27051(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27051   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 073.  

Bogotá D.C., mayo dieciséis (16) de dos mil  siete (2007)   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala acerca de los requisitos  de  lógica  y  debida  fundamentación  del libelo casacional presentado por el  defensor   del   incriminado  GUSTAVO  ARIOSTO  PERICO  ESCOBAR,  contra  la  sentencia  de  segunda instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo el 31 de agosto de  2005,  confirmatoria  de la dictada por el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Sogamoso  el  11 de abril de la misma anualidad, por cuyo medio lo condenó como  autor  material  penalmente  responsable  del  concurso  homogéneo  sucesivo de  delitos  de  peculado  por  apropiación,  en concurso con el delito de falsedad  material en documento público.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los hechos que motivaron el adelantamiento de  este  proceso  fueron adecuadamente expuestos por el Tribunal en la sentencia de  segundo grado, así:   

“El   proceso  comenzó  con  el  informe  que  enviara  a  la  Fiscalía General de la Nación  Seccional  Sogamoso,  el  Director  de  Control  Fiscal  Departamental Dr. EDGAR  MIGUEL  BERNAL  REYES, donde comenta que en virtud de la auditoría practicada a  la  Recaudación  de  Rentas  de  Sogamoso  bajo  la  responsabilidad del señor  GUSTAVO  ARIOSTO PERITO ESCOBAR, donde se encontraron irregularidades en la base  gravable  y  disposiciones  legales  para  la  liquidación  de los impuestos de  registro  y  anotación,  estampilla  proseguridad  social, guías de degüello,  transporte  de  carnes  y  loterías  foráneas  que  originó  que se dejara de  recaudar  por tales impuestos la suma de $563.884,oo y se sobrefacturara la suma  de  $479.133,oo.  Igualmente  se encontró un faltante en los dineros recaudados  por  tales  impuestos  en  los periodos comprendidos entre agosto y diciembre de  1997,  enero,  mayo  y junio de 1998 por un total de $4.682.583,75 de los cuales  al  parecer  se apropió el señor GUSTAVO ARIOSTO PERICO ESCOBAR, igualmente se  han  adulterado los valores o cifras contenidas en los originales de los recibos  oficiales  standard  No. 005002 de junio 9 de 1998, 005008 de junio 23 de 1998 y  00511  de  junio 24 de 1998 utilizados por la recaudación a cargo del encausado  con    el    fin    de    justificar    los    faltantes    hallados”.   

La  Fiscalía Seccional de Sogamoso declaró  abierta   la  instrucción,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  a  GUSTAVO    ARIOSTO    PERICO    ESCOBAR,  definiéndole su situación jurídica absteniéndose de imponerle  medida de aseguramiento.   

Clausurada  la  fase instructiva, el mérito  del  sumario  fue  calificado  el  7  de  noviembre  de  2000 con resolución de  acusación  en  contra del procesado como presunto autor del concurso homogéneo  de  delitos  de  peculado  por  apropiación, así como del concurso material de  punibles  de  falsedad  material  de  servidor  público  en documento público,  oportunidad  en  la  cual  profirió  a  favor  del  incriminado  preclusión de  investigación por el delito de prevaricato por acción.   

          Mediante  Resolución  del  27  de diciembre de 2000 fue resuelto de  manera  adversa  el  recurso de reposición interpuesto por la defensa contra la  resolución  acusatoria.   A  través de providencia del 9 de enero de 2001  se  aceptó  el  desistimiento del recurso subsidiario de apelación interpuesto  por el mismo sujeto procesal.   

La etapa del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Primero Penal del Circuito de Sogamoso, despacho que una vez surtido  el  rito  dispuesto para este ciclo por el legislador, profirió sentencia el 11  de  abril  de  2005,  por cuyo medio condenó a GUSTAVO  ARIOSTO  PERICO  ESCOBAR a la pena principal de ochenta  (80)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  interdicción  de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo lapso, como autor penalmente responsable del  concurso  de  delitos  objeto de acusación. En la misma providencia le negó el  subrogado penal de la condena de ejecución condicional.   

          Impugnada  la sentencia por el defensor y el Ministerio Público, el  Tribunal  Superior  de  Santa Rosa de Viterbo la modificó mediante fallo del 31  de  agosto  de  2005,  en  el  sentido  de  condenar  al  procesado  a las penas  principales  de  sesenta  y  seis  (66)  meses de prisión y multa por valor del  monto de lo apropiado ($4.646.828,75).   

          Contra  el  fallo  de  segundo  grado  el  defensor  de GUSTAVO  ARIOSTO  PERICO  ESCOBAR interpuso  recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  primero,  el  recurrente  aduce  que los falladores violaron  “directamente   la  ley  sustancial  por  error  de  existencia  en  tanto  se dejó de aplicar para el caso concreto el art. 137 del  C.P.  de  1980  que era el llamado a regular el hecho y se aplicó indebidamente  el  art.  133  del  C.P.  de  1980  modificado  por  el art. 19 de la Ley 190 de  1995”.   

          En  el  desarrollo de la censura manifiesta que no se tuvo en cuenta  que  los recursos oficiales se perdieron por falta de cuidado del procesado y no  por      su      “consciente     y     deliberada  apropiación”.   

          Agrega  que no acepta que la sentencia concluyera que el incriminado  se    apropió    y    efectuó    actos    de   apropiación,   “porque  dicha  apropiación  ni en lo objetivo ni en lo subjetivo se  acreditó”,  pues  sólo  se demostró objetivamente  que   los   dineros   se  extraviaron  por  falta  de  cuidado  de  GUSTAVO PERICO ESCOBAR.   

