26813(25-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26813  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No. 58                                                                                                                          Magistrado Ponente:   

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Bogotá,  D.  C., veinticinco de abril de dos  mil siete.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del   ciudadano  colombiano  JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA,  formulada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América.    

Antecedentes.  

Mediante Nota Verbal No.1160 de 15 de mayo de  2006,  el  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos  de  América, a través de su  embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano colombiano JHON JAIRO OSPINA TULENA, nacido el 25 de  diciembre  de  1956,  identificado  con la cédula de ciudadanía No. 70.114.255  para ser juzgado por delitos relacionado con narcóticos.   

El  Fiscal  General  de  la Nación libró la  correspondiente  orden  de  captura, la cual se hizo efectiva el 12 de noviembre  de 2006.   

Con  Nota  Verbal  3299 de 28 de diciembre de  2006,  la Embajada del Gobierno de los Estados Unidos de América, formalizó la  referida  solicitud  de  extradición  y  adjuntó,  entre otros, los siguientes  documentos, con su respectiva traducción al idioma español:   

– Acusación 04-20277 CR-LENARD, proferida el  30  de  abril  de 2004 por el Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de Florida, contra JHON JAIRO OSPINA TULENA alias  “Jorge”,  por  cargos de concierto para importar a los Estados Unidos, desde  un   lugar  fuera  de  su  territorio,  sustancias  controladas,  poseerlas  con  intenciones  de  distribución,  ayudar  e  instigar  para  importar  y ayudar e  instigar en el intento de poseerlas.   

–  Declaraciones  juradas rendidas por Andrea  Hoffman,  Fiscal  adjunto  de  los  Estados  Unidos Distrito Sur de La Florida y  Thomas  J.  Clark,  Agente Especial (SA) de la Oficina Federal de Investigación  (FBI).   

    

* Listado    y    reproducción    de   las   normas   aplicables   al  caso.     

    

* Certificación    del    Cónsul    de    Colombia   en   Washington  en     

la  que  se indica que la firma de Patrick C.  Hatchett  es  auténtica,  desempeñándose para el 29 de noviembre de 2006 como  Auxiliar de autenticaciones del Departamento de Estado.   

–  Documentos con sus respectivos sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria  de Estado  Condoleezza  Rice  y  el  Procurador  General  de  los Estados Unidos Alberto R.  Gonzáles.   

–  Certificación expedida por Jasón E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de  lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos, sobre las  declaraciones  rendidas por el Asistente del Fiscal de los Estados Unidos Andrea  Hoffman  y  el  Agente  Especial  Thomas  J.  Clark  de  la  Oficina  Federal de  Investigación,  ante  un  Juez Magistrado de los Estados Unidos, en apoyo de la  solicitud  para  la extradición formal de Colombia a los Estados Unidos de JHON  JAIRO OSPINA TULENA.   

–  Orden  de  arresto  impartida  contra  el  solicitado por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

El  4  de  enero  de  2007,  el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  remitió  la nota verbal de extradición y su expediente  anexo  al  Ministerio  del Interior y de Justicia, informando que por no existir  convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano,  y el 17 del mismo mes, el Ministerio  del  Interior  y de Justicia remitió la actuación a la Corte, donde agotado el  procedimiento   legalmente   establecido   corresponde   emitir  concepto.    

No  se practicaron pruebas y se corrió en su  momento   traslado   a   los   sujetos   procesales  para  que  presentaran  sus  alegatos.   

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal  considera,  que  los  requisitos  relacionados  con la validez  formal  de  la documentación presentada, la demostración plena de la identidad  del  solicitado,  la  concurrencia del principio de la doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 520  del  estatuto  procesal  penal  de  2000  prevé  como  condiciones  para emitir  concepto  favorable  (502  de  la  ley  906  de  2004,  aclara  la Sala), están  satisfechos.   Por   tanto,   sugiere  a  la  Corte  emitir  concepto  en  dicho  sentido.   

Advierte,  que  como  algunos  de  los hechos  imputados  tuvieron inicio desde enero de 1996, según lo dice la acusación, la  concesión  de  la  extradición  debe  hacerse  solamente  por  aquellos hechos  ocurridos con posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

Por su parte, el defensor de JHON JAIRO OSPINA  TULENA,  presenta  un  escrito  expresando que su cliente renuncia al derecho de  presentar  alegatos,  a  la  solicitud  de  pruebas,  que  espera  enfrentar  su  acusación  y  ejercer  su  defensa  con  base  en  la  legislación  del  país  requirente  y  solicita  de  la  Corte  un  concepto favorable a su extradición  fijándose    los    condicionamientos    que    jurisprudencialmente   se   han  establecido.   

