27671(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27671   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 109.  

         

Bogotá  D.C.,  junio veintisiete (27) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado HERNÁN   QUIÑÓNEZ   ARIZA,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Ibagué de  fecha  diciembre  13  de  2006,  mediante  la  cual  confirmó la dictada por el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  por cuyo medio lo  condenó     por    el    delito    de    falsa    denuncia    contra    persona  determinada.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  acontecer  fáctico  que  originó  la  presente     actuación,     fue     compendiado     por     el     ad-quem,  de la siguiente forma:   

“Nos  cuenta  el  proceso  que  los hechos  tuvieron  nacimiento  de la denuncia instaurada por el aquí procesado en contra  de  los  funcionarios  judiciales Dra. María Hilda Vargas López y Dr. Fernando  Cuellar  Sánchez,  quienes  para  entonces  se  desempeñaban como Juez Primera  Civil  Municipal  y  Fiscal  51  Seccional,  respectivamente, cuando procedió a  denunciarlos  penalmente  por considerar que los mismos habían incurrido en las  presuntas  conductas  punibles de falso testimonio, calumnia e injuria en razón  de  sus  declaraciones rendidas ante el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  la  ciudad,  dentro del proceso disciplinario que se  tramitó   en  su  contra  por  incidentes  ocurridos  entre  dichas  partes  en  dependencias  de  este  edificio  el  día  17  de  marzo de 1998”.   

Con fundamento en la resolución inhibitoria  favorable   a   los   doctores   María  Hilda  Vargas  López  y  Fernando  Cuellar  Sánchez  dictada dentro de la referida investigación  preliminar  de carácter penal, se dispuso la expedición de copias en contra de  HERNÁN  QUIÑÓNEZ ARIZA por  la  presunta  conducta  de  falsa  denuncia,  lo cual condujo a que se decretara  apertura  de  instrucción  penal,  en  cuyo  marco  este  último fue vinculado  mediante diligencia de indagatoria.   

Cerrada  la  investigación, se calificó el  mérito  del  sumario  el  6  de agosto de 2002 con resolución de acusación en  contra  de  QUIÑÓNEZ  ARIZA  por el delito de falsa denuncia contra persona determinada.   

Esta decisión fue impugnada por el defensor  del  sindicado,  pero  fue  declarada  desierta  mediante  auto del 4 de octubre  siguiente, por sustentación insuficiente.     

Ejecutoriado  el  calificatorio, la fase del  juzgamiento  correspondió  adelantarla  al Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Ibagué  despacho  que, una vez surtió el rito legal, dictó sentencia el 19 de  agosto   de   2005,   por   cuyo   medio   condenó  al  procesado  HERNÁN   QUIÑÓNEZ   ARIZA  como  autor  penalmente   responsable  del  delito  de  falsa  denuncia  contra  persona  determinada,  a  las penas principales de seis (6) meses de prisión y multa por  valor  de un mil pesos ($1.000), así como a la accesoria de interdicción en el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa   de  la  libertad.   Al  mismo   tiempo,  le  concedió  el  subrogado   de   la   suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la  pena.   

Contra el fallo adverso, interpuso recurso de  apelación  el  defensor  del procesado, sobre el cual se pronunció el Tribunal  Superior   de   Ibagué,  mediante  sentencia  del  13  de  diciembre  de  2006,  confirmándolo.   

En   desacuerdo   con   la  sentencia  del  ad-quem,  el  mismo  sujeto  procesal   promovió   recurso   extraordinario   de   casación   por  la  vía  discrecional,  el  cual  sustentó  posteriormente  mediante demanda, sobre cuya  admisibilidad se pronuncia la Sala.      

LA DEMANDA  

          Previo  a  presentar  los  cargos  contra  el  fallo  impugnado,  el  demandante,  a  través  de  un capitulo independiente que denomina “La  Casación  Discrecional”, expresa  los  motivos  en  los que se basa para acudir al recurso extraordinario por esta  vía.   

