27129(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27129   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

Aprobado Acta No.53  

Bogotá D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la colisión negativa de  competencias  suscitada  entre  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey  (Casanare)  y  el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Yopal, dentro  del  proceso  que  por  el  delito  de  concierto  para delinquir por organizar,  promover  o  financiar  grupos armados al margen de la ley se adelanta en contra  de LENIN ALEXÁNDER LEDESMA CARDONA.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

La    Unidad     Nacional       de       Derechos     Humanos   y   Derecho   

Internacional  Humanitario  de  la Fiscalía  General  de la Nación,  acusó mediante resolución de 23 de septiembre de  2005  a  LENIN  ALEXÁNDER  LEDESMA  CARDONA  en  calidad de autor del delito de  concierto  para  delinquir por pertenecer a grupos armados ilegales, descrito en  el  inciso  2º  del artículo 340, con la causal de agravación contenida en el  artículo 342 del Código Penal.   

En  firme  la  anterior  decisión  el  6 de  octubre  de  2005  ante  su  confirmación  por  el superior, la fase del juicio  correspondió  adelantarla al Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de  Yopal,  pero ante la modificación introducida por el artículo 71 de Ley 975 de  2005,  que  adicionó  el  artículo 468 del Código Penal al preceptuar que las  personas  organizadas como grupos al margen de la ley que cometieran la conducta  de  concierto  para delinquir incurrían en el punible de sedición, estimó que  el  enjuiciado  cumplía  con  los  presupuestos  allí  establecidos  y  debía  tenérsele  como  autor del delito de sedición cuyo competencia correspondía a  los  jueces  penales  del  circuito,  por ello el 3 de abril de 2006 remitió el  diligenciamiento    al    Juzgado    Promiscuo   del   Circuito   de   Monterrey  (Casanare).   

El  citado  despacho  de circuito asumió el  conocimiento  el  20  de  abril  de  2006,  fijó  fecha  para  llevar a cabo la  audiencia  preparatoria  y  concedió  la libertad provisional al enjuiciado, no  obstante,  a  través  de  proveído  de 19 de julio de 2006, estimó que no era  competente  para proseguir con el asunto dada la declaratoria de inexequibilidad  del  artículo  71  de  la  Ley 975 de 2005 que impedía a la justicia ordinaria  continuar  con  el  mismo y que correspondía, en consecuencia, al Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de Yopal en virtud de lo dispuesto en el artículo  5°  de  la  Ley  504  de  1999.  Por  lo  tanto,  propuso colisión negativa de  competencia.   

Por su parte, el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  Yopal en auto de 15 de noviembre de 2006 aceptó el conflicto  planteado  al  argumentar que el fallo de inexequibilidad del artículo 71 de la  Ley  975  del  2005  surte  efectos  hacia  el  futuro,  sin  que se afecten las  situaciones   consolidadas  máxime  que  el  Juzgado  colisionante  había  asumido  la  competencia  al  aceptar que se trataba de un  delito de sedición.   

En consecuencia, remitió las diligencias a  esta  Corporación  para  que  sea  dirimida  la  colisión  de competencia así  suscitada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces  penales  de  circuito especializado y jueces penales de circuito, motivo  por  el  cual  se  procede  a  acometer  el  estudio  de  fondo  de la colisión  trabada.   

En  el  presente  caso,  la  resolución  de  acusación fue proferida el 23   

de  septiembre  de  2005  por el ilícito de  concierto  para delinquir, y si bien inicialmente conoció de la fase del juicio  el  juzgado  de circuito especializado, en virtud del artículo 71 de la Ley 975  de  2005,  según  el cual: “también incurrirán en  el  delito de sedición quienes conformen o hagan parte de grupos guerrilleros o  de  autodefensa  cuyo accionar interfiera con el normal funcionamiento del orden  constitucional  y  legal”, al tener tal conducta como  sedición  remitió  por  competencia  el  diligenciamiento al juzgado penal del  circuito,  sin  embargo, éste despacho luego de la declaratoria inexequibilidad  del  citado  precepto,  se  consideró incompetente para proseguir con el asunto  por  estimar  que  la  conducta  por  la  cual  se procede vuelve a adecuarse al  ilícito  de  concierto  para  delinquir,  en tanto que el juzgado especializado  rebate  que  se trata de una situación consolidada en vigencia de la Ley 975 de  2005 que ha de permanecer inalterable.   