SE        CONSIDERA:   

El Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),  estatuto  aplicable  al  caso  en  virtud  de  la  ausencia  de convenio  aplicable  con  los  Estados Unidos de América,  establece que el concepto  que  corresponde  emitir a la Corte debe fundamentarse en, (i) la validez formal  de  la  documentación  presentada,  (ii) la demostración plena de la identidad  del  solicitado,  (iii)  el  principio  de  la  doble  incriminación,  (iv)  la  equivalencia   de   la   providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento   de  lo  previsto  en  los  tratados  públicos  cuando  fuere  el  caso.   

Cada  una  de  esas condiciones se estudiará  individualmente  con  el  objeto de verificar si concurren en el caso analizado,  así  como  las que adicionalmente establece el mismo estatuto, relacionadas con  la  naturaleza  no  política del delito o delitos por los cuales se solicita la  extradición,   y  la  exigencia  de  que  se  trate  de  hechos  cometidos  con  anterioridad al 17 de diciembre de 1997.    

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno,  la  cual deberá acompañarse de la  siguiente  información  y  documentación  de  acuerdo  como  lo  establece  la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la solicitud de extradición y del  lugar  y  la  fecha  en que fueron ejecutados; (iii) inclusión de los datos que  Sean  útiles  para  establecer  la  identidad  de la persona reclamada;  y  (iv)   reproducción certificada de las disposiciones penales aplicables al  caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por      el     cónsul     colombiano1.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación  04-20277  CR-LENARD,  proferida  el 30 de abril de 2004 por la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida, contra JHON  JAIRO  OSPINA TULENA alias “Jorge”, decisión en la cual aparece relacionada  la  conducta  que  determina  la  solicitud,  y los lugares y  fechas de su  ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida  contra  JHON  JAIRO OSPINA TULENA por las autoridades judiciales de los  Estados  Unidos;  de  la declaración jurada de Andrea Hoffman Fiscal Adjunto de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  La  Florida, quien explica el  procedimiento  del  Gran  Jurado  y  hace un recuento de los hechos y los cargos  imputados; y el testimonio de  Thomas  J.  Clark,  Agente Especial (SA) de la Oficina Federal de Investigación  (FBI), quien también se refiere a los hechos del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción   al   español   y  se  encuentran  debidamente  autenticados.  Las  declaraciones  de  la  Fiscal  Federal Adjunta Andrea Hoffman  y del Agente  Thomas  J.  Clark,  Agente Especial (SA) de la Oficina Federal de Investigación  (FBI),    se   encuentran  certificadas  por  Jasón E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de  lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, cuya firma fue  refrendada  por Alberto R. González,   Procurador  de los Estados Unidos, quien ordenó estampar el sello  del  Departamento  de  Justicia y solicitó al Director adjunto de la Oficina de  asuntos internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice, quien en prueba hizo que se fije el  sello  del  Departamento  de  Estado  y  que  suscriba  su nombre el Funcionario  Auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento Patrick O. Hatchett. Por su  parte,  el  Consulado  de  Colombia en Washington da fe de la autenticidad de la  firma de este último.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la  legislación del Estado requirente y  el  Estado  Colombiano, efectivamente se cumplen y que por esa razón los documentos  aportados  con  tal fin se tornan aptos para ser considerados  por la Corte  en el estudio que debe preceder al concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado.  Del  examen  de la documentación aportada por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  (Solicitud  de  detención  provisional con fines de extradición,  solicitud  formal  de  extradición,  acusación del Gran Jurado y testimonio de  apoyo  del  Agente Especial, entre otros documentos) se establece que la persona  reclamada   responde  a  los  siguientes  datos  de  identificación:  ciudadano  colombiano  JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA,  nacido  el  25  de  diciembre de 1956,  identificado  con  la cédula de ciudadanía No. 70.114.255, datos que coinciden  plenamente  con  los  de  la persona capturada por la Fiscalía, según surge de  los  estudios  de  individualización  y/o verificación de identidad realizados  por  el  área  de Criminalística de la DIJIN, y de los  datos consignados  por  el  solicitado  en el acta de lectura de los derechos del capturado y en la  diligencia de notificación de los motivos de su aprehensión.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio conmina a confrontar, que los  comportamientos  delictivos  imputados al ciudadano reclamado en extradición en  el  país  solicitante  estén  previstos  como delito en Colombia, y que tengan  adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea inferior a  cuatro (4) años.   

JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA  es solicitado en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América para que  comparezca a responder en juicio por los siguientes cargos:   

CARGO  1   

“Aproximadamente desde enero de 1996, siendo  la   fecha   exacta   desconocida   para   el  Gran  Jurado,  continuando  hasta  aproximadamente  el  7  de  marzo  de  2002,  en el Condado de Miami-Dade, en el  Distrito  Sur  de  La  Florida, y en otros lugares, los acusados, EDUARDO CLARET  MARTINEZ  ROMERO,  alias “Carlos Mario Ospina”, CESAR GIL ARISTIZABAL, alias  “Ricardo  Zarria,  alias  “Don  C”,  alias  “El tío”, OCTAVIO ALBERTO  CARDONA   ECHEVERRY,   alias   “El   Doctor”,   alias  “Doctor  Orosco”,  JHON      JAIRO      OSPINA      TULENA,     alias  “Jorge”  y  JUAN FERNANDO JARAMILLO SALAZAR, alias  “Picudo”,  a sabiendas e intencionalmente se unieron, aliaron, concertaron y  acordaron  entre  sí  y con otras personas conocidas y desconocidas por el Gran  Jurado,  para  importar a los Estados Unidos desde algún lugar del exterior una  sustancia  controlada de la categoría II, es decir, cinco (5) kilogramos o más  de  una  mezcla  y  sustancia conteniendo una cantidad detectable de cocaína en  violación  del  Capítulo 21 del Código de los Estados Unidos, Secciones 963 y  960 (b)(1)(B).”   

CARGO 2  

“Aproximadamente desde enero de 1996, siendo  la   fecha   exacta   desconocida   para   el  Gran  Jurado,  continuando  hasta  aproximadamente  el  7  de  marzo  de  2002,  en el Condado de Miami-Dade, en el  Distrito  Sur  de  La  Florida, y en otros lugares, los acusados, EDUARDO CLARET  MARTINEZ  ROMERO,  alias “Carlos Mario Ospina”, CESAR GIL ARISTIZABAL, alias  “Ricardo  Zarria,  alias  “Don  C”,  alias  “El tío”, OCTAVIO ALBERTO  CARDONA   ECHEVERRY,   alias   “El   Doctor”,   alias  “Doctor  Orosco”,  JHON      JAIRO      OSPINA      TULENA,     alias  “Jorge”  y  JUAN FERNANDO JARAMILLO SALAZAR, alias  “Picudo”,  a sabiendas e intencionalmente se unieron, aliaron, concertaron y  acordaron  entre  sí  y con otras personas conocidas y desconocidas por el Gran  Jurado,  para  poseer  con intenciones de distribuir una sustancia controlada de  la  categoría  II,  es  decir,  cinco  (5)  kilogramos  o  más de una mezcla y  sustancia  conteniendo  una  cantidad  detectable  de cocaína en violación del  Capítulo  21  del  Código  de los Estados Unidos, Sección 841 (a)(1); todo lo  anterior  en  violación  del  Capítulo  21  del Código de los Estados Unidos,  Sección 846 y 841 (b)(1)(A)(ii).”   

CARGO 3  

“Aproximadamente  el 7 de Marzo de 2002, en  el  Condado  de  Broward  del  Distrito Sur de La Florida, los acusados, EDUARDO  CLARET  MARTINEZ ROMERO, alias “Carlos Mario Ospina”, CESAR GIL ARISTIZABAL,  alias  “Ricardo  Zarria,  alias  “Don  C”,  alias  “El  tío”, OCTAVIO  ALBERTO  CARDONA  ECHEVERRY,  alias  “El Doctor”, alias “Doctor Orosco”,  JHON      JAIRO      OSPINA      TULENA,     alias  “Jorge”  y  JUAN FERNANDO JARAMILLO SALAZAR, alias  “Picudo”,   a  sabiendas  e  intencionalmente  ayudaron  e  instigaron  para  importar  a  los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  del  exterior una sustancia  controlada  de  la  categoría  II, es decir, cinco (5) kilogramos o más de una  mezcla   y   sustancia  conteniendo  una  cantidad  detectable  de  cocaína  en  violación  del  Capítulo  21  del Código de los Estados Unidos, Secciones 952  (a),  960  (b)(1)(B)  y  el  Capítulo  18  del  Código  de los Estados Unidos,  Sección 2.”   

CARGO 4  

“Aproximadamente  el 7 de Marzo de 2002, en  el  Condado  de  Broward  del  Distrito Sur de La Florida, los acusados, EDUARDO  CLARET  MARTINEZ ROMERO, alias “Carlos Mario Ospina”, CESAR GIL ARISTIZABAL,  alias  “Ricardo  Zarria,  alias  “Don  C”,  alias  “El  tío”, OCTAVIO  ALBERTO  CARDONA  ECHEVERRY,  alias  “El Doctor”, alias “Doctor Orosco”,  JHON      JAIRO      OSPINA      TULENA,     alias  “Jorge”  y  JUAN FERNANDO JARAMILLO SALAZAR, alias  “Picudo”,  a  sabiendas  e  intencionalmente  ayudaron  e  instigaron  en el  intento  de  poseer  con la intención de distribuir una sustancia controlada de  la  categoría  II,  es  decir,  cinco  (5)  kilogramos  o  más de una mezcla y  sustancia  conteniendo  una  cantidad  detectable  de cocaína en violación del  Capítulo   21   del   Código   de   los   Estados   Unidos,  Secciones  846  y  841(b)(1)(A)(ii),  y el Capítulo 18 del Código de los Estados Unidos, Sección  2.”   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan  de  los  delitos  de  intento  y  confabulación  para cometer cualquier  delito,  importación  de sustancias controladas, intento para cometer cualquier  delito  o  confabularse  para  hacerlo  y  posesión con intención de fabricar,  distribuir  o  repartir una sustancia controlada, en cantidad igual o superior a  cinco  (5) kilogramos, conductas para las cuales se establecen penas de al menos  diez (10) años de prisión y no más que la cadena perpetua.   

En  la  legislación colombiana, el delito de  concierto   para  importar  cocaína,  corresponde  al  denominado  concierto  para  delinquir,  previsto en el  artículo  340  del Código Penal, modificado por el artículo 19 de la ley 1121  de  2006,  que prevé pena de prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años cuando  tiene  por  objeto cometer conductas de narcotráfico2;  a  su  vez,  el  delito para  ayudar  e  instigar  a  importar  y  poseer  sustancias  controladas,  tiene  su  equivalente  en  la  legislación  colombiana  con  verbos  rectores y formas de  participación  del punible de tráfico, fabricación o  porte  de estupefacientes, previsto en el artículo 376  del  Código  penal,  cuya  penal  oscila  entre ocho (8) y veinte (20) años de  prisión.   

De tal suerte, los presupuestos del principio  de  la  doble  incriminación  también  concurren  en  el presente caso, habida  cuenta  que  las  conductas  imputadas a quien se reclama en extradición están  tipificadas  como delitos en la legislación colombiana, bajo las denominaciones  de  concierto para delinquir y tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes y en ambas legislaciones se  sancionan  con  pena  privativa de la libertad cuyo mínimo supera el límite de  los cuatro (4) años.   

Respecto  del  “Alegato  de  decomiso”  planteado  en la acusación, con base en el Título 21, Sección 853 del Código  de  los  Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se  hayan  derivado  de  ingresos  obtenidos  como  resultado de la comisión de los  anteriores  delitos.  Si  dichos  bienes  no  estuvieren disponibles, las normas  anteriores  permiten  que  otros bienes del acusado sean decomisados”, preciso  es  señalar  que  esta mención no puede ser entendida en estricto sentido como  un cargo.   

Como ya ha tenido ocasión de expresarlo esta  Corporación     en     situaciones     similares3,  el  señalamiento de la pena  de  decomiso  no  comporta  imputación  alguna, sino a lo sumo el anuncio de la  consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en los delitos por cuya comisión se acusa  al  requerido,  tema ajeno a la solicitud de extradición y que por tanto, no se  encuentra  comprendido  dentro  de  la  temática  de  la  cual debe ocuparse el  concepto que corresponde emitir a la Sala.   

4.  Equivalencia de  la providencia proferida en el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la decisión que contiene los cargos  contra la persona reclamada, por  los  cuales  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus aspectos formal y  sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana  como  resolución  de  acusación, es decir, a la decisión que sirve de introducción  a  la  fase  del  juicio,  a  través  de  la cual el Estado acusa a una persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los  cargos que le imputa,  consigna  los  hechos  que  le  sirven  de fundamento y determina la época y el  lugar  de  comisión  del  ilícito  o  ilícitos,  para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Confrontada la acusación 04-20277 CR-LENARD,  dictada  por el Gran Jurado el 30 de abril de 2004, en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  de  América  para  el  Distrito  Sur   de  La Florida, se  establece  que  la  referida decisión, al igual que sucede con la acusación en  el  sistema  procesal  colombiano,  contiene cargos concretos contra una persona  determinada,  señala los hechos que le sirven de sustento,  identifica las  normas  penales  aplicables al caso, y marca la iniciación del juicio, donde el  acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer  el  derecho  de  contradicción,  caracterizaciones  de  las  que  se  sigue  que  se  está en presencia de actos  procesales equivalentes.   

5.     El  concepto.   

La   Sala,   teniendo  en  cuenta  que  los  requerimientos   relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  concurren  en  el  caso  analizado,  y que el delito por el cual es  solicitado  JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA  no es de naturaleza política, emitirá  concepto favorable.   

6.   Cuestión  final.   

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  extradición  de  JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA, advierta al Estado  requirente   que   su   juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de  extradición  y determinan su entrega, ni sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

El  Gobierno  Nacional  advertirá  también  a  su  homólogo  del Estado requirente, que en caso de un  fallo  de  condena, deberá computarse el tiempo que JHON JAIRO OSPINA TULENA ha  permanecido   privado   de   la  libertad  con  ocasión  de  este  trámite  de  extradición.  Se  recomienda igualmente al Gobierno Nacional, encabezado por el  señor  Presidente  como  supremo  director  de  la  política exterior y de las  relaciones  internacionales, realizar seguimiento a los condicionamientos que se  impongan  a  la concesión de la extradición y determinar las consecuencias que  se  derivarán  de  su  eventual incumplimiento, en virtud de lo dispuesto en el  numeral      2°      del      artículo     189     de     la     Constitución  Política.   

En mérito de lo expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL, emite CONCEPTO     FAVORABLE     a    la   solicitud   de  extradición  del  ciudadano  colombiano  JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA,  identificado con cédula de  ciudadanía  No.  70.114.255, formulada por el Gobierno de los Estados Unidos de  América  a  través  de  su  embajada  en Colombia, por los cuatro          cargos  contenidos en la acusación 04-20277 CR-LENARD,  dictada  por el Gran Jurado el 30 de abril de 2004, en la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   de  América  para  el  Distrito  Sur   de  La  Florida,  exclusivamente  por conductas realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al  requerido  señor  JHON  JAIRO  OSPINA  TULENA,  a  su  defensor,  al  representante  del  Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación para lo de su cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN    

Aclaración de de voto  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE                                 L.                                QUINTERO  MILANÉS                   

             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                       

                    

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con  el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición  que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En ese orden de cosas, estimo que es preciso  advertir  en  el  concepto sobre la necesidad de plantear otras condiciones a la  entrega  del  reclamado,  derivadas  del hecho de que el acto de extradición no  implica  que  el  extraditado  pierda  la nacionalidad colombiana, lo cual sólo  ocurre   frente  a  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  98  de  la  Constitución.   

En  tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes4 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese que los preceptos que desarrollan  la  extradición tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de 2004, además  de  reiterar  las reglas constitucionales (improcedencia por delitos políticos,  o  la  de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con anterioridad al 17  de     diciembre     de     1997    –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el  organismo  al  que  le  corresponde  ofrecer  o  conceder la extradición de una  persona     y     las     facultades     sobre     la    materia    –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además,  el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”5   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce6,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición, es  misión  del  Estado,  por  medio  del  ámbito  de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

2 La ley  890  de  2004  en  su  artículo  14 consagró un aumento de penas de la tercera  parte  en  el  mínimo  y  la  mitad  en  el  máximo  para  los  tipos  penales  establecidos en la parte especial.   

3  Conceptos  del 8 de junio de 2005. Rad. 23293 y del 8 de noviembre de 2005. Rad.  24126, entre otros.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

5  Sentencia C-1106/00.   

6 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *