27326(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27326   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.78  

Bogotá D.C., veintitrés (23) de mayo de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Si  no  fuera porque se advierte que ante el  transcurso   del  tiempo,  se  ha  configurado  el  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción  penal, sería del caso que la Sala estudiara los  fundamentos  lógicos  y  de  debida  argumentación  de la demanda de casación  presentada  por  la  defensora del procesado MICHAEL STEVEN SANTAMARÍA FLÓREZ,  contra  el  fallo  de  segundo  grado de 22 de agosto de 2006, que en virtud del  programa  de  depuración  del Tribunal Superior de Bogotá, emitió el Tribunal  Superior  de  Valledupar, mediante el cual confirmó el proferido por el Juzgado  Noveno  Penal del Circuito de Bogotá, por cuyo medio lo condenó, conjuntamente  con  Wilson  Enrique  Rojas  Castillo  y  Wilson  Alberto Garavito Chavarro como  coautores  penalmente responsables del concurso de delitos de hurto calificado y  agravado,  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal y de uso privativo  de las Fuerzas Armadas, agravados, y concierto para delinquir.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

En  la  tarde  del 23 de octubre de 2000 del  parqueadero        del         centro       comercial       “Metrópolis”  de  Bogotá fue hurtado el  vehículo   de   transporte   de   valores   de  la  compañía  “WACKENHUT”   de   placas  BJU-977,  con  doscientos   cincuenta  y  cinco  millones  de  pesos  ($255.000.000,oo)  en  su  interior.   

Momentos  después  fue hallado el automotor  abandonado  en  la   carrera 53-A con calle 76 de la misma ciudad, hallando  en  su  interior  al vigilante de la citada empresa, Graciano Riveros, quien dio  cuenta  de  la  coacción de que fue objeto por parte de varios sujetos portando  armas   de   fuego,   entre   ellas,  sub-ametralladoras,  para  apoderarse  del  dinero.   

Dentro  de  las  diligencias adelantadas, se  ordenó  por  la  Fiscalía General de la Nación la realización de diligencias  de  registro y allanamiento en las cuales se encontraron algunas sumas de dinero  con  las cintas de seguridad rotulada por la empresa dueña de los valores, así  como varias armas de fuego sin amparo legal.   

Por   lo anterior se dio captura, entre  otros, a  MICHAEL   STEVEN   

SANTAMARÍA  FLÓREZ,  WILSON  ENRIQUE   ROJAS  CASTILLO  Y WILSON ALBERTO GARAVITO CHAVARRO,1   y   tras   escucharlos   en  diligencia   de  indagatoria  se  resolvió  su  situación  jurídica  mediante  proveído  del  21  de  marzo  de 2000 con medida de aseguramiento de detención  preventiva,   sin   beneficio   de   la  libertad  provisional,  como  presuntos  responsables  a  título  de  coautores  de  los  delitos  de hurto calificado y  agravado,  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal y de uso privativo  de las Fuerzas Armadas.   

Reconocida   la   empresa   “WACKENHUT  DE  COLOMBIA  S.A.”,  como  parte  civil, se cerró el ciclo instructivo y el mérito probatorio del sumario  se  calificó  el 13 de septiembre de 2000 con resolución de acusación por los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado,  porte  ilegal de armas de fuego de  defensa  personal,  así  como  de  uso  privativo de las Fuerzas Armadas, ambos  agravados  y  concierto  para  delinquir, previstos en el anterior Código Penal  (Decreto-Ley   180   de   1980)  en  los  artículos  349,  350,  numerales  1°  (violencia     sobre    las    personas    o    las  cosas),  2° (indefensión de  la     víctima),    4°  (superación    de   seguridades);   351,   numerales  6°(sobre    vehículo    automotor)    y  10° (participación plural),  201:  202  con  la  circunstancia  de  agravación prevista en el  literal  b.  del  citado  artículo 201 (cuando el arma  provenga    de    un    hecho   ilícito);   y   186,  respectivamente,  decisión  que  confirmó la Unidad de Fiscalía Delegada ante  el  Tribunal  el  30  de  enero  de  2001.    

