27006(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27006   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 78  

          Bogotá   D.C.,   veintitrés   (23)   de   mayo   dos   mil   siete  (2007).   

VISTOS  

Procede  la  Sala  a  calificar  el  mérito  probatorio  del  sumario  seguido  respecto  de  OSCAR  MAURICIO  LIZCANO  ARANGO,  actual  Representante a la  Cámara,  a quien se le sindica de incurrir en el delito de interés indebido en  la  celebración  de  contratos,  cuando  se  desempeñaba  como  Secretario  de  Tránsito de la ciudad de Manizales.   

HECHOS  

El  día  14  de  febrero  de  2003  rindió  declaración   Dídier   Alfonso   Jaramillo  Cardona  en la Personería Municipal de Manizales. Según   el  acta de la respectiva diligencia, el deponente puso en conocimiento de dicha  autoridad  que  suscribió  un  contrato  administrativo  con  la Secretaría de  Tránsito  de  Manizales  por  valor  de $9.316.050 para la señalización de la  Avenida  Santander, Sacatín Viejo y Autónoma, para cuya adjudicación un joven  de  nombre  Rubén,  quien  dijo  actuar  a  nombre  del Secretario de Tránsito  MAURICIO    LIZCANO,   le  solicitó  entregar  la  suma  de  $1.000.000, que serían destinados a una sede  para  la  campaña  del  Alcalde,  dinero  que  entregó  a  la terminación del  contrato.    

En  el  curso  de  la  declaración  y  en  diligencia      adicional      rendida      a     manera     de     otrosí,  conforme  se aprecia también en  las  actas  respectivas,  Jaramillo Cardona  habló  de  la adjudicación por parte del Secretario de Tránsito  de  Manizales  de  otros  contratos  a  algunas personas, que no eran los reales  beneficiarios  de los mismos, como aconteció, en concreto, con el contrato para  la  señalización  de  los barrios La Enea, Lusitania, Panamericana, La Fuente,  entrada  Villa  María y San Marcel, por valor de $9.166.700, en el cual figuró  como  contratista,  recibiendo  por  ello  la  suma  de  $1.000.000,  cuando  el  adjudicatario     real     fue     Rubén    Darío  Cardona.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          1.-  Remitida  copia  de  la  reseñada  declaración a la Fiscalía  General   de   la   Nación   por  el  Personero  Delegado  para  la  Vigilancia  Administrativa,  un  funcionario del ente acusador, mediante resolución del 1º  de  abril de 2003, decretó la iniciación de investigación previa, en el curso  de  la cual recaudó algunas pruebas, entre ellas, nuevamente la declaración de  Dídier Alfonso Jaramillo Cardona.   

          2.-  El  1º  de  septiembre  del  precitado  año el Fiscal Tercero  Delegado  para  la  Administración Pública de Manizales dispuso la iniciación  de  investigación  penal,  en  cuyo  desarrollo  se escuchó en declaración de  indagatoria   a   OSCAR   MAURICIO   LIZCANO   ARANGO  y  a  Rubén  Darío Giraldo  Trejos  y,  el  4  de  junio  de  2004  el  Fiscal 207  Seccional  de  Bogotá  resolvió  la  situación  jurídica,  absteniéndose de  afectarlos  con  medida de aseguramiento, ordenando paralelamente la preclusión  de la investigación.   

3.-  Apelada  la mencionada decisión por el  Ministerio  Público, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá  decretó  la nulidad de la actuación surtida con posterioridad a la iniciación  de  la  instrucción,  al  considerar  que  a  los sindicados no se les hizo una  adecuada imputación de los cargos.   

          4.-  De  retorno  la actuación al funcionario de primera instancia,  escuchó  en  ampliación  de indagatoria a los inculpados y, mediante proveído  del  20  de  febrero  de  2006,  les  resolvió nuevamente situación jurídica,  absteniéndose una vez más de imponerles medida de aseguramiento.   

5.- Acreditada la condición de Representante  a    la    Cámara    de   OSCAR   MAURICIO   LIZCANO  ARANGO,  se remitió copia de la actuación a la Corte  Suprema  de  Justicia  con  el  fin  de  continuar  la  investigación en lo que  respecta  al antes mencionado y recibidas las diligencias se dispuso la clausura  de  la instrucción y se ordenó correr traslado para efecto de la presentación  de los alegatos conclusivos.   

