26951(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26951   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 28   

         

Bogotá, D. C., veintiocho de febrero de dos  mil siete.   

VISTOS  

Decide  la  Corte  de  plano la solicitud de  cambio  de  radicación  a  otro Distrito Judicial que del proceso surtido en el  Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Pereira, Risaralda, contra  ALEXANDER  PUERTAS  TRIANA,  entre  otros,  por  los  delitos de secuestro extorsivo  agravado,    homicidio  agravado            y           rebelión,  en  concurso,  ha formulado su  defensor.   

ANTECEDENTES    Y  FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN   

          1.  El  Juzgado  Único Penal del Circuito Especializado de Pereira,  Risaralda,  adelanta  el  juicio  oral  que  por  la  privación  ilícita de su  libertad    y    posterior    muerte    padecieron   la   señora   Liliana    Gaviria    Trujillo    y   su  conductor-escolta     José     Fernando     Vélez  Rengifo,  en las horas de la noche del 27 de abril del  año  en  curso  en  jurisdicción del municipio de Dosquebradas, a manos de una  célula  urbana  del  grupo subversivo FARC que opera en la región y de la cual  presumiblemente  hace  parte,  entre  otros,  ALEXANDER  PUERTAS TRIANA.   

2.  Instalada  la  audiencia  de juicio oral  -debate  que  se  señaló  para  el  5  de  febrero  de  2007-,  el defensor de  PUERTAS  TRIANA pidió el uso  de  la  palabra para solicitar el cambio de radicación  de   la  actuación,  en  cuya  sustentación  adujo,  conforme    con   lo   plasmado   en   el   acta   pertinente,   “(…)  que  el  Juez Penal del Circuito Especializado de Pereira, no  debe  adelantar  el  presente  juicio;  es  decir, el señor Juez ya valoró los  Elementos  Materiales  Probatorios  traídos  por la Fiscalía por lo tanto, ese  material  probatorio  ya  está  contaminado,  actuar en contrario, sería ir en  contravía  del  principio  de  imparcialidad  del  juez  (…) al juez le está  vedado  el derecho a conocer la acusación, porque según la ley, de ésta sólo  puede  darse  traslado  a  la  defensa  y al Ministerio Público, mas no al juez  (…)”   Consecuentemente   con  su  planteamiento,  solicitó  se  remitiera  el diligenciamiento al Tribunal Superior para lo de su  cargo.   

3.  En  el  acto  de  traslado  a los demás  intervinientes,   los   defensores   de   los   otros   imputados  -Diego     Escobar     Ruiz,       Edgar       Antonio       Cañas       Piedrahita,     Beatriz     Villalba,   Armando  Hermosa  Tovar  y Alexander Ortiz Tierradentro-  dijeron  coadyuvar  dicha  pretensión,  empero  el representante  judicial  del  último de los nombrados agregó que era menester tener en cuenta  dos  aspectos:  “1. Como se trata de un  proceso  donde  fue  víctima  un  personaje  de  la vida pública como es la hermana del  presidente   Gaviria,   existe   una   presión   del   aparataje  -sic-  social, político y comunicativo que  podría  incidir  en  el  juez,  2.  No  entiende  por qué razón el proceso lo  instruyó  una  Fiscalía  de Bogotá y no una de Pereira, hecho que también se  constituye en una forma de presión.”   

4.  Dispuesto  el envío de la actuación al  Tribunal  Superior  de  Pereira, entendió esa Colegiatura que de manera confusa  los  defensores  en  la  presentación  de sus argumentos mezclaron causales que  hacen  referencia  “a  un  potencial  impedimento  o  reacusación   (art.  56  ley  906/04),  con  causales  propias  del  cambio  de  radicación  (art.  46  ejusdem)”, dos institutos con  trámites  diferentes y que deben ser resueltos por autoridades diversas, según  el caso.   

Hecha   esa   previa   consideración,  se  pronunció   en  primer  término  sobre  lo  que  consideró  se  trata  de  la  formulación  tácita de una reacusación bajo los supuestos fáctico-jurídicos  del  Art.  56-4 y 6 del C. de P. Penal, y con apoyo en la jurisprudencia de esta  Corte   denegó   dicha   pretensión  en  cuanto  estimó  que  “no  por  el  hecho  de  que el señor Juez Único Penal del Circuito  Especializado  de  esta  capital, en primera instancia, y este mismo Tribunal en  segunda,   se   hayan   pronunciado  mediante  sentencia  en  relación  con  la  responsabilidad  de otros copartícipes dentro de este mismo asunto y por razón  del  rompimiento  de  la unidad procesal, es motivo suficiente para desprenderse  del   conocimiento   de   las   subsiguientes   actuaciones  en  donde  aparecen  involucrados     otros     acusados     por    el    mismo    hecho.”   

          En  cuanto  al  segundo  aspecto  en  discusión, consideró el juez  colegiado  que  no  empece  la  regulación  contenida en el Art. 34-4 de la Ley  906/04  en  relación con la competencia del Tribunal para conocer de cambios de  radicación   dentro  del  mismo  Distrito,   no  podía  dejar  pasar  por  inadvertido  que  por  tratarse  de un único Juzgado Especializado que opera en  ese   Distrito,   en   caso  de  prosperar  la  pretensión  de  los  defensores  necesariamente  tendría que  disponerse  el  cambio  de  radicación a otro distrito diferente al de Pereira,  situación  que  la ley la defiere para su definición a la Corte, razón por la  cual  ordenó  la  remisión  de las diligencias a esta Corporación para que se  pronunciara al respecto.          

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.  Por virtud de  lo  estatuido en el artículo 32-8 de la Ley 906 de 2004, la Corte es competente  para  pronunciarse  sobre  la  invocación de cambio de radicación que aquí se  pretende por parte de los defensores de los procesados.   

En efecto, las circunstancias que rodean este  asunto    se    ofrecen    sui   géneris,  en  cuanto que en el Distrito Judicial de Pereira tan sólo opera  un  único  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado,  por  lo que, bajo tal  hipótesis,  no  sería  posible hallar una solución dentro de la jurisdicción  de  aquella  Colegiatura  si  en  cuenta  se  tiene que el cambio de radicación  “envuelve   un   sentido   territorial”.1  Resulta  obvio, entonces, que  la  falta  de  otros  despachos  de  esa  especialidad en esa sede o en ciudades  diversas  de  ese  departamento,  implicarìa  ordenar  el cambio de radicación  incoado,  de  haber  lugar  a  ello, a otro Distrito Judicial.     

2.  Ahora bien, como el instituto consagrado  en  el Art. 85 de la Ley 600 de 2000 fue literalmente reproducido en el régimen  del  sistema  oral  acusatorio  -Art.  46  de  la  Ley  906 de 2004-, por conservar  su  entera  vigencia, es menester reiterar la doctrina que la Corte ha elaborado  sobre     el     concepto     de     cambio     de  radicación.     

Tiene dicho la jurisprudencia de la Corte que  la  mencionada  figura  excepciona  el  principio  general en virtud del cual el  funcionario  judicial  competente  para conocer de un asunto, es el del lugar en  donde  se  perpetró  el  hecho -competencia territorial-, en cuanto autoriza el  cambio  de  radicación de un  proceso  cuando  en  razón  de  circunstancias  sobrevinientes  puedan resultar  afectados   el   orden   público,   la  imparcialidad  o  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento, y la seguridad del procesado o su integridad personal.   

No   obstante,   la   solicitud  debe  ser  “debidamente  sustentada  y  a ella se acompañarán  los       elementos       cognoscitivos       pertinentes      (…)”,  so pena de  ser      rechazada      la      pretensión      -Art.      48      ibidem-.  El  cumplimiento  de  esa  carga  procesal  no  puede  ser  soslayado  por  el  postulante,  y  la Corte mal puede  suplirla,  como  quiera  que es la propia ley la que le asigna la obligación de  demostrar los supuestos en que aquélla se finca.   

En  el  asunto  a  examen  de  la  Sala,  la  aspiración  de  los defensores está llamada al fracaso, puesto que si  la  remoción  del  proceso  tiene  por finalidad contrarrestar factores externos de  perturbación  en  el ejercicio de la actividad judicial, como lo tiene dicho la  Sala,  la orfandad probatoria que rodea la presentación de los argumentos de la  petición que aquí se le hace a la Corte deviene palmaria.   

Ciertamente,   no  es  con  fundamento  en  conjeturas   o   en   juicios   hipotéticos  ayunos  de  demostración,  ni  en  suposiciones  o en raciocinios subjetivos, ni en valoraciones aisladas acerca de  la  conveniencia  de  variar  la  sede  de  juzgamiento,  como  se puede dar por  acreditado  el menoscabo a la imparcialidad, autonomía e independencia que debe  guiar  la  función  del  juez  cuando  dispensa  el  derecho,  pues, como lo ha  repetido  la  Sala,  de  lo que se precisa es de la indicación de los medios de  convicción  idóneos  que  permitan concluir, que el funcionario que conoce del  asunto  carece  de la serenidad de juicio para impartir en el medio donde ejerce  su labor una recta, cumplida y eficaz administración de justicia.   

Como  el  defensor  que propuso el cambio de  radicación   sustentó  su  pretensión  en  circunstancias  asociadas  con  la  subjetividad  del  juez  que  dicen  relación con las causales de impedimento o  reacusación,  como  con acierto lo vislumbró el Tribunal, y el profesional que  coadyuvó  tal  pretensión  sólo  alegó,  por  la  condición  de  una de las  victimas,  motivos  de  presión  social,  política  y  comunicativa,  pero sin  sustentar  su aserto en prueba siquiera sumaria de la cual derivar una relación  vinculante  con  los  hechos objeto de juzgamiento, la pretensión invocada debe  ser   despachada  negativamente,  pues,  en  contravía  de lo dispuesto en el Art. 48 de la Ley 906 de 2004,  la  orfandad probatoria acerca de los fundamentos fácticos en que se fincan las  afirmaciones  de  quienes  deprecan  el  cambio  de  radicación  en  razón del  presente  asunto,  es  manifiesta;  aserciones  que,  se repite, no pasan de ser  simples   apreciaciones   particulares   de   quienes   así  lo  exponen.                                    

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR  el cambio de radicación solicitado  en  virtud  del  presente  asunto, conforme con las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

Cópiese y devuélvase a  su lugar de origen. Cúmplase.   

            

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                            

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

1 C. S.  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  de  8 de junio de 2005, Rad. 23.768.     

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