          Al   respecto,   indica   que  “se  hace  necesario  desarrollar  la  jurisprudencia  en  ciertos  temas  inherentes  a la  incongruencia  entre  la resolución acusatoria y la sentencia cuando se condena  por  delito  que no corresponde a ninguno de los previstos en el título (cuando  no  se  dividen  capítulos)  o capítulo correspondiente al de la denominación  jurídica deducida en el calificatorio”.   

          Así   mismo,   agrega   que   “se  hace  necesario  desarrollar  la jurisprudencia en tema inherente al inicio y trámite  de  la  investigación con fundamento actuaciones (sic)  en   las  que  se  ha  incurrido  en  irregularidades  sustanciales  que  afectan  el  debido  proceso,  cuando se inicia y adelanta la  investigación  con  base  en copias compulsadas de la investigación adelantada  por  un  Fiscal  Delegado  ante  los  Jueces  del  Circuito  en  contra una Juez  (sic)  de la República y un  Fiscal  Seccional,  cuando  este  proceso  investigativo  debió  adelantarlo un  Fiscal     Delegado     ante     el    Tribunal     Superior”.   

De  la  misma  manera,  porque  “se   ha   adelantado   una   audiencia   preparatoria  claramente  violatoria  de  derechos fundamentales y que afecta el debido proceso, cuando se  lleva  a cabo la misma sin la presencia de un Fiscal, aún dejándose constancia  de  la  misma,  la  que  no ocurrió (sic) y  en  ausencia  del  defensor del procesado, como así se hizo y se  convalidó”.   

          Posteriormente,  el  censor  formula  dos  reproches contra el fallo  impugnado.   El  primero,  con  sustento  en la causal tercera de casación  prevista  en  el artículo 207 de la Ley 600 de 200, al estimar que la sentencia  se  dictó  en  un juicio viciado de nulidad y, el segundo, por la segunda de la  misma  preceptiva,  en  tanto considera que el fallo no está en consonancia con  los cargos formulados en la resolución de acusación.   

          Primer cargo:   

Señala   el  actor,  en  sustento  de  su  pretensión,  que  con  la  sentencia  de  segunda  instancia  se  incurrió  en  “irregularidad   sustancial  afectante  del  debido  proceso y del derecho de defensa”.   

En   tal   sentido,   advierte   que   la  investigación    preliminar    adelantada    en    contra    de    María   Hilda   Vargas   López   y   Fernando   Cuellar  Sánchez,  quienes  para  entonces  se  desempeñaban  como  Juez  Primera  Civil  Municipal  y  Fiscal  51  Seccional, respectivamente, la cual se  inició  con base en la denuncia instaurada por su defendido, fue adelantada por  un  Fiscal  Seccional  que  carecía  de competencia, pues de conformidad con el  artículo  119  del  estatuto  procesal,  cuando  se  surte  en contra de dichos  funcionarios corresponde a los Fiscales Delegados ante el Tribunal.   

Agrega   que  dicho  aspecto  “vicia  de nulidad este proceso… y por lo tanto puede ser objeto  de  ataque  mediante el mecanismo de la casación que aquí se impetra de manera  excepcional”,  pues  “no  puede   tener   validez   una   investigación   que   ha   nacido   viciada  de  nulidad”.   

Además,  precisa  que  también  “se  ha  afectado  de nulidad la investigación cuando el señor  Juez  Cuarto  Penal  del  Circuito,  el  día  7  de  abril  de 2003, realiza la  audiencia  preparatoria  sin  la  presencia  del  defensor  y del fiscal, lo que  constituye  una  verdad  (sic)  irregularidad  sustancial  que  afecta el debido proceso y por ende el derecho a  la defensa”   

En   consideración   a  lo  expuesto,  el  demandante   solicita   casar   el   fallo   “y,  en  consecuencia,  proceda  a  anular el proceso desde su origen por haber nacido de  investigación  (sic) viciada  de nulidad”.   

Segundo cargo.  

Estima,  a  través  de esta censura, que la  sentencia  no  está  en consonancia con los cargos formulados en la resolución  de  acusación  “incurriendo en violación al debido  proceso,  por  incurrir  (sic)  en  violación  al equilibrio entre acusación y defensa, pues el juez llamado a  garantizarlo,  se  convirtió  en  acusador  y con ello desconoció al tiempo el  principio  de  separación  funcional  arrogándose  la facultad de modificar la  acusación”.   

