27670(15-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27670  

                     

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 146  

Bogotá,  D.C., quince (15) de agosto de dos  mil siete (2007).   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  Julio  Mario  Leal  Rincón,  contra la sentencia de segunda instancia proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  San  José  de  Cúcuta,  por  medio de la cual  confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado  3°  Penal  del  Circuito de la citada  capital,  que  lo  condenó  como  autor  penalmente  responsable de la conducta  punible de falsedad material en documento público.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.            Los  primeros ocurrieron el 1° de julio  de  2004  en  el  parqueadero del edificio “Leydi”, ubicado en el perímetro  urbano  de  San  José de Cúcuta, a donde acudió una persona con un oficio del  Juzgado  4°  Civil  Municipal  del  mismo  lugar  a  solicitar  la  entrega del  automotor   de   servicio  público  marca  Daewoo,  de  placas  URL─707,  allí  dejado  en  depósito  en  razón  de  encontrarse embargado dentro del proceso con radicación N° 0639-02  tramitado  por  dicha  oficina y como la administradora de dicho establecimiento  no  accedió  a  entregarlo  al observar que en el escrito no estaba incluido el  número  de  la  cédula  de  ciudadanía  del propietario y a la vez ejecutado,  Pedro  Rafael  Gómez  Villamizar,  poco  después  regresó  la  misma  persona  acompañada  de  Julio  Mario  Leal  Rincón,  a  la  sazón empleado del citado  juzgado,  quien  con  disgusto  anotó el número de identificación requerido y  frente  al  nombre  signado  en  el documento, la expresión “…propietario a  quien  puede  entregárselo…”, quien efectivamente enseguida se presentó en  el   parqueadero   a  recibir  el  automotor  con  las  llaves  respectivas  que  previamente  había  sustraído  del Juzgado Leal Rincón, según se percató el  secretario Gregorio Andelfo Martínez Pabón.   

Inquieto  este empleado por lo sucedido, fue  al  parqueadero  y allí la administradora le confirmó la entrega del vehículo  y  al  mostrarle  el  oficio  por  ella recibido, se dio cuenta que su firma, en  calidad de secretario, había sido adulterada.   

2.             El  23  de  julio  de  20041  la Unidad de  Fiscalía  Segunda  de  Delitos contra el Patrimonio Económico y la Fe Pública  de  San  José de Cúcuta abrió la instrucción y a ella fue vinculado mediante  indagatoria     Julio    Mario    Leal    Rincón2.   

3.            Clausurada dicha fase, en providencia del  21        de        junio        de       20053   profirió   resolución  de  acusación  contra  el  antes  nombrado  como  presunto  responsable de falsedad  material  en  documento público, realizada por servidor público (artículo 287  del  Código  Penal de 2000), y simultáneamente le impuso detención preventiva  a cumplir en el domicilio.   

4.            Correspondió  al  Juzgado 3° Penal del  Circuito  de  San  José  de  Cúcuta  adelantar  el juicio y al final profirió  sentencia    el    24    de    marzo    de    20064  en  la  cual condenó a Julio  Mario  Leal  Rincón  a las penas principales de cuarenta y ocho (48) meses  de  prisión  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas  por el término de cinco (5) años como responsable del injusto penal  endilgado  en  la  resolución acusatoria, y le negó la suspensión condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  aunque  sustituyó  la  prisión  por prisión  domiciliaria.   

Se  abstuvo  de imponerle condena al pago de  perjuicios derivados del delito.   

5.            Apelada esa sentencia por el defensor del  acusado,  el 24 de enero de 2007 el Tribunal Superior de San José de Cúcuta la  confirmó5,  decisión contra la cual el mismo sujeto procesal  interpuso  el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

         

El  actor formula contra el fallo de segundo  grado dos cargos:   

          El primero:   

Al amparo de la causal tercera del artículo  207  de  la  ley  600  de  2000,  censura la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de  San José de Cúcuta por haber sido dictada en actuación viciada.   

Encuentra  irregular  que  Julio  Mario Leal  Rincón  hubiera sido sometido a indagatoria el 2 de marzo de 2005 y en lugar de  serle  resuelta  la  situación  jurídica  dentro  del  termino  fijado  en  el  artículo  357  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la Fiscalía procedió a  cerrar  la  instrucción  el  3  de  mayo  siguiente  y  a  calificar el mérito  probatorio  el  21 de junio de la citada anualidad, en providencia en la cual le  formuló  acusación  y  simultáneamente  le  impuso medida de aseguramiento de  detención preventiva que sustituyó por la domiciliaria.   

Estima que la señalada falencia conllevó a  la  vulneración de los derechos al debido proceso (artículo 29 constitucional)  y  de  defensa de su representado con repercusión en la pena injusta finalmente  irrogada.   