RESUMEN DE LOS ALEGATOS  

          i)  El  representante  de  la  parte  civil  consideró  que  aunque  Dídier   Alfonso   Jaramillo   Cardona  presentó  en  el  curso  de la investigación otras versiones sobre  los  hechos  e, incluso, trató de aminorar los cargos que inicialmente formuló  contra   el  procesado,  lo  cierto  es  que  ello  obedeció  a  las  presiones  “probablemente”            realizadas    por    quienes    se    vieron   afectados   con   sus  declaraciones.   

          En  su  criterio,  lo  anterior  aparece claro con el testimonio del  entonces    personero,    doctor    Augusto   Arango  Cardona,  quien  relató  no  sólo  que el quejoso se  acercó  libre,  voluntaria  y  espontáneamente  ante su Despacho para contarle  todo  lo  que  estaba  sucediendo  en  la Secretaría de Tránsito, sino que con  posterioridad   lo  acompañó  personalmente  ante  el  D.A.S.  para  poner  en  conocimiento  de  esa  dependencia  las  amenazas  de  que  decía estaba siendo  víctima por las denuncias que había instaurado.   

          En  ese  sentido,  estimó  que  debe dársele total credibilidad al  testimonio   de   alguien   como   el  doctor  Augusto  Arango, quien no sólo ocupaba un cargo público, sino  que  estaba  encargado de velar por el respeto de los derechos de los ciudadanos  de  esa  región  del país, sin que su declaración se demerite por el hecho de  allegarse   a   la  investigación  un  documento  suscrito  por  un  ciudadano,  “cuyo   nombre   nunca  había  sido  vinculado  al  proceso”,   donde   manifestó   que   el   doctor  Arango lo había llamado para  contarle  que  haría  hasta  lo  imposible  para  hundir al señor LIZCANO  ARANGO,  documento  que  entonces  deja   mucho  que  desear  en  cuanto  a  su  validez  y  veracidad.   

          Bajo  el  entendido  que  su  único interés es que se averigüe la  verdad  de  lo  sucedido, solicitó proferir resolución de acusación contra el  hoy  Representante a la Cámara ÓSCAR MAURICIO LIZCANO  ARANGO.   

          ii)  El  Procurador Segundo Delegado en lo Penal, en representación  del  Ministerio Público, es de la opinión que no existe prueba suficiente para  proferir  resolución de acusación contra el congresista sindicado. Al respecto  señaló    que,    aun    cuando    de    la   declaración   de   Jaramillo   Cardona   se   desprende   la  presencia  de  irregularidades  en  el  trámite  contractual  al interior de la  Secretaría   de  Tránsito,  no  obra  en  el  plenario  elemento  que  vincule  directamente   a  dicho  representante,  salvo  la  primera  manifestación  del  denunciante   que,   posteriormente,   cambió,  manteniendo  exclusivamente  la  imputación   que   formuló   contra   Rubén  Darío  Cardona.   

          Para   el  Delegado  de  la  Procuraduría,  aun  cuando  el  doctor  LIZCANO  ARANGO aceptó haber  vinculado  a  la  administración a Cardona,  de  esa  relación  no  se deriva un acuerdo previo entre los dos  para   solicitar   a  Dídier  Jaramillo  una  suma  de  dinero  a  cambio de la adjudicación de un contrato,  así  como  el apoyo electoral manifestado en votos para determinado candidato a  la Alcaldía, de cuya existencia tampoco da cuenta el proceso.   

          Por  lo  anterior,  estimó  que  la  imputación  inicial contra el  congresista  en  mención  se mantiene insular, contrastando con las pruebas que  indican  el  respeto  por  la ley en lo referente a la contratación estatal. Al  efecto  aludió  a  la  declaración del Secretario de Tránsito que sucedió al  investigado,  a  la  decisión  de  la  Procuraduría  Provincial  de  Manizales  mediante  la  cual  ordenó  el  archivó de la investigación disciplinaria que  inició  con  base  en  estos  mismos  hechos  y,  a  los  testimonios de varios  empleados  de  la  Secretaría  de  Tránsito y de algunos contratistas, quienes  corroboraron la versión exculpatoria del sindicado.   

          En  concepto del Ministerio Público, todo indica que el denunciante  varió  las  iniciales  afirmaciones a raíz de las presiones de que fue objeto,  de  lo cual da cuenta tanto el entonces Personero Municipal de Manizales, doctor  Jesús     Augusto    Arango    Cardona,  como  el  Personero  Delegado  para la Vigilancia Administrativa,  doctor     Néstor    Carmona    Marín.  Esas  presiones,  añadió,  lo  llevaron,  incluso,  a  formular  denuncia   contra   dichos   funcionarios,  aduciendo  que  en  el  acta  de  su  declaración  se  consignaron situaciones que no manifestó y, más aún, que le  falsificaron su firma.   

          De  lo anterior el Delegado infiere una tendencia no suficientemente  justificada  del  denunciante por cambiar las iniciales imputaciones aun cuando,  como  quiera  que  la denuncia por falsedad que formuló terminara con decisión  inhibitoria,  ello  “impide de manera certera aceptar  o  rechazar  esa  posición del inicial denunciante”.   

          De  cualquier forma, estimó el Delegado que no existe prueba de que  esas  presiones  provinieran del Representante investigado, respecto de quien el  denunciante    experimentó    variaciones   sustanciales   en   sus   distintas  intervenciones  procesales,  que  han  generado  duda  razonable  en  torno a la  responsabilidad  del  aludido en el ilícito denunciado, lo cual impide proferir  en  su  contra  resolución  de  acusación.  Por  ello,  solicita  calificar la  instrucción con orden de preclusión.   

          iii)  El defensor del congresista investigado es del criterio que la  denuncia  formulada  es  consecuencia  de  la  persecución política de que fue  objeto  cuando  se  desempeñó como Secretario de Tránsito de Manizales. Tanto  es  así, añadió, que el supuesto denunciante Dídier  Alfonso  Jaramillo  se retractó de sus manifestaciones  e,   incluso,   formuló  denuncia  penal  contra  los  personeros  Carmona        y        Arango,  por las evidentes irregularidades  que  se  cometieron  en  el  texto  de  la  diligencia,  denuncia  que  lamentablemente, de manera apresurada y  superficial, fue archivada por la Fiscalía.   

          Consideró  así  que  la  acusación formulada en contra del doctor  MAURICIO   LIZCANO  aparece  desvirtuada,  no  sólo  con  la  denuncia  instaurada  contra  los  mencionados  personaros  por falsedad, sino con la decisión de la Procuraduría Providencial  de  Manizales,  mediante la cual se archivó la investigación disciplinaria que  se  inició  contra  el Representante a la Cámara en mención. También, con la  declaración  del  oficial que se encontraba encargado del GAULA y con el oficio  procedente  de  esa  dependencia,  pruebas  que  desmienten  la  afirmación del  personero  Carmona, según la  cual   llevó  a  ese  lugar  al  denunciante  Dídier  Jaramillo   cuando   le   dijo   que   estaba  siendo  amenazado.    

          A  los anteriores elementos de juicio, según la defensa, se suma lo  afirmado  por un ciudadano quien mediante declaración extra-juicio informó que  Carmona  decía  que  iba  a  perjudicar    a   LIZCANO,  quedando  así  claro  que  éste  en  ningún  momento se interesó en contrato  alguno  relacionado  con  Dídier Jaramillo,  ni llegó a solicitar suma de dinero o prebenda alguna. También,  con   fundamento   en   tales   razones,   solicita  dictar  preclusión  de  la  instrucción,   por   inexistencia   de   la   conducta  denunciada.     

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Como en el expediente se acreditó, a través  de   la  certificación  expedida  por  el  Secretario  del  respectivo  órgano  legislativo,  que  el  doctor  ÓSCAR MAURICIO LIZCANO  ARANGO  se desempeña actualmente como Representante a  la  Cámara,  corresponde  a  la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia la  competencia   para  tramitar  y  decidir  este  asunto,  según  así  lo  tiene  establecido  el  numeral 3º del artículo 235 de la Constitución Política, en  armonía  con  lo  previsto  en  el  numeral  7º  del  75  de  la  Ley  600  de  2000.   

Las  formas  de  calificar  el  mérito  del  sumario  están  establecidas  en  el artículo 395 de la precitada disposición  legal,  y  son,  de  una  parte,  resolución  de  acusación  y,  de  la  otra,  preclusión de la instrucción.   

          Para  cada  una  de estas formas de calificación se han establecido  unos  requisitos  que  deben cumplirse; así, para poder proferir resolución de  acusación  en  contra  del  implicado,  es necesario que aparezca demostrada la  ocurrencia  del  hecho y obrar dentro del informativo confesión, testimonio que  ofrezca   serios   motivos   de   credibilidad,   indicios  graves,  documentos,  peritación  o  cualquier  otro  medio probatorio que señale la responsabilidad  del sindicado.   

          Cuando  no  se  cumple  alguno  de  los  requisitos  señalados,  el  artículo  399 del estatuto procesal penal contempla la figura de la preclusión  de  la  investigación,  a  la cual le asigna sus propios eventos de ocurrencia,  vinculados a los de la cesación del procedimiento.   

Pues  bien,  en  este  caso  se tiene que la  investigación   tuvo   origen   en   la  declaración  que  rindió  el  señor  Dídier   Alfonso   Jaramillo   Cardona  ante  el  Personero  Delegado  para  la vigilancia administrativa de  Manizales,  doctor  Néstor Carmona Marín.  Como  quedó  reseñado  en  acápite  precedente,  durante dicha  diligencia  el  deponente  manifestó  que  para  obtener la adjudicación de un  contrato  de  señalización  vial un joven de nombre Rubén (al parecer, según  los   autos,  se  refería  a  Rubén  Darío  Giraldo  Trejos),  quien  laboraba en la división técnica, le  dijo  que debía entregar la suma de $1.000.000 para el Secretario de Tránsito,  doctor  LIZCANO, dinero que se  destinaría  a  pagar  la  sede  política  para  la  campaña de Alcalde.    

A través de la misma declaración el testigo  también   afirmó   que  el  Secretario  de  Tránsito  acostumbraba  adjudicar  contratos   de   la   misma   naturaleza  a  personas  distintas  a  sus  reales  beneficiarios.    

Como     el     señor    Jaramillo  Cardona  no precisó si sostuvo  contacto  directo  con  el Secretario de Tránsito cuando le fue exigida la suma  de  dinero o si solamente se entendió con el intermediario de nombre Rubén, ni  ofreció  mayores detalles sobre la forma como aquél funcionario adjudicaba los  contratos  a  terceros  distintos a sus reales beneficiarios, era apenas lógico  que  se le citara a ampliar la declaración, pues solamente de esa manera podía  aclararse   la   participación  o  no  en  esos  sucesos  del  hoy  investigado  congresista,    doctor    ÓSCAR   MAURICIO   LIZCANO  ARANGO.   

Y  así  lo  hizo  el  fiscal que asumió el  conocimiento  de  la  instrucción.  El 15 de mayo de 2003, es decir, tres meses  después  de  su  inicial  declaración,  escuchó  en testimonio a Dídier  Alfonso  Jaramillo  Cardona, quien  en  esta  oportunidad  aseveró  que, en realidad, solamente entregó la suma de  $500.000  a  Rubén,  precisando  que  la  adjudicación  del contrato no estaba  supeditada  a  la  entrega  de  ese  dinero,  pues la solicitud se la hizo dicha  persona, incluso, con posterioridad a la adjudicación.   

Durante   esta   reseñada   declaración,  Jaramillo              Cardona,               contradictoriamente,  primero  aseguró  que Rubén nunca le indicó  para  quién  era  el  dinero.  Y  luego  que  el intermediario le decía que la  “plata”      era  “para    el    Dr.    LIZCANO”,    agregando     que     no      sabía     “si     se     los  entregaría”, amén de que fue claro al precisar que  no   habló   “con   el   Dr.   LIZCANO  acerca  de  esto”.     

En esa misma oportunidad afirmó que no tuvo  problemas  con los demás contratos que celebró con la Secretaría de Tránsito  y,  además,  que  nunca  debió compartir el producto de los mismos con Rubén,  señalando  entonces  que  la  Personería seguramente se confundió y escribió  situaciones que nunca refirió.   

