27417(02-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27417  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Bogotá,  D.C.,  dos  (2)  de mayo de dos mil  siete (2007).   

ASUNTO  

Resuelve   el   Despacho   la  impugnación  presentada  contra  la  decisión del 20 de abril del presente año, mediante la  cual  un  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de San Juan de Pasto  denegó  el  amparo  de  hábeas  corpus formulado por el abogado Luis Jeremías  Peña  Benavides  a  favor  de  CARLOS  ANDRÉS  RODAS RESTREPO, ÓSCAR FERNANDO  VANEGAS  RODAS  y  ÉDGAR  FABIO RIVERA IJAJÍ, recluidos en  la Cárcel de  ese Distrito Judicial.   

ANTECEDENTES  

En el curso de inspección judicial practicada  por  el A—quo al proceso con  radicación  Nº  131.856,  adelantado  por la Fiscalía Novena Especializada de  San  Juan  de  Pasto  en contra de varias personas por rebelión, concierto para  delinquir  e  ilegal  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego, se  estableció  que  el  26 de septiembre de 2006 fueron aprehendidos materialmente  por  miembros  de  la  Policía  Nacional  CARLOS ANDRÉS RODAS RESTREPO, ÓSCAR  FERNANDO  VANEGAS  RODAS y ÉDGAR FABIO RIVERA IJAJÍ en poder de armas de fuego  y    municiones,    teléfonos    celulares,    marihuana    y    $5’000.000.00   en  efectivo,  cuando  se  movilizaban  en  un  vehículo automotor en circunscripción del Municipio de El  Rosario,  Nariño,  lo  cual  dio  lugar  a  su vinculación a través de sendas  diligencias  de  indagatoria  realizadas  el  2  de  octubre  siguiente  y  a la  definición  de  situación  jurídica  en  resolución  del  9  del  mismo mes,  mediante  la  cual  les  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento  de detención  preventiva bajo imputación de concierto para delinquir agravado.   

El 13 de diciembre de 2006 el defensor de los  antes   nombrados   solicitó  la  revocatoria  de  la  medida  precautelar  con  resultados  desfavorables  pues la Fiscalía la denegó en providencia del 15 de  enero  de  2007,  decisión  sobre la cual no se pronunció la Fiscalía Segunda  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  la citada capital cuando recibió el  proceso  para  que resolviera el recurso de apelación, al detectar la irregular  notificación  de  una  providencia,  según  consta  en  resolución  del 16 de  febrero de 2007.   

El  14  de  marzo  siguiente  fue  negada la  solicitud  de  sustitución  de  la  detención  intramural  por la domiciliaria  propuesta  por  el defensor de los ciudadanos nombrados. El 21 del citado mes el  representante  judicial  de otro sindicado diferente a los accionantes presentó  solicitud  de  control  de  legalidad  sobre  la medida de aseguramiento pero al  observar  la  Fiscalía  defectos  en  la notificación de la resolución que la  impuso,   se  encargó  de  subsanarlos  y  entretanto  definió  la  situación  jurídica  a  otro presunto coautor de concierto para delinquir y recaudó otras  pruebas.   

FUNDAMENTOS      DE     LA     ACCION  CONSTITUCIONAL   

El  abogado  Luis  Jeremías Peña Benavides  invocó  ante  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de San Juan de Pasto la  acción  de  “hábeas  corpus”  a  favor  de  CARLOS ANDRÉS RODAS RESTREPO,  ÓSCAR  FERNANDO  VANEGAS  RODAS y ÉDGAR FABIO RIVERA IJAJÍ por considerar que  el  Fiscal Noveno Especializado de dicha ciudad los ha privado de la libertad en  forma  arbitraria  e  ilegal  durante  más  de  seis  meses,  según revela las  siguientes actuaciones:   

    

* Fueron sometidos a reconocimiento en fila de  personas   por  parte  de  Mario  Andrés  Narváez,  con  quien  antes  habían  compartido  el  mismo  lugar  de  reclusión  durante  20  horas,  y sin haberle  recibido previamente testimonio.     

    

* Se le dio alcance probatorio a los informes  policiales a pesar de no otorgárselo la ley.     

    

* Con fundamento en la inadecuada valoración  del  testimonio  del  Intendente Daniel Geovanny Paz Pérez, a sus representados  se  les  imputó  concierto  para  delinquir  agravado  al imponerles detención  preventiva.     

    

* La petición de revocatoria de dicha medida,  elevada  después  de  la  ejecutoria  de  la  providencia  que la decretó, fue  resuelta  desfavorablemente  después  de  40  días  y el recurso de apelación  interpuesto  contra  dicha  determinación, al momento de la presentación de la  solicitud    de    hábeas   corpus   —19   de   abril   de   2007─,  aún no había sido desatado.     

    

* Tampoco  se  ha  tramitado  la petición de  control  de  legalidad de la medida precautelar formulada el 19 de marzo de 2007  con  el  argumento  infundado de la falta de notificación a todas las partes de  la providencia que la decretó.     

LA DECISION IMPUGNADA  

El  Tribunal  despachó desfavorablemente la  acción  constitucional  al  considerar  que la improsperidad de la solicitud de  revocatoria  de  la  detención preventiva corresponde a la respuesta negativa a  las  manifestaciones  del  ejercicio  por  parte  de  la  defensa del derecho de  contradicción,  luego  no  conlleva a la obligatoria concesión de la libertad.  Tampoco   saca  avante  dicha  pretensión  la  ratificación  del  cumplimiento  intramural  de  dicha  medida,  menos  aún,  si  se parte del presupuesto de la  aceptación  implícita  de  la  responsabilidad  penal  de  los  agenciados que  justifica la afectación transitoria del mencionado derecho.   

Despoja de arbitrariedad el aplazamiento del  control  de  legalidad a la resolución que dispuso la privación de libertad de  los  accionantes  en  cuanto  ha obedecido a dificultades de carácter procesal,  insalvables  a  través  de  la acción de hábeas corpus, y cuya solución debe  producirse al interior del respectivo proceso.   

LA IMPUGNACION  

El  libelista  antes  que  controvertir  los  argumentos  del  Magistrado  adversos a su pretensión liberatoria, básicamente  amplia  las  razones  invocadas  en  el  escrito  mediante  el  cual promueve la  presente  acción  pública  para  introducir su propia valoración del material  probatorio  recaudado  tomado  como fundamento de la determinación detentiva, a  su  juicio,  adoptada  por  la  Fiscalía  sin el cumplimiento de los requisitos  exigidos  por  el  artículo  356 del Código de Procedimiento Penal con lo cual  incurrió    en    error   fáctico   conformador   de   una   vía   de   hecho  judicial.   

Adicionalmente  critica a los miembros de la  SIJIN—DENAR     que  aprehendieron  a  los  hermanos  ÓSCAR  FERNANDO VANEGAS RODAS y CARLOS ANDRÉS  RODAS  RESTREPO,  y  al  amigo  de  éstos ÉDGAR FABIO RIVERA IJAJÍ, por haber  allanado  ilegalmente  el parqueadero en donde estaba el automotor sobre el cual  ejercía  posesión  el  primero  de  los  nombrados  dentro del cual incautaron  $5’000.000.00   y   por  haberlos  privado  de la libertad en un vehículo distinto cuando se desplazaban  por el Municipio de “El Rosario”.   

Reprocha,   además,   al   Fiscal  Noveno  Especializado  de  San  Juan  de  Pasto  haber  pedido  al  Fiscal Treinta y Dos  Seccional  del  mismo  lugar  que pusiera a su disposición los ciudadanos antes  mencionados,  a  quienes  considera  que  no  ha  debido vincular al proceso Nº  131.856  que  venía impulsando en contra de otras veinte personas por concierto  para delinquir agravado.   

Advierte que la mención a la tardanza en el  pronunciamiento   de  la  providencia  concerniente  al  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  que  negara  la revocatoria de la detención  preventiva  y  observada  en  el  trámite  de  la  petición  de  control de la  legalidad  de dicha medida tuvo como única finalidad poner de relieve “…que  no  contaba con recurso judicial alguno para reclamar la libertad de los citados  detenidos…”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  manera reiterada la jurisprudencia de la  Corte   Constitucional  ha  dispuesto  que  en  el  ordenamiento  constitucional  colombiano   la   institución   del  hábeas  corpus  es  (1) un derecho constitucional fundamental (art. 30  de  la  Const.  Pol.)  de  aplicación  inmediata (art. 85, ibídem)1 no susceptible  de  limitación  durante los estados de excepción (arts 93 y 214-2 ídem y art.  4°  de  la Ley Estatutaria 137 de 1994), que se debe interpretar de conformidad  con   los  tratados  internacionales  sobre  derechos  humanos  ratificados  por  Colombia    (art.    93   de   la   Const.   Pol.)2,  que  su regulación debe ser  objeto  de una ley estatutaria (art. 152-a, ibídem)3,   que  también  es  (2)  un  mecanismo  procesal  de  protección  de  la  libertad  personal,  por cuanto el  hábeas   corpus  es  una  acción  pública  constitucional  y  que  por  medio  de ella se trata de hacer  efectivo  el  derecho  de  libertad individual y, por lo tanto, se constituye en  una           garantía           procesal4.   

Este  doble  carácter  fue  expuesto  en la  Asamblea  Nacional  Constituyente,  por  uno de sus miembros, el cual expuso que  «una  de  las  garantías  más importantes para tutelar la libertad, es la que  disfruta  toda  persona  que se creyere privada ilegalmente de ella para invocar  ante  cualquier  autoridad  jurisdiccional  y  en  todo  tiempo,  por  sí o por  interpuesta  persona,  el  derecho  de  hábeas  corpus,  el  cual no podrá ser  suspendido  ni  limitado en ninguna circunstancia. La acción debe resolverse en  el  término  de  treinta y seis horas, lo cual refuerza el carácter imperativo  de  la norma y le otorga a los posibles perjudicados la posibilidad de recuperar  de        inmediato        su       libertad»5.   

Por   lo   anterior,   la   dualidad   de  representación   que   tiene  la  norma  debe  aceptarse  por  ser  el  hábeas  corpus  una institución de  doble  carácter constitucional, es decir, que en el artículo primero de la Ley  1095  de  2006 se establezca que el hábeas corpus es un derecho fundamental y a  la  vez una acción constitucional en nada contraría la Constitución, en tanto  en  cuanto denota y es su doble misión jurídica, la de ser derecho fundamental  y acción constitucional.   

La  Ley estatutaria invocada establece en su  artículo  1º  que el hábeas corpus tutela la libertad personal cuando alguien  es  privado  de  ella  (1)  con  violación de las garantías constitucionales o  legales  o  (2)  ésta se prolonga ilegalmente. Lo anterior se pudiera presentar  en  forma  insuficiente  con lo que ha expuesto la Corte Constitucional, pues en  la  sentencia T-260 de 1999 precisó que “la garantía de la libertad personal  puede   ejercerse  mediante  la  acción  de  hábeas  corpus  en  alguno  de  los  siguientes  eventos:  (1)  siempre  que  la vulneración de la libertad se produzca por orden arbitraria de  autoridad  no judicial; (2) mientras la persona se encuentre ilegalmente privada  de  la  libertad  por  vencimiento  de  los  términos  legales respectivos; (3)  cuando,  pese  a  existir una providencia judicial que ampara la limitación del  derecho    a    la    libertad    personal,   la   solicitud   de   hábeas  corpus  se  formuló  durante el  período  de  prolongación  ilegal de la libertad, es decir, antes de proferida  la  decisión  judicial;  (4)  si la providencia que ordena la detención es una  auténtica vía de hecho judicial”.   

Téngase  en cuenta que la Constitución de  1991  en  un  claro  avance  en  relación  con  la  Carta  Política  anterior,  estableció  en  su artículo 28 una reserva legal y judicial para la privación  de  la  libertad,  tomando  en cuenta que la libertad personal es presupuesto de  todas  las  demás  libertades y derechos. Por ello el constituyente quiso darle  una  especial  protección  ante  las  actuaciones  ilegales de las autoridades,  mucho más expedita que la de los demás derechos fundamentales.   

En  consecuencia,  la  posibilidad  de  la  violación  de  las garantías constitucionales y legales en materia del derecho  a  la libertad no se refiere exclusivamente al momento de la captura, pues ellas  pueden  vulnerarse en cualquier momento en que dure la privación de la libertad  y  dar  por  tanto  lugar  a  la  invocación del hábeas corpus. En cuanto a la  prolongación  ilegal  de  la  privación  de  la libertad, a título de ejemplo  igualmente,  cabe  señalar  el  caso  en  que la autoridad que en los términos  del   artículo  32  de  la Constitución Política detiene en flagrancia a  una  persona  y  no  la  pone  a  disposición del juez competente dentro de las  treinta  y seis horas siguientes, o cuando mantiene privada de la libertad a una  persona  cuya  libertad ha sido ordenada legalmente por la autoridad judicial, o  cuando  es  la  autoridad judicial la que tarda en resolver la petición de  libertad  provisional  que  le formula quien tiene derecho a ella según la ley,  pues  se  ha configurado alguna de las causales señaladas en la normatividad de  la  que  se  viene hablando y a pesar de la petición ésta no se resuelve. Así  las  cosas, las hipótesis a que alude el artículo 1º de la Ley 1095  han  de  entenderse como hipótesis genéricas dentro de las cuales cabe toda posible  violación por las autoridades del derecho a la libertad.   

Una interpretación sistemática del hábeas  corpus  permite  asignarle  las  siguientes  características  en cuanto acción  constitucional   

1. Cautelar. Porque  se  instrumentaliza u ordena como acción judicial sui  géneris,   en  procura  de  que  se  examinen unos hechos específicos a fin de  determinar la pertinencia o no de restablecer la libertad.   

2.  Preferente. Si  bien  no  se dice ni por el constituyente ni por el legislador que la acción de  hábeas    corpus    es  preferente,  tal  característica  resulta  tanto (i) del término dado para que  sea  resuelta  —todas las  otras   acciones   constitucionales   y   legales   se   resuelven   en   plazos  mayores—  como de la (ii)  prevalencia  que  tiene  el hábeas corpus    por    mandato   legal   sobre   otras   acciones   —de  tutela6,  de  cumplimiento7     y  populares8—  calificadas  expresamente  como  de  trámite           preferencial.9   

“Preferente”  significa,  por  lo tanto,  ventaja,  elección  de  la  cosa  que  la tiene respecto de las que no gozan de  ella.   Por   consiguiente,   la  preferencia  quiere  decir  que  los  órganos  jurisdiccionales  habrán  de  «elegir» respecto de cualesquiera otras, y para  dirimirlas  en  primer  lugar,  las  peticiones  de  hábeas  corpus10.   

La  prevalencia o preferencia es un concepto  relativo  cuya  pertinencia  viene  dada por el volumen de asuntos pendientes en  los  órganos jurisdiccionales, por el interés constitucional en la protección  de  los  derechos  fundamentales y porque las características de éstos obligan  en  muchos  casos  a una especial premura en su protección, si se quiere evitar  que  el  transcurso  del  tiempo  provoque que desaparezca el objeto mismo de la  protección  instada.  El  interés  constitucional  en  la protección de estos  derechos  es,  pues,  superior  al existente para proteger los demás derechos e  intereses,     lo     cual     justifica    que    se    otorgue    preferencia  a  la  tramitación  de  las  pretensiones encaminadas a hacer valer derechos fundamentales.   

3.   Celeridad.  Significa  que  el  trámite se inspira en el principio de celeridad11. Si bien es  cierto  que en cualquier proceso la demora injustificada no sólo es indeseable,  sino  que  de  hecho  es  sancionable  por  considerarse  violatoria  del debido  proceso,  también  es  cierto que en materia de hábeas corpus la rapidez es un  factor  primordial.  En  primer  lugar,  por  el  derecho fundamental sometido a  ofensa;  en  segundo  término, porque el efecto de su violación puede aumentar  por  la  lentitud  de la acción judicial; y, en tercer lugar, porque el hábeas  corpus  es  un mecanismo que pretende resarcir el daño que se está produciendo  a   un  ciudadano  por  parte  de  la  autoridad  al  privarlo  de  la  libertad  ilegalmente;  por  esto, más que en ningún otro proceso, la dilación debe ser  abolida.   

4.  Impugnable: En  aplicación  del  principio  de  la  doble  instancia, la decisión que niega la  solicitud    de   hábeas   corpus  puede ser impugnada.   

5. Contradicción:  Ya  que  con  miras a la decisión se admite debate sobre la procedencia o no de  la garantía.   

6.     Jurisdiccionalidad.  Ya  que  el  trámite  y  la  decisión  sobre la legalidad de la  aprehensión  y/o de la prolongación ilícita de una detención se realiza ante  un juez.   

7.  Informalidad.  Porque  en  la  solicitud  y  trámite  lo  que  importa  es  lo  sustantivo, la  vulneración  del  derecho  fundamental  de libertad12.   

La  acción  de  hábeas  corpus  tiene  un  carácter  informal  que,  por  su  misma  naturaleza,  riñe con toda exigencia  sacramental  que  dificulte  el  sentido  material  de  la  protección  que  la  Constitución   quiere   brindar   a   las   personas   por   conducto   de  los  jueces13.  Por  su  misma  índole,  la  acción  de hábeas corpus no exige  técnicas  procesales ni requisitos formales propios de especialistas, ya que su  función  no  puede  asimilarse a la que cumplen las acciones privadas dentro de  los   esquemas   ordinarios   previstos  por  el  sistema  jurídico,  sino  que  corresponde  a  la  defensa inmediata de la libertad individual. Como la tutela,  su  papel es ante todo el de materializar las garantías constitucionales y, por  lo  tanto,  es de su esencia el carácter sustancial de su fundamento jurídico.  La  instauración  no  puede  dar  lugar  al  rigor  formalista  de los procesos  ordinarios  ni  se  puede convertir su admisibilidad y trámite en ocasión para  definir  si  se  cumplen o no presupuestos procesales o fórmulas sacramentales,  ya  que  con  ella  no  se  trata  de  establecer  una  “litis” sino acudir a la  protección  oportuna  de la autoridad judicial cuando un derecho fundamental es  lesionado      u      objeto      de     amenaza14.   

El   artículo   30  de  la  Constitución  Política,  en  concordancia  con  el texto del artículo 228, buscan satisfacer  ante  todo  las necesidades de justicia mediante el principio de prevalencia del  derecho  sustancial  sobre  las  formas procesales, motivo éste que explica por  qué  en  este  tipo  de actuaciones prevalece un principio de informalidad cuyo  sentido  consiste  en  que  los  obstáculos de trámite no se interpongan en la  búsqueda  de  soluciones  reales  y  palpables,  acordes  con  el  fondo  de la  preceptiva  constitucional,  a  situaciones concretas de amenazas o quebranto de  los      derechos      en     ella     plasmados15.   

De  hecho,  al  ser  una  acción que pueden  interponer  las  personas  sin  mayores  conocimientos  jurídicos, es imposible  exigir  en  su  trámite formalidades que entienden y manejan sólo los expertos  en  derecho.  Pero  además,  la protección que reclaman con tanta urgencia los  derechos  fundamentales, y que la tutela pretende brindar, no se puede supeditar  a  la observancia de cuestiones meramente procesales16.   

8.    Breve    y    sumaria17:  Tiene  la  acción   el   carácter   de   breve   o   sumaria18 toda vez que su tramitación  y  resolución  debe  evacuarse  en  el  término  de  36  horas.  Se muestra el  altísimo  valor  que ocupa en el régimen constitucional la libertad individual  si  se le contrasta por ejemplo con el plazo de 10 días otorgado para el amparo  de     los    demás    derechos    fundamentales19.   

En  la doctrina se discute el alcance que se  debe  dar  a  la  expresión  proceso  sumario.  García  Morillo,  con  amplias  referencias  bibliográficas,  señala  que en efecto, para unos es proceso sumario aquel   

“cuya sentencia no produce la totalidad de  los  efectos  materiales  de  la  cosa juzgada… el proceso sumario ostenta una  cognición  limitada  a  uno  o  determinados aspectos de la relación jurídica  material”.  Para  otros,  sin  embargo,  es  sumario  lo  “breve,  resumido,  compendiado”,  y  son  sumarios  «ciertos  procedimientos  en  los  cuales se  prescinde  de  algunas  formalidades y se tramitan con mayor rapidez”. En fin,  para  unos  terceros,  el  proceso sumario puede ser una u otra de las dos cosas  antes  citadas, pues el proceso sumario se distingue del plenario en que «no se  identifica   con  el  tipo  ordinario  y  tiene  menos  plenitud  que  éste…,  pudiéndose  distinguir  dentro  del  proceso sumario dos tipos fundamentales de  procedimientos»,  obedeciendo  la distinción a que la sumariedad se inspire en  razones       cuantitativas       —como     la     mera     relevancia     del     litigio—  o  cualitativas, cuando la especial  fehaciencia  de  ciertos objetos hace innecesaria la plenitud. La sumariedad por  razones  cuantitativas se singularizará fundamentalmente por la abreviación de  trámites,  y  la  basada  en  razones  cualitativas  por  la  limitación de la  cognitio  judicial”.20   

La  obligación  de  dar trámite urgente al  hábeas  corpus  no  cobija tan sólo a los jueces, quienes gozan del perentorio  término  en  referencia  para  proferir  el  fallo,  sino que se extiende a los  funcionarios  y  organismos  administrativos  que  por  cualquier  razón  deban  intermediar  en  el  trámite  de  la petición o en la práctica de las pruebas  ordenadas  por  el juez, ya que el objetivo de la normativa constitucional es la  protección  inmediata  y  eficaz  de  la  libertad  mediante  un  procedimiento  preferente            y            sumario21.   

Como    ocurre   con   la   acción   de  tutela22,  el  término de 36 horas no admite excepciones, pues de lo que se  trata  es de asegurar la inmediata protección del derecho libertad personal que  el ciudadano considera vulnerado.   

En  el  trámite  de  la  impugnación  el  funcionario  de  segunda  instancia cuenta con tres días hábiles para resolver  la petición.   

9. Sencillo. Porque  no  exige conocimientos jurídicos para su ejercicio23.   

10. Procedencia: El  hábeas   corpus   está  previsto  para  que  se  proteja  la  libertad  en dos supuestos en que se puede  atentar contra ella:   

10.1.            Por  privación  ilícita de la  libertad. Se refiere a todos aquellos supuestos en los  que  se  violan  las  garantías constitucionales y legales que regulan la forma  como   se   puede   y   debe   proceder   a   privar   a   una   persona  de  la  libertad.   

10.2.  Por  prolongación  ilícita  de  la  privación  de  la  libertad. Esto ocurre cuando a una  persona  se  la  ha  privado  legalmente  de  la libertad pero tal privación se  prolonga más allá de lo permitido constitucional y legalmente.   

Así  las  cosas,  el juez de hábeas corpus  deberá   verificar,   por  principio,  la  efectiva  vulneración  del  derecho  fundamental  del  capturado  o  detenido,  sin  que  importe  ni  sea  necesario  establecer  si  existe  o  no  otro medio de defensa judicial ante el cual pueda  ventilarse  el conflicto, dando curso a la acción de hábeas corpus24,  la  cual  prospera  en  aquellos  casos en que se demuestre la ocurrencia de alguno de los  dos supuestos previstos para ello.   

11.  Específico.  Porque   se  creó  como  mecanismo  especial  de  protección  de  la  libertad  individual25.   

12. Eficaz. Porque  siempre  exige  del  juez  un pronunciamiento de fondo bien para conceder o bien  para        negar        lo        solicitado26.   

De otra parte, la Corte Constitucional en la  sentencia         C-187        de        200627,  mediante  la cual examinó  la  constitucionalidad  de  la ley estatutaria reglamentaria de dicha figura, ha  precisado que el mencionado mecanismo ha sido estatuido:   

“…no  solo  en defensa del derecho a la  libertad  personal  sino  que  permite controlar además, el respeto a la vida e  integridad  de  las  personas,  así  como  impedir su desaparición forzada, su  tortura  y  otros tratos o penas crueles, con lo cual, ha de considerarse que el  cumple  una  finalidad  de  protección  integral  de  la  persona privada de la  libertad.”   

Sobre  el  carácter de la referida acción  pública la Sala ha expresado:   

“..no   es  un  mecanismo  alternativo,  supletorio  o  sustitutivo para debatir los extremos que son propios al trámite  de  los procesos en que se investigan y juzgan conductas punibles, sino que, por  el  contrario, se trata de una acción excepcional de protección de la libertad  y  de  los  eventuales derechos fundamentales que por conducto de su afectación  puedan  llegar  a  vulnerarse,  como la vida, la integridad personal y el no ser  sometido   a  desaparecimiento,  o  a  tratos  crueles  y  torturas,  según  lo  determinó  la  Corte  Constitucional  en  el  ya citado fallo de control previo  C-187            de            2006…”28   

Conforme  a  las  anteriores  premisas,  el  hábeas  corpus  no procede para atacar la legalidad del allanamiento practicado  al  vehículo  en  cuya  posesión  se encontraba ÓSCAR FERNANDO VANEGAS RODAS,  así  hubiera  sido  aprehendido  en  otro  automotor,  conforme  lo  plantea el  memorialista,  ni  para  controvertir  el  valor  de persuasión asignado por la  Fiscalía  a  los medios de convicción sobre los cuales edificó la resolución  de  detención  preventiva  que afecta a sus agenciados, temas éstos a discutir  al   interior   del   proceso   penal  respectivo  dada  su  incidencia  en  las  determinaciones  de  competencia  de  los  funcionarios  intervinientes  en él,  conforme  específicamente  lo  contempla  el ordenamiento jurídico─penal,  y cuya controversia mediante el  ejercicio  de  los recursos respectivos garantiza su sujeción al debido proceso  sustantivo y procesal penal.   

Tampoco   resulta  pertinente  el  amparo  solicitado  para  denunciar  los  yerros  observados  en  la tramitación de los  diferentes  recursos  establecidos  para impugnar las decisiones judiciales o en  la  solicitud  de  control  de  legalidad  de  éstas,  ni  para  oponerse  a la  vinculación  de los accionantes a la instrucción iniciada con anticipación en  contra   de  otras  personas,  según  utilización  que  de  él  ha  hecho  el  accionante,  como  quiera  que  su ejercicio está orientado fundamentalmente al  examen  de los elementos extrínsecos de la medida que afecta la libertad, no de  los  intrínsecos  porque éstos son del ámbito exclusivo y excluyente del juez  natural29,  ante  quien  se  pueden  proponer  las soluciones previstas en el  ordenamiento    procesal   penal   para   sanear   los   vicios   en   caso   de  presentarse.   

Mucho  menos para agilizar la remisión del  proceso  al  juez  competente para resolver la solicitud de control de legalidad  de  la  medida  precautelar  de  carácter  personal  impuesta  a los implicados  nombrados  o  para  suplantarlo  en dicha actividad, sobre todo, cuando el mismo  accionante  admite que la demora se ha debido a las dificultades inherentes a la  notificación  a  todos  los  sujetos  procesales  de la resolución respectiva,  según  estableció  en  la diligencia de inspección judicial la Magistrada que  conoció  en  primera  instancia  del presente amparo al revisar la instrucción  131.856  existente  en  Fiscalía  Novena  Especializada  de  San  Juan de Pasto  constitucional, pues la Sala ha establecido en su jurisprudencia:   

“El  control de legalidad de la medida de  aseguramiento  es  procedente  proponerlo  desde  la ejecutoria de la detención  preventiva  y  mientras  no  se  produzca  el cierre de la investigación.    

El   artículo   392   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  es  cierto,  no estableció expresamente la condición de  que  la  decisión  esté  ejecutoriada.  Pero es derivable.  Si no se  encuentra  en  firme,  los  controles  previstos   son  los  ordinarios del  proceso,  esto  es  los  recursos  dispuestos  al  interior  del  órgano que la  dispone.   De  no  ser así el paralelismo de controles, el orgánico de la  Fiscalía  y el extraorgánico del Juez, traduciría la perversión del sistema,  en  especial  si  se tiene en cuenta que las circunstancias que hacen procedente  la  protección  del  derecho de libertad a través del control de legalidad son  igualmente  susceptibles de discutirse a través de los recursos.  Así las  cosas,  a  juicio  de  la  Corte  es  exigible la firmeza formal de la medida de  aseguramiento  para  que  proceda  el  control  de  legalidad  de  la  medida de  aseguramiento,  como expresamente lo establecía el artículo 54 de la ley 81 de  1993,   introducido   como   414   A  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991”.30   

No    le   corresponde   al  juez  constitucional  de hábeas corpus analizar los motivos que  indujeron  a  la  autoridad  judicial  a ordenar  la  privación  de  la libertad de una persona   como   quiera   que   su   competencia  se  limita  a   verificar   el   cumplimiento  de  las  formalidades  de  rango  constitucional  y  legal para su aprehensión y posterior detención.   

No  evidencia la presente actuación que la  limitación  de  la  libertad padecida por ÓSCAR FERNANDO VANEGAS RODAS, CARLOS  ANDRÉS  RODAS  RESTREPO  y  ÉDGAR  FABIO  RIVERA  IJAJÍ  esté  fundada en la  arbitrariedad  del  funcionario  judicial  lo cual descarta la configuración de  una vía de hecho.   

Por  tanto: obró acertadamente el Tribunal  al  denegar  la  acción, razón por la cual merece ser confirmada integralmente  la decisión impugnada.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  el  Suscrito  Magistrado  de  la  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, administrando  justicia  en  nombre  de  la  república  de  Colombia  y  por  autoridad  de la  ley,   

RESUELVE:  

1.            CONFIRMAR  la  decisión impugnada de fecha y origen indicadas. Y,   

2.            DISPONER  la  devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sent.   C-620/01,   M.P.  Araújo Rentería.   

2 Sent.  C- 496/94, M.P. Martínez Caballero.   

3  Sent.   C-301/93,   M.P.  Cifuentes     Muñoz      y     C-620/01          M.P.          Araújo         Rentería.   

4  Sent. C-557/92, salvamento  de  voto  de  los  Magistrados Angarita Barón y Martínez Caballero.   

5  Sent.   C-620/01,   M.P.  Araújo Rentería.   

6  Decreto  2591  de  1991,  artículo 15.  Trámite  preferencial.  La tramitación de la tutela estará a  cargo  del  juez,  del  presidente  de  la  sala  o del magistrado a quien éste  designe,  en  turno riguroso, y será sustanciada con prelación para lo cual se  pospondrá  cualquier  asunto  de naturaleza diferente, salvo el de hábeas corpus.   

7 Ley  393 de 1997, artículo    11.         Tramite  preferencial.  La  tramitación  de  la  acción  de  cumplimiento  estará  a  cargo del juez, en turno riguroso, y será sustanciada  con   prelación,  para  lo  cual  pospondrá  cualquier  asunto  de  naturaleza  diferente, salvo la acción de tutela.   

8 Ley  472     de    1998,    articulo    6°.    Trámite  preferencial.  Las  acciones populares preventivas se  tramitarán  con  preferencia  a  las  demás  que  conozca  el juez competente,  excepto  el  recurso  de  hábeas  Corpus, la acción de tutela y la acción de cumplimiento.   

9 En el  ordenamiento  jurídico  colombiano  existen  otros  trámites  a los que se les  asigna  la característica de preferencial,  como  ocurre  con las solicitudes de cesación de procedimiento,  de  preclusión  de  la  investigación  y de resolución inhibitoria, reguladas  mediante el artículo 24 de la Ley 782 de 2002.   

10 En  lo  dicho  y  en  lo que sigue contextualizamos la opinión vertida por Joaquín  García  Morillo,  La  protección  judicial  de  los  derechos   fundamentales,  Valencia,  Ed.  Tirant  lo  Blanch, 1994, p. 85-86.   

11  Véase   CORTE   CONSTITUCIONAlL,   Sent. T-162/97.   

12 Por  ello  se  ha  señalado  que son admisibles inclusive peticiones verbales que de  hábeas corpus se dirijan a  los jueces.   

13  CORTE  CONSTITUCIONAL, Sent.  T-288/97 (con referencia a la acción de tutela).   

14  Sent.   T-501/92   (con  referencia a la acción de tutela).   

15  Sent.   T-293/94   (con  referencia a la acción de tutela).   

16  Sent.   T-162/97   (con  referencia a la acción de tutela).   

17 La  acción     solamente     podrá     ser     calificada     como    sumaria   siempre   y  cuando  que  tal  expresión se utilice como sinónimo de trámite breve.   

18  Genaro   R.   Carrió,  Los  derechos  humanos  y  su  protección,  Buenos  Aires, Abeledo Perrot, 1990, p.  34,   explica   que   el  hábeas  corpus es un procedimiento sumario.   

19  CORTE  CONSTITUCIONAL, Sent.  C-010/94 (con referencia a la acción de tutela).   

20  Joaquín  García  Morillo, La protección judicial de  los    derechos    fundamentales,   ob.   cit.,   p.  87-88.   

21  Sent.   T-459/92   (con  referencia  a  la  acción  de  tutela).  En el mismo sentido Genaro R. Carrió,  Los  derechos  humanos  y  su protección,  Buenos  Aires, Abeledo Perrot, 1990, p. 34, quien explica que el  hábeas   corpus  es  un  procedimiento sumario.   

22  Cfr.  CORTE  CONSTITUCIONAL.  Sentencias  T-001/92  y  T-007/92 (M.P. Hernández  Galindo).   

23  CORTE  CONSTITUCIONAL,  A-053/02  (con  referencia  a  la  acción  de  tutela).   

24 En  la  acción  de  tutela  si es necesario examinar la existencia de otro medio de  defensa      judicial.      Cfr.      CORTE     CONSTITUCIONAL,     Sent. T-001/97.   

25  CORTE       CONSTITUCIONAL,      Auto-053/02 (con referencia a la acción de tutela).   

26  CORTE  CONSTITUCIONAL,  A-053/02  (con  referencia  a  la  acción  de  tutela).   

27 M.  P., Dra. CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ.   

28  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto  de  tutela de segunda instancia del 13 de marzo de 2007, rad. Nº  27.069.   

29  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto  de  tutela  de  segunda instancia del 27 de noviembre de 2006, rad.  No. 26.503.   

30  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto del 16 de abril de 2002, rad. N° 19.316.     

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