26939(11-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26939  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                  Magistrado Ponente   

                                                    ALFREDO GÒMEZ QUINTERO   

                                  Aprobado Acta N° 49   

Bogotá  D.C,  once  (11) de abril de dos mil  siete (2007)   

VISTOS  

Dirime la Sala el conflicto de competencias en  los  términos  del artículo 75 numeral 4 de la Ley 600 de 2000 suscitado entre  las  Salas  Penal  y  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá,   quienes   en  su  orden  rehúsan  conocer  de  la  solicitud  de  cesación  de  procedimiento impetrada a favor de ARQUIMEDES VARGAS COCA.   

ANTECEDENTES  

1.  La  Fiscalía  General  de  la  Nación a  través  de  la   Fiscalía Especializada de la Unidad Nacional de Derechos  Humanos  y Derecho Internacional Humanitario, bajo la égida de la  Ley 600  de  2000,  profirió  resolución  de  acusación en contra de ARQUIMEDES VARGAS  COCA  como  presunto  autor  responsable  del  delito  de concierto para cometer  delitos  de  homicidio  y por organizar, promover y constituir grupos armados al  margen  de  la  ley,  en concurso heterogéneo con los punibles de entrenamiento  para  actividades  ilícitas  agravado  por  su  condición  de ex miembro de la  Fuerza  Pública,  del  delito  de  utilización   ilegal  de  uniformes  e  insignias y fabricación y tráfico de armas de fuego o municiones.   

2.    En   anterior   oportunidad  fue  promovido    cambio   de   radicación   habiendo  esta  Sala  radicado  el  conocimiento  del proceso en los Juzgados Penales del Circuito Especializados de  esta   ciudad1,  conociéndose   que  el mismo se encuentra  a cargo del  Juzgado   8   Penal   del   Circuito   Especializado2.   

3.  En  la  solicitud  elevada  –quien   adujo   ser   apoderado   de  ARQUIMEDES            VARGAS           COCA3-   refirió  que  ante la  debida  acreditación  existente  en  el proceso penal, que vincula a éste como  miembro  de  las  AUC,  lo  lleva  a  invocar al Tribunal Superior de Bogotá la  cesación  de  procedimiento  a favor de su prohijado, de conformidad con la Ley  782 de 2002, Ley 975 de 2005 y el Decreto 3391 de 2006.   

Sobre  esa  base,  su  pertenencia  al  grupo  armado,  desmovilizado  o  no,  que  hubiere formado parte de las organizaciones  armadas  al margen de la ley, la resolución de acusación,  pieza remitida  a la Corte nada es dable predicar.   

4.  Mediante  decisión del 31 de octubre del  año  próximo pasado consideró una Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá  que  no  era  competente  para  decidir  sobre  la  solicitud  de  cesación  de  procedimiento  invocada  a  favor de ARQUIMEDES VARGAS COCA dado que los delitos  imputados  en la resolución de acusación no se encuentran cobijados por la Ley  782  de  2002 lo que  avalaría su competencia, sino por la Ley de Justicia  y Paz, por lo que decide remitir las diligencias a dicha Sala.   

5. Estimó por su parte, la Sala de Justicia y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá su incompetencia, en la medida que aquella  jurisdicción  se  acciona  tan solo si previamente se surtiera el procedimiento  dispuesto  en  los  artículos  10  y  11  de  la  Ley  975 de 2005 –lo  que  no ha acaecido- y es por ello  que   ante    la  colisión  negativa  de  competencias  propuesta  por  su  homóloga,  la  Sala  Penal  del  mismo  Tribunal,   dispuso  el  envío de  aquellas  a  esta  Corporación  en  aras  a  que  se  desate  la  controversia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Prevalida de competencia se encuentra la Corte  en  los términos del artículo 75 numeral 4 de la Ley 600 de 2000, normatividad  aplicable   al   presente  asunto  para  efectos  de  desatar  el  conflicto  de  competencias suscitado:   

“4. De las colisiones de competencia que se  susciten  en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal  entre las salas de un mismo  tribunal,  entre tribunales o entre éstos y juzgados de otro distrito judicial;  o entre juzgados de diferentes distritos.”   

Ab  initio la Corte  anuncia  que  la  competencia para conocer de las presentes diligencias recae en  el  Tribunal  Superior  de Bogotá Sala Penal, que no ante la Sala de Justicia y  Paz    de    la    misma   Corporación,   por   las   razones   que   pasan   a  enunciarse:   

i)   La   competencia  de  éstos  últimos  –Sala  de Justicia y Paz-  como   ya  la Sala lo había advertido en anterior oportunidad comporta una  competencia                 residual4.   

ii)  Descendiendo  al  caso  concreto,  las  solicitudes  tendientes  -entre  otras-  a  la  cesación  de procedimiento, que  implican  de  suyo  una terminación del proceso sin  lugar a una sentencia  condenatoria  en  los términos de la Ley 782 han estado y están a cargo de los  Tribunales  Superiores  Sala  Penal,  previo  el  agotamiento  de  la respectiva  instrumentalizaciòn  ante  el  Ministerio de Justicia y del Derecho5   

.   

iii)  Que  si  los  delitos por los que se ha  llamado  a  juicio  a ARQUIMEDES VARGAS COCA se encuentran o no enlistados en la  Ley  782 de 2002 –en lo que  se  finca  la  incompetencia  aducida por la Sala Penal- es situación que ha de  ser  verificada  por el juez natural con apego a la normatividad correspondiente  que  no  es  distinta  a  la  Ley  782  y  las  que le han precedido6.   

No  obstante lo señalado en precedencia y si  bien     es   cierto   que  la  Ley  975  de  2005  le  introdujo  una  modificación  a  la  Ley  782  de  2002 -pareciere ser que a ello se contrae la  inquietud  de  la  Sala  Penal-  ello  no lleva per se  a  mudar  la  competencia a funcionario distinto que a  aquellos   a   quienes  por  virtud  de  la  Ley  782  de  2002  la  han  venido  tramitando.   En  estos términos se ofrece la modificación a que alude la  Corte:   

“Ley 975 de 2005.  Art. 69.  Las  personas  que  se  hayan  desmovilizado dentro del marco de la Ley 782 de 2002 y  que  hayan sido certificadas por el Gobierno Nacional, podrán ser beneficiarias  de  resolución  inhibitoria,  preclusión  de  la  instrucción  o cesación de  procedimiento,  según  el  caso, por los delitos de concierto para delinquir en  los   términos  del  inciso  primero  del  artículo  340  del  Código  Penal;  utilización  ilegal  de  uniformes e insignias; instigación a delinquir en los  términos  del inciso primero del artículo 348 del Código Penal; fabricación,  tráfico y porte de armas y municiones.   

Las  personas  condenadas  por  los  mismos  delitos  y  que  reúnan  las condiciones establecidas en el presente artículo,  también  podrán acceder a los beneficios jurídicos que para ellas consagra la  Ley 782 de 2002”   

iv)  Una mirada detenida a la Ley 975 de 2005  permite  apuntalar  que  la jurisdicción de Justicia y Paz fue implementada por  el  legislador  como  su  mismo  objeto  lo  establece  para “… facilitar  los  procesos  de paz y la reincorporación individual o  colectiva  a  la  vida  civil de miembros de grupos armados al margen de la ley,  garantizando  los  derechos  de  las  víctimas  a  la  verdad, la justicia y la  reparación,”  ello  para significar que al interior  de   aquélla  no  resultan  viables  –como  sí  lo son para la Ley 782- instrumentos como el indulto o la  amnistía,  que  constituyen  beneficios jurídicos a no dudarlo erigiéndose al  interior  de  la ley 975 la alternatividad penal, definida como un: “…beneficio  consistente  en suspender la ejecución de la pena  ordinaria  aplicable en virtud de las reglas general del Código Penal, para que  en  lugar  de  cumplir  esta  pena  ordinaria,  el  condenado  cumpla  una  pena  alternativa   menor,   de   un  mínimo  de  5  años  y  de  un  máximo  de  8  años…”7,  sin  que  le  sea  dable a la Corte un  estudio  minucioso  de  la  misma  en  la medida que rebasaría los alcances del  presente análisis.   

Por  virtud  de  la Ley 975 de 2005, aquellas  personas  desmovilizadas  individual o colectivamente y que hayan satisfecho los  requisitos  de elegibilidad  se les ha de imponer (previo el adelantamiento  riguroso     y     respectivo     de     un    debido    proceso    –sui        generis-)   una   sanción,   la  que  no  obstante  pueda  catalogarse  de  simbólica8,  no  por ello deja de considerarse una pena. En estos términos se  ofrece la naturaleza jurídica de la misma:   

“Art.  2. NATURALEZA.  La Ley 975 de  2005  consagra  una política criminal especial de justicia restaurativa para la  transición  hacia  el  logro  de  una  paz  sostenible,  mediante  la  cual  se  posibilita  la desmovilización y reinserción de los grupos armados organizados  al  margen de la ley, el cese de la violencia ocasionada por los mismos y de sus  actividades  ilícitas, la no repetición de los hechos y la recuperación de la  institucionalidad  del  Estado  de  Derecho,  garantizando  los  derechos de las  víctimas a la verdad, la justicia y la reparación. (…)   

La contribución a la consecución de la paz  nacional,  la  colaboración  con  la  justicia  y  con el esclarecimiento de la  verdad  a partir de la confesión plena y veraz de los hechos punibles cometidos  durante  y  con  ocasión  de  la  pertenencia  al  grupo,  la  garantía  de no  repetición  y  la  reparación  a  las víctimas, previo el cumplimiento de las  exigencias  establecidas en esta ley, constituyen el fundamento de la concesión  del  beneficio  jurídico de la pena alternativa”.9   

v)  En  dirección  opuesta,  la solicitud de  cesación  de  procedimiento  que  concita  la  colisión  de competencias está  dirigida  a  obtener  una  terminación  del  trámite  por  vía  distinta,  un  beneficio  jurídico,  que no una sanción o una pena alternativa, por más  laxa  que   esta  se  ofrezca  en  los  términos  de  la  Ley 975 de 2005.  Entonces,  una petición así ha de ser resuelta por las autoridades instituidas  de antaño para ello.   

vi)  Distintas  se  ofrecen  las motivaciones  legislativas  de  cara  a  la  Ley 782 de 2002 y la 975 de 2005, como que igual,  diferentes  son   las  autoridades  llamadas  por  ley  a  su conocimiento,  situación que no admite disquisición alguna.   

Las  dos al unísono buscan sin lugar a dudas  un  norte  común:  la  reincorporación  a  la  vida  civil  de los actores del  conflicto,  la  unidad  nacional, la búsqueda de la convivencia pacífica entre  los  residentes  en  Colombia  llámense  nacionales  o  no,  aun cuando prevén  instrumentos  jurídicos  diversos,  como  ya  en  precedencia  se  señaló. Se  persigue, como ya la Corte lo dijo en anterior oportunidad:   

“Se  trata  de  mecanismos excepcionales,  propios  de  modelos  de  justicia  de transición que reconocen “una tensión  entre  el  objetivo  social  de  lograr  un tránsito efectivo hacia la paz o la  democracia,  y  los  derechos de las víctimas a que las violaciones de derechos  sean  investigadas, enjuiciadas y castigadas por el Estado, y a que se logre una  efectiva          reparación.”          10   

Entratàndose  de  la  Ley  975  de  2005 las  figuras  de  indulto, amnistía entre otros beneficios, se muestran refractarios  a  la  misma11,  como que estos se regulan exclusivamente bajo el patrocinio de la  ley  782  de 2002, comprensión jurídica que en idénticos términos se destaca  en la Ley de Justicia y Paz en el inciso final del artículo 2:   

“La  reinserción  a la vida civil de las  personas  que  puedan  ser  favorecidas  con amnistía, indulto o cualquier otro  beneficio  establecido  en  la  ley  782 de 2002, se regirá por lo dispuesto en  dicha ley.”   

En  similares  términos  tiene dicho la  Sala:   

“Lo  anterior,  porque la ley 975 de 2005  regula  un  proceso  específico  dentro  del  modelo  propio de una justicia de  transición  que  debe concluir ordinariamente con una sanción, a diferencia de  lo   

que  ocurre  con  la  782  de  2002  define  procedimientos   destinados  a  la  realización  del  indulto  (por  parte  del  Gobierno),  la  amnistía,  la inhibición de la investigación o la preclusión  de  la  investigación  o la cesación de procedimiento, según sea el caso, con  intervención  de  las  autoridades  judiciales  (fiscales o jueces)12.   

Iterase  entonces,   el  competente para  conocer  de  la  solicitud  de cesación de procedimiento en los términos de la  Ley  782  de  2002, no obstante la modificación introducida por el artículo 69  de  la  Ley  975  de 2005, es el Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Decisión  Penal,  por  lo  que  se impone remitir el diligenciamiento a la Sala que ya con  anterioridad  había  conocido, debiéndose informar a la Sala de Justicia y Paz  sobre lo resuelto.   

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de  Justicia,  Sala de Casación  Penal,   

RESUELVE  

1.-   Remitir  la  actuación  por competencia a la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá que  preside  el  Magistrado  JOSE IGNACIO SOTO CANO para que determine la viabilidad  de  la  solicitud  de  cesación  de  procedimiento  invocada  a  favor de   ARQUIMEDES VARGAS COCA.   

2.-   Remítase  copia   de  esta  determinación  a  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior de Bogotá, al enjuiciado y a su apoderado.   

3.  Contra esta  decisión no proceden recursos.   

Cópiese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÈRÈZ          ÁLVARO  ORLANDO PÈREZ  PINZÒN   

Permiso  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS           JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal radicación 23663   

2  El  único  referente  a  ello  se  reduce  a lo informado por la Sala de Justicia y  Paz   

3  Ninguna constatación ofrece el trámite   

4“2.   Los  procesos  que se adelanten  por  aquellas  conductas  que  no  puedan  ser  beneficiadas  con  alguno de los  mecanismos  establecidos  en la ley 782 de 2002 y que implican la asignación de  una  pena (artículo 10 de la ley 975 de 2005), les corresponde a los Tribunales  de  Justicia  y  Paz, dada su cobertura eminentemente residual. Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal radicación 25830.   

5  El   artículo   24   de   la   ley   782  de  2002,  dispone:   

Se podrán conceder también, según proceda,  de  acuerdo  con  el  estado  del  respectivo  proceso  penal,  la  cesación de  procedimiento,   la   resolución   de  preclusión  de  la  instrucción  o  la  resolución  inhibitoria,  a quienes confiesen y hayan sido o fueren denunciados  o  procesados  por  hechos  constitutivos  de  los delitos a que se refiere este  título    y    no    hayan    sido    aún    condenados   mediante   sentencia  ejecutoriada.   

Para   estos  efectos,  se  tramitará  la  solicitud  de  acuerdo  con los artículos anteriores y, una vez verificados los  requisitos,  el  Ministerio de Justicia y del Derecho  remitirá     la     solicitud     al    Tribunal    correspondiente, o a la Dirección de Fiscalía ante la  cual  se adelante el trámite, quienes deberán emitir  de  plano,  la  providencia que decida la respectiva solicitud, en los términos  legales y observando el principio de celeridad.   

Si  la  persona  se  encuentra privada de la  libertad,  las  citadas  autoridades  deberán  dar  trámite preferencial a las  solicitudes  de beneficios jurídicos, y en la providencia en la cual se conceda  la  petición de preclusión de la instrucción o la cesación de procedimiento,  deberá  revocarse  el  auto  de  detención  del  beneficiario,  cancelarse las  órdenes   de   captura  en  su  contra  y  ordenar  oficiar  a  los  organismos  competentes.   

La Sala Penal del Tribunal respectivo deberá  resolver  dentro  de  los  tres (3) meses siguientes, contados a partir del día  siguiente al recibo del expediente. Este término es improrrogable.   

6  Recuérdese  que posterior a la Ley 418 de 1.997 fue expedida la Ley 782 de 2002  (Por  medio  de  la cual se prorroga la vigencia de al Ley 418 de 1997) y luego,  la Ley 1106 de 2006 (con igual cometido que la anterior).   

7 Corte  Constitucional C-370 de 2006   

8  Recuérdese  que al interior del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y de  cara  la  naturaleza jurídica de la Reparación se encuentra, entre otras,  la  de  satisfacción,  estando  por  ejemplo  la del reconocimiento público de  responsabilidad   por  parte  del  Estado  infractor,  la  de  construcción  de  Monumentos  en  memoria de las víctimas, el otorgamiento de beneficios en salud  o educación a los familiares de aquellas.   

9  Decreto  número  3391  del  29  de  septiembre  de  2006  por medio del cual se  reglamenta parcialmente la Ley 975 de 2005   

10  Ib.   

11 Lo  que  tiene  su  razón  de ser por virtud del acogimiento de Colombia a la Corte  Penal  Internacional.   La  Corte  Constitucional  en la sentencia C-582 de  2002  al  efectuar  el  control  de  constitucionalidad  a  la  Ley  742 de 2002  aprobatoria  del Estatuto de Roma señaló: (1) Ninguna de las disposiciones del  Estatuto  de  Roma  de  la  Corte  Penal Internacional sobre el ejercicio de las  competencias   de   la   Corte  Penal  Internacional  impide  la  concesión  de  amnistías,   indultos   o  perdones  judiciales  por  delitos  políticos  por  parte del Estado Colombiano,  siempre   y   cuando   dicha  concesión  se  efectúe  de  conformidad  con  la  Constitución  Política  y  los  principios  y  normas de derecho internacional  aceptados por Colombia. (subraya fuera del texto).   

12  Ib.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *