27139(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27139  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                       

                                                            Magistrado  Ponente:   

ALFREDO    GÓMEZ    QUINTERO                            

                                       Aprobado acta No. 73   

                                       

Bogotá, D. C., dieciséis (16) de mayo de dos  mil siete (2007)   

VISTOS  

Resuelve la Sala el conflicto de competencias  negativo  suscitado  entre  el  Juez  Promiscuo  del  Circuito de Monterrey y el  Único  Penal del Circuito Especializado de Yopal, dentro del proceso que por el  delito  de  concierto para delinquir se adelanta contra NANCY MORALES DIAZ, LUIS  ALFONSO    JIMENEZ    RUIZ,    MAURICIO   OROPEZA   PEREZ   Y   WILFREDO   PEREZ  ARAUJO.   

ANTECEDENTES.   

La  Fiscalía  Cuarta  Especializada de Yopal  adelanto  la  correspondiente  investigación  cuyo  mérito  fue  calificado en  resolución  de  marzo  16  de  2005  acusándose  a los citados procesados como  autores del delito de concierto para delinquir.   

Ejecutoriada  tal  decisión, el asunto, para  efectos  de  surtirse  la  etapa  de  juzgamiento, se remitió al Juzgado Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal,  el  cual  fijó  fecha  para la  celebración  de  la audiencia preparatoria, el procesado PEREZ ARAUJO presentó  su  deseo de acogerse a sentencia anticipada; el despacho anteriormente nombrado  y  sin  resolver  tal  petición  declaró carente de competencia para adelantar  dicha  causa  por encontrar que de conformidad con el artículo 71 de la Ley 975  de  2.005  el delito de concierto para delinquir agravado del que la derivaba se  tipifica  como  sedición  cuyo  conocimiento concierne al Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Monterrey  a  donde  remitió  el  proceso  proponiendo  colisión  negativa.   

Recibido el asunto por este último despacho,  también  rehusó  su  conocimiento  por considerar que el proceso no cumple con  los  presupuestos señalados en la ley 975 y por consiguiente no puede acceder a  sus  beneficios.  El  conflicto fue resuelto por esta Sala (octubre 27 de 2.005)  atribuyéndole  conocimiento  al Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey con  respecto  del proceso que se adelanta contra NANCY MORALES, LUIS ALFONSO JIMENEZ  y  MAURICIO  OROPEZA  y  al  Juzgado  Único Penal del Circuito Especializado de  Yopal en relación con WILFREDO PEREZ ARAUJO.   

A raíz de la declaración de inexequibilidad  del  artículo  71  de la ley 975 de 2005, contenida en la Sentencia de la Corte  Constitucional  C-370  de  18 de mayo de 2006, el Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Monterrey,  después  de  resolver favorablemente las peticiones de libertad  provisional  presentadas POR NANCY MORALES DIAZ, LUIS ALFONSO MORALES RUIZ   y  MAURICIO  OROPEZA PEREZ y adelantada la audiencia preparatoria se declaró de  nuevo  incompetente  para continuar adelantado el proceso, por considerar que la  declaración  de  inexequibilidad del artículo 71 dejó sin piso la asignación  de  la  competencia  a  su  despacho,  dado que la conducta volvía a constituir  delito  de  concierto,  de  competencia  de  los jueces especializados, y que el  principio  de  favorabilidad  no  tenía  aplicación  frente  a  situaciones de  competencia.    

El   Juzgado   Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal  rechazó  los  argumentos del Juez remitente y ordenó  nuevamente  el  envío del proceso a la Corte para la definición del conflicto.  Manifestando  que  la  decisión  de  inexequibilidad de la Corte Constitucional  regía  hacia  el  futuro  y  que  los  casos que venían siendo juzgados por el  delito  de  sedición debían continuar siéndolo por el referido ilícito, así  como  los  procesos  tramitados  por  el  funcionario competente para conocer de  ellos,  es  decir,  los  juzgados  Penales  del Circuito ordinarios.     

CONSIDERACIONES  

De  acuerdo  con  lo  dispuesto  en el inciso  segundo  del  artículo  18  transitorio de la ley 600 de 2000, corresponde a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  conocer de los  conflictos  de competencia que se presenten en asuntos de la jurisdicción penal  entre  los  juzgados  Penales del Circuito Especializados y Penales del Circuito  ordinarios.   

La colisión de competencias resuelta por esta  Sala  en  decisión  de  27  de  octubre de 2005,  donde fueron actores los  mismos  Juzgados  que  ahora  promueven  el  nuevo  conflicto, para ese entonces  origen  de la controversia fue la entrada en vigencia de la ley 975 de 2005, que  en  su artículo 71 dispuso: “Sedición. Adicionase  al  artículo  468  del  código  penal  un  inciso  del  siguiente  tenor:  También  incurrirán  en  el  delito  de  sedición  quienes  conformen  o  hagan  parte de grupos guerrilleros o de autodefensa cuyo accionar  interfiera  en  el  normal  funcionamiento  del orden constitucional y legal. En  este  caso,  la  pena  será  la  misma prevista para el delito de rebelión”.   

La Corte en decisión mayoritaria, estimó que  el  conocimiento  de  los  asuntos  adelantados  por conductas constitutivas del  delito  de  concierto  para  delinquir,  que  pasaban  a  ser sedición, debían  continuar  siendo  juzgados  por  los  jueces  ordinarios,  salvo  que la única  actuación  pendiente  de  ser cumplida fuese la sentencia, en cuyo caso operaba  el  principio  de  prórroga  o retención de competencia. Múltiples fueron los  pronunciamientos  en este sentido, siendo uno de ellos el que ocupa la atención  de la Sala.    

Ahora,  con  ocasión  de  la declaratoria de  inexequibilidad  del  referido  artículo  71  de la ley 975 de 2005, el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey  -despacho al que la Corte le asignó el  conocimiento  del  asunto-  plantea  de nuevo el conflicto, en la pretensión de  que  la  Sala  estudie  el  punto  y  reasigne  el proceso al Juzgado Único del  Especializado    de    Yopal,  afirmando   que  los  motivos  que  determinaron  la asignación de la competencia a su despacho, perdieron vigencia  con  la  exclusión  del  ordenamiento  jurídico  de la norma que redefinía el  delito de sedición.     

Con  lo  anterior  se  determina  que  dicho  despacho  -Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Monterrey- está equivocado, pues  la  sentencia  C-370  de  18  de  mayo  de  2006,  por medio de la cual la Corte  Constitucional  declaró  inexequible  el artículo 71 de la ley 975 de 2005 por  vicios  de  procedimiento  en su formación, dejó en claro que esta decisión y  las  demás  que se adoptaron en el referido fallo regían  hacia el futuro  y  por tanto, que eran aplicables las reglas generales sobre efecto inmediato de  las   decisiones   de   la   Corte   Constitucional,   de   conformidad  con  su  jurisprudencia.   

Esto   significa  que  la  declaración  de  inexequibilidad  del citado precepto no cambia las situaciones consolidadas bajo  su  vigencia y por ende que el motivo que determinó el cambio de competencia en  el  presente  caso  -la  conducta  dejó  de  ser  concierto  para  erigirse  en  sedición-,  se  mantiene  inalterable.  De  suerte  que  las  decisiones que se  tomaron  en  materia procesal, relacionadas con la definición de la competencia  por  el  factor  funcional,  no  pueden menos de conservar su validez jurídica,  siendo  los  Juzgados  a  los  cuales  se  les  atribuyó  en  su oportunidad la  competencia  por  el  referido  motivo  los  llamados a seguir conociendo de los  procesos  adjudicados, a menos -desde luego- que sobrevengan situaciones nuevas,  diferentes  de  las  estudiadas,  que  determinen  su variación. Sobre el punto  precisó la Sala en ocasión anterior:   

“Finalmente debe dejar en claro la Corte que  todas  aquellas  colisiones  (numerosas  por  cierto)  que  con  anterioridad al  reseñado  fallo  de inconstitucionalidad fueron definidas por esta Corporación  mantienen  plena  vigencia,  como  que  (i)  fueron  adoptadas  por la autoridad  judicial   llamada  por  la  ley  a  ello,  (ii)  tuvieron  como  fundamento  la  legislación  aplicable  en su momento y (iii) esa asignación de competencia no  se  opone hoy día con los efectos benéficos que a lo largo de esta providencia  se            han            precisado”1.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Estarse  a  lo  resuelto  en  decisión  de  veintisiete  de  octubre  de  2005, donde se declaró competente para conocer de  este asunto al Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey.   

Entérese de esta decisión al Juzgado Único  Penal del Circuito Especializado de Yopal.   

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese, devuélvase y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

      

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

                                                                           

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Colisión 25797, 8 de agosto de 2.006     

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