26953(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26953  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

Aprobado acta No. 240  

Bogotá D.C., veintiocho (28) de noviembre de  dos mil siete (2007)   

Se  pronuncia  la  Corte  en  torno  a  la  admisibilidad  de  la  demanda  con que se sustenta el recurso extraordinario de  casación  excepcional interpuesto contra la sentencia dictada por el Juzgado 12  Penal  de  Circuito  de  Medellín,  el  2  de  agosto de 2006, mediante la cual  confirmó  la  condena impuesta por el Juzgado 16 Penal Municipal de esa capital  al   procesado   HELMAN   DE   JESÚS  MUÑOZ  ZAPATA  a   15   meses  de  prisión,  a  las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  los derechos y funciones públicas, la  suspensión  de  la  patria  potestad por igual lapso de la pena principal; así  como,   a  la  indemnización  de  los  perjuicios  materiales  los  que  fueron  determinados   en   la   suma   de  $3’628.500;  además,  se  le  concedió  mecanismo  sustitutivo  de la  suspensión  provisional  de  la  ejecución de la pena, como autor y penalmente  responsable del delito de inasistencia alimentaria.   

HECHOS  

En  la  sentencia  impugnada,  el Juzgado 16  Penal Municipal de Medellín, hizo la siguiente síntesis:   

“Las circunstancias que dieron origen a la  respectiva  investigación  se desarrollaron de la siguiente manera: Resulta que  el  señor  Helman de Jesús Muñoz Zapata, se encuentra vinculado a la presente  investigación  como  procesado  del  delito  de  Inasistencia  Alimentaria, por  denuncia  que formulara en su contra la señora Aracelly Ramírez Zapata, por no  suministrar  los  alimentos  debidos  a sus hijos Leydi Yesenia y Jarlin Andrés  Muñoz  Ramírez.  En  la  etapa  de  la  investigación, una vez se realizó la  audiencia  de conciliación entre denunciante e implicado, no llegaron a ningún  acuerdo,  razón  por la cual quedó comprometida la conducta punitiva en cabeza  del    señor    Muñoz    Zapata,   por   su   responsabilidad   en   el   caso  sub-júdice…”   

Por los anteriores hechos, el 14 de marzo de  2005,  la  Fiscalía  11  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  Municipales de  Medellín,  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de  HELMAN   DE  JESÚS  MUÑOZ  ZAPATA,  como  probable  autor del delito de inasistencia alimentaria (fl. 86 c # 1). Impugnada  la  anterior  decisión,  fue  confirmada  por  la Fiscalía 13 Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  ese  Distrito  Judicial,  mediante resolución del 27 de  julio de 2005.   

LA     DEMANDA   

Considera el casacionista que las sentencias  de  instancia, conculcan el derecho fundamental al debido proceso, razón por la  cual   se   hace   necesario  la  intervención  de  la  Corte  en  orden  a  su  protección.   

Propone,   como  primer  aspecto,  que  la  concepción   del   bien  jurídico  protegido  en  el  delito  de  inasistencia  alimentaria  conduce  a  un  desconocimiento del principio de lesividad, pues no  desconoce  que  ese criterio obedece a una concepción preconstitucional, por lo  que  insta  a  la  Corporación para que desarrolle un nuevo concepto a favor de  una    mejor    doctrina    de   acuerdo   con   los   valores   de   la   Carta  Política.   

Señala,  seguidamente, que la Constitución  Nacional  ha  establecido  entre  sus  postulados  fundamentales el derecho a un  debido  proceso  con el fin de que se respeten las reglas que marcan límites al  poder  punitivo  del  Estado y legitiman su actuar y que, así mismo, garantizan  la  intervención  de  todos  los  sujetos  procesales, todo ello orientado a un  cabal  cumplimiento de la misión de administrar justicia en un Estado Social de  Derecho  que  pretenda  brindar  a  todas  las  personas  la  efectividad de los  principios y derechos constitucionalmente consagrados.   

2.-  Cargo  primero,  violación  al  debido  proceso.   

Un  cargo formula el libelista a través del  cual  denuncia  la  violación  del  derecho  fundamental  al debido proceso por  desconocimiento de la presunción de inocencia.   

Con apoyo en el artículo 7° del Código de  Procedimiento  Penal y en la sentencia C-774 de 2001 el principio de presunción  de  inocencia  le  exige al juez al dictar el fallo, cuando tenga certeza de los  hechos  según  las  pruebas  legal y oportunamente allegadas al proceso, de tal  forma  que  al  existir  duda  probatoria,  ésta no será base de una decisión  desfavorable  en contra del procesado principio no tiene ninguna excepción, por  lo tanto, corresponde al Estado asumir la carga de la prueba.   

Luego  de  transcribir algunos pasajes de la  sentencia  de  segundo  grado,  considera  el casacionista, que los funcionarios  judiciales  le  otorgaron  un  alcance  totalmente  equivocado  al testimonio de  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  ZAPATA  abuela  de los menores afectados, pues de ese  testimonio     puede     inferirse     que    MUÑOZ  ZAPATA en el pasado alguna vez trabajó.   

Precisa,  en definitiva, que se transgredió  el  debido  proceso  porque  no  existe en el expediente prueba alguna de que la  conducta   del   procesado   haya  sido  injustificada  y,  adicionalmente,  que  corresponde  al  Estado  probar la inexistencia de justa causa, es decir, que no  se   cumplió   con   ese   deber,   dado   que,   este  aspecto  no  se  logró  desvirtuar.   

Igualmente,  hace  énfasis  de  que  en  el  proceso  existe prueba suficiente en el sentido de que el procesado MUÑOZ  ZAPATA  hace aproximadamente 3 o 4  años  se  encuentra  desempleado y, por ello, carece de ingresos que le permita  cumplir  con  su  obligación  alimentaria,  incluso que está acreditado que el  procesado ha intentado, infructuosamente, conseguir trabajo.   

Desde otro punto de vista, disiente el actor  de  que  el  bien  jurídico protegido en el Título VI del Código Penal sea la  familia,  pues  es  una  clara contradicción ya que la unidad familiar no se ve  afectada  por  la  sustracción objetiva de la cuota alimentaria, como si ocurre  en  el caso de separación de los cónyuges, comportamiento que no es penalizado  en el ordenamiento jurídico.   

A  juicio  del  censor, el artículo 233 del  Código  Penal,  protege  la  seguridad  personal,  bajo el entendido de que son  todas  las  condiciones que le permitan a la persona vivir digna y decorosamente  y  en  el  caso  de los menores garantizarle su adecuado proceso de formación y  desarrollo  según  conceptualización  de  la  doctrina foránea, razón por la  cual  no  es  de  recibo  la interpretación del Juzgado 12 Penal de Circuito de  Medellín,  pues  en  los  delitos  de mera conducta no se excluye la lesividad,  dado  que,  en términos del artículo 11 del Código Penal, el peligro efectivo  debe  constituir  un elemento del tipo, de manera que, toda descripción típica  exige  la  puesta  en peligro del bien jurídico para ser aplicada en virtud del  artículo 13 del Código Penal.   

Insiste,  en  que  en  el  presente caso, no  existió  afectación,  ni  peligro  efectivo  al bien jurídico de la seguridad  personal  de  los  descendientes  de  MUÑOZ  ZAPATA  porque  los  hijos siempre  contaron  con una adecuada manutención por parte de su madre y del señor ROGER  ALBEIRO  CASTAÑO  compañero  permanente  de  la denunciante, planteamiento que  soporta  en  las  declaraciones de MARÍA DE LOS ÁNGELES ZAPATA y LEIDY YESENIA  MUÑOZ  en  la  que,  ésta última, informó que se encuentra afiliada a la EPS  por parte de su padrastro.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada y, en su defecto, absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De acuerdo con el desarrollo jurisprudencial  de   la  Sala,  es  preciso  señalar,  en  primer  lugar,  que  la  demanda  de  sustentación  del recurso extraordinario de casación por la vía discrecional,  debe   justificar   la   solicitud   en   la  necesidad  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  ya  para  su unificación, dada sus variaciones o la diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte, ora porque existan vacíos que exijan  precisiones  o  ampliaciones  para señalarle sentido y alcance a la ley, o bien  porque  con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o por la concurrencia de nuevas  realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala  no  haya  tenido oportunidad de  referirse  a  un  tema sustancial específico, ante el cual la sentencia acusada  yerra  o  infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la  ampliación  de  los  mecanismos  protectores  de las garantías de los derechos  fundamentales.1   

2.- En segundo lugar, la demanda debe reunir  los  requisitos  exigidos  por  la  ley  para  su  admisibilidad, al tenor de lo  dispuesto  por  los artículos 212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin  embargo,  es  claro  que el examen del cumplimiento de tales condiciones procede  sólo   cuando   se   verifique  y  valore  la  fundamentación  atinente  a  la  jurisprudencia  o a los derechos fundamentales, de tal manera que si ésta no se  ha  contemplado  o  lo  ha  sido de manera insatisfactoria o deficiente no será  preciso considerar el resto de la demanda.   

Así  mismo, es de recibo que la motivación  de  la  casación  excepcional  se  realice  con  la  formulación de los cargos  respectivos,   para   los  efectos  señalados  en  el  párrafo  inmediatamente  anterior,  será  indispensable  escindir de la explicación con que se sustenta  el   cargo   o   censura,   la   justificación   de   la  discrecionalidad  del  recurso2.   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente  no  acató las exigencias mínimas referidas precedentemente, habida  consideración  que  no  se ocupó de justificar, de manera clara, la promoción  del  recurso  extraordinario de casación, es decir, no le demostró a la Corte,  fundadamente,  los  motivos  por  los  cuales considera que se hace necesario el  pronunciamiento  en  desarrollo  de  la jurisprudencia o se hayan conculcado las  garantías  fundamentales  de  su  representado,  debido  a que a esas concretas  hipótesis,  se  repite,  se contrae la admisibilidad del recurso extraordinario  de  casación  por la vía discrecional, debiendo identificar de manera concreta  la  materia  sobre  la  cual  la  Sala debe pronunciarse, determinando si existe  jurisprudencia  sobre  este  aspecto  y,  en  tal  caso,  luego  de precisar las  decisiones  proceder  a  relacionarlas  con  el  asunto sometido a estudio, para  establecer   su   trascendencia,   el  punto  sobre  el  cual  es  necesario  el  pronunciamiento  de  la  Corte,  bien por existir duda, contradicción o vacío,  causadas  por  la  existencia  de  un  texto  legal  ambiguo,  un  tránsito  de  legislación,  o  la  diversidad  de  criterios jurisprudenciales sobre el mismo  asunto   en   los   distintos   Tribunales   y  Juzgados  del  país.3   

Adviértase,   en   consecuencia,  que  el  casacionista  aunque  propone la discusión en torno a la eventual violación de  la  garantía  fundamental  al  debido  proceso,  no  expone  con  suficiencia y  coherencia  argumentativa de qué manera fue quebrantado el derecho fundamental,  toda  vez  que  la discrepancia la sustenta sobre el concepto del bien jurídico  del  delito  de  inasistencia  alimentaria  del  que asegura se debe desarrollar  acorde  con  los  valores  de  la Carta Política de 1991; empero, la situación  planteada   por   el   actor   ya   fue   abordada  por  la  Corte  en  diversos  pronunciamientos4  que  omite su mención.   

   

3.- Finalmente, debe señalarse, así mismo,  que  el  cargo  no  observa  mínimamente  la  metodología inherente al recurso  extraordinario  de  casación;  pues,  en el único cargo, si bien lo enfoca por  una   eventual   violación  del  derecho  fundamental  al  debido  proceso  por  desconocimiento  al  principio  de  la presunción de inocencia, derivado de una  errónea  interpretación  de los testimonios de MARÍA DE LOS ÁNGELES ZAPATA y  LEIDY  YESENIA  MUÑOZ, quienes afirman que el compañero permanente de ARACELLY  RAMÍREZ  ZAPATA  es  la  persona  que  ve  por las necesidades de los hijos del  procesado MUÑOZ ZAPATA.   

Es  evidente,  entonces,  que el cargo no se  afianza  en las bases lógicas, argumentativas y jurídicas imprescindibles para  su  postulación  y  desarrollo, dado que, el impugnante presenta un discurso en  el  que disiente abiertamente, de los motivos que tuvo el juzgador para declarar  la   responsabilidad   de   HELMAN  DE  JESÚS  MUÑOZ  ZAPATA,  sin  que  el  ataque se soporte en una causal  determinada,  aspecto  que  por  sí  solo,  hace  improcedente  el  reparo;  y,  adicionalmente,  expone  su  convencimiento  de  que,  en  el  presente caso, la  obligación  del  padre  de prestar alimentos a sus hijos queda relevada, porque  el  compañero  permanente  de la madre de éstos asumió la manutención de los  mismos,   criterio   tan   particular   que   no   logra  explicitar  de  manera  comprensible.   

Igualmente,  en  la  censura  incurre  en el  defecto  técnico  de  desbordar  el  cauce  normal  para  dedicarse  a efectuar  apreciaciones  personales  sobre  el mérito persuasivo de las pruebas allegadas  para  anteponerlas  al  criterio  valorativo  del  juzgador de segundo grado, en  posición  que  implica  un mayor distanciamiento de la metodología del recurso  extraordinario de casación.   

Así  las  cosas,  el  recurrente  no  logra  afianzar  su  discrepancia  con la valoración probatoria llevada a cabo por los  juzgadores  de  instancia  y, menos, demostrar el error en que pudieron incurrir  al  conculcar  el  derecho  fundamental al debido proceso, desde el principio de  presunción  de  inocencia, tal vez, derivado de la contemplación de los medios  de   convicción   allegados,   razón   por  la  cual  la  discrepancia  carece  necesariamente  de  claridad y precisión, atendiendo que no tuvo soporte legal;  relevando a la Corte de la posibilidad real de estudiar la demanda.   

Como  quiera que el libelo no cumple con los  lineamientos  de  orden  metodológicos  de  forzosa  observación,  deberá ser  inadmitida,  habida cuenta que la Corte, emite pronunciamientos de fondo sólo a  partir  de demandas que cumplen a cabalidad los requisitos mínimos exigidos por  la  ley  y,  como  acaba  de  verse,  en  el  presente  caso  no se acataron las  exigencias   sustanciales   atinentes   a  la  justificación  de  la  casación  discrecional   y,   menos,   en  la  presentación  y  formulación  del  único  cargo.   

Adicionalmente,  no  observa  la  Sala  la  existencia  de  causales  de  nulidad  o atentados ostensibles contra garantías  fundamentales  que obliguen a la Sala a pronunciarse de oficio; en consecuencia,  se desestima la demanda.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

INADMITIR la demanda de casación presentada  a  nombre  del procesado HELMAN DE JESÚS MUÑOZ ZAPATA  por las razones anotadas precedentemente.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

                                                                                       Comisión de servicio   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                    JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA           

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  .  Sentencia,  mayo  22 de 2000., junio 19 de 2003, entre  otras..   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  autos,  noviembre 14 de 2002,  octubre 22 de 2003.,  entre otros.   

3 CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA . Sentencia,  diciembre 5 de 2002   

4 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Sentencias  21161,  22813  marzo  23 y 30 de 2006, entre  otras.     

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