25665(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25665   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.28  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de febrero de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  acerca   del   recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  del procesado LUIS EDUARDO VARGAS PRADA contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, el 22 de agosto de  2005,  confirmatoria  con  modificación  punitiva  de la dictada por el Juzgado  Treinta  y  Ocho  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad, por cuyo medio lo  condenó  como  autor penalmente responsable del concurso de delitos de falsedad  en documento privado y fraude procesal (también en concurso).   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En  junio  de  1988  el abogado LUIS EDUARDO  VARGAS  PRADA  fue  contratado por su pariente Marco Aurelio Prada para tramitar  un  proceso  ordinario  de pertenencia del inmueble ubicado en la avenida 32 sur  N°  8  –  35/37  Este  de  Bogotá,  pero  tras la muerte del poderdante y como  finalizó  el  proceso  civil  en  su  favor,  el  apoderado  al protocolizar el  respectivo  fallo  ante la Notaría Treinta y Tres del Circulo de Bogotá anexó  el  5  de  octubre de 1995 un contrato de prestación de servicios profesionales  presuntamente  firmado  por  el  mandante  el  que  se  pactaba  por concepto de  honorarios  profesionales  el  50  %  del  bien  adquirido, documento del que se  estableció   su   falsedad   al   no   corresponder   con   las   grafías  del  otorgante.   

De  otro  lado,  familiares  del  causante  reconocieron   al  profesional  la  suma  de  $600.000,oo  pesos  por  su  labor  litigiosa,  no  obstante,  éste  inició  el 28 de noviembre de 1995 un proceso  ejecutivo  laboral  ante el Juzgado Primero de esta especialidad, con base en el  aludido  contrato  de  prestación de servicios, despacho que libró mandamiento  de  pago  con  las  consecuentes  medidas  cautelares de embargo y secuestro del  predio en mención por orden impartida el 26 de enero de 1996.   

Así  mismo,  el abogado utilizó el aludido  contrato  para  promover  el  1°  de abril de 1998 un proceso ordinario ante el  Juzgado  Treinta y Ocho Civil del Circuito de Bogotá encaminado a excluir de la  masa sucesoral el inmueble alegando ser copropietario.   

Con  base  en la denuncia penal que formuló  Marco  Aurelio  Prada  Rodríguez, hijo del mandante, la Fiscalía General de la  Nación  abrió  formal investigación en contra de LUIS EDUARDO VARGAS PRADA, y  tras  escucharlo  en  indagatoria,  el  20 de septiembre de 1999 le resolvió la  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva, sin  el  beneficio  de  la  libertad  provisional,  como  probable responsable de los  delitos  de  falsedad  en documento privado y tres ilícitos de fraude procesal,  al tiempo que le impuso la prohibición de salir del país   

En  la  citada  decisión,  en  virtud  del  principio  rector de la normatividad sustancial del restablecimiento del derecho  se  ordenó  oficiar  a  la  Notaria  Treinta y Tres del Circulo de Bogotá para  excluir  el documento apócrifo del protocolo de la escritura pública 2484 de 6  octubre  de  1995, así como al Juzgado Primero Laboral y Treinta Ocho Civil del  Circuito  de  la misma ciudad a fin de que adoptaran las medidas pertinentes con  ocasión       del      documento      apócrifo1   

.  

Reconocidos los hijos de Marco Aurelio Prada  como  parte  civil,  se clausuró el ciclo instructivo, y el mérito del sumario  se  calificó  el  14  de  agosto  de  2000 con resolución de acusación por el  concurso  delictual  referido, decisión que en virtud del recurso de apelación  elevado  por  el  defensor,  fue  confirmada por la Unidad de Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  mediante  proveído  de  24 de abril de 2001.   

La  fase  del  juzgamiento  la  adelantó el  Juzgado  Treinta  y  Ocho  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  despacho  que por  decisión  de  16 de enero de 2002 declaró la prescripción de la acción penal  derivada  de  uno de los delitos de fraude procesal relacionado con la escritura  pública  2484 de 6 de octubre de 1995 de la Notaría Treinta y Tres del Circulo  de  Bogotá al haber trascurrido el término de cinco (5) años, como máximo de  la  sanción  legalmente establecida, antes de quedar en firme la resolución de  acusación.  Allí  mismo  levantó  la  medida  de  aseguramiento de detención  preventiva  impuesta  al  procesado  toda  vez  que  de  acuerdo  con  la  nueva  normatividad    (Ley   600   de   2000)   los   ilícitos   endilgados   no   la  exigían.   

Luego  de  llevar a cabo el acto público de  juzgamiento,  mediante  fallo  de 23 de julio de 2004 se condenó a LUIS EDUARDO  VARGAS  PRADA como autor del delito de falsedad en documento privado en concurso  con  dos  ilícitos  de fraude procesal, a la pena principal de cuarenta y cinco  (45)  meses  de  prisión, a las accesorias de inhabilitación para el ejercicio  tanto  de  derechos  y funciones públicas, como de la profesión de abogado por  igual  término  a la pena privativa de la libertad, así como a la de carácter  civil  de  cancelar por concepto de perjuicios el equivalente a treinta salarios  mínimos legales mensuales.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor  del  enjuiciado,   el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  mediante decisión de 22 de agosto de 2005, lo confirmó,  pero  ajustó  legalmente  la  pena  de  prisión  al  fijarla  en  treinta (30)  meses.   

Contra el fallo de segundo grado se interpuso  el  recurso extraordinario de casación y se surtieron los traslados respectivos  para  la  presentación  de la demanda, tras lo cual se dio el término de ley a  los no recurrentes, que venció el 8 de mayo de 2006.   

Mediante oficio de junio 9 de 2006 el proceso  fue  remitido  por  el  Tribunal  a  la  Secretaría  de  la Corte, y sometido a  reparto,  fue  recibido  en  el  Despacho  del Magistrado Ponente el 23 de junio  siguiente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Sería  del  caso que la Sala se pronunciara  acerca  de  la  admisión  formal  del  libelo presentado, pero se evidencia una  circunstancia   que  impide  hacerlo  por  encontrarse  extinguida  la  facultad  punitiva   del  Estado  al  haber  transcurrido  el  término  previsto  por  el  legislador  para  que  prescriba  la  acción  penal  derivada de los delitos de  falsedad  en  documento  privado  y  fraude procesal, por los cuales se acusó y  condenó a LUIS EDUARDO VARGAS PRADA.   

          La  soberanía  estatal  legitimada  por  el  modelo  de  Estado, la  Constitución  y  la  ley, en aras de proteger bienes jurídicos trascendentales  que  permiten  el  desenvolvimiento  social,  faculta  la  expedición  de leyes  penales,  la  correspondiente  prosecución,  investigación  y  sanción de sus  infractores,  no obstante, ésta  última manifestación de ese poder no es  ad  calendas  graecas porque  el  transcurso  del  tiempo  lo  limita al punto de que si se cumple el término  punitivo  máximo  fijado  legalmente  para  el  delito,  sin tener de frente al  sujeto  pasivo  de  la  acción  judicial,  cesa  cualquier  posibilidad para su  ejercicio al operar la prescripción.   

El  fenómeno  de  la  prescripción  de  la  acción  penal  según lo normado en el artículo 83 de la Ley 599 de 2000 (art.  80   del  anterior  Código  Penal),  opera  durante  la  etapa  instructiva  si  transcurre  un término igual al máximo de la sanción privativa de la libertad  establecida  en  la  ley,  pero en ningún caso en un lapso inferior a cinco (5)  años, ni superior a veinte (20) años.   

Igualmente, conforme con el artículo 86 del  nuevo  Código  Penal  (art.  84  del anterior), el término de prescripción se  interrumpe  con  la  ejecutoria  de  la  resolución  de acusación y comienza a  contarse  nuevamente  por  un  tiempo  igual  a la mitad del establecido para la  etapa  de  instrucción,  sin  que  pueda  ser  inferior  a  cinco (5) años, ni  superior a diez (10).   

         De  acuerdo  a  la  resolución  de  acusación y a los respectivos  fallos  el  procesado  fue  acusado  y  condenado  por  el delito de falsedad en  documento privado y fraude procesal.   

         En  relación  con el comportamiento punible de falsedad documental  en  comento la nueva normatividad penal (Ley 599 de 2000) en el artículo 289 no  modificó  la  sanción  que de uno (1) a seis (6) años de prisión preveía el  artículo  221  del  anterior  Código  (Decreto-Ley  100 de 1980), por ende, se  tiene  que el término de prescripción para este delito en la fase sumarial sea  de  seis  (6) años, en tanto que para etapa del juicio, como al dividirse dicho  monto   no   puede   ser   inferior   al   mínimo  legal,  es  de  cinco (5) años.   

A su turno, el delito de fraude procesal por  efectos  de  favorabilidad  en el fallo se tuvo en cuenta la sanción que de uno  (1)  a  cinco  (5)  años establecía el artículo 182 del anterior ordenamiento  punitivo,  a cambio de la fijada en el artículo 453 de la nueva normatividad en  todo  caso  más grave por aumentar la pena de prisión de cuatro (4) a ocho (8)  años,  además  de prever pena pecuniaria e inhabilitadora para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas. Por lo tanto, el rango punitivo consagrado en  el  anterior   estatuto  penal hace que para la fase procesal del sumario y  la  del  juzgamiento  el  término  de  prescripción de la acción penal sea de  cinco          (5)          años.   

Con  base  en  lo  anterior,  como  la  resolución  de  acusación  del 14 de agosto de 2000 adquirió firmeza luego de  que  el  24 de abril de 2001  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal la confirmara, es evidente que  de  acuerdo  con  el  monto  punitivo  de  los  delitos objeto de acusación, el  término    de    prescripción    de   la   acción   penal   de   cinco        (5)       años   se   cumplió  el  25  de  abril  de 2006, esto es, antes de  que  el  expediente  fuera  remitido  a  esta  Corporación  el  9  de  junio de  2006.   

En  este  orden,  se  impone  necesariamente  declarar  prescrita  la  acción  penal  derivada  de los delitos de falsedad en  documento  privado  y  fraude procesal por los cuales se acusó al incriminado y  ordenar,    en    consecuencia,    la   cesación   de   procedimiento   en   su  favor.   

Como resultado de lo anterior, se levantará  la prohibición de salir del país que pesa sobre el procesado.   

A su turno, se declarará la prescripción de  la  acción  civil  que  los  hijos de Marco Aurelio Prada tramitaron dentro del  proceso penal.   

          El  juez  de  primera  instancia procederá a la cancelación de los  compromisos  adquiridos  por  el  procesado  en razón de este diligenciamiento,  así como los registros y anotaciones originados por el mismo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.                  DECLARAR        prescrita  la  acción penal derivada de los   

delitos  de  falsedad en documento privado y  fraude  procesal  por  los  cuales  se  acusó  al procesado LUIS EDUARDO VARGAS  PRADA,   según   las   razones   expuestas   en   la   parte   motiva  de  esta  decisión.   

2.             ORDENAR,  en  consecuencia,     la     cesación     de    procedimiento    en    favor    del  enjuiciado.   

3.                  DECLARAR        igualmente  prescrita  la  acción civil que los familiares de Marco  Aurelio    Prada    adelantaron    dentro    del    proceso   penal.    

4.             LEVANTAR  la  medida    de    prohibición    de    salir    del   país   que   impuesta   al  incriminado.   

5.                                    PRECISAR   que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder  a la cancelación tanto los compromisos adquiridos  por  los  procesados  en  razón  de este diligenciamiento, como los registros y  anotaciones originas por el mismo.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Por  auto  de  22  de abril de 1999 el Juzgado Primero Laboral declaró la nulidad de  lo  actuado y archivó el proceso, en tanto que el Juzgado 38 Civil del Circuito  por  proveído  del  26  de  octubre  de  1998  declaró  la  perención  por la  inactividad de las partes y ordenó su archivo.     

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