27054(25-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27054  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 058  

Bogotá, D. C., veinticinco (25) de abril de  dos mil siete (2007).   

V I S T O S :  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la demanda de casación excepcional presentada por el defensor del procesado  IVÁN  ALONSO FONSECA GUALDRÓN quien fuera condenado por la conducta punible de  falsedad  material  en  documento  público,  en  sentencias  proferidas  por el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de San Gil, el 17 de abril de 2006, y por el  Tribunal  Superior de la misma ciudad que confirmó aquella, el 18 de agosto del  mismo año.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN  PROCESAL  :   

1.          Los  primeros  fueron  descritos por el  Tribunal Superior en la siguiente forma:   

“El  episodio  fáctico que originó este  proceso  ocurrió  en  la  última  semana del mes de mayo del año 2003. En esa  ocasión  los  individuos  Jorge Luis Márquez Morales, Fabiola Márquez e Iván  Alonso  Fonseca  Gualdrón, se pusieron de acuerdo para estafar a la Cooperativa  Coomuldesa.  En  tal  virtud  utilizaron  como  mecanismo la apertura de algunas  cuentas  en  las  sucursales  de  San  Gil,  Socorro  y  Curití,  a  las cuales  ficticiamente  vía  fax  hicieron  algunas consignaciones de sumas de dinero de  cierta  consideración  que  posteriormente  retiraron en efectivo en la entidad  mencionada,  sistema  por  el  cual  obtuvieron ilegalmente una cifra superior a  $13.000.000 de pesos.   

Márquez  Morales usó como nombre falso el  de  Henry  Fernández  Bermúdez  y  se identificó con la cédula 5.162.796, en  tanto  que  Fabiola  el  de  Adela  Patricia  Castro  con la cédula 41.541.155,  documentos  que  resultaron  falsos en ambos casos. Igualmente, en poder de este  grupo  de  sujetos se encontraron varios billetes de $50.000 y $20.000 pesos que  al     tenor     del     análisis    que    se    les    efectuó    resultaron  adulterados.”   

2.            Vinculados    legalmente   mediante  indagatoria   IVÁN   ALONSO   FONSECA   GUALDRÓN1,   Jorge   Luis  Márquez  y  Fabiola  Márquez, la Fiscalía Séptima Seccional de San Gil en providencia del  6        de        junio        de        20032,   les   impuso   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  sin  derecho a beneficio liberatorio  alguno,  por  las conductas punibles de estafa, tráfico de moneda falsificada y  falsedad   material   en   documento   público,   pero  como  los  incriminados  indemnizaron  integralmente  a la Cooperativa Coomuldesa, afectada con el delito  patrimonial,  en  resolución del 3 de julio de 20033  precluyó investigación por  dicho  injusto  típico  y revocó la medida precautelar de carácter personal a  ellos  impuesta.  Coincidió  con  esta  última determinación, aún cuando por  razones  diferentes,  la Fiscalía Tercera Delegada ante el Tribunal Superior de  la  misma ciudad4,  en  resolución del 4 de julio de 2003, al desatar el recurso de  apelación    interpuesto   contra   la   providencia   mencionada   en   primer  término.   

3.          Cerrada  la  instrucción, la Fiscalía  Séptima  Seccional  el  10  de  mayo  de  2004  acusó  a  IVÁN ALONSO FONSECA  GUALDRÓN,  Jorge  Luis  Márquez y Fabiola Márquez como presuntos coautores de  tráfico    de   moneda   falsificada   y   falsedad   material   en   documento  público5,  decisión  que  surtió  ejecutoria  el  15  de  junio del mismo  año.   

4.          Al Juzgado Primero Penal del Circuito de  San  Gil  le correspondió adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública  en  sesiones  cumplidas  el  17  de  junio  de  2005  y el 1° de marzo de 2006,  profirió   sentencia  el  17  de  abril  siguiente6 a través de la cual impuso a  los  acusados  sesenta  y  ocho  (68)  meses de prisión, y la pena accesoria de  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso, como  coautores  de tráfico de moneda falsa y falsedad material en documento publico,  sanciones cuya ejecución ordenó.   

5.          El fallo anterior fue recurrido por los  defensores  de los procesados y el Tribunal Superior de San Gil, el 18 de agosto  de    20067  confirmó  la  condena  irrogada  por  la  falsedad  material  en  documento  público,  aunque  redujo  las  sanciones  a  cuarenta  (40)  meses y  declaró  la  improcedencia de la prisión domiciliaria. Simultáneamente anuló  parcialmente   la   actuación,   a  partir  de  la  providencia  calificatoria,  inclusive, respecto del tráfico de moneda falsificada.   

6.          El  defensor  de  IVÁN  ALONSO FONSECA  GUALDRÓN  interpuso  y  sustentó el recurso extraordinario de casación contra  el referido pronunciamiento de segundo grado.   

  LA    DEMANDA  :   

Invocando el inciso 3° del artículo 205 de  la  Ley  600  de  2000,  que  consagra  el  recurso  de casación en su versión  excepcional,  el  actor  solicita  que  se admita su demanda en razón de que la  conducta   punible   objeto   de   juzgamiento   y  sanción  en  el  fallo  del  Ad─quem,   esto   es,  falsedad  material  en documento público, tiene prevista en el artículo 287 de  la  Ley 599 del citado año, vigente por la época de su ocurrencia ─última    semana    de   mayo   de  2003─, pena privativa de  la  libertad  cuyo  máximo  no excede de ocho años de prisión, que es el tope  punitivo mínimo previsto para la casación común.   

         Acepta  el  censor  que, en casos como el presente, no sólo obliga  la  elaboración  del  libelo con sujeción a los requisitos formales señalados  en  el  artículo  212  del  Estatuto  Procesal  Penal  de  2000,  sino  que  es  indispensable  persuadir  a  la  Corte  sobre la necesidad de admitir la demanda  para  desarrollar  la  jurisprudencia o garantizar los derechos fundamentales de  los sujetos procesales.   

A  continuación,  formula  un cargo único  contra  el  fallo  impugnado,  por  violación  indirecta  de la ley  ─invoca el  artículo    232    del    Código   de   Procedimiento   Penal─ derivada de error de hecho por falso  juicio  de  existencia  que  hace  consistir en el desconocimiento por parte del  Tribunal  de las explicaciones injuradas de su representado y de los testimonios  de  Édgar  Fernando  Amado  Rodríguez,  Janeth  Jaimes Gómez y Claudia Milena  Forero  Osorio, personas que al no aludir a la presencia de IVÁN ALONSO FONSECA  GUALDRÓN  cuando se produjo la captura de los otros dos ciudadanos vinculados a  esta  causa  criminal  y  al  momento  de la apertura de la cuenta de ahorros en  Curití,  así como la declaración de Luz Rubiela Ballesteros Pedraza en cuanto  describió  a  una  persona de morfología distinta a la de su representado como  aquella  que se presentó a pedir información sobre trámites financieros en la  sede  de  Coomuldesa  de  Aratoca,  revelan  la  ajenidad  delictual  de FONSECA  GUALDRÓN.   

Con  fundamento en lo anterior, solicita se  case   la   providencia   recurrida   y,   en   su   lugar,  se  absuelva  a  su  defendido. Subsidiariamente  solicita     la    sustitución    de    la    prisión    por    la    prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

1.          Conforme a la autorización otorgada en  el  inciso  3°  del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, la Sala Penal de la  Corte   Suprema  de  Justicia  excepcionalmente  puede  admitir  la  demanda  de  casación  contra sentencias de segunda instancia distintas a las mencionadas en  el  inciso  1°  ibídem,  a  solicitud de cualquiera de los sujetos procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para el desarrollo de la jurisprudencia y/o la  garantía  de  los  derechos  fundamentales,  siempre que se ajuste a los demás  requisitos legales.   

La  improcedencia  en  este  caso  de  la  casación  común  en consideración a que el quántum  punitivo  previsto para el delito de falsedad material  en  documento  público,  por  el  cual fue acusado y condenado el procesado, no  excede  de  ocho  (8)  años  de  prisión  (artículo  287 de Ley 599 de 2000),  habilita  al  defensor,  entonces,  a impugnar la sentencia de segunda instancia  por la vía excepcional.   

2.          Sobre  dicha  modalidad impugnaticia la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  venido sosteniendo8  que se hace necesario que el  demandante  exponga  así  sea  de  manera  sucinta  pero  clara  qué es lo que  pretende  con  ella,  luego  está obligado a indicar el tema jurídico sobre el  cual  considera  indispensable un pronunciamiento de autoridad por parte de esta  Corporación y/o el derecho fundamental cuya garantía demanda.   

Establecidas  las  anteriores  razones,  el  libelista  debe  demostrar que guardan correspondencia con los cargos formulados  contra  la  sentencia,  porque  no  podría  entenderse cumplido el requisito de  sustentación  si  se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre la protección  de  los derechos fundamentales o una específica cuestión jurídica, sin que la  censura  le  permita  a  esta  corporación  examinar  en concreto uno o los dos  puntos.   

3.          Dentro  del  contexto de las anteriores  premisas  se  tiene que el demandante no obstante haber elegido adecuadamente la  vía  excepcional  para interponer el extraordinario recurso de casación contra  el  fallo  dictado  por el Tribunal contra su representado y haber advertido que  la  señalada  modalidad  le  implicaba  convencer a la Corte de la necesidad de  pronunciarse  con los siguientes fines: i) desarrollar la jurisprudencia y/o ii)  garantizar  los derechos fundamentales de los sujetos procesales, no explicó si  pretendía  que se fijara el alcance interpretativo de alguna disposición, o la  unificación  de  posiciones  disímiles de la Corte, o el pronunciamiento sobre  un   punto   concreto   sin   suficiente   desarrollo   jurisprudencial,   o  la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas;  tampoco  se  refirió  a  la incidencia favorable de la pretensión  doctrinaria  frente  al  caso y la ayuda que prestaría a la actividad judicial,  por  trazar derroteros de interpretación con criterios de autoridad9.   

Se   abstuvo   de   argumentar   si   el  pronunciamiento  conducía  a  la  restauración  de  algún derecho fundamental  vulnerado,  y  de haberlo hecho, le correspondía precisarlo, indicar las normas  constitucionales  y  legales  que  lo  protegen, y la determinación a adoptarse  para su salvaguarda.   

4.          El  incumplimiento de la demanda de los  condicionamientos  exigidos por el inciso 3º del artículo 205 de la Ley 600 de  2000  para  su  admisión  excepcional y la ausencia de violación de garantías  fundamentales  dentro  del  presente  trámite  o  en  la  sentencia  que  fuera  necesario  conjurar  por  la vía de la casación oficiosa, impone su rechazo de  conformidad  con  el  artículo  213  ibídem,  sin que la Sala entre siquiera a  revisar  si  el  cargo único formulado contra la sentencia de segunda instancia  atacada  se  ajusta  a  las   exigencias  técnicas  propias  de esta sede.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E  :   

    

1. INADMITIR    la  demanda  de casación interpuesta por  el defensor de IVÁN ALONSO FONSECA GUALDRÓN. Y,     

2.            ADVERTIR  que  contra  este proveído no procede ningún recurso, acorde con lo dispuesto en el  artículo 187 de la Ley 600 de 2000.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                    ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                                                 JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

  YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JULIO           ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                           JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 59-63.   

2  C.  orig. N° 1, fls. 95-105   

3  C.  orig. N° 1, fols. 166-170.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 179-183.   

5  C.  orig. N° 1, fols. 226-232.   

6  C.  orig. N° 1, fols.. 359-375.   

7 C. de  segunda instancia, fols. 3-21.   

8 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 10 de agosto de 2005, rad. N° 23.812.   

9 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Autos    del  26  de  febrero de 2002, rad. N° 18.447; y del 13 de julio de  2005, rad. N° 22.667     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *