26903(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26903  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No. 124                                         Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D.  C.,  dieciocho de julio de  dos mil siete.   

Se   decide   el   recurso  de  reposición  interpuesto  contra el auto de 16 de mayo del año en curso, mediante el cual la  Corte  inadmitió  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado de  José    Mario    Alonso    Martínez   contra  las  sentencias  dictadas  por  el Juzgado Segundo Penal del  Circuito   de  Facatativa  y el Tribunal Superior de Cundinamarca, de 29 de  marzo  y  29  de junio de 2006, respectivamente, que lo condenaron a 13 años de  prisión  por  el  delito  de  acceso  carnal  violento  agravado,  en  concurso  homogéneo.   

Demanda     de    revisión.   

Se  sustentó  en  la  causal  tercera  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (ley  600  de 2000), que  autoriza  la  apertura  al  trámite  revisional cuando después de la sentencia  condenatoria  ejecutoriada  aparezcan  hechos nuevos o surjan pruebas nuevas, no  conocidas  al  tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado  o su inimputabilidad.     

Para  demostrar  los  hechos  básicos  de la  pretensión,  se  aportaron  las  declaraciones  extra  proceso  de Luis  Fernando  Alonso  Martínez,  Hilda  Sofía  Alonso Martínez,  Cecilia  Mazorca  Vela,  y  de  la  víctima,  quienes  informan  de  una reunión realizada el 5 de octubre de 2006 en las oficinas del  abogado  accionante,  donde la menor, en presencia de todos, insistió en que el  procesado  es  inocente,  y  reveló que quien la perjudicó inicialmente fue un  profesor    de    apellido    Porras    en el Municipio de Turmequé (Boy).   

Fundamentos     de     la     decisión  impugnada.   

Las razones que la Corte adujo para inadmitir  la  demanda,  fueron básicamente tres: 1) Que los hechos que las pruebas nuevas  revelaban,  provenían de una misma fuente: el testimonio de la menor. 2) Que su  versión  contenía  dos  afirmaciones:  Una,  que el procesado (padrastro) nada  tenía  que ver con los hechos, y dos, que quien inicialmente abusó de ella fue  un    profesor    de    apellido   Porras.  3)  Que  el primer aspecto fue ampliamente debatido en el proceso  en  razón  de  la retractación de la víctima, y que el segundo no cambiaba la  situación  del procesado, porque su existencia no excluía la existencia de los  hechos   que   determinaron  su  condena,  ni  desvirtuaba  su  responsabilidad.   

Fundamentos     del     recurso     de  reposición.   

Sostiene  la  defensa  que  los  testimonios  aportados  en  el  carácter  de  pruebas  nuevas  dejan  a  flote la ajenidad e  inculpabilidad  del condenado en los hechos, “o al menos da lugar a considerar  que  el  petitum alcanza a encuadrar dentro de los parámetros del artículo 220  de  la  ley 600 de 2000, en cuanto dichas pruebas se avienen a las exigencias de  la causal tercera allí descrita”.   

Argumenta   que   la  convergencia  de  las  atestaciones  de  los  testigos con el contenido de la retractación de la menor  ofendida,  no  da lugar a perplejidad e incredulidad ab initio, menos si se toma  en  cuenta  que  la  versión  de la menor sobre la ajenidad del procesado en la  violación   objeto  de investigación “ha sido constante desde que cayó  en cuenta de sus mentiras y de su primera versión temeraria”.   

Un  estudio  prolijo  del  contexto procesal,  realizado  conjuntamente  con  la  retractación de la menor y las declaraciones  extra  proceso,  “ubica  la  decisión  judicial  demandada  en  un  plano  de  incertidumbre,  en  una  condenación  y  una  sanción  punitiva  inmersa en el  aludido  principio  del  in dubio pro reo, esto  es,  en  una  situación  de  condena  dictada  en  contra del  inculpable,  del  inocente  del  cargo imputado temerariamente, pues ni siquiera  hay   lugar   a  predicar  en  el  sub  exámine,  la  presencia  de  la  verdad  relativa”.   

Apoyado  en  estas  consideraciones,  y en la  afirmación  de  que la ausencia de verdad en la primera versión de la menor es  notable,  en  cuanto sindicó al procesado de haber sido el violador, excluyendo  a  otros  sujetos que sí la accedieron sexualmente, solicita a la Corte revocar  la  decisión  de  inadmisibilidad  de  la  acción, y disponer, en su lugar, el  adelantamiento del trámite de revisión.   

Argumentaciones similares presentó dentro del  término  legal  el  sentenciado.  Asegura  que  la  exigencia de que exista una  prueba  nueva  que  establezca  su  inocencia  se cumple en este caso, porque su  hijastra  está  dispuesta  a  contar  la  verdad,  en  el sentido de que fue el  profesor   “Eduardo   Porras   Jiménez,  residente  en  el  barrio  minuto de Dios en Bogotá”, quien la  accedió carnalmente.   

