27250(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27250   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 083.  

Bogotá  D.C.,  mayo  treinta (30) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  análisis  de  las  exigencias  de  lógica  y  pertinente  fundamentación  del  libelo  casacional  allegado  por  el defensor del procesado HERNÁN DARÍO  CONGOTE  RESTREPO,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Antioquia el 8 de noviembre de  2006,  confirmatoria  de la dictada por el Juzgado Penal del Circuito de La Ceja  el  5  de  septiembre  del  mismo  año,  por  cuyo  medio lo condenó de manera  anticipada  como  autor  penalmente  responsable  del  delito de conservación o  financiación  de  plantaciones  de que trata el inciso 1º del artículo 375 de  la Ley 599 de 2000.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los   hechos   que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento  fueron  adecuadamente sintetizados en el fallo de primer grado, así:   

“En las horas de  la  tarde  del dos de julio del presente año (2006, se  aclara),  la  Unidad  de  Policía  Judicial  de  este  municipio  recibió información por parte del Ejército, sobre la existencia de  un  cultivo  de  marihuana  en  una  finca  ubicada  en  la  vereda ‘Pantanillo’  del municipio de El Retiro. Miembros  de  dicha  Unidad  Investigativa,  en  coordinación con un grupo de caballería  adscrito  al  Batallón  Juan  del  Corral  se  dirigieron de inmediato al sitio  indicado  y  en  la  finca  de  nombre ‘Las        Marraneras’,   propiedad  de  la  dama CRISTINA CONGOTE, fue encontrado un  invernadero  con  260  matas de marihuana de la variedad conocida como CRIPA, la  cual  alcanza  un  alto  valor  en  el mercado. En una de las habitaciones de la  residencia  ocupada  por  el  señor  HERNÁN  DARÍO CONGOTE RESTREPO, hallaron  siete  plantas  de  la  misma  hierba  expuesta  a  rayos de luz artificial para  mejorar  su  crecimiento,  y  en  el  baño, colgados en una pita, varios moños  secos  de la planta, listos para ser empacados, los cuales alcanzaron un peso de  1.600  gramos. Encontraron igualmente en la habitación una selladora de bolsas,  una  pesa,  nueve  tijeras  de  diferentes colores y un par de guantes de látex  color  blanco.  El señor HERNÁN DARÍO RCONGOTE se responsabilizó del cultivo  y  manifestó  que  ninguno de los miembros de su familia, ni el mayordomo de la  finca    estaban    enterados    de    la   existencia   del   mismo”.   

La  Fiscalía  Seccional de La Ceja declaró  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó mediante indagatoria a  HERNÁN    DARÍO    CONGOTE    RESTREPO,   resolviéndole   su   situación   jurídica   con   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sustituida por domicilia como posible  autor  del  delito  establecido en el inciso 1º del artículo 375 de la Ley 599  de 2000.   

Una  vez ejecutoriada la anterior decisión,  el  procesado coadyuvado por su defensor expresó por escrito el interés que le  asistía  en acogerse a sentencia anticipada, motivo por el cual el 16 de agosto  de  2006  se  realizó la diligencia de formulación y aceptación de cargos, en  cuyo  desarrollo  HERNÁN  DARÍO  CONGOTE   aceptó   ser   autor   penalmente   responsable  del  delito  se  conservación  de  plantaciones  establecido  en  el  artículo 375 del estatuto  punitivo.   

El  5 de septiembre de 2006 el Juzgado Penal  del  Circuito  de  la  Ceja  profirió  fallo,  a  través  del cual condenó al  incriminado  CONGOTE RESTREPO  a  la  pena  principal  de  treinta  y  ocho  (38) meses de prisión y multa por  cuarenta  millones  ochocientos  mil  pesos ($40.800.000.oo) y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  libertad,  como  autor penalmente  responsable  del  delito  por  el  cual  la  Fiscalía  le formuló cargos, cuya  aceptación expresó libre y voluntariamente.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal  Superior  de  Antioquia la confirmó mediante fallo del 8 de noviembre  de  2006,  contra el cual se dirige ahora el recurso extraordinario de casación  interpuesto  por  el defensor de HERNÁN DARÍO CONGOTE  RESTREPO.   

LA DEMANDA  

          El  censor  formula  un  solo  cargo contra el fallo del Tribunal al  amparo  de  la  causal primera de casación, cuerpo primero, aduciendo para ello  la  presunta  violación  directa de la ley sustancial, esto es, la vulneración  del  principio de favorabilidad, que se concretó en la falta de aplicación del  artículo 461 de la Ley 906 de 2004.   

En el desarrollo del reproche manifiesta que  el  referido  precepto  procesal  se  ocupa  de  regular  la  sustitución de la  ejecución  de  la pena, la cual resulta aplicable en los mismos casos en que es  viable  la  detención  domiciliaria. Por tanto, concluye que si en el artículo  314  de  la  mencionada legislación, no se establece que el mínimo de pena del  delito  por  el  que  se  procede  sea  igual  o inferior a cinco (5) años para  acceder  a  tal sustitución, como sí lo exige el artículo 38 de la Ley 599 de  2000,  es  evidente  que  el  Tribunal erró al negar a su defendido la prisión  domiciliaria  sustitutiva de la intramural por considerar que no cumplía con el  elemento  objetivo  determinado por el límite inferior de la sanción dispuesta  por   el   legislador   para   el   delito   por   el   cual   se  lo  acusó  y  condenó.   

          Añade  que  con la decisión del Tribunal se violó el principio de  favorabilidad,  amén  de  que  se  quebrantó  la  dignidad de su representado,  razón  por  la  cual  solicita  a la Sala casar parcialmente el fallo objeto de  impugnación  extraordinaria, con el propósito de que se conceda a HERNÁN   DARÍO   CONGOTE   la  prisión  domiciliaria en sustitución de la prisión intramuros.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Como  ya  lo  ha decantado la Sala, es claro que en el estudio sobre  los  requisitos  de admisibilidad de las demandas de casación, es de su resorte  verificar  que  los  recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción a los  requisitos  de  lógica  y adecuada argumentación definidos por el legislador y  desarrollados  por  la  jurisprudencia, a fin de que este recurso extraordinario  no  se  convierta  en una tercera instancia.  Tales  exigencias  se  orientan  a  conseguir  que los libelos se  enmarquen  dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  desarrollo  de  los  cargos  propuestos,  de suerte que resulten inteligibles en  cuanto  precisos  y  claros,  dado  que  no corresponde a la Sala en su función  constitucional   y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

Ahora,  habida cuenta que el censor aduce la  causal  primera  de  casación, pertinente resulta señalar que de tiempo atrás  ha  dicho  la  Sala  que  tal  incorrección  se  presenta cuando a partir de la  ponderación  de  los hechos objeto de juzgamiento legal, debida y oportunamente  acreditados  dentro  de  la  actuación,  los  falladores  dejan  de  aplicar la  disposición  que se ocupa de la situación en concreto, en cuanto yerran acerca  de  su  existencia  (falta  de  aplicación o exclusión evidente), realizan una  equívoca  adecuación  de  los hechos probados a los supuestos que contempla el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le atribuyen a la norma un sentido que no  tiene   o   le   asignan   efectos   diversos   o   contrarios  a  su  contenido  (interpretación errónea).   

En  tal caso, cualquiera sea la modalidad de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  necesaria  e inmediatamente sobre la normatividad, circunstancia que traslada el  debate  a  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea porque se deja de lado el  precepto  regulador de la situación específica demostrada, ora porque el hecho  se  adecua a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos  o  bien  porque  se desborda la intelección propia de la disposición aplicable  al  caso  concreto,  todo lo cual exige como punto de partida, la aceptación de  la  realidad  fáctica  definida  en  las  instancias e inmodificable dentro del  proceso.   

En la censura que concita la atención de la  Sala  se observa que si bien el casacionista plantea la violación directa de la  ley   sustancial,   no  atina  a  señalar  por  qué  considera   que  ambos  institutos  de  ejecución  domiciliaria,  esto  es,  la  detención   y   la   prisión,   se   sustentan   en   unos   mismos  supuestos  fácticos     y     responden    a    una    misma  teleología, como para que las exigencias del primero  correspondan  también  a  las        del  segundo.   

En efecto, sin dificultad se encuentra que el  censor  no  orienta su argumentación a cuestionar lo que sobre el particular ha  dicho la Sala, en los siguientes términos:   

Las diferencias entre detención domiciliaria  y  prisión  domiciliaria “se sustentan en que cuando  se  cambia  de  la posición de procesado a la de condenado, se produce también  una  variación en la naturaleza y finalidades de la privación de libertad, que  de  medida preventiva para asegurar el cumplimiento de los fines previstos en el  artículo  355  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  torna  en pena cuya  efectiva  ejecución  se  condiciona al cumplimiento de las funciones señaladas  en el artículo 4º del Código Penal”.   

“Quizás por ello  el  nuevo  estatuto  procesal  no  remite  al  Código  Penal  cuando  regula la  detención  domiciliaria,  eliminando  el  requisito  objetivo de la cantidad de  pena  prevista  para  el  delito  y limitando la exigencia respecto de la causal  general     del     numeral     1º     del     artículo    314    –  precepto  que consagra otros motivos  de   detención   domiciliaria   para   situaciones   específicas  –   a   que  el  juez  estime  que  la  reclusión  en el lugar de residencia sea suficiente para el cumplimiento de los  fines     previstos     para     la    medida    de    aseguramiento”.   

“La  prisión  domiciliaria,  en cambio, regida por el artículo 38 del Código Penal, sólo es  viable  cuando  la pena mínima señalada para la conducta punible por la que se  procede,     no     supere     los     5     años    de    prisión”1 (subrayas fuera de texto).   

          Las  razones  expuestas  irrumpen como suficientes para inadmitir el  cargo objeto de análisis.   

Así las cosas, encuentra la Sala que si el  censor   no  ajusta  su  demanda  a  las  mencionadas  exigencias  dispuestas  para  postular y demostrar el  reproche  que  presenta  contra  el  fallo  de  segundo  grado  y, en virtud del  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional  la  Corte no se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad con  lo  dispuesto  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano la  inadmisión del libelo.   

         Finalmente   es  oportuno  destacar  que  la  Sala  no  observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,   violación  de  derechos  o  garantías  del  acusado  CONGOTE  RESTREPO,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el ejercicio de la facultad  oficiosa   que   sobre  el  particular  le  confiere  el  legislador en punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor del procesado HERNÁN  DARÍO  CONGOTE  RESTREPO, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                                             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Providencia del 23 de marzo de 2006. Rad. 24927.     

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