27486(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27486  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  117.   

Bogotá,  D.  C., julio once (11) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda de casación presentada por el apoderado de la parte civil contra la  sentencia  proferida  el  19  de  diciembre de 2006, por el Tribunal Superior de  Bucaramanga,  que  condenó  al  procesado  Luis  Arles Pérez Torres como autor  responsable     del     delito     de     homicidio  culposo.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron    descritos    en   la   sentencia   del   ad  quem, en los siguientes términos:   

El  24 de abril de 2001, a eso de las 6 y 30  de  la  mañana,  los  jóvenes  Daniel  Mendoza Gómez y Diego Fernando Patiño  Duarte  se  desplazaban  en  bicicleta  por  la  autopista que de Girón lleva a  Floridablanca,  lo  hacían  por la calzada derecha, el segundo, sobre la línea  que  delimita  la  carretera,  mientras  su  amigo iba a unos 30 cm. Adentro del  mencionado  carril;  en  el  mismo  sentido se desplazaba el tractocamión marca  Kentworth,  modelo  1993,  color  rojo  de placas XVH-733, afiliado a la empresa  Copetrán,  con  una  carga aproximada de 34 toneladas, conducido por Luis Arles  Pérez  Torres,  una  vez el pesado automotor alcanzó a los ciclistas se abrió  hacia  la  izquierda  para  continuar  la  marcha,  con  tan mala fortuna que el  ciclista  que  transitaba  por  la  parte interior del carril derecho perdió el  equilibrio  al  paso  del  tractocamión,  yendo  a  caer  contra  el  pavimento  ocasionándose  serias lesiones en su cuerpo, especialmente en la cabeza, que le  causaron  de  manera casi instantánea la muerte. El conductor del tractocamión  continuó  la  marcha  produciéndose  su retención 20 minutos después, cuando  por  la  autopista  que  lleva  a  Piedecuesta,  en  el  sitio  del  retorno  la  Españolita,  fue  retenido  por  miembros  de  la  Policía Nacional quienes le  informaron de la tragedia que por antes había ocasionado.   

          2.  Por lo hechos anteriormente reseñados  la  Fiscalía  Cuarta  Delegada  ante  la  Unidad de Reacción Inmediata inició  investigación  el  24  de  abril  de 2001, vinculó mediante indagatoria a Luis  Arles  Pérez  Torres.  Posteriormente, la Fiscalía Séptima Seccional, a quien  le  correspondió  por  competencia  el  asunto, admitió demanda de parte civil  presentada  por  los  padres  de  la  víctima,  vinculó  a terceros civilmente  responsable y aceptó llamar en garantía a una persona jurídica.   

3.  Cumplida  la  práctica  de  pruebas  fue  clausurada  la  investigación  y se procedió a la  calificación  del  mérito  sumarial  profiriéndose  el  9  de  enero  de 2002  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  a  favor de Pérez Torres,  decisión  impugnada por el apoderado de la parte civil y revocada por la Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, mediante  resolución  de  25  de  septiembre  de  2002, disponiendo en su lugar acusar al  procesado   como   presunto   autor   responsable  del  delito  de  homicidio  culposo agravado (Código Penal,  artículos 329 y 330-2).   

4.   El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad avocó el conocimiento de la  causa  y  luego  de  cumplir  el  trámite  de  las audiencias preparatoria y de  juzgamiento  profirió el 19 de marzo de 2004 el fallo de primer grado, mediante  el  cual  condenó  por  el cargo imputado al acusado Luis Arles Pérez Torres a  las  penas  de  prisión  de  28  meses,  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso y al pago de perjuicios  –materiales     y  morales–  a  favor  de la  víctima,  concediéndole  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena, decisión que oportunamente fuera apelada.   

5.  La  condena en  perjuicios  recayó en el procesado, Copetrán y Colseguros, en forma solidaria,  a  favor  de  Cristóbal  Mendoza  Pinto  e Irma Gómez de Mendoza, padres de la  víctima.  Por  perjuicios  materiales  se  decretó un monto de $12’621.369,35   para   el   primero   y  $13’749.221,90  para  la  segunda,  y  los  perjuicios  morales  fueron señalados en 40 salarios mínimos  legales mensuales para cada uno de los padres.   

6.  La  anterior  decisión  fue  apelada por el apoderado de la parte civil en busca de una mayor  indemnización  por  los  daños morales; y los representantes judiciales de las  compañías  Colseguros  y Copetrán impugnaron con el propósito de obtener una  decisión  absolutoria  a  favor  del  procesado  y,  con ello, de sus intereses  patrimoniales.   

7.  El  Tribunal  mediante  la decisión que ha sido demandada modificó parcialmente la decisión  del  a  quo  y  en  su lugar  revocó  la  condena  al  pago  de  perjuicios materiales impuesta en contra del  procesado, los terceros y la llamada en garantía.   

8.  Concedido  el  recurso  en proveído de 12 de febrero de 2007 y presentado el libelo dentro del  término           allí          dispuesto1,  se  ordenó  el traslado por  quince  (15)  días a los sujetos procesales no recurrentes, luego de lo cual se  enviaron    las    diligencias    a    esta    Corporación   para   los   fines  consiguientes.   

LA DEMANDA:  

Con el fin de que se case el fallo de segunda  instancia,  el  recurrente  presenta  dos  cargos contra la sentencia demandada,  bajo  el  amparo del número 1 cuerpo segundo del artículo 207 de la Ley 600 de  2000,  al  considerar que la sentencia fue proferida con violación indirecta de  la  ley  sustancial  por  error de hecho derivado de falso raciocinio “ante la  falsa  apreciación  de  la  prueba  con  la  que  se demostraron la causación,  cuantía  y destino de los daños materiales (lucro cesante) causados a la parte  civil”.   

El  segundo  cargo  lo  erige  en  la causal  tercera   del   artículo   207   ibídem,  al  considerar  que  se presentó una “violación directa de la  norma  sustancial  por  error  de  hecho  debido  al  desconocimiento del debido  proceso,  al desconocerse el principio rector del restablecimiento y reparación  del  derecho”, especialmente porque no se ordenó el “resarcimiento integral  de los daños y perjuicios” causados con el delito.   

LOS NO RECURRENTES:  

El  apoderado  de  Colseguros,  aseguradora  llamada  en  garantía,  dijo  que la demanda estaba mal elaborada, que existía  confusión  por  parte  del  libelista  al  punto que ni siquiera da cabida a la  norma   violada,   por  lo  que  solicita  rechazar  “por  improcedente”  el  recurso.   

La apoderada de Copetrán, empresa vinculada  en  su  condición  de  tercero  civilmente responsable, señaló que la demanda  carecía   de  precisión  y  claridad  en  la  formulación  de  los  cargos  y  constituía  una  mera  “mezcla  de ideas generales e inconexas, las cuales no  tienen  entidad suficiente, por carencia de razones, para suscitar un estudio de  fondo”, por lo que pide su inadmisión.   

CONSIDERACIONES:  

1. Legitimidad del recurrente:  

Necesario  se hace señalar que el apoderado  de  la parte civil aquí demandante tiene legitimidad para recurrir en casación  porque  el  fallo  de  segunda instancia desmejoró la indemnización económica  que  por  los  perjuicios materiales había fijado el a  quo.   

2.   Normatividad  procesal  aplicable  al  recurso.   

La normatividad procesal señala expresamente  que   cuando   el   recurso   de  casación  tiene  “por  objeto  únicamente   lo   referente  a  la  indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria,  deberá  tener como fundamento las  causales  y  la cuantía para recurrir establecidas en las normas que regulan la  casación  civil,  sin  consideración  a  la  pena  que corresponde al delito o  delitos”  (Decreto  2700  de  1991, artículo 221)2.   

          3.   El   demandante   no   hizo   referencia  a  las  causales  del  procedimiento civil:   

3.1.  Cuando  la  casación  tenga  por  objeto  lo  referente  a  la indemnización de perjuicios  decretados  en  la  sentencia  deberá  tener  como fundamento las causales y la  cuantía  establecida  en  las normas que regulan la casación civil, exigencias  que  igualmente  soslayó  el  libelista  en  su reclamo sobre la materia porque  ninguna  causal citó y tampoco observó la cuantía fijada por el artículo 366  del  Código  de  Procedimiento Civil, modificado por el artículo 1° de la Ley  592  de 2000, esto es, la equivalente a cuatrocientos veinticinco (425) salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes que para la fecha del fallo impugnado –19  de  diciembre de 2006– ascendía a $173.400.000,00 si se tiene en cuenta que el  salario  mínimo para ese año fue fijado en $408.000,00, según el Decreto 4686  de    20053.   

3.2.  Antes  de  abordar  la  situación  del recurrente, conviene anotar que la Corte Suprema de  Justicia,  tanto  en  su  Sala  de  Casación  Civil   como en la Penal, ha  sostenido  que  la cuantía del interés para recurrir en casación se determina  para  la  fecha del fallo de segunda instancia, que es la decisión objeto de la  impugnación  extraordinaria,  en  tanto  que  allí  se  decide si se impone la  afectación  patrimonial  cuya  cuantía  habrá  de  determinar  la  viabilidad  jurídica   de   censurar   el   fallo   en   este  puntual  aspecto4.   

3.3. El valor de la  resolución  desfavorable al recurrente puede surgir bien de la diferencia entre  lo  pedido  por  el  demandante  y  lo  negado  por el juez, ora entre las sumas  fijadas  en  las  sentencias de primera y segunda instancia, y esa diferencia es  la  que  se  ha  de  confrontar  con la cuantía fijada por la ley al momento de  dictarse el fallo impugnado.   

3.4. En la sentencia  de  primera  instancia  el  perjuicio material se cuantificó en $12’621.369,95     y    $13’749.221,90  a  favor  del  padre  y la  madre  de la víctima, respectivamente, y el daño moral en 40 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  para  cada  uno  de  los  padres, mientras que el  ad  quem  revocó  el  fallo  recurrido  en  el  punto  referido a los perjuicios materiales al considerar que  los mismos no estaban probados ni el monto de los mismos.   

3.5.  Significa lo  anterior   que  si  el  valor  de  los  perjuicios  materiales  tasados  por  el  a   quo,  –que  en  total  ascendieron         a        $26’370,591,85–  se  convierten  a  salarios mínimos legales mensuales  vigentes  para  el  año  2001  equivalen  a  323,55,  aparece  una  diferencia  de  101,5  salarios  mínimos legales mensuales con la cantidad de salarios exigidos  por  la  ley  para  que  proceda por cumplimiento del requisito objetivo resulte  procedente la casación.   

3.6.  Ahora: si el  valor  de  la  decisión desfavorable al recurrente surge de la diferencia entre  las  sumas  fijadas  como  valor  de  los  daños  por  la  primera y la segunda  instancia,  es evidente que en este caso esa diferencia es notoriamente inferior  a  los 425 salarios mínimos legales mensuales que era la cuantía para recurrir  en casación para el momento de dictarse el fallo impugnado.   

3.7.   Por   lo  anterior,  la  parte  civil  carece  de  interés  jurídico  para interponer el  recurso  extraordinario  de  casación  por  el  tema  del  pago  de  perjuicios  decretados  en  la sentencia, en tanto que la cuantía para recurrir por mandato  de  la  ley  en el año 2006 estaba fijada, como ya se indicó, en $173.400.000,  cifra  muy  lejana  al  valor de los casi 65 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  en  que  se  estableció  la  diferencia  del  valor de los perjuicios  valorados  tomando  como factores de la operación aritmética, como ya se dijo,  la    cuantía    fijada    en    las    sentencias   de   primera   y   segunda  instancia.   

          4.     La     pretendida     vulneración     de     los    derechos  fundamentales:   

4.1.   Dice  el  libelista  que  se  hace  necesario  proteger  los derechos fundamentales de las  víctimas  a  una  reparación  integral. Para estos casos, si lo pretendido por  quien  demanda  es  asegurar  la  garantía  de derechos fundamentales, tiene la  obligación  de  demostrar  la  violación e indicar las normas constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como su desconocimiento en el fallo  recurrido,   circunstancias,  que  como  ya  lo  ha  reiterado  la  Sala,  deben  evidenciarse  con  la  sola  referencia  descriptiva  hecha en la sustentación.   

4.2.  Además, las  razones  que aduce el demandante para persuadir a la Corte sobre la necesidad de  admitir  la  demanda,  deben  guardar correspondencia con los cargos que formule  contra  la  sentencia.  Lo  anterior  porque  no  podría entenderse cumplido el  requisito  de  sustentación,  de manera que si se reclama el pronunciamiento de  la  Sala  sobre  la  protección  de los derechos fundamentales o un específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la  censura  le  permita  a esta corporación  examinar  en  concreto uno o los dos puntos que la habilitan. En otras palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre el fundamento de la casación excepcional  (desarrollo  de  la jurisprudencia y/o protección de garantías fundamentales),  el  cargo  o  los cargos que se formulen contra el fallo y, por consiguiente, el  desarrollo de los mismos.   

4.3.  Ninguno  de  estos   presupuestos  fue  cumplido  por  el  recurrente,  pues  en  su  escrito  promoviendo  el  recurso,  primero,  y  en  la  demanda,  después,  no expresó  la  garantía  de  los  derechos fundamentales que se  intentaba proteger con su demanda.   

Si  bien  el  apoderado  señaló  que si su  recurso   

«adolece  de  la  técnica  jurídica  de  formulación         y        sustentación»6,   

por   incumplimiento   de  las  exigencias  formales,  en  todo  caso  instó  a  que  se  admita  el  mismo a partir de una   

«excepción     al    principio    de  limitación»7,   

demostrándose con ello que guardó absoluto  silencio  sobre la necesidad de protección de las garantías fundamentales y el  derecho  constitucional  al  debido  proceso,  siendo  menester que el libelista  señale  de  manera  concreta  la  trascendencia  de  los  yerros  que denuncia,  calificándolos  como de estructura o garantía o si ocurrieron en el desarrollo  de la actuación procesal o en la adopción del fallo.   

4.4.  Y, cuando se  esperaba  que  el  cargo  o  cargos  propuestos  por  el  casacionista  tuvieran  hilación   con   los  aspectos  que  habilitan  la  casación  excepcional,  el  recurrente  se contentó con exteriorizar su desacuerdo desde distintos aspectos  con  las  razones  que  tuvo  el  ad  quem  para  revocar  la  condena  en  perjuicios  materiales  que había  decretado    el   a   quo,  pretendiendo  que la Sala escoja su criterio por encima del plasmado en el fallo  impugnado,  controversia  que  resulta  inadmisible  en esta sede, dada la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad con la que están amparados los fallos de  instancia.   

         5. Conclusiones:   

Dado   que   el   recurrente   pretendía  exclusivamente  mejorar los montos indemnizatorios decretados por las instancias  y  no  cumplió la exigencia especial de sustentar los motivos de procedencia de  la  impugnación  extraordinaria  con  la  enunciación  de la causal o causales  correspondientes  del  Código  de  Procedimiento Civil y la formulación de los  cargos  es  absolutamente  deficiente,  amen  del  principio  de limitación que  impide  a  la  Corte reemplazar al censor en estos aspectos y por tratarse de un  recurso  esencialmente rogado al que solo se tiene acceso en virtud de petición  de  parte, se impone que la Corporación decrete la inadmisión de la demanda de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  213  del estatuto procesal  penal.   

Finalmente es oportuno resaltar que la Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o  garantías,  como  para que se hiciera necesario el  ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa  que le asiste a fin de asegurar su  protección  en  los  términos  del  artículo 218 del Código de Procedimiento  Penal de 1991.   

A   mérito   de  lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

         INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  apoderado de la parte civil.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ         MARÍA  DEL  R.  GONZÁLEZ  DE  LEMUS                                                                      

ÁLVARO        O.       PÉREZ  PINZÓN           JORGE L. QUINTERO  MILANÉS    

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             JULIO E. SOCHA SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA           JAVIER  ZAPATA ORTIZ         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Folios    58-69   c.o.   del   ad   quem.   

2 Tal  previsión  legal  aparece inalterable en los Códigos de Procedimiento Penal de  2000 (artículo 208) y de 2004 (artículo 181-4).   

3  $408.000,00 X 425 = $173.400.000,00.   

4 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Civil,    Auto  de 8 de marzo de 1999, radicación  7475,  y  Sala  de Casación Penal, Autos de  19 de noviembre de 1996, radicación 11.637 y de 25 de abril de  2002, radicación 14495, entre otros.   

5 Valor  perjuicios      materiales      $26’370,591,85  ÷  s.m.l.m.v.  2001  $81.510  =  323,5 s.m.l.m.v. para 2001.   

6 Folio  68      c.o.      del      ad     quem.   

7 Folio  68      c.o.      del      ad     quem.     

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