26997(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26997  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 125  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de julio de dos  mil siete (2007).   

V I S T O S :  

          Decide  la  Corte  sobre  la  admisibilidad  formal de la demanda de  revisión   presentada   por  el  apoderado  especial  del  sentenciado  Hárold  Contreras  Ordóñez,  frente  al  proceso que se adelantó en su contra por los  delitos  de  homicidio  agravado, hurto calificado y agravado en la modalidad de  tentativa,   y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas  de  fuego  y  municiones.   

ANTECEDENTES :  

          1.        La  Sala  en  fallo  de casación del 22 de junio de 2006, concretó  los  hechos  que dieron origen al proceso que culminó con la condena impuesta a  Hárold Contreras Ordóñez en los siguientes términos:   

“Aproximadamente a las 5:30 de la tarde del  20  de  abril  del 2001, los esposos Nubia Sanabria de Jurado y Gustavo Humberto  Jurado  Mera  transitaban  en  su  automóvil  en  las  afueras del barrio Nueva  Granada  de  Bucaramanga,  cuando  varios sujetos los interceptaron y amenazaron  con  armas  de  fuego;  el  señor  Jurado  Mera  frenó  la marcha y uno de los  agresores  le  disparó,  causándole el deceso. Con el uso del pito del carro y  sus  voces  de  auxilio,  la  señora  logró  que  varias personas aparecieran,  circunstancia que produjo la huida de los agresores.   

Desde un comienzo la señora Nubia Sanabria  de Jurado describió a uno de los asaltantes.   

Averiguaciones  de  la  Policía  Judicial  dieron  cuenta  que los partícipes del hecho se movilizaban en el automóvil de  placas  BDG-891,  con  el cual se cometió un delito similar y que era utilizado  esporádicamente      por     Hárold     Contreras  Ordóñez,  de  quien  se  lograron fotografías y la  señora   Nubia   Sanabria   de   Jurado   lo   señaló   como   uno   de   los  intervinientes.”   

2.            Por  los  anteriores episodios, el 21 de  octubre  de  2003, el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Bucaramanga, condenó  al  acusado  Hárold Contreras Ordóñez como autor penalmente responsable de un  concurso  de  conductas  punibles  de  homicidio  agravado,  hurto  calificado y  agravado  tentado,  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego y  municiones,  a  la  pena  principal  de veintisiete (27) años de prisión, a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  período  de  veinte  (20)  años, sanciones cuya ejecución  ordenó en establecimiento carcelario.   

Además  le impuso la obligación de pagar a  Nubia     Sanabria     de     Jurado     la     suma     de     $139’027.104.00    por   los   perjuicios  materiales  causados  con  los  delitos, y tanto a ella como a Rocío Victoria y  Gustavo  Iván  Jurado  Sanabria,  la  suma  equivalente  a  cuatrocientos (400)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  por concepto de los perjuicios  morales,   dentro   de   los   seis   meses   siguientes  a  la  ejecutoria  del  fallo.   

          3.        Apelada   la   anterior  decisión  por  el  defensor  de  Contreras  Ordóñez,  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  al  desatar  la  alzada  en  providencia  del  19  de  octubre  de 2004 confirmó el fallo de primer grado el  cual  alcanzó  el carácter de cosa juzgada en sede de casación el 22 de junio  de  2006, cuando se resolvió el extraordinario recurso interpuesto por el mismo  sujeto procesal.   

4.          Pasado  algún  tiempo, el sentenciado,  mediante  apoderado  especial,  formuló  demanda de revisión, momento a partir  del  cual los Magistrados que habían intervenido en la providencia de casación  manifestaron  su  impedimento  para  conocer  de esta acción y en su reemplazo,  previo sorteo, fueron designados Conjueces de la Sala Penal.   

LA  DEMANDA :  

1.            Con  fundamento en la causal tercera del  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004, el libelista solicita la revisión del  proceso  porque con posterioridad a la sentencia condenatoria han surgido hechos  nuevos  y  pruebas  desconocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  tienen  la  potencialidad de aniquilar su fuerza vinculante.   

          2.        El  material probatorio novedoso conduciría a demostrar que Hárold  Contreras  Ordóñez no concurrió a la ejecución del concurso delictual por el  cual  fue  sancionado  ni como autor ni como partícipe y proviene de dos de las  personas  coautoras del mismo comportamiento quienes con motivo del sometimiento  a sentencia anticipada manifestaron:   

          2.1.                      Alexander   Páez   Abril   a  la  vez  que  en  declaración  incriminó en grado de participación en los episodios delictuales  antes  descritos  a  Javier  Ruiz,  Fabián  N  y  Humberto  Escobar Cataño, en  desarrollo  de  la  diligencia en la cual aceptó anticipadamente su ejecución,  no  sólo  aludió  al  parecido  físico  existente entre el último nombrado y  Hárold  Contreras  Ordóñez,  sino  que  excluyó a éste por completo de todo  tipo de intervención en los referidos injustos penales.   

          2.2.                      Humberto Jaime Escobar Cataño, en el escrito en  el  cual  expresó  su  voluntad  de someterse al instituto procesal mencionado,  calendado  el 13 de julio de 2005, adicionalmente señaló que Hárold Contreras  Ordóñez  “…En  ningún momento fue partícipe o copartícipe de los hechos  aquí mencionados.”   

          3.        Aduce,  también,  que  si  bien  las  alocuciones  antes reseñadas  “…fueron  estudiadas de manera integral…” por los juzgadores de primer y  segundo  grado, no es menos cierto que después de emitir estos funcionarios los  respectivos  fallos  de  condena,  surgió  la fuente de convicción cuyo aporte  esclarecedor  reclama  sea tenido en cuenta en el presente trámite de revisión  en  orden  a evitar que su inocente representado continúe purgando una pena por  unos delitos que no cometió.   

    

1. Aportó en fotocopia los siguientes documentos:     

     

1. Las  sentencias  condenatorias  de primer y segundo grado proferidas el 21 de octubre  de  2003 y el 19 de octubre de 2004, en su orden, en contra de Hárold Contreras  Ordóñez    con    la    respectiva    constancia   de   ejecutoria1.     

     

1. El fallo  pronunciado  el  25  de febrero de 2004 por el Juzgado Quinto Penal del Circuito  de  Bucaramanga2  en  contra  de  Alexander  Páez  Abril  por  idénticas conductas  punibles a las que ameritaron la condena de Contreras Ordóñez.     

     

1. La  indagatoria  rendida  por Páez Abril el 6 de septiembre de 2003  ante  la  Fiscalía  Quinta Seccional de Bucaramanga3.     

     

1. El     memorial    presentado    por    Humberto    Jaime    Escobar  Cataño4,  el  27 de abril de 2005, dirigido a la  Fiscalía  acabada de mencionar, expresando su voluntad de someterse a sentencia  anticipada  y  afirmando  que  “…Hárold  Contreras  en  ningún momento fue  partícipe     o     copartícipe    de    los    hechos    aquí    mensionados  (sic)…”     

     

1. La  sentencia  condenatoria  emitida  en  forma  anticipada  por  el  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito de Bucaramanga, el 29 de septiembre de 2005,  en   contra   de  Humberto  Jaime  Escobar  Cataño5.     

     

1. El   poder   otorgado   al   libelista  para  promover  la  presente  acción6.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

1.            El legislador ha concebido la acción de  revisión  como un mecanismo a través del cual se busca la invalidación de una  decisión  que  ha adquirido firmeza y de la cual resulta razonable predicar que  entraña   un  contenido  de  injusticia  material  porque  la  verdad  procesal  declarada   es   opuesta   a  la  verdad  histórica  del  acontecer  objeto  de  juzgamiento,  demostración que sólo es posible jurídicamente dentro del marco  que delimitan las condiciones taxativamente señaladas en la ley.   

          2.        La  causal  de  revisión propuesta está consagrada en el artículo  192, numeral 3° de la Ley 906 de 2004 así:   

“Cuando   después   de   la   sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los    debates,   que   establezcan   la   inocencia   del   condenado,   o   su  inimputabilidad”.   

          El  concepto  hecho nuevo ha sido explicado por la Sala en numerosos  pronunciamientos,   

“…como   todo  acaecimiento  fáctico  vinculado  a  la  conducta  punible  materia  del  proceso,  del cual no se tuvo  conocimiento  en  ninguna de las etapas de la actuación judicial y por tanto no  pudo ser controvertido.”   

          Y,   al   aludir   a   la   prueba   nueva,   la   Corporación   ha  acotado:   

“La idea de prueba nueva, entonces, no se  limita  a  la  circunstancia  de  que  el medio probatorio no figure aportado al  proceso  cuya  revisión  se  pretende o sea posterior a la sentencia. Se exige,  además,  que la evidencia que se presenta como novedosa, de haber sido conocida  en  su momento por el juzgador lo habría llevado con seguridad a la absolución  del   procesado.   Eso   es   precisamente   lo   que  le  otorga  carácter  de  novedoso.   

Así  las  cosas,  la  prueba nueva a que se  refiere  la  causal de revisión invocada, debe ser de tal forma contundente que  haga  surgir  de  inmediato  la  idea  de  que  se condenó a un inocente o a un  inimputable         como         imputable”7.   

          3.        Los  documentos allegados por el demandante conducirían a demostrar  que  Hárold  Contreras  Ordóñez  no concurrió a la realización del concurso  triple  de  delitos  por  el  cual  finalmente  fue sancionado, en compañía de  Humberto  Jaime Escobar Cataño, Alexander Páez Abril y Javier N., proceder que  por  el  contrario sí admitieron anticipadamente los dos primeros nombrados con  el  fin  de  obtener  la  reducción  punitiva consagrada para dicho dispositivo  procesal.   

4.             Es  evidente  que  el  propósito  del  accionante  conlleva  al replanteamiento del tema de responsabilidad penal de su  asistido  dentro  de un marco fundamentalmente jurídico que desborda el ámbito  de  la  presente  acción,  concebida  para que el actor devele a través de las  pruebas  nuevas  allegadas  otra  verdad  opuesta a la declarada judicialmente y  ponga en evidencia la injusticia del fallo demandado.   

5.          La Sala estima que la acción instaurada  por  el  accionante  en  busca de un espacio procesal donde volver a discutir la  autoría  o  participación  penal  de  Hárold  Contreras  Ordóñez  no  es la  procedente   porque   los   documentos   allegados  introducen  información  ya  presentada  por  la  defensa  en  el  debate público dirigida a excluir a dicho  convicto  del  teatro  delictual,  cuya  amplia discusión en el fallo de primer  grado  para  arribar  a  conclusión  opuesta  deja  en claro que no se trata de  material  probatorio  que  demuestre hechos nuevos o constituya evidencia que no  tuvieron a su alcance los juzgadores.   

Así  permite  inferirlo  las  siguientes  consideraciones       del       A─quo:   