Previamente   a   la   declaratoria   de  inexequibilidad  del artículo 71 de la Ley 975 de 2005, esta Sala al definir la  colisión  de  competencia  por  el  factor  funcional en casos similares al hoy  debatido,  asignó  el conocimiento a los jueces penales del circuito ordinario,  pues  si  las  conductas constitutivas del delito de concierto para delinquir se  configuraban  a  partir  de  la vigencia de la Ley 975 de 2005 en el ilícito de  sedición,  de  conformidad  con  las  reglas  del artículo 77 de la Ley 600 de  2000,     la     competencia     radicaba    en    los    referidos    despachos  judiciales.   

Con   ocasión   de   la  declaratoria  de  inexequibilidad  que  hiciera la Corte Constitucional del artículo 71 de la Ley  975  de  2005,  el  18  de  mayo  de  2006  (sentencia C-370), la Sala en varios  pronunciamientos  sobre  el  fenómeno  de  colisión  negativa  de competencias  similar  al  acá  analizado destacó lo equivocado que resulta el planteamiento  según  el  cual,  ante  la  exclusión  del  ordenamiento  del citado precepto,  desaparecen  también los motivos que determinaron la asignación de competencia  en los juzgados de circuito ordinario.   

En este orden, en decisiones del 8 de agosto  y  30  de  noviembre  de 2006, (radicaciones25796 y 26514 en su orden), sobre el  aludido fallo de inexequibilidad la Sala enfatizó que:   

“…dejó  en  claro  que  esta  decisión, y las demás que se adoptaron en el referido fallo,  regían  hacia  el  futuro (no con efectos retroactivos, como lo solicitaban los  demandantes),  y  por  tanto,  que  eran  aplicables  las reglas generales sobre  efecto  inmediato  de  las decisiones de la Corte Constitucional, de conformidad  con su jurisprudencia”   

“Esto  significa  que  la declaratoria de  inexequibilidad  del citado precepto no permea las situaciones consolidadas bajo  su  vigencia,  y por ende, que el motivo que determinó el cambio de competencia  en  el  presente  caso  (que la conducta dejó de ser concierto para erigirse en  sedición),  se  mantiene  inalterable.  De  suerte  que  las  decisiones que se  tomaron  en  materia procesal, relacionados con la definición de la competencia  por  el  factor  funcional,  no  pueden menos de conservar su validez jurídica,  siendo  los  juzgados  a  los  cuales  se  les  atribuyó  en  su oportunidad la  competencia  por  el  referido  motivo,  los llamados a seguir conociendo de los  procesos  adjudicados, a menos, desde luego, que sobrevengan situaciones nuevas,  diferentes de las estudiadas, que determinaron su variación”.   

Así las cosas, como la situación que ahora  es  sometida  al  análisis  de  la  Sala  es  sustancialmente idéntica a la ya  abordada  y  resuelta,  la  conclusión  que sin dificultad se advierte es la de  dirimir  el  conflicto asignando el conocimiento del asunto al Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de Monterrey, en atención a  que ya venía conociendo de la  presente   causa  con  antelación  a  la  decisión  de  constitucionalidad  ya  referida.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

             

RESUELVE   

1.             DIRIMIR   la  colisión  de  competencia  legalmente  trabada,  asignando  el conocimiento del  presente  asunto  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Monterrey, despacho a  donde  se  remitirá  el  expediente  para lo de su cargo de conformidad con las  razones expuestas en la anterior motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí   decidido   al   Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado    de      Yopal,      remitiéndole      copia   de  la    presente   

decisión.  

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

       Aclaración  de  voto   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACION    DE  VOTO   

Con  el  debido respeto me permito precisar  que  mi  criterio en torno al tema de la competencia para conocer de los asuntos  que  venían  siendo  adelantados  por el delito de concierto para delinquir por  conformación   de  grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  en  los  que  por  favorabilidad  debe   aplicarse  la  calificación  jurídica  de sedición  prevista  en  la  ley  975 de 2005, ha sido y sigue siendo que la competencia de  los    juzgados    especializados    no    sufrió    modificaciones.   

Hago  esta aclaración porque no quiero que  se  piense que he renunciado a mi forma de pensar por el hecho de no salvar voto  en  esta  oportunidad,   no  obstante  que la Sala mantiene la decisión de  declarar  competente al Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Monterrey,  en  contra  de  mi criterio.  La  razón   por   la  cual  no  formulo  disentimiento,  es  porque  considero  que  este  tipo  de  conflictos  ya  ha  sido definido  por  la  Sala,  como  se indica en la ponencia, y que los  juzgados   involucrados   en   la  controversia  deben  estarse  a  lo  entonces  resuelto.   

No  obstante,  vale la pena reiterar,   tal  como  fue  expuesto de mi parte en el curso de los debates orales, que esta  postura  obedece  a  que  para  definir  conflictos del tipo que ahora ocupan la  atención  de  la  Sala,  desde  mi punto de vista, debe seguirse la persistente  jurisprudencia  de  esta Corte en el sentido de indicar que la calificación del  mérito  del sumario o su equivalente, vincula al juzgador, quien debe adelantar  el  juicio  acorde  con  la  tipificación  del  comportamiento impartida por el  Fiscal,  y  que sólo por excepción, el juez puede negarse a conocer del asunto  cuando  advierta  que  el  Fiscal  ha  incurrido  en  error  en la calificación  jurídica  de  la  conducta,  y  que  la correcta determina una variación en la  competencia1.   

Sólo  “en este  evento  le  es  permitido  a  la  Sala,  por  vía  de  excepción, analizar los  elementos  constitutivos  de  la tipicidad en tanto determina el factor objetivo  de  competencia,  pero  sin  que  pueda  inmiscuirse  en  la verificación de la  existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad  que  pudiere  corresponder      al      procesado”2.   

En  el  presente  caso,  ninguno  de  los  colisionantes  afirma  que  la  Fiscalía  hubiere  incurrido  en  error  en  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  determinante  de la variación de la  competencia,  sino  que  fundan  la  colisión  en  la  circunstancia  de  haber  aparecido   una nueva realidad jurídica por la expedición de la sentencia  C-370  de  2006,  mediante  la que se declaró inexequible el artículo 71 de la  Ley  975  de  2005,  por  el  cual  se  adicionó  el  artículo 468 del Código  Penal.   

Como  quiera  entonces  que  no se trata de  error  en  la  calificación  jurídica  del  comportamiento,  y en este caso se  imputó  al  procesado  el  delito  de  concierto  para  delinquir  y  no  el de  sedición,  ello,  en mi criterio, resultaba suficiente para advertir, cuando se  definió  este  tipo  de  conflictos  en pretérita ocasión, que la competencia  para  conocer de la fase de juzgamiento correspondía a los Juzgados Penales del  Circuito Especializados y no los Penales del Circuito.   

El que comparta la decisión adoptada por la  Sala  en  esta  ocasión,  no  significa,  sin embargo, que esté abandonando mi  criterio  reiteradamente  expuesto  en  asuntos de la naturaleza de la que ahora  ocupan  a  la Sala,  en el sentido que a mi modo de ver, el artículo 71 de  la  Ley  975  de  2005  no  modificó,  derogó  o subrogó el artículo 340 del  Código  Penal  que  define  el  delito  de  concierto  para  delinquir; tampoco  modificó  la  competencia  para conocer de este comportamiento, radicada en los  jueces  penales  del  circuito especializados, sino que simplemente adicionó el  artículo  468  del  Código  Penal  en  el  sentido  de  hacer  extensivas  las  consecuencias  punitivas  del  delito  de  sedición a quienes conformen o hagan  parte  de  grupos  guerrilleros o de autodefensa cuyo accionar interfiera con el  normal funcionamiento del orden constitucional y legal.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1 Auto  de  10  de  septiembre  de  2003.  Rad.  21.343. M.P. DR. ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN.   

2 Auto  de 19 de mayo de 2004. Rad. 22103. M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO.     

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