23649(25-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23649  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  ponente   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  Aprobado  acta  No.  58     

Bogotá  D.C.,  veinticinco (25) de abril de  dos mil siete (2007)   

Decide la Corte el recurso extraordinario de  casación    interpuesto   por   la   defensora   del   procesado   MARIO   ALBERTO  LOPERA  HENAO  contra  la  sentencia  de  mayo  27 de 2004, por medio de la cual la Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Medellín, modificó la pena impuesta por el  Juzgado  3°  Penal  del Circuito Especializado, en el sentido de reducirla a 18  años  de  prisión, multa de 356.4 salarios mínimos legales mensuales vigentes  y  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de derecho y funciones  públicas  por  el  igual lapso al de la pena principal, como autor y penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos de concierto para delinquir a título de  líder   o   dirigente  de  grupo,  hurto  calificado  y  agravado  y  secuestro  simple    

En la misma sentencia fueron condenados MARIO  ANTONIO  BARRERA,  RICAURTE  DE  JESÚS  VARGAS  ESTRADA,  PEDRO  NELSON  BEDOYA  PINILLO,  FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ HENAO, FRANCISCO ELÍAS PALACIO MACÍAS, LUZ  ESTELA  GONZÁLEZ  ÁNGEL, NICOLAS ENRIQUE PALACIOS MORENO, CARLOS VERA FLÓREZ,  DAYRON  DE  JESÚS  ESPINEL  CARVAJAL,  WILDER  ARLEY DE JESÚS GARCÍA QUICENO,  GUSTAVO ALBERTO CIRO QUINTERO y GONZLO BEDOYA PINILLO.   

HECHOS  

En la sentencia de primera instancia, se hizo  la siguiente síntesis:   

“Toda  vez  que  miembros  de la Policía  Judicial  tenían conocimiento de que desde los bares: Club Social Oro Luz y los  Dos  Socios,  operaba  una  organización  delincuencial  dedicada  al  hurto de  automotores  cargados  con  mercancías que posteriormente eran comercializadas,  se  solicitó  a  la  Fiscalía  iniciara  la  respectiva  investigación  y  se  interceptaran   varias   líneas   telefónicas,   logrando   individualizar   e  identificar a las personas procesadas.   

Además,  del  concierto  para  delinquir,  dentro  del  presente  proceso  se  investigan las siguientes conductas punibles  ejecutadas  y  consumadas  en desarrollo del concierto para delinquir (sic) esas  conductas punibles son:   

1.- El 21 de septiembre de 2001 CARLOS VERA  FLÓREZ  denunció  que  transportaba mercancía de PRODUCTOS FAMILIA a las 9:30  de  la  mañana  y  a la altura del rió (sic) Medellín cerca del sector Zamora  dos  hombres  en  una  motocicleta  lo  intimidaron y lo obligaron a conducir el  rodante  hasta el parqueadero, sitio en el que se encontraba cuando llegaron los  policías.   

2.-  El  14  de  septiembre  de  2001 JORGE  WILLIAM  MESA  DURANGO  a  las  5:00  horas  conducía  un vehículo cargado con  mercancías  varias y cuando transitaba por la vía conocida como la variante de  Bello  a  la altura del puente sobre la Autopista (sic) Medellín-Bogotá varios  hombre  lo intimidaron, le ordenaron descender del rodante y lo detuvieron en la  orilla  del  rió  (sic) hasta las 7:30 horas cuando le permitieron abandonar el  lugar.   

3.-  El 14 de septiembre de 2001, NELSON DE  JESÚS  TABORDA BEDOYA A LAS 10:00 A.M., se desplazaba por el barrio Guayabal de  esta  ciudad  y  varias  personas  lo  amenazaron  y  despojaron de su automotor  cargado    con    telas    y    encajes,    reteniéndolo   durante   una   hora  aproximadamente.   

4.-  El  20  de  agosto  de 2001 a las 8:30  ROMÁN   DARÍO  MUÑOZ  VARELA  fue  despojado  de  un  vehículo  cargado  con  electrodomésticos,  tejas  de  Eternit  y  alambre de púas por parte de cuatro  personas  que lo intimidaron y lo retuvieron a él y al señor MARDOQUEO MOSCOSO  durante dos horas aproximadamente.   

5.- El 26 de octubre de dos mil a las cinco  de  la  mañana  JAIME ANTONIO MURILLO ZAPATA conducía un vehículo automotor a  la  altura  de  la  estación  del  Tren Metropolitano del Barrio Acevedo cuando  cuatro  personas  que  se desplazaban en motocicletas lo intimidaron con un arma  de  fuego,  lo  despojaron  del  rodante  cargado  con  vasos  desechables  y lo  retuvieron hasta las siete y treinta de la mañana.   

6.- Al practicar diligencia de allanamiento  y  registro  a  la residencia de MARIO ALBERTO LOPERA HENAO y RICAURTE DE JESÚS  VARGAS  ESTRADA  se  encontraron  bienes  consistentes  en Baxter Dianeal y unos  Minicaps  que  habían sido hurtados al señor ÓSCAR DE JESÚS DUQUE DUQUE el 5  de    julio    del    presente    año    a    las    8:45   A.M.   – se refiere al año 2001, aclara este  despacho  – en el barrio  Laureles  por  parte  de cuatro personas que se desplazaban en dos motocicletas,  reteniéndolo a él y al ayudante.   

7.- El 7 de septiembre de dos mil uno a las  9:45  horas  en el municipio de Bello GILBERTO DE JESÚS ESTRADA OLAYA conducía  el  vehículo  TKH  058,  a la altura de la estación del Tren Metropolitano fue  víctima  de  hurto  de  productos  alimenticios  La  Comarca  por parte de tres  personas,  dos  de  ellos  (sic) se desplazaban en motocicletas, lo retuvieron a  él  y  a  sus  dos  compañeros: ELÍAS y ALFONSO hasta las once de la mañana,  aproximadamente.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.- Con base en las pruebas practicadas en la  fase  de  la  investigación  preliminar,  la  Fiscalía  98  Delegada  ante los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Medellín  mediante  resolución del 13 de  noviembre  de  2001,  dispuso la apertura de la investigación, ordenando, entre  otras   diligencias  la  vinculación  mediante  diligencia  de  indagatoria  de  FRANCISCO  JAVIER  SÁNCHEZ HENAO, MARIO ALBERTO LOPERA  HENAO,  GONZALO  BEDOYA  PINILLO,  PEDRO NELSON BEDOYA  PINILLO,  WILDER  ARLEY  DE  JESÚS  GARCÍA  QUICENO, RICAURTE DE JESÚS VARGAS  ESTRADA,  GABRIEL  DE  JESÚS  MONTOYA  ARIAS,  NICOLAS  ENRIQUE PALACIO MORENO,  GUSTAVO  ALBERTO CIRO QUINTERO, DAYRON DE JESÚS ESPINEL SALAZAR, DEYBIN ALBERTO  GAVIRIA  BEDOYA,  MARIO  ANTONIO  BARRERA,  LUZ  STELLA  GONZÁLEZ,  CARLOS VERA  FLÓREZ  (fl.  560  c  #  1);  y, a través de declaratoria de persona ausente a  FRANCISCO  ELÍAS  PALACIO  MACÍAS (fl. 1824 c # 4) a quienes, la Fiscalía 113  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de Medellín, con resolución  del  30  de  noviembre  de  2001 (fl. 1139 c # 3) se les resolvió la situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva respecto de  SÁNCHEZ  HENAO, LOPERA HENAO,  BEDOYA  PINILLA Y VARGAS ESTRADA por el concurso de delitos de hurto y secuestro  simple.   

En  el  mismo  pronunciamiento se abstuvo de  imponer  medida  de  aseguramiento  respecto  de SÁNCHEZ HENAO, PALACIO MACIAS,  LOPERA HENAO, BEDOYA PINILLA,  GARCÍA  QUICENO,  VARGAS ESTRADA, MONTOYA ARIAS, PALACIO MORENO, CITO QUINTERO,  ESPINEL  SALAZAR,  GAVIRIA  BEDOYA  y  BARRERA  por el concurso de delitos hurto  calificado  en  la  modalidad  de  tentativa,  secuestro simple y concierto para  delinquir.  Impugnada  la  anterior  decisión  fue  confirmada por la Unidad de  Fiscalías   Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  mediante  resolución  del  16  de  enero  de  2002  (fl.  1326  c #  3).   

A instancia del procesado PEDRO NELSON BEDOYA  PINILLO,  el  30 de enero de 2002 se llevó a cabo la diligencia de formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada, aceptando los cargos por el concurso de  delitos  de  hurto  calificado,  concierto para delinquir y falsedad material en  documento   público,  excepto  por  el  delito  de  secuestro  simple  pues  no  participó  en  ellos  (fl.  1427  c  #  3),  operando  la  ruptura de la unidad  procesal.   

Mediante resolución del 17 de mayo de 2002,  la  Fiscalía  112 Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de Medellín,  le  resolvió  la  situación  jurídica de MARIO ANTONIO BARRERA con detención  preventiva  como  probable  autor  del  concurso  de delitos de triple secuestro  simple y hurto calificado y agravado (fl. 1737 c # 4)   

2.-   Perfeccionada   en   lo  posible  la  investigación,  fue  clausurada  la instrucción a través de la resolución de  julio  8  de 2002  (fl. 1931 c. # 4), procediéndose a calificar el mérito  de   la  actuación  sumarial  el  28  de  agosto  siguiente,  adoptándose  las  siguientes determinaciones (fl. 2009 c # 4).   

2.1.-   A  MARIO  ALBERTO  LOPERA  HENAO  se  le  dictó  resolución de  acusación  por  el concurso de delitos de de hurto agravado y falsa denuncia en  el   caso   de   productos   Familia  (1)  en  concurso con hurto y secuestro simple cometido en bienes de la  “Papelería,     pinturas     Pintuco,     botas     Grulla”    (2),  hurto y secuestro simple en el caso  de   los   “vasos   desechables”  (5),  hurto  y  doble  secuestro  simple  en los hechos cometidos sobre  bienes       de       los       “Laboratorios      Baxter”      (6),  hurto y triple secuestro en el caso  de    “Pastas    La   Comarca”   (7)   y   concierto   para   delinquir   agravado   por  ser  líder  o  dirigente.   

2.2.-  A GONZALO BEDOYA PINILLO se le acusó  como  coautor  de  los  delitos  de  hurto  y  falsa  denuncia  en  el  caso  de  “Productos  Familia”  (1)  y concierto para delinquir.   

2.3.-  A  PEDRO  NELSON BEDOYA PINILLO se le  acusó  por  las  conductas punibles de secuestro simple en el caso del hurto de  “Botas    Grulla,    papelería    y    pinturas    Pintuco”   (2) en concurso con secuestro simple en el  caso  de  los  “vasos desechables” (5).  Este procesado se acogió a sentencia anticipada por el delito de  hurto en ambos casos.   

2.4.-  FRANCISCO  JAVIER  SÁNCHEZ HENAO fue  acusado  por  los  delitos  de  hurto y doble secuestro simple en el caso de las  “telas,        láminas       y       electrodomésticos”       (4),  en  concurso  con hurto y secuestro  simple    en    el   hurto   de   los   “vasos   desechables”   (5)       y      concierto      para  delinquir.   

2.5.- A RICAURTE DE JESÚS VARGAS ESTRADA se  le  acusó  por las conductas delictivas de hurto y doble secuestro simple en el  caso   de   “Productos   Baxter”  (6) y concierto para delinquir.   

2.6.-  FRANCISCO  ELÍAS PALACIO MACÍAS fue  acusado  por  el  concurso  de  delitos  de hurto y falsa denuncia en el caso de  “Productos  Familia”  (1)  en concurso con concierto para delinquir.   

2.7.- WILDER ARLEY DE JESÚS GARCÍA QUICENO  y  GUSTAVO  ALBERTO  CIRO QUINTERO fueron convocados a juicio como coautores del  delito de concierto para delinquir.   

2.8.-  DAYRON  DE JESÚS ESPINEL SALAZAR fue  acusado   como  cómplice  en  el  hurto  agravado  de  “Productos  Familia”  (1).   

2.9.-  MARIO  ANTONIO  BARRERA  se le dictó  resolución  de acusación como coautor  de hurto y triple secuestro simple  en  el caso de “Pastas La Comarca” (7) en concurso con concierto para delinquir.   

2.10.-  A  CARLOS  VERA FLÓREZ se le acusó  como  coautor  de  hurto  agravado  en concurso con falsa denuncia en el caso de  “Productos      Familia”      (1).   

2.11.-  LUZ  STELLA  GONZÁLEZ  ÁNGEL  se  residenció  en  juicio  como  coautora  del  delito  de receptación en el caso  (1)   de   “Productos  Familia”.   

2.12.-  NICOLÁS  ENRIQUE PALACIO MORENO fue  convocado  a  juicio  como  determinador  del  delito  de  falsedad  material de  particular en documento público, agravado por el uso.   

2.13.-  Así  mismo,  se  les  precluyó  la  investigación  a  favor  de  NICOLÁS  ENRIQUE  PALACIO MORENO, WILDER ARLEY DE  JESÚS  GARCÍA  QUICENO,  DAYRON  DE  JESÚS ESPINEL VARGAS, RICAURTE DE JESÚS  VARGAS  ESTRADA,  MARIO  ANTONIO  BARRERA Y GUSTAVO ALBERTO CIRO QUINTERO por el  delito   de  hurto  de  la  “Papelería,  pinturas  Pintuco,  botas  Grulla  y  artículos    de    ferretería”   (2).   

2.14.-  Igual  decisión  tomó  respecto de  NICOLÁS  ENRIQUE PALACIO MORENO, GABRIEL DE JESÚS MONTOYA ARIAS, MARIO ALBERTO  LOPERA  HENAO,  RICAURTE  DE JESÚS VARGAS ESTRADA y PEDRO NELSON BEDOYA PINILLO  por     el     hurto    de    las    “Telas    y    encajes”    (3).   

2.15.-  En sentido similar, se pronunció la  Fiscalía  al  precluir  la  investigación  a favor de NICOLÁS ENRIQUE PALACIO  MORENO  por  el  hurto  de  “pastas  La  Comarca” y concierto para delinquir  (7);   además,   dictó  resolución  de  preclusión  de  la  investigación a favor de DAYRON DE JESÚS  ESPINEL  SALAZAR,  GABRIEL  DE  JESÚS  MONTOYA ARIAS y a DEYBIN ALBERTO GAVIRIA  BEDOYA por el delito de concierto para delinquir.    

La  resolución  de acusación cobró   ejecutoria   el   31  de  octubre  de  2002,  cuando  la Unidad de Fiscalías Delegadas ante el Tribunal Superior  del   Distrito  Judicial  de  Medellín,  desató  el  recurso  de  apelación  interpuesto contra el pliego de cargos (fl. 2118 c # 4)   

3.-  La  fase  de  la causa correspondió al  Juzgado  16  Penal  del  Circuito de Medellín, el que avocó conocimiento el 21  de   noviembre  de   2002, llevó a cabo las audiencias preparatoria y  de  juzgamiento;  empero,  el  26  de mayo de 2003 remitió, por competencia, el  proceso  a  los  Juzgados Penales del Circuito Especializados de esa ciudad, con  fundamento  en la inconstitucionalidad del Decreto 245 del 5 de febrero de 2003,  mediante    el   cual   se   había   prorrogado   el   estado   de   conmoción  interior.   

4.-  El  Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  Especializado  de Descongestión de Medellín profirió sentencia el 18 de   diciembre de 2003, en los siguientes términos:   

4.1.-    Condenó    a    MARIO  ALBERTO  LOPERA  HENAO a 19 años de  prisión  y  multa de 356.24 salarios mínimos legales mensuales vigentes por el  concurso  de  delitos  de  concierto  para  delinquir,  a  título  de  líder o  dirigente;  falsa denuncia, hurto agravado en el caso de “Productos Familia”  (1);  hurto  calificado  y  agravado  y  secuestro  simple, en el caso de la “Papelería, Pintuco, calzado  Grulla,  Ferretería”  (2),  en     el     caso     de     los     “Vasos    desechables”    (5), en el caso de “Laboratorios Baxter  y   Minicaps”   (6)   y  “Pastas     La     Comarca”     (7).   

4.2.- Condenó a MARIO ANTONIO BARRERA   a  13  años  de  prisión y multa de 306.24 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  como  coautor  del concurso de delitos de hurto calificado y agravado  por  su  participación  en  el  caso  de  “Pastas  La Comarca” (7)       y      concierto      para  delinquir.   

