26587(21-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26587   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 025.  

Bogotá  D.C.,  febrero veintiuno (21) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala en relación con los  presupuestos  lógicos y argumentativos de las demandas de casación presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados  JOHN  FREDY  TARQUINO,   BRAYAN  JOSEPH  GARCÍA   TARQUINO  y  EDWIN  ARLEY  BAUTISTA  MORENO  contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Bogotá el 23 de agosto de  2006,  confirmatoria  de  la dictada el 23 de junio de la misma anualidad por el  Juzgado  34 Penal del Circuito con funciones de conocimiento de la misma ciudad,  por  cuyo  medio  los  condenó  como  coautores  penalmente responsables de los  delitos  de homicidio agravado en concurso con tentativa de homicidio agravado y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.    

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El supuesto fáctico que motivó el presente  diligenciamiento,  fue  declarado  por el Tribunal, en el fallo impugnado, de la  siguiente manera:   

“Los  hechos  a los cuales se refiere este  asunto  tuvieron  ocurrencia  aproximadamente a las 12:40 de la madrugada del 29  de  enero de 2006, en inmediaciones de la carrera 91  con calle 125 de esta  ciudad,  en  donde  se  presentaron  los  señores  EDWIN ARLEY BAUTISTA MORENO,  BRAYAN   JOSEPH   GARCÍA   TARQUINO   y  JOHN   FREDY   TARQUINO,   quienes   portando   armas   de  fuego  y  cortopunzantes  interrogaron  a  los señores Harry Fabián Moya Rivero, Antonio  María  Serge  Moreno  Salcedo,  Felipe  Rodríguez  Gil y Luis Eduardo Bolaños  Lozano  por  el  conocimiento  que  tenían  del  paradero  de  dos  sujetos que  identificaban   con   los   alias  de  ‘el  Salado’  y  ‘Omar’;  como  no  obtuvieron  respuesta  de  aquellos  los  llevaron  a  una  cuneta  cercana  a  un humedal, los empujaron y  colocaron  boca  abajo  en  el  piso,  los  golpearon, apuñalaron y dispararon,  ocasionándole  heridas  a los tres primeros y la muerte al último;  luego  huyeron  en  un  taxi,  pero  el  conductor  de  este vehículo al encontrar una  patrulla  de  la  Policía  se detuvo en forma brusca e intempestiva y solicitó  ayuda  por  lo  que  los  agentes  aprehendieron a quienes allí se movilizaban,  BAUTISTA  MORENO,  TARQUINO y GARCÍA TARQUINO, a quienes se les encontró en su  poder  un  arma  blanca  -puñaleta  acerada- y dos revólveres, uno Ruby Extra,  calibre  .32  largo,  número  externo  636238,  y  el otro, Smith & Wesson,  calibre  .38  largo,  número  externo AAN5810, sin permiso para su porte.   Luego  se  dirigieron  al  lugar  en donde estaban los lesionados y el obitado y  fueron   reconocidos   como   las   personas   que  minutos  antes  los  habían  agredido”.                         

Con  fundamento en los hechos anteriores, se  llevó  a  cabo  audiencia  preliminar  ante  el  Juzgado  50 Penal Municipal de  Bogotá  con función de Control de Garantías, durante la cual la Fiscalía 307  Seccional  solicitó  la  legalización  de la captura y formuló imputación en  contra  de  los  aprehendidos  por  el  delito de homicidio agravado en concurso  homogéneo  y  sucesivo  con  tentativa de homicidio agravado, por los cuales se  los   afectó   con   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario.   Durante esta audiencia, los procesados no se  allanaron a los cargos imputados.   

    

Posteriormente,   la  Fiscalía  presentó  escrito  de acusación en contra de los procesados como coautores de los delitos  de  homicidio  “tipificado  en  el artículo 103 del  C.P.”,    agravado  “conforme a las circunstancias  previstas   en   los  numerales  3°  y  7°  del  artículo  104  de  la  misma  normatividad”, en concurso homogéneo y sucesivo con  tentativa  de  homicidio  “consagrado en el artículo  27 ídem”.   

Durante   audiencia   de  formulación  de  acusación  celebrada  el  28  de  marzo  de 2006, la Fiscalía efectuó algunas  correcciones  al escrito de acusación en el sentido de retirar la circunstancia  de  agravación del delito de homicidio prevista en el numeral 3° del artículo  104  del  estatuto  sustantivo penal y, en su lugar, adicionar el cargo de porte  ilegal  de  armas  de  fuego de defensa personal, sancionado en el artículo 365  ibídem  (c.d. No. 2, primer  módulo,     a    partir    de    10’53’’).   En  ese  momento,  el  sindicado  EDWIN ARLEY BAUTISTA  MORENO,  se allanó plenamente a los cargos contenidos  en  la  acusación,  por  lo  cual el despacho judicial dispuso la ruptura de la  unidad procesal en relación con este procesado.   

El 3 de mayo siguiente, durante la audiencia  preparatoria  ante  el  mismo  despacho  judicial,  los  sindicados BRAYAN    JOSEPH   GARCÍA   TARQUINO   y  EDWIN  ARLEY BAUTISTA MORENO,  también  manifestaron  allanarse  a  los cargos contenidos en la acusación, lo  que  motivó  a  que  el  Juzgado revocara su determinación de romper la unidad  procesal.   

El   despacho  de  conocimiento  profirió  sentencia  de  primer  grado el 23 de junio posterior, por cuyo medio condenó a  JOHN         FREDY         TARQUINO,   BRAYAN   JOSEPH   GARCÍA   TARQUINO  y   EDWIN  ARLEY  BAUTISTA  MORENO  a  la pena principal de veintiséis (26) años  de  prisión y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  lapso  de  quince  (15)  años,  al  encontrarlos  coautores   penalmente  responsables  de  los  delitos  por  los  cuales  fueron  acusados.  En  la  misma  decisión,  les negó la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

          Impugnada  la sentencia por la defensa de los procesados    JOHN    FREDY   TARQUINO,   BRAYAN   JOSEPH   GARCÍA   TARQUINO  y  EDWIN  ARLEY BAUTISTA MORENO,  el  Tribunal  Superior  de Bogotá la confirmó, mediante fallo del 23 de agosto  de  2006, decisión contra la  cual  los  mismos  sujetos  procesales  interpusieron  recurso extraordinario de  casación.     

LAS  DEMANDAS   

El  defensor  conjunto  de  los  procesados  JOHN    FREDY    TARQUINO  y   BRAYAN   JOSEPH   GARCÍA   TARQUINO  formula  un cargo contra el fallo de segundo grado, bajo la égida  de  la  causal  segunda  prevista  en  el  artículo  181  de la Ley 906 de 2004  “por  desconocimiento  del debido proceso que afecta  sustancialmente   la   estructura   de   las   garantías   procesales   de  los  recurrentes”.    

Por  su  parte,  el defensor de EDWIN   ARLEY   BAUTISTA   MORENO  propone  también  un  cargo con fundamento en “el numeral 2°  (sic) del artículo 181 de la  Ley   906   de  2004  por  falta  de  aplicación,  interpretación  errónea  o  aplicación  indebida  de  una  norma  del bloque de constitucionalidad o legal,  llamada a regular el caso”.   

       

Con   el   fin   de   evitar  repeticiones  innecesarias,  por razones de método, en el acápite en donde la Sala abordará  sus  consideraciones, se hará referencia independiente a cada uno de los cargos  presentados  por  los  casacionistas  y de inmediato se efectuará su estudio en  punto  del  cumplimiento  de los presupuestos de lógica y debida argumentación  exigidos  para  su  admisión,  previo capítulo en el que se expondrán algunos  aspectos  generales  del  recurso  extraordinario  en  el marco de la Ley 906 de  2004.     

Aspectos generales:   

El inciso segundo del artículo 184 de la Ley  906  de  2004 dispone que “no será seleccionada, por  auto  debidamente  motivado  que  admite  recurso  de insistencia presentado por  alguno  de  los  magistrados de la Sala o por el Ministerio Público, la demanda  que  se  encuentre en alguno de los siguientes supuestos:  Si el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación, o cuando de  su  contexto  se  advierta fundadamente que no se precisa del fallo para cumplir  alguna de las finalidades del recurso”.   

A  su  turno,  el  artículo  183  del mismo  estatuto  prescribe  que  el recurso extraordinario de casación se interpondrá  “mediante  demanda  que  de manera precisa y concisa  señale    las    causales    invocadas    y    sus   fundamentos”.   

Del    contenido    de    los      anteriores      preceptivas  legales,   se   colige  que  los cargos contenidos en la demanda de casación  deben  exponerse  de  manera  lógica y sustentados en  adecuada  argumentación y que, a más de ello, ha de  evidenciarse  la necesidad de proferir pronunciamiento de fondo con el objeto de  cumplir  alguno  o  algunos  de  los  fines  para  los  cuales se ha previsto el  recurso.    

En ese orden de ideas, la jurisprudencia ha  venido  señalando  que  con  el  objeto de lograr alguno o algunos de los fines  previstos  para  el  recurso  de  casación,  la  Corte  emitirá fallo de fondo  superando  los  defectos  lógicos y argumentativos que exhiba la demanda y que,  contrario              sensu,    puede  inadmitirla  en  aquellos eventos en que a  pesar  de  reunir  tales presupuestos,  de  su  contexto  no se infiera la necesidad de proferir fallo de fondo o porque  tampoco  surge  esa  posibilidad  luego  de  la  revisión del trámite cumplido y del fallo que al mismo le  puso fin.            

Con fundamento en las anteriores premisas, la  Sala  abordará el estudio de las demandas presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados  JOHN FREDY  TARQUINO,  BRAYAN  JOSEPH  GARCÍA  TARQUINO  y  EDWIN  ARLEY BAUTISTA MORENO.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  Demanda  presentada  por  el  defensor  conjunto    de    los    procesados    JOHN   FREDY   TARQUINO   y       BRAYAN       JOSEPH       GARCÍA       TARQUINO:   

Único  cargo.  Causal segunda del artículo  181 de la Ley 906 de 2004.  Violación del debido proceso:   

Comienza  por  indicar  el censor que en las  sentencias  de  instancia no fueron tenidos en cuenta los derechos fundamentales  de  “quienes intervinieron en este debate probatorio,  por  lo que no se logró el ejercicio de la justicia, y por ende en el fallo que  se  impugna  no  se  hizo  prevalecer  el  derecho  sustancial como lo prevé el  artículo      228      de      la     Constitución     Nacional”.   

Aduce,  con  el  objeto  de  sustentar  su  pretensión,   que  durante  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento  a  los procesados, no se incluyó el  delito  de porte ilegal de armas de defensa personal y que como el proceso penal  se     encuentra     conformado     por     diversas     etapas     “respecto    de    las    cuales    opera    el    principio    de  preclusión”,  no  pertenece  al  arbitrio  del ente  acusador     “adicionar   cuando   lo   estime  conveniente  una acusación cuando por negligencia o ignorancia dejó de hacerlo  en su oportunidad”.   

Señala que la Fiscalía también sorprendió  a  los  incriminados  al  adicionar  un cargo por el delito referido, por lo que  “existe  inconsonancia  entre el cargo formulado por  la  fiscal  primeramente  mencionada  frente  a  los fallos de primera y segunda  instancia  que  incluyen  el  tipo  penal  citado  por  el cual no se encuentran  detenidos  mis representados como se desprende de la medida de aseguramiento que  en  su  contra   dictó el Juzgado 50 Penal Municipal con Funciones de  Control de Garantías”.   

Acto  seguido,  puntualiza  que “en  cuanto al desconocimiento del debido proceso se debe precisar  lo   siguiente:    que   según   el  informe  pericial  de  necropsia  No.  BOG-2006-003738  practicado  al  occiso … se observa en la página primera del  mismo  que  su  muerte  devino de de una herida causada por proyectil de arma de  fuego,  localizada  en  la  cabeza, de lo cual se colige que no fue ultimado por  arma  cortopunzante,  de  suerte  que  la  imputación de su muerte no puede ser  atribuida  de  manera generalizada a todos los imputados incluyendo a JOHN FREDY  TARQUINO  a  quien  se  le decomisó un arma blanca”.   

Con  sustento en lo anterior, pregona que no  se  observaron los presupuestos del artículo 447 de la Ley 906 en relación con  “la  individualización  de  la pena y la sentencia,  toda   vez   que   la   dosimetría   de   la   primera   no  corresponde  a  la  individualización  de  la  imputación  de  los  delitos  que debió hacerse en  audiencia pública”.   

Lo  anterior,  agrega,  porque  JOHN  FREDY TARQUINO “estaría incurso en los delitos de tentativa  de  homicidio  y  lesiones  personales  pero  no  es  penalmente  responsable de  homicidio  agravado  del  cual  fue  victimario  (sic)  Luis  Hernando  Bolaños   Lozano”.  Además,  añade,  no  se  puede  inferir  que los procesados son  coautores,   cuando  no  está  demostrado  que  “se  hubiera  presentado acuerdo común con división del trabajo criminal atendiendo  a la importancia del aporte”.   

Corolario  de lo expuesto, solicita casar el  fallo  impugnado  y  decretar,  en  su lugar, “que se  encuentran  violados  los  derechos  fundamentales  constitucionales  del debido  proceso” de sus defendidos.   

En   relación  con  el  único  reproche  propuesto  en  la  demanda presentada por el defensor conjunto de los procesados  JOHN   FREDY   TARQUINO  y    BRAYAN   JOSEPH  GARCÍA  TARQUINO,   para   la   Sala   resulta   claro  que   no   satisface  los  presupuestos   de   presentación   lógica   y  debida  argumentación  que  de  conformidad  con  las  normativas referidas en el exordio de esta providencia se  exigen para su admisión.   

Lo  anterior,  porque  el  demandante  al  interior  de  dicha  censura  de  manera simultánea  refiere  a varias              circunstancias  que  encuentran  asidero  en  diversos  motivos  de  casación,     situación     que     torna su propuesta confusa y contradictoria.   

Ciertamente, en la primera parte del reparo  se   presentan   algunos  argumentos      orientados     a     demostrar  que  la sentencia impugnada vulnera el debido proceso en  consideración   a   que   el   fallo  impugnado  es  incongruente  con  la  imputación  formulada  por  la  Fiscalía  durante  la  audiencia  preliminar y con la  acusación  posteriormente  presentada  por  el  mismo ente acusador,    específicamente    por   incluir  el  delito  de  porte  ilegal  de  armas;  sin  embargo,  cuando  se esperaba que el recurrente abundara en  mayores  precisiones  sobre ese particular,    da    un    viraje   insólito   a   su  disertación  y  se  centra  en  disquisiciones  probatorias  acerca  de  la  responsabilidad  penal de su defendido JOHN  FREDY  TARQUINO  por  el     delito     de     homicidio  cometido en la persona de Luis  Hernando Bolaños Lozano.   

En  esas  condiciones el reparo,  es evidente  que,  como  ya  se  dijo,  no cumple con los presupuestos tantas veces referidos  de  lógica  y  adecuada argumentación, cuando quiera  que  si  bien  la  primera  parte del reparo apuntaría a demostrar la causal de  casación  invocada  por  desconocimiento  del  debido  proceso, en tanto la ley  exige  armonía  entre  la  sentencia y la acusación (art. 448 de la Ley 906 de  2004),   la   controversia   probatoria   expuesta   más   adelante,  pero en la  misma  censura,  ninguna  relación  guarda  con  ese  motivo  y  si  acaso  tendría  asidero  en  la  causal  tercera  prevista en el artículo 181 ibídem.   

A través de su reciente jurisprudencia, la  Sala  ha  sido  enfática en precisar que el recurso extraordinario de casación  dentro  del  nuevo  sistema procesal acusatorio implantado progresivamente en el  territorio  nacional  mediante  la  Ley  906  de 2004, continúa rigiéndose por  principios  tales  como  el  de  autonomía, prioridad y no contradicción, cuyo  propósito  no  es  otro  que  exigir  a  cargo  del  casacionista una lógica y  adecuada argumentación en la formulación de los cargos.   

Así, se ha dicho, en cuanto al principio de  autonomía,  que el mismo tiene por objeto exigir que las propuestas presentadas  en  procura  del resquebrajamiento del fallo se postulen en forma independiente,  con  miras  a  evitar  que  se incurra en mezclas argumentativas y conceptuales,  máxime  cuando se trata de asuntos que, como aquí ocurre, tienen fundamento en  diversas causales de casación.   

El  principio  de  prioridad,  por su parte,  consiste  en que en el evento de que se propongan varios reparos contra el fallo  recurrido,  tales  deben  ser presentados de acuerdo con su incidencia procesal,  por  lo  que los cargos con apego en la causal de nulidad, deben ser presentados  en  forma  prevalente  respecto  de  los  demás  y, si todos tienen sustento en  aquélla,  también  deben  ser  esgrimidos  de  acuerdo con su incidencia en la  actuación,  porque  puede  ocurrir  que la Corte no requiera pronunciarse sobre  reproches  que  tienen  una menor repercusión en el proceso cuando prospera uno  de   mayor   incidencia,   lo   cual   haría   inoficioso  el  estudio  de  los  secundarios.                  

Y,  el  llamado  principio  lógico  de  no  contradicción,   según  el  cual  las  propuestas  excluyentes,  tanto  en  su  naturaleza  como  en sus efectos, no pueden ser formuladas en una misma censura,  por  lo  mismo  señalado  anteriormente  en el sentido de que el escrito pierde  coherencia  y  comprensión,  al  afirmarse  que  algo  es  y  no  es  a la vez.   

Todos  los  postulados  anteriores  fueron  desconocidos  por  el casacionista al integrar en una misma censura aspectos que  tienen  feudo en diversas causales de casación (primera y tercera del artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004)  y que, por consiguiente, ostentan naturaleza y  efectos  excluyentes,  situación que afecta la precisión y concisión que debe  evidenciar  la  demanda, a voces de lo normado en el aludido artículo 183 de la  misma normatividad.   

Dicho defecto, adicionalmente,  no es viable superarlo en procura de  cumplir  alguno  de  los  fines  del  recurso  extraordinario  previstos  en  el  artículo  180  ibídem,  esto  es,  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a éstos y la  unificación de la jurisprudencia.   

Se  arriba  a la conclusión precedente, en  virtud  a  que,  como  bien  lo precisó el Tribunal en la providencia objeto de  impugnación,  el  examen  de  los  registros  audio  visuales  que  componen la  actuación   evidencia   que   no  hubo  quebranto  alguno  al  debido  proceso,  especialmente  en  lo  referente al desconocimiento del principio de congruencia  entre   sentencia   y  acusación  que  se  plantea  en  la  primera  parte  del  cargo.   

Ello, dado que el escrito de acusación fue  objeto  de correcciones por la Fiscalía durante la audiencia de formulación de  la  acusación  celebrada  el 28 de marzo de 2006 al retirar la circunstancia de  agravación   prevista  en  el  numeral  3°  del  artículo  104  del  estatuto  sustantivo  penal  y,  en  su  lugar,  adicionar el cargo por el delito de porte  ilegal  de  armas  de  fuego de defensa personal, sancionado en el artículo 365  ibídem (c.d. No. 2, primer  módulo,    a    partir    de    10’53’’),  cargo  al  cual,  así  como  a  los  todos los demás  contenidos  en  el  pliego  acusatorio incluido, desde luego, el homicidio en la  persona  de  Luis Hernando Bolaños Lozano  que  el  actor  discute  en  la  segunda  parte de la censura, se  allanaron      los  procesados    JOHN    FREDY    TARQUINO     y    BRAYAN    JOSEPH    GARCÍA  TARQUINO       durante       la       audiencia  preparatoria,  en forma libre, consciente, informada y  acompañados por su defensor de confianza.   

Esta  situación  también  permite  colegir  que  tras los planteamientos del casacionista subyace  una  forma  velada  de  retractación  de  la  responsabilidad  admitida por sus  representados  en  los  términos indicados, para lo cual es apenas evidente que  carece de interés.   

Por razón de las incorrecciones puestas de  manifiesto,  surge  diáfano que la decisión que se impone adoptar en relación  con  el  único  cargo  propuesto  en  la demanda de casación presentada por el  defensor    de   JOHN   FREDY   TARQUINO     y    BRAYAN    JOSEPH    GARCÍA  TARQUINO, es la de su inadmisión.   

2.  Demanda  presentada  por el defensor del  procesado   EDWIN  ARLEY  BAUTISTA MORENO:    

Único  cargo.  Causal segunda del artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004  (sic).  Violación directa  de la ley  sustancial:   

Sostiene  el  casacionista  que  en el fallo  objeto  de impugnación “se incurrió en esta causal,  por  cuanto  al  tasar  la  pena  no  se  tuvo  en cuenta la norma que regula la  punibilidad,  como  es la prevista en el artículo 30 del Código Penal, la cual  ha    debido    aplicarse   atendiendo   el   comportamiento   de   EDWIN   ARLEY   BAUTISTA  MORENO,  dentro  del  desarrollo  de  los  hechos”.   

Acto  seguido,  señala  que  si  bien  su  defendido  aceptó  los  cargos,  lo  cual  resulta  indiscutible  y  no  admite  retractación,  también  lo es que el juzgador en el procedimiento de tasación  de  la  pena, desconoció que aquél “no fue autor o  coautor  porque en su actuar al momento en que se ejecutó el hecho, no accionó  ninguna  actividad  encaminada  a  segar  la  vida  del  hoy occiso Luis Eduardo  Bolaños  Lozano  y  lo  que  es  más  importante,  no tenía dominio sobre los  hechos,  al  menos la prueba así lo indica, pues su intervención no fue la que  desencadenó  los  actos  de  sangre,  ni  estaba  en su poder la posibilidad de  evitar    o    suspender    la    ejecución   de   la   conducta”.   

Agrega   que   la  afirmación  anterior  encuentra  respaldo  en  la  prueba  pericial  de  balística  practicada por el  Instituto  de  Medicina  Legal, de cuyas conclusiones se colige que el proyectil  hallado  en  el  cuerpo  del  aludido  occiso,  no  coincide  con el arma que su  protegido   llevaba   consigo  al  momento  de  su  aprehensión,  la  cual,  de  conformidad con otro estudio pericial, no fue accionada.   

Así   mismo,   porque   los   exámenes  practicados  por el mismo Instituto sobre la sangre encontrada en una vestimenta  descartan  la  responsabilidad  de  su  defendido en el referido homicidio, como  quiera que la prenda no le pertenece.   

Los   exámenes   técnicos   aludidos,  practicados  por personal idóneo, a su juicio, “son  suficientes  para  demostrar que EDWIN ARLEY BAUTISTA MORENO, no se ajusta a las  previsiones  del  artículo 29 del Código Penal por el cual fue condenado, sino  que  se  adecua al artículo 30 del mimo Código, que no fue tenido en cuenta al  emitirse  el  fallo  materia  del presente recurso extraordinario”,  situación que le produjo perjuicio en razón a que se le impuso  pena mayor a la que correspondía.   

Finalmente,   indica   que  “la   exposición   de   la  dos  causales,  la  omisión  de  la  aplicación  de  la  norma  del  artículo  30  del  Código Penal y la indebida  aplicación  de  la norma del artículo 29 ibídem, no son excluyentes porque la  omisión  trajo de hecho la aplicación indebida de la segunda norma citada, por  esa  razón considero, fueron consignadas dentro del mismo numeral del artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004  porque  las  dos  figuras constituyen una misma  causal”.   

Con   fundamento   en  lo  expuesto,  el  casacionista  solicita  “se imponga la pena adecuada  de  conformidad  con el comportamiento de BAUTISTA MORENO el que se ajusta a las  previsiones     del    artículo    30    del    Código    Penal”.   

En criterio de la Sala, como igual ocurrió  con  el  cargo precedente, la determinación que impera adoptar en relación con  el  único  planteado  en  la demanda presentada por el defensor de EDWIN  ARLEY BAUTISTA MORENO, es la de su  inadmisión.    

    

Dicha  conclusión se apoya en el hecho de  que  el  casacionista  carece de interés para plantear la temática abordada en  la  censura,  en  tanto  implica  desconocimiento  flagrante del principio de no  retractación  consecuente  con  el  allanamiento  de  su  defendido  durante la  audiencia  de  formulación  de la acusación a todos los cargos presentados por  la  Fiscalía  y  de acuerdo con la forma de participación allí definida, esto  es, en calidad de coautor.   

A  diferencia de lo señalado en relación  con  el  reparo  propuesto  por  el  defensor  de  los  procesados  JOHN   FREDY   TARQUINO   y  BRAYAN  JOSEPH  GARCÍA  TARQUINO,  en  donde  subyace  el  propósito  de  retractación  frente al allanamiento de los  mencionados,  aquí  el  distanciamiento  de  tal  postulado es directo, pues no  obstante     que     BAUTISTA    MORENO  admitió  su  responsabilidad  a  título de coautor (art. 29 del  C.P.),  ahora  pretende  su  defensor,  a  partir  de  una inoportuna discusión  probatoria,  demostrar que debió condenárselo en calidad de cómplice (art. 30  ibídem).      

De  ahí  que,  por  más  que  el  censor  advierta  que  con  su  propuesta  no pretende retractarse de lo aceptado por su  protegido,  cuando  disiente  del  grado de responsabilidad por el que éste fue  condenado  a  partir  de lo que aceptó en su allanamiento, termina por vulnerar  dicho postulado.   

En      forma      reiterada   ha   precisado   la   Sala   que  cuando  una      persona      a  quien se  imputa la comisión de un  conducta    punible   admite   su   responsabilidad  de     manera    libre,    consciente,        espontánea  e  informada  sobre  las  consecuencias  que  dicha  aceptación  entraña,  tal acto impide  que    reviva    la    discusión    atinente a  cualquiera   de   los  aspectos  aceptados.      

También  se  ha  reseñado  que,  como  ocurre   con   la  figura  de  la  sentencia  anticipada  prevista  en el artículo 40 de la Ley 600 de 2000, mediante la cual  el  sindicado  acepta  los  cargos  atribuidos  en su contra, en el allanamiento  contemplado  en  el  351 de la Ley 906 de 2004 también opera el principio de no  retractación,  surgiendo  la  imposibilidad  procesal  para  quien efectúa tal  asentimiento  de  discutir  en  relación con la responsabilidad penal admitida,  bien  sea  para  pregonar posteriormente su inocencia (retractación total) o en  procura   de   buscar   una   forma  de  degradación  (retractación  parcial),  como  ocurre  en  este asunto con la pretensión del  casacionista  orientada a  que   se   degrade   la   responsabilidad   de   su  defendido  de  coautor  a  cómplice,  salvo  demostrarse  que  en  dicho  acto  se incurrió en vicios de  consentimiento  o en vulneración de garantías fundamentales, tal como ahora lo  prevé    el    inciso   cuarto   de   la    última    disposición    en  cita.   

