27769(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27769  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  224   

Bogotá,  D.  C.,   catorce  (14)  de  noviembre de dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte resuelve el recurso de reposición  interpuesto   por   la   defensa   del   ciudadano  colombiano   ANTONIO ULISES CORTÉS ESCOBAR, contra la  providencia  fechada el pasado 12 de septiembre, por medio de la cual se negaron  las pruebas solicitadas.   

SÍNTESIS  DE   LA  IMPUGNACIÓN   

La  defensa  del  requerido en extradición,  solicita   la   revocatoria  del  auto  objeto  de  recurso  y,  “en  su  lugar, disponer que sean practicadas las pruebas solicitadas  y  se  tengan  como  prueba  los  documentos aportados por guardar unos y otras,  estrecha  relación  con  los elementos sobre los cuales habrá de fundamentarse  por  el  alto  Tribunal  la  recomendación  de  extraditar  o  no  al ciudadano  Colombiano ANTONIO ULISES CORTÉS ESCOBAR”.   

Luego   de   reseñar   los  cinco  puntos  fundamentales  en  los cuales se basó la Sala para proferir la decisión objeto  de   impugnación,   a   continuación   presenta   la   correspondiente  contra  –  argumentación,  de  la  siguiente manera:   

    

1. Frente  a la mención que la Corte hizo de los cinco temas sobre los  cuales  se pronuncia en el concepto a emitir, contenidos en el artículo 502 del  Código  de Procedimiento Penal aplicable “por lo que  las  pruebas que se soliciten deben tener estricta relación con dichos aspectos  y  que así lo sustente el peticionario”, el defensor  alega:     

Que solicitó los medios de convicción, por  cuanto  que  guardan estricta relación con los temas referidos con el requisito  de  la plena identidad del solicitado y con la verificación del principio de la  doble  incriminación,  aspectos  que  le  permitirán  fundamentar el alegato a  presentar    y   a   la   Corporación,   sustentar   el   concepto   que   debe  emitir.   

Aclara que aunque justificó la solicitud de  algunas    pruebas,    no    era    necesario   hacerlo,   porque   “dentro  del  trámite previsto por el estatuto procesal penal, no  existe  aparte  normativo  que imponga al peticionario el tener que sustentar la  relación de las pruebas solicitadas”.     

1. La  Corte  negó  las  pruebas  deprecadas  en  el entendido que las  mismas,  por  razón  de  su  conducencia, pertinencia y utilidad, debían tener  estricta  relación  con  los  aspectos  de  que  trata  el  artículo  502  del  C.P.P.     

Considera  que  la  anterior  apreciación  “es  cuando  menos  una  ligereza”,  por las siguientes razones:   

A)  Reitera el interés de la defensa por la  verificación  de  dos  aspectos:  el  principio  de  la  doble  incriminación,  respecto  del  cual  anota  que “tiene que ver con el  hecho  de  que  exista  o  se  haya adelantado en el País donde se encuentre el  solicitado,  investigación  o  no  por  los  mismos  hechos que dieron lugar al  requerimiento     suscrito    por    el    solicitante”.     Además,  en  torno  a  la  demostración  de la plena identidad del  solicitado,  asevera  que,  de una parte, la Corte debe demostrarla y, a la vez,  previamente   la   debe   haber  realizado  el  país  solicitante  “y  cuya demostración debe estar en capacidad y disponibilidad de  aportar   a   la   autoridad   pertinente   del   País   en  que  se  halle  el  solicitado”.   

B) Que con base en el anterior planteamiento  fue  que  solicitó la información sobre los antecedentes que pudiera registrar  su  representado, así como sobre si por los hechos objeto del requerimiento del  país  solicitante  “se  había  noticiado  a alguna  autoridad   de  justicia  en  nuestro  País”,  para  “confirmar  o  desvirtuar  lo  relacionado  con  la  verificación del principio de la doble incriminación”.   