SE CONSIDERA:  

En  la decisión impugnada se dejó dicho que  cuando  la  acción de revisión se plantea con fundamento en la causal tercera,  por  la  aparición  de hechos nuevos o pruebas nuevas no conocidas al tiempo de  los  debates,  es  necesario  que  los elementos de juicio que se aportan en tal  carácter  tengan  la  virtualidad de desvirtuar o dejar en entredicho la verdad  declarada  en  el  fallo,  en  tal  grado  que  la  decisión  de  condena  o la  declaración de imputabilidad no pueda jurídicamente mantenerse.   

Si  la  evidencia  aportada  no  cumple estas  condiciones,  la  pretensión  de  acceder  a un juicio rescindente será inane,  porque  esta  acción no es una tercera instancia, ni una fase nueva del proceso  donde  se  pueda  seguir  controvirtiendo  sin ningún límite lo ya discutido y  resuelto,  sino  un  instrumento  extraordinario,  de  excepcional uso, que solo  resulta  viable cuando se está en presencia cierta o probable de una injusticia  material,  derivada  de  errores  históricos, de actos delictivos del juez o de  las    partes,    o    de   la   variación   de   criterios   jurisprudenciales  sustantivos.   

El  demandante, en su escrito de solicitud de  reposición,  insiste  en  que los testimonios extra proceso de las personas que  escucharon  la  versión  de  la   menor  en  la  oficina del abogado, y el  testimonio  de  ésta,  acreditan  la  inocencia  del procesado. Pero no dice ni  explica  por  qué.  Y  la  Corte,  como  ya se dejó consignado en la decisión  impugnada,  no  encuentra  en  las  pruebas  ex novo que se aportan elementos de  convicción  nuevos,  distintos  de  los conocidos al tiempo de los debates, que  conduzcan a esta conclusión.   

Importante  es  recordar  que la menor, en el  curso  del  proceso,  se  retractó   de  los señalamientos que hizo de su  padrastro   como   autor   de  los  hechos,  y  que  ambos  dichos  (el  incriminatorio  y  el  exculpatorio),  fueron  objeto  de  amplio  análisis  en  los  fallos  de instancia. Esto, para  mostrar  tres cosas, (i) que las afirmaciones de la menor sobre la inocencia del  procesado  no  son  nuevas, (ii) que este aspecto fue conocido y debatido en las  instancias,  y  (iii)  que  lo  pretendido  ahora,  al  amparo  de la acción de  revisión,  es  que  se  reabra  el  debate  en  torno al referido tema, lo cual  contraría la razón del ser del instituto.   

Cierto  es  que la menor en la nueva versión  manifestó  haber  tenido  relaciones  sexuales  con  un  profesor  de  apellido  “Porras”  a la edad de once años, cuando vivía con su familia en Turmequé  (Boyacá), y que sobre estos  sucesos  no  existe  información  en  el  proceso.  Pero  esta nueva situación  fáctica,  de  aceptarse  que  se  presentó  en la realidad, no modificaría la  situación  del  procesado,  porque  la  existencia  de  este  nuevo suceso  (relaciones  con  el  profesor  Porras en Turmequé –  Boyacá),  no  descarta, de suyo, la existencia de los  hechos  que determinaron su condena (relaciones con su  padrastro    en   el   Municipio   de   Cachipay   –   Cundinamarca).   

No  se trata, como lo insinúa el impugnante,  que  la Corte esté descartando a priori la veracidad de la versión de la menor  sobre  sus relaciones con el “profesor Porras”. Lo que la Corte sostiene, es  que  estos  hechos  (relaciones  con  el  “profesor  Porras”),  de  aceptarse  que  se  presentaron en la  realidad,  no  excluyen  el  hecho  objeto  de  juzgamiento: que su padrastro la  accedió  carnalmente.  Un  suceso no descarta el otro, y los testimonios que se  adjuntan  como  nuevos  no  aportan  elementos de juicio distintos, de contenido  objetivo,  que  permitan  advertir  que  los  juzgadores incurrieron en un error  histórico.   

La impugnación no prospera.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

No reponer el auto de  16  de mayo de 2007, mediante el cual la Sala inadmitió la demanda de revisión  presentada  por  la  apoderado  de  José Mario Alonso  Martínez.   

Contra  esta  decisión  no  proceden   recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

                                   ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ            MARIA  DEL                      R.                      GONZALEZ                     DE  L.               

JORGE        L.        QUINTERO  MILANES                 YESID         RAMIREZ  BASTIDAS                 

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA              MAURO     SOLARTE  PORTILLA              

                                         JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                   

                                          Teresa Ruiz Núñez   

                                             Secretaria   

    

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