Lo  anterior,  porque acudir a este tipo de  mecanismos  implica para el procesado renunciar a una de las etapas del proceso,  como  en  este caso lo es el juicio oral, así como a la controversia que dentro  de  sus  cauces  normales  se  generaría,  en cuanto se basan en una filosofía  premial,  esto  es, que frente al acto de conformidad del procesado en beneficio  de  la  celeridad  procesal y del ahorro de esfuerzos para la Administración de  Justicia,  se  otorga  un  incentivo  punitivo significativo, dependiendo, claro  está,  del  momento procesal en que se produzca, por lo que no resulta posible,  frente  a  esta  clase de instituto jurídico, acudir al fácil expediente de la  retractación posterior.   

De  manera  pues  que en estos eventos la  gama  de  alternativas  para impugnar el fallo que se  profiere  de conformidad a las formas de terminación  anticipada  o anormal del  proceso      (allanamiento,     preacuerdos     y  negociaciones)           están        restringidas         a        demostrar  la eventual vulneración de garantías en desarrollo de  esos  actos  procesales, a los aspectos relacionados  con  la  dosificación  punitiva  y  a  los  mecanismos  sustitutivos de la pena  privativa de la libertad.   

Como    quiera    que    el   procesado  EDWIN  ARLEY  BAUTISTA  MORENO   durante   la  audiencia  de  formulación de la acusación, una vez  la  Fiscalía  efectuó algunas correcciones al escrito de acusación y en forma  clara  precisó  que la responsabilidad respecto de todas la conductas imputadas  (homicidio   agravado  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  con  tentativa  de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas)  procedía  a  título  de  coautor     y     aquél,   se   insiste,   de  manera  libre,  consciente,   voluntaria  y  asistido  por  defensor  se  allanó  a  tales  cargos,  resulta evidente que  está     impedido  actualmente  para  discutir  en  punto de buscar formas de retractación parcial  frente   a   lo   aceptado,   al   estimar   que  la  responsabilidad  que  surge  por el delito de homicidio no es, como lo admitió,  como  coautor,  sino  como  cómplice, y menos aún,  para  hacerlo a través de la discusión probatoria,  cuando   por  virtud  del  allanamiento  ha  renunciado  implícitamente  a  tal  facultad.   

    

De lo expuesto en precedencia, surge como conclusión razonable que  el  defensor  carece  de  interés  para  formular el  tema  contenido  en  el  único  reproche  de  la  demanda y, como este factor  constituye   presupuesto   procesal   ineludible   para   admitir   la  demanda,  según     se     precisó     atrás,  la  decisión  que  en  derecho corresponde adoptar es la de su  inadmisión.   

Resta  señalar  que  la  Sala no encuentra  procedente  en  este  caso  la  necesidad  de superar los defectos que exhibe el  libelo  en  procura  de  cumplir  alguno de los fines del recurso extraordinario  previstos  en  el  artículo  180  de  la Ley 906 de 2004, a los que se ha hecho  alusión.    

         

         Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación1,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decidido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –siempre que el recurso de  casación  no  hubiera  sido  interpuesto por un Procurador Judicial–,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates o suscrito la providencia  inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

       En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR las demandas presentadas por los  defensores    de    los    procesados   JOHN   FREDY  TARQUINO,   BRAYAN  JOSEPH  GARCÍA   TARQUINO  y  EDWIN  ARLEY  BAUTISTA  MORENO, por las razones consignadas en  la anterior motivación.   

        Contra  esta decisión procede el mecanismo de insistencia, en los  términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN            

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                              JORGE      LUIS      QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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