          Añade  que  si  el  Tribunal  se  refiere a que el acusado ejerció  actos  de  dominio  que  no le correspondían, pero no procedió a señalarlos a  fin  de  “demostrar a cabalidad el verbo rector de la  conducta  y  por consiguiente la responsabilidad del procesado, se podría decir  que    media   una   inmotivación   flagrante   en   este   aspecto”.   

          Con  base  en  lo  anterior,  el  recurrente  concluye  que la norma  aplicable  a  este  asusnto era el artículo 137 del Decreto 100 de 1980 y no el  artículo  133  del  mismo  ordenamiento, a partir de lo cual solicita a la Sala  casar  la  sentencia  impugnada  para, en su lugar, se condene a su representado  por  el  mencionado  ilícito  culposo,  amén  de  que  se  redosifique la pena  impuesta  y  le  sea  concedido  el  subrogado penal de la condena de ejecución  condicional.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Tiene  suficientemente  decantado  la  Sala  en  el estudio sobre la  admisibilidad  de  los  libelos  casacionales que es de su resorte verificar que  los  recurrentes formulen las censuras con sujeción a las exigencias de lógica  y  debida  argumentación  definidas  por  el  legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  propósito  de  que  este recurso extraordinario no se  convierta   en   una   tercera  instancia.  Tales  requisitos  se  orientan  a  conseguir que las demandas se  enmarquen  dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  desarrollo  de  los  cargos  propuestos,  de suerte que resulten inteligibles en  cuanto  precisos  y  claros,  dado  que  no corresponde a la Sala en su función  constitucional   y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

Como   el   defensor   de   GUSTAVO   ARIOSTO   PERICO   postula   la  violación  directa  de la ley sustancial, impera precisar que tal incorrección  se  presenta  cuando  a  partir  de  la  ponderación  de  los  hechos objeto de  juzgamiento  legal,  debida   y  oportunamente  acreditados  dentro  de  la  actuación,  los  falladores dejan de aplicar la disposición que se ocupa de la  situación  en  concreto,  en  cuanto  yerran  acerca de su existencia (falta de  aplicación  o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los  hechos   probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan  efectos    diversos    o    contrarios    a    su   contenido   (interpretación  errónea).   

En  tal caso, cualquiera sea la modalidad de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  necesaria  e inmediatamente sobre la normatividad, circunstancia que traslada el  debate  a  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea porque se deja de lado el  precepto  regulador de la situación específica demostrada, ora porque el hecho  se  adecua a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos  o  bien  porque  se desborda la intelección propia de la disposición aplicable  al  caso  concreto,  todo lo cual exige como punto de partida, la aceptación de  la  realidad  fáctica  definida  en  las  instancias e inmodificable dentro del  proceso.   

Por tanto, si el desacuerdo se predica de la  actividad  probatoria  y  su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  la  vía de ataque legalmente adecuada es la indirecta, dado que la  infracción  a  la  ley  sustancial  se  lleva  a  cabo  de  manera  mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  la censura que  concita  la  atención  de  la  Sala se observa que si  bien  el  casacionista  plantea  la  violación directa de la ley sustancial, su  queja   no   se   ocupa  de  un  aspecto  jurídico –  conceptual,   pues   reprocha  que  no  se  acreditó  objetiva  ni  subjetivamente la apropiación del dinero sobre el cual recayó la  conducta  y  a  la par asevera que tal resultado se produjo por falta de cuidado  de     su     procurado,     pero     no     por    su    intención,  en  palmario  olvido  de  las  reglas  lógicas y argumentativas que rigen el yerro postulado.   

          Adicional  a lo expuesto se encuentra que si el demandante considera  que   la   sentencia   carece   de  motivación  acerca  de  la  atribución  de  responsabilidad  de  GUSTAVO ARIOSTO PERICO,   le   correspondía  invocar  la  causal  tercera  de  casación,  asumiendo,  desde  luego,  las  reglas  que corresponden a tal censura, esto es,  precisar  con  claridad  la especie de irregularidad sustancial que determina la  invalidación,   los   fundamentos  fácticos  y  los  preceptos  que  considera  conculcados,  con  la indicación de las razones de su quebranto, especificar el  límite  de  la  actuación  a partir del cual se produjo el vicio, así como la  cobertura  de  la  nulidad, demostrar que procesalmente no existe manera diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante, acreditar que la  anomalía  denunciada  tuvo injerencia perjudicial y decisiva en la declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo  impugnado  (principio de trascendencia),  habida   cuenta   que   este   recurso   extraordinario  no  puede  fundarse  en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto, proceder que no acometió.   

          De  conformidad con lo anterior, advierte sin dificultad la Sala que  el   cargo   estudiado  no  satisface  las  exigencias  de  lógica  y  adecuada  fundamentación  dispuestas  por  el  legislador  para  acceder  a  este recurso  extraordinario, motivo por el cual se impone su inadmisión.   

En suma, considera  la  Sala  que si el impugnante no ajusta su demanda a las reglas dispuestas para  postular  y  demostrar  el  reproche  que  presenta  contra  el  fallo  de  segundo  grado  y, en virtud del  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional  la  Corte no se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad con  lo  dispuesto  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano la  inadmisión del libelo.   

          Para   concluir   es   necesario   señalar  que  no  se  observa  dentro  del  trámite  o en el fallo objeto del recurso,  violación    de    derechos    o    garantías   del   procesado   PERICO   ESCOBAR,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor del procesado GUSTAVO  ARIOSTO  PERICO  ESCOBAR, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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