27332(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27332  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado  Ponente   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado   Acta   N°  109   

Bogotá,     D.    C.,    veintisiete (27) de junio de dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

Procedería  la Sala a pronunciarse sobre la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  CECILIO  BONILLA,  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal  Superior  de  Pereira el 17 de agosto de 2006, por medio de la cual confirmó la  condena  que  por  los delitos de fraude procesal y estafa en grado de tentativa  le  impusiera  el  Juzgado  Cincuenta  Penal  del  Circuito  de Bogotá, el 8 de  febrero  de  2005, si no observara que ha operado la prescripción de la acción  penal  de dichas conductas punibles, como sucedió con la falsedad de particular  en  documento público, declarada por el Tribunal en la providencia recurrida en  casación.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN  PROCESAL :   

1.           Los primeros fueron sintetizados por el  Ad─quem en los siguientes  términos:   

“Dan cuenta los autos que el 22 de enero de  1996  el  abogado  Cecilio Bonilla, presentó y radicó ante la Caja Nacional de  Previsión   Social  documentos  con  el  propósito  de  obtener  una  pensión  vitalicia de jubilación a favor de Alcira Guarnizo de Castañeda.   

La  Caja  procedió  al  estudio  de  los  documentos  presentados  y  encontró  que  la señora Guarnizo de Castañeda no  laboró  al  servicio  de  la  Administración  de Aduanas de Buenaventura. Así  mismo,  el  Jefe  de  Servicio  de  Desarrollo  Humano  de la Administración de  Aduanas  de  Buenaventura  certificó  que los documentos en los que constan los  servicios  prestados  a  la  Aduana por la referida señora no corresponden a la  persona  encargada  de  ello. Por lo anterior presentó denuncia penal en contra  de Alcira Guarnizo de Castañeda.”   

2.           Abierta  la  instrucción  el  11  de  diciembre    de    1998,    fue    vinculado    mediante   indagatoria   CECILIO  BONILLA1  y  Alcira  Guarnizo de Castañeda fue emplazada, mediante edicto,  para     que     compareciera     al     proceso2.   

3.          Cerrada la instrucción, la Fiscalía 74  Delegada   ante   los   Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Bogotá  profirió  resolución   de   acusación   el   23   de   noviembre   de   20013,   contra  CECILIO  BONILLA  por  los delitos de fraude procesal (artículo 182 del Código  Penal  de  1980)  y  falsedad  material  de  particular  en  documento  público  (artículo  220  ibídem),  pero  como  fuera  impugnada  horizontalmente  dicha  decisión  por  el  Ministerio Público, la Fiscalía la adicionó para endilgar  al  acusado  estafa en grado de conato (artículo 356 ejusdem), decisión tomada  en   providencia   del   30   de   enero   de  20024,  en  la cual, además, cesó  procedimiento a favor de Alcira Guarnizo Castañeda.   

El   recurso   de   apelación,  también  interpuesto  contra  el pliego de cargos, fue resuelto por la Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  en  providencia  del  27  de marzo de  20025,   mediante  la  cual  le  impartió  confirmación  aclarando  la  imputación  en el sentido de que se trata de un concurso homogéneo de falsedad  en  documento público y heterogéneo por la concurrencia de los restantes tipos  penales endilgados.   

3.          Tramitada  la  etapa de la causa por el  Juzgado  Cincuenta  Penal  del  Circuito de Bogotá, mediante sentencia del 8 de  febrero  de 20056,  condenó  al  único procesado a la pena principal de cuarenta y  dos  (42)  meses  de  prisión,  y  a  la  accesoria  de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por igual término, como autor  responsable  de  un  concurso  homogéneo  de  falsedad  material  en  documento  público,  en  concurso  heterogéneo con fraude procesal y estafa de imperfecta  ejecución, sanciones cuya ejecución ordenó simultáneamente.   

