27201(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27201  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 109  

          Bogotá   D.C.,   junio   veintisiete   (27)   de   dos   mil  siete  (2007).   

VISTOS  

          Conceptúa  la  Corte  en relación con la solicitud de extradición  del  ciudadano  colombiano  ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América a través de su Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES  

El mencionado ciudadano es requerido para que  comparezca   en   juicio   “por  delitos  federales  narcóticos”  ante  el  Tribunal  de Distrito de los  Estados  Unidos para el Distrito Meridional de Nueva York, dado que, con fecha 7  de  febrero  de  2007,  el  Gran  Jurado  profirió  en  su contra la acusación  sustitutiva  S1 06 Cr. 516 (JSR), por cuyo medio se le formularon los siguientes  cargos:   

“CARGO  UNO.  (El concierto para distribuir heroína) El Gran Jurado  acusa que:   

1.  Comenzando  en  2004  o  alrededor  de  esa  época  a más tardar y  continuando  hasta  enero  de  2007  o  alrededor  de esa época, en el Distrito  Meridional  de  Nueva  York  y  en otras partes, ISMAEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ, alias  ‘Misa’,       alias       ‘El         Gordito’…..  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas  como desconocidas para el gran jurado combinaron, concertaron,  confederaron  y  se  acordaron  entre  sí  ilícita  e  intencionadamente y con  conocimiento  de  causa  para contravenir la legislación antinarcóticos de los  Estados Unidos.   

2.  Fue una parte y objeto del concierto  que  ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ, alias ‘Misa’,  alias  ‘El  Gordito’…  los  acusados  y  otras  personas  tanto   conocidas   como   desconocidas  para  el  gran  jurado  distribuían  y  distribuyeron  y  poseían  y  poseyeron  una  sustancia controlada, a saber, un  kilogramo   y   más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían  una  cantidad  perceptible  de heroína, con la intención de distribuirla, en contravención a  las  Secciones  812,  841(a)(1)(A)  del  Título  21  del Código de los Estados  Unidos.   

CARGO  DOS.  (El  concierto   para   importar   heroína)  El  Gran  jurado  también  acusa  que:   

4.  Comenzando  en  2004  o alrededor de esa  época  a  más  tardar  y  continuando  hasta  enero de 2007 o alrededor de esa  época,  inclusive,  en  el distrito Meridional de Nueva York y en otras partes,  ISMAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ   alias  ‘Misa’,  alias  ‘El  Gordito’…..  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas como desconocidas para el gran jurado, combinaron, concertaron,  confederaron  y  se  acordaron  entre  sí  ilícita  e  intencionadamente y con  conocimiento  de  causa  para contravenir la legislación antinarcóticos de los  Estados Unidos.   

5.  Fue una parte y objeto del concierto que  ISMAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ,  alias  ‘Misa’,  alias  ‘El  Gordito’…..  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas  como desconocidas para el gran jurado otras personas conocidas  y  desconocidas  para  el  Gran  Jurado,  importaban  e importaron a los Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  del país una sustancia controlada, a saber, un  kilogramo   y   más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían  una  cantidad  perceptible  de  heroína, en contravención a las Secciones 812, 952, 960(a)(1)  y 960(b)(1)(A) del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

6.  También  fue  una parte y un objeto del  concierto     que     ISMAEL     JIMÉNEZ     SÁNCHEZ,    alias    ‘Misa’,       alias       ‘El         Gordito’…..  los  acusados  y otras personas  tanto  conocidas  como desconocidas para el gran jurado, fabricaban y fabricaron  y  distribuían  y distribuyeron una sustancia controlada, a saber, un kilogramo  y  más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían una cantidad perceptible de  heroína,  con  la  intención de que dicha sustancia controlada sea importada y  el  conocimiento  de  que  sería  importada  a los Estados Unidos y a las aguas  dentro  de  12 millas de la costa de los Estados Unidos, en contravención a las  Secciones  812,  959, 960(a)(3) y 960(b)(1)(A) del Título 21 del Código de los  Estados Unidos”.   

Bajo    el   título   de   ALEGATO  DE DECOMISO la acusación alega la  procedencia   de   ceder   a   favor   de   los   Estados  Unidos,  “todos  y  cualesquier  bienes  constituidos  o  derivados  de las  ganancias  que  dichos  acusados  obtuvieron,  directa  o  indirectamente,  como  resultado  de  dichas  contravenciones  y  todos  y  cualesquier  bienes  que se  utilizaron  o se pensaban para ser utilizados en cualquier manera o en cualquier  parte,  para cometer o facilitar la comisión de las contravenciones alegadas en  los cargos uno y dos de esta acusación formal”.   

1.            Documentos allegados con la solicitud de  extradición.   

Con  el objeto de formalizar la solicitud de  extradición,  fueron  allegados al presente trámite los siguientes documentos,  debidamente   traducidos   y   legalizados  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores:   

Nota  Diplomática  N°  2694 de fecha 25 de  octubre  de  2006 y Nota Verbal  N° 0711 de 15 de marzo de 2007, a través  de  las  cuales  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  solicita  la detención  provisional   con  fines  de  extradición  de  ISMAEL  JIMÉNEZ   SÁNCHEZ   y  formaliza  su  solicitud  de  extradición,  respectivamente. En ellas se precisa que se trata de un ciudadano  colombiano  nacido  el 30 de  agosto     de     1959    en    Pereira,    Colombia,    apodado    “Misa”  o “El Gordito” y titular de  la cédula de ciudadanía número 18.501.342.   

         

Copia de la acusación sustitutiva N° S1 06  Cr.  516  (JSR)  dictada  por el Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional de Nueva York el 7 de febrero de  2007.   

          Copia  de  la  orden  de  arresto  de la misma fecha expedida por el  referido  Tribunal  de Distrito, contra ISMAEL JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,    para    que    responda    por    unos  cargos.   

Copia de las disposiciones del Código Penal  de  los  Estados  Unidos  relativas a los cargos contenidos en la resolución de  acusación.   

Declaración   jurada   de   Sarah  Y.  Lai,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva York asignada a la Unidad de  Narcotráfico  Internacional  de la Fiscalía de ese país, a través de la cual  efectúa  una  presentación  de  los  procedimientos  policiales  y  judiciales  realizados,  así  como  del  compromiso de responsabilidad del solicitado, y de  Philip  A.  Klemick,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA),  quien  actuó en las  diversas  averiguaciones  y  pesquisas que determinaron la acusación presentada  contra el requerido en extradición.   

2.            Actuación  surtida  previo el envío de  las diligencias a la Corte.   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota  Diplomática  No.  2694  de  25  de  octubre de 2006,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición del ciudadano  colombiano   ISMAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ  a  quien  las  autoridades judiciales de ese país a través de la  resolución  de  acusación sustitutiva N° S1 06 Cr. 516 (JSR)   de 7  de  febrero de 2007, le profirieron cargos relacionados con delitos federales de  narcotráfico, cumplidos a través de concierto.   

Con  fundamento en la anterior petición, el  Fiscal  General  de  la Nación mediante resolución de 17 de noviembre de 2006,  decretó  la  captura  con fines de extradición del solicitado, la cual se hizo  efectiva  el  16  de  enero  del presente año en la avenida 30 de agosto N° 68  –    125,    conjunto  residencial  Cañaveral  de  la  ciudad  de Pereira, por miembros de la Policía  Nacional,  quienes  de igual forma y en la misma fecha le notificaron la aludida  decisión.   

          Actualmente,  el  mencionado  ciudadano  se  encuentra privado de su  libertad    en    la   Penitenciaría   de   Máxima   Seguridad   de   Cómbita  (Boyacá).   

Mediante Nota Verbal No. 0711 del 15 de marzo  de  2007,  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América formalizó la   solicitud   de   extradición   de   ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  oportunidad  en la que ratificó que este es  requerido  por  el Tribunal de Distrito Meridional de Nueva York a través de la  resolución  de  acusación  sustitutiva S1 06 Cr. 516 (JSR) del 7 de febrero de  2007,  mediante  la  cual le profirió cargos relacionados con delitos federales  de   narcotráfico,  concretamente  “Concierto  para  distribuir   y para poseer con intención de distribuir un kilogramo o más  de   heroína;   y   participar   en   un  concierto  para  cometer  delitos  de  narcotráfico,  objeto  de los cuales fueron: (1) importar uno o más kilogramos  de  heroína  a  los  Estados  Unidos…  y (2) fabricar y distribuir más de un  kilogramo  de heroína con la intención y el conocimiento de que dicha heroína  iba a ser ilegalmente importada a los Estados Unidos”.   

Ello  dio lugar a que el  Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  OAJ.E.  0490  de  16 de marzo de 2007  conceptuara  que  “En  atención a lo establecido en  nuestra  legislación procesal penal interna, me permito manifestarle que por no  existir  Convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento procesal penal colombiano”.   

3.    Actuación    surtida    en   esta  Corporación.   

Proveniente del Ministerio de Justicia y del  Derecho  se  recibió  por esta Sala la aludida solicitud de extradición con la  documentación  anexa.   De  inmediato,  se  dio  inicio  a  este  trámite  garantizando  el  derecho  de  defensa al requerido y luego se dispuso, mediante  auto  de 25 de abril de 2007, correr el traslado previsto en el artículo 500 de  la  Ley  906  de  2004,  al  cual  renunció  de  manera  expresa  el  requerido  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ, al igual  que  a  todos los términos que en su favor establece la norma citada, solicitud  que le fue aceptada con auto del 9 de mayo anterior.   

En  atención  a  que  ninguna de las partes  presentó  memorial  deprecando  la  práctica  de pruebas, se ordenó surtir el  traslado para alegar que consagra la misma preceptiva.   

Dentro  del término previsto para presentar  alegatos   de  conclusión,  el  Representante  del  Ministerio  Público  y  la  defensora  de oficio allegaron escritos con el fin de que sean tenidos en cuenta  por la Corte al proferir su concepto.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

    

1. Ministerio Público     

Con  ese  propósito  el  Procurador Primero  Delegado  para  la  Casación Penal, luego de referirse a los cargos que motivan  la  solicitud  de  extradición,  hace  una síntesis de la actuación cumplida,  precisa  el marco legal que rige este trámite y los aspectos que constituyen el  tema  del concepto que corresponde emitir a la Sala, para adentrarse luego en el  análisis de cada uno de tales aspectos.   

Indica  que los documentos traídos en apoyo  de  la  solicitud  de  extradición,  fueron  allegados  recurriendo  a  la vía  diplomática  y  cumpliendo  las  exigencias legales, por lo que son formalmente  válidos  y  satisfacen el requisito establecido por el código de procedimiento  penal.   

