26980(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26980  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 83  

Bogotá, D.C., 30 de Mayo de 2007.  

          Corresponde  a  la Corte decidir sobre la admisión de la demanda de  casación  interpuesta  por el defensor de LEONARDO ROA  GARCIA  contra  la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de  Bogotá el 7 de octubre de 2006, la cual modificó parcialmente la  del  Juzgado primero penal del circuito especializado de la misma capital que lo  condenó  como  coautor  de  los  delitos  de secuestro simple, hurto calificado  agravado y porte ilegal de armas de defensa personal.   

HECHOS  

          Así fueron narrados por el Tribunal Superior:   

“Refieren  las  diligencias,  que  entre la  noche  del  28  de  marzo de 2005 y la madrugada siguiente, los ciudadanos JAIME  ALBERTO  RAMIREZ PEÑUELA, IVAN FERNANDO VASQUEZ CRUZ y PEDRO NEL OSPINA RIAÑO,  en  forma  secuencial,  fueron  víctimas  de  un grupo organizado dedicado a la  comisión  de  ilícitos,  que  en  cada  uno  de los casos, utilizando métodos  semejantes,  interceptaron  sus  vehículos,  los amenazaron con armas de fuego,  los  introdujeron en otros rodantes, los sometieron utilizando violencia física  y  verbal,  los  despojaron de sus pertenencias, los obligaron a suministrar las  claves  de sus tarjetas bancarias, retirando grandes sumas de dinero de éstas y  los  privaron de la libertad por un tiempo más allá del necesario para obtener  la   apropiación  de  los  bienes,  dejándolos  finalmente  abandonados  horas  después, en diferentes sitios de la ciudad.   

“Así,  PEDRO NEL OSPINA RIAÑO es asaltado  el  28  de  marzo  de  2005  en la calle 142 con autopista norte después de las  10:00  p.m.,  JAIME  ALBERTO RAMIREZ PELUELA (sic) en la misma fecha en la calle  153  con  carrera  19  a  eso  de  las 11:20 p.m., e IVAN FERNANDO VASQUEZ en la  madrugada  del  29  de  marzo  siguiente en la calle 153 con carrera 9ª de esta  ciudad.   

“Posteriormente, aún en la madrugada del 29  de  marzo,  en  la  carrera  28 con calle 34 de esta ciudad, fueron aprehendidos  LEONARDO  ROA  GARCIA y JEISSON DAVID HENAO ZAPATA, luego de intentar huir de la  persecución  de miembros de la Policía, abandonando el vehículo marca PEUGOT,  color  rojo, placas BPA-206 en el que se movilizaban y el cual habían utilizado  esa noche para la comisión de los atentados.”   

         

ACTUACION PROCESAL  

El día 29 de marzo de 2005, con motivo de la  aprehensión  de  LEONARDO  ROA GARCIA y Jeisson David Henao Zapata, se llevó a  cabo,  ante el Juzgado treinta y uno penal municipal de Bogotá con funciones de  control  de  garantías,  diligencia  de  audiencia  preliminar  en  la  cual se  impartió  legalidad  a  la  captura en flagrancia, se formuló imputación y se  les  impuso  medida de aseguramiento de detención preventiva en establecimiento  carcelario    a    solicitud   del   Fiscal   299   asignado   a   la   URI   de  Paloquemao.   

El   cargo  imputado  fue  el  de  autores  materiales  de  los delitos de hurto calificado agravado, receptación agravada,  porte ilegal de armas, secuestro simple y concierto para delinquir.   

Los  imputados  protestaron  las  decisiones  adoptadas  por  el  juez  de  garantías  y  en audiencia de argumentación oral  cumplida  el 19 de abril de 2005 ante el Juzgado trece penal del circuito, éste  declaró  desierto  el recurso de apelación contra la medida de aseguramiento y  no accedió a decretar la nulidad invocada.   

El  26  de  abril  de 2005, la Fiscalía 241  Seccional  adscrita a la Unidad de delitos contra la libertad individual y otras  garantías,  presentó  escrito  de  acusación  contra  LEONARDO  ROA  GARCIA y  Jeisson  David  Henao  Zapata, como coautores de los delitos de hurto calificado  agravado,  lesiones  personales,  porte  ilegal  de  armas  de  fuego de defensa  personal   agravado,   secuestro   simple,   receptación   y   concierto   para  delinquir.   

Por  ser  el  concierto  para  delinquir  de  competencia  de  los  jueces penales del circuito especializados por mandato del  numeral  17  del artículo 35 de la ley 906 de 2004, el Juzgado treinta y cuatro  penal  del  circuito de Bogotá se declaró incompetente y envió el asunto a la  justicia especializada.   

El 17 de junio de 2005, en el Juzgado primero  penal  del  circuito  especializado  de  Bogotá,  se  realizó  la audiencia de  formulación  de  acusación y en ese mismo despacho, el 11 de julio de 2005, se  cumplió  la  audiencia preparatoria en la cual se fijó fecha para la audiencia  de juicio oral.   

Esta  fue  instalada  el  8  de noviembre de  2005    y   finalizó  el  15  de  ese  mes  y  año  con  declaratoria  de  condena.   

Ya  en  la  audiencia  de  lectura  de fallo  efectuada  el  21  de  junio  de  2006,  el juez de conocimiento resolvió de la  siguiente  forma:  absolvió  a LEONARDO ROA GARCIA y Jeisson David Henao Zapata  del  delito de receptación; declaró responsable al primero como coautor de los  delitos  de  secuestro  simple, hurto calificado agravado, porte ilegal de armas  agravado  y  concierto  para  delinquir  agravado  respecto de los hechos en que  fueron  víctimas  Jaime  Ramírez  y  Pedro  Nel  Ospina  y lo absolvió de las  conductas  cometidas contra Iván Fernando Vásquez; al segundo, lo absolvió de  secuestro  simple  y  hurto  calificado  agravado  respecto de los hechos en que  resultó  víctima  Jaime  Alberto  Ramírez  y  lo  condenó  como  coautor  de  secuestro  simple,  hurto  calificado agravado, porte ilegal de armas de defensa  personal  agravado  y concierto para delinquir agravado respecto de los casos en  que fueron víctimas Iván Fernando Vásquez y Pedro Nel Ospina.   

Apelada  la sentencia, se realizó audiencia  de  sustentación  oral   ante  el  Tribunal  Superior   de   Bogotá  el 29 de septiembre de 2006 y el 17 de octubre siguiente  se  produjo  la  lectura  del fallo, el cual modificó parcialmente la decisión  protestada  en  cuanto  al  monto  de  las  penas impuestas y lo confirmó en lo  demás.   

Contra  esa  providencia,  el  defensor  de  LEONARDO ROA GARCIA propuso recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA:   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  primero  de  la  causal  primera de  casación  prevista  en  el  artículo  181 de la ley 906 de 2004, el demandante  formula un cargo contra la sentencia de segunda instancia.   

          Acusa  la sentencia de ilegal por aplicación indebida del artículo  168   del   código   penal,   el   cual   tipifica   el   delito  de  secuestro  simple.   

          Señala  el  actor  que erróneamente se tomó la violencia empleada  contra  las víctimas, que es un “fragmento fáctico  integrante  y  calificante  del hurto”, como conducta  autónoma de secuestro simple que entró a concursar con el hurto.   

          Explica,  que  en  este  caso,  por  la naturaleza y cantidad de las  conductas  punibles  ejecutadas  se  presentó  un  concurso  de  acciones y que  algunas  de  ellas  por  obedecer  a una estructura compleja parecen adecuarse a  varios  tipos  penales a la vez, generando la impresión de un concurso ideal de  conductas  punibles,  lo  cual  no  es  cierto,  pues asegura que se trata de un  concurso  aparente cuya corrección se consigue apelando a criterios como los de  especialidad, consunción o subsunción.   

          Anota  que  la  comisión  del  delito de hurto no es necesariamente  instantánea  sino  que  admite varias modalidades y que en virtud de algunas de  ellas  su  ejecución  puede  prolongarse  en el tiempo sin que aquello implique  siempre  la  realización  de  otros  tipos  penales. Eso es precisamente lo que  aquí  ocurrió,  pues  anota  que  para  cometer el delito contra el patrimonio  económico  y asegurar su consumación, resultaba necesario que se acudiera a la  retención  de  las víctimas, sin que el empleo de ese medio para la ejecución  del     hurto     constituya     una     conducta     punible     autónoma    e  independiente.   

          Subraya,  que  al  considerar  la violencia contra las personas como  una  circunstancia  que califica el delito de hurto, mal puede retomársela para  edificar  por  aparte  el  delito  de  secuestro  simple,  so  pena de violar la  prohibición del non bis in ídem.   

          Por   otro   lado   enfatiza,   que   el   elemento   subjetivo  del  comportamiento  de su defendido apuntó siempre a una defraudación de carácter  patrimonial  y  no  a la afectación de la libertad individual de las víctimas,  lo  que implica que la trascendencia jurídica que el juzgador le imprimió a la  retención  de  quienes eran despojados de sus bienes para soportar el secuestro  solamente  tiene  asidero  desde  la perspectiva de la proscrita responsabilidad  objetiva,  al  echarse  de  menos  el  contenido  del  tipo subjetivo, en franco  desconocimiento del principio de culpabilidad.   

          En  ese  orden  de ideas, el demandante concluye que hubo violación  directa  de la ley por aplicación indebida o error de selección, por no ser el  artículo  168  del  código penal (secuestro simple) el que subsume el supuesto  fáctico,  toda  vez  que el comportamiento, en sus aristas objetivo-subjetivas,  resulta    englobado    en    su    totalidad    por    el   delito   de   hurto  calificado.   

          Por  lo  expuesto,  solicita  a  la  Corte  casar  el fallo y que se  profiera en su lugar una sentencia sustitutiva.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La   demanda   será   inadmitida   por  las  razones  que  pasan  a  explicarse.   

La  naturaleza extraordinaria del recurso de  casación  conlleva  el  cumplimiento de los fines para los que está diseñado,  fines  éstos  que  le dan sentido y claridad a este medio de impugnación y que  de  acuerdo con lo previsto por el artículo 180 de la ley 906 de 2004 consisten  en  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la efectividad del  derecho  material, la reparación de los agravios inferidos y la unificación de  la  jurisprudencia.  En  ese orden de ideas, la postulación de las causales que  hacen  procedente  el  recurso  de  casación  no  puede  asumirse  como un acto  meramente  formal,  sin  trascendencia distinta a la de satisfacer exigencias de  índole  instrumental,  pues  se  trata  de  cláusulas  con verdadero contenido  sustancial  encaminadas  a  orientar la denuncia que se formula ante el Tribunal  de  casación  en  orden  a  que  su  intervención  no  se  constituya ni en la  sustitución  del  juez  natural,  ni  en  la  generación  de un espacio que se  asemeje a una instancia más del proceso.   

Por  tal razón, observando que las causales  no  son  otra  cosa  que  dispositivos  procesales mediante los cuales se pueden  alcanzar  las  finalidades  del  recurso,  quien  las  invoca  está  obligado a  realizar  una  presentación clara, precisa y coherente de los cargos, con miras  al  sentido  de  la  causal  seleccionada  y  demostrando  por  qué  razón una  decisión  amparada  por  la  doble  presunción de acierto y legalidad, resulta  contraria  a  la  constitución  o  a  la  ley.  Esa  es la carga primordial del  demandante,  pues  por  virtud del principio de limitación a la Corporación no  le es dable, por regla general, suplirlo en esa tarea.   

         

          En  este  caso,  el  libelista  optó  por  la causal prevista en el  numeral  1º  del  artículo  181  de  la  ley  906  de  2004, concerniente a la  violación  directa  de  la  ley,  y de las alternativas allí previstas eligió  para  fundar  su  demanda  la  aplicación  indebida de una norma legal, bajo el  argumento  de  que  el  juzgador  no debió aplicar el artículo 168 del código  penal  que  tipifica  el  delito  de  secuestro simple, por cuanto los supuestos  fácticos  que  el  juzgador  tuvo  por probados se recogen íntegramente en los  elementos constitutivos del hurto calificado agravado.   

          Bajo  ese  entendido,  el  demandante  debe aceptar los hechos y las  pruebas  tal y como fueron registrados y valorados por el juzgador, y enfilar su  divergencia   al   campo  del  raciocinio  de  lo  estrictamente  jurídico.  En  consecuencia,  serán solamente los efectos jurídicos atribuidos a los hechos y  a  las pruebas lo que constituye el objeto del ataque y lo que delimita el marco  de  la argumentación, sin que sea posible cuestionar la apreciación probatoria  por   cuanto   para   esa   controversia   la   ley   ha   dispuesto   la   vía  indirecta.   

