27378(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 27378  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No.  181   

Bogotá D. C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil siete (2007)   

La  Sala  resuelve el recurso de reposición  interpuesto  contra  la providencia del 1 de agosto de 2007, mediante la cual se  negaron   las   pruebas  solicitadas  por  el  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,      JEIDER      HUMBERTO      URIBE  QUINTERO.   

DECISIÓN  RECURRIDA  

La  Sala  negó  el  decreto  de las pruebas  solicitadas  por  el  ciudadano requerido, orientadas a demostrar los siguientes  aspectos:  i) El lugar de ocurrencia del hecho, ii) Que los hechos están siendo  investigados  en  Colombia,  iii)  La  identidad  del requerido y iv) la posible  vulneración del debido proceso.   

La  decisión  resultó  desfavorable  a los  intereses   del  peticionario,   porque  acreditar  que  el  solicitado  en  extradición  debe  ser investigado y juzgado por las autoridades colombianas, o  está  siendo  investigado  o  juzgado  en  Colombia o ya lo fue, por los mismos  hechos  o conexos a los que motivan el requerimiento, no impide a la Sala emitir  el  correspondiente  concepto  y  ante  una  de esas situaciones, corresponde al  Gobierno  Nacional  determinar lo concerniente al ejercicio de la jurisdicción,  y determinar si concede o no la extradición.   

No  se  accedió  a  solicitar  copia  de la  tarjeta  de  preparación  de la cédula del requerido, ni de su registro civil,  toda   vez   que   no   existe   duda   alguna  sobre  la  plena  identidad  del  mismo.   

Tampoco se ordenó acreditar a través de la  Fiscalía  General  de  la  Nación  si  los  funcionarios  extranjeros  habían  tramitado  solicitud  de  asistencia  judicial para la revisión o examen de los  elementos  de  prueba  que  conforman  el  radicado  2178  de  la  Fiscalía  41  Especializada  de  la  Unidad  Nacional de Derechos Humanos con sede en Cali, ya  que  estaría  orientada  a  verificar  si  se  garantizó el debido proceso, el  derecho  de  defensa  y contradicción y la validez de las pruebas recaudadas en  contra  de JEIDER HUMBERTO URIBE QUINTERO y ellos son aspectos a debatir ante el  funcionario que adelanta el proceso penal en el extranjero.   

SÍNTESIS DE LA IMPUGNACIÓN  

Dentro de la oportunidad legal, el apoderado  judicial  del  ciudadano  requerido impugnó la decisión que negó la práctica  de pruebas, con fundamento en los siguientes argumentos:   

1.   Se  ocupó  inicialmente  de  la  negativa  a  incorporar pruebas relacionadas con el lugar de la comisión de los  hechos  y,  para ello, partió del análisis de la naturaleza mixta del trámite  de  extradición  (judicial-administrativo);  de  ahí que a pesar de conocer el  criterio  de  la Corte, según el cual las pruebas a practicar son las que deben  fundamentar  el  concepto, señaló que en el trámite de extradición no existe  ninguna  otra  oportunidad  probatoria,  luego  las decisiones que deba tomar el  Gobierno  Nacional  al  conceder  o  negar  la entrega, carecerán del necesario  soporte  probatorio en el que tales autoridades deban fundamentarlas; por tanto,  no  considera  razonable  que  la  Corte  continúe  sosteniendo  su tradicional  postura  en  el  sentido  de  que  las  pruebas a practicar son las orientadas a  emitir  concepto, pues las pruebas no pertenecen únicamente a la fase judicial,  sino que son patrimonio del trámite que las regula   

Seguidamente plantea un particular análisis  sobre  la  redacción  de  la  norma  que  se ocupa del aspecto probatorio en el  trámite  de  extradición,  así puede distinguirse que las pruebas a practicar  son:  las  pedidas  por  el  requerido o su defensor y que sean consideradas por  estos  como  necesarias  y  las que a juicio de la Corte resulten indispensables  para emitir concepto.   

Finalmente señala la conveniencia de que la  Corte  reconsidere  su  tradicional postura, en el sentido de que las pruebas en  extradición  no  pertenecen  a  la  etapa  judicial  del trámite, sino que son  patrimonio  común  de  la  actuación,  en cuanto deben ilustrar el criterio de  todas las autoridades que en él intervienen.   

2. Aún cuando la Corte, en los trámites en  que  se  dictaron  las providencias adversas mencionadas no ha decretado pruebas  en  orden a establecer el lugar de la comisión del hecho, dejando tal tema a la  interpretación  y análisis realizado al momento de conceptuar, el hecho de que  así  haya  sido,  no  puede constituir óbice para que en la actualidad deje de  efectuar  alguna  actividad  probatoria,  en orden a afianzar fehacientemente la  concurrencia  del  requisito  consistente  en  que  la  conducta  imputada  como  fundamento  de  la  extradición,  quebrante el ordenamiento jurídico del país  requirente.   

Plantea  que en este caso, las aseveraciones  del  país requirente no acreditan que las conductas imputadas hayan quebrantado  el  orden  jurídico  estadounidense   y  esa  no  es  la  filosofía de la  cooperación  internacional  de  la  extradición.   Por  el  contrario, la  información  allegada no permite inferir que se haya afectado la salubridad del  requirente,  e  indica  con alta probabilidad  de verdad que el dicho país  pretende  un  ejercicio contrario a los principios que orientan la soberanía de  las naciones.   

Por último afirma que la demostración de la  incompetencia  del  requirente  surge en el proceso penal adelantado en Colombia  contra  su  representado,  lo  que  reafirmaría  los derechos fundamentales del  sujeto  pasivo  de  éste  trámite y sobre todo, impide que los hechos punibles  que  no  afectan  el  orden  jurídico  del  requirente,  sean  juzgados  en  el  extranjero;     en    consecuencia,    solicita    revocar   la   decisión  recurrida.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.    De  manera  reiterada,  la  Sala  ha  sostenido que el  recurso  de  reposición  es  un   dispositivo  otorgado  por  la ley a los  sujetos  procesales,  para  provocar que el funcionario judicial que profiere la  decisión  impugnada,  en  este caso la Corte, examine de nuevo dicha decisión,  teniendo  en  cuenta  los  fundamentos  de  hecho  y de derecho a través de los  cuales  se pretende demostrar que incurrió en errores fácticos o jurídicos y,  si  a  ello  hubiere  lugar,  los enmiende mediante la revocatoria, aclaración,  modificación o complemento.   

En el presente evento, el impugnante solicita  variar  la  posición  jurisprudencial  de  la Corte, a fin de que se decrete la  prueba  solicitada  por  el  ciudadano requerido y la que de oficio se considere  necesaria  para  acreditar  los  elementos  sobre  los  cuales  debe  versar  el  concepto.   

No  obstante,  esta Corporación no acoge el  novedoso  planteamiento del recurrente, pues se insiste en que las pruebas deben  orientarse  a  verificar  el cumplimiento de los tópicos sobre los cuales versa  el  concepto  que  le  corresponde  rendir  a  la  Corporación,  los  cuales se  encuentran  señalados  en  el  artículo  502  de  la  Ley 906 de 2004 para los  eventos  en  que el trámite no se rija por los Tratados Públicos aprobados por  Colombia,  sino  por las normas del estatuto procesal penal, como sucede en este  caso.   

Las  pruebas a decretar serán entonces, las  que   estén   orientadas  a  demostrar:   “la  validez  formal  de  la  documentación presentada, la demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  el principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,     el    cumplimiento    de    lo    previsto    en   los   tratados  públicos”.   

Así  las  cosas,  en  materia probatoria el  funcionario  judicial  está  en  el  deber de rechazar las pruebas prohibidas o  ineficaces,  las  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y las  manifiestamente  superfluas,  pues de lo contrario, se estaría atentando contra  la eficiencia y eficacia de la administración de justicia.   

Es   que  la  actividad  probatoria  está  orientada  al  cumplimiento de unos específicos objetivos, que tal como se dijo  en    precedencia,     en    el   caso   del   trámite   de   extradición  consistirían   en  acreditar  los  aspectos sobre los cuales debe emitirse  concepto.   En  consecuencia,  a  tal  fin  deben  dirigirse la solicitud o  presentación y la admisión y ordenación de las pruebas.   

Significa  lo  anterior  que  a  la  Sala de  Casación  Penal  le  está  vedado  adentrarse  en  aspectos como la ocurrencia  histórica  de  los  hechos,  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar de los  mismos,  así  como  en  los  elementos  estructurales  de  la  conducta punible  (tipicidad,  antijuridicidad y culpabilidad), por tratarse de temáticas propias  de   la   discusión   que  debe  plantearse  ante  las  autoridades  del  país  requirente.   

En  ese  orden  de  ideas,  al  funcionario  judicial  le  está  vedado  decretar  todas las  pruebas que solicitan los  sujetos  procesales,  como lo pretende la defensa del ciudadano requerido y, por  el  contrario,  lo  que  se  le  impone  es  el  deber de actuar con diligencia,  estudiando  la  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  de  las mismas, a fin de  evitar un desgaste innecesario para la administración de justicia.   

Acorde  con  lo  expuesto,  la  Corte  puede  decretar  las  pruebas  solicitadas  por  los  sujetos  procesales,  siempre que  resulten   conducentes  o  pertinentes  y,  adicionalmente  las  que  de  oficio  considere  necesarias  para  emitir  concepto.   De  ahí que al denegar la  petición   probatoria   de   la   defensa,   sólo   ajustó  su  actuación  a  derecho.   

2.   Fue  precisamente  por la falta de  relación  entre las pruebas solicitadas y el concepto que debe emitirse, que la  Sala  negó  la  petición  de  la defensa encaminada a acreditar  el lugar  donde  ocurrió  el hecho, que el requerido es investigado por los mismos hechos  en  Colombia  y  que el país requirente ha garantizado el debido proceos.   Por  ende,  la insistencia en las pruebas negadas con fundamento en criterios de  conveniencia,  como  lo  hace  el recurrente, no constituyen argumento jurídico  que  permita  a  la  Sala  modificar  su posición en torno a la inconducencia e  impertinencia  de  las  pruebas  solicitadas  y  de  paso,  variar  su reiterada  jurisprudencia en torno a este tema.   

Por otra parte, al solicitar la práctica de  pruebas,  el  recurrente  no  había  planteado  la  necesidad  de establecer la  afectación  del  orden jurídico extranjero, por ello es necesario advertir que  la  impugnación  no  constituye  una  oportunidad procesal para complementar la  petición  inicial.   Además,  acreditar  dicha  afectación  escapa  a la  competencia  de  la  Sala,  tal  como  se  dijo en precedencia, toda vez que los  elementos  estructurales  de la conducta punible, entre ellos la antijuridicidad  debe  discutirse  ante  el  funcionario  judicial que adelanta la investigación  penal en el país requirente.   

La  providencia  recurrida  dispuso  correr  traslado  por  el  término  de  cinco  (5) días a los intervinientes, para que  presenten  alegatos previos al concepto de la Corte;  por tanto, una vez en  firme    la    presente   decisión,   se   ordena   dar   curso   al   referido  traslado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.  NO REPONER  la   providencia   que   negó   la   práctica   de  pruebas.   

2. Una vez en firme la presente decisión, se  ordena  continuar  el  trámite,  dando  cumplimiento al traslado ordenado en la  providencia de agosto 1 del presente año.   

3.   Contra  esta  decisión no procede  ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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