Así  las cosas, lo que sin dificultad surge  del  análisis  de  las anteriores intervenciones es la poca claridad que arroja  la  nueva  declaración del contratista Dídier Alfonso  Jaramillo,  toda  vez  que, en lugar de precisar si el  Secretario  de  Tránsito  tenía o no conocimiento de la exigencia del dinero y  si,  en ese orden, utilizó a Rubén para ese efecto, generó más interrogantes  al  respecto,  pues  no  sólo  atestó  que  no  fue $1.000.000 lo exigido sino  $500.000  y,  además,  que  la  adjudicación del contrato no se supeditó a la  entrega de ese dinero.   

Más    aún,    como    quedó   visto,  contradictoriamente  aseveró  primero  que Rubén no le indicó para quién era  el  dinero  ni  tampoco  qué  destino  tendría  el  mismo  y, luego que sí le  comentó  para quién era, señalando al doctor LIZCANO  como  su  destinatario,  aun  cuando no supo si se los  entregó  o  no,  finalizando con la afirmación según la cual nunca habló con  éste.     

Adicionalmente,  importa tener en cuenta que  el  declarante  se  retractó de la afirmación inicial, esto es, aquella según  la  cual  el  Secretario  de  Tránsito  adjudicó  algunos contratos a personas  distintas  a sus verdaderos beneficiarios, precisando que en esto, como en otros  detalles  de su testimonio, en la Personería anotaron situaciones que él nunca  informó.   

Y también es necesario ponderar el hecho de  que  en  ulteriores  declaraciones  aportadas  al  expediente, algunas rendidas,  incluso,    con    carácter    de    indagatoria,    el   señor   Jaramillo   Cardona   fue  insistente  en  señalar  que  nadie  le  exigió suma dineraria alguna para la adjudicación de  los  contratos  que  celebró  con  la  Secretaría  de  Tránsito de Manizales,  agregando      que      nunca      atribuyó      al     doctor     LIZCANO  haberle  pedido dinero para sedes  políticas,  punto  en el cual recalcó que en la Personería le entendieron mal  acerca de sus exteriorizaciones.   

Es  evidente, entonces, que dicho deponente,  lejos   de   precisar   si  el  congresista  investigado  participó  o  no  con  conocimiento  de  causa  en  la  presunta exigencia dineraria que se le hizo por  parte  de  Rubén  o  de  aclarar  las  demás  circunstancias en que pudo haber  adjudicado  contratos  a  terceros diversos a sus reales beneficiarios, terminó  retractándose  de  la  acusación, al asegurar que nunca se le exigió entregar  dádiva  alguna  por  la  adjudicación  de  los  contratos  que celebró con la  Secretaría  de  Tránsito  de  Manizales  y  que  tampoco  debió compartir las  ganancias obtenidas de esos contratos con terceras personas.   

Resta  señalar  que  en  el  curso  de  la  investigación  se  ha  manejado  la  hipótesis  según  la  cual el testigo se  retractó  de  su  inicial  información  a  raíz de las presiones que recibió  inmediatamente  se  conocieron  sus denuncias. Como soporte de ello se citan los  testimonios  del  Personero  Delegado  para la vigilancia administrativa, doctor  Néstor Carmona Marín, y del  Personero   Municipal   de  Manizales,  doctor  Jesús  Augusto  Arango  Cardona, quienes manifestaron que ante  ellos    acudió    Jaramillo    Cardona   para   ponerles   en   conocimiento  tales  amenazas,  ante  cuya  insistencia  el  doctor  Arango  Cardona  decidió   llevarlo   hasta   el  GAULA  para  que  se  iniciara  la  investigación de rigor.   

Pero,  como  bien  lo  pone  de  presente la  defensa,  en  el  curso de la actuación se practicó inspección judicial a las  instalaciones  del  GAULA,  Policía  Caldas,  sin  que  se  hubiera  encontrado  registro  alguno  de que Jaramillo Cardona haya   acudido   a   ese   lugar   a   denunciar   amenazas   en  su  contra.   

Más   aún,   el   propio   Dídier  Alfonso Jaramillo negó haber sido  víctima  de  presión  alguna  con  el  propósito  de que se retractara de sus  denuncias  siendo  insistente, contrariamente, en aseverar que en la Personería  se  confundieron  y  mal  entendieron  lo  que  dijo,  por cuyo motivo, incluso,  formuló     denuncia    penal    contra    quienes    le    recibieron    dicha  diligencia.   

Y  sin  bien,  como consta en el proceso, la  denuncia  que  formuló  Jaramillo Cardona contra  los  funcionarios de la Personería terminó con resolución  inhibitoria,  lo  cierto  es que el deponente explicó durante el testimonio que  rindió  inmediatamente  después  ante  la  Fiscalía, en donde de alguna forma  mantuvo  la  acusación inicial, que nunca habló con el Secretario de Tránsito  y  que,  en  todo  caso,  jamás  supo si el dinero era realmente para él o no,  amén  de  que  en momento alguno compartió con terceras personas las ganancias  obtenidas   por   razón  de  los  contratos  que  celebró  con  dicha  entidad  administrativa.   

Se  sigue  de  lo  anterior  que,  como  lo  conceptuó   el   Procurador   Segundo   Delegado,   no  aparece  prueba  en  el  investigativo   acerca  de  si  el  actual  parlamentario,  doctor  ÓSCAR  MAURICIO  LIZCANO  ARANGO, indujo a  Rubén  a exigir dinero o participó en alguna forma en los hechos que denunció  Jaramillo   Cardona  en  su  inicial  declaración.  El  declarante no especificó allí ese detalle y en sus  posteriores  intervenciones  procesales dijo inicialmente ignorar esa situación  y luego descartó que ello haya ocurrido.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  concluir  que  en  el  proceso no obra prueba indicativa de la intervención del  congresista  investigado  en los hechos que denunció en su momento Dídier  Alfonso Jaramillo Cardona, aspecto  en  el  cual surge, entonces, una duda razonable que no es factible ya eliminar.  Sobre  este  particular,  preciso  resulta  recordar  el  criterio  de  la Sala,  conforme  al  cual  es  imperioso,  cuando  ocurre  dicha  situación, acudir al  principio  in dubio pro reo y,  al  amparo del mismo, precluir la investigación. Así, en providencia del 15 de  julio  de  20031, la Corte expresó:   

“Si la presunción  de  inocencia  es  un  estado  garantizado  constitucional  y  legalmente a toda  persona   que   se   le   inicie   un  proceso  en  nuestro  territorio  patrio,  desprendiéndose   la  regla  del  in  dubio  pro  reo  en  el  sentido  de  que  toda  duda  debe resolverse en favor del procesado, y  que  al aplicarse por los funcionarios judiciales conduce indefectiblemente a la  declaratoria  de  NO  RESPONSABILIDAD,  bien  a  través de la preclusión de la  investigación  o  de  la  sentencia  absolutoria,  de  ninguna  manera  puede  equiparársele  con la declaratoria de INOCENCIA, habida  cuenta  que  si  la  DUDA  se  entiende  como  CARENCIA DE CERTEZA, deviene como  lógica  reflexión  en los casos en que se considere, no la aseveración de que  se  juzgó  a  un inocente, sino LA IMPOSIBILIDAD PROBATORIA para que se dictara  sentencia  condenatoria”  (Destaca  la  Sala en esta  ocasión).   

En tales condiciones, la Sala calificará el  mérito   del   sumario  seguido  respecto  de  ÓSCAR  MAURICIO   LIZCANO   ARANGO,  con  preclusión  de  la  instrucción.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero.-  PRECLUIR  la   instrucción   seguida   respecto   del   actual  Representante  a  la  Cámara,  doctor  ÓSCAR MAURICIO  LIZCANO   ARANGO.   En  consecuencia,  en  firme  esta  decisión,        archívese        definitivamente el expediente.   

Segundo.-         COMUNICAR,  en  firme también el presente  proveído,  a  las autoridades respectivas lo pertinente, con el fin de cancelar  las   anotaciones   que   le   generó   la   iniciación   de  esta  actuación  procesal.   

De  conformidad con lo previsto en el inciso  1º  del artículo 189 de la Ley 600 de 2000, contra esta providencia procede el  recurso de reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE  BARÓN                     JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                                  JAVIER           ZAPATA          ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Rad.  17866.     

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