Beltrán, Jaime Daniel Ramírez  Domínguez,  Jorge  Ramón Zabaleta Baza, Adolfo Palencia Contreras y José Luis  Torres  Delgado,  como  presuntos responsables del delito de secuestro extorsivo  agravado,  decisión  que apelada por algunos procesados, fue confirmada por una  Delegada  ante  el Tribunal Superior de la precitada localidad, mediante la suya  de fecha 10 de febrero de 2003.   

El  Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Valledupar,  luego  de  realizar  las  audiencias  preparatoria  y pública,  condenó  a  los  procesados  a la pena principal de 374 meses de prisión, como  autores  de  la  conducta que les fue imputada en la resolución acusatoria, con  excepción  de  José  Gregorio  Sepúlveda,  que fue condenado a la pena de 312  meses  de  prisión  y Jorge Ramón Zabaleta, condenado a 190 meses de prisión,  éste último en calidad de cómplice.   

Apelada la decisión tanto por los defensores  como  por  los sindicados, correspondió resolver el recurso a la Sala Penal del  Tribunal  Superior de Valledupar, la cual a través de la suya del 10 de octubre  de 2006 confirmó en su integridad la determinación de instancia.   

La   defensa  de  Edwin  Sánchez  García  interpuso oportunamente recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

          Tres  cargos se formulan contra la sentencia de segundo grado, todos  bajo  el  amparo  de  la  causal  primera,  por estimar que con tal decisión se  violaron  de  forma  directa las disposiciones de derecho sustancial que pasan a  indicarse:   

PRIMER CARGO:            Según este ataque  la  decisión  del  Ad  Quem violó de manera directa el artículo 232 de la Ley 600  de  2000,  así como el 9, 21, 22, 23, 24, 28, 19 y 30 del Código Penal y el 7,  16,  17,  233  a  238,  241,  243,  277, 280, 281, 282, 284 a 287, 304 y 318 del  Código    de    Procedimiento    Penal.    Lo    anterior    por   “desconocer   el   valor  probatorio  de  algunas(Sic)  medios  de  pruebas(Sic)”,  planteamiento  que  luego desarrolla  manifestando:   

“…se le dio valor a algunas de éstas que  si  bien  fueron obtenidas dentro del proceso, la forma como se obtuvieron, como  lo  sucedido  con  el  irregular  practica(Sic) de un interrogatorio rendido por  JOSE  GREGORIO SEPÚLVEDA GONZALEZ ante un funcionario de policía judicial y su  posterior  confesión,  así  como  la  retractación  de  éste  en  diligencia  posterior,  que  fue  desconocida  por  el ente investigador y por el juez de la  causa,  sumado  al desvalor dado a los testimonios presentados por la defensa de  SÁNCHEZ    GARCÍA,    infringiendo   la   norma   precitada   y   las   demás  mencionadas”.   

Plantea que “(e)l  juzgado  (a-quo)  y  la  honorable  Sala  Penal del Tribunal (a-quem), le dieron  validez  para  dictar  sus correspondientes providencias, a un hecho inexistente  utilizado  como elemento de convicción, el supuesto hecho, nunca demostrado, de  la  vinculación  de  SANCHEZ  GARCIA,  en  la empresa criminal”. Igualmente,  sostiene  que  la  Policía  de Valledupar –mediante su división GAULA-     “…utilizó    mecanismos    de  presión    y   coacción  sicológica  contra  el  sindicado  –refiriéndose  a  Gregorio  Sepúlveda-  haciendo  que  éste  señalara  la  intervención  de otros sindicados, que son  posteriormente  judicializados  y  condenados  en  la sentencia sometida en este  proceso a censura”.   

Afirma  que  la  valoración  del  material  probatorio  muestra  que  “… se ha faltado al deber  de  aplicar  una  sana crítica”, al punto de haberse  tenido  en  cuenta  medios  de  convicción  obtenidos  no  sólo  bajo presión  –prueba  ilícita-  sino  que  posteriormente  fueron objeto de  retractación,  razón  por  la  cual  solicita dejar sin efecto la decisión de  segundo  grado  en lo concerniente a la determinación que sobre su prohijado se  profirió,   para   que   en   su   lugar   se   declare  la  atipicidad  de  su  conducta.   

          SEGUNDO  Y  TERCER CARGO: Dada la similitud  de  los  argumentos  en  que  se sustentan estos ataques, la Sala los integrará  para efectos de su resumen y análisis, así:   

          En  el primero, se acusa la sentencia de violar de manera directa el  artículo  284  del  Código de Procedimiento Penal, según el cual “(t)odo  indicio  ha  de  basarse en la  experiencia  y  supone  un  hecho  indicador,  del  cual  el funcionario infiere  lógicamente  la existencia de otro.” En el segundo,  se  plantea  violación  al  artículo 287 ibidem, que establece “El  funcionario  apreciará  los  indicios  en conjunto teniendo en  cuenta  su  gravedad, concordancia y convergencia, y su relación con los medios  de prueba que obren en la actuación procesal.”   

          Afirma  que  todo  el  proceso se sustentó en la “confesión” o  “delación”  realizada por José Gregorio Sepúlveda, con desconocimiento de  la   existencia   de   otros   testimonios   “…que  desmienten  la  versión  implicadora en mención, toda vez que, estos narran la  imposibilidad  de  éste  <se refiere a su representado> de cumplir con la  tarea  criminal  que  la  fiscalía  le  asignó  injustamente, la de llevar los  víveres  a  los  secuestradores  al  área  rural  donde  presuntamente tenían  secuestrada a la víctima”.   

          Expone    también   que   en   el   diligenciamiento   “…no   existen   indicios,   solo  un  hecho  indicador,  y  aun  existieran  más  de  uno(Sic),  estos deben tener una gran fuerza demostrativa,  con  los  elementos previstos en la norma transcrita, que en nuestro caso, no se  cumplen,  como se ha demostrado en los cargos anteriores, la investigación y el  juicio  se  fundó  en  la  “confestión”  u  “delación”  de los demás  sindicados,  realizada  por  el  sindicado  JOSE GREGORIO SEPÚLVEDAD GONZÁLEZ,  desconociendo que las pruebas de la defensa lo rebaten”.   

Apoyado en este cuerpo argumentativo, reitera  la pretensión expuesta en el primero de sus cargos.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

         Corresponde   a   la   Corte  calificar  la  demanda  de  casación  interpuesta,  en tanto se cumplen las condiciones indicadas en el inciso primero  del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, pues la sentencia objeto de la misma  fue  proferida  por  un  Tribunal Superior de Distrito  Judicial  y,  en  segundo lugar, el proceso penal se adelantó por un delito que  tiene  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo máximo excede de ocho  años.   

         En   virtud   de  lo  anterior,  procede  a  estudiar  los           cargos          formulados  contra  el  fallo  de  segundo  grado,  advirtiendo  desde ya que  su    inadmisibilidad  luce     insalvable,  en  razón de los profundos  defectos    de   lógica   argumentativa    que   se   evidencian   en   su   planteamiento,   pues  no  obstante  haberse  seleccionado  como  vía  de ataque la  violación  directa,  la  censura  se desvía hacia consideraciones de carácter  probatorio,  propias  de  la violación indirecta, que tampoco se desarrollan en  forma debida.   

En  el  primer  ataque, donde se denuncia la  violación  directa  de varias normas sustanciales y procesales, deja de lado lo  que  al  respecto  esta  Sala  ha sostenido de manera profusa sobre este tipo de  censura, al expresar que:   

“… si el censor elige el cuerpo primero  de  la  causal  primera  de  casación,  esto  es,  violación directa de la ley  sustancial,  acepta  los  hechos,  las  pruebas y la valoración que de ellas se  hizo  en  las  instancias, caso en el cual no le es factible discutir cuestiones  de  facto,  toda  vez que la impugnación es de estricto orden jurídico y recae  sobre la ley sustancial.   

“Si  ello es así, de entrada se constata  un  dislate  en el discernimiento del censor, quien eligió la vía directa para  su  postulación,  como  si  aceptase  la  valoración probatoria plasmada en el  fallo”1   

Contrariando  lo expuesto, el desarrollo del  cargo  se desvía de los alcances de la causal invocada para cuestionar aspectos  probatorios,  como el valor que los sentenciadores dieron a la versión de JOSÉ  GREGORIO  SEPÚLVEDA GONZÁLEZ, misma que para el censor no debía ser tenida en  cuenta  por  existir otros medios de convicción que la desvirtuaban, haber sido  obtenida  por  “medios  ilícitos”  y  porque,  además, fue luego objeto de  retractación.   

Esto  evidencia  sin  mayores  esfuerzos los  errores  técnicos  en  que  incurre el actor, pues lejos de aceptar los hechos,  las  pruebas  y la valoración de las mismas, según la causal a la que acudió,  los  cuestiona  y  solicita   de la Corte su revisión, sin tener en cuenta  que  la simple disparidad de criterios con el análisis probatorio realizado por  las  instancias  no  constituye  yerro  demandable  en  casación,  salvo que se  advierta  que  dentro  de  ese proceso valorativo se violaron los postulados que  informan  la  sana  crítica,  caso en el cual se presentaría un error de hecho  por falso raciocinio que debe formularse por la vía indirecta.   

Inicialmente,  el  actor  cuestiona el valor  probatorio  que  las  instancias  otorgaron  a  la  versión  de  José Gregorio  Sepúlveda   González,   argumentando   que   otras   pruebas  la  desvirtuaban  –amén de que también fue  objeto  de retractación-. Este ataque a la valoración  de  la  prueba  debió  exponerse  como  un falso raciocinio, error en el que se  incurre  cuando  se desconocen las reglas de la sana crítica, siendo imperativo  para  el actor señalar la prueba cuestionada y lo que se infirió de ella en la  sentencia,  para posteriormente indicar la regla de la experiencia, el principio  de  la  ciencia  o el postulado de la lógica que llevó al fallador a otorgarle  un   mérito   concluyente  que  no  le  correspondía,  y  luego  demostrar  la  trascendencia  del  yerro  en la sentencia, aspectos que no fueron analizados en  la demanda.   

Sugiere  también  que  el mentado medio fue  obtenido  ilícitamente. Este planteamiento insinúa la comisión de un error de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad,  censura  en  la  cual  es necesario  demostrar  que  se  otorgó  valor a una prueba que no cumple con los requisitos  legales  previstos  para  su  formación  o  aducción al proceso, por lo que es  imperativo  e  ineludible no sólo señalar tales preceptos, sino establecer con  claridad  y  precisión  cuál  fue  el  requisito pretermitido que conduce a su  exclusión,  para luego emprender el análisis sistemático de la prueba, con el  fin  de  demostrar la trascendencia del yerro, puntos que fueron omitidos por el  censor  quien  se conformó con el sólo planteamiento, descuidando por completo  su    comprobación.   El   cargo,   en   esas   condiciones,   no   puede   ser  admitido.   

Los  cargos segundo y tercero, presentan los  mismos  errores,  pues  se  sustentan en la afirmación de que las sentencias se  fundaron   en   un   sólo   hecho   indicador   “la  “confesión”  y  “delación”  de los demás sindicados, realizada por el  sindicado  JOSÉ  GREGORIO SEPÚLVEDA”, planteamiento  que  desconoce  la  naturaleza  de  la  vía  que  seleccionó  para  el  ataque  –violación  de  la  ley  sustancial  por  vía  directa-  en cuanto entra en la  controversia  del  análisis  probatorio  realizado  por  las  instancias,  para  proponer  uno  diferente, sin demostrar que el efectuado por ellas quebranta las  reglas  de  la  lógica,  las  máximas  de  la experiencia o los dictados de la  ciencia  –falso  juicio de  raciocionio-.   

El  censor  se  conformó  con  mencionar la  prueba  que  en  su  criterio  las  instancias   valoraron  incorrectamente  –versión de José Gregorio  Sepúlveda-  sin  indicar  la  clase  de  error  y  la  incidencia del vicio denunciado en las conclusiones del fallo.   

La  demanda,  en  síntesis,  no  reúne las  exigencias  formales  del  artículo  212 de la Ley 600 de 2000, bien porque los  cargos  formulados  no guardan armonía con la causal seleccionada, ya porque no  reúnen   las   exigencias   de   precisión   y  claridad  requeridas  para  su  admisión.   

          Corolario  de  lo  anterior y teniendo en cuenta que de la revisión  de  lo  actuado  no se observa violación de garantías fundamentales que tornen  viable  el  ejercicio  de  la oficiosidad por la Sala, la inadmisión del libelo  deviene  imperativa,  razón por la cual habrá de disponerse la devolución del  diligenciamiento al  Tribunal de origen.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado   EDWIN   SÁNCHEZ   GARCÍA  conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo de este  proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

                                            

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                                MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMUS                   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE    L.   QUINTERO   MILANÉS                                                                       

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                        JULIO SOCHA  SALAMANCA                                                                                

MAURO  SOLARTE   PORTILLA                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                               TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                      Secretaria   

   

    

1  Sentencia de 16 de junio de 2006, expediente 22989.     

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