4.3.-  Condenó  a RICAURTE DE JESÚS VARGAS  ESTRADA  a  12  años  de  prisión  y multa de 314.57 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  como coautor del concurso de delitos de hurto calificado y  agravado  y  secuestro  simple  por  la  ilícita  apropiación  en  el  caso de  “Laboratorios  Baxter  y Minicaps” (6) y concierto para delinquir.   

4.5.- Condenó a PEDRO NELSON BEDOYA PINILLO  a  7  años  de  prisión  y  multa  de  300 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  como coautor del delito de secuestro simple en concurso homogéneo en  los   casos   de  la  “Papelería,  Pintuco,  calzado  Grulla”  (2)  y  de  los  “Vasos  desechables”  (5).   

4.6.-  Condenó a FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ  HENAO  a  14  años  de  prisión  y  multa  de 308.25 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  como coautor de los delitos de hurto calificado y agravado  en  concurso  con  secuestro simple atenuado por la apropiación ilícita de los  “Productos     de    Laboratorio    Baxter    y    Minicaps”    (6)   y   concierto   para   delinquir.   

4.7.-  Condenó  a FRANCISCO ELÍAS PALACIO  MACÍAS  y  a  GONZALO  BEDOYA  PINILLO  a  6  años de prisión y multa de 2.49  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, como coautores del concurso de  delitos       hurto       agravado,       falsa       denuncia      (1)   y   concierto   para   delinquir.   

4.8.- Condenó a  LUZ    STELLA    GONZÁLEZ    ÁNGEL   a  3  años y  6 meses de prisión y  multa  de  128.75  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, como coautora del delito de receptación.   

4.9.-  Condenó  a NICOLÁS ENRIQUE PALACIO  MORENO  a 3 años y 6 meses de prisión como determinador del delito de falsedad  material de particular en documento público, agravado por el uso.   

4.10.-  Condenó  a CARLOS VERA FLÓREZ a 5  años  de prisión y multa de 2.33 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  a  titulo  de  coautor  del  concurso  heterogéneo  de  hurto  agravado y falsa  denuncia (1).   

4.11.-  Condenó a DAYRON DE JESÚS ESPINEL  CARVAJAL  a 2 años y 6 meses de prisión como cómplice de hurto agravado en el  caso   de   “Productos  Familia”  (1).   

4.12.-  Condenó  a  WILDER ARLEY DE JESÚS  GARCÍA  y  a GUSTAVO ALBERTO CIRO QUINTERO a 41 meses de prisión por el delito  de concierto para delinquir.   

Así  mismo,  se  les  condenó  a  la pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de los derechos y funciones  públicas por el mismo lapso de la pena principal.   

5.-   Contra   la   anterior   sentencia  interpusieron  recurso  de  apelación  los  procesados  GONZALO BEDOYA PINILLO,  PEDRO  NELSON  BEDOYA  PINILLO, FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ HENAO, sus defensores,  el  procesado RICAURTE DE JESÚS VARGAS ESTRADA y los defensores de MARIO  ALBERTO  LOPERA  HENAO, WILDER ARLEY  DE  JESÚS  GARCÍA  QUICENO,  GUSTAVO  ALBERTO  CIRO  QUINTERO,  MARIO  ANTONIO  BARRERA, CARLOS VERA FLÓREZ y LUZ STELLA GONZÁLEZ ÁNGEL.   

6.- El 27 de mayo de 2004, la Sala Penal del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Medellín, profirió la sentencia de  segunda  instancia,  en  la  que  modificó  la  pena  impuesta  a varios de los  procesados,  confirmando  el  fallo  en lo demás, contra la que se interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación  por  RICAURTE DE JESÚS VARGAS ESTRADA y  FRANCISCO  SÁNCHEZ  HENAO,  así  como  por los defensores de GONZALO DE JESÚS  BEDOYA   PINILLO   y    MARIO   ALBERTO   LOPERA  HENAO;  sin  embargo,  la  mencionada  Corporación en  providencia   del   13   de   abril   de  2005,  declaró  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto por los procesados RICAURTE DE JESÚS  VARGAS  ESTRADA  y  FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ HENAO y ordenó la remisión de la  actuación  a  esta  Corporación  para  los fines del recurso extraordinario de  casación  interpuesto  a  favor  de  BEDOYA  PINILLO  y  LOPERA HENAO.   

7.-  Esta  Sala  de  la  Corte,  mediante  pronunciamiento  del  22  de  junio  de 2005, inadmitió la demanda presentada a  nombre  de GONZALO DE JESÚS BEDOYA PINILLO y, declaró ajustada la presentada a  nombre    del    procesado   MARIO   ALBERTO   LOPERA  HENAO.   

LA DEMANDA  

Al  amparo  de  la  causal  primera, cuerpo  segundo    la    defensora   del   procesado   LOPERA  HENAO    acusa    la   sentencia   de   violar   indirectamente   la  ley  sustancial,  al haber incurrido el juzgador en un  error  de  hecho,  proponiendo  seis cargos por falso juicio de identidad, en la  modalidad   “aditiva”  (principales) y seis por falso raciocinio (subsidiarios).   

1.- Cargo primero, falso juicio de identidad  al  apreciar  la  prueba  de interceptación telefónica en el caso 1° hurto de  “Productos Familia”.   

Con  el  propósito de demostrar el posible  error  en  que  incurrió  el  Tribunal  en la segunda instancia, transcribe las  interceptaciones  telefónicas de las conversaciones de MARIO y NELSON, haciendo  énfasis   en   que   el   Ad-quem   introdujo   2  elementos  extraños  a  las  transliteraciones  atinentes  al  caso número 1 consistentes en la “concertación  de  Mario  Alberto  Lopera Henao con los miembros  del  grupo  delincuencial,  y  la  calidad  de  líder  que  según el Tribunal,  ostentaba dentro de esa organización”.   

Sostiene que si se retiran del cuerpo de la  sentencia  objeto  de  examen  los  dos  elementos  ajenos  a  ella – la concertación y la calidad de jefe  de  la  banda  del  sentenciado -, necesariamente, el medio de convicción queda  reducido  a  lo  que  en  si mismo significa, pues la prueba no indica que MARIO  LOPERA  HENAO era el jefe de  la  banda ni estaba concertado con sus miembros para cometer delitos diversos de  manera sistemática.   

Insiste     en    que    LOPERA  HENAO  no tomó parte activa en el  apoderamiento  de  los  bienes  ajenos,  aunque sí estaba enterado de que otras  personas lo iban a llevar a la práctica.   

2.- Cargo segundo, falso juicio de identidad  al  apreciar  la  prueba de interceptación telefónica, en el caso 2° hurto de  “Productos     Pintuco,     Grulla,     Papelería     e     implementos    de  ferretería”   

Luego de transcribir las 6 interceptaciones  telefónicas  atinentes  al  caso,  refiere  que  el Tribunal incurrió en falso  juicio  de  identidad  al  adicionar  que MARIO ALBERTO  LOPERA  HENAO  se concertó para cometer las conductas  de  hurto,  secuestro,  concierto para delinquir, y porte de armas, pues ninguno  de   los   componentes   del   medio  de  convicción  indica  que  LOPERA       HENAO       “se  involucró  en  el apoderamiento”  de  los  bienes  hurtados  mediante  la  modalidad  de  secuestro y el empleo de  armas.   

Señala  que  ese elemento de prueba le fue  adicionado  a  las  conversaciones  telefónicas que él sostuvo con los autores  del hecho punible.   

Considera  que  al  extraer  el  agregado  constitutivo  de  error  de hecho por falso juicio de identidad, queda claro que  MARIO  LOPERA, aunque sabía  que  se  iban  a cometer esos delitos por partes de otras personas, sólo actuó  como   comprador   de   ellos,   como   receptador   de   bienes   ilícitamente  adquiridos.   

3.- Tercer cargo, falso juicio de identidad  al  apreciar la prueba de la interceptación telefónica en el caso 3° “hurto  de productos desechables”.   

En  desarrollo  del  cargo,  la  recurrente  transcribe  el  texto  de  las  interceptaciones  telefónicas relativas al caso  número  3,  para  resaltar que el falso juicio de identidad en que incurrió el  Tribunal  se presentó porque le agregó un elemento que la prueba objetivamente  no   tiene   en   el  sentido  de  que  MARIO  ALBERTO  LOPERA “estuvo involucrado  en el apoderamiento de vasos desechables”   

Aduce  que al extraerse ese “elemento   extraño”  (adición),  ella  queda  reducida  a  lo  que  originalmente  señala,  esto  es, que LOPERA habla de los productos desechables,  pero  no  de  que  esté concertado para hurtarlos y secuestrar al conductor del  camión  asaltado. En tales condiciones, el sentido del fallo debe cambiar, dado  que,  LOPERA  HENAO no puede  ser  considerado  como  uno  de los concertados para cometer estos delitos, sino  como receptador de los bienes hurtados.   

