27669(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27669  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta número 117  

Bogotá,  D.C.,  once  de  julio  de  dos mil  siete.   

La  Sala  decide  si  admite  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de JUAN FELIPE  LARA  OSPINA,  contra la sentencia del 29 de noviembre  de  2006  proferida  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta,  con  la  cual  confirmó la emitida por el Juzgado 1° Penal del Circuito de esa  ciudad  que  lo  condenó  a  la  pena  de  un  año  y  ocho meses de prisión,  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  la  privación  del  derecho  a la tenencia y porte de armas por igual término, sin  derecho  a  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena ni a la  prisión   domiciliaria,   al   encontrarlo  responsable  del  delito  de  hurto  calificado,  en  concurso  con  el  de  fabricación, tráfico y porte ilegal de  armas de defensa personal.   

H E C H O S  

La noche del 30 de abril de 2006 JUAN  FELIPE  LARA OSPINA ingresó en forma  violenta  en  la  casa  de  habitación  ubicada  en la Avenida 6ª No. 0N-24 de  Cúcuta,  intimidó  a  sus moradores con arma de fuego, los amordazó y amarró  para  luego  apoderarse  de  dinero  y  otros  bienes  que  la  víctima LEONCIA  MOGOLLÓN     DE    SOTO,    avaluó    en    la    suma    de    $2’300.000.   

La  inmediata  intervención  de  la policía  permitió  que el asaltante fuera aprehendido justo en el momento que abandonaba  el sitio de los hechos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base  en  el informe de policía y en la  denuncia  que  presentó  la  señora  MOGOLLÓN  DE  SOTO,  la Fiscalía 1ª de  Reacción  Inmediata  decretó  apertura  de  instrucción  por  lo  que dispuso  escuchar  en  indagatoria  al  aprehendido,  quien  asistido  por un defensor de  confianza  manifestó  aceptar  los  cargos que se le enrostraron, con el fin de  someterse a sentencia anticipada.   

Luego  de  resolver  situación  jurídica se  adelantó  la  diligencia  correspondiente, en la cual el sindicado LARA  OSPINA  aceptó los cargos que se le  imputaron  por  hurto  calificado  (inciso 1° numerales 2 y 3, e inciso 2° del  art.  240  C.P.)  y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal (art. 365  Ib.),  con  base  en  los  cuales  el Juzgado 1° Penal del Circuito de Cúcuta,  profirió   el   29   de   septiembre   de  2006,  sentencia  en  los  términos  indicados.   

El  defensor de LARA  OSPINA  apeló  el fallo con el propósito concreto de  que  se  le reconociera el sustituto de suspensión condicional de la ejecución  de  la  pena,  y  el Tribunal Superior lo confirmó mediante sentencia del 29 de  noviembre siguiente.   

Inconforme con esta determinación el defensor  interpuso   recurso  extraordinario  de  casación  por  vía  excepcional,  que  sustentó oportunamente mediante la respectiva demanda.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

En  el  escrito  allegado  por  la defensa se  indicó  que  acudía  al  recurso  extraordinario  en la modalidad de casación  discrecional,   cuyos   requisitos   de   procedencia   recordó  a  través  de  antecedentes  de  esta  Corporación, para precisar que en este caso pretende la  garantía de los derechos fundamentales.   

De  esa  manera,  luego  de  identificar  los  sujetos  procesales  intervinientes en el proceso, efectuar una síntesis de los  hechos,  de  la  actuación  y de las sentencias de primera y segunda instancia,  indicó  que  la  demanda  se  apoya  en la causal primera del artículo 207 del  Código   de   Procedimiento  Penal,  denominando  el  cargo  como  ‘violación  al debido proceso por vía  de  hecho,  que rompe y desquicia la estructura procesal, al no haberse aplicado  el   artículo   63   del  Código  Penal.’   

En  su  criterio,  al  negarse  en  el  fallo  cuestionado  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  se  desconocieron  los  artículos  29, 93, 94 de la Constitución Política y 1, 2,  5,  6  y  24  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en detrimento del derecho  fundamental  al  debido  proceso,  pues se incurrió en vía de hecho porque los  jueces  de  instancia  “…  se  desviaron del procedimiento fijado por la ley  para  dar  trámite  al  proceso  respectivo, o sea negando también la prisión  domiciliaria,  sin  tener  en  cuenta que mi cliente reconoció el daño causado  desde  la  génesis  de  la  investigación  e  indemnizó  voluntariamente a la  señora LEONSIA (sic) MOGOLLÓN DE SOTO…”   

“Por    esta    razón    –       agregó       –  es necesario que la SALA DE CASACIÓN  DE  LA  Honorable  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, admita este recurso extraordinario  de  casación de manera discrecional o excepcional… para evitar que este error  trascendental  del  Señor Juez Ad-quo (sic) y de la segunda instancia, adquiera  fuerza  legal y lesione la garantía constitucional de Derecho Fundamental de la  Igualdad    del    señor   LARA   OSPINA.”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   El   artículo   205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  señala  que  el  recurso de casación, por regla general,  procede  contra  sentencias  proferidas  en segunda instancia por los Tribunales  Superiores  y  el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  que se hubieren  adelantado  por  delitos  que  tengan pena privativa de la libertad cuyo      máximo      exceda     de     ocho     años.   

De  manera  excepcional,  agrega la norma, la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia, discrecionalmente, puede admitir la  demanda  de  casación  contra  sentencias de segunda instancia diferentes a las  indicadas,   cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

En  el  presente asunto resultaba innecesario  acudir  a  la  modalidad  discrecional del recurso, si se tiene en cuenta que el  delito  de  hurto  por  el que fue acusado y condenado el procesado LARA    OSPINA,    calificado   por   la  circunstancia  del  inciso  segundo  del  artículo 240 del Código Penal, tiene  previsto  un máximo de pena de diez años de prisión, de donde se concluye sin  dificultad  que  la  propuesta  del  libelo  tenía  que  ceñirse  al modelo de  casación  ordinaria  previsto  en  el  inciso  primero  del  artículo  205 del  estatuto procedimental.   

Esta circunstancia, sin embargo, no constituye  un  defecto de técnica suficiente como para inadmitir la demanda, de manera que  la Sala calificará su admisibilidad.   

2.             De  principio  debe  indicarse  que  la  demanda  que  se  presenta en nombre del procesado LARA  OSPINA, no cumple los requisitos mínimos de claridad,  precisión  y debida fundamentación requeridos para su estudio de fondo, motivo  por el cual se inadmitirá.   

Según  tiene  dicho  la Corte, la naturaleza  extraordinaria  del  recurso de casación impone al demandante el deber legal de  señalar  el error de juicio o de actividad que advierte en la sentencia, con la  obligación  adicional  de fundamentar su existencia y trascendencia, razón por  la  cual  la  demanda debe orientarse a acreditar ese desacierto, cumpliendo con  los  requisitos de lógica y técnica propios de este mecanismo de impugnación,  relativos  a  la  enunciación  de la causal a cuyo amparo se eleva el cargo, la  exposición  clara  y  precisa  de  sus  fundamentos  y  de  las  normas  que el  demandante  estima  infringidas,  pues  a  diferencia  de  los  alegatos  que se  presentan  en  el  curso  de  las  instancias  donde la informalidad es su rasgo  sobresaliente,  en  casación  es  preciso que se articule un discurso apto para  derrumbar  la presunción de legalidad y acierto con que la sentencia de segundo  grado arriba a esta sede.   

En el presente caso, el censor manifiesta que  acude  a la causal primera de casación por falta de aplicación de una norma de  derecho  sustancial  (violación  directa),  pero  no  desarrolla  ni  hace  una  adecuada  fundamentación  del  cargo,  circunstancia  que  por sí sola resulta  suficiente para inadmitir la demanda.   

En efecto, según tiene definido la Corte, si  se   propone   en  casación  la  violación  directa  de  la  ley  (evento   en   el   cual   los   argumentos   relacionados  con  su  demostración  sólo pueden serlo en estricto sentido jurídico, sin que resulte  procedente  discutir  los  hechos  declarados  en  el  fallo  ni  cuestionar  la  valoración   probatoria   que   en   él   se   hubiere  realizado),  concierne al recurrente demostrar que el juzgador erró por falta  de  aplicación  de  una  norma,  por  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea,  bajo  el  entendido  que  la  primera  trasgresión  surge  cuando el  juzgador  omite aplicar al caso la disposición que lo regula; la segunda porque  se  acude  a  una  norma equivocada; y que la interpretación errada se verifica  por  el  desacierto  en  que  incurre  el fallador cuando, seleccionado en forma  adecuada   el   precepto   que  rige  el  asunto,  le  confiere  una  equivocada  comprensión   porque   sobrepasa,   disminuye  o  distorsiona  su  contenido  o  alcance.   

Conforme se indicó, el recurrente, además de  denunciar  la  falta  de  aplicación  del  artículo  63  del Código Penal, no  empleó   esfuerzo   alguno  para  demostrar  la  existencia  del  error  ni  su  trascendencia,  tampoco  que  el  desacierto  fuera  la  causa  exclusiva  de la  decisión  cuestionada,  el  cual una vez superado inexorablemente conduciría a  una   determinación   en   sentido   diferente   al   que  se  adoptó  en  las  instancias.   

En  la  lacónica  sustentación del cargo el  censor  se  limitó  a  sostener  que  al negarse en la sentencia la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena, los jueces de instancia ‘desviaron  el procedimiento fijado por  la  ley  negando  también  la  prisión domiciliaria sin tener en cuenta que el  procesado  reconoció  el  daño  causado e indemnizó a la víctima’,  con  lo  cual,  además,  en  forma  indebida  aludió  a  tres  motivos de casación diferentes: nulidad, violación  directa y violación indirecta por falso juicio de existencia.   

Si la demanda quiso fincarse en la violación  directa  de  la  ley  sustancial, la Sala insiste en que para la prosperidad del  recurso  no  basta  con  enunciar  la  causal  a  la  que  se  acude porque ello  conllevaría  a  que  la  Corte,  de oficio, entrara a determinar el sentido del  ataque  y  los  argumentos  que  servirían  de  sustento,  labor  que  no puede  emprender  porque  en  esta  sede,  en  virtud  del principio de limitación, su  función  está  circunscrita  al examen del fundamento de la causal, el sentido  de  la  misma, las normas infringidas y su trascendencia, conforme lo propone el  actor  a  quien corresponde también la carga de exponer estos aspectos en forma  clara  y  precisa,  a  riesgo  de que el libelo sea inadmitido según señala el  artículo 213 del Código de Procedimiento Penal.   

Además  de  lo  expuesto, tal y como se dijo  anteriormente,  el  demandante  en  el único cargo que postula alude a causales  que  por  ser  incompatibles  ha  debido  proponer  en  forma  separada y con la  fundamentación  que  a  cada  una  corresponde,  siguiendo  los  principios que  regulan la casación.   

Este  error  se  advierte  cuando  el  censor  denuncia  ‘violación  al  debido  proceso por vía de hecho, que rompe y desquicia la estructura procesal,  al   no   haberse   aplicado  el  artículo  63  del  Código  Penal’, con lo que propone al mismo tiempo la  nulidad del proceso y la violación directa de la ley sustancial.   

Con  esta propuesta desconoce los denominados  principios  de  autonomía  y  prioridad  propios  de  esta  sede, los cuales se  orientan  a la presentación de una demanda enmarcada dentro de los presupuestos  de   lógica   y  adecuada  argumentación,  según  ha  señalado  la  Sala  al  examinarlos.   

El principio de autonomía, ha dicho la Corte,  tiene  por  objeto exigir que las propuestas dirigidas al rompimiento del fallo,  deben  ser  planteadas  en  forma  independiente  de manera que no se incurra en  mezclas  argumentativas  y  conceptuales,  cuando se trate de asuntos que tienen  fundamento  en diversas causales de casación, que de resultar excluyentes deben  diferenciar las principales de las subsidiarias.   

A su turno, el principio de prioridad apunta a  que  si  se  proponen  varios reparos contra la sentencia, la presentación debe  hacerse  de  acuerdo  con  su  incidencia  procesal,  de  manera  que los cargos  referidos  a  la  causal  tercera  prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000 (nulidad), deben ocupar el primer orden.   

Por esta razón, el censor ha debido proponer  y  desarrollar,  en  forma  inicial,  el  cargo  relativo  a  la posible nulidad  siguiendo  la técnica prevista para alegarla, es decir, exponiendo con claridad  y  precisión  los  motivos  de  la  nulidad,  las  irregularidades sustanciales  alegadas,  la  manera  como  se  habría quebrantado la estructura del proceso o  conculcado  las  garantías  de  los sujetos procesales y la trascendencia en la  sentencia  atacada,  todo  lo  cual,  conforme  se  ha indicado fue omitido como  quiera    que    se    limitó    a   proponer   un   ambiguo   cargo   que   no  desarrolló.   

A continuación, debió proponer la causal que  entremezcla  con  la  nulidad  (violación  directa),  siguiendo los parámetros  recordados  en esta decisión, los cuales también omitió en la fundamentación  del recurso.   

Estos  motivos  son suficientes para sostener  que  los  errores  señalados  imponen la inadmisión del líbelo de conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000, en la medida en  que  el recurrente no ajustó su demanda a las reglas dispuestas para proponer y  demostrar    los   reproches   que   dirige   contra   el   fallo   de   segundo  grado.   

Para  concluir  es  necesario señalar que la  Sala  no  observa  dentro  del  trámite  o  en  el  fallo  objeto  del recurso,  violación  de derechos o garantías del procesado JUAN  FELIPE  LARA  OSPINA,  como para que tal circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere el legislador en punto de asegurar su protección.   

Por lo expuesto, La Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

Inadmitir la demanda  de  casación  discrecional presentada a nombre de JUAN  FELIPE LARA OSPINA.   

Devuélvase  el  expediente  al  juzgado  de  origen.   

Notifíquese y Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

ÁLVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                                              JORGE  QUINTERO  MILANÉS                   

             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                  JULIO SOCHA  SALAMANCA                                       

                    

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *