27497(13-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27497  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 95   

Bogotá      D.     C.,  trece (13) de junio de dos mil siete (2007).   

  VISTOS  

Decide       la      Sala lo que en  derecho  corresponda  sobre  la   manifestación   de  impedimento  de los  magistrados,  EUGENIO    FERNÁNDEZ    CARLIER,   LUIS   JAIME   GONZÁLEZ   ARDILA   y   JULIÁN   HERNANDO  RODRÍGUEZ         PINZÓN,        integrantes de  la  Sala  de  Decisión  Penal  del   Tribunal  Superior  de  Bucaramanga.   

  ANTECEDENTES   

1.  El  16  de  agosto  de  2006, frente al  Colegio  Santa  Teresita  de  Floridablanca  (Santander),  un  grupo  de personas que se movilizaba en un taxi  secuestró    al   menor  Santiago  Pérez  Osorio,  de  quince  años  de  edad;  y por medio de llamadas  extorsivas   exigían   a   sus   padres  la suma de cincuenta millones de pesos ($ 50.000.000),      a      cambio      de      su  liberación.   

No obstante, el joven rehén fue asesinado y  su  cadáver  se  encontró  el  18  de  agosto  siguiente; pero continuaron las  llamadas  extorsivas,  las cuales se rastrearon y dieron lugar a la implementación  de  un  operativo  por  parte  del  Grupo  Gaula de la Policía Nacional, que culminó con la captura en  flagrancia  de  Jairo  Arturo  Castro Villamizar, Yesid Farley Dueñez Delgado y  Augusto Rueda Rincón.   

2. Efectuada la diligencia de legalización  de  la  captura,  imputación  de cargos y solicitud de medida de aseguramiento,  los  tres fueron afectados con detención en establecimiento carcelario, por los  delitos de secuestro extorsivo agravado y homicidio agravado.   

Jairo Arturo Castro Villamizar, se allanó a  cargos  en  calidad  de  autor;  Yesid Farley Dueñez,  también  se  allanó  a  cargos,  pero en calidad de  cómplice.   César   Augusto  Rueda  Rincón,    no    aceptó    los    cargos   que   le   formuló   la  Fiscalía.   

3. El 18 de diciembre de 2006, la Fiscalía  Primera  Especializada de Bucaramanga presentó escrito de acusación contra los  tres  implicados,  así:  contra  Jairo  Arturo Castro  Villamizar  y  Yesid  Farley  Dueñez, de conformidad con el allanamiento a cargos;  y de manera directa contra Cesar Augusto Rueda Rincón.   

Respecto del último implicado se rompió la  unidad procesal.   

4.  En  audiencia  del  17  de  enero de 2007, el Juzgado Décimo Penal del Circuito de Bucaramanga  aprobó  el  allanamiento respecto de Jairo Arturo Castro Villamizar; e improbó  el  allanamiento  en calidad de cómplice   de   Yesid  Farley  Dueñez  Delgado,  retornando    el    asunto    a    la   Fiscalía   para   que   corrigiera   la  imputación, en el sentido  de  formularle cargos como coautor. Este hecho propició una nueva ruptura de la  unidad procesal.   

5. Yesid Farley Dueñez aceptó los cargos  exclusivamente  por  el delito de secuestro extorsivo  agravado;  y se produjo así, a su vez, otra ruptura  de  la unidad procesal. Por separado continuó la investigación por el ilícito  de        homicidio       agravado.   

6. Yesid   Farley   Dueñez   Delgado   fue   condenado   en  primera  instancia    por   el  delito   de   secuestro  extorsivo                agravado          con  allanamiento  a  la  imputación,  mediante  sentencia  del  12  de  marzo de 2007, proferida por el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga.  (El  texto  de  esta  decisión  no  figura  en  el  expediente de  impedimento).   

El  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación,  y la Sala Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad, integrada  por  los  magistrados  EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER, LUIS JAIME GONZÁLEZ ARDILA y  JULIÁN  HERNANDO RODRÍGUEZ PINZÓN, emitió el fallo de segundo grado, el 3 de  mayo        de        2007.       (Se  ignora  el contenido y el sentido  de  la  sentencia  de  segunda instancia, porque los  documentos            enviadas  con  el  incidente   de  impedimento  no  incluyen      esa     información.)   

7.  En proceso  separado,    Jairo   Arturo   Castro   Villamizar,   fue   condenado,   por   los   delitos  de  secuestro  extorsivo      agravado      y      homicidio     agravado,  el  31  de  enero  de  2007,  por  el  Juzgado Primero Penal del  Circuito de Bucaramanga.   

El mismo implicado interpuso el recurso de  apelación,  que  está  pendiente  por  resolver,  toda vez que los mencionados  magistrados manifestaron su impedimento.   

8. En   efecto,   los  doctores  EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER,  LUIS  JAIME GONZÁLEZ ARDILA y JULIÁN HERNANDO RODRÍGUEZ  PINZÓN,  invocan  el  numeral  6° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, para  excusarse  de conocer la apelación pendiente, “por  haber    participado    con    anterioridad    en    este    proceso”,  pues  los  hechos  por  los  que  fue  condenado  en segunda  instancia    Yesid    Farley   Dueñez,   son   los   mismos   que   vinculan   a  Jairo  Arturo  Castro  Villamizar.   

En  vista  de  lo  anterior,  el   magistrado  sustanciador  dispuso  remitir  la actuación a la Sala de Casación Penal, para los fines indicados en  el artículo 57 de la Ley 906 de 2004.   

  CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

1.  De conformidad con el artículo 57 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004), corresponde a la Sala de  Casación  Penal, decidir  sobre   el  impedimento  manifestado  por  los  magistrados  de  los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial.   

2.  Al dirimir  incidentes  de  impedimento  por  las  causales  4ª  (que  el  funcionario  judicial  haya manifestado su  opinión   sobre   el  asunto)  y  6ª  (que  el  funcionario  judicial hubiere  participado    dentro    del   proceso),    esta    Sala    de    la   Corte  trazó  lineamientos jurisprudenciales, que ahora se  reiteran,  según los cuales, el conocimiento previo de un asunto, por razón de  las  funciones  del  cargo  de  Juez  o  magistrado,  no  constituye  automáticamente  causal     objetiva    de    impedimento,  ni  ello ocurre en virtud  de  la  ley,  ni  per se;  sino  que,  en  cada  evento  particular   deben  expresarse  los  motivos  subjetivos por los cuales  se   ha   dejado   de   ser   imparcial,  o  podría  perderse  la  ecuanimidad ideal del administrador de  justicia.   

2.1 En auto del  7     de     marzo     de    2007    (radicación         26853),  la Sala de Casación Penal, señaló:   

“La  consagración  del  específico motivo de impedimento invocado  por  la  Sala  del  Tribunal, es conteste con la política legislativa, evidente  tanto  anteriores  (Decreto 2700 de 1991) como en los coexistentes ordenamientos  de  procedimiento  penal  (Leyes  600  de  2000 y 906 de 2004), de evitar a toda  costa  que  el  funcionario  judicial  que  ha  prefijado conceptos, o proferido  decisiones  dentro  de un determinado asunto, no deba resolverlo, ni revisarlas,  con  el  fin  de garantizar la total imparcialidad en la decisión, voluntad que  se  revela  manifiesta en la causal que se estudia, así como en la sexta (haber  dictado  la  providencia  de  cuya  revisión se trata), la catorce (que el juez  haya  negado la solicitud de preclusión y deba conocer del asunto en el juicio)  y  la  especial  del  artículo  197  (haber  suscrito la decisión objeto de la  acción de revisión), entre otras.   

Es  indudable  que  esas circunstancias de  inhibición  o  que  dan  pie  a  la  recusación,  no  distinguen entre juez de  conocimiento  y  juez de segunda instancia, empero, tratándose del ejercicio de  la  función  jurisdiccional  de  segunda  instancia,  necesario es observar con  cautela  si  en  verdad  se  configura alguno de esos motivos para apartarse del  conocimiento,   lo  cual  no  ofrecería  mayor  dificultad  si  se  tratara  de  hipótesis con contenido objetivo.   

Pero  como en este caso la causal invocada  es  de  un  carácter  eminentemente  subjetivo,  como que alude a un eventual o  probable  prejuzgamiento  por  parte  de  la Sala Penal del Tribunal de San Gil,  resultan  pertinentes  unas  breves precisiones acerca  del cumplimiento de  la  aludida  función, para ver si es fundada una sospecha de parcialidad de los  magistrados.   

(…)  

Es verdad incuestionable que la apelación  en   los   ordenamientos   de  procedimiento  penal  atrás  referidos,  no  fue  establecida  a  manera de un nuevo juicio fáctico y jurídico con prescindencia  de  lo  ya  resuelto,  sino  que  está  prevista  como  mecanismo de control de  juridicidad  y  acierto  de  las  decisiones  adoptadas  por  el juez de primera  instancia,  limitada,  por  lo  tanto,  a  revisar los aspectos sobre los que la  parte manifieste su disenso.   

Desde  esta perspectiva es evidente que el  funcionario  de segunda instancia debe resolver con los elementos de convicción  recogidos  en  desarrollo  del  juicio oral y público tramitado ante el juez de  primera  instancia,  pues  la  finalidad  de  la  audiencia de “debate oral”  señalada  en el artículo 179 de la Ley 906 de 2004 no es otra que la de oír a  las  partes  e intervinientes no recurrentes, la explicación de los fundamentos  de  su  disenso,  sin que haya lugar a practicar otra vez las pruebas de primera  instancia o de nuevos medios de prueba.   

A  través  del  recurso  de apelación se  traba  una  tensión dialéctica entre los fundamentos de la decisión impugnada  y  las  razones  de  inconformidad  del  apelante  o apelantes, la cual debe ser  desatada  por  el  funcionario  de  segundo  grado  con base, reitérase, en los  elementos   de   convicción   oportuna   y   legalmente   incorporados   en  el  juicio.   

Corolario   de   todo  lo  anteriormente  puntualizado  es  que  confrontadas las exigencias de la causal consagrada en el  artículo  56-4°  de  la  Ley  906  de  2004,  con  el  asunto  que se halla en  consideración  de  la  Sala,  hay  que concluir que la inhibición expresada es  improcedente,  porque  la  opinión  que se aduce como motivo de la misma no fue  emitida  por  el  juez  plural  por  fuera  del  marco  propio  de  sus  deberes  funcionales   como   fallador   de   segunda   instancia,   ni  constituye  acto  prejuzgamiento     en     el     desempeño     de    los    mismos.”   

2.2 En el mismo orden de ideas, en auto del  9  de  mayo  de  2007  (radicación 27308),   la   Sala   de   Casación  Penal  indicó  lo  siguiente:   

“No es, debe  relevarse,  a través de enunciados abstractos, de ninguna manera consagrados en  la  ley  como  causal  específica  de  impedimento,  que la cuestión puede ser  planteada  y resuelta, dado que, en ausencia de esa expresa delimitación legal,  corresponde  al  funcionario,  en  sede  de  impedimento,  o a las partes, si de  recusación  se  trata,  establecer  cuáles son las circunstancias específicas  que  determinan afectado el principio de imparcialidad y cómo ello incide en el  caso concreto.   

Porque,  es  preciso anotarlo, si se trata  apenas  de  significar que la causal se deriva inferida de que el Juez Penal del  Circuito  Especializado,  previo al adelantamiento de la actuación que ocupa la  atención    de   la   Sala,   emitió   sentencia   de   condena   –por  las  vías extraordinaria, del  allanamiento  a  cargos, y ordinaria-, en contra de otros de los involucrados en  los  hechos, ello por sí mismo no puede conducir, sin referente individual a un  tipo  de actuación precisa y a un compromiso concreto con la imparcialidad o el  adelantamiento   de  una  opinión  o  concepto,  a  significar  automática  la  existencia  de  una  circunstancia  de  separación del conocimiento del proceso  que,  se  repite,  ni  siquiera aparece taxativamente  enunciada en la ley.”   