Al  avanzar en la sustentación del reproche  propone  una  forma  diferente  de  valorar  la prueba grafológica forense a la  realizada  por  el Tribunal y enseguida plantea la existencia de duda probatoria  y  su solución a favor del acusado; además, argumenta que el documento tachado  de  falso  carece  de idoneidad para afectar el bien jurídico de la fe pública  lo    cual    desvirtúa   la   antijuridicidad   predicada   de   la   conducta  investigada.   

En consecuencia, solicita la anulación de la  presente  actuación  a  partir  de  la  indagatoria, incluida la resolución de  acusación  y  de  situación  jurídica,  así  como  del fallo impugnado, y el  reenvío al ente acusador.   

El segundo:  

         

          Dentro  del  contexto  de  la  causal  primera del artículo 207 del  Código  de Procedimiento Penal de 2000, acusa la sentencia de ser violatoria de  las  siguientes normas sustanciales: artículos 9, 10, 11 y 12 del Código Penal  de  2000,  por  vía indirecta por error de hecho cometido al ponderar el caudal  probatorio,   empero   no   específica   el   medio  o  medios  sobre  el  cual  recayó.   

De  manera  farragosa  el libelista ataca la  forma  como  el  Tribunal  construyó  los  indicios  que predicó en contra del  procesado porque:   

i) Partió de un hecho indicador inexistente  ─falsificación  por  el  procesado  de  la  firma  del secretario en el oficio que ordenó la entrega del  vehículo  embargado─ pues  no  obra  prueba  grafológica  que  lo demuestre, configurándose así un falso  juicio de identidad.   

ii)  Más  adelante  critica  la ausencia de  estimación  de  la  prueba grafológica practicada sobre el documento objeto de  falsificación  y  al  final  reclama sean acogidos los resultados negativos que  arrojó,  pues  no  se pudo afirmar la uniprocedencia de la firma del secretario  con las grafías manuales de su representado.   

iii)  Reprocha la ausencia de valoración de  la antijuridicidad de la conducta investigada.   

iv)  Descalifica  por  falta  de  lógica la  inferencia  de  responsabilidad  penal  extraída  en  contra  del procesado del  documento  objeto  de  adulteración por no tener éste ninguna relación con el  mismo.   

v)  Estima  erróneamente  confeccionado  el  indicio  de  las manifestaciones anteriores y posteriores al delito a partir del  testimonio  rendido  por  el  Secretario  del Juzgado 4° Civil Municipal de San  José  de  Cúcuta  en  cuanto  fue  distorsionado por los juzgadores, empero no  indica  en  qué  forma,  aunque  admite  que  dicha prueba solamente sirve para  resolver  la  situación  jurídica,  más  no  para acusar, y posteriormente le  niega credibilidad.   

          Por  último,  solicita  casar  la  sentencia  impugnada  y,  en  su  defecto, se dicte absolución.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.            La  ley  que  regula la interposición y  trámite  del  recurso de casación de acuerdo con lo dispuesto por el artículo  6°  de  la  Ley  906  de 2004 es la procesal vigente al momento en que tuvieron  ocurrencia  los  hechos  juzgados,  salvo  que por tránsito normativo surja una  disposición   nueva   que  regule  más  favorablemente  su  acceso6.   

El acontecer investigado fue consumado el 1°  de   julio  de  2004,  luego  la  procedencia  del  recurso  de  casación  debe  establecerse   con   fundamento   en  las  normas  instrumentales  de  carácter  sustancial  vigentes  en  esa fecha, es decir, el artículo 205 de la Ley 600 de  2000.   

De  conformidad  con  dicha  preceptiva,  el  extraordinario  medio  impugnaticio  procede  contra  las  sentencias de segundo  grado  proferidas  por  los  tribunales superiores de distrito judicial y por el  Tribunal  Superior  Militar,  en  los  procesos  que  se hubieren adelantado por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de ocho años.   

Si  en  cuenta  se  tiene  que  la Fiscalía  Segunda  de  Patrimonio  Económico  y  Fe  Pública  de San José de Cúcuta al  calificar  el mérito probatorio de la investigación seguida a Julio Mario Leal  Rincón,  subsumió  los  hechos  en la conducta punible de falsedad material en  documento  público  realizada  por  servidor  público, sancionada con una pena  privativa  de la libertad máxima de ocho (8) años, con facilidad se colige que  para  impugnar  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal  Superior  de la citada capital, era necesario acudir a la casación excepcional,  punto   que   no   fue   advertido   por   el   libelista   quien   escogió  la  común.   

Así  está  regulado  en  el inciso 3° del  invocado  artículo 205, al disponer que la Corte admitirá discrecionalmente la  demanda    de    casación    contra    sentencias   distintas   a   las   antes  mencionadas:   

“…cuando  lo considere necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos por la ley.”   

2.            En  tal  evento, la jurisprudencia de la  Sala7  ha  venido  sosteniendo  que  se  hace necesario que el demandante  exponga  así  sea  de  manera sucinta pero clara qué es lo que pretende con la  impugnación  excepcional,  cuál  es  el  derecho  fundamental  cuya  garantía  persigue  o  cuál  es  el  tema  jurídico sobre el cual es indispensable hacer  pronunciamiento de autoridad por parte de esta Corporación.   

Y,  prosigue,  al desarrollar estos temas el  demandante  debe orientar a la Sala en el sentido de hacerle ver la necesidad de  su  pronunciamiento,  en forma tal que si se trata de reclamar la salvaguarda de  un   derecho  fundamental,  le  corresponde  precisar  los  derechos  objeto  de  conculcación,  indicar las normas constitucionales y legales que los reconocen,  y la determinación que debe adoptarse para su protección.   

De   inclinarse  por  la  importancia  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  es  indispensable  que  puntualice  el tema  jurídico  que  requiere  definición o precisión, sea porque es nuevo o porque  existen  posiciones  opuestas  que  deben  ser  unificadas,  también  le obliga  indicar  de  qué  manera  la  decisión  solicitada  conduce a la solución del  asunto y es útil para orientar la actividad judicial.   

Además, las razones que aduce el actor para  persuadir  a  la  Corte  sobre  la necesidad de admitir la demanda deben guardar  correspondencia  con  los  ataques que formule contra la sentencia,  de tal  manera  que  si se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre la protección de  derechos   fundamentales  o  un  específico  tema  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  la  censura  debe  conducir  a  esta Corporación a examinar en  concreto      alguno     de     tales     puntos8.   

3.            La revisión de la demanda que concita la  atención  de  la  Sala  revela que en ningún momento el libelista anunció que  acudía  a  la  casación  excepcional  consagrada  en  el  inciso  tercero  del  artículo  1°  de  la  Ley  553  de 2000, lo cual necesariamente incidió en el  incumplimiento  del  deber  de  demostrar que existía alguno de los motivos que  tornan  procedente  dicha modalidad, como quiera que después de identificar los  sujetos  procesales,  sintetizar los hechos juzgados y relacionar brevemente los  antecedentes  procesales,  se  ocupó  de plantear dos cargos de acuerdo con las  causales  de casación reguladas en los numerales 3° y 1° del artículo 207 de  la Ley 600 de 2000.   

Ni  siquiera  tangencialmente  el  libelista  enunció  alguno de los temas que habilitan el examen de fondo de la demanda por  la  vía  excepcional,  carga argumentativa cuyo incumplimiento impide emprender  dicha labor.   

En  realidad,  el  defensor  se  limitó  a  expresar  su  desacuerdo  con  las  razones  que  tuvo  el Tribunal para inferir  certeza  sobre  la  autoría  y  responsabilidad  penal  de  su  representado en  relación  con  la  conducta  de falsedad material de documento público, en una  demanda  en  la cual mezcla un cargo de nulidad con otro de violación indirecta  de  la  ley  sustancial  y dentro del acápite que dedica al último, gira de un  error  de  hecho  por falso juicio de identidad a otro de existencia impregnando  de múltiples contradicciones su disertación.   

4.             En  consecuencia,  como  el  recurrente  omitió   la  exigencia  adicional  de  enunciar  y  sustentar  los  motivos  de  procedencia  de  la  casación  excepcional,  no  está  autorizada la Sala para  examinar el libelo dada su ineptitud.   

5.            El  incumplimiento  de los requisitos de  forma  impone  su  inadmisión, decisión que encuentra sustento en el artículo  213  de  la Ley 600 de 2000, y como tampoco se advierte violación alguna de los  derechos  fundamentales  del  procesado  Julio  Mario  Leal  Rincón  como  para  habilitar  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa a que se refiere el artículo  216    ibídem,    se    devolverá    el    expediente    a   la   corporación  remitente.   

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E :  

1.             INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado Julio Mario Leal  Rincón. Y,   

2.             ADVERTIR  que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                             MAURO     SOLARTE  PORTILLA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  C.  orig. N° 1, fols. 32-33.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 79-82.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 123-128.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 214-229.   

5  C.  orig. N° 2, fols. 14-27.   

6 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 16 de febrero de 2005, rad. Nº 23.006.   

7 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 27 de junio de 2007, rad. N° 27.464.   

8 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 21 de marzo de 2007, rad. N° 26.695.     

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