Advierte  que  la  Fiscalía  14  Seccional  profirió  resolución  de acusación en contra de su defendido por el delito de  falsa  denuncia  contra persona determinada, de conformidad con el artículo 436  de  la  Ley  599  de 2000, no obstante que para la fecha   en que tuvo  ocurrencia  la  conducta,  esto  es,  el  14  de  octubre de 1999, se encontraba  vigente  el  Decreto Ley 100 de 1980, el cual sancionaba el mismo comportamiento  en  el artículo 167, error que corrigió posteriormente el Tribunal en el fallo  impugnado.   

Para  el  actor,  la  anterior  situación  desencadenó  incongruencia,  en  la medida en que se desconoció el marco legal  determinado  por  el  instructor  en  desarrollo  de su función investigadora y  calificadora,  como  lo  ha  precisado  esta  Sala  al insistir que “no  se  trata  de  que el juez se erija en superior funcional del  fiscal,  sino  que  simultáneamente se pretende evitar un quebrantamiento a los  principios  del acto legal, separación funcional, preclusión del calificatorio  e     imparcialidad     de     los     funcionarios    judiciales”.   

En  este  caso, sostiene, los sentenciadores  desconocieron  el  equilibrio  que  debe  existir  entre  acusación  y  defensa  “pues  el  llamado  a garantizarlo, se convirtió en  acusador   y  con  ello  desconoció  al  tiempo  el  principio  de  separación  funcional,  arrogándose  la  facultad  de modificar la acusación, aun si fuera  esta decisión favorable”.   

De conformidad con lo expuesto, depreca casar  la  sentencia  impugnada  “y  proceder  a anular las  actuaciones,  a  partir  de la calificación e inclusive desde el mismo auto que  da origen a la investigación”.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Impera  precisar,  en  primer término, que el asunto que concita la  atención  de  la  Sala  sólo  permite  el  acceso  al  medio extraordinario de  casación  por  la  denominada  vía  excepcional  o  discrecional, como así lo  propuso  el demandante, en virtud a que analizadas las diferentes normatividades  procesales  que  han  regulado  el  recurso  a  partir  de  la fecha en que tuvo  ocurrencia  la  conducta por la que se procede (octubre 14 de 1999), no permiten  acudir a éste por la vía normal o tradicional.   

En  efecto, para la época en que tuvo lugar  la  conducta  se encontraba vigente el Decreto 2700 de 1991, cuyo artículo 218,  reformado  por  el  35  de  la  Ley  81  de 1993, restringía la procedencia del  recurso  extraordinario de casación “por los delitos  que    tengan   señalada   pena   privativa   de   la   libertad   cuyo   máximo   sea   o   exceda   de  seis  (6)  años”;   sin  embargo,  en  el  inciso  tercero  de  la  misma  preceptiva  se  consagraba  la  figura  de  la casación  discrecional  o excepcional otorgando la facultad a la Corte Suprema de Justicia  de  aceptar  el  recurso  “en  casos distintos a los  arriba mencionados”.   

En  tales condiciones, el requisito punitivo  para  acceder  al  medio  extraordinario  de  impugnación  no  se  cumplía  en  tratándose  del  delito de falsa denuncia contra persona determinada, cuya pena  máxima,  de acuerdo con el artículo 167 del Decreto 100 de 1980, era de cuatro  (4) años de prisión.   

Pero tampoco se satisface ahora, dado que la  misma  conducta,  que  se sanciona actualmente en el artículo 436 de la Ley 599  de  2000  con  una pena máxima de ocho (8) años de prisión no supera el monto  exigido  en  el  artículo 205 de la Ley 600 de 2000, vigente para el momento en  que  se  profirió  el  fallo  impugnado,  de  acuerdo  con  el  cual  el  medio  extraordinario    de    impugnación    se    estableció    para   “los   delitos   que   tengan   señalada  pena  privativa  de  la  libertad cuyo máximo exceda de ocho años”    (negrillas   fuera   de   texto).   

Así  las  cosas,  sólo  se  contaba con la  posibilidad  dispuesta  por  la denominada casación discrecional o excepcional,  pero  que siempre, y en todas las normas que han regido desde la comisión de la  conducta  que  ocupa  la  atención,  resulta viable a condición de que la Sala  “lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos fundamentales” y   en   la   medida   en   que   el   actor   la  persuada  en  ese  sentido.   

             

          Frente  a  un  tal  evento,  la  jurisprudencia de la Sala ha venido  sosteniendo  que se hace necesario que el demandante exponga, así sea de manera  sucinta  pero  clara,  qué  es lo que pretende con la impugnación excepcional,  debiendo  señalar  el  derecho  fundamental  cuya  garantía persigue o el tema  jurídico  sobre  el  cual considera se hace indispensable un pronunciamiento de  autoridad por parte de esta Corporación.   

De  esta  manera,  los  argumentos que deben  sustentar  la  justificación han de estar dirigidos a orientar a la Corte en el  sentido  de  hacerle ver la necesidad de su pronunciamiento, en forma tal que si  se  trata de reclamar la garantía de un derecho fundamental, al casacionista le  corresponde  precisar  los  derechos que fueron desconocidos, indicar las normas  constitucionales  y  legales  que  los  protegen  y  la  determinación que debe  adoptarse  para  su salvaguarda. Y, si el motivo invocado es el desarrollo de la  jurisprudencia,   tendrá   que  puntualizar  el  tema  jurídico  que  requiere  definición  o  precisión,  sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones  opuestas que deben ser unificadas.   

Pues  bien,  precisamente sobre este último  punto,  esto  es, al desarrollo de la jurisprudencia de la Sala, es que el actor  encuentra  que se justifica el acceso al recurso extraordinario de casación por  la  vía excepcional, con el propósito de satisfacer los presupuestos previstos  en   el  inciso  tercero  del  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000.    

Así,  aduce  en  primer  lugar,  que  en el  presente  evento  se  requiere  pronunciamiento  de  la  Sala  para  desarrollar  “temas   inherentes  a  la  incongruencia  ente  la  resolución  acusatoria  y  la  sentencia  cuando  se  condena por delito que no  corresponde  a  ninguno  de  los  previstos  en el título (cuando no se dividen  capítulos)  o  capítulo  correspondiente  al  de  la  denominación  jurídica  deducida en el calificatorio”.   

No  obstante el señalamiento del actor, sin  dificultad  alguna  se  advierte  que este primer tema planteado por el actor no  requiere  despliegue  jurisprudencial,  cuando  quiera  que  sobre  el mismo son  profusas  las  decisiones  de  la  Sala  en las que se aborda la regulación del  fenómeno  de la necesaria congruencia que debe existir entre la acusación y el  fallo  bajo los parámetros de la Ley 600 de 2000, principalmente con el auto de  fecha febrero 14 de 2002, rad. 18457.   

Irrumpe   con  mayor  fuerza  la  anterior  conclusión,  si  se  tiene  en  cuenta  que  el planteamiento presentado por el  censor  carece  de total relevancia pues, como bien lo indicó el Tribunal en el  fallo   impugnado,   el   tipo  penal  por  el  cual  fue  acusado  QUIÑÓNEZ  ARIZA  (art. 436 de la Ley 600  de  2000) responde a los mismos elementos de la conducta reprimida bajo el mismo  nombre  -falsa  denuncia  contra  persona  determinada- en el art. 167  del  Decreto  Ley  100  de  1980,  de  modo  que  el problema real se concretaba a la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad, en tanto la sanción prevista en  este  último,  vigente para el momento de comisión de la conducta, es inferior  a  la del primero en referencia, situación que fue debidamente corregida por el  fallador    de    primera    instancia,    con    el    aval    posterior    del  Tribunal.        

En segundo lugar, el demandante aduce que se  precisa  de  pronunciamiento jurisprudencial “en tema  inherente  al  inicio y trámite de la investigación con fundamento actuaciones  (sic)  en  las  que  se  ha  incurrido  en irregularidades sustanciales que afectan el debido proceso, cuando  se  inicia  y  adelanta  la  investigación con base en copias compulsadas de la  investigación  adelantada  por  un Fiscal Delegado ante los Jueces del Circuito  en  contra  una  Juez (sic) de  la  República  y  un Fiscal Seccional, cuando este proceso investigativo debió  adelantarlo  un  Fiscal  Delegado ante el Tribunal  Superior”,  tema  que desarrolla a través del primer cargo que propone en el  libelo.   

A más de que la exposición del casacionista  en  torno  al  motivo  justificante  de  la  casación  discrecional  no  es  lo  suficientemente  clara y precisa, como tampoco lo es el cargo a través del cual  desarrolla  esa  propuesta, se suma que el punto planteado no resulta extraño a  la  jurisprudencia,  toda  vez  que  concierne  al  valor que se desprende de la  prueba  ilegal,  sobre  lo  cual  son  abundantes  los  pronunciamientos  de  la  Sala.   

En tercer orden, el censor también justifica  el    acceso   a   la   casación   discrecional   alegando   que   “se   ha   adelantado   una   audiencia   preparatoria  claramente  violatoria  de  derechos fundamentales y que afecta el debido proceso, cuando se  lleva  a cabo la misma sin la presencia de un Fiscal, aún dejándose constancia  de  la  misma,  la  que  no ocurrió (sic) y  en  ausencia  del  defensor del procesado, como así se hizo y se  convalidó”,  tema  que más adelante prácticamente  se    limita    a   reproducir   en   el   primer   reparo   contenido   en   la  demanda.      

Al  respecto, sea lo primero señalar que la  afirmación  anterior    del  demandante  no  es  totalmente fiel a la  realidad  procesal,  porque fácil se constata que en desarrollo de la audiencia  preparatoria  que tuvo lugar el 7 de abril de 2003, intervino el Fiscal 14 de la  Unidad de Patrimonio Económico (fol. 200 del c. No. 1).   

Ahora,  quien  en  verdad no intervino en la  realización  de  dicha diligencia, como de ello se dejó expresa constancia por  el  Juzgado,  fue  el defensor del procesado, pero una tal situación ni amerita  desarrollo  jurisprudencial,  porque ya ha sido objeto de pronunciamientos de la  Sala,  siendo el más reciente la sentencia de fecha septiembre 13 de 2006, rad.  20345,  ni  tampoco  persuade  en  el  sentido de que se está ante una eventual  vulneración  de garantías fundamentales, porque precisamente de acuerdo con la  tesis  expuesta  en  tales  antecedentes,  se  tiene sentado que la ausencia del  representante  del  sindicado  durante  la audiencia preparatoria no invalida la  diligencia  en  sí  misma  considerada,  ni  mucho menos la actuación procesal  subsiguiente.   

En  ese  orden de ideas, la conclusión a la  que   razonablemente   llega   la  Corte  es  que  el  demandante  no  logra demostrar el cumplimiento de alguno de los fines previstos  para  la  procedencia  del  recurso  extraordinario  de  casación  por  la vía  excepcional   o  discrecional,  lo  cual  se  traduce  en  la  ineptitud  de  la  demanda,  circunstancia  que  impide que la Sala entre  siquiera  a revisar si los cargos formulados contra el fallo de segundo grado se  ajustan  a  los  presupuestos  lógicos  y  argumentativos propios de esta sede.   

          Lo  anterior  constituye razón suficiente para que la Corte proceda  a  la  inadmisión  de  la  demanda,  de  acuerdo  con  la consecuencia procesal  señalada  en  el  artículo 213 de la Ley 599 de 2000.  Además, porque no  se  advierte  que  dentro  del  presente  trámite  o en la sentencia se hubiera  incurrido   en  violación  de  garantías  fundamentales  que  fuera  necesario  conjurar por la vía de la casación oficiosa.   

            

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   HERNÁN  QUIÑÓNEZ  ARIZA, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

          De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 187 de la Ley 600  de 2000, contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN            

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                              JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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