26964(07-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26964  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.031  

Bogotá  D.C., siete (7) de marzo de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la colisión negativa de  competencias  suscitada  entre  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey  (Casanare)  y  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito Especializado de Yopal,  dentro  del proceso que por el delito de concierto para delinquir por organizar,  promover  o  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la ley, de que trata el  artículo   340   del   Código   Penal,   se   adelanta  contra  ERNESTO  ARIAS  ROSAS.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

La  Fiscalía Tercera Especializada Delegada  ante  el  Juzgado  penal  del Circuito Especializado de Yopal, el 19 de abril de  2005,  acusó  al  citado  procesado  como  coautor del delito de concierto para  delinquir  agravado  por  pertenecer  a  grupos armados ilegales, descrito en el  inciso  2°  del artículo 340 de la Ley 599 de 2000, (hoy ley 1121 de diciembre  29  de  2006)  decisión que adquirió firmeza en esa instancia al no ser objeto  de impugnación.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de Yopal, despacho que  avocó  conocimiento,  pero  a  través de providencia del 30 de agosto de 2005,  declaró  que  carecía  de  competencia para proseguir con el diligenciamiento,  argumentando  que  en  virtud  del  artículo  71  de  la  Ley  975  de 2005, al  calificarse   como   sedición   la   conducta   de  concierto  para  delinquir,  correspondía  su  conocimiento  a  los  juzgados  penales  del circuito. Por lo  tanto,  dispuso  el envió del expediente al “Juzgado  Penal  del  Circuito  (reparto)  del  municipio   Monterrey  Casanare donde  ocurrieron  los  hechos” y propuso colisión negativa  de competencia.   

El   Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey  aceptó el conflicto planteado mediante proveído de 22 de septiembre  de  2005,  aduciendo  que  la resolución de acusación procede por el delito de  concierto  para  delinquir  y  al  dictar  sentencia por el punible de sedición  violaría  el  principio  de  congruencia,  además  de infringir la competencia  exclusiva de los jueces penales de circuito especializados.   

Como  consecuencia de lo anterior, esta Sala  mediante  decisión mayoritaria del 19 de enero de 2006 dirimió el conflicto al  asignar  el  conocimiento  del  asunto  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de  Monterrey,  dado  que  los  asuntos  adelantados por conductas constitutivas del  delito  de  concierto  para  delinquir,  que  pasaban  a  ser sedición, debían  continuar en conocimiento de los jueces ordinarios.   

A raíz de la declaración de inexequibilidad  del  artículo  71  de la Ley 975 de 2005 de la Corte Constitucional, el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey,  mediante auto de 16 de agosto de 2006,  nuevamente  se  declaró  incompetente  para  continuar adelantando el proceso y  remitió  otra  vez  la  actuación  al  Juzgado  Único Especializado de Yopal,  argumentando  que  la  conducta típica por la cual fueron llamados a juicio los  procesados  volvía  a  ser  la  de  concierto para delinquir, cuyo conocimiento  está  atribuido  a  los  Juzgados  Penales del Circuito Especializado y propuso  colisión negativa de competencia.   

Por  su  parte,  el Juzgado Especializado de  Yopal,  en auto de 15 de noviembre de 2006, no aceptó la competencia y remitió  la  actuación  a  la  Corte,  arguyendo que por el principio de favorabilidad y  dado  que  el fallo de constitucionalidad sólo produce efectos hacia el futuro,  no  se  puede  afectar  la  situación  ya consolidada sobre la competencia para  conocer  del  proceso por parte del Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey,  trabando de esa forma la colisión de competencia.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces  penales  de  circuito especializado y jueces penales de circuito, motivo  por  el  cual  se  procede  a  acometer  el  estudio  de  fondo  de la colisión  trabada.   

Con   ocasión   de   la  declaratoria  de  inexequibilidad  que  hiciera la Corte Constitucional del artículo 71 de la Ley  975  de  2005,  el  18  de  mayo  de 2006 (sentencia C-370), la Sala en reciente  pronunciamiento1  sobre  un  fenómeno  de colisión de competencias similar al acá  analizado,  destacó  lo equivocado que resulta el planteamiento según el cual,  ante  la  exclusión  del ordenamiento del citado precepto, desaparecen también  los  motivos  que  determinaron la asignación de competencia en los Juzgados de  Circuito   Ordinario,   precisando   que   la   sentencia   de   inexequibilidad  “dejó en claro que esta decisión, y las demás que  se  adoptaron  en  el  referido  fallo,  regían hacia el futuro (no con efectos  retroactivos,  como  lo  solicitaban  los  demandantes),  y  por tanto, que eran  aplicables  las  reglas generales sobre efecto inmediato de las decisiones de la  Corte   Constitucional,   de   conformidad   con  su  jurisprudencia”   

“Esto significa  que  la  declaratoria  de  inexequibilidad  del  citado  precepto  no permea las  situaciones  consolidadas  bajo  su  vigencia,  y  por  ende,  que el motivo que  determinó  el  cambio de competencia en el presente caso (que la conducta dejó  de  ser  concierto  para  erigirse  en  sedición),  se mantiene inalterable. De  suerte  que  las decisiones que se tomaron en materia procesal, relacionados con  la  definición  de  la  competencia por el factor funcional, no pueden menos de  conservar  su  validez  jurídica,  siendo  los  juzgados  a  los  cuales se les  atribuyó  en su oportunidad la competencia por el referido motivo, los llamados  a  seguir  conociendo  de  los  procesos  adjudicados, a menos, desde luego, que  sobrevengan  situaciones  nuevas, diferentes de las estudiadas, que determinaron  su variación”.   

Es  claro  que  la colisión de competencias  otrora  dirimida  mantiene  plena  vigencia,  toda  vez  que  se adoptó bajo la  legislación  entonces dominante, por lo tanto, se impone estar a lo resuelto en  la  providencia  de  19  de  enero  de  2006  por  cuyo medio se decidió que el  conocimiento  de  este  diligenciamiento  corresponde  al  Juzgado Promiscuo del  Circuito de Monterrey (Casanare).   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,   

RESUELVE:  

1.             ESTAR  a  lo  resuelto  en  decisión de 19 de enero de 2006, donde se asignó el conocimiento  del  asunto  al Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey (Casanare), despacho  a  donde  se  remitirá el expediente para lo de su cargo conforme a las razones  expuestas en la anterior motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Único   Penal  del Circuito Especializado de  Yopal, remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                   JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                      JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

Aclaración de voto  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 8 de agosto de 2006. Radicación 25796     

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