          De  esa  suerte,  la aplicación indebida de la ley presupone que el  juzgador   declara   probados  supuestos  fácticos  que  no  se  adecuan  o  se  corresponden  con el supuesto de hecho de la conducta punible en que los subsume  (error  de selección), incurriendo por esa vía en una violación directa de la  ley.   

          Cuando   el   libelista   señala   que  no  resulta  procedente  la  aplicación  de  la  norma que precave el supuesto de hecho del secuestro simple  por  cuanto  el  punible de hurto abarca el desvalor de la violencia derivada de  la  retención  de las víctimas y que el dolo que movió al condenado fue el de  atentar  contra  el patrimonio económico y no contra la libertad individual, no  está  haciendo  otra  cosa  que cuestionar la finalidad de la conducta y por lo  tanto  el  supuesto  fáctico  de la misma, de manera que ha debido denunciar la  ilegalidad   del   fallo   por  la  vía  de  la  infracción  indirecta  de  la  ley.   

          En  efecto,  cuando  el  juzgador  de  segundo  grado  aludió en la  sustentación  de  su fallo a que “…los ofendidos,  quienes  indicaron  la forma en que fueron mantenidos en cautiverio, después de  haberse  consumado el despojo de sus pertenencias, acción violenta que el a-quo  estimó  innecesaria  para  consumar  el hurto, pues de ser la única intensión  (sic)  de  los  malhechores de (sic) apoderarse de los haberes de sus víctimas,  no  los  hubiesen  mantenido  sometidos  bajo  su dominio por un lapso mayor del  requerido  para conseguir su propósito…” ,  y  agregó   que   “…  la  acción  ejecutada  para  apoderarse  con violencia de los bienes muebles y la de privar de la libertad de  locomoción  a  las  personas, eran totalmente separables, razón por la cual se  vulneró  igualmente  el  bien  jurídico  de  la libertad personal y autonomía  personal.”,  no  hizo algo distinto a establecer con  perfecta   nitidez  el  soporte  fáctico  de  la  conducta,  de  donde  resulta  completamente  necesario  que el demandante cuestione esa apreciación de cara a  la  realidad fáctica, con el fin de llegar a demostrar la infracción indirecta  del precepto.   

          Así  es,  por  cuanto  como  ya  lo ha dicho la Sala, la violación  directa  por  cuenta  de  la  aplicación indebida es un evento de impertinencia  normativa,  debido  a  que  la  norma  elegida no sintetiza la situación que el  juzgador  tiene  por  demostrada  y  si  ello  es  así  cuando  en la sentencia  denunciada   se  consignan  razonamientos  relativos  a  la  retención  de  las  víctimas  y  a  su  prolongación por un lapso más allá del necesario para la  ejecución  del hurto, se echan las bases fácticas del delito de secuestro, que  es  lo  que  el  casacionista  discute  y  que corresponde por tanto al lenguaje  propio de la infracción de la ley por vía indirecta.   

          En  conclusión, si lo que el libelista pretendía era cuestionar la  demostración  suministrada  por  la prueba presentada durante el juicio oral en  el  sentido  que de ella no se infiere la comisión del delito de secuestro sino  la  de  un  concurso aparente de tipos penales, debió emprender su ataque desde  el  ámbito  de la vía indirecta, como quiera que ella sí le permitía abordar  el   tema  probatorio  para  extraer  desde  su  valoración  las  consecuencias  jurídicas   que   ahora   pretende  imponer  mediante  el  camino  de  la  vía  directa.   

          Además  de lo expuesto, la Corte no observa la necesidad de superar  los  defectos  de  técnica  de  la  demanda  en  virtud  de las finalidades del  recurso,  habida  cuenta que en este asunto no concurre ninguna de las previstas  en el artículo 180 de la ley 906 de 2004.   

          En   consecuencia,  La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación  penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir  la  demanda  de casación presentada a nombre de LEONARDO  ROA GARCIA.   

          Contra esta decisión procede la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                    ALVARO O. PEREZ PINZON    

MARINA        PULIDO        DE  BARON                 JORGE                              L.                              QUINTERO  MILANES                   

             

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                  JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                       

                                                                                 Impedido   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *