26995(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26995  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 53.   

Bogotá,  D. C., abril dieciocho (18) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del   procesado  EFRÉN  QUINTERO  COLONIA,  condenado  en  fallos  proferidos  por el  Juzgado  14  Penal  del  Circuito  y  el  Tribunal  Superior de Cali, como autor  penalmente  responsable  de  la  conducta punible de actos sexuales con menor de  catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Los primeros fueron tratados en los fallos  de instancia de la siguiente manera:   

Por denuncia presentada por el señor Miguel  Ángel  Abadía  Belalcazar, padre de la menor …, dice que siendo las 11:00 PM  de  la  noche  del  7  de  marzo  de  2003, su hija se encontraba presente en el  desarrollo  de  una  fiesta familiar de cumpleaños de su suegra. Cuando aquella  se  encontraba  en  el patio, fuera de la vista de los adultos, el señor EFRÉN  QUINTERO  COLONIA  la  aferró fuertemente por la espalda y con una de sus manos  le  realizó  tocamientos  en  su  vagina,  que ella logró deshacer el abrazo y  corrió posteriormente donde su madre y le comunicó tal acontecer.   

2.    Abierta    la    correspondiente  investigación   y  vinculado  al  proceso  a  través de indagatoria   EFRÉN  QUINTERO  COLONIA,  el  19 de enero de 2004 la Fiscalía 40 Seccional de  Cali  se  abstuvo  de  proferir  medida de aseguramiento al considerar que no se  cumplían los fines de la detención preventiva.   

3.  El  28  de  abril  siguiente  la  misma  Fiscalía  le dictó resolución de acusación como presunto autor del delito de  actos sexuales con menor de catorce años.   

4.  Correspondió  al  Juzgado  14 Penal del  Circuito  de  Cali  adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública, el 23  de  noviembre  de  2005  condenó al procesado a la pena de cuarenta y ocho (48)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  un término igual al de la sanción  privativa  de  la  libertad, y le concedió la prisión domiciliaria, como autor  penalmente   responsable   de   la   conducta  punible  materia  de  acusación.   

5. La providencia anterior fue recurrida por  el  defensor del acusado y el 13 de octubre de 2006 el Tribunal Superior de Cali  la  confirmó,  mediante  fallo  contra  el cual el mismo recurrente interpuso y  sustentó el recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA:  

Manifiesta  el  recurrente  que  el Tribunal  incurrió  en  desconocimiento de las reglas de producción y apreciación de la  prueba  porque  para  condenar  se exige el conocimiento más allá de toda duda  razonable,  acerca  del  delito  y de la responsabilidad del acusado, lo cual no  ocurre  en  el  presente  caso  al no tenerse en cuenta que la menor vestía una  falda-pantalón  lo  cual hacia imposible el acceso del incriminado a las partes  genitales  de  la  víctima,  “máxime  si  se  tiene  en cuenta los numerosos  circundantes y el lugar donde supuestamente se dio el hecho.”   

Además,  podía  existir la posibilidad del  embriagado  que  abraza  a  la menor por cariño y ternura, abalanzándose sobre  ella,  y  esta  temerosa  y  “prejuiciada”  interpreta  la  conducta de otra  manera.   

Por  lo  anterior, solicita casar el fallo y  absolver al procesado de los cargos que le fueron imputados.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Las  siguientes  son las falencias de la  demanda  presentada  por  el  defensor del procesado EFRÉN QUINTERO COLONIA que  impiden  tener  por  cumplida  la  exigencia  referida  a la indicación clara y  precisa de los fundamentos del único reparo propuesto, a saber:   

1.1.  Omitió  señalar  la  norma  o normas  sustanciales   supuestamente   transgredidas   y  si  lo  fueron  por  falta  de  aplicación, aplicación indebida o interpretación errónea.   

1.2.  El  libelista afirmó que la sentencia  proferida por el Tribunal violó indirectamente la ley sustancial.   

1.3. Cuando se invoca la violación indirecta  de  la  ley  sustancial –que  fue  precisamente  la anunciada en este caso-, el recurrente debe concretar cada  uno  de ellos, si de derecho o  de  hecho, la prueba o pruebas  sobre   las   que  recae  y  demostrar  su  trascendencia  o  incidencia  en  la  transgresión de la ley.   

Si  se  trata  de  un  error de derecho,  el cual entraña la apreciación  material  de  la  prueba por el juzgador, quien la acepta no obstante haber sido  aportada  al  proceso  con  violación  de  las  formalidades  legales  para  su  aducción,  o  la  rechaza porque a pesar de estar reunidas considera que no las  cumple   (falso   juicio   de   legalidad);   también,   aunque   de   restringida   aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la tarifa legal, se incurre  en  esta  especie  de  error  cuando  el  juez desconoce el valor prefijado a la  prueba   en   la   ley,   o   la  eficacia  que  esta  le  asigna  (falso juicio de convicción).   

Si   el   yerro   es   de   hecho, le corresponde indicar la modalidad  y  especie del mismo, es decir, esta clase de errores se pueden presentar cuando  el  juzgador  se  equivoca  al  contemplar o valorar el medio, bien porque omite  apreciar  una  prueba que obra en el proceso, ora porque la supone existente sin  estarlo   o   se   la   inventa   (falso   juicio  de  existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla  oportuna  y  legalmente recaudada, al fijar su contenido la distorsiona, cercena  o   adiciona  en  su  expresión  fáctica,  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen de ella (falso juicio  de   identidad);  o,  porque  al  apreciar  la  prueba  transgrede  los  postulados  de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas  de  la  experiencia, esto es, los principios de la sana crítica como método de  valoración       probatoria       –existente   en   el   trámite   de   este   asunto-   (falso raciocinio).   

Cuando  el reparo se dirige por error   de   hecho  derivado  de  falso  juicio  de  existencia  por  suposición  de  prueba,  es  deber  del  casacionista  demostrar  el  yerro  mediante  la  indicación  correspondiente de la sentencia  donde  se  alude  a dicho medio que materialmente no obra en el proceso; y si lo  es  por omisión de prueba, le  compete  concretar  en  qué  parte  de  la  actuación  se  ubica  ésta,  qué  objetivamente  se  establece  de  ella,  cuál  el  mérito  que  le corresponde  siguiendo  los  postulados  de la sana crítica, y cómo su estimación conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el  sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores de hecho por falsos juicios  de   identidad  en  la  apreciación  probatoria,  el  recurrente  debe  señalar  qué  en  concreto  dice  el  medio probatorio, qué  exactamente  dijo de él el juzgador, cómo se tergiversó, cercenó o adicionó  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente no se establecen de él, y lo  más  importante, la trascendencia del desacierto en la declaración de justicia  contenida en la parte resolutiva de la sentencia.   

Y    si    se    denuncia   falso  raciocinio  por  desconocimiento de  los  postulados  de  la  sana  crítica,  se  debe  precisar qué dice de manera  objetiva  el  medio,  qué infirió de él el juzgador, cuál mérito persuasivo  le  fue  otorgado,  señalar  cuál postulado de la lógica, ley de la ciencia o  máxima  de  la  experiencia  fue  desconocida,  y  cuál  el aporte científico  correcto,  la  regla  de  la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que  debió  tomarse  en consideración y de qué manera; y, finalmente, demostrar la  consecuencia  del  desacierto  indicando cuál debe ser la apreciación correcta  de  la  prueba  o  pruebas que cuestiona, y que habría dado lugar a proferir un  fallo sustancialmente distinto al impugnado.   

1.4. Faltando a los requisitos de precisión  y  claridad el demandante simplemente anunció que el Tribunal habría incurrido  en  violación  indirecta  de  la  ley sustancial, sin ninguna mención a si los  errores   fueron  de  hecho o de derecho, sobre cuáles medios recayó y la  incidencia  del  yerro en el sentido de la declaración de justicia contenida en  la sentencia.   

1.5. Ahora: frente a la falta de aplicación  del   principio   in   dubio  pro  reo  dos son las vías de ataque en casación:   

Una,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial  si  es que en la motivación de la sentencia los jueces de instancia  reconocieron  que  existía  incertidumbre sobre la materialidad del delito o la  responsabilidad  del  procesado,  y,  sin  embargo, en la parte resolutiva de la  decisión condenaron. Y,   

La  segunda,  por  vía  indirecta  ante  la  presencia  de  un  error en la producción o apreciación del elemento de prueba  que soportaría la existencia de la duda.   

A  lo anterior se agrega la demostración de  la  trascendencia  del  supuesto  yerro,  siendo necesario comprobar que con los  elementos  probatorios  abordados  en  su  estudio  por  los  juzgadores,  no se  soportaría el fallo y la declaración de responsabilidad.   

Ninguna mención hizo el libelista sobre uno  o  los  dos  caminos,  menos  se  ocupó de comprobar la incidencia del supuesto  vicio  en  el  sentido final de la decisión, apenas se contentó con manifestar  que  en  el  proceso  no  existen  pruebas  que demuestran la culpabilidad de su  defendido  en  la  conducta  punible  investigada,  con  lo cual nada demuestra.   

1.6.  Sin precisar el error o errores en los  que   pudo   incurrir  la  corporación  de  segunda  instancia,  el  demandante  simplemente  afirma  que  debido a algunas prendas de vestir que llevaba puestas  la   menor  ofendida  no  le  era  factible  acceder  a  sus  partes  genitales,  debiéndose  tener  en  cuenta  las  personas que concurrían a la reunión y el  lugar  donde  supuestamente  ocurrió el hecho, o que probablemente el procesado  apenas  abrazó a la niña por cariño y ternura, acción que probablemente ella  malinterpretó,  motivos  por  los  cuales  se debió absolver, olvidando que la  casación  no  fue  instituida  para  anteponer  el  criterio  del recurrente al  expuesto  por  los  jueces  de  instancia  que llega a esta sede precedido de la  doble  presunción  de acierto y legalidad, sino para corregir verdaderos yerros  trascendentales,  que deben ser enunciados y establecidos clara y concretamente,  cuya  demostración  cabal  ha  de  tener,  además,  la  potencialidad de hacer  cambiar el sentido del fallo.   

2.  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 212 y 213 del  Código  de  Procedimiento Penal, además que la Sala no encuentra violación de  garantías  fundamentales  que  deban  ser  protegidas  oficiosamente,  lo  cual  conlleva   la  consecuencia  procesal  de  declarar  desierta  la  impugnación,  mediante  decisión  que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita y no  admite ningún recurso.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  procesado  EFRÉN  QUINTERO COLONIA, y, en consecuencia,  declarar desierto el recurso de casación interpuesto.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                        ÁLVARO            ORLANDO           PÉREZ  PINZÓN            

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                            JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA         

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ         

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

           Secretaria   

    

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