4.          Apelado  el fallo por el procesado y su  defensor,    el    17    de    agosto    de   20067,  el  Tribunal  Superior  de  Pereira,  cumpliendo  funciones  de  descongestión8,   lo  confirmó  aunque  le  introdujo  las  siguientes  modificaciones: cesó procedimiento por el delito de  falsedad  de  particular  en documento público; redujo la pena de prisión y la  accesoria  a  treinta  y  ocho  (38)  meses;  e  impuso  multa  de  un mil pesos  ($1.000.00) por las restantes conductas punibles endilgadas.   

Contra  esta  providencia  el representante  judicial  del  condenado  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

         

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE :   

1.            En    el   trámite   del   recurso  extraordinario  de casación y en relación con el fenómeno de la prescripción  de  la  acción  penal  es necesario distinguir el momento procesal a partir del  cual opera y el Estado pierde la facultad de adelantar el proceso.   

Sobre  dicha  tema  la  Sala  ha sentado el  siguiente criterio:   

“(…)   La   prescripción   desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a) antes de la sentencia de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia de alguna decisión adoptada en ella  con  repercusión  en  la  punibilidad; o, c) con posterioridad a la misma, vale  decir, entre el día de su proferimiento y el de su ejecutoria.   

Si  en las dos primeras hipótesis se dicta  el  fallo,  su  ilegalidad  es  demandable  a  través del recurso de casación,  porque  el  mismo  no  se  podía  dictar  en consideración a la pérdida de la  potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo.   

Frente a la tercera hipótesis la solución  es  diferente.  En  tal  evento  la  acción  penal estaba vigente al momento de  producirse  el fallo y su legalidad en esa medida resulta indiscutible a través  de  la  casación,  porque  la  misma  se  encuentra  instituida  para juzgar la  corrección  de  la  sentencia y eso no incluye eventualidades posteriores, como  la    prescripción    de    la   acción   penal   dentro   del   término   de  ejecutoria.   

Cuando así sucede, es deber del funcionario  judicial  de  segunda  instancia  o de la Corte si el fenómeno se produce en el  trámite  del recurso de casación, declarar extinguida la acción en el momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo, de oficio o a petición de  parte.  Pero  si  no  se  advierte  la  circunstancia  y la sentencia alcanza la  categoría   de  cosa  juzgada,  la  única  forma  de  remover  sus  efectos  e  invalidarla  es  acudiendo  a la segunda de las causales que hacen procedente la  acción           de          revisión.”9   

3.          El marco normativo dentro del cual opera  el  fenómeno  jurídico  de  la prescripción de la acción penal en asuntos de  trámite antiguo y avanzado como el presente está conformado así:   

    

* En  garantía  del  principio  de  favorabilidad,  respecto  del  delito  de  fraude  procesal,  por  el  artículo  182  del  Código Penal de 1980 que contempla una  respuesta  punitiva  menos  drástica (1 a 5 años de prisión) que la fijada en  el  artículo  453  del  Código  Penal  de 2000 (4 a 8 años de prisión); y en  relación  con  la conducta punible de estafa, por el artículo 246 del Estatuto  Punitivo  de 2000 (2 a 8 años de prisión) que prevé una sanción máxima más  benigna  que la consagrada en el artículo 356 del ordenamiento represor de 1980  (1 a 10 años de prisión).     

    

* El  articulo  83  del  Estatuto  Punitivo  en vigor que dispone que la acción penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si  fuere  privativa de la libertad, pero en ningún caso será inferior a cinco (5)  años,  ni  excederá  de  veinte  (20) años, salvo para las conductas punibles  señaladas en el inciso 2° de la misma norma.     

    

* El  artículo   86   ejusdem   que   contempla  la  interrupción  del  término  de  prescripción  de  la  acción  penal  por  el advenimiento de la resolución de  acusación,    o    su    equivalente,    debidamente   ejecutoriada10, y su nueva  contabilización  por  un  tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo  83,  evento  en  el cual no podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a  diez (10).     

3.          Dentro  del contexto de los parámetros  jurídicos  antes  fijados  se harán los cálculos indispensables para saber si  ya  se  consolidó  la prescripción de la acción penal promovida en contra del  procesado  cuyo  representante judicial presentó demanda de casación y en qué  momento procesal.   

A  CECILIO  BONILLA,  por  la época de los  hechos  investigados  en ejercicio independiente de la profesión de abogado, se  le  endilgaron  en  la  resolución de acusación de segundo grado las conductas  punibles  de  fraude  procesal, estafa en grado de tentativa y falsedad material  de  particular  en  documento  público,  y por esos punibles el juez de primera  instancia  le irrogó condena que convalidó el de segunda instancia respecto de  los  dos  primeros, más no en relación con el restante que, en razón de haber  operado  la  prescripción  de  la acción penal en la etapa de la instrucción,  cesó procedimiento.   

La  pena  máxima  fijada  para  el  fraude  procesal  es  de  cinco  años  en  el  artículo 182 del Código Penal de 1980,  mientras  que  la  determinada  para  la  estafa  de imperfecta ejecución en el  artículo  246  del  Código  Penal de 2000, con la reducción autorizada por el  artículo  27  ibídem, es de 6 años y 3 meses, términos que disminuidos en la  mitad  por  razón de la interrupción generada por la resolución de acusación  ejecutoriada,  quedan  en 2 años y 6 meses el primero, y en 3 años, 1 mes y 15  días  el  segundo,  pero  como  en ningún caso puede ser inferior a 5 años el  lapso  prescriptivo,  se  aproximará  a igual cifra la mitad de las penas antes  establecidas.   

Ahora bien: el pliego de cargos, tal como ya  se  advirtió,  surtió  ejecutoria  el  27 de marzo de 2002, si a partir de tal  fecha  se  suman 5 años, significa que el tiempo mínimo señalado por la ley y  a  partir  del  cual  opera  la prescripción de la acción penal dentro de este  juicio se cumplió el 27 de marzo de 2007.   

Así  las  cosas,  cuando  se  profirió la  sentencia  condenatoria de segunda instancia por el Tribunal Superior de Pereira  -el   17  de  agosto  de  2006- y cuando se dictó el  auto  mediante  el  cual  se  concedió  el  recurso  de  casación -18   de  octubre  de  2006-,   aún   no   había   ocurrido   la  prescripción,  empero,  mientras  llegó  el  proceso  a  la Corte ─19   de  abril  de  2007─, según constancia de la Secretaría  de  esta  Corporación,  se  consolidó  el  señalado  fenómeno extintivo pues  transcurrieron  un  poco  más  de cinco años desde la ejecutoria del pliego de  cargos  ─27  de marzo de  2002─,  luego de acuerdo  con  el  parámetro  jurisprudencial  antes  indicado  le corresponde a la Corte  declarar la prescripción de la acción penal en este caso.   

4.          Lo anterior, entonces, constituye razón  suficiente  para que la Sala proceda a declarar la prescripción y la extinción  de  la  acción  penal derivada de los punibles antes especificados y a ordenar,  en   consecuencia,   la  cesación  del  procedimiento  seguido  contra  CECILIO  BONILLA.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R  E  S  U  E  L  V  E  :   

1.                DECLARAR       prescrita  y  extinguida la acción penal derivada de las conductas  punibles  de  fraude  procesal  y  estafa  en  grado  de tentativa, atribuidas a  CECILIO BONILLA.   

2.          ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento adelantado contra el mencionado  acusado.   

3.          DISPONER que  por  el Juzgado de primera instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones  pertinentes.   

4.          ADVERTIR que  contra esta providencia procede el recurso de reposición.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                 ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE    PORTILLA                                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 89-93 y 175-176.   

2  C.  orig. N° 1, fol. 178.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 196-206.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 225-228.   

5  C.  orig. de segunda instancia de la Fiscalía, fols. 3-10.   

6  C.  orig. del juicio, fols. 95-105.   

7  C.  orig. de segunda instancia, fols. 8-20.   

8  Le  fue  delegada  la  competencia  conforme  a lo dispuesto en el artículo 9° del  Acuerdo  N°  3430 del 26 de mayo de 2006 del Consejo Superior de la Judicatura,  Sala Administrativa.   

9 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 4 de mayo de 2006, rad. N° 25.422.   

10  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. 24 de octubre de 2003, rad. N° 17.466.     

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