27202(01-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27202  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  136   

Bogotá,  D.  C., primero (1°) de agosto de  dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  RICARDO  GONZÁLEZ  DURANGO, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI07-6824-DIJ-0100  del  22  de  marzo de 2007, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  0713 del 15 de marzo del citado año, solicitó en extradición  al    ciudadano    colombiano    Ricardo   González  Durango,  capturado  el  16  de  enero  de  la  misma  anualidad,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  17 de noviembre de 2006,  expedida por la Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la contemplada en el  Capítulo II del Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), en la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E. 0494 del 16 de marzo de 2007, quien  además  certificó  que  la  documentación  del  expediente  procedente  de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América, fue presentada “debidamente autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 0713 del 15 de marzo de 2007 de la siguiente manera:   

“Los hechos de  este  caso  indican  que  desde  por  lo  menos junio de 2004 aproximadamente, y  continuando  hasta  por  lo menos junio de 2006, Ismael Jiménez-Sánchez, Edgar  Pineda  Zárate, Ricardo González-Durango,  César  Parra-Montoya  y Luis Alberto Vanegas-Leiva participaron  en  una  organización  internacional  de  tráfico de narcóticos que importaba  múltiples  kilogramos  de  heroína  a  los  Estados  Unidos desde Colombia. La  organización  utilizaba  varios  métodos  para importar heroína a los Estados  Unidos.  Dichos  métodos  incluían  ‘correos’  humanos,  así como ocultar heroína dentro de los foros de maletas, en zapatos,  y   en   otros  artículos.   

“Ricardo  González-Durango   servía   como  coordinador  del  transporte  de  la  organización,  facilitando  el  movimiento  de despachos de  narcóticos,  a  través, entre otros medios, de sus conexiones en el aeropuerto  internacional  en  Bogotá,  Colombia. El 31 de agosto de 2004, durante el curso  de   una   interceptación   de  una  línea  telefónica  con  orden  judicial,  González-Durango,  utilizando  lenguaje  en  código, fue escuchado discutiendo una transacción de  heroína con el co-acusado Ismael Jiménez-Sánchez    

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición   del   ciudadano   colombiano   Ricardo  González Durango, es la siguiente:   

4.1.  Copia de la Acusación número S1  06  Cr.  516 (JSR) del 7 de febrero de 2007, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito Meridional de Nueva York, acusó a  Ricardo  González Durango de  los siguientes cargos:   

“CARGO  UNO   

“(El  concierto  para distribuir heroína).   

“El Gran Jurado  acusa que:   

“Comenzando  en  2004  o  alrededor de esa época a más tardar y continuando hasta enero de 2007  o  alrededor  de  esa época, en el Distrito Meridional de Nueva York y en otras  partes,…,   RICARDO  GONZÁLEZ  DURANGO,       alias       ‘Richard’,  alias  ‘Primo’…,  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas  como desconocidas para el gran jurado combinaron, concertaron,  confederaron  y  se  acordaron  entre  sí  ilícita  e  intencionalmente  y con  conocimiento   de   causa  para  contravenir  la  legislación  de  los  Estados  Unidos.   

“Fue una parte y  objeto   del  concierto  que,…,  RICARDO  GONZÁLEZ  DURANGO,          alias          ‘Richard’,       alias       ‘Primo’…,  los  acusados  y otras personas  tanto   conocidas   como   desconocidas  para  el  gran  jurado  distribuían  y  distribuyeron  y  poseían  y  poseyeron  una  sustancia controlada, a saber, un  kilogramos   y  más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían  una  cantidad  perceptible  de heroína, con la intención de distribuirla, en contravención a  las   Secciones 812, 841(a)(1) y 841(b)(1)(A) del Título 21 del Código de  los Estados Unidos.   

“CARGO  DOS   

“(El  concierto  para importar heroína).   

“El Gran Jurado  también acusa que:   

“Comenzando  en  2004  o  alrededor de esa época a más tardar y continuando hasta enero de 2007  o  alrededor de esa época, inclusive, en el Distrito Meridional de Nueva York y  en     otras    partes,…,    RICARDO    GONZÁLEZ  DURANGO,          alias          ‘Richard’,       alias       ‘Primo’…,  los  acusados, y otras personas  tanto  conocidas  como desconocidas para el gran jurado combinaron, concertaron,  confederaron  y  se  acordaron  entre  sí  ilícita  e  intencionalmente  y con  conocimiento   de   causa  para  contravenir  la  legislación  de  los  Estados  Unidos.   

“Fue una parte y  objeto   del   concierto  que…,  RICARDO  GONZÁLEZ  DURANGO,          alias          ‘Richard’,       alias       ‘Primo’…,  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas como desconocidas para el gran jurado importaban e importaron a  los  Estados  Unidos  desde un lugar fuera del país una sustancia controlada, a  saber,  un kilogramos y más de mezclas y sustancias que contenían una cantidad  perceptible  de  heroína,  en  contravención  a  las  Secciones 812, 952,  960(a)(1)   y   960(b)(1)(A)   del   Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

“También  fue  parte  y  un  objeto  del  concierto  que…,  RICARDO  GONZÁLEZ      DURANGO,     alias     ‘Richard’,       alias       ‘Primo’…,  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas  como desconocidas para el gran jurado, fabricaban y fabricaron  y  distribuían  y distribuyeron una sustancia controlada, a saber, un kilogramo  y  más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían una cantidad perceptible de  heroína,  con  la  intención de que dicha sustancia controlada sea importada y  el  conocimiento  de  que  sería  importada  a los Estados Unidos y a las aguas  dentro  de  12 millas de la costa de los Estados Unidos, en contravención a las  Secciones  812,  959, 960(a)(3) y 960(b)(1)(A) del Título 21 del Código de los  Estados Unidos”.   

4.2.   También  se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  Sarah  Y.  Lai, Fiscal Asistente de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York, y de Philip A. Klemick, Agente  Especial  de  la Administración Antinarcóticos de los Estados Unidos (D.E.A.),  las   que   respaldan  la  acusación  contra  Ricardo  González Durango.   

La  primera  funcionaria,  esto es, Sarah Y.  Lai,  incorpora  en  su  declaración  la  descripción  y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio y una síntesis de los hechos, de la  actuación  procesal   y   de  los  cargos atribuidos al solicitado en  extradición.   

Por  su  parte, el Agente Especial Philip A.  Klemick   relata,   de   manera   pormenorizada,    los   hechos   objeto   de   juzgamiento   ante  el  citado Tribunal y  la  participación   en   los  mismos  por  parte   del    requerido    en    extradición,  respecto   de   quien    suministra    la    información    necesaria   sobre  su identidad.   

4.3    Copia   del   texto   de   las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

4.4.  Copia de la orden de captura proferida  en  contra  del  requerido en extradición y dictada por el Tribunal de Distrito  de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York.   

4.5.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,   Ricardo  González  Durango,  “también  conocido como ‘Richard’,  también conocido como ‘Pimo’,  es ciudadano de Colombia, nacido el  23  de  agosto  de  1971,  en  Bogotá,  Colombia.  Es  portador  de  la cédula  colombiana   N°   79.614.639”,  y  se  allegó  la  correspondiente fotografía de su rostro.   

4.6.  La  Embajada  de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota Verbal N° 2696 del 25 de octubre de 2006 solicitó la  captura  con fines de extradición de Ricardo González  Durango,  documento  que  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores  remitió  al  Fiscal  General de la Nación, cuyo Despacho, mediante  resolución del 17 de noviembre siguiente, ordenó su aprehensión.   

Según  información  suministrada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  la  resolución  que  dispuso  la  captura  de Ricardo González Durango,  identificado   con   la  cédula  de  ciudadanía  número  79.614.639,  le  fue  notificada   personalmente   el   16   de   enero   de   2007,   fecha   de   su  captura.   

