26932(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26932   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 109  

Bogotá, D.C., veintisiete de junio de dos mil  siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JOAQUÍN  PÉREZ  QUINTERO,  contra el fallo de segundo grado del 21 de junio de  2006,   proferido   por   el   Tribunal   Superior  de  Bogotá,  que  confirmó  íntegramente  la  sentencia  proferida  por  el  Juzgado  Veinticinco Penal del  Circuito  de  la misma ciudad, mediante la cual se condenó al procesado en cita  a   la   pena  principal  de  64  meses  de  prisión  y  a  las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas y patria  potestad   por  el  mismo  término,  como  autor  responsable  de  un  concurso  homogéneo  y  sucesivo  de  actos sexuales con menor de catorce años, agravado  por  las  causales  de  los  numerales  2º  y 5º del artículo 306 del Código  Penal.  En  la  sentencia de segunda instancia se negó al procesado la prisión  domiciliaria.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

          Según  lo  consignado en el fallo demandado, desde el año de 1996,  cuando  la  menor  (  .  . . ) contaba con 7 años de edad, fue sometida a actos  sexuales  diversos  al  acceso carnal por su padrastro JOAQUÍN PERÉZ QUINTERO,  actos  que  se  repitieron  y  prolongaron  hasta  el año 2000, cuando la menor  decidió contar el abuso de que venía siendo objeto por aquél.   

             

          Por  tales  hechos,  el  procesado  PÉREZ QUINTERO fue acusado como  autor  de  un  concurso  homogéneo y sucesivo de actos sexuales con menor de 14  años,  según  resolución dictada por la Fiscalía General el 24 de febrero de  2004.   

          El  conocimiento  del  juicio estuvo a cargo del Juzgado Veinticinco  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  despacho  que  en  el  curso de la audiencia  preparatoria  celebrada  el 17 de junio de 2004, declaró la prescripción de la  acción  penal  por los actos sexuales abusivos con menor de 14 años ejecutados  durante  el  lapso  comprendido  entre  el año de 1996 hasta el 6 de febrero de  1997,  pues  desde  su  ocurrencia hasta antes de la ejecutoria de la acusación  habían  transcurrido  6  años, comportamientos por los cuales cesó la acción  penal a favor del procesado PÉREZ QUINTERO.   

          En  la sentencia de primera instancia, dictada el 2 de septiembre de  2005,  al  tasar  la pena, dijo textualmente el fallador que sólo se tenían en  cuenta  las  conductas que no fueron cobijadas por la prescripción, excluyendo,  por  consiguiente,  los  hechos  cometidos  hasta  el  6 de junio de 1997.    

          Como esa determinación  no  fue cuestionada en el recurso de apelación, no sufrió modificación alguna  en  el fallo demandado.            

             

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

Primer cargo  

Al  amparo  de la causal  primera  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el defensor de JOAQUIN PÉREZ  QUINTERO  acusa  la  sentencia de ser violatoria de una norma sustancial, pues a  pesar  de  que  en  la  audiencia  preparatoria  se  decretó  la  cesación  de  procedimiento  por  los  delitos cometidos hasta antes del 6 de febrero de 1997,  en  la  sentencia  se  incluyeron  esas  conductas, error que de no haber tenido  ocurrencia,  la  pena  habría  sido  de  32  meses  y  no  de 64 como se impuso  finalmente.   

          Cita  como normas violadas los artículos 29 de la Carta Política y  9º del decreto 100 de 1980.   

          En  orden  a  fundamentar  su  pretensión  dice  que  a pesar de la  declaración  de  prescripción de las conductas ocurridas entre el año de 1996  al  6  de  febrero  de  1997,  en la sentencia de primera instancia se valoraron  tales  hechos  cuando  se  afirma  que  la víctima manifestó que venía siendo  abusada por su padrastro desde que tenía siete años.   

          Sostiene  que  si  existía  mérito  para  condenar, al excluir las  conductas  extinguidas  por  la  prescripción  de  la acción penal, no habría  lugar   al   concurso   y   por  tanto  la  pena,  insiste,  debió  ser  de  32  meses.   

Segundo cargo  

También  al  amparo  de  causal primera del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000, el defensor de PÉREZ QUINTERO acusa la  sentencia  de  ser  violatoria  de los artículos 2º, 4º, 5º, 19, 23 y 35 del  Decreto 100 de 1980.   

          En orden a fundamentar  su  planteamiento  dice  que  al  declararse  la  prescripción  de  los  hechos  ocurridos  antes  del  6  de  febrero  de  1997,  sólo  quedó vigente el hecho  denunciado  como  ocurrido  en  la ciudad de Villavicencio, pero la sentencia se  niega  a  reconocer  que  en  esa  fecha nada ocurrió, porque la niña víctima  afirmó  que “en la piscina  no    lo    dejé   y   salí   corriendo”.   

          Por  lo  tanto,  para  el  defensor  resulta  claro que en el evento  narrado  por  la  menor  no existió un comportamiento relevante para el derecho  penal,  pues  la  sola idea criminal no es punible, al tiempo que la ausencia de  conducta  importa  una ausencia de procesamiento y por su puesto una ausencia de  pena.   

          De   esa   manera,  agrega,  se  configuró  un  error  de  hecho  a  consecuencia  de  “un falso juicio en relación con  el  sentido de la prueba”, pues el hecho contenido en  la prueba es diferente al apreciado por el fallador.   

          De  no  haber ocurrido el error, sostiene, la sentencia habría sido  absolutoria,   pues   de   un  hecho  inexistente  no  podía  desprenderse  una  condena.   

          Culmina  su  demanda solicitando que se case el fallo impugnado y en  su lugar se absuelva a su representado de los cargos imputados.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          En el primer cargo observa la Sala que el  censor  no  logra  una  propuesta  susceptible  de  examen en casación, pues se  limita  a  señalar que el fallador desconoció la declaratoria de prescripción  de  las  conductas  ocurridas  con anterioridad al 6 de febrero de 1997, pero no  demuestra  de  qué  manera se consolidó ese desconocimiento en la sentencia y,  especialmente,  cómo incidió ello en la tasación de la pena, pues al respecto  sólo  dice  que  la misma debió fijarse en 32 meses y no en 64 como finalmente  se  consignó,  pero  nada  trae para acreditar que después del 6 de febrero de  1997  sólo se ejecutó una conducta contra la libertad, integridad y formación  sexual  de  la  menor  afectada,  cuando  el  contexto informativo de los hechos  asumidos  en  el fallo demandado dan razón de un concurso homogéneo y sucesivo  de  actos  sexuales  abusivos  con menor de 14 años, ocurridos incluso después  del 6 de febrero de 1997 y hasta el año 2000.   

          En  relación  con  el segundo cargo, recuerda la Sala al demandante  que la jurisprudencia tiene establecido que cuando se  acude  a la violación indirecta de la ley sustancial por errores de hecho en la  apreciación   probatoria,   resulta  indispensable  que  el  actor  concrete  y  demuestre  en  su  demanda  la  configuración  de  alguna  de las hipótesis de  desacierto  posibles  de  realización,  esto es si el  error  derivó  de  un  falso  juicio  de existencia bien por haberse omitido la  apreciación  de  alguna  prueba  ora  por  haberla  supuesto,  o  si  el  vicio  corresponde  más  bien  a  un falso juicio de identidad por haberse cercenado o  distorsionado  su  contenido  fáctico,  o finalmente si lo ocurrido es un falso  raciocinio  por  haberse desatendido las reglas de la sana crítica en el examen  de determinado elemento de convicción.   

En el presente caso, el demandante no precisa  el  yerro  que  atribuye al juzgador, pero parece que quiso referirse a un falso  juicio  de  identidad  cuando  señala  que  el  contenido  real de la prueba es  diferente  al  apreciado  por  el  fallador.  En tal evento, la formulación del  cargo  no  quedaba  satisfecha con el señalamiento de lo que dijo la declarante  en  el  testimonio  que se dice descontextualizado, sino que debía enseñarle a  la  Corte  qué  exactamente  dijo  de él el juzgador, cómo se le tergiversó,  cercenó  o  adicionó  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente no se  establecen  de  él,  y  lo  más  importante,  la  repercusión  definitiva del  desacierto  en  la declaración de justicia contenida en la parte resolutiva del  fallo.   

Por  lo  tanto,  el  cargo  carece  de  la  argumentación   mínima  para abrir el debate en casación, máxime cuando  ni  siquiera  se  confronta con los juicios íntegros que llevaron al Tribunal a  condenar   al   procesado,   pues   el   demandante   sólo   hace   referencias  desarticuladas,  lo cual significa que está apuntando a una revaluación de las  pruebas  en  casación,  sin  justificarla  con  el  señalamiento de verdaderos  errores  de  hecho  o de derecho, cuando el objeto de este medio de impugnación  atañe  a  la  logicidad  y  suficiencia  de  los  razonamientos de la sentencia  atacada.   

Por tales razones, se inadmitirá la demanda  de  casación  analizada,  dejando claro que tampoco se observa, a simple vista,  la  violación  a  garantía  fundamental alguna que en virtud del artículo 216  del   Código   de   Procedimiento   Penal   conduzca   a   la   Sala  a  actuar  oficiosamente.   

En mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada  a  nombre  del  procesado    JOAQUIN   PÉREZ   QUINTERO,  por  las  razones  expresadas  en  la  parte motiva.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                 

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA       

                                                                                      

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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