Sostiene que, de otra parte, su petición la  elevó  porque  “ilusa e ingenuamente consideré que  de  ser  ilegal  el  que  la  Institución  Policial resultara al servicio de la  justicia  de otro país sin el cumplimiento de los requisitos que para el efecto  pueda   exigir   nuestra   ley,   o,   que  si  esos  funcionarios  posiblemente  pretermitiendo  el ordenamiento legal antes que informar a nuestra justicia como  es  su  obligación  derivada  de  los  deberes  que  la  carta  y los estatutos  respectivos  les  imponen,  lo  estuvieron  haciendo indebidamente a un gobierno  extranjero  también sin el lleno de los requisitos pertinentes”, porque  era  el  momento oportuno para que la Corte hiciera corregir  esos  procedimientos  ilegales,  “pero me equivoqué  pues  no  tenía  claro que a la corporación  poco y nada le importa si en  la  obtención  de  los  documentos  base  de las solicitudes de extradición se  vulneró  nuestro  ordenamiento  legal  y  que  su  tarea  se limita a emitir un  concepto” .   

C)  Considera  que demostrar la identidad de  una  persona  dentro  del  presente  trámite no se puede limitar a enunciar los  nombres,  número  de  identificación,  fecha  y lugar de nacimiento, datos que  constan  en  un mismo documento.  Sin mencionar cuál, dice que conforme lo  exige    la    norma    para   demostrar   la   plena   identidad   “muy  prudente  resulta  por  ejemplo  la  comparación técnica o  cotejo  de voz”, o la apreciación de fotografías de  la  persona  solicitada  obtenidas en escenas relacionadas con los hechos según  las  autoridades  requirentes,  al  igual que los testimonios mencionados en los  instrumentos  internacionales,  huellas  dactilares  obtenidas de las evidencias  en   los lugares de los hechos, documentos auténticos en donde aparezca su  firma, etc.   

3.  Sobre la transcripción que la Sala hizo  de  un  párrafo  del auto del 19 de octubre de 2006, resaltando  la manera  pacífica  y  reiterada como se ha pronunciado en el sentido que la extradición  no  es un juicio sobre los hechos ni sobre el autor, sino un simple incidente de  carácter  administrativo para ventilar las condiciones exigidas para la entrega  de   la   persona   requerida,   formula   la   siguiente   contra  – argumentación:   

El  defensor  manifiesta no entender qué se  quiere  decir  con  la expresión “La Corte de manera  pacífica…”,  pues,  en  su  sentir,  “estos  pronunciamientos  son  normales  en vigencia del estado de  derecho y por tanto los términos no vienen al caso”.    

    

1. Respecto  de los elementos de convicción que la Corte reseñó para  señalar  que  obran  en  el  expediente,  en  punto del presupuesto de la plena  identidad  del  requerido en extradición, el profesional del derecho se declara  “muy triste y preocupante pensar que” para    la    Corporación    este   requisito   esté   determinado  exclusivamente  por  la  información  suministrada por el país requirente y la  resolución  que  ordena  su  captura  emitida  por  el  Fiscal  General  de  la  Nación.     

Concluye  que  si lo anterior fuere así, la  intervención      del     defensor     lo     convierte     en     “verdadero   “Rey   de   burlas”   y  conllevaría  una  grave  ridiculización  normativa  a  los  derechos  fundamentales  del  solicitado”,  porque  para  hacer  una  lectura  de  los  documentos  enunciados  no  se  necesita  la  intervención  de  un defensor, y “bastaría  con  colocar  una  persona  que apenas sí sepa leer y  escribir para corroborar esa información”.   

Asegura  que la resolución proferida por el  Fiscal  General  de la Nación no se puede tener como medio de convicción sobre  la  identidad  del  requerido,  por cuanto que “no es  el    producto   del   convencimiento   del   Funcionario  respecto  de  la  demostración   plena   de   identidad  del  solicitado,  sino  el  irresistible  cumplimiento de un trámite dispuesto por la ley”.   

Advierte    que    con    “vergüenza  jurídica” manifiesta a la  Corte  su  desacuerdo  con  las  apreciaciones  plasmadas  en  el auto objeto de  recurso,  las  que  “en verdad constituye no solo un  verdadero  “Rey  de  burlas” sino además del desconocimiento y atropello de  los  derechos fundamentales de los requeridos, el desconocimiento de la voluntad  legislativa  lujo que en especial nuestra Honorable Corte Suprema de Justicia no  puede  darse”,  ya  que  se  trata del respeto de la  dignidad  y  los  derechos  fundamentales  de  una  persona, es decir, se impone  “un  procedimiento  que  diferencie  la  entrega  de  personas  a  gobiernos  extranjeros de la de elementos materiales, artículos de  carga, animales o productos comerciales o demás”.   

Con relación a la mención que hizo la Sala  de  las  razones  de  inconducencia,  impertinencia o inutilidad para negar cada  elemento  de  juicio  deprecado  dentro  del  presente  trámite,  los  califica  de   “comentarios  de  los  que  por merecernos  alguna   mención   especial   dada   su   mala   intención,   resaltamos   los  siguientes”:   

Refiere  la negativa a admitir como medio de  prueba  la documentación que acredita a su prohijado como un buen vecino, sobre  la  ausencia  de propiedades inmuebles, evolución patrimonial etc., en razón a  que  no guardan relación con los presupuestos estatuidos en el artículo 502 de  la Ley 906 de 2004.   

Así  mismo,  relaciona  otras  peticiones  negadas,  en  cuanto  que  la  Corte  consideró  que  como  corresponden  a las  probanzas  en  las  cuales  el  tribunal  extranjero  soportó la acusación, el  escenario  natural  en  donde la defensa habrá de controvertirlas, “de  considerarlo necesario para el ejercicio de su mandato, es en  los estrados judiciales del Distrito Este de Nueva York”.   

Frente  a lo anterior, expresa: “quiero   advertir  lo  impropio  que  resulta  especialmente  por  provenir  de  nuestro  mas  alto  tribunal  de  justicia que supone funcionarios  probos  y  cultos,  la  sutil  ridiculización  y  menosprecio  que  sugiere  la  providencia  respecto  de  mi responsable actuar”, al  pedir   los   elementos   que   considera   suficientes   para   fundamentar  la  recomendación acertada.   

Sustenta su aseveración, en el sentido que,  desde  su  personal  óptica,  las  expresiones  de  la  Corte  arriba resumidas  “da  la  clara  sensación  de  ironía  y agresión  injustificada”.    Que,  además,  “tales   sarcasmos  constituyen  atentado  contra  los  mas  caros  valores  de  la  auto  –  estima  profesional  y  personal,  contra la moral, la  dignidad  y  el  respeto a que como seres humanos, como Nacionales Colombianos y  como  titulares del ejercicio de una muy respetable profesión”…  le asisten, encontrando desmotivador y desmoralizador, que pone en  tela  de  juicio la imagen del derecho y la seriedad de nuestro sistema judicial  con lo dicho por la Corte.   

“Posiblemente  mi lamento sólo sirva para  una  sátira  más, lo cual siento en lo más profundo de mi alma de ser humano,  respetuoso,  creyente  del  imperio  del derecho que apliqué durante mi vida de  Funcionario  Público  encargado  de  administrar  recta justicia lo que siempre  hice  con decoro y sobre todo, con el debido respeto hacia los procesados, hacia  sus defensores y en general hacia las partes”.   

Para  terminar,  reitera una vez más lo que  considera  una  “injusta  e innecesaria agresión”  dentro  de  lo  que  la  Corte  llama  un “simple  incidente  de  carácter  administrativo”, para   pedir   que   se   valoren   “los  argumentos  aquí  expuestos únicamente desde el punto de vista de los derechos  que le asisten al solicitado”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Es evidente que los argumentos expuestos por  la  defensa  del  solicitado  en extradición, ciudadano colombiano Antonio  Ulises  Cortés Escobar, no logran  modificar  la  decisión  adoptada  en  la  providencia  objeto  del  recurso de  reposición, por lo que la Sala no la repondrá.   