4.7.  El 10 de abril del año en curso,  la   Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través  de  los  Ministerios   de   Relaciones   Exteriores   y   del  Interior  y  de  Justicia,  respectivamente,  hizo  llegar  a la Corte la Nota Verbal número 0818 del 27 de  marzo   del  año  en  curso,  mediante  la  cual  procedió  a  “retirar    el   Cargo   Tres  como  base  para  la  solicitud  de  extradición  de Ricardo        González-Durango”.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Las partes no solicitaron pruebas ni la Corte  consideró  necesario   decretar  ninguna  de  oficio. Igualmente, mediante  providencia  del  pasado  16  de  mayo, la Sala aceptó la renuncia de términos  para  solicitar  pruebas  hecha  por  el  requerido en extradición Ricardo González Durango.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

El     defensor     de    Ricardo  González  Durango, luego de hacer  un  recuento  de  la  actuación procesal y de la documentación allegada por el  país  requirente,  finaliza  solicitándole a la Corte emita el correspondiente  concepto ajustado a derecho.   

ALEGATO   DE   LA  PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

La  representante  del  Ministerio Público,  después   de   relacionar   de   manera   pormenorizada  los  hechos,  los  antecedentes,   el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados  a  este  diligenciamiento  y de mencionar las normas aplicables al caso, sostiene que, en  lo  relacionado  con  la  validez formal de los documentos, el Estado requirente  aportó,     debidamente     traducidas     y    autenticadas,     la   providencia    acusatoria,    en   la   cual   se   reseña    el    lugar   y   las   fechas   donde   ocurrieron     los    hechos    y    el    delito   imputado,   las  distintas  normas  penales,  las  declaraciones de apoyo a  la   solicitud de extradición y la orden de captura, motivo por el cual se  cumple con este requisito legal.   

En  cuanto  a  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  asevera que no existe duda alguna, toda vez que los  datos  suministrados  por las autoridades del país requirente coinciden con los  de  la  persona  que  fue notificada de la resolución expedida por la Fiscalía  General  de la Nación, por medio de la cual se ordenó su captura y que en este  momento    se    encuentra    privada    de    la    libertad   con   fines   de  extradición.   

Dice  que en las Notas Verbales allegadas al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un  ciudadano colombiano, nacido en Bogotá el 23 de agosto de 1971 y que es  portador  de  la  cédula de ciudadanía número 79.614.639, datos que confirman  dicha  identidad,  los  cuales  coinciden  con  los  que suministró  Ricardo  González  Durango al momento de  su captura.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados  a   Ricardo  González  Durango  encuentran  adecuación  típica  en  el  artículo  340,  inciso  2°,  del  Código Penal,  modificado  por  el  artículo 8° de la Ley 733 de 2002, el  cual consagra  el  delito de concierto para delinquir con el fin de cometer delitos de tráfico  de  estupefacientes  (artículo 376), cuya pena mínima privativa de la libertad  es  superior  a  4 años, aspecto que conlleva a concluir que también se cumple  con esta exigencia legal.   

En   lo   que  respecta   a    la    equivalencia    de    la   providencia   dictada   en   el  país  solicitante,  dice que es otro requisito que  también  se satisface, por cuanto  la  acusación  dictada   en   el   extranjero   contiene   el   cargo   del  cual   se  debe  defender  el  acusado,  sin   olvidar   que   dicha   pieza   se  constituye en presupuesto procesal para la iniciación  de  la etapa de juzgamiento, que culmina con la respectiva sentencia, además de  que  contiene  una relación  detallada  de  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de la conducta, con  indicación  de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables,  lo  cual permite  colegir  que  dicha  pieza  procesal  guarda  correspondencia  con la acusación  prevista en nuestro sistema procesal penal.   

En  consecuencia,  estima  la  Procuradora  Delegada  que  las  formalidades legales se cumplen cabalmente para que la Corte  proceda  a  emitir  concepto  favorable respecto de la solicitud de extradición  del    ciudadano   colombiano  Ricardo  González  Durango.   

Por  último,  con  el fin de garantizar los  derechos   fundamentales   del   ciudadano  colombiano  González     Durango,  requerido  en  extradición,  la  Procuradora Delegada  sugiere  a  la Corte exhorte al Gobierno Nacional  para que, en caso de que  se  conceda  la  extradición,  se  condicione  la misma en el sentido de que el  solicitado  no  sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los que motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  prisión  perpetua,  ni  a  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes.   

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

El   artículo  502  de   la     Ley     906    de    2004,    normatividad   aplicable   en  este   caso,   estatuye   que  el   concepto   que  emite  la  Sala  debe  estar   centrado   en   establecer   la   validez  formal   de    la   documentación   presentada,   en   la   demostración     plena    de   la    identidad    del   solicitado,     en    el    principio    de    la   doble   incriminación,  en  la  equivalencia  de   la   providencia   proferida   en  el  extranjero   y,  cuando  fuere  el  caso, en el cumplimiento de los previstos en los tratados  públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Ricardo González Durango, cumple con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para   tenerla   como   apta   para  fundar  el  concepto  que  debe  emitir  la  Sala.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los cuales obran la copia de la Acusación número S1  06  Cr.  516 (JSR) del 7 de febrero de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito Meridional de Nueva York, la que fue firmada  por  el  Presidente  del  Gran  Jurado  y  por el Fiscal Auxiliar de los Estados  Unidos,  señor  Michael J. García, documento cuya autenticidad de su contenido  fue  certificada  con  la firma y el sello pertenecientes al Secretario de dicho  Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones de Sarah Y.  Lai,  Fiscal Asistente de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York,  y  de  Philip  A. Klemick, Agente Especial de la Administración Antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos  (D.E.A.),  rendidas, el 12 de febrero de 2007, ante el  Magistrado  Juez  del  Distrito  Meridional de Nueva York, señor Jed S. Rakoff,  cuyos   contenidos  y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la  documentación  que  las  acompaña,  fueron  certificados,  el 27 de febrero de  dicho  año,  por  Jason  E.  Carter, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso,  esto es, Título 21, Secciones 812 (tabla de  sustancias   controladas),  841  (actos  ilícitos),  846  (la  tentativa  y  el  concierto),   853   (decomisos   penales),   952   (importación  de  sustancias  controladas),  959  (posesión,  fabricación,  o  distribución  de  sustancias  controladas),  960  (actos prohibidos) y 963 (tentativa y concierto) del Código  de los Estados Unidos.   

A  su  vez,  la  firma y el cargo del señor  Jason  E.  Carter  fueron  certificados  por  el  señor  Alberto  R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, y el sello del   Departamento   de   Estado   fue  ordenado  por  la Secretaria de  Estado,  señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre  dio  fe  el  Auxiliar de  Autenticaciones de la misma oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos   fueron  presentados  para  su  autenticación  ante  el Cónsul Encargado de Colombia en  Washington  D.  C., señor Carlos Andrés Hurtado Pérez, como así lo constató  y   lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con lo establecido por el artículo 259 del C. de P.  Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989 que  dice:   “Los   documentos   públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además,  el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0494  del  16  de  marzo  de  2007  certificó  que  la  documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los Estados Unidos de América, fue presentado  “debidamente         autenticado”.   

Por  lo tanto, teniendo en cuenta  que  la  solicitud  de  extradición  de  Ricardo González  Durango  se  hizo por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda  que el colombiano  Ricardo  González  Durango,  a quien se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,   que   se   trata   de  Ricardo  González  Durango.  Basta  observar que el número de cédula de  ciudadanía   que   suministró   la   Embajada   de   los   Estados  Unidos  de  América,   a  través  de las Notas Diplomáticas números 2696 y 0713 del  26  de   octubre  de 2006 y del 15 de marzo de 2007, respectivamente,   concuerda   con   el   que   aparece  en  el   acta    de    notificación    personal   de   la   providencia   por   medio   de  la  cual  se   dispuso   su   captura,   en  la diligencia mediante la cual  se  le  comunicó  sus derechos de capturado por razón de este trámite y en el  acta  de buen trato suscrita por él (79.614.639), además de que ninguno de los  sujetos procesales ha cuestionado dicha identidad.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los  que obran en la documentación, es decir, que se identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  número 79.614.639 de Bogotá y que nació en  dicha  ciudad  el 23 de agosto de 1971, información que concuerda integralmente  con   aquella  que  aparece  registrada  en  los  documentos  allegados  a  este  expediente,   dentro  del  cual  también  se  aportó  una  fotografía  de  su  rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona     detenida     es    Ricardo    González  Durango,  de nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de   América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código de Procedimiento Penal, para que la extradición se  pueda  conceder  se  requiere  que  el  hecho  que la motiva esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en cuenta la Acusación número S1  06  Cr.  516 (JSR) del 7 de febrero de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva  York,  se sabe que a  Ricardo  González Durango se  le  acusó,  conforme  a los cargos anteriormente trascritos, de “concertarse”   para   “distribuir”   y   para  “poseer”  (cargo  uno),        y        para       “importar”      y     “fabricar”          (cargo   dos)  más  de  kilogramo  de  una  sustancia   que  contenía  heroína,  según  las  normas  penales  del  Estado  requirente en precedencia citadas.    

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro  sistema penal en lo reglado en el  artículo  340,  inciso  segundo, del Código Penal, modificado por el artículo  8°  de  la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el artículo 19 de la Ley 1121  del  29 de diciembre de 2006, que prevé el concierto para delinquir relacionado  con  el  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes, habida cuenta que,  como     quedó     visto,     Ricardo    González  Durango,   con  conocimiento  de  causa  conspiró   para   distribuir,   poseer,  importar  y  fabricar  sustancias  que  contenía  una  cantidad  perceptible de  heroína,  estupefaciente  que “iba a ser ilegalmente  importada a los Estados Unidos”.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir relacionado  con el tráfico de estupefacientes,  de  acuerdo  con  la  legislación  nacional anteriormente citada, contempla una  pena  privativa  de la libertad que  oscila entre ocho (8) y dieciocho (18)  años de prisión.   

Por   último,   como  el  “Cargo  Tres”  imputado  al solicitado en  extradición  “fue retirado por el fiscal asignado al  caso”,  según  así lo comunicó la Embajada de los  Estados  Unidos de América mediante Nota Diplomática N° 0818 del pasado 27 de  marzo,  por  sustracción  de  materia  la  Sala no hará pronunciamiento alguno  sobre el mismo.   

Así las cosas, claro es que se cumple con el  principio  de  la  doble  incriminación,  por lo que se debe colegirse que esta  exigencia también se satisface.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero.   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva  York,  “acusó”   a  Ricardo  González  Durango  por  la  conducta punible  señalada  en  precedencia,  mediante  acto procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia  que  emerge  de las  siguientes  similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se cumple.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Se  pone  de  presente  al   Gobierno  Nacional  que en caso de concederse la extradición, debe condicionar la entrega  en   el  sentido  de  que  Ricardo  González  Durango  no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a  los que  originaron   la   reclamación,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 494 del Código de Procedimiento Penal.   

De  la  misma  manera,  se  le  exhorta  al  Gobierno,   encabezado  por  señor  Presidente  como  supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las  relaciones internacionales para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

De  otra  parte,  se  pide  al  ejecutivo  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal   se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Sala  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano colombiano RICARDO   GONZÁLEZ  DURANGO,  en  cuanto  tiene  que  ver  con los cargos que le fueron imputados en la acusación número  S1  06  Cr.  516  (JSR)  del  7  de  febrero de 2007, dictada por el Tribunal de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,   Ricardo   González  Durango,  quien se encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario y  Carcelario  de Alta y Mediana Seguridad de Combita, a su defensor, la Agente del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación,  para lo de   su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                               MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aclaración    de    voto                                                                                 

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS            YESID  RAMÍREZ     BASTIDAS                     

JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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