3.  Siguiendo  aquél     sendero     jurisprudencial,   debe   precisarse   ahora   el  contenido  de  la  expresión  “que  el funcionario judicial…hubiere            participado       dentro       del  proceso”,   prevista  en  el numeral 6° del artículo 56 de la Ley 906 de  2000,   como  causal  de  impedimento      y      recusación.   

No se trata, como a simple vista pareciere,  de una presunción de impedimento, ni de  un  motivo que se active de suyo o en forma objetiva,   por  el  sólo  hecho  de  que  el  funcionario    judicial   hubiese   “participado”      dentro     del  proceso.   

La     expresión    “participado”,    no   debe tomarse en forma textual, literal  ni  aislada  del contexto procesal penal, pues de aceptarse así, se llegaría a  extremos  que  escapan  a  la  finalidad  de  salvaguarda  de  la  imparcialidad  contenida     en     las    normas    relativas    a    los    impedimentos    y  recusaciones.   

Piénsese,  por  ejemplo,  que el Tribunal  Superior   conociese   apelaciones  sucesivas  de  diferentes  autos   emitidos   por   el   Juez   Penal   del   Circuito  dentro  del  mismo  proceso; bajo tal  supuesto,          la          participación       de       los  magistrados          es         innegable,  pero ninguna razón existe  para     aceptar     un    impedimento,    sin    argumentación    específica  de  respaldo.            También           habrían          participado  ya  los  magistrados  que  conocen  por  vía  de  apelación  de  la  providencia que niega la  práctica  de una prueba o del auto que se abstuvo de declarar una nulidad; pero  esa  intervención  en  el  proceso  nada  dice  por  sí misma de un pretendido  impedimento   para   conocer  después,  en  segunda  instancia,  la  apelación contra el fallo de primer  grado.   

En  especial, cuando se produce la ruptura  de  la  unidad  procesal, por allanamiento a cargos, total o parcial, de todos o  parte  de  los  implicados,  o  por  otras  circunstancias  que  la  generen, la  necesaria  participación  de    los   funcionarios   judiciales   (jueces   y  magistrados)  en  el proceso original integrado como  una  unidad, o en los procesos derivados del anterior con ocasión de la ruptura  de   esa   unidad,   no   debe   invocarse  sin  la  fundamentación    correlativa   como   causal   de  impedimento ni recusación.   

En efecto, así como no es motivo objetivo  de  impedimento,  que el  funcionario  judicial “haya manifestado su opinión  sobre  el  asunto materia del proceso” (numeral  4°  del artículo 56 de la Ley 906 de 2004),  tampoco se erige en causal objetiva  ni   automática  de  impedimento,  que  el  funcionario  judicial  “hubiere   participado  dentro  del  proceso”  (numeral 6°, ibídem).   

En tratándose de impedimento,    es    necesario    que    en    cada    caso    particular  y  concreto los funcionarios  judiciales  –jueces  y  magistrados-   expliquen  cuáles    son    las  razones   por  las  cuales  su imparcialidad, su  ecuanimidad,     su     independencia  o  su  equilibro  podrían  afectarse  frente  a cada uno de los  implicados,       por       el       hecho       de      haber      participado      ya      en     el  proceso.   

El  género de  argumentación    que    se    exige,   incluye  especificar    las  circunstancias    o    condiciones   en   que   se   produjo   la   participación    del    funcionario  judicial  en  el  proceso  original o en alguno de los procesos derivados por la  ruptura  de la unidad procesal; y si la actividad del  Juez   –individual  o  colegiado-    se    extendió    ya    a    la   valoración   de   elementos   probatorios   o   de   información   susceptible   de  convertirse  en  prueba,  se precisa indicar cómo y  de   qué  manera  las apreciaciones anteriores  inciden  en  el  ánimo  del  juzgador al conocer  el  asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los implicados o  situaciones concretas por resolver.   

Lo  mismo  pude  predicarse  –mutatis     mutandi-      cuando      se     trata     de     recusación, aduciendo  que    el    funcionario   judicial   ya             participó  dentro del proceso.   

4.   Las  instituciones    jurídicas   de   impedimento   y   recusación   se   vinculan  inescindiblemente   al  principio      constitucional      del  debido  proceso,  en  su  amplia  concepción  garantista;  pero no a la manera de una  presunción      peyorativa     sobre   los  funcionarios  judiciales,  respecto  de  quienes,  por  el  contrario,  se  presume su imparcialidad;      presunción     que,     sin  embargo,   puede   desvirtuarse   cuando   a   ello  hubiere  lugar,  siendo  indispensable   que  el  interesado  suministre  los  elementos  subjetivos  que  cimentan tal pretensión,  pues   como   los   motivos  que  eventualmente  podrían  conspirar  contra  la  imparcialidad,      ecuanimidad,     equilibrio,  etc., a menudo pertenecen  al  fuero  interno  de las personas, la corporación  llamada    a   dirimir   el   incidente  -en este  caso  la  Sala  de Casación Penal- debe ser enterada  de  aquellos motivos, para que pueda determinar si en realidad se encuentra ante  un  juez  subjetivamente  incompetente,  por  haber  emitido juicios   anticipados   o   ser   sujeto  de  prevenciones    que  comprometan  de  antemano  su criterio, al punto que  alguna  de  las  partes  pudiese resultar perjudicada o favorecida.   

5. En  el caso que se examina,    los   magistrados   EUGENIO   FERNÁNDEZ   CARLIER,   LUIS   JAIME   GONZÁLEZ  ARDILA  y   JULIÁN   HERNANDO  RODRÍGUEZ   PINZÓN  se  limitaron   a  mencionar  como  suceso  histórico,  que  por  la ruptura de la unidad procesal conocieron  antes  del  mismo  asunto;  e  invocan  la causal de  impedimento  contenida en el numeral 6° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  por  haber  participado en  el  proceso.  No  obstante,  dejaron de avanzar hasta  las   explicaciones  de  orden  subjetivo  que  eventualmente  darían  lugar  al  reconocimiento  de  esa  excusa.   

Era   imprescindible,   pues,  que  los  magistrados  que  se  declaran  impedidos dieran a conocer a la Corte Suprema de  Justicia  cuáles argumentos valorativos que plasmaron en el fallo del 3 de mayo  de  2007  en  el  caso de Yesid Farley Dueñez Delgado, tienen la virtualidad de  hacer  que  pierdan su ecuanimidad y equilibrio frente al implicado Jairo Arturo  Castro  Villamizar,  cuya apelación contra la sentencia de primera instancia se  encuentra pendiente.   

La Sala de Casación Penal no puede suplir  en  esa  labor argumentativa a los funcionarios judiciales, pues el incidente de  impedimento  debe  resolverse  de  plano,  según lo  dispuesto  en  los artículos 57 y siguientes de la Ley 906 de 2004 y, por ende,  no  se  prevé  normativamente la posibilidad de que la Corte decrete pruebas de  oficio  para  complementar la información requerida, máxime que el impulso del  incidente  de impedimento corresponde a quien lo promueva, igual que ocurren con  la recusación.   

En    consecuencia,    por  no  contar con los elementos mínimos indispensables, la Sala  se   abstendrá   de   emitir   un   pronunciamiento   de  fondo  con  relación  al  impedimento,  siendo  claro  que  a  la  pretensión  de  separarse  del  conocimiento del asunto, los  interesados  deben  adjuntar  el  sustento  de la misma, allegando el expediente  completo,  si  lo  hubiere,  o,  según  el  caso,  cuando menos los documentos,  registros  electrónicos o providencias, que permitan a la corporación formarse  una idea clara sobre el asunto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

1.  Abstenerse  de   resolver      sobre      el      fondo     del     impedimento            manifestado  por  los  doctores EUGENIO  FERNÁNDEZ     CARLIER,     LUIS    JAIME    GONZÁLEZ    ARDILA    y    JULIÁN   HERNANDO   RODRÍGUEZ  PINZÓN,  magistrados  de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  por las razones anotadas en la parte motiva de esta providencia.   

En consecuencia, envíese el expediente al  Tribunal Superior de Bucaramanga, para lo de su cargo.   

2. Por   expresa   prohibición  del  artículo  65  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004,  contra  el presente auto no proceden  recursos.   

Cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JULIO   ENRIQUE  SOCHA   SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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