4.- Cuarto cargo, falso juicio de identidad  al apreciar el acta de allanamiento.   

Refiere  que  el  yerro en que incurrió el  Tribunal  en la sentencia de segunda instancia, consiste en la adición que hizo  al    analizar    el    acta    de    allanamiento,   pues   ella   “indica  que  a  Lopera  le  hallaron  en  su casa unos productos  hurtados.  Pero  no  dice que él era el cabecilla de la banda de asaltantes que  los hurtó”   

Señala  que  de  acuerdo  con  la  prueba  existente  a  MARIO  ALBERTO  LOPERA HENAO  le  hallaron en su casa unos productos Gatorade y Baxter, hurtados  al  señor  DUQUE  DUQUE;  sin  embargo,  el  acta  de  allanamiento no dice que  MARIO   LOPERA   fuera  el  cabecilla de la banda que los hurtó.   

Asegura  que si se le suprime el acta de la  diligencia  de  allanamiento  e  incautación  llevada  a  cabo  en  la  casa de  LOPERA  HENAO el “elemento  extraño”  que el Tribunal  le  agregó  el  medio  de  prueba  recupera  su  significado original, en estas  condiciones   solo  se  le  puede  deducir  responsabilidad  por  el  delito  de  receptación.   

5.- Quinto cargo, falso juicio de identidad  al  apreciar la prueba de la interceptación telefónica en el caso No. 7 hurtos  de “Productos La Comarca”.   

Luego  de  transcribir  el  texto  de  las  conversaciones  interceptadas,  señala que en las sentencias de instancia se le  introdujo  un  elemento  extraño  al  sentido  de la prueba original, cuando se  afirmó   que  LOPERA  HENAO  “estuvo  involucrado  en  el  apoderamiento  de los  productos…La  Comarca”, dado que, este elemento no  está contenido en el diálogo telefónico transcrito.   

Resalta  que  si  se  retira  ese  elemento  extraño,  la  prueba  queda  reducida  a  su condición original, es decir, que  MARIO  LOPERA , a través de  esa   grabación,   se   muestra  interesado  en  comercializar  una  mercancía  ilícitamente    adquirida,    de   donde   se   desprende   que   actuó   como  receptador.   

6.-  Cargo sexto, falso juicio de identidad  en   la   apreciación  de  la  prueba  indicativa  del  hurto  de  “Productos  Serviordeño”.   

Con  base en la transcripción del texto de  cuatro  interceptaciones  telefónicas  y la apreciación que de las mismas hizo  el   Tribunal,  sostiene  que  del  ejercicio  comparativo  no  se  infiere  que  MARIO  LOPERA  haya  tomado  parte  en  el  apoderamiento  de  las  mercancías,  pues  ese ingrediente se lo  agregó    el    Tribunal    para    sustentar   el   cargo   por   “concertación,    secuestro,    hurto    y   porte   ilegal   de  armas”.   

Señala  que  si  se le suprime el elemento  “concertación” añadido  por  el  Tribunal  en  la  sentencia de segunda instancia, la prueba recupera su  estado   original,   debiéndose   inferir  que  MARIO  LOPERA  actuó como comercializador de esa mercancía,  pero  ello  no  implica  que  haya  hecho  parte  de la banda de asaltantes, por  consiguiente    la    sentencia    debió    dictarse    por    el   delito   de  receptación.   

7.-  Cargo  primero  (subsidiario)  falso  raciocinio  en la apreciación constituida por las interceptaciones telefónicas  del caso 1° hurto de “Productos Familia”.   

Asegura  que el Tribunal en la sentencia de  segunda  instancia  violó  el principio lógico de implicación. Explica que un  argumento  se  compone de tres elementos, a saber: 1.- Un punto de vista, que es  la  proposición  en que está sintetizada, de manera tácita o expresa la tesis  que  el  sujeto  cognoscente quiere defender; 2.- Una fundamentación; que está  conformada  por  las  razones que sustentan ese punto de vista, a los enunciados  que  le  dan  entidad  y  se  les conoce con el nombre de premisas que surgen de  hecho,  opiniones, creencia, evidencias o testimonios; y, 3.- Un garante, que es  un  principio  cuya  validez se presume aceptada en la sociedad: Los garantes se  basan   en  leyes,  normas  sociales,  convenciones  culturales  y  conclusiones  racionales,  está  fundado  bien  en un principio de la lógica o del derecho o  una ley de la ciencia o una máxima de la experiencia.   

Sostiene  que  el  Tribunal  desconoció el  “principio   lógico  de  implicación”,    pues    concluyó    que   LOPERA  HENAO,  por  el  hecho  de  haberse comunicado con los  autores  materiales  de  los  delitos  y  por  haberse  mostrado  interesado  en  comercializarlos,     hacía     parte     del     grupo     de     “piratas   terrestres”,   dando  por  demostrado  una  falacia  en  el  sentido de que LOPERA  HENAO  estaba  concertado  con  ello y era parte de la  pandilla.   

Considera  la recurrente que tales premisas  no  son  pertinentes  con  lo  que  se quería probar, por eso de acuerdo con el  principio  de  implicación  se  debe  aceptar  que  el sentenciador en lugar de  apoyarse  en  él,  lo  sustituyó  por la falacia de la conclusión inatinente,  desatendiendo las reglas de la sana crítica.   

Precisa que si se reconoce esta falta contra  uno     de    los    componentes    de    la    sana    crítica    –              “principio  lógico  de  implicación”  -,  el  viraje  del  sentido  del  fallo  es  sustancialmente  significativo, en  consecuencia,     debe     admitirse    que    MARIO  LOPERA no actuó de manera concertada como miembro del  grupo  de  asaltantes,  ni  que era su jefe, razón por la cual debe ser acusado  por receptación.   

8.-  Segundo  cargo  (subsidiario)  falso  raciocinio  en la apreciación de la prueba de las interceptaciones telefónicas  relativas al hurto de “Productos Pintuco y otros”.   

Luego  de  transcribir  el  texto  de  las  transliteraciones  de  las  interceptaciones telefónicas relativas al caso y de  la  apreciación  que  de  las  mismas  hicieron  los funcionarios de instancia,  considera  que  en  el  ejercicio argumentativo se violaron dos principios de la  lógica:    “el   de   necesariedad   y   el   de  implicación.”   

La  vulneración  del  primer principio, la  ubica   en  la  pretensión  de  establecer  una  relación  lógica  entre  dos  posiciones,    sin    que    ella    exista;    es    decir,   si   LOPERA  habló  por teléfono con NELSON y  si  además en su casa se decomisó mercancía de la que había sido hurtada por  Nelson    y    sus   compinches   “necesariamente,  apodícticamente,  Lopera  tuvo  que  haber  sido  uno  de  los  miembros  de la  concertación  delictiva”, en lugar de utilizar como  garante     “el     principio     lógico     de  implicación”,  se  valió  de  una falacia. De esta  manera, el argumento perdió toda validez lógica.   

A  juicio de la recurrente, para probar que  LOPERA  HENAO  actuó  como  receptador,  era  suficiente  que hablara con NELSON y que se hubiera decomisado  mercancía  de  la  que  éste  y  sus  asociados se habían apoderado, pero esa  premisa   no  podía  ser  elevada  a  la  calidad  necesaria  para  probar  que  LOPERA   fue  uno  de  los  miembros de esa empresa delictiva.   

Así    mismo,    aduce   se   vulneró  “el  principio  lógico  de implicación, porque el  garante   del   argumento   está   fundado  en  una  verdadera  falacia  de  la  división”,   que   consiste   en  asumir  que  las  propiedades  del  todo,  son  compartidas  por  cada  uno de los componentes por  separado,  es  decir,  consiste  en  dar  por  hecho  que  si  NELSON y su grupo  hurtaron,  secuestraron,  se  concertaron para cometer delitos y portaron armas,  LOPERA HENAO por haberse dado  la  circunstancia de que habló por teléfono con NELSON y le decomisaron uno de  los  bienes  de  los que habían hurtado, necesariamente, hurtó, secuestró, se  concertó  para  cometer  de  delitos  y  portó  armas  de  fuego  para defensa  personal.   

Refiere  que  si se acepta que el argumento  del  Tribunal  es  falaz,  es  decir,  que no está constituido por “el     principio     lógico     de     implicación”,  sino  en  paralogismo de afirmación, tiene que concluirse que  MARIO  LOPERA sólo puede ser  enjuiciado como receptador.   

9.-  Tercer  cargo  (subsidiario),  falso  raciocinio  en la apreciación de las interceptaciones telefónicas del hurto de  “productos desechables”   

     

Refiere  que el raciocinio del Tribunal, en  la  sentencia  de  segunda  instancia,  se  apartó  de  las  reglas  de la sana  crítica,  especialmente  “el  principio lógico de  implicación”,   al   señalar   que   “entre   los  que  intervinieron,  estaba  Mario  Alberto  Lopera  Henao”…   y  que  Mario  Alberto  Lopera  Henao  estuvo  involucrado  en  el  apoderamiento  de  …  vasos  desechables”, pues es  notorio  la  falta  de  estructura  en el proceso argumentativo, dado que, de la  interceptación   telefónica   anotada,  no  surge  que  Lopera  Henao  hubiera  intervenido  en  el  apoderamiento del cargamento de vasos desechables como jefe  de    la   banda   y,   menos   aún,   que   estuviera   concertado   con   los  asaltantes.   

Puntualiza  que  el  hecho  de que se hayan  hurtado  miles  de  vasos  desechables, no implica que esta persona por haberlos  comercializado,  estuviera  involucrada en el apoderamiento, pues su conducta es  posterior a este acto.   

Insiste     en    que    LOPERA  HENAO  no  puede  ser condenado en  calidad  de  concertado  para  cometer  delitos  y, menos aún, como jefe de una  banda  de  asaltantes,  lo  que significa que la prueba no puede extenderse, sin  caer en juicio apriorístico, hasta ese extremo.   

Refiere  que  si  se tiene en cuenta que el  delito  ya  se había consumado, cuando se produjo la comunicación entre NELSON  y   LOPERA  claramente  se  observa  que la presunción de que éste participó en el apoderamiento, resulta  ajeno  a  la  lógica  como  elemento  de conexión entre el punto de vista y la  fundamentación.  Agrega,  que  el  hecho de que LOPERA  HENAO  haya  hablado  con  los  autores materiales del  delito  luego  de  consumado  y  que además, haya mostrado interés en poner en  venta  la  mercancía, no prueba que él haya participado en el apoderamiento de  esos  bienes,  en  el  secuestro de los conductores de los vehículos en que los  transportaban y en el porte de armas como medio de intimidación.   

10.-  Cuarto  cargo  (subsidiario)  falso  raciocinio  al apreciar las interceptaciones telefónicas relativas al hurto del  “Productos Gatorade y Baxter”   

La  recurrente  enfoca  el  yerro  que  le  atribuye  al  Tribunal,  en  la  apreciación  del  acta  de  la  diligencia  de  allanamiento  llevado  a  cabo  en  la  casa  de LOPERA  HENAO  a  través  de  la  cual se pudo establecer que  éste guardaba en su casa algunos de los bienes hurtados.   

Recuerda  que  esa  falacia, en lógica, se  denomina  falacia  de  la  conclusión  inatinente,  que  consiste  en pretender  sustraer   una  conclusión  particular  apelando  a  premisas  que  no  guardan  relación  con  esa  conclusión. Precisa que del decomiso de los bienes en casa  de  MARIO  LOPERA  no  puede  concluirse  necesariamente  que  él  hurtó,  secuestró  y  portó  armas y se  concertó para delinquir.   

Señala  que si ese argumento se excluye de  la  sentencia,  en  razón  a  que  no  se ciñe a las reglas de la lógica, por  fuerza  ocupará  su  lugar  el  argumento  lógico  que  desliga a LOPERA  HENAO con los delitos de secuestro,  porte  de  armas,  hurto  y  concierto para delinquir, por consiguiente el cargo  sólo sería por receptación.   

11.-  Quinto  cargo  (subsidiario)  falso  raciocinio con relación al hurto de “Productos La Comarca”.   

Refiere  la  casacionista  que  el Tribunal  incurrió  en  un  error  de  hecho por falso raciocinio al apreciar las pruebas  relativas   a   la  transliteración  de  las  conversaciones  interceptadas  en  relación  con  el  hurto  de  “Productos  La  Comarca”, dado que, violó el  principio lógico de implicación.   

Sostiene,  en  consecuencia,  que  de  la  interceptación  telefónica no surge que contra LOPERA  HENAO  haya  prueba  directa  de su concertación para  secuestrar,  hurtar y portar armas; por consiguiente, dar por probado ese hecho,  sin  estarlo,  implica  establecer  la  conexión  entre  el punto de vista y la  fundamentación   por   medio   de   garante  ajenos  a  los  principios  de  la  lógica.   

Asegura  que  el  Tribunal  recurrió a una  falacia  para  sustentar  una  conclusión  mediante  premisas  que  no  guardan  relación  con  ella,  desconociendo  “el principio  lógico  de  implicación” y, por ende, contrariando  los  pilares  de  la sana crítica. Agrega, que demostrado el yerro, es evidente  que MARIO LOPERA solo puede ser acusado por receptación.   

12.-   Sexto  cargo  (subsidiario)  falso  raciocinio  en la apreciación de las interceptaciones telefónicas del hurto de  los productos “Serviordeño”.   

    

Refiere  que  la  tesis  del  Tribunal gira  alrededor  de que MARIO LOPERA  hizo  parte  del  grupo de asaltantes, por concertación, en la materialización  en   los   delitos   de   secuestro,  hurto,  porte  de  armas  y  receptación,  fundamentándose  en que la mercancía en venta fue más tarde ofrecida en venta  por   MARIO   y,  que  esa  mercancía  fue  recuperada luego en “el famoso piso  de la ladrillera”.   

A  juicio  de  la  recurrente,  el  garante  utilizado  por  el  sentenciador,  no  está  constituido por un principio de la  lógica   o   del   derecho,   una   ley  de  la  ciencia  o  una  regla  de  la  experiencia.   

“La falacia o paralogismo”,  consiste  en  pretender  sustentar  una  conclusión  apelando  a  premisas  que  no  guardan  relación con ella. “Del  hecho    de    que   Lopera   haya   ‘ofrecido       en       venta       la       mercancía’   y  que  esos  bienes  hayan  sido  ‘decomisados en el famoso  piso  de  la  ladrillera’,  no  se  sigue,  por  implicación entre el consecuente y el antecedente, que él  haya  participado,  en  calidad  de  concertado,  en  el  apoderamiento  de  los  productos  Serviordeño.  En  este  caso, no cabe, ni forzosamente, el principio  lógico   de   implicación.  Por  eso  el  Tribunal  apeló,  para   darle  apariencia  de  logicidad  a  su  argumento,  a  una  ley  de paso, a un garante  espurio”.     

Sostiene que lo que las premisas señalan es  que   LOPERA  actuó  como  receptador,  pues  si se hubiera observado el principio lógico de implicación,  no  se  habría  afirmado que MARIO hacia parte, en calidad de concertado, de la  banda que hurtó, secuestró y portó armas.   

De  esta  manera  precisa,  que  el  falso  raciocinio  ha  tenido  efecto  negativo  sobre el sentido del fallo, pues si se  razona   conforme   a   los  principios  de  la  lógica,  debe  concluirse  que  MARIO  LOPERA  fue autor del  delito de receptación.   

Por  lo anterior, solicita a la Corte casar  la  sentencia demandada y, en consecuencia, declarar la nulidad de la actuación  a partir, inclusive, de la resolución de acusación.   

CONCEPTO   DEL   MINISTERIO   PÚBLICO   

Luego  de someter la demanda presentada por  la   defensora  del  procesado  MARIO  ALBERTO  LOPERA  HENAO  a  los  rigores de la metodología inherente al  recurso  extraordinario  de  casación  de  acuerdo con los reiterados criterios  expuestos  por  esta Sala de la Corte, considera que el desarrollo argumentativo  de  la  demandante,  solo  apunta  a  que  se  le  otorgue  credibilidad  a  las  explicaciones  suministradas por su defendido, frente al hallazgo que se hiciera  de  los  elementos  hurtados  y  encontrados en su casa, a lo que replica que de  esta  prueba  no  se  deduce que él era cabecilla de la banda de asaltantes que  los hurtó.   

Con  el propósito de abordar el estudio de  los  cargos,  el  Ministerio  Público,  transcribe apartes de las sentencias de  instancia   que  le  permite  arribar  a  la  conclusión  de  que  MARIO  LOPERA  no era un simple receptador  de  elementos  hurtados,  sino  que  coordinaba las acciones delictivas, como un  verdadero jefe de la organización criminal.   

Señala  que  la  demandante se opone a las  conclusiones  de la sentencia de segunda instancia, aduciendo que es ilógica la  inferencia     de     responsabilidad    de    MARIO  LOPERA  con  base en la prueba existente, porque tales  deducciones  terminan  siendo  creación del juzgador y da a entender que de los  indicios  el  Tribunal  se  formó  su  propio  juicio sobre la concertación de  MARIO ALBERTO LOPERA HENAO en  calidad  de líder de un grupo de personas para apoderarse de mercancías que se  transportaban  en camiones; sin embargo, con sus argumentos no logró desvirtuar  las  contundentes  conclusiones  de  responsabilidad  penal que se derivan de la  prueba  valorada  en  conjunto,  siendo  las  interceptaciones telefónicas y el  allanamiento  y  registro  en  la  residencia  de MARIO  LOPERA  elementos de prueba fundamentales para inferir  su participación en la empresa delictiva.   

En relación con el delito de concierto para  delinquir  y  el hurto al camión con “Productos La Comarca”, refiere que el  Tribunal  hizo  referencia  a las funciones delictivas que realizó MARIO  LOPERA donde le asigna el transporte  de  la  mercancía  a  MARIO  ANTONIO BARRERA (A. Cachón) y expone el juzgador:  “Mario  Alberto  Lopera  Henao  no iba a enviar con  Barrera  dos  viajes  de  productos “La Comarca”, si no tuviese confianza en  él;  precisamente  la  tenía  porque  era una de las personas que dentro de la  organización hacía el movimiento de la mercancía.”   

Considera  el  Ministerio  Público  que se  demostró  procesalmente  que varias personas se concertaron para delinquir, con  permanencia  en  el  tiempo y entre ellas MARIO ALBERTO  LÓPEZ  HENAO quien actuó como uno de los jefes de la  banda  delincuencial,  situación que se extracta de lo dicho por NELSON BEDOYA,  en  una  de  las  conversaciones  en  el  caso  1, cuando expresó: “…   Ah  entonces  usted  manda  Alberto  listo…  y  pregunta  Nelson….  Entonces  lo…lo  espero aquí en el bar… y responde Mario… Eso  se sabe no se mueva de ahí”.    

Señala que una de las pruebas esenciales de  la   concertación  y  actuar  ilícito  entre  los  procesados  es  el  rastreo  telefónico  que  realizó  la  Policía Judicial a dicho grupo de personas para  los  meses  de  agosto  y septiembre de 2001, cuya transcripción fue anexada al  proceso   como  prueba  documental  de  la  cual  se  presume  su  autenticidad.   

Para el Ministerio Público es claro que del  estudio  del  fallo  acusado se evidencia que el Ad-quem procedió a cotejar las  pruebas  con  el  fin  de  ver  su  relación interna y su correspondencia, para  obtener  así  la  conclusión de la verdad que ofrecen las mismas; en esa labor  es  de  recibo  que  se  pueda tomar parte de una prueba para complementarla con  datos  probatorios de otros medios, acoger unas y desechar otras, para construir  la verdad judicial.   

Finalmente,  advierte  que  la actividad de  comercialización  y  venta  de la mercancía hurtada, no era de tarea exclusiva  de  MARIO ALBERTO LOPERA HENAO  porque  varios  de  los coprocesados también ofrecían y negociaban mercancía,  como   por   ejemplo,   FRANCISCO   JAVIER   SÁNCHEZ   comercializó  productos  agropecuarios  y  ofreció  en  venta  “Tordón” y hasta papel para envolver  comida,  el  cual  hacía  parte  de  la  carga que llevaba el camión con vasos  desechables.   Así   mismo,   en   las   negociaciones   de  los  productos  de  “Serviordeño”     también     participaron    JUAN    y    PEDRO    NELSON  BEDOYA.   

Las anteriores circunstancias, entre otras,  fueron  el  sustento  fáctico  de  la sentencia impugnada, por consiguiente, la  pretensión  de  la  recurrente  de  imponer su propio criterio en manera alguna  desvirtúa la legalidad de las decisiones de instancia.   

Considera,  el  Ministerio  Público,  en  consecuencia,  que  el  conjunto de la prueba permite inferir en forma razonable  que  el  procesado fue solidario en el quehacer delictivo y que tras acuerdo con  otros,  su  aporte y reparto de roles fue determinante para lograr los objetivos  de  la  empresa  delictiva,  razón  por  la  cual  el  fallo  debe mantenerse y  desestimar las pretensiones de la demandante.   

Por  lo  anterior,  solicita  a la Corte no  casar la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La   recurrente   pretende   socavar  los  fundamentos  del  fallo condenatorio que afecta a MARIO  ALBERTO  LOPERA  HENAO,  sobre  la base de que la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Medellín, incurrió en  violaciones  en  la apreciación probatoria, como que, le endilgó la incursión  en  falso  juicio  de  identidad,  en  6  cargos,  en  la  apreciación  de  las  transliteraciones  de  las  interceptaciones  telefónicas  y,  en  seis  cargos  subsidiarios,  por  falso  raciocinio en la valoración de las transliteraciones  de  las  interceptaciones  telefónicas y del acta de allanamiento practicado en  la  residencia  del  procesado LOPERA HENAO.   

Como quiera que los reproches se afianzan en  errores  cometidos por los juzgadores de instancia en la valoración probatoria,  la  Sala  abordará el estudio de las censuras de manera mancomunada orientada a  establecer  si  a la recurrente le asiste razón al impugnar el fallo de segundo  grado.   

En  el caso sometido a consideración de la  Sala,  es  evidente  que  el  Tribunal  al  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la sentencia proferida por el Juzgado 2° Penal del Circuito  de  Descongestión  de  Medellín,  abordó  con  la  serenidad,  ponderación y  concreción  necesaria,  el  estudio  de  los medios de convicción allegados al  proceso  que  dan cuenta de las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que se  desarrollaron  los múltiples hechos delictivos  de que se tuvo noticia por  informaciones  anónimas  recibidas  por las autoridades, sobre la existencia de  una  presunta  banda  integrada,  al  parecer,  por  25  personas dedicadas a la  piratería  terrestre,  la  cual  coordinaba sus actuaciones ilícitas desde los  bares  denominados  como  “Oro  Luz”  y  “Los dos Socios” ubicados en el  perímetro urbano de la ciudad de Medellín.   

A  partir  de esas informaciones se dispuso  adelantar  un  operativo  dentro del cual se autorizaron las interceptaciones de  los  teléfonos  2676557  ubicado  en  la  residencia del procesado MARIO  ALBERTO LOPERA HENAO de la calle 105  No.  64-54  de  la  nomenclatura  urbana  de  Medellín  y  los abonados 5120468  correspondiente  al  bar  “Oro  Luz” y 5140682 del establecimiento comercial  “Los  dos  socios”,  además, del distinguido con el número 4625023 ubicado  en  la  carrera  52  número  120-063  lugar  donde  funciona la chatarrería de  GONZALO  y  habitado por NELSON, detectándose algunas conversaciones en las que  se  trató  sobre  la  posibilidad  de  la  comercialización  de  los productos  hurtados y de los lugares donde, eventualmente, serían guardados.   

Adviértase,  entonces,  que en el trasegar  delincuencial  de  la  organización  incursionaron  en el delito de hurto sobre  mercancías   transportadas   en   vehículos   automotores,   actividades  que,  inicialmente,  las autoridades de policía las denominaron como de “piratería  terrestre”,  siendo  indiferente,  para  el  objetivo  de la organización, la  calidad  y  especificaciones  de  las mercancías, atendiendo que se alzaron con  productos  del  laboratorio  médico  de  marca  “Baxter”,  además de otros  elementos,   como   “Pintuco”,  “Grulla”,  “Gatorade”  “Familia”  “Pastas  La  Comarca”  “Encajes” “Telas” “Papelería” y “Vasos  desechables”,  cuyos actos ocurrieron en el segundo semestre de 2001, tal como  quedó consignado precedentemente.   

Es útil recordar que los procesados, fueron  acusados  por  un  concurso  de  delitos  y,  en  lo  que  respecta al procesado  LOPERA  HENAO se le imputó y  fue  condenado  por el concurso de delitos de secuestro simple, hurto calificado  y  agravado,  falsa  denuncia  y  concierto  para  delinquir agravado por ser el  “jefe”  de  la  organización  criminal, todos ellos cometidos en los hechos  que  procesalmente  fueron denominados “Productos Familia” ocurrido el 21 de  septiembre  de  2001,  “Ferretería  Pinturas  y  calzado” acaecido el 14 de  septiembre  de  2001,  “Vasos  desechables”  ocurrido el 26 de septiembre de  2001,  “Laboratorios  Baxter  y  Gatorade”  y productos de la fábrica “La  Comarca”, cuyo hurto ocurrió el 7 de septiembre de 2001.   

Como  ha  quedado  visto,  la  recurrente  pretende  minar  los  fundamentos  de la sentencia condenatoria sobre la base de  que  los  juzgadores de instancia incurrieron en error de hecho por falso juicio  de  identidad  en la apreciación de las transliteraciones de las conversaciones  sostenidas  por  LOPERA HENAO  con  algunos  de  los  coprocesados,  que  fueron  interceptadas a las cuales le  atribuye  la  modalidad  aditiva,  como  que,  se  le  tildó como “Jefe de la  organización   delincuencial”,   endilgando,   en   el  fondo,  error  en  la  calificación  jurídica,  dado que, pretende que a su representado se le impute  el delito de receptación.   

En  efecto,  como  quiera  que  los cargos,  primero,  segundo,  tercero, quinto y sexto, se afianzan en el error mencionado,  la  Sala debe señalar, inicialmente, que el concierto para delinquir, presupone  la  existencia  de  una  organización,  conformada por un grupo de personas que  previamente  se  han  puesto  de  acuerdo  para  llevar a cabo una pluralidad de  delitos  “bien concurriendo cada uno de los plurales  agentes  a realizar de manera integral y simultánea el comportamiento reprimido  en  la  ley  – coautoría  propia  – o mediante una  división  de trabajo con un control compartido del hecho o con su codominio, de  manera  que  cada  coautor  al  brindar  un  aporte objetivo a la ejecución del  delito    realiza    la   voluntad   colectiva.”1.   

Nótese  que el disenso de la recurrente se  soporta  en  la distinción de “Jefe” o “Líder” de la organización que  le  hicieron  los  funcionarios  de  instancia a LOPERA  HENAO,  conclusión  a  la  que  arribaron  luego  de  examinar  de manera conjunta la totalidad de los medios de convicción allegados  a  lo  largo  de  la  actividad  procesal,  como  que, se tuvieron en cuenta las  denuncias   formuladas   por   las   víctimas,   los   diferentes   testimonios  incorporados,  el  acta  de  la  diligencia  de  allanamiento y, obviamente, las  transliteraciones  de  las  llamadas  telefónicas,  de  las que inevitablemente  concluyeron  la  existencia  de  una  organización  dedicada  a la comisión de  delitos  varios,  entre  los  cuales  destacaron,  la afectación del patrimonio  económico  mediante  la  modalidad  de  asalto  a  vehículos que transportaban  mercancía.   

Igualmente,   del  ejercicio  dialéctico  llevado  a  cabo sobre el conjunto probatorio, arribaron a la conclusión de que  MARIO  ALBERTO  LOPERA  HENAO  era  quien  coordinaba,  dirigía o impartía las órdenes sobre las mercancías  objeto  de  los  ilícitos,  como  el lugar donde serían guardadas, la forma de  comercializarlas   y,   en   general,  la  distribución  de  los  ingresos  obtenidos por la actividad ilícita.   

Es   evidente,   entonces,  que  la  fase  argumentativa  llevada  a  cabo  por los funcionarios de instancia, se ajustó a  los  parámetros  de  la sana crítica, es decir, frente a los cargos propuestos  por  la recurrente no se observa que hayan incurrido en la “adición” que se  les  reprocha,  así  se  infiere  de  la  sentencia  de primer grado, cuando en  relación con las interceptaciones telefónicas, expresó:   

“La investigación en cuestión, tuvo sus  inicios  debido  a  informaciones anónimas recibidas por las autoridades, sobre  la  existencia  de  una presunta banda integrada al parecer por unas veinticinco  (25)  personas  dedicadas  a  la  piratería  terrestre,  la cual coordinaba sus  actuaciones  delictivas  desde  los  bares conocidos como “Oro Luz” y “Los  Dos  Socios”  de  esta  ciudad.  En  razón  a  llamadas,  dichas  autoridades  procedieron  a  solicitar  a  la  Fiscalía,  autorización para interceptar los  teléfonos  de  los  mencionados establecimientos comerciales y de varias de las  residencias  de  los  posibles  integrantes del grupo, y una vez obtenida ésta,  procedieron  a  desplegar  las  respectivas  labores  de  inteligencia,  las que  arrojaron  resultados  positivos,  puesto  que  se  detectaron varios llamadas a  través  de  las  cuales  se  hablaba  de  la comercialización de los productos  hurtados y de los posibles sitios donde serían guardadas.”   

“Esa prueba constituida inicialmente por  llamadas  telefónicas  interceptadas  y  que posteriormente fueron robustecidas  con  las  denuncias  de  los  conductores  afectados  y  diferentes  testimonios  arrimados  a  la  foliatura,  fue  la  que  permitió de una manera silenciosa e  hilvanada,  llevar  a  buen progreso la investigación, la que al fin de cuentas  dio  al  traste  con el grupo que previamente habían conformado varias personas  que  concertaban sus voluntades para cometer fechorías, en especial actividades  ilícitas  que  principalmente se encaminaban al atraco de camiones cargados con  mercancías de cualquier clase, porque todas les servían …”   

“Como cabecilla de esa banda, aparece el  señor  Mario  Alberto  Lopera Henao, quien era el encargado de poner en venta y  negociar  esos  elementos,  según se desprende de los diálogos interceptados y  que  aparecen transcritos en el expediente, grupo del que también formaba parte  las  personas  contra  las  cuales se profirió resolución de acusación por la  antijurídica  conducta  de Concierto para Delinquir, señores, Francisco Javier  Sánchez  Henao,  Ricaurte  de  Jesús  Vargas Estrada, Francisco Elías Palacio  Macías,  Gonzalo  de Jesús Bedoya Pinillo, Mario Antonio Barrera, Wilder Arlet  de  Jesús  García  Quiceno  y  Gustavo Alberto Ciro Quintero, quienes, si bien  ante  la  distribución de tarea no intervinieron en la totalidad de los hurtos,  pero  su  participación  en  la  mayoría  de  ellos  se  encuentra debidamente  detallada en la resolución de acusación.   

“Avanzando  aún  mas  en  el  estudio  individual  y  conjunto  de la prueba, en los mismos términos como lo concluyó  la  Fiscalía, se tiene que la participación de cada uno de los acusados en las  conductas   punibles   investigadas…   Mario   Alberto  Lopera  Henao,  estuvo  involucrado  en  el  apoderamiento de los productos de Familia; Pintuco, Grulla,  Ferretería  y  Papelería; Telas y Encajes; Vasos desechables, Baxter Dianeal y  Minicaps;  y,  La Comarca, además en la Falsa denuncia y los secuestros simples  atenuados.  Esta  persona  como  ya se advirtió mas atrás, era la encargada de  comercializar  dichos  elementos,  para  luego  repartir las ganancias entre los  diferentes  miembros  del  grupo, pues existe constancia en ese sentido sobre la  distribución  de  la  no  despreciable suma de $19.633.000 entre él, Ricaurte,  Alberto,        Duber        y        Juan.”2   

Con la misma ilación argumentativa, la Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,  avaló  la tesis expuesta en el fallo de primera instancia, especialmente, en lo  atinente  a  la  condición  de liderazgo que exhibía el procesado MARIO   ALBERTO   LOPERA   HENAO,  en  un  análisis   que  impide  acceder  a  los  planteamientos  de  la  defensora  del  procesado,  dado  que, es notorio que la actividad comportamental desplegada por  MARIO  LOPERA  dentro  de la  organización  criminal,  como  coordinador de las conductas ilícitas y no como  simple receptador de los elementos hurtados.   

De  este  modo, la recurrente al oponerse a  las  conclusiones  plasmadas  en  las sentencias de instancia, endilgándoles la  incursión  en  un  falso  juicio de identidad por adición, sólo deja entrever  que  pretende  imponer su particular criterio de apreciar las pruebas, acudiendo  a  un  sistema  muy  personal  de  valoración  probatoria, que en manera alguna  desvirtúa    la    legalidad    de    las    decisiones    adoptadas   en   las  instancias.   

Iguales  consideraciones  deben  hacerse en  torno  al cuarto cargo que lo hace consistir en un falso juicio de identidad por  adición  en la apreciación de las diligencia de allanamiento, pues a juicio de  la  recurrente,  en  ella  no  se  indica  que  LOPERA  HENAO  fuera  el jefe de la organización criminal; es  evidente,  que  el juicio de reproche lo soporta en una disparidad de criterios,  pues  si  bien  es cierto, en el acta de la diligencia de allanamiento se indica  de   manera   expresa   la  condición  de  líder  del  procesado  MARIO  ALBERTO  LOPERA, también es verdad,  como  se anotó precedentemente, que algunos de los elementos fueron hallados en  su residencia.   

Análogas  reflexiones  deben  realizarse  respecto  de  los seis cargos subsidiarios que soporta sobre el falso raciocinio  en  la apreciación de las conversaciones interceptadas, en las que, a juicio de  la  recurrente,  no  se indica que MARIO ALBERTO LOPERA  HENAO  fuera el líder o jefe de la organización; sin  embargo,   revisadas  las  sentencias  de  instancia,  debe  señalarse  que  el  ejercicio  argumentativo  llevado  a  cabo,  no se presenta como contrario a las  reglas   de   la  sana  crítica,  especialmente,  por  quebrantamiento  de  los  principios de la lógica.   

En   efecto,   siendo   la   base  de  la  argumentación  la  valoración  de  las  pruebas  legalmente incorporadas en el  proceso  a  lo  largo de la instrucción y juzgamiento, no se advierte que ésta  hubiera  sido falaz, habida consideración que el discurrir dialéctico, condujo  a  la  inevitable  conclusión  de  que  el  rol  que  desempeñaba MARIO   ALBERTO   LOPERA   HENAO   en  la  organización  dedicada  al  hurto  de  las  mercancías  que  transportaban los  vehículos  automotores,  era  preponderante  a  tal punto que sin dificultad se  infería  que  era la persona encargada de la comercialización de la mercancía  hurtada,  de  señalar el lugar donde se ocultaría el producto de la ilicitud y  de  la  distribución  de  los  ingresos, entre otras funciones, que por demás,  demostraban  la  ascendencia  o  mando sobre los demás integrantes de la banda,  tal   como   se   desprende  de  las  transliteraciones  de  las  conversaciones  telefónicas   interceptadas,   en   las   que  LOPERA  HENAO   evidencia   su  protagonismo,  frente  a  los  interlocutores,  como  lo  fueron  NELSON,  “ALIAS  MUNDO”,  JUAN, YURFERNY,  MARGARITA  y  otras  con  personas  que no fueron identificadas. Adicionalmente,  nótese  que  en  una  de  las  conversaciones  NELSON  advierte  a MARIO  LOPERA, luego de la incautación de  la  mercancía  por parte de la policía, “que no se  acercara por la chatarrería”.   

De  este modo, los principios de la lógica  que  señala  la  recurrente como quebrantados, no sufrieron mengua alguna en la  valoración  probatoria,  por  el  contrario, permanecieron intangibles, pues la  denominación  que  hace  la recurrente del análisis probatorio, no se armoniza  con  la  lógica  mesurada  y  ponderada  expuesta por el Tribunal, como tampoco  tales afirmaciones tienen la virtualidad de desnaturalizarla.   

Ciertamente,  encuentra  la  Sala  que  el  ejercicio  dialéctico  llevado  a  cabo  por  el Tribunal es compatible con los  presupuestos  lógicos  que  surgen  de  un raciocinio coherente e imparcial del  conjunto  probatorio  cuyas  reflexiones  la recurrente no logra diezmar; por el  contrario,   adquieren   suficiente   connotación   y  son  indicativas  de  la  responsabilidad  penal  que le asiste al acusado LOPERA  HENAO  como  se  aprecia  del  siguiente  pasaje de la  sentencia impugnada:   

“De  la interceptación telefónica, que  es  un  documento  público  porque fue elaborado por un funcionario público en  ejercicio  y  por  razón  de sus funciones, se desprende que había un grupo de  personas  que se habían concertado para apoderase de la mercancía transportada  en  camiones,  y  que  ese  grupo estaba liderado precisamente por MARIO ALBERTO  LOPERA  HENAO, así su señora Defensora y él mismo no lo acepten; y coadyuvado  por  NELSON,  quien  se acogió a sentencia anticipada por los hurtos y la falsa  denuncia  y  apoyados  por  algunos  camioneros  que  le  hacían  entrega de lo  transportado  como  CARLOS VERA FLÓREZ quien atinó a decir que había colocado  esa  denuncia  porque  eso  era  lo  que  había  sucedido.  En  esos  diálogos  telefónicos  intervinieron entre otros MARIO, NELSON, GONZALO, PACHO Y ALBERTO,  inclusive  el  diálogo  del  20  de  septiembre de 2001 a las 20:18 (fl. 63) se  escuchó   que   “no,  el  man  va  a  planillar  por  la  mañana’”.3   

Nótese,  entonces,  que  en  la  sentencia  impugnada  el Tribunal efectuó el examen de las pruebas incorporadas al proceso  de  acuerdo  con  lo  previsto  en el artículo 277 del Código de Procedimiento  Penal,  que  impone  al  funcionario  judicial  la  valoración  probatoria  con  sujeción  a  los  parámetros  de  la  sana  crítica, observándolos de manera  conjunta  con los restantes elementos de juicio allegados, teniendo en cuenta lo  relativo  a la naturaleza del objeto percibido, el estado de sanidad del sentido  o  sentidos  por los cuales se tuvo la percepción, las circunstancias de lugar,  tiempo  y  modo  en que se percibió, a la personalidad de las declarantes, a la  forma  como  declararon  y  las  singularidades  que  puedan  observarse  en  el  mismo.   

Por  consiguiente,  sin distanciarse de los  lineamientos   referidos,   el  ad-quem  hizo  uso  de  la  sana  crítica  como  herramienta  para la valoración probatoria, que conduce al sojuzgamiento de los  medios  probatorios  incorporados en el proceso a las leyes o reglas que regulan  el  razonamiento, logrando afianzar a partir del sano análisis la certeza sobre  los  hechos  investigados  por  lo  que,  obviamente, no encuentra la Sala en el  examen  de  los  pronunciamientos  cuestionados  los  yerros  denunciados por la  defensora   del   procesado  LOPERA  HENAO.   

Finalmente,  es  útil  recordar  que  para  socavar  en sede extraordinaria una sentencia, no basta con aducir la incursión  en  una errónea apreciación de la prueba, trayendo a colación el criterio que  se  estima  correcto,  sino  que,  a  la  vez,  es  imprescindible demostrar una  ostensible  equivocación de los juzgadores de instancia. Aspectos que se ubican  bien  distantes  de  la  realidad  probatoria  que  plantea la libelista. Por el  contrario,  nótese  que  con  fundamento  en el sistema de apreciación libre y  racional  de  la  prueba,  el  juzgador  de  segundo  grado  fue construyendo la  argumentación  jurídica  de  manera razonada y ponderada llegando a consolidar  la   certeza  en  su  doble  connotación  de  la  conducta  ilícita  y  de  la  responsabilidad de los acusados.   

Por  consiguiente,  la  Sala  no  encuentra  reparo  que formular a la sentencia impugnada en relación con los yerros que le  atribuye la casacionista.   

Esta decisión queda en firme en el momento  de  suscribirse  por  los  Magistrados  que  integran  la  Sala y contra ella no  procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones expuestas, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE   

NO  CASAR  la  sentencia de fecha, origen y  contenido referidos en el cuerpo de este pronunciamiento.   

Devuélvase  el  expediente  al Tribunal de  origen.   

CÓPIESE,   COMUNÍQUESE   Y   CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ALVARO    ORLANDO   PÉREZ   PINZÓN   

MARINA  PULIDO  DE  BARÓN                                                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ    

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.  Sentencia  2ª  Instancia,  17089,  septiembre  23  de  2003   

2  JUZGADO  2°  PENAL  DEL  CIRCUITO  ESPECIALIZADO  DE DESCONGESTIÓN. Sentencia,  folio 2284 cuaderno 4.   

3  TRIBUNAL  SUPERIOR DE MEDELLÍN. Sentencia 2ª Instancia, mayo 27 de 2004, folio  2514.     

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