En     efecto,     los   razonamientos   plasmados   por   el   memorialista  no  son  más   que  una  breve  reiteración de los motivos que  sustentaron  la  solicitud de pruebas, manifestando en la presente impugnación,  de  manera  expresa,  que las mismas se orientan a comprobar la verificación de  los  requisitos  relacionados  con  la  identidad  plena  de  su  procurado y el  principio de la doble incriminación.   

Frente al primer planteamiento, una vez más  dígase  lo  que  ya   fuera  explicado en la providencia impugnada, que el  comportamiento  y  la  vida  modesta  que  haya podido llevar el requerido en su  entorno  social,  las  actividades deportivas que pudiera practicar, la ausencia  de  registro de bienes inmuebles a su nombre, las ventas con pacto de retroventa  que  haya  efectuado, su desempeño y trayectoria laboral, el trámite dado a su  solicitud  de  pensión  y  los  artículos de prensa regional, se repite no son  pertinentes  en  punto  de establecer la plena demostración de la identidad del  solicitado   y   su   correspondencia   con   la   persona   capturada  con  tal  finalidad.   

La  Corte ya se ha pronunciado en pretérita  oportunidad  sobre  la  idoneidad  de  los  medios de prueba dentro del presente  trámite,  en los siguientes términos: “El decreto y  práctica  de  pruebas  dentro del trámite previo a la emisión del concepto de  extradición  que  de  la  Sala se solicita queda condicionado, por tanto, a que  las  mismas  resulten  conducentes,  pertinentes  y  útiles  para determinar el  cumplimiento o no de esos aspectos.   

“…” “De otro lado, no sobra recalcar  que  la  plena  identidad  que  exige  el  artículo  520  de la Ley 600 de 2000  (artículo  502 de la Ley 906 de 2004), se refiere es a la coincidencia entre la  persona  procesada  en  el  extranjero  y  la reclamada o capturada con fines de  extradición,  no  a la verdadera identidad de aquella o de ésta, pues para los  efectos  aquí  perseguidos,  basta  que  el procesado o sentenciado en el país  requirente  sea  el  mismo  individuo  que  se encuentra sometido al trámite de  extradición”.  (Auto  del  9  de noviembre de 2006,  Radicado número 25336).   

Lo  anterior  enfatiza  la  argumentación  expuesta  por  la  Sala en la decisión recurrida, referente a que los medios de  convicción  negados son ajenos a los fines de los presupuestos sobre los cuales  deberá   fundamentar   el   concepto   a   emitir   en   el   momento  procesal  oportuno.   

Además, sobre el requisito específico de la  demostración  de la plena identidad, recuérdese cómo la Corporación señaló  que  en  los  instrumentos  internacionales  se suministran los datos necesarios  para el pronunciamiento a efectuar cuando corresponda.    

Dicho  de otra manera, se repite, los medios  de  convicción  pedidos  por  el  defensor, señalados en precedencia, resultan  superfluos  frente a este trámite, por cuanto que los remitidos por la Embajada  de  los  Estados Unidos de América, la impresión de la consulta AFIS efectuada  por  la  DIJIN  en  la  base  de  datos de la Registraduría Nacional del Estado  Civil,  Dirección  Nacional de Identificación, y  la resolución del 7 de  febrero  de  2007  proferida por el Fiscal General de la Nación por medio de la  cual   ordenó   la   captura   con   fines   de  extradición  de  Antonio   Ulises   Cortés   Escobar,  son  suficientes  para  acreditar  que  la  persona  requerida en extradición fue la  aprehendida   en   las   circunstancias   de   que   dan   cuenta  los  informes  respectivos.   

Ahora  bien,  en  lo  relacionado  con  la  insistencia   en   que  se  decreten  las  probanzas  rogadas  por  el  interés  manifestado  por  la  defensa para la efectiva verificación del principio de la  doble  incriminación,  que  según lo reseñado en el punto 2. A) tiene que ver  con  su  reclamo  a  que  en  Colombia  exista  o  se  deba haber adelantado una  investigación  por  los  mismos  hechos  por  los  cuales  se  ha sustentado la  solicitud   de    extradición,   se  hace  necesario  hacer  la  siguiente  precisión.   

El  cumplimiento  del  principio de la doble  incriminación  se  refiere a que el hecho que motiva la petición debe también  estar  previsto  como delito en Colombia y estar reprimido con pena privativa de  la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior a cuatro años.  Esto es, el  recurrente  invoca un principio de aquellos respecto de los cuales la Corte debe  hacer  pronunciamiento,  pero  lo  sustenta  de  manera  errada,  como que ésta  corresponde  es  a la naturaleza y características del principio del non bis in  idem.   

Sobre  este último, no es competencia de la  Corte   Suprema  de  Justicia,  como  reiteradamente  lo  ha  sostenido  en  los  precedentes  jurisprudenciales, por vía de ejemplo en concepto del 22 de agosto  de 2006, radicado número 25172, se anotó:   

“La  jurisprudencia  de  la Sala ha venido  sosteniendo  que  le  corresponde  al  Presidente de la República, como supremo  director  de  las relaciones internacionales, decidir en definitiva si concede o  niega  la  extradición,  o si eventualmente la otorga difiriendo la entrega del  solicitado  (artículo  522  de  la  ley  600  de  2000),  como quiera que está  facultado  para  obrar  según  las  conveniencias  nacionales  y, por tanto, de  acuerdo  con  su  competencia,  de  la  cual  carece  la  Corte, es el llamado a  establecer  si  en  Colombia se adelanta proceso contra la persona requerida, si  se  trata o no de los mismos hechos por los cuales se solicita la extradición y  si  ello es así, debe proceder de acuerdo con sus facultades constitucionales o  legales”.  (Concepto  del  22  de  agosto  de  2006,  radicado  número  25172  y   conceptos  rendidos  dentro  de los radicados  números  21990  del  28  de  julio  de  2004  y  23760  del  8  de noviembre de  2005).   

En  conclusión,  como se expuso en la  providencia  impugnada,  las  pruebas  solicitadas  resultan unas inconducentes,  otras  impertinentes  o  inútiles   para  el  concepto  que debe emitir la  Corte,   en  tanto  que  éste  debe  ceñirse  a  los  requisitos  establecidos  expresamente  por  el  artículo 502 del C. P.P., es decir, la validez formal de  la  documentación  presentada,  la  demostración  plena  de la identidad de la  persona  solicitada,  la verificación del principio de la doble incriminación,  la  equivalencia  de  la  providencia proferida en el extranjero y, si fuere del  caso, el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

Por  lo  tanto,  en  la  medida  en  que los  argumentos  expuestos  por  la  defensa  no  son  más  que una extensión de su  inicial  petición,  la  providencia  impugnada no se  repondrá.   

Por  último,  como  quiera  que  el doctor  William  Enrique  Moreno  Díaz  fue  irrespetuoso  con  la  Sala  en el escrito  sustentatorio  del  recurso  de  reposición,  se  dispondrá  la expedición de  copias  de  dicho  escrito  con destino al Consejo Seccional de la Judicatura de  Cundinamarca, Sala Disciplinaria, para lo de su cargo.   

   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.    NO  REPONER  la providencia impugnada.   

2.   En  consecuencia, cúmplase con lo  ordenado  en  los  numerales  2°  y   3°  de  la  parte  resolutiva de la  mencionada decisión.   

3.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  expídanse  las  copias  con  destino  al  Consejo Seccional de la Judicatura de  Cundinamarca,  Sala  Disciplinaria,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto en la parte  motiva de esta decisión.   

4.   Contra esta providencia no procede  ningún recurso.   

Comuníquese y  cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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