“En  primer  orden  de ideas, las pruebas  arrimadas  al investigativo por el estrado defensivo en aras de desvirtuar la de  cargo  obrante  contra  el  procesado  Hárold  Contreras Ordóñez, ciertamente  apuntan  a  determinar  que  como  estrategia defensiva es una coartada, la cual  como  lo  dejara  establecido  el  ente fiscal, por sí sola, por falaz se cae y  pone  de  manifiesto  con  mayor  claridad  la certeza de la prueba testimonial.  Veamos:  Se  allegaron  al  investigativo  sendas  fotografías  con  las que se  pretendía  demostrar que el procesado Hárold Contreras Ordóñez estaba siendo  objeto  de  una  confusión,  dado que existía un parecido tal con otro sujeto,  Humberto  Escobar  Cataño,  que  ameritaba  que se hiciera un reconocimiento fotográfico para descartar tal  posibilidad,  prueba  que  se realizó incluso con otros presuntos actores, como  fueron   marco  aurelio  escobar  cataño  y  élver  raúl  ardila  hoyos,  con  resultados    negativos.    El    procesado    hizo    cargos   a   Humberto  Escobar  Cataño como una de las  personas   que   efectivamente   estuvieron  en  el  escenario  de  los  hechos,  argumentando  que  dicha  información le había sido suministrada por el propio  hermano  de  éste,  quien  a su vez le había puesto de presente la fotografía  que  se  aportara  al investigativo para que se lograra el esclarecimiento de la  acusación  falsa  que en su contra se estaba formulando, atestaciones que en su  conjunto  fueron  negadas  por  los  hermanos Escobar Cataño, quienes aducen en  primer  lugar,  no  ser  cierto  que  tuvieron conocimiento de los hechos en los  cuales  es  investigado  Hárold,  tampoco haberle facilitado fotografía alguna  para  los  fines  perseguidos,  y  en  especial  Marco Aurelio hace saber que se  enteró  de  tal circunstancia por el propio Hárold quien le hizo el comentario  que   estaba   siendo   investigado  por  un  homicidio,  con  posterioridad  al  reconocimiento  en fila de personas, en el cual dos mujeres lo reconocieron como  uno   de   los   autores   del  hecho  criminal  perpetrado  en  contra  de  las  mismas.   

Igualmente   Hárold   advierte  que  fue  precisamente  Marco Aurelio Escobar Cataño quien le presentara al individuo que  responde    al    nombre    de    Alexander    Páez  Abril,  cosa  esta  que  igualmente es desmentida por  Escobar  Cataño  y  lo  más  irregular es el hecho que sea el propio Alexander  Páez  Abril  quien establezca que conoció a Hárold estando un día cualquiera  en  la cárcel modelo de la ciudad y en momentos en que éste comentaba la falsa  acusación  que en su contra se estaba imputando, sujeto este quien es citado en  la  investigación como el autor de la muerte de Gustavo Humberto Jurado Mera, y  contra  quien  se  hicieron cargos bajo la gravedad del juramento, cuya versión  igualmente  dista de la verdad sobre las reales circunstancias en que ocurrieron  los  hechos  de  sangre,  pues,  mírese  como  existen imprecisiones que no son  dables  aceptar  de  un  individuo, que manifiesta aceptar su responsabilidad en  los  hechos  investigados  y desconocer circunstancias que no pueden obviarse en  su  relato,  como  son  la  clase  de  prendas  de  vestir  que presuntamente se  utilizaron  en  la  fecha del crimen, dado que la investigación apunta a que el  autor  del  disparo  al igual que otros vestían uniformes blancos, la huella de  la  bandeleta  de contusión que presenta el cadáver que permite establecer que  el  disparo  fue  hecho a quemarropa y no a través del vidrio de protección de  la  ventanilla  del  vehículo.”  (Se destacan, fuera de texto, los nombres de  las  personas citadas en las fuentes de prueba traídas a esta actuación por el  demandante).   

La  ponderación  judicial  precedente  fue  avalada  en  su  integridad por el Tribunal al resolver el recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensa  contra  la providencia que la contiene utilizando  expresiones del siguiente tenor:   

“Cómo  no  hallar  razón al Juez en los  fundamentos  fáctico  jurídicos  determinantes de su decisión si la prueba de  coartada  se ve matizada de protuberantes falencias claramente consignadas en el  proveído  impugnado,  entre  otras,  la  afirmación  hecha  por  el  procesado  Contreras  Ordóñez  al  señalar  a  Humberto Escobar  Cataño  como  uno  de  los  partícipes  del  óbito  cruento,  a  decir  del  primero por información de Marco Tulio Escobar Cataño  quien  categóricamente  lo  desmiente; como igualmente lo desmiente en algo tan  significativo   como  es  el  hecho  de  no  conocer  Marco  Aurelio  al  sujeto  Alexander  Paéz  Abril  y  menos  que  se  lo hubiera presentado. Significativo advierte la Sala, porque es  éste   quien   a   última   hora   hace   acto  de  presencia  en  el  proceso  autoincriminándose  en versión falsa de toda falsedad en la que nada concuerda  su  acomodado  relato de haberle atravesado el vehículo ocupado a la víctima y  su  esposa, cuando nada de eso sucedió; o desconocer las vestimentas utilizadas  por  los  autores  del execrable crimen describiendo otras diferencias y citando  otros  personajes  intervinientes;  o el desvirtuarlo acerca de la entrega de la  fotografía  de Humberto con el ánimo de aportarla a la investigación a efecto  de  esclarecer  los  hechos;  en  maniobra maliciosa y distractiva que no logró  como  en  la  primera  investigación  al  justiciable  adelantada, sus fines de  coartada.  O  qué  decir  de la garrafal contradicción de Contreras aseverando  conocer  a  Páez Abril antes  de  llegar  al  establecimiento  carcelario,  cuando  éste  afirma fue ya en el  reclusorio.” (Énfasis agregado).   

6.             Pretextando  la  existencia  de  nuevos  elementos  de  convicción, en realidad el accionante insiste sobre aspectos que  fueron  ampliamente  controvertidos  por los juzgadores con base en el abundante  caudal    probatorio   recogido   en   el   curso   del   proceso   ─testimonios;      reconocimientos  personales   y   fotográficos;   pericias  grafológicas  y  médico  forenses;  documentos;   y   el   resultado  de  interceptaciones  telefónicas─,     quienes    descartaron    las  explicaciones  del  condenado  dirigidas  a  demostrar su total ajenidad con los  hechos investigados.   

7.           De   tal  manera  que  el  acopio  de  documentos  realizado  por  el accionante sólo serviría para volver a analizar  si  Hárold  Contreras  Ordóñez a título de coautoría realizó las conductas  punibles  por  las  cuales  fue  finalmente  sancionado, en un juicio en el cual  tanto  él  como  su defensor ejercieron todos los derechos y agotaron todos los  recursos  legales para impugnar las providencias dictadas en su contra, incluido  el  extraordinario  de  casación, luego el contar con el material aparentemente  novedoso    no    haría    diferente    el    fallo   cuya   invalidación   se  persigue.   

8.           En   consecuencia,   se   impone   la  inadmisión  de  la  demanda  de  revisión presentada en nombre del sentenciado  Hárold  Contreras Ordóñez, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 195 de  la Ley 906 de 2004.   

          A  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E :  

          1.        INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada   por   el  apoderado  del  condenado  Hárold  Contreras  Ordóñez.  Y,   

          2.        ADVERTIR   que  contra  esta  providencia  procede el recurso de reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL                                           RICARDO CALVETE RANGEL   

Conjuez                                                                                                                         Conjuez   

SOLEDAD  CORTÉS  DE  VILLALOBOS                             MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Conjuez                                                                      

  YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                                               YESID REYES ALVARADO                                                                                  Conjuez-Excusa  justificada   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                                                    LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA   

                                                                                                                                                                         Conjuez-Excusa justificada   

LUIS ARNOLDO ZARAZO OVIEDO  

Conjuez-Excusa justificada  

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1 Fols.  10-68  Y 9.   

2 Fols.  69-74.   

3 Fols.  75-82.   

4 Fols.  83-85.   

5 Fols.  86-97.   

6 Fol.  1.   

7 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Autos  del  23 de julio de 1991, rad. 16.479; del 27 de marzo de 2000, rad. 15.822; del  1°  de junio de 2005, rad. 19.828; y del 7 de febrero de 2007, rad. N° 26.292,  entre otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *