26896(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26896  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADOS PONENTES  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado: Acta No.028  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de febrero de  dos mil siete (2007)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 11 de julio del 2003,  la  Juez  30  Penal  del  Circuito de Bogotá declaró a la señora Ruth    Julieta   Ortiz   Castro   autora  penalmente    responsable    de    la    conducta    punible   de   falsedad    material    de    servidor    público   en   documento  público,     prevista     en    el    artículo  218 del Código Penal de 1980.  Le  impuso  3  años  de  prisión  y  de  interdicción de derechos y funciones  públicas,  le  concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena  y la exoneró de la indemnización de perjuicios.   

El  fallo  fue  recurrido  por  el defensor.   

El  27 de julio del 2006, fue ratificado por  el  Tribunal Superior de Montería, Corporación a la que el Consejo Superior de  la Judicatura le asignó la competencia en segunda instancia.   

El  mismo  apoderado  interpuso  recurso  de  casación, que fue concedido.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  jurídicos, lógicos y argumentativos de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  24 de agosto de 1998, un funcionario  del  Instituto de los Seguros Sociales –ISS-,  Empresa  Industrial  y  Comercial  del  Estado,  con  sede en  Bogotá,  detectó  que  en la base de datos del sistema se había adulterado la  información  correspondiente  a  la señora Rosa Herminda Castro Góngora, para  hacer  figurar  como  cotizadas  las semanas correspondientes a los años 1977 a  1984, datos contrarios a la realidad.   

El  hecho  fue  cometido  por  Ruth  Julieta  Ortiz  Castro,  hija  suya,  quien  era  contratista  de  la  Institución,  le  estaba  asignada la tarea de  digitar  datos  y para realizar los cambios en los archivos utilizó la clave de  acceso de una compañera.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 13 de  marzo  del  2001 la fiscalía acusó a la procesada como autora de las conductas  de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público y tentativa de estafa agravada.   

La decisión fue recurrida.  

El  22 de junio del mismo año, la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  revocó el cargo por el delito contra el  patrimonio  económico,  y  confirmó  el  relativo  al  atentado  contra  la fe  pública, pero   

MODIFICANDO   LA  CALIFICACIÓN  JURIDICA  PROVISIONAL…   PARA   ACUSARLA   COMO   AUTORA   DEL  DELITO  DE  FALSEDAD   MATERIAL  DE  SERVIDOR  PUBLICO  EN  DOCUMENTO  PUBLICO,  TIPIFICADO   EN  EL  ARTICULO  218  DEL  CODIGO  PENAL  (Resalta la Sala).   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne  las  exigencias  previstas  en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las siguientes son las razones:  

1.  El  casacionista formula un primer  cargo, con base en la causal  tercera de casación –nulidad-,  porque  el  fallo  de segunda instancia fue proferido cuando ya la acción penal  había   prescrito,   pues  la  conducta  investigada  fue  la  de  falsedad  material  de particular en documento público, prevista en el artículo 220 del Decreto 100 de 1980.   

Una     observación     totalmente   objetiva  de  la  actuación  enseña  que el cargo carece de fundamento  pues  el  censor hace afirmaciones  abiertamente contrarias a  la actual verdad procesal.   

En  efecto,  de  la  reseña  anterior  se  desprende  con  claridad que si bien la fiscalía de primera instancia tipificó  el  comportamiento  en  el  artículo 220 del Código  Penal  de  1980,  lo cierto es que la delegada ante el  Tribunal  varió  la  adecuación  para  dejarla  en la conducta de falsedad  material  de  servidor  público  en  documento público,  conforme     al     artículo     218     del     mismo     Estatuto.   

La  posición  del  defensor  no  puede  ser  entendida  como  consecuencia de un olvido o de una lectura incompleta, pues uno  de  los  temas  centrales  de  su intervención en la audiencia pública y en su  escrito  de  apelación  contra  el  fallo de primera instancia fue precisamente  ese:  que  su  acudida no tenía la condición de servidora pública, razón por  la  cual  la  adecuación típica correspondía al artículo 220 y no al 218 del  Código Penal de 1980.   

Así  el asunto, es nítido que ni cuando se  profirió   la  sentencia  del  Tribunal,  ni  hoy,  ha  transcurrido  el  lapso  prescriptivo,  toda  vez  que  el  tiempo se incrementaría en una tercera parte  pues  se  trataría  de  conducta  realizada  por  quien  para  efectos  penales  fungiría  como  servidora  estatal en ejercicio de sus funciones (artículos 82  del Decreto 100 de 1980 y 83 de la Ley 599 del 2000).   

2.  En  el segundo  cargo,  el recurrente hace un enunciado genérico para  acusar  al  Tribunal  de  haber infringido la ley sustantiva por vía indirecta,  por    la    comisión    de   falsos   juicios   de  identidad,     falso  raciocinio,   y   suposición  de  prueba,  esto  es,  falso     juicio     de     existencia.   

En el desarrollo de la censura, sin embargo,  incurre en las siguientes irregularidades:   

2.1.  Los  yerros,  dice,  condujeron  a  la  trasgresión  del  artículo  220  del  Código  Penal de 1980, cuando ya quedó  claro   que   ese   tipo   penal   no  fue  objeto  de  acusación,  juicio,  ni  sentencias.   

2.2.  Afirma  que como su defendida explicó  que   había   desistido  de  su  conducta  y  el  Ad  quem le imputó el delito consumado, ello comporta una  “clara  suposición  de  prueba”.  Pero  no  precisa  el  elemento de juicio  inventado.   

Por  lo  demás,  en  un  párrafo posterior  explica  que  no hubo tal conjetura, sino que el Tribunal tuvo por suficiente la  versión  de  la  denunciante y no creyó a su asistida, procedimiento propio de  la  valoración  racional,  al  que  simplemente  se  le  opone  una estimación  diversa,  que  no  demuestra  la ilegalidad de la decisión censurada. A más de  ello,  dentro  del  mismo reproche, al falso juicio de  identidad   añade,   simultáneamente,  falso    raciocinio    y   falso juicio de existencia.   

2.3.  No  se ocupa de la prueba objeto de la  tergiversación  o  de  la  distorsión,  como  se  debe hacer cuando se formula  falso     juicio     de     identidad.   

2.4.  No  especifica las pruebas respecto de  las   cuales   el   Tribunal   abandonó   los  postulados  de  la  sana  crítica.  Tampoco, los componentes  de    ésta    –leyes  científicas,  principios  lógicos  o  máximas  de  la experiencia- que fueron  desconocidos  por los jueces. Por supuesto, igualmente, se abstiene de mostrar y  de  explicar  aquellas leyes, principios y máximas que han debido ser atendidas  para solucionar el caso concreto.   

Lo  dicho  es  suficiente  para  reiterar lo  adelantado  al  comienzo de estas “consideraciones”: la demanda examinada no  reúne los requisitos mínimos que permitan su aceptación.   

No obstante lo anterior, la Sala observa que  la  fiscalía de segunda instancia pudo haber vulnerado  la incolumidad del  debido  proceso,  al  desmejorar  la  situación del procesado impugnante único  –defensor- pues a pesar de  revocar    lo   concerniente   a   la   estafa,   convirtió   la   falsedad    de   particular   en   documento   público,  en falsedad de servidor público en esa  clase de documento.   

Por   tal  motivo,  correrá  traslado  al  Ministerio Público para que se pronuncie sobre el tema.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

1.  Inadmitir  la  demanda de casación presentada.   

2.  Dar traslado al  Ministerio  Público  por  el  término  de  ley,  para  que conceptúe sobre lo  expresamente   señalado   al  final  de  las  consideraciones  hechas  en  este  auto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                

     Salvamento    parcial    de  voto                                                          Salvamento de voto   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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