27463(20-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27463  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado        ponente   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  acta   No. 102   

Bogotá   D.   C.,  veinte (20) de junio de dos  mil siete (2007)   

Decide  la  Sala  respecto  del  recurso  de  apelación  interpuesto por el defensor de     DANILO    BEDOYA    y    ALBEIRO  SÁNCHEZ,   contra   la  providencia  mediante  la  cual la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Cundinamarca, se abstuvo de cesar    procedimiento   con   fundamento   en   la   Ley   782   de  2002.   

HECHOS   

La  Unidad Nacional contra el Terrorismo de  la  Fiscalía  General  de  la Nación, en la providencia calificatoria, hizo la  siguiente síntesis:   

“El día 12 de octubre del corriente año,  la  Policía  Judicial de la SIJIN DECUN fue informada  de  la  presencia  de  cinco  paramilitares  en  la finca San José de la vereda  Naranjal   del  municipio  de  Villeta  Cundinamarca,  quienes  se  encontraban  armados  en  la  casa donde mora el administrador y su  familia,  motivo  por el cual los policiales se desplazaron al mencionado predio  siendo  recibidos  con  disparos, por parte del grupo  armado  que allí se encontraba quienes al notar la presencia de las autoridades  emprendiendo  la  huida.  Momentos  después  fueron  capturados  los sujetos que respondieron a los nombres de DANILO BEDOYA, ALBEIRO  SÁNCHEZ,  WILFREDO  MONTOYA  RAMOS  y  FABIO  NELSON  GARCÍA,  encontrándose  en  la  parte  posterior  del  inmueble una granada de  fragmentación  IM26  color verde de serie M8524A2, en  una  de  las  habitaciones debajo de una almohada un celular marca Nokia, en una  habitación  contigua  dentro  de  un  maletín perteneciente a DANIEL BEDOYA un  revólver  calibre  38  SPL  y  dos municiones que le  fueron  incautadas  al  primero  de  los  capturados  DANIEL BEDOYA.”   

ANTECEDENTES  

1.-   Con   base   en   las  diligencias  practicadas  por  la  Policía  Judicial  –    SIJIN    DACUN    –   la   Unidad  Nacional  contra  el  Terrorismo,  profirió resolución de apertura de instrucción, ordenando, entre  otras  diligencias  las  indagatorias de DANILO BEDOYA  (fl.  48  c  #  1)  ALBEIRO  SÁNCHEZ   (fl. 43 c # 1) WILFREDO MONTOYA RAMOS  (fl.  57  c  #  1)  y  FABIO  NELSON  GARCÍA  (fl. 38 c # 1) a quienes mediante  resolución  del  24 de octubre de 2005 se les resolvió la situación jurídica  con  detención  preventiva  por  el  concurso  de  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o  municiones  y  porte  de  armas de fuego de uso privativo de las fuerzas armadas  (fl.  66  c  #  1);  y,  respecto  del  primero,  se  le  adicionó la medida de  aseguramiento por el delito de extorsión (fl. 228 c # 1).   

2.- El 30 de mayo de 2006, fue clausurada la  etapa  instructiva;  sin embargo, se llevó a cabo la diligencia de formulación  de  cargos  para sentencia anticipada en relación con  WILFREDO  MONTOYA  RAMOS y se calificó el mérito de  la  actuación  sumarial  respecto  de  DANILO BEDOYA,  ALBEIRO   SÁNCHEZ  y  FABIO  NELSON  GARCÍA  contra  quienes    se    adoptaron    las   siguientes   determinaciones:   BEDOYA  fue  acusado  por el concurso de  delitos  de  concierto para delinquir en la modalidad de conformación de grupos  paramilitares,   amenazas   y   extorsión;  SÁNCHEZ  y       GARCÍA       fueron      acusados como probables autores del delito  de  concierto  para delinquir para conformar e integrar grupos armados al margen  de la ley en concurso con amenazas (fl. 66 c # 2).   

3.-  La  fase  de  la  causa  la asumió el  Juzgado   2°   Penal   de  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca,  ante  el  cual  el  apoderado de los  acusados  presentó escrito  en  el  que solicita la aplicación de los beneficios previstos en la Ley 782 de  2002  y  el  Decreto 4436 de 2006 (fl. 76 c # 3), para  dar  trámite a la petición, mediante auto del pasado  8  de  febrero  de 2007, ordenó la remisión de las diligencias a la Sala Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca.   

4.- Como sustento  de   la   petición,  adujo  el  defensor     que    los    procesados    son    merecedores    de   los   beneficios   previstos   en  el  artículo 50 de la Ley  782  de  2002, en armonía con el artículo 69 de la  Ley  975  de  2005, pues el Gobierno Nacional podrá  conceder   el   indulto   a   quienes   hubieren  sido  condenados  mediante  sentencia  ejecutoriada,  por  hechos  constitutivos  de  delito  político,  cuando el grupo armado al margen  de  la  ley con el que se adelante un proceso de paz haya demostrado su voluntad  de  reincorporarse  a  la  vida  civil.  Igualmente,  que  los  beneficios  se  extienden  a  los  nacionales que individualmente abandonen sus actividades como  miembros  de  esos grupos  armados.   

Refiere  que  el espíritu de la ley está  orientado  a prestar atención a los miembros de los  grupos  armados  que  se  encontraban  privados  de la libertad al momento de la  desmovilización,   como   es   el   caso   de  las  autodefensas   del   Magdalena  Medio  –  Frente  Celestino  Mantilla  -,  grupo  al  cual  pertenecen  los  procesados,  según se ha  acreditado  en  el  proceso; empero, aclara, que los  mismos  no  lo  hicieron  voluntariamente porque se encontraban privados de la libertad.   

De esta manera,  puntualiza que procede la  cesación  de  procedimiento  en  los  términos  señalados  en  el  artículo  60 de la referida ley; sin  embargo,  aclara  que  no  se  le está imprimiendo el trámite especial,  por el contrario se pretende dilatar al enviar la solicitud  al  Ministerio  del Interior el que no tiene nada que  ver y mucho menos es el encargado de resolver la solicitudes.   

Insiste que por  los  delitos  por  los cuales están siendo juzgados  los  procesados,  son  acreedores  de  la  Ley 782 de  2002,  razón  por  la cual no se pueden confundir con lo previsto en la Ley 975  de  2005  para  someterse  a una pena alternativa por  los delitos que no encajan en ella.   

Indica que el  Decreto    3391    de  septiembre   29   de  2006,  señala  el  procedimiento  a  seguir  para       que       las    personas   privadas   de   la  libertad   se   hagan  acreedoras  de  los  beneficios, como es la exigencia  de  que  se demuestre  y  no que se certifique que en  verdad  pertenecían a un  grupo  armado al margen de  la  ley o autodefensa, circunstancia que se encuentra  perfectamente      acreditada      en      este  proceso.   

Por lo anterior, solicita que se remita el  proceso   a   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior,   para   los  fines  pertinentes (fl. 76 cuaderno copias 3).   

5.-  La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cundinamarca, mediante  pronunciamiento  del 5 de marzo de 2007, no accedió  a   la  petición  de  cesación  de  procedimiento,  por  considerar    que   los   delitos   imputados  a  los procesados no son  constitutivos  de  delito  político, afirmación que  sustenta  en  precedentes  jurisprudenciales  de la Corte Constitucional     referentes    a esta modalidad delincuencial.   

6.- El defensor  de  los  procesados FABIO  NELSON  GARCÍA  y DANILO BEDOYA interpuso el recurso  de  reposición  y,  subsidiario,  de  apelación por  discrepar  de  la decisión adoptada por la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  anotando,  en primer lugar, su extrañeza  porque   la  Corporación  hizo  referencia  al  indulto,  sin  que  ello  fuera  pertinente     atendiendo     el    estado    del  proceso.   

En    segundo   lugar,   con  apoyo  en  el artículo 60 de la Ley 782 de 2002, sostiene que  dada  la  situación  de los procesados – privados de  la  libertad  – es claro  que    quien   debe   conceder   los   beneficios   e   imprimir   el   trámite  preferencial,  es  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial    de    Cundinamarca,    el    que   debe  decretar la cesación de procedimiento por los  delitos   de   concierto  para  delinquir  y  porte  ilegal  de  armas;  aunque,  admite  que en relación  con  el  delito  de  extorsión  no  procede  la  mencionada figura jurídica.   

Reitera  que  la solicitud de cesación de  procedimiento  debe resolverse por la vía de la Ley 782 de 2002 y no por la Ley  975  de  2005,  por  cuanto  ésta  regula  un  proceso específico que  debe  concluir  en una sanción, a diferencia de aquélla que  define  procedimientos  destinados  a la realización del indulto, la amnistía,  la  inhibición,  preclusión de la investigación o  cesación de procedimiento.   

7.- La Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  al  resolver  el  recurso de reposición,  reiteró  la  tesis  de  la improcedencia de la cesación de procedimiento, dado  que  los  delitos  imputados,  no  son  considerados  como delitos políticos y,  además,  señaló  que  se  le  había  impartido  el  trámite a la solicitud,  dejando,  finalmente,  la  decisión  inalterable,  concediendo,  así mismo, el  recurso de apelación ante esta Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.- Según el numeral 3° del artículo 75  del  Código  de Procedimiento Penal, correspondería  a   esta  Sala  de la Corte pronunciarse sobre el  recurso  de apelación interpuesto por el defensor de  los  acusados  DANILO     BEDOYA  y       ALBEIRO  SÁNCHEZ  en  contra del  auto  por  medio  del  cual  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito  Judicial     de     Cundinamarca,    negó      la      cesación  de procedimiento en la causa que  se  les sigue; empero, por  falta  de  competencia  la  Corte  se abstendrá de conocer el fondo del asunto,  como a continuación pasa a verse:   

Adviértase,  inicialmente,  que  en  el  ámbito  de  aplicación  de  la Ley    782   de   2002   afianzada     en     el    sometimiento    a    la    justicia    en    la    búsqueda   de   la   paz,   no  es  procedente  la  cesación  de  procedimiento   cuando   se  trata  del  delito  de  concierto   para   delinquir   agravado    por   pertenecer   a   grupos   armados   ilegales.   

Así  mismo,  para  la tramitación de los  beneficios  consagrados  en  la Ley 975 de 2005 “de  justicia  y  paz”,  la  competencia  radica  en la  Unidad  Nacional  de  Fiscalías  para  la  Justicia y la Paz y en la   Sala   Penal   de  los    Tribunales   Superiores   de   Distrito   Judicial,  creados  en  desarrollo  de la citada ley,  en materia de  Justicia           y          Paz.   

2.-          El  Estado  colombiano,  con   el   objetivo  de  alcanzar  la  desmovilización  de  los  grupos  armados  ilegales  y  la consolidación de un  proceso    de    paz,  diseñó    diversos  mecanismos    legales,    entre    las    que   se  cuentan:   

2.1.- Ley 418 de  diciembre  26  de  1997,  “Por  la  cual se consagran unos instrumentos para  la  búsqueda  de  la  convivencia, la eficacia de la justicia y se dictan otras  disposiciones.”,  cuya  vigencia  se previó para  2     años;     sin     embargo,    como   no  alcanzó  los  propósitos  definidos      fue     prorrogada     sucesivamente     a    través  de  la  Ley  548  de  1999  y  la  Ley 782     de     2002,    preceptos  que,  a su vez, introdujeron  algunas modificaciones.   

En   la  Ley  782 de 2002, se         consagró  el  indulto, como beneficio para los  condenados        con        sentencia        ejecutoriada;        y,  para los procesados, según el  estadio   procesal,   la   resolución   inhibitoria,   la   preclusión  de  la  investigación  o  la  cesación  de  procedimiento,  conforme  se desprende de los artículos 23 y 24, que modificaron los artículos  57  y 60, respectivamente, de la Ley 418 de 1997, que  condicionan     su     operancia     para  las  conductas  constitutivas de  delito  político,  salvo  actos  atroces  de  ferocidad o barbarie, terrorismo,  secuestro,  genocidio,  homicidio  cometido  fuera  de  combate o colocando a la  víctima   en  estado  de  indefensión,  según  la  preceptiva  del artículo 50 de la Ley 418 de 1997, modificada por la Ley 782 de  2002.   

El artículo 60  de  la  Ley  418  de  2002,  modificada  por  la  Ley  782  de 2002,     determina    el    procedimiento,    en    los    siguientes  términos:   

“Para  estos  efectos,  se  tramitará la solicitud de acuerdo con  los   artículos   anteriores   y,   una  vez  verificados  los  requisitos,  el  Ministerio  de  Justicia  y  del Derecho  remitirá  la  solicitud  al  Tribunal  correspondiente,  o a la  Dirección  de  Fiscalía ante la cual se adelante el trámite, quienes deberán  emitir  de  plano,  la  providencia  que  decida la respectiva solicitud, en los  términos legales, observando el principio de celeridad.”   

Obsérvese,   en   consecuencia,   que  quien  aspire  a  obtener  los  beneficios previstos  en  la  Ley  782 de 2002,  debe  iniciar  el  trámite correspondiente ante el Ministerio del Interior y de  Justicia,    con    el    lleno    de    los    requisitos    que   la     norma     exige;  una  vez cumplido dicho trámite, la  autoridad    judicial    competente   determinará  si  la gracia legislativa  (indulto,  resolución  inhibitoria,  preclusión  o  cesación)     es  o no procedente.   

Por   lo   tanto,   un   pronunciamiento  judicial  de  fondo sobre  la  cesación de procedimiento, como la solicitada en  el  presente  caso, no ha  debido   emitirla   la  Sala  Penal  del   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca, toda vez que se   echa   de   menos   el  trámite  administrativo      ante     el     Ministerio  del Interior y de Justicia,  el  que  debe analizar previamente la solicitud y, si  la           encuentra          pertinente,       remitirá      la     documentación  a     la   Sala   Penal   del   Tribunal          Superior    de   Distrito   Judicial   correspondiente  y, sólo  después  del estudio administrativo, la Corporación  competente decidirá la solicitud.   

2.2.-  Es  de  anotar,    así    mismo,   que   la   Ley  975  de  2005,  “Por la cual se  dictan  disposiciones  para  la  reincorporación  de miembros de grupos armados  organizados  al  margen de la ley, que contribuyan de  manera                efectiva  a  la  consecución  de  la  paz  nacional       y       se      dictan      otras      disposiciones.”,   denominada   de   Justicia   y  Paz,    no  prevé beneficios como el indulto, la resolución inhibitoria,  la  preclusión o la cesación de procedimiento; sino  una  pena  simbólica  alternativa,  muy inferior a la que correspondería a los  delitos  si  se  juzgaran  por  fuera  del  proceso  de  paz con la legislación  ordinaria; razón por la  cual,  quien pretenda los beneficios que la   Ley  975  de  2005  ofrece,  debe   sujetarse   a   los   requisitos   establecidos  en  los  artículos   10   y   siguientes  de  la  misma;   siendo     competente    para    su  conocimiento,  exclusivamente  la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia  y   la   Paz   y   los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial   en   materia   de   Justicia       y      Paz             –    en  primera         instancia        -.   

3. Esta     Sala    de    la    Corte1,         señaló  las diferencias que    entrañan   los   dos   textos   legales   –   la    Ley    782   de   2002   y   la  Ley   975   de   2005  –     en los siguientes términos:   

“Una segunda  conclusión  que  se deriva de la filosofía de la ley 975 de 2005, es la de que  la  amnistía, el indulto y otros beneficios establecidos en la ley 782 de 2002,  se  rigen  por  lo  dispuesto  en esta última legislación, como lo reafirma el  aparte  final  del  artículo  2  de  la  ley  primeramente  mencionada  en  los  siguientes términos:   

‘La  reinserción  a  la  vida  civil  de las personas que puedan ser favorecidas con  amnistía,  indulto  o  cualquier  otro  beneficio  establecido en la ley 782 de  2002, se regirá por lo dispuesto en dicha ley.   

“Lo anterior,  porque  la  ley  975  de  2005  regula  un proceso específico dentro del modelo  propio  de  una justicia de transición que debe concluir ordinariamente con una  sanción,   a   diferencia   de  lo  que  ocurre  con  la  782  de  2002  define  procedimientos   destinados  a  la  realización  del  indulto  (por  parte  del  Gobierno),  la  amnistía,  la inhibición de la investigación o la preclusión  de  la  investigación  o la cesación de procedimiento, según sea el caso, con  intervención de las autoridades judiciales (fiscales o jueces).   

(…)  

En síntesis, en materia de competencia con  relación a esta temática se puede concluir lo siguiente:   

1.  Aquellos  asuntos relacionados con  la  aplicación  de  los  beneficios  contemplados  en  la  ley 782 de 2002 para  delitos  políticos, y concierto para delinquir simple (artículo 340-1 de a ley  599  de  2000),  utilización  ilegal  de  uniformes  e  insignias  (346  idem),  instigación  a  delinquir simple (348-1 ibidem), fabricación, tráfico y porte  de  armas  y municiones (365 idem) le corresponde, según el estado del proceso,  resolverlos  a  los  fiscales  competentes  una  vez  reciban la petición de la  Dirección  de  fiscalías  correspondiente,  o  a  los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial, mediante un trámite de simple constatación que amerita que  la  decisión  se tome de plano (artículo 24 ley 782  de 2002).   

2.    Los  procesos que se adelanten  por  aquellas  conductas  que  no  puedan  ser  beneficiadas  con  alguno de los  mecanismos  establecidos  en la ley 782 de 2002 y que implican la asignación de  una  pena (artículo 10 de la ley 975 de 2005), les corresponde a los Tribunales  de  Justicia  y  Paz,  dada  su  cobertura  eminentemente  residual.”   

4.-    Ahora    bien,    la   decisión  “de  plano” que deben  adoptar      los      Fiscales      Delegados         (resolución      inhibitoria      o      preclusión)      o      los     Tribunales   Superiores   de   Distrito  Judicial  (cesación               de               procedimiento),        en        desarrollo  del artículo 24 de la Ley  782   de   2002,  debe  entenderse,  por  supuesto,  después  de  agotarse  todo  el  procedimiento  de  desmovilización  y  sometimiento  a  la  justicia,  cuando  el  Ministerio  del  Interior  y  de Justicia remita a dichas Corporaciones    la   documentación  completa        requerida        para       adoptar       una       determinación       de      esa     entidad;  pues, se  trata  de  un  trámite  complejo,  de naturaleza administrativa y judicial, con  etapas   bien   definidas,   ninguna   de   las   cuales  puede  pretermitirse.   

El defensor de  los  procesados  para  sustentar el recurso de apelación invoca el Decreto 4436  de    diciembre    11    de   2006,   “Por  medio  del  cual  se  reglamenta parcialmente la  Ley 782 de 2002”; sin embargo, su  interpretación,    al   igual   que   la    del    Decreto    3391   de   septiembre   29   de     2006     “Por el cual se reglamenta parcialmente  la  Ley 975 de 2005”, no  puede  realizarse  de  manera  insular  al  texto  de  las leyes que  reglamenta,   con  el  propósito  de  obtener  los  beneficios         allí         consagrados.   

Nótese,  en  consecuencia,  que artículo    69    de   la   Ley   975   de   2005,   integra  la  desmovilización  efectuada en el marco de la Ley 782  de        2002,       cuando       señala:   

“Las personas que se hayan desmovilizado  dentro  del  marco  de  la  Ley 782 de 2002 y que hayan sido certificadas por el  Gobierno   Nacional,  podrán  ser  beneficiarias  de  resolución  inhibitoria,  preclusión  de  la  instrucción  o cesación de procedimiento, según el caso,  por  los delitos de concierto para delinquir en los términos del inciso primero  del  artículo  340  del  Código  Penal;  utilización  ilegal  de  uniformes e  insignias;  instigación  a  delinquir  en  los términos del inciso primero del  artículo  348  del  Código  Penal;  fabricación,  tráfico y porte de armas y  municiones.   

Las  personas  condenadas  por los mismos  delitos  y  que  reúna  las  condiciones establecidas en el presente artículo,  también     podrán     acceder   a  los  beneficios  que  para  ellas  consagra  la  Ley  782  de  2002.”   

Desde  esa  perceptiva es evidente que la  Ley  975  de  2005,  en su artículo 69, es clara en  advertir   que   los   beneficios   de   la   Ley   782  de  2002,  se   aplican   a   los  procesados  o  condenados,   entre   otros,   por   concierto  para  delinquir  simple (inciso  primero    del    artículo    340   del   Código  Penal);    que    no    es    la    situación  jurídica  que  afrontan los  procesados,  pues  DANILO  BEDOYA  fue  acusado  por  el concurso de delitos de  concierto   para   delinquir   en   la  modalidad  de  conformación  de  grupos  paramilitares,       amenazas       y       extorsión       y      SÁNCHEZ  fue  acusados  como probable  autor  del  delito  de concierto para delinquir para conformar e integrar grupos  armados   al   margen   de   la   ley   en   concurso  con  amenazas.   

Frente  a  un  caso  similar, esta Sala de la Corte concluyó:   

“6. En síntesis:   

6.1  Los     beneficios  consistentes   en   indulto,   resolución   inhibitoria,   preclusión   de  la  investigación  y  cesación de procedimiento, que establece la Ley 782 de 2002,  según  el  estado  de  la  actuación, sólo  son  procedentes  por  los  delitos  políticos;  y  concierto  para delinquir simple  (artículo  340-1  de  a  ley  599  de 2000), utilización ilegal de uniformes e  insignias  (346  ídem),  instigación    a    delinquir    simple    (348-1  ibídem),  fabricación, tráfico y porte de armas y  municiones         (365        ídem).   

La  competencia  para  decidir  sobre  su  concesión,   radica  en  las  Fiscalías  delegadas  según    su    especialidad,    o    en   los   Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial, mediante un trámite de simple constatación que amerita que  la  decisión  se tome de plano (artículo 24 ley 782  de  2002),  constatación  que  se  efectuará  después  de  agotar el trámite  administrativo en el Ministerio del Interior y de Justicia.   

Por  disposición  del artículo 24 de la  Ley  782  de  2002  (que  modificó    el    artículo   60   de   la   Ley   418   de   1997), en tales eventos son imprescindibles  varias      exigencias:      i)      la      confesión     del     implicado;  ii)  el  trámite  de  la  solicitud  ante  el Ministerio del Interior y Justicia; iii) que este Ministerio  remita  el  resultado favorable de la solicitud a la  Dirección  Nacional de Fiscalías o al Tribunal Superior correspondiente; y iv)  sólo  al  final  de ese recorrido, el Fiscal delegado a quien se le asigne o el  Tribunal Superior adoptarán la decisión “de plano”.   

6.2  Cuando  los implicados, por la naturaleza del delito  cometido,  no  puedan  acceder  a los beneficios previstos en la Ley 782 de 2002  (indulto,  resolución  inhibitoria,  preclusión o cesación de procedimiento),  pueden  considerar  la  posibilidad  de  acogerse  a  la  Ley  975 de 2005 “de  justicia  y  paz”, caso en el cual deben satisfacer  los  requisitos  establecidos  en  los  artículos  10°  y  siguientes  de esta  Ley.   

Cuando los implicados sólo puedan acceder  a  los  beneficios  previstos  en la Ley    975    de    2005,    la    competencia   recae   exclusivamente  la  Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia  y  la  Paz  y  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial en materia de  justicia          y          paz.”2   

En consecuencia, la Sala echa de menos, en  el     presente     caso,     el     procedimiento  especial que contemplada  el  artículo  24  de la Ley 782 de 2002,   cuyo   trámite  es  imprescindible  para  quien aspire a la  cesación de procedimiento, con independencia de que  el  beneficio pueda o no concederse, en atención a la naturaleza de la conducta  punible.   

De  este modo, la Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cundinamarca, no  debió   tramitar   la  solicitud  de  cesación  de  procedimiento  elevada por  el   defensor   de   los   procesados  BEDOYA    y    GARCÍA   y  en  tales condiciones, la    Sala    de   Casación   Penal  no    se    encuentra    habilitada   para   conocer   el   fondo   en   segunda   instancia.   

Contra   la   presente   decisión   no  procede       recurso       alguno.   

Atendidas   las   razones   expuestas,  la  Sala  de  Casación  Penal   de   la   Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE   

Abstenerse  de emitir un pronunciamiento de fondo, con relación  al  auto del 5      de     marzo     de  2007,  proferido por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  por  las  razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.   

Devuélvase la actuación a la oficina de  origen.   

Cópiese, notifíquese  y cúmplase   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA        RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria    

1  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Autos,  28  de  septiembre 2006, 27213 mayo 23 de  2007   

2  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Auto, 27213 mayo 23 de  2007.     

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