Igual  acontece  con  la demostración de la  plena  identidad  del  requerido, habida cuenta que la información acerca de la  filiación  de  ISMAEL  JIMÉNEZ SÁNCHEZ contenida  en  la  nota  diplomática 2694 del 25 de octubre de 2006  enviada  por  las autoridades de los Estados Unidos, esto es que nació el 30 de  agosto  de  1959,  en  Pereira,  Colombia  y  que  es  titular  de la cédula de  ciudadanía  N° 18.501.342, ofrece certeza que la persona capturada corresponde  al  ciudadano colombiano reclamado, por cuanto con tales datos se identificó en  los  documentos  elaborados  con  ocasión  de  su aprehensión y de igual forma  corresponden  a  los  que  ha  suministrado en las diversas actuaciones surtidas  durante este trámite.   

En   punto   al   principio  de  la  doble  incriminación   precisa   que   las  conductas  endilgadas  al  requerido,  que  transcribe  en  su  integridad,  constituyen  de conformidad con la legislación  colombiana,   conductas  delictivas  sancionadas  con  penas  privativas  de  la  libertad superiores a cuatro años.   

Concretamente,  el  delito de concierto para  delinquir  descrito   por el artículo 340 del código penal, reformado por  el  artículo  8  de  la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, preceptiva  que  impone  pena de prisión de 8 a 18 años a quienes se concierten con el fin  de  cometer delitos, entre ellos el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes  o   sustancias   sicotrópicas,  y  de  igual  forma,  el  delito  de  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes descrito por el artículo 376 del mismo  estatuto,  que  sanciona,  entre  otras, las conductas consistentes en sacar del  país,  transportar,  conservar,  elaborar,  vender,  ofrecer y suministrar este  tipo de sustancias, sin permiso de autoridad competente.   

En  consecuencia, respecto de los dos cargos  se  cumple  con  el  principio  de  doble incriminación además del atinente al  mínimo de pena exigido.   

Por otra parte, la acusación N° S 1 06 Cr.  516  (JSR)  guarda  correspondencia  con  la  resolución acusatoria prevista en  el   procedimiento  penal colombiano, habida cuenta que ambas decisiones se  sustentan  en  los  mismo  requisitos  y  las  dos abren paso al juicio donde la  defensa  del  requerido  JIMÉNEZ SÁNCHEZ  podrá  controvertir  las  pruebas  y  las  acusaciones  que le ha  formulado  el  Tribunal  de  Distrito para el Distrito Meridional de Nueva York.  Además  la  decisión  de  esta  autoridad  fue  adoptada con fundamento en los  elementos  de juicio recaudados y si bien no es idéntica al acto procesal de la  resolución  de  acusación,  si  guarda  total  equivalencia con ella, conforme  reiterada    jurisprudencia    de    la    Sala,    cuyo    aparte    pertinente  transcribe.   

Con fundamento en lo anterior, el Procurador  Delegado  estima  que  resulta  viable  conceder  la extradición de  ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ al encontrarse  reunidas las exigencias legales establecidas.   

          Advierte,  de  igual modo, que de emitir la Corte concepto favorable  a  la  extradición  y  de  concederla  el  Gobierno nacional, se requiera a los  Estados  Unidos  de  América para que se comprometa a que el requerido no será  sometido  a  juicio  por  delitos  diversos  de  los que motivan la petición ni  anteriores  a  diciembre  de  1997,  a  destierro, a tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  a  prisión  perpetua o pena de muerte, que de imponerse deben  ser conmutadas.   

Finalmente  requiere que si el solicitado es  condenado,  se tenga como parte de la pena cumplida el tiempo que ha permanecido  privado  de la libertad por causa de este trámite y que el Gobierno nacional, a  través  de  las  representaciones  diplomáticas del país, haga el seguimiento  necesario  a  las  condiciones a que se sujete la concesión de su extradición.             

    

1. Defensa del requerido     

La  defensora  de  oficio  de  ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  indica  en  su  escrito  de  conclusión  que  la  documentación  allegada  como  soporte de la  petición  de extradición cumple formalmente con los requisitos legales, que no  encuentra  objeción en torno a la identificación del requerido y, además, que  los  hechos  que  se  le atribuyen como delito también tienen esa condición en  nuestro  país  donde se les sanciona con pena privativa de la libertad superior  a cuatro años.   

No obstante, manifiesta su desacuerdo con la  entrega  de  nacionales  para  que  sean  juzgados  por  autoridades  foráneas,  decisión  que  considera  sinónimo de incapacidad para el manejo de esta clase  de  procesos,  los  cuales  deben  adelantarse  y  culminarse  en  Colombia como  ejercicio de su soberanía e independencia.   

Demanda la defensa que en caso de emitir la  Corte  concepto  favorable  a la solicitud de extradición, se recomiende que al  Estado     requirente     que     ISMAEL    JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  no  sea  condenado  a  cadena  perpetua,  ni  sometido  a tratos crueles, inhumanos o degradantes y, si es declarado culpable,  se  le  tenga  como  parte  de  la  pena  impuesta  el tiempo que ha permanecido  detenido en Colombia.   

Aclara, por último, que en consideración a  que  el  procedimiento  de  la extradición solo permite la verificación de los  aspectos formales a que alude, a ellos se restringe su defensa.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         

Aspectos Generales.  

Como  reiteradamente  lo  ha  precisado  la  jurisprudencia   de   la   Corte,  su  competencia  dentro  de  un  trámite  de  extradición  se circunscribe a la emisión del concepto sobre la procedencia de  entregar  o  no  a  la persona solicitada por otro país, luego de verificar las  exigencias  dispuestas  por  el  legislador (artículos 493, 495 y 502 de la Ley  906  de  204),  teniendo  en  cuenta  para  ello,  además  y primordialmente la  previsión  constitucional  contenida  en  el  inciso 2º del artículo 35 de la  Carta  Política  que  autoriza  la  extradición  de colombianos por nacimiento  cuando  son  reclamados  por  delitos  distintos  de  los conocidos como delitos  políticos,  que  hayan  sido  cometidos  en  el  exterior,  siempre  que  tales  comportamientos  también  estén  contemplados  como  conductas  punibles en la  legislación  penal  interna y que la comisión de los mismos sea posterior a la  fecha  de  promulgación  del  Acto Legislativo No. 1 de 1997, esto es, al 17 de  diciembre de tal anualidad.   

Dado que según lo expresó el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  dentro  de  este  diligenciamiento, no existe tratado de  extradición  vigente  entre  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de América, el  trámite  de  la  solicitud  de extradición y el concepto que como culminación  del  mismo  debe  emitirse,  se  surtirá  y  emitirá  de  conformidad  con las  exigencias     señaladas    en    el    Código    de    Procedimiento    Penal  Colombiano.   

Por tanto, en el momento actual corresponde  realizar  el análisis previo a la emisión del concepto, según lo precisado en  el  artículo  502  del  referido  ordenamiento,  sobre los siguientes puntuales  aspectos:   validez   formal  de  la  documentación  allegada  por  el  país  requirente;  demostración plena de la identidad de la  persona  solicitada;  concurrencia  del  principio  de  la doble incriminación,  según  el  cual  “el  hecho que motiva”    la    solicitud    también   debe   estar   “previsto    como  delito  en  Colombia  y  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años”;  y  acreditación  de  la  “equivalencia     de     la     providencia    proferida    en    el  extranjero”  con  la  acusación propia del sistema  procesal colombiano.   

Pues  bien,  en  relación  con cada uno de  tales aspectos se tiene:   

         1.        Validez formal de la documentación.   

         Según  lo  establece  el artículo 495 del estatuto procesal penal,  la  solicitud  de extradición debe efectuarse por vía diplomática y de manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno,  adjuntando  copia  auténtica  del  fallo  o  de  la  acusación  proferida  en  el extranjero, con  indicación  de  los  actos  que  determinan la petición, así como del lugar y  fecha  en  que  fueron ejecutados, los datos que permitan identificar plenamente  al  reclamado  y  copia  auténtica  de  las disposiciones penales aplicables al  caso;  documentos  que  deben  ser  expedidos  en  la  forma  establecida por la  legislación  del  país  reclamante  y  traducida  al  castellano,  si fuere el  caso.   

A  su  vez, el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  Decreto  2282 de 1989, dispone en el  numeral  118  de  su  artículo 1º que los documentos públicos otorgados en un  país  extranjero  por  uno de sus funcionarios o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República  y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que se otorgaron de acuerdo con la ley del respectivo país.   

La  firma del cónsul o agente diplomático  se  abonará  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia y si se  trata  de  agente consular de un país amigo, se autenticará previamente por el  funcionario  competente  del  mismo  y  los  de éste por el Cónsul Colombiano,  disposición   aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto en el artículo 25 y el inciso último del artículo 497 del  estatuto procesal penal.   

         Los   mencionados   requisitos   legales,  sin  lugar  a  dudas,  se  encuentran   orientados   a  exigir  que  como  sustento  de  una  solicitud  de  extradición,  el  Estado  requirente  debe  remitir  en  todos  los casos y sin  excepción  alguna,  los soportes de la misma pero no de manera simple, sino con  el lleno de las referidas exigencias formales.   

         Advertido  lo  anterior,  se  observa que el Gobierno de los Estados  Unidos  de América solicita por vía diplomática la extradición del ciudadano  colombiano   ISMAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ  a  través de su Embajada en Colombia y que para tal efecto anexó  copia  de  la resolución de acusación sustitutiva N° S1 06 Cr. 516 (JSR) de 7  de  febrero  de 2007, dictada por el Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Meridional de Nueva York, en la cual se  relacionan  las  conductas  objeto de censura, así como los lugares y fechas de  su ocurrencia.   

         También  allegó copia de la orden de arresto expedida en contra de  ISMAEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ, por  el  mismo Tribunal el 7 de febrero de 2007, para que responda por los cargos que  el Gran Jurado le atribuyó en la acusación aludida.   

Fueron  aportadas las declaraciones juradas  de   Sarah  Y,  Lai,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York  adscrita  a  la Unidad de Narcotráfico  Internacional  de  la  Fiscalía  de ese país, a través de la cual realiza una  presentación  de  los  procedimientos  policiales y judiciales efectuados, así  como  del  compromiso  de  responsabilidad  del  solicitado,  y  de Philip  A.  Klemick,  Agente Especial de la  Administración  Antinarcóticos (DEA) de los Estados Unidos, responsable de las  averiguaciones  que  determinaron  la acusación presentada por el Tribunal para  el  Distrito  Meridional  de  Nueva  York  contra  el requerido en extradición,  declaraciones  en  las que además de confirmar los pormenores de los cargos, se  especifican  los  datos  de identidad del acusado y las disposiciones normativas  aplicables al caso.   

         

Los   referidos   documentos   obran   en  traducción  al  castellano certificada y autenticada conforme a la legislación  propia  del  Estado  requirente,  cuentan  con la certificación de autenticidad  expedida  por Jason E. Carter,  Director  Asociado  de  la Oficina de Asuntos Internacionales de la División de  lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  quien  es  reconocido  en  tal  condición  por el Procurador del mismo país, Alberto R. Gonzales.   

         Se  adujeron sendas certificaciones sobre la referida documentación  suscritas     por    Condoleezza    Rice,  Secretaria  de  Estado  de los Estados Unidos y   Patrick  O  Hatchett,   Auxiliar de  Autenticaciones  del  Departamento de Estado, cuya firma fue autenticada ante la  Cónsul de Colombia en Washington D.C.   

         A  partir  entonces  de  tales  documentos,  es  claro que el primer  requisito  exigido  por  el  artículo  502  de  la Ley 906 de 2004 se encuentra  suficientemente acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado.   

         

La  anunciada  exigencia,  cuya evaluación  debe  efectuar  la  Sala  en  el  concepto  que  le corresponde emitir, apunta a  establecer   que  la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en  el  país  reclamante,  es  la  misma  sometida  al  trámite de extradición, sin que ello  implique  determinar  su  verdadera  identidad, pues para tenerlo por acreditado  suficiente  resulta  que  exista  plena  coincidencia  entre una y otra de tales  personas.   

Sobre  el  particular  se tiene que el Gran  Jurado  convocado  por  el  Tribunal  de Distrito para el Distrito Meridional de  Nueva   York   acusa   a   ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  la  orden de arresto fue librada en contra del mismo y  en  la  Nota  Diplomática  N°  2694  de 25 de octubre de 2006, remitida tiempo  antes  de  que se produjera su captura, así como en la Nota Verbal número 0711  de  15  de  marzo  de  2007,  por  cuyo  medio  se  formaliza  la  solicitud  de  extradición,  se  indican  el  referido  nombre  y  apellido del reclamado y se  precisa  que  el  solicitado  “también conocido como  ‘Misa’,  también conocido como ‘El         Gordito’  es  ciudadano de Colombia, nacido el  30  de  agosto  de  1959  en  Pereira,  Colombia.  Es  portador de la cédula de  ciudadanía N° 18.501.342”.   

La  persona  detenida  a  órdenes  de  la  Fiscalía  General  del la Nación, a quien se notificó la orden de captura con  fines  de  extradición  expedida  por  el  Fiscal  General  de  la  Nación  se  identificó    como    ISMAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ,  con  cédula  de ciudadanía número 18.501.342 y así  se  ha notificado de diversas decisiones adoptadas en el marco de este trámite,  al  que  remitió  escritos renunciando a los términos consagrados en su favor,  documentos signados con tal nombre e identificación.   

De lo expuesto puede concluirse que en punto  de  la  plena  identidad  del ciudadano colombiano solicitado en extradición no  existe  dubitación  alguna,  en  tanto  que  con  los  mismos datos con que fue  solicitado  se  ha  identificado  y  firmado en repetidas oportunidades, sin que  tampoco   haya   elevado   ningún   cuestionamiento   sobre   este   particular  aspecto.   

         De  conformidad  con  lo  anterior,  estima  la  Sala  satisfecha la  exigencia     legal    de    la    plena    identidad    del    solicitado    en  extradición.   

         

3.               Principio     de     la     doble  incriminación.   

En  el análisis de la operatividad de este  principio  debe  la  Sala  establecer  si  los comportamientos delictivos que se  imputan  al  requerido  en  el  país  solicitante  tienen  en Colombia la misma  naturaleza,  esto  es, que también sean considerados como conductas ilícitas y  que,  además,  tengan  señalada  como  sanción una pena mínima no inferior a  cuatro (4) años de prisión.   

         Dado  que se trata de un mecanismo de cooperación internacional, el  mencionado  cotejo  debe adelantarse con base en los preceptos internos vigentes  para  el  momento  en  que  se  rinda  el  concepto,  motivo por el cual resulta  improcedente  la  aplicación  del  principio  de favorabilidad con ocasión del  tránsito  legislativo,  en  cuanto  los  preceptos  del  país requerido no son  objeto    de   aplicación   por   parte   del   Estado   reclamante1.   

ISMAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ  es  solicitado  para  dar respuesta a la resolución de acusación  sustitutiva  N° S1 06 Cr. 516 (JSR) dictada por el Gran Jurado ante el Tribunal  de  Distrito  de los Estados Unidos para el Distrito Meridional de Nueva York el  7  de febrero de 2007, en la que se le atribuyen conforme la Nota Verbal 0711 de  15  de  marzo del mismo año, cargos de concierto para cometer delitos federales  de  narcotráfico  señalados  en  la acusación en los términos que se dejaron  transcritos al inicio del concepto.   

Las  normas  que  consideran  violadas  las  autoridades  de ese país, de acuerdo con los cargos uno y dos formulados por el  Tribunal  de  Distrito para el Distrito Meridional de Nueva York corresponden al  Título  21,  Secciones  812, 841(a)(1), 841(b)(1)(A), 846, 952, 959, 960(a)(1),  960(a)(3), 960(b)(1)(A) y 963 del Código de los Estados Unidos.   

         

Disposiciones legales que de acuerdo con los  documentos allegados, tienen el siguiente contenido:   

         

“Título 21, Sección 812  

          Tabla de sustancias controladas   

         (a) Establecimiento   

Se  tienen  establecidas  cinco  tablas  de  sustancias  controladas,  a las que se les denominará Tablas I, II, II, IV y V.  Al  principio  dichas  tablas  constarán  de  las sustancias enumeradas en esta  sección.  Se  actualizarán  y  se  publicarán  en  forma semestral durante el  período  de dos años que se inicia un año después del 27 de octubre de 1970;  posteriormente,  se  actualizarán y se publicarán en forma anual.***** Tabla I  ****  (b) A menos que sea específicamente excluido o que esté incluido en otra  tabla,  cualquiera  de  los  siguientes derivados del opio, isómeros y sales de  isómeros  estén  dentro  de  la  designación química específica: ……(10)  Heroína.   

Título 21, Sección 841  

         (a) Actos Ilícitos   

         Salvo  lo  que  se  autorice  en este subcapítulo, será ilegal que  cualquier  persona  con  conocimiento  de  causa  o  intencionadamente  – ***(1)  fabrique,   distribuya   o  dispense,  o  posea  con  intenciones  de  fabricar,  distribuir, o dispensar, una sustancia controlada;   

(b) Penas  

         

         Salvo  lo previsto en las secciones 859, 860 ó 861 de este título,  el  que  delinca en contravención a la sub-sección (a) de esta sección, será  castigado  con  las penas siguientes *** (1)(A) en el caso de una contravención  concerniente  a la subsección (a) de esta sección que se trata de – (i) un kilogramo o más de una mezcla  o  sustancia  que  contenga una cantidad perceptible de heroína;  ….. el  que  cometa  la  contravención a la ley será castigado con la pena de prisión  por  un  término  de  cuando  menos  diez  años  y  no  mayor  que  la  cadena  perpetua,****  con  una  multa  que  no  deberá  exceder de lo autorizado en el  título 18 o US $4.000.000***   

         Título 21, Sección 846   

         La tentativa y el concierto   

                    

                  El que intente  o  participe  en  un  concierto  para  cometer cualquier delito definido en este  subcapítulo  será castigado con las mismas penas que se prevén para el delito  cuya comisión era el objeto de la tentativa o el concierto.   

Título 21, Sección 952  

La    importación    de    sustancias  controladas   

(a)Sustancias  controladas  de la Tabla I o  II…   

                         Será  ilegal…importar  hacia los estados Unidos desde cualquier otro lugar fuera del  país  cualquier  sustancia  controlada de la Tabla I o II del subcapítulo I de  este     capítulo…                     

Título 21, Sección 959  

La  posesión, fabricación o distribución  de sustancias controladas   

                        (a)  La  fabricación o distribución con fines de importación ilícita   

                    Será ilegal  que  cualquier  persona  fabrique  o  distribuya  una sustancia controlada de la  Tabla  I  o  II  o  él  flunitrazepan  o  algún  químico listado –  (1)  con  intención  de  que  dicha  sustancia  o  químico  sea importado ilícitamente a los estados Unidos o a las  aguas  dentro  de  las doce millas de costa de los Estados Unidos; o *** (2) con  conocimiento  de  que dicha sustancia o químico será importado ilícitamente a  los  Estados  Unidos  o  a  las  aguas dentro de las doce millas de costa de los  Estados Unidos.   

                    

                        (b)  La  posesión,   fabricación  o  distribución  de  una  persona  a  bordo  de  una  aeronave****  Será ilegal que cualquier ciudadano de los Estados Unidos a bordo  de  cualquier aeronave o cualquier persona a bordo de una aeronave que pertenece  a  un ciudadano de los Estados Unidos o que es matriculado en los Estados Unidos  –   (1)   fabrique   o  distribuya  una  sustancia  controlada  o  un  químico listado; o (2) posea una  sustancia    controlada    o    químico    listado   con   la   intención   de  distribuirlo.   

                     (c)  Actos  realizados   fuera   del   territorio  jurisdiccional  de  los  Estados  Unidos;  competencia  territorial  ***  Esta  sección  está  pensada  para  extender la  competencia  a  actos  de  fabricación  o  distribución  cometidos  fuera  del  territorio   jurisdiccional   de  los  Estados  Unidos.  Cualquier  persona  que  contravenga  a  esta  sección  será  juzgada en el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos competente para el punto de entrada en donde esa persona ingrese  a  los  Estados  Unidos  o  en  el  Tribunal  de  Distrito  para  el Distrito de  Columbia.   

                     Título 21,  Sección 960   

                         Actos  prohibidos   

         (a)Actos Ilícitos   

El que – (1) en contravención a la Sección  951…  de este título, con conocimiento o intencionadamente, importe o exporte  una  sustancia  controlada,  (3)  en  contravención  a la Sección 959 del este  título,  fabrique,  posea  con  intenciones  de  distribuir,  o  distribuya una  sustancia  controlada,  será   castigado  de acuerdo con lo previsto en la  subsección (b) de esta sección.   

                    

(b)  Las  penas.  (1)  En  el  caso  de una  contravención  a  la  subsección  (a)  de  esta sección, que trata de– (A) 1  Kilogramo   o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenga  una  cantidad  perceptible de heroína,   

*** la persona que cometa tal contravención  a  la  ley  será  castigada  a  una pena de prisión por un término que no sea  menor  de  10  años  ni  mayor que la cadena perpetua ***, con una multa que no  deberá  exceder  de  lo  autorizado  de  conformidad  a  las  disposiciones del  capítulo  18  o  US  $  4,000.000  si  el  reo  es  individuo***,  o  con ambas  penas.   

         Título 21, Sección 963   

         La Tentativa y el concierto   

El  que intente o participe en un concierto  para  cometer cualquier delito definido en este subcapítulo será castigado con  las  mismas penas que se prevén para el delito, cuya comisión era el objeto de  la tentativa o concierto.   

Las  anteriores conductas por las cuales se  acusó   a   ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  se  encuentran  tipificadas  en  el  Código Penal Colombiano, de la  siguiente manera:   

Artículo  340  de  la  Ley  599  de  2000,  modificado  por  los  artículos  8° de la Ley 733 de 2002, 14 de la Ley 890 de  2004 y 19 de la Ley 1121 de 2006:   

“Concierto  para delinquir. Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de  cuatro  (4)  a  nueve (9)  años.   

Cuando   el  concierto   sea   para  cometer  delitos  de…  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas (…) la pena será de prisión de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta  treinta   mil   (30.000)   salarios   mínimos   legales   mensuales”.   

Artículo   376   de   la   Ley   599  de  2000,  modificado  por  el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso de autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título droga que produzca dependencia incurrirá en prisión de ocho  (8)  a  veinte  (20)  años  y  multa  de  mil  (1.000) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales mensuales”.   

Así  las  cosas,  al  cotejar  las  normas  invocadas  por  Estados  Unidos  como  país  requirente  con  las disposiciones  internas  de Colombia, fácilmente se advierte que la conducta de Concierto para  delinquir,  agravada  por  la  naturaleza  de  los  actos,  en este caso delitos  relacionados  con  el  narcotráfico,  al  igual que el Tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes  se  encuentran  penalizada  tanto  allí  como acá.   

Adicional a lo anterior, se observa que los  comportamientos  por  los  cuales  fue  acusado  ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  por  parte del Gran Jurado ante el  Tribunal  para  el  Distrito Meridional de Nueva York, se encuentran sancionados  en  la  legislación  punitiva  de  Colombia  con  pena privativa de la libertad  superior a cuatro (4) años.   

En  suma,  estima  la Sala que se encuentra  satisfecha  la  exigencia  de  la  doble  incriminación,  dado que, además, la  mencionada    conducta    no    corresponde    a   delitos   políticos   o   de  opinión.   

En cuanto se refiere a que en la acusación  también  se incluyen sanciones de decomiso de conformidad con las disposiciones  legales  del  país requirente, las cuales buscan concretar esa medida sobre los  bienes  adquiridos  con ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los  anteriores  delitos  y  si  dichos  bienes no estuvieren disponibles sobre otros  bienes  del  acusado,  preciso  es  señalar  que  dicha  mención  no puede ser  entendida en estricto sentido como un cargo.   

En  efecto,  como  ya ha tenido ocasión de  expresarlo  esta  Corporación en situación similar2,  el  señalamiento de la pena  de  decomiso  no  comporta  imputación  alguna, sino a lo sumo el anuncio de la  consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en los delitos por cuya comisión se acusa  al  requerido, tema ajeno a la solicitud de extradición y que, por tanto, no se  encuentra  comprendido  dentro  de  la  temática  de  la  cual debe ocuparse el  concepto que corresponde emitir a la Sala.   

4.           Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.   

Al  respecto, compete a la Sala señalar en  el  concepto  si  el  acto  judicial  por  cuyo  medio  se acusa al reclamado en  extradición  en  el  Estado  requirente  es  equivalente  a  la  resolución de  acusación propia del sistema procesal colombiano.   

Según  se ha señalado en forma reiterada,  no  se  trata  de  una  identidad  entre  ambas  decisiones  judiciales, pues lo  importante  es  establecer  que  con  ellas  se  abre el paso al juicio donde se  debatirá  la  acusación,  que en tal pieza procesal aparezca un relato sucinto  del  comportamiento  imputado  con  especificación  de  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  y  su  calificación  jurídica, con el correspondiente  señalamiento de los preceptos aplicables.   

Como  sin  dificultad  puede observarse, es  evidente  que  la  acusación sustitutiva N° S1 06 Cr. 516 (JSR) dictada contra  ISMAEL  JIMÉNEZ SÁNCHEZ por  el  Gran  Jurado convocado, por el Tribunal Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Meridional  de  Nueva  York  al  igual  que  ocurre con la demanda  acusatoria  en el ordenamiento interno colombiano, marca el comienzo del juicio,  en  el  cual  el  acusado tiene la oportunidad de controvertir las pruebas y los  cargos por los cuales se le acusa.   

Además,   según   la   documentación  debidamente  aportada  por  vía  diplomática,  autenticada  y  traducida,  las  acusaciones  señalan  los  cargos  imputados  y  las  disposiciones  del  país  requirente  que  se  estimaron  violadas;  también  aparecen  relacionados  los  lugares  de ocurrencia de los comportamientos (importar  a  los  Estados  Unidos  desde  un  lugar fuera del país un kilogramo y más de  mezclas  y  sustancias  que  contenían  una  cantidad  perceptible de heroína;  fabricar,  poseer  y  distribuir  en  los  Estados Unidos un kilogramo y más de  mezclas    y   sustancias   que   contenían   una   cantidad   perceptible   de  heroína),     y     su     época    (Comenzando  en  2004  o  alrededor  de  esa  época  a más tardar y  continuando   hasta  enero  de  2007  o  alrededor  de  esa  época),  así  como el nombre del acusado, ISMAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  y  los datos que permiten su plena  identificación.   

También  se  allegaron  las  declaraciones  juradas   de  Sarah  Y  Lai,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Nueva York,  asignada  a  la  Unidad  de  Narcotráfico  Internacional de la Fiscalía de ese  país   y   de   Philip   A   Klemick,   Agente   Especial   de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA),  declaraciones   que   apoyan   la   actuación   y  señalan  el  compromiso  de  responsabilidad  del  requerido,  luego  es  evidente  la  equivalencia entre la  acusación  emitida  por  el  Gran  Jurado  ante  el  Tribunal  para el Distrito  Meridional  de  Nueva  York, y la establecida en nuestro sistema; obviamente, se  trata de una equivalencia material y no de identidad de formas.   

         Por   tanto,   estima  la  Sala  que  esta  exigencia  se  encuentra  acreditada,  pues las acusaciones del Gran Jurado que acompañan la petición de  extradición,  son equivalentes a la acusación de que tratan los artículos 336  y 337 de la Ley 906 de 2004.   

Respuesta    al    escrito    de    la  defensa   

Examinado   el  libelo  allegado  por  la  defensora  de  oficio,  sin  dificultad  se  advierte  que  no  registra ningún  cuestionamiento  en torno a los precisos aspectos que debe examinar la Sala para  rendir  el  concepto  que  le compete en este trámite, y que la única crítica  que contiene recae sobre la figura de la extradición.   

         Sobre  el  particular  se  dirá  que la extradición constituye una  herramienta   de  cooperación  internacional  instituida  en  la  Constitución  Política   y  en  los  tratados  internacionales  válidamente  celebrados  por  Colombia,  en  cuyo  desarrollo la competencia que corresponde a la Corporación  está  circunscrita a la emisión del concepto a que se refiere el artículo 502  en   torno  a  los  específicos  temas  señalados  en  esa  preceptiva  legal.   

         

Siendo  así,  esta  actuación  no  está  llamada  a  servir  de escenario a discusiones relacionadas con la conveniencia,  utilidad  o  necesidad  de implementar el aludido mecanismo, aspectos todos cuya  ponderación  compete  únicamente  al  Gobierno Nacional, encargado por expreso  mandato  contenido  en  el  artículo 189 numeral 2º del ordenamiento superior,  del manejo de las relaciones internacionales.   

De conformidad con lo expuesto, coincidiendo  con  las  consideraciones  del  Procurador  Primero  Delegado  para la Casación  Penal,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL emite CONCEPTO  FAVORABLE  a  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano ISMAEL  JIMÉNEZ SÁNCHEZ, formulada por el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América a través de su Embajada en Bogotá  para  que  responda  por  los  cargos  uno  y  dos  consignados en la acusación  sustitutiva  N° S1 06 Cr. 516 (JSR) dictada por el Gran Jurado ante el Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Meridional de Nueva York, de  fecha 7 de febrero de  de 2007.   

Ahora   bien,   corresponde  al  Gobierno  Nacional,  como  lo  acotan  el colaborador del Ministerio Público y la defensa  oficiosa,  condicionar la entrega a que el extraditado no vaya a ser condenado a  pena  de muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que motivaron la solicitud  de  extradición,  ni  por  sucesos  anteriores  al  17 de diciembre de 1997, ni  sometido  a desaparición forzada, torturas, tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  a  la  sanción de destierro, cadena perpetua o confiscación,  conforme   lo   establecen   los   artículos   11,   12   y   34  de  la  Carta  Política.   

Adicional  a  lo  anterior,  corresponde al  Gobierno  Nacional  exigir  al  país  reclamante  que  en  caso  de un fallo de  condena,  tenga en cuenta el tiempo que ISMAEL JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  ha  permanecido  privado  de su libertad con  ocasión de este trámite.   

La  Sala  ha de indicar que en virtud de lo  dispuesto  por  el  numeral 2º del artículo 189 de la Constitución Política,  le  compete  al  Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente como supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

Comuníquese por Secretaría de la Sala esta  determinación      al      requerido      JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  a  su  defensora,  al  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación Penal y al Fiscal General de la Nación para lo de  su   cargo   con   relación   al   detenido   preventivamente   con   fines  de  extradición.   

Devuélvase la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                        ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Aclaración de voto  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                              JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                               JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes3 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”4   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce5,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Cfr.  Concepto del 22 de julio de 2004. Rad. 22206, entre otros.   

2  Concepto del 8 de junio de 2005. Rad. 23293.   

3 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

4  Sentencia C-1106/00.   

5 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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