27657(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27657  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.215  

Bogotá, D. C., primero (01) de noviembre de  dos mil siete (2007).   

ASUNTO  

La  Corte  Suprema  de  Justicia de Colombia  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición formulada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de su Embajada en nuestro país,  respecto  del  ciudadano  colombiano  JOSÉ  ANGEL DE  JESÚS GÓMEZ MEDINA.   

VISTOS  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 0782 del 22 de  marzo  de  20071,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  JOSÉ  ANGEL  DE  JESÚS  GÓMEZ  MEDINA,  petición que formalizó con la Nota Verbal No. 1377 del 25   de       mayo       del       mismo       año2.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable  al  caso,  el  05  de  junio  de 2007 del presente año  remitió  a  la  Corte  la documentación enviada por la Embajada de los Estados  Unidos de América, debidamente traducida y autenticada.   

3.  El  22 de junio de 2007 el señor GÓMEZ  MEDINA  nombró  apoderado  de  confianza  para  que  lo represente dentro de la  presente actuación.   

4.  Transcurrido  el traslado para presentar  pruebas,  sin  que  ninguna  de  las partes se pronunciara al respecto. La Sala,  mediante  auto  del 15 de agosto de los corrientes, ordenó correr traslado para  que  los  intervinientes  presentaran sus estudios previos al concepto de fondo,  lapso  durante  el  cual  se  pronunciaron  la  defensa y la señora Procuradora  Segunda Delegada para la Casación Penal.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

Con la Nota Verbal No. 1377 del 25 de mayo de  2007,  la  Embajada de los Estados Unidos de América aportó, con su respectiva  traducción, los siguientes documentos:   

1. Nota Verbal No. 0782 de 22 marzo de 2007,  por  medio  de  la  cual  la  Embajada  del  Estado  peticionario  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  JOSÉ ANGEL DE JESÚS GÓMEZ MEDINA.   

2.  Orden de captura de fecha 26 de marzo de  2007   proferida   por   el   Fiscal  General  de  la  Nación  (E),3   con   el  respectivo  informe  de la Dirección Antinarcóticos del Área de Interdicción  – Grupo Policía Judicial  que  lo dejó a su disposición cuando ésta se hizo efectiva el 28 de marzo del  mismo año.   

3.  Declaraciones  en  apoyo de la solicitud  rendidas  bajo  juramento  el  14  de mayo de 2007 ante el Tribunal del Distrito  Este  de  Nueva York por Bonnie S. Klapper,  Fiscal Federal Auxiliar de los Estados Unidos, y por Wayne   Hauser,  Agente  Especial  de  la  Administración para el control de Drogas (DEA).   

4.  Acusación  Formal de Reemplazo del Gran  Jurado  No. 07 CR 099 (S-3) (BC),  de fecha 16 de abril de 20074  en la que se  le   formulan   cargos   al   señor   GÓMEZ  MEDINA  por delitos federales de narcóticos.   

5.  Orden de arresto de fecha 12 de abril de  2007   contra  el  señor  GÓMEZ  MEDINA.   

6. Trascripción de las disposiciones legales  aplicables.   

7.  Certificación  de la Cónsul   de  Colombia   en  Washington sobre la autenticidad de la firma de Annie R.  Maddux,  quien   se desempeña como auxiliar  de autenticaciones   del Departamento  de Estado  de los Estados Unidos.   

ESTUDIO  DE  LA DEFENSA.   

El  señor  defensor en sus alegatos previos  solicita   que  se  emita  concepto  desfavorable,  por  cuanto  se  incurre  en  violación    a   los  principios  de  NON  BIS  IN  IDEM  y  DE  LA  DOBLE  INCRIMINACIÓN por las siguientes razones:   

1.  En la Acusación Formal de Reemplazo con  relación  a  los cargos uno, dos y tres ( Asociación  ilícita   para  distribuir   y  poseer  con  intención de distribuir  heroína,  Asociación  ilícita   para  importar  heroína  y  Asociación  ilícita   internacional para distribuir), se esta  acusando  al  señor  GÓMEZ  MEDINA tres veces por el delito  de concierto  para  delinquir,  cuando  en realidad  solo es posible  acusarle   de un solo cargo  de este tipo.   

2. Esa situación obliga a que máximo, solo  sea  viable   la  petición  de  extradición por un solo  de los tres  cargos   de  concierto  para  delinquir,  por  cuanto  se vulnera el debido  proceso   y  en  particular a no ser incriminado y juzgado dos o más veces  por el mismo delito.   

3. Respecto de los cargos doce y trece de la  misma  acusación  (Importación  de Heroína y   Tentativa    de    Posesión     con    Intención    de   Distribuir   Heroína),  no  puede darse un concepto favorable a la  petición  de  extradición, ya que no hay precisión en las fechas respecto del  acontecer  fáctico,  lo cual permite una vinculación por cargos indeterminados  y distintos.   

4.  Esa  falta de claridad e imprecisión da  lugar  a  una  ruptura en la equivalencia  de la providencia extranjera con  la   colombiana,  ya  que,  en  la  acusación  colombiana   se  exige  una  precisión respecto al acontecer fáctico.     

5.  Por  último, solicita que en el caso de  que  la  Sala emita concepto favorable a la solicitud de extradición del señor  GÓMEZ  MEDINA,  se  exhorte  al  Gobierno  Nacional   para  que  el  país  requirente cumpla con los condicionamientos de ley.   

EL  MINISTERIO PÚBLICO.   

Propone la Procuradora Segunda Delegada para  la   Casación  Penal,  se  emita  concepto  favorable  a  la  extradición  del  requerido,  porque  se  cumplen los requisitos consagrados para tal efecto en el  artículo  502  la  Ley   906  del  2004,  es  decir,  la documentación es  formalmente   válida,   está  demostrada  plenamente  la  identificación  del  solicitado  en extradición, se cumple el principio de doble incriminación y la  equivalencia  de  la providencia dictada en el extranjero, con la resolución de  acusación  nacional  y  el  cumplimiento   de  lo previsto en los tratados  públicos, cuando fuere el caso.   

CONSIDERACIONES.  

La  Sala emitirá concepto favorable para la  extradición  del  ciudadano  colombiano JOSE ANGEL DE  JESÚS  GÓMEZ  MEDINA, pues se reúnen los     requisitos    legales exigidos para ello.   

En efecto.  

1. Validez formal  de la documentación presentada.   

La  normatividad  procedimental exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)  la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables al  caso5.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano6.      

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso analizado.  Jason  E.  Carter,  Director Asociado de la Oficina de  Asuntos   Internacionales   del   Departamento  de  Justicia,  División  en  lo  Penal,   avaló  las  firmas  de quienes suministraron las declaraciones de  apoyo  a  la  solicitud  de  extradición;  el Procurador de los Estados Unidos,  Alberto  R.  Gonzales,  hizo  lo propio con aquélla y el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  autenticó  la de éste, todo lo cual fue  certificado  por  Condoleezza  Rice, Secretaria de Estado, y por Annie R Maddux,  funcionaria  Auxiliar de Autenticaciones del Departamento de Estado. Así mismo,  el   Cónsul  Encargado  de  Colombia  en  Washington  D. C., cuya firma es  refrendada  por  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia, dio fe de  que  en  efecto  quien  suscribe  el  documento  es  el  funcionario auxiliar de  autenticaciones del Departamento de Estado.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que  desde esta perspectiva los documentos aportados con tal  fin  se  tornan aptos para ser considerados  por la Corte en el estudio que  debe preceder el concepto.    

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos informó en  su  petición  que el requerido se llama JOSE ANGEL DE  JESÚS  GÓMEZ  MEDINA, ciudadano colombiano nacido el  24   de julio de 1960 y que se identifica con la cédula de ciudadanía No.  8.151.077,   datos  que  corresponden   a  quien  permanece  privado de la libertad con fines de extradición desde el 28 de marzo  de    20077,  sin  que  hayan  sido  cuestionados  por él ni por la defensa en  ninguna oportunidad.   

Además, coinciden con los consignados en el  acta  de  notificación  personal de la orden de captura proferida en su contra,  en el acta de derechos del capturado y en la constancia buen trato.   

Por lo tanto, se satisface el segundo de los  presupuestos  a  los  que alude el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, para que  la     extradición     solicitada    pueda otorgarse.   

3.     Principio     de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en Colombia, y que tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos requerimientos.    

JOSE  ANGEL  DE  JESÚS  GÓMEZ MEDINA  es  solicitado  en extradición por el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder en juicio por  delitos  federales  de narcóticos, según  lo establece el contenido de la  Acusación  Formal  de  Reemplazo  No. 07-CR-099 (S-3) (BC) y de la solicitud de  extradición.   Los   cargos   formulados   en   su  contra  son  del  siguiente  tenor:8   

CARGO UNO: (Asociación ilícita  para  distribuir y poseer con intención de distribuir heroína).   

Las alegaciones contenidas en los párrafos 1  al 14 se reiteran e incorporan  como propias de este párrafo.   

Aproximadamente entre  el 01 de junio de  2006   y   el  01  de  febrero  de  2007,  ambas  fechas  siendo  aproximadas  e  incluidas,   dentro  del  Distrito  Este de Nueva York y otros lugares, los  imputados  ….  JOSE  ANGEL  DE  JESUS  GOMEZ MEDINA, alias “chucho” y  “José”,  junto  con  otros,   a  sabiendas e intencionalmente  se  asociaron  ilícitamente   para  distribuir  y  poseer  con  intención  de  distribuir  una  sustancia   controlada,   delito  que  involucró  un  kilogramo   o   más   de  una  sustancia   contenido  heroína,   una  sustancia   controlada  de  Tabla  I,  en  violación   al Título 21,  Código  Federal  de  los  Estados  Unidos, Secciones 846 y 841 (b) (1) (A) (1);  Título   18,   Código   Federal  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  3551  y  sig.   

CARGO      DOS:      (Asociación ilícita  para importar heroína).   

Las alegaciones contenidas en los párrafos 1  al 14 se reiteran e incorporan  como propias de este párrafo.   

Aproximadamente entre  el 01 de junio de  2006  y  el  01  de  febrero  de  2007, ambas fechas siendo aproximadas y están  incluidas,   dentro  del  Distrito  Este de Nueva York y otros lugares, los  imputados  ….  JOSE  ANGEL  DE  JESUS  GOMEZ MEDINA, alias “chucho” y  “José”,  junto  con  otros,   a  sabiendas e intencionalmente  se  asociaron  ilícitamente   para  importar  una sustancia  controlada a  los  Estados Unidos desde un lugar en el extranjero,  delito que involucró  un  kilogramo  o  más  de  una  sustancia   contenido  heroína,  una  sustancia   controlada  de  Tabla  I,  en  violación   al Título 21,  Código Federal de los Estados Unidos, Sección 952 (a).   

(Título  21, Código Federal de los Estados  Unidos,  Secciones  963,  960  (a)  (1)  y  960 (b) (1) (A); Título 18, Código  Federal  de los Estados Unidos, Secciones 3551 y sig.)   

CARGO      TRES:      (Asociación      ilícita       Internacional       para  distribuir).   

Las alegaciones contenidas en los párrafos 1  al 14 se reiteran e incorporan  como propias de este párrafo.   

Aproximadamente entre  el 01 de junio de  2006  y  el  01  de  febrero  de  2007, ambas fechas siendo aproximadas y están  incluidas,   dentro  del  Distrito  Este de Nueva York y otros lugares, los  imputados  ….  JOSE  ANGEL  DE  JESUS  GOMEZ MEDINA, alias “chucho” y  “José”,  junto  con  otros,   a  sabiendas e intencionalmente  se  asociaron  ilícitamente   para  distribuir una sustancia  controlada,  con  la  intención  y sabiendo que tal sustancia sería ilegalmente importada a  los   Estados  Unidos,  delito  que  involucró  un  kilogramo  o  más  de  una  sustancia   contenido  heroína,   una  sustancia   controlada de  Tabla  I,  en  violación   al  Título  21, Código Federal de los Estados  Unidos, Sección 959 (a).   

(Título  21, Código Federal de los Estados  Unidos,  Secciones  963,  959  (c)  (1)  y  960  (a)  (3);  Título  18, Código  Federal  de los Estados Unidos, Secciones 3551 y sig.)   

CARGO      DOCE:      (Importación de heroína).   

Las alegaciones contenidas en los párrafos 1  al 14 se reiteran e incorporan  como propias de este párrafo.   

Aproximadamente   entre    el  16  de  noviembre   de  2006  y  el  23  de  noviembre  de  2007,  ambas  fechas  siendo  aproximadas   e  incluidas,   dentro del Distrito Este de Nueva York y  otros  lugares  los imputados …. JOSE ANGEL DE JESUS  GOMEZ MEDINA, alias  “chucho”   y   “José”,   juntos   y  con  otros,   a  sabiendas  e  intencionalmente   importaron  una sustancia  controlada a los Estados  Unidos  desde  un  lugar  en el extranjero, delito que involucró un kilogramo o  más  de  una  sustancia   contenido  heroína,   una  sustancia   controlada de Tabla I.   

(Título  21, Código Federal de los Estados  Unidos,  Secciones  952  (a),  960  (a)(1)  y 960 (b)(1)(A); Título 18, Código  Federal  de los Estados Unidos, Secciones 2 y 3551 y sig.)   

CARGO      TRECE:      (Tentativa  de  posesión   con  la  intención  de distribuir  heroína).   

Las alegaciones contenidas en los párrafos 1  al 14 se reiteran e incorporan  como propias de este párrafo.   

Aproximadamente   entre    el  20  de  noviembre  de  2006  y el 05 de enero de 2007, ambas fechas siendo aproximadas e  incluidas,   dentro  del  Distrito  Este de Nueva York y otros lugares, los  imputados  ….  JOSE  ANGEL  DE  JESUS  GOMEZ MEDINA, alias “chucho” y  “José”,   junto  con  otros,   a  sabiendas  e  intencionalmente   intentaron  distribuir y poseer con intención de distribuir una sustancia   controlada,  delito  que  involucró  un kilogramo o más de una sustancia   contenido   heroína,   una  sustancia   controlada  de  Tabla  I,  en  violación   al Título 21, Código Federal de los Estados Unidos, Sección  841 (a) (1).   

(Título  21, Código Federal de los Estados  Unidos,  Secciones 846 y 841 (b)(1)(A) (i); Título 18, Código Federal  de  los Estados Unidos, Secciones 3551 y sig.)   

Las  conductas  atribuidas  por el Tribunal  Federal  del  Distrito  Este  de  Nueva York se recogen en la legislación penal  colombiana, así:   

    

1. Las conductas descritas en  los  cargos  uno,  dos  y  tres,  se  encuentran consagradas en la legislación penal  colombiana  bajo  la  denominación  de concierto para delinquir, según lo  dispuesto  en  el Artículo  340  modificado  por el artículo 8º de la Ley 733 del 2002, y por el artículo  19 de la ley 1121 del 2006 de la siguiente manera:     

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias    sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,   extorsión,  enriquecimiento  ilícito,   lavado  de activos o testaferrato y conexos, o  financiamiento  del  terrorismo  y  administración de recursos relacionados con  actividades  terroristas, la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18)  años  y  multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil (30000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

2.  Respecto  al  cargo  doce,  la  conducta  descrita   se  sanciona   en  la  legislación  penal colombiana en el  artículo 376 de la ley 599 de 2000 de la siguiente manera:   

“Tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes. El  que  sin  permiso  de  autoridad competente, salvo lo dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,  adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca  dependencia,  incurrirá  en prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de  mil  (1.000)  a  cincuenta  mil  (50.000)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes”.   

3.   Y  como  el  cargo  trece   hace  referencia   a la tentativa, en el Código Penal Colombiano artículo 27 se  contempla   como   dispositivo   amplificador   del   tipo   de   la   siguiente  manera:   

“  El  que  iniciare  ejecución  de  una  conducta   punible    mediante   actos  idóneos  e  inequívocamente   dirigidos  a  su consumación, y ésta no se produjere por circunstancias ajenas  a  su  voluntad,  incurrirá  en  pena no menor  de la mitad del mínimo ni  mayor  de  las  tres  cuartas  partes  del máximo de la señalada  para la  conducta  punible consumada”.   

En  consecuencia, la tentativa  de  trafico  en  nuestra  legislación   se sanciona con una pena mínima de no  menor  de  la  mitad del mínimo, que para este caso, es de 5 años y 4 meses de  prisión,    lo  cual  supera  el  mínimo  establecido  por  la   ley  colombiana para que proceda la extradición.   

Se   concluye   entonces,  que  las  penas  nacionales  para  los  comportamientos  descritos  en  la  acusación  formal de  reemplazo  estadounidense superan el mínimo de 4 años de sanción privativa de  la  libertad  que  exige  el  numeral primero del artículo 493 de la Ley 906 de  2004. Luego, se cumple este presupuesto.   

4. Equivalencia de  las decisiones   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  que  contiene  los  cargos  contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y  determina  la  época y el lugar de comisión del ilícito o ilícitos, para que  el   acusado   tenga   la   posibilidad   de  conocerlos  y  enfrentarlos.    

La Acusación Formal de Reemplazo emitida por  el  órgano  judicial de los Estados Unidos, contiene los requisitos formales de  la  formulación  de  acusación  previstos en el artículo 337 de la Ley 906 de  2004,   pues, consigna las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se  realizó  la  conducta  punible,  su descripción típica, las pruebas en que se  apoya,  las normas sustanciales aplicables al caso, y, además, también permite  que se inicie el debate al interior del juicio.   

La  providencia  dictada en el exterior y la  regulada  en  la legislación patria son equivalentes. Por tanto, se cumple este  requisito.   

Ahora bien, respecto de los argumentos que la  defensa  manifiesta en su alegato de conclusión, se reitera que la función que  le   compete  a la Corte  en el procedimiento  de extradición es  reglada   y,   en   consecuencia,   su   concepto  sobre  la  viabilidad  de  la  extradición   se  restringe   a  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos  formales  señalados   en  el  artículo  502  de la ley 906 de  2004.   

Por  otro  lado,  a  la Corporación le esta  vedado   interferir   en  el  análisis  probatorio  del  asunto  que  sirve  de  fundamento   al  país extranjero  para pedir la extradición  y,  por  ende,  en  la adecuación típica  que finalmente pueda corresponder a  la   conducta   prohibida  por  la  que  se  incrimina  al  ciudadano   requerido.  Se  trata  de  una  tarea  que  le  corresponde  al  juez  del país  requirente,  quien  necesariamente  debe aplicar las reglas de “su  debido  proceso”,  quien además  esta obligado a respetar el derecho a la defensa.   

Por tal, la naturaleza y reglamentación del  trámite  de  extradición   en nuestro sistema jurídico  interno, no  se  equipara  al  de un proceso penal, vale decir, la Corte no puede actuar como  juez   de  juzgamiento  en  este  trámite,  ni  puede  reemplazar   en  su  autonomía  y soberanía al juez extranjero y mucho menos hacer juicios de valor  sobre  la probable vulneración  de los principios del NON BIS IN IDEM y el  principio  de  la  DOBLE  INCRIMINACIÓN que invoca el defensor, en la medida en  que  tales aspectos probatorios deben debatirse o controvertirse al interior del  proceso penal y en los tribunales competentes.   

CAUSALES DE IMPROCEDENCIA.  

El   artículo   35  de  la  Constitución  Política,   modificado  por  el  primero  del  acto  legislativo  01  de  1997,  dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de  los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos.   

“No  procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna de estas prohibiciones concurre en el  caso  analizado.  El  delito de concierto para cometer delitos de narcotráfico,  imputado   a  JOSE  ANGEL  DE  JESÚS  GÓMEZ  MEDINA  en la Acusación Formal de Reemplazo, es de naturaleza  común,  no  política, y los hechos en los cuales se sustentan las imputaciones  ocurrieron  entre  los años 2006 y 2007, es decir, después de la promulgación  del acto legislativo.         

El  lugar de comisión de los hechos tampoco  se  erige  en  causal  de  improcedencia.  El  estudio de la acusación y de las  declaraciones  de  apoyo  permite  establecer  que el solicitado en extradición  hacía  parte  de  una  organización  criminal transnacional, que traficaba con  narcotráficos,   a   través   de   una   sofisticada   red   en   los  Estados  Unidos:   

“…GÓMEZ  MEDINA  es  uno  de los   principales    proveedores    de    heroína     de    Yepes   –    Casas   en   Colombia.   Gómez  Medina   ha  sido legalmente interceptado tanto por la Policía Nacional de  Colombia    como   por   la   DEA   hablando  con  Yepes  –   Casas,   así   como   con  otros  proveedores   en   Colombia.   En   esas   conversaciones,  Gómez  –  Medina   habla  sobre correos,  empaque  de  heroína,  formas  de  ocultar heroína, rutas  desde Colombia  hacia  Nueva  York,  y  del  envío  del dinero procedente de las drogas  a  Colombia…” 9   

Esta reseña de la actividad ilícita deja en  claro  que  los  hechos por los cuales se acusa a JOSE  ANGEL   DE  JESÚS  GÓMEZ  MEDINA  trascendieron  las  fronteras   del   territorio   colombiano,   y   que  por  tanto  se  cumple  el  condicionamiento  constitucional  de  que  la conducta haya sido realizada en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión   del   ilícito   (de   la   acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

Reunidas  las  exigencias  previstas  en  el  estatuto  procesal,  el  concepto de la Corte es favorable a la extradición del  señor   JOSE   ANGEL   DE   JESÚS  GÓMEZ  MEDINA,  y se prevendrá al Ejecutivo  para  que,  si  la  otorga,  condicione  su  entrega a que el extraditado no sea  juzgado  por  delitos  distintos  a los que motivaron el pedido de extradición,  ni  por  hechos  anteriores  al  17  de  diciembre de  1997,  ni  sometido  a  prisión  perpetua,  pena  de  muerte,   tratos  crueles, inhumanos o degradantes, ni a penas de destierro  y  confiscación;  y  además, para que lleve a cabo un  seguimiento   orientado   a  determinar  si  el  Estado  requirente  cumple  los  condicionamientos   a   los  que  pueda  estar  sujetada  la  concesión  de  la  extradición,   y   establezca  las  consecuencias  que  se  derivarían  de  su  incumplimiento.   

Por  otra  parte,  se  solicita  al Gobierno  Nacional  que  recomiende  al Estado peticionario que, en caso de condena, tenga  en  cuenta como parte de la pena el tiempo que el solicitado haya estado privado  de la libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  ante  la solicitud de extradición del  ciudadano  colombiano  JOSE  ANGEL  DE  JESÚS GÓMEZ  MEDINA, hecha por el Gobierno de los Estados Unidos de  América  mediante  Nota  Verbal No.0782 del 22 de marzo de 2007, por los cargos  imputados  en  la Acusación Formal de Reemplazo No. 07 CR 099(S-3) (BC) dictada  por  el  Tribunal  Federal  de  Distrito  Este  de  Nueva  York  de  los Estados  Unidos.   

Por    la   Secretaría   de   la   Sala  entérese  de esta decisión  a  los  interesados e intervinientes, así como al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio del  Interior  y de Justicia, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                                                   MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS         Aclaración de voto   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                                                                             JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                            JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes10   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”11   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce12,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Folio  4 Carpeta Anexa.   

2 Folio  229 Carpeta anexa.   

3 Folio  20 Carpeta Anexa.   

4 Folio  96 carpeta anexa.   

5  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

6 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

7   Folio 12 Carpeta Anexa.   

8   Folio 96 y siguientes Carpeta Anexa.   

9  Folio. 48 Carpeta Anexa.   

10  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

11  Sentencia C-1106/00.   

12  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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