Luego  de que la Corte mediante auto de 9 de  abril  de  2002  dirimiera  la colisión de competencia que se suscitó entre el  Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  de Bogotá y el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  la misma ciudad para conocer de la fase del juicio,  al  adjudicarla  a  éste  último, y de que en virtud del Decreto 2001 del 9 de  septiembre  de  2001 que excluyó los delitos de concierto para delinquir de los  juzgados  especializados,  continuara el conocimiento en el Juzgado Noveno Penal  del  Circuito,  por  proveído  de  19  de noviembre de 2001 se les concedió la  libertad  a  los  procesados por el vencimiento de términos sin dar inicio a la  vista  pública.  Allí mismo se hizo la salvedad que respecto de WILSON ALBERTO  GARAVITO  CHAVARRO  no  era  posible la libertad ante su requerimiento por parte  del  Juzgado Primero Promiscuo del Circuito de Soacha, dejándolo a disposición  de dicha autoridad (Folios 18 a 27 c.o N° 10).   

Finalmente,  tras  llevar  a  cabo  el  acto  público  de  juzgamiento, mediante fallo de 11 de febrero de 2003 se condenó a  MICHAEL  STEVEN  SANTAMARÍA  FLÓREZ,  WILSON  ENRIQUE  ROJAS CASTILLO Y WILSON  ALBERTO  GARAVITO  CHAVARRO  por  los  delitos  objeto  de  acusación a la pena  principal  de  ochenta  y  ocho  (88)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término,  así  como  a  la  de  carácter  civil de sufragar la suma de  doscientos  cincuenta millones de pesos ($255.000.000,oo) como daño emergente y  el  equivalente  a  cien  (100)  gramos  oro  como lucro cesante del ilícito de  carácter  patrimonial.  Igualmente les fue negada la suspensión condicional de  la ejecución de la pena.   

Impugnada la sentencia por los defensores de  WILSON  ENRIQUE  ROJAS CASTILLO y MICHAEL STEVEN SANTAMARÍA FLÓREZ el Tribunal  Superior  de  Valledupar,  en virtud del programa de depuración del Tribunal de  Bogotá,   mediante  fallo  del  22  de  agosto  de  2006  la  confirmó  en  su  integridad.   

La  defensora  del  último  de  los citados  interpuso  recurso  extraordinario de casación y allegó la demanda respectiva,  surtiéndose  los  traslados  a  los  no  recurrentes  hasta  el  11 de abril de  2007.   

Mediante  oficio No. J808 del 17 de abril de  2007  el  proceso  fue  remitido por el Tribunal a la Secretaría de la Corte, y  tras  el  reparto  correspondiente,  fue  recibido en el Despacho del Magistrado  Ponente el 24 de abril siguiente.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Sería  del  caso que la Sala se pronunciara  acerca   de   la   admisión  del  libelo  presentado,  pero  se  evidencia  una  circunstancia   que  impide  hacerlo  por  encontrarse  extinguida  la  facultad  punitiva   del  Estado  al  haber  transcurrido  el  término  previsto  por  el  legislador  para que prescriba la acción penal derivada de los delitos de hurto  calificado  y  agravado, porte ilegal de armas de fuego de defensa personal así  como  de  uso  privativo de la fuerzas armadas, ambos agravados y concierto para  delinquir,  por  los  cuales se acusó y condenó al procesado, incluidos los no  recurrentes.   

En  efecto, la soberanía estatal legitimada  por  el  modelo de Estado, la Constitución y la ley, en aras de proteger bienes  jurídicos  trascendentales  que permiten el desenvolvimiento social, faculta la  expedición  de leyes penales, la correspondiente prosecución, investigación y  sanción  de sus infractores, no obstante, ésta  última manifestación de  ese  poder no es ilimitada porque el transcurso del tiempo lo limita al punto de  que  si se cumple el término punitivo máximo fijado legalmente para el delito,  sin  tener  de  frente  al  sujeto pasivo de la acción judicial, cesa cualquier  posibilidad para su ejercicio al operar la prescripción.   

El  fenómeno  de  la  prescripción  de la  acción  penal  según lo normado en el artículo 83 de la Ley 599 de 2000 (art.  80   del  anterior  Código  Penal),  opera  durante  la  etapa  instructiva  si  transcurre  un término igual al máximo de la sanción privativa de la libertad  establecida  en  la  ley,  pero en ningún caso en un lapso inferior a cinco (5)  años, ni superior a veinte (20) años.   

Igualmente, conforme con el artículo 86 del  nuevo  Código  Penal  (art.  84  del anterior), el término de prescripción se  interrumpe  con  la  ejecutoria  de  la  resolución  de acusación y comienza a  contarse  nuevamente  por  un  tiempo  igual  a la mitad del establecido para la  etapa  de  instrucción,  sin  que  pueda  ser  inferior  a  cinco (5) años, ni  superior a diez (10).   

De  acuerdo  a  la resolución de acusación  emitida  el  13  de  septiembre,  MICHAEL  STEVEN  SANTAMARÍA  FLÓREZ,  WILSON  ENRIQUE   ROJAS CASTILLO Y WILSON ALBERTO GARAVITO CHAVARRO fueron llamados  a  responder por los delitos de hurto calificado y agravado (artículos 349, 350  numerales  1°,  2°,  y 4°, 351 numerales 6° y 10°) porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal  (Artículo  201),  porte  ilegal  de  armas de uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas  (artículo  202)  en  los  que concurre la  agravación  del  literal  b.  del  artículo  201,  y  concierto para delinquir  (artículo  186), en razón a que los hechos ocurrieron el 23 de febrero de 2000  en  vigencia  de  tal  normatividad, la que en todo caso, frente a la Ley 599 de  2000 les resultaba más favorable.   

1.            Prescripción  de  la  acción penal del  delito de hurto calificado y agravado.   

La  conducta contra el patrimonio económico  por  la que fueron acusados los procesados, como ya se anotó, se ejecutó el 23  de  febrero de 2000 en vigencia del anterior Código Penal, y como quiera que se  trata  de  un  hurto en el que se incluyeron circunstancias calificantes y   agravantes,  los  límites punitivos de dos (2) a ocho (8) años de prisión del  hurto  calificado  con el incremento de una sexta parte a la mitad por razón de  la  agravante  se  ubican  entre  veintiocho  (28)  meses  y  doce (12) años de  prisión,   borde   punitivo  máximo  que  no  sufrió  modificación  con  las  disposiciones  de  la Ley 599 de 2000 y que por lo tanto hace que el término de  prescripción  para  la  fase  del  sumario sea de doce (12) años, en tanto que  para la etapa del juicio corresponda a seis (6) años.   

Aunque la cuantía del ilícito de doscientos  cincuenta  y  cinco  millones de pesos ($255.000.000,oo) desborda ampliamente la  circunstancia  de agravación prevista en el artículo 267 de la Ley 599 de 2000  como  quiera  que  supera  el valor correspondiente a los cien salarios mínimos  vigentes  para  la época de los hechos, en atención a que tal circunstancia no  fue  imputada  en  la  resolución  de acusación, no puede ser incluida en este  momento, como con acierto lo estimaron los juzgadores.   

Dado que por el mencionado comportamiento se  acusó  a  los  procesados  el 13 de septiembre de 2000, decisión que adquirió  firmeza  por  su  confirmación  del  superior el 30 de  enero  de  2001, se denota que el término prescriptivo  de  seis  (6) años de tal acción se cumplió el 31 de  enero   de   2007,  aún  antes  de  que  arribara  el  expediente  a  esta  Corporación  y  fuera  repartido  (24  de  abril de 2007),  circunstancia  que  así impone declararlo y que determina disponer la cesación  de    procedimiento    respectiva   por   tal   conducta,   a   favor   de   los  enjuiciados.   

2.            Prescripción  de  la  acción penal del  delito  de  porte  ilegal  de  armas  de  uso  privativo  de las fuerzas armadas   

Respecto  del  delito  contra  la  seguridad  pública  previsto  en  el  artículo 202 del anterior Código Penal (modificado  por  el  artículo  1°  del  Decreto  3664  de  1986 adoptado como legislación  permanente  por  el artículo 1° del Decreto 2266 de 1991) preveía una pena de  prisión  de  tres  (3)  a  diez  (10)  años, límite que tampoco fue objeto de  modificación  en  el artículo 366 de la Ley 599 de 2000, y dado que concurrió  la  circunstancia  de agravación establecida en el literal b. del artículo 201  por  provenir  el  arma  de  un  hecho  ilícito, lo que intensifica la sanción  mínima  al  doble,  que implica, en consecuencia un rango entre seis (6) a diez  (10)  años,  esto  es,  que  para  la  fase  de  la instrucción el término de  prescripción  de  la  acción  penal sea de diez (10) años, mientras que en la  etapa de juzgamiento tal lapso corresponda a cinco (5) años.   

La  resolución  de  acusación,  como ya se  advirtió,   adquirió  firmeza  el  30  de  enero  de  2001, por lo tanto, el término de prescripción de la  acción  de  cinco  (5)  años  para  el  delito de porte ilegal de armas de uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, contado a partir de tal ejecutoria, venció  el  31 de enero de 2006, y por  ello,  amerita  igualmente  la  respectiva  declaración de prescripción de esa  acción penal en beneficio de los procesados.   

3.            Prescripción  de  la  acción penal del  delito de porte ilegal de armas de defensa personal.   

El  artículo 201 del anterior Código Penal  (al  igual  que  el 365 de la Ley 599 de 2000) establece una pena de prisión de  uno  (1) a cuatro (4) años, por concurrir igualmente la agravación punitiva de  que  trata  el  literal b. del mismo precepto al decir que la pena se duplicara,  ello  ubica  los  límites  entre  dos  (2)  a  ocho  (8)años  de  prisión, en  consecuencia,  para  la  fase  del  juicio  el  término  de prescripción de la  acción   penal   es   de   cinco   (5)   años,   que  corresponde  al  mínimo  legal.   

Como  la resolución de acusación adquirió  firmeza   el   30   de   enero   de  2001,  el  término prescriptivo de cinco (5) años de tal acción penal  se   cumplió  el  31  de  enero  de  2006.   

4.            Prescripción  de  la  acción penal del  delito de concierto para delinquir   

En relación con el comportamiento punible de  concierto  para  delinquir  simple,  el artículo 186 del anterior Código Penal  (al  igual  que  el 340 de la Ley 599 de 2000) establece una pena de prisión de  tres  (3)  a seis (6) años, por consiguiente, para la  fase  investigativa  el término de prescripción de la acción penal es de seis  (6)  años,  mientras  que  en la etapa de juzgamiento tal lapso es de cinco (5)  años.   

Dada  la  fecha  en  que  quedó en firme la  resolución   de   acusación,   30   de   enero  de  2001,   el   término  de  prescripción  de  la  acción  penal   de  cinco  (5) años se cumplió el  31      de      enero      de     2006.   

Es  evidente así que sólo la prescripción  de  la acción penal del ilícito de carácter patrimonial se causó después de  la  emisión  del  fallo  de  segundo  grado  por parte del Tribunal Superior de  Valledupar,  por  cuanto  las relacionadas con los ilícitos contra la seguridad  pública lo fueron antes de tal momento procesal.   

Pese  a  lo  anterior,  aún  cuando  se  ha  quebrantado   el   debido  proceso  al  emitir  el  ad  quem  una  providencia  que  jurídicamente  no podía  dictar  dada  la  presencia  del  fenómeno  prescriptito  respecto  de  algunos  comportamientos,  como  lo  tiene  sentado  la  Sala  no  tendría sentido darle  traslado  al Ministerio Público para que rinda concepto sobre la posibilidad de  declarar  de  oficio esa causal objetiva de extinción de la acción penal, pues  su reconocimiento debe hacerse de manera inmediata.   

Por lo tanto, al ser innegable que la acción  penal   se   ha   extinguido  por  causa  del  fenómeno  de  la  prescripción,  necesariamente  se  impone  la  declaratoria  de  tal  fenómeno  procesal y, en  consecuencia,  se dispondrá la cesación de todo procedimiento en relación con  los citados punibles a favor de los enjuiciados.   

Como consecuencia de lo anterior, pese a que  el  procesado  WILSON  ALBERTO  GARAVITO  CHAVARRO,  indebidamente  fue puesto a  disposición  de  ésta  Corporación, cuando durante el juicio le fue concedida  la  libertad  por  razón  de éste diligenciamiento, dado que en la providencia  mediante  se les otorgó la libertad provisional a los tres enjuiciados, ante el  vencimiento  de  términos  sin  realizar  la  vista  pública  se  anotó  que:  “El  beneficio  otorgado no procede para el imputado  WILSON  ALBERTO  GARAVITO  CHAVARRO,  quien  debe  ser puesto a disposición del  Juzgado    Primero    Promiscuo   del   Circuito   de   Soacha”   (Fol.  26  c.o.  N° 10); lo que claramente indica que la privación  actual  de  su  libertad  no  es  por  cuenta  de éste proceso, sino de la otra  autoridad  judicial  que  lo requiere, sin embargo, se deberá insistir ante las  autoridades  carcelarias  y penitenciarias en el sentido que por razón de éste  diligenciamiento  el  cual  amerita  hoy  la declaración de prescripción de la  acción  penal  no  está  privado  de  su libertad y si ello es así, lo es por  requerimiento de otra autoridad judicial en su contra.   

De   la  misma  manera,  se  ordenará  el  levantamiento  de  la  prohibición  de  salir  del  país  que pesaba sobre los  procesados,  así  como  también  la  devolución  de  las  cauciones que hayan  constituido.   

Igualmente, se deberá declarar prescrita la  acción  civil que adelantó la empresa “WACKENHUT DE  COLOMBIA S.A.” dentro del proceso penal.   

El juez de primera instancia procederá a la  cancelación  de los compromisos adquiridos por los procesados en razón de este  diligenciamiento,  así  como  los  registros  y  anotaciones  originados por el  mismo.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

         

1.                DECLARAR       prescrita  la  acción  penal  derivada  del delito de hurto  calificado  y  agravado,  porte  ilegal de armas de fuego de  defensa  personal  y  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, agravados, y  concierto    para    delinquir   por   los  cuales  se  acusó  a los procesados  MICHAEL    STEVEN    SANTAMARÍA   FLÓREZ,   WILSON  ENRIQUE   ROJAS  CASTILLO  Y  WILSON ALBERTO GARAVITO CHAVARRO,  según  las  razones  expuestas  en la  parte motiva de esta decisión.   

2.          ORDENAR,  en  consecuencia,   la   cesación   de   procedimiento  en  favor  de  los  citados  enjuiciados.   

3.          ACLARAR  ante  las    autoridades    penitenciarias   la   libertad  incondicional  de  WILSON  ALBERTO  GARAVITO CHAVARRO  por razón de éste diligenciamiento.   

4.            DECLARAR  igualmente  prescrita la acción civil que la empresa  “WACKENHUT    DE    COLOMBIA   S.A.”     adelantó     dentro     del     proceso    penal.    

5.             LEVANTAR  la  medida   de   prohibición   de   salir   del   país   que   impuesta   a   los  incriminados.   

6.       DEVOLVER  las cauciones prestadas.   

7.             PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de primera instancia proceder a la cancelación tanto los  compromisos  adquiridos  por  los procesados en razón de este diligenciamiento,  como los registros y anotaciones originas por el mismo.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  También  fueron  vinculados  Graciano  Riveros Aparicio, Robinson Ruiz Giraldo,  Onofre  Pineda  Cárdenas,  Johana  Marcela  Aya Rodríguez, Duban Alexander Aya  Rodríguez,  Luis  Humberto Ordoñez Garzón, pero al calificar el mérito de la  instrucción  por  proveído  del 13 de septiembre  de 2000 se precluyó la  investigación  en  su  favor,  en  tanto  que David Alejandro Suárez Moreno se  acogió a sentencia anticipada.     

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