26799(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26799   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 028.  

Bogotá D.C., febrero veintiocho (28) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Sería  del  caso  que  la Sala procediera a  pronunciarse  sobre el cumplimiento o no de los requisitos de lógica y adecuada  fundamentación   del  libelo  de  casación  presentado  por  el  defensor  del  procesado  CECILIO BONILLA, de  no  ser  porque  se  observa  que en este caso, por el transcurso del tiempo, ha  hecho  su  presencia  el  fenómeno  de  la  prescripción  de  la acción penal  derivada  de los delitos de tentativa de estafa y fraude procesal por los cuales  fueron    acusados   CECILIO   BONILLA   y  Edith  Barreneche de Zapata.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los  hechos  motivo  de  este  diligenciamiento fueron adecuadamente  sintetizados  por  el a quo en  el fallo de primer grado, de la siguiente manera:   

“El   12   de  septiembre  de 1996 la señora BARRENECHE DE ZAPATA EDITH a través de apoderado  especial,  Dr.  CECILIO  BONILLA,  solicitó (a la Caja  Nacional   de   Previsión   Social,  se  precisa)  el  reconocimiento   de   la   pensión   vitalicia  de  jubilación,  aportando  un  certificado  de  tiempo de servicio de la Contraloría General de la República,  certificado  de  factores  salariales  devengados  en  1991  y  fotocopia  de la  Resolución  10301 de octubre 30 de 1991 de la misma entidad, según la misma se  declaraba  insubsistente  del cargo a la acusada, los cuales en su totalidad son  falsos  integralmente  ya  que  no  fueron  expedidos  allí, ni figura registro  alguno  de  la petente, como que hubiera laborado en la entidad, en tal sentido.  La  CAJA  NACIONAL DE PREVISIÓN SOCIAL expidió la Resolución No. 08561 del 21  de  abril  de  1998, por medio de la cual DENEGÓ el reconocimiento y pago de la  pensión  de  jubilación,  por  encontrar que los documentos aportados no tiene  consignados hechos ciertos”.   

Con fundamento en la denuncia presentada por  la  Coordinadora  del  Grupo  Especial de Seguridad y Asuntos Penales de la Caja  Nacional  de  Previsión  Social,  la  Fiscalía Seccional de Bogotá dispuso la  correspondiente  indagación  preliminar.  Luego  de practicadas algunas pruebas  declaró  abierta la instrucción, en cuyo marco vinculó mediante indagatoria a  CECICLIO  BONILLA y a través  de  declaración  de persona ausente a Edith Barreneche  de Zapata.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  del  sumario  fue  calificado  el  23  de  noviembre  de 2001 con resolución de  acusación  en contra de los procesados como presuntos coautores del concurso de  delitos  de  fraude  procesal,  falsedad  material  de  particular  en documento  público  y  tentativa  de  estafa,  decisión  que  al  no ser impugnada cobró  ejecutoria    el    22    de    enero    de   20021.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Veintisiete  Penal  del  Circuito  de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el rito legal profirió sentencia el 13 de septiembre de 2004, por cuyo  medio  declaró  la  cesación  de procedimiento por prescripción de la acción  penal  derivada  del  delito  de  falsedad  material  de particular en documento  público.  Además,  condenó  a  los incriminados a la pena principal de veinte  (20)  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso, como coautores penalmente  responsables   del   concurso  de  delitos  de  tentativa  de  estafa  y  fraude  procesal.   

          En  la misma oportunidad condenó a CECILIO  BONILLA   a  la pena accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de la profesión de abogado por seis (6) meses, negándole,  tanto  el  subrogado  de  la  condena de ejecución condicional como la prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la intramural, amén de que ordenó su captura. A  Edith  Barreneche le otorgó  el mencionado subrogado.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor  del  sindicado  CECILIO BONILLA, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá lo confirmó mediante providencia del 10 de mayo  de  2006,  pero  lo  modificó en el sentido de sustituir la pena intramural por  domiciliaria.  Contra  esta decisión el mismo sujeto procesal interpuso recurso  extraordinario     de    casación,    allegando    en    tiempo    el    libelo  correspondiente.   

          A  través de oficio No. J001 del 11 de enero de 2007 el proceso fue  remitido  a  la  Secretaría  de  esta  Sala  para  que  se surtiera el trámite  casacional,  siendo  recibido el 17. A su vez, el diligenciamiento se sometió a  reparto  el  23  de  los  mismos  mes y año, recibiéndolo en el Despacho de la  Magistrada Ponente al día siguiente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Como  ya se anunció en el exordio de esta decisión, procedería la  Sala  a pronunciarse en punto del cumplimiento o no de  los  requisitos  de lógica y adecuada fundamentación  del  libelo de casación presentado por el defensor del  acusado  CECILIO  BONILLA, de  no  ser  porque se advierte que a esta fecha se encuentra extinguida la facultad  punitiva  del  Estado  por  cuanto  ha  transcurrido el término previsto por el  legislador  para  que  prescriba  la  acción  penal  derivada de los delitos de  tentativa  de  estafa  y fraude procesal por los cuales se acusó a CECILIO     BONILLA    y    Edith Barreneche de Zapata.   

En  efecto, de conformidad con la preceptiva  del  artículo  83  de  la  Ley 599 de 2000 (que corresponde al artículo 80 del  anterior  estatuto  penal),  durante  la  etapa  instructiva  la  acción  penal  prescribe  en  un  término  igual  al máximo de la pena establecida en la ley,  pero  en ningún caso en un lapso inferior a cinco (5) años. Durante la fase de  juzgamiento  tal término comienza a contarse de nuevo a partir de la ejecutoria  de  la  resolución de acusación por un tiempo igual a la mitad del establecido  para  la  etapa  de instrucción, sin que pueda tampoco ser inferior a cinco (5)  años.   

         Como   quiera   que   en   este   asunto  de  trata  de       los       delitos de tentativa  de  estafa  y  fraude  procesal,  procede  la Sala de  manera  separada  a analizar el fenómeno prescriptito de la acción de cada uno  de ellos.   

(i)  Prescripción  de  la acción penal del  delito de tentativa de estafa   

         El   delito   de   tentativa  de  estafa  fue  cometido   en   vigencia   del  Decreto  100  de  1980,   que  prevé     en     su     artículo  356  para  el  mencionado comportamiento una pena de uno  (1)   a   diez  (10)  años  de  prisión,  la  cual,  por  haber ocurrido en grado de tentativa,         no        puede  ser  superior  a  las tres cuartas  partes  del  máximo,  esto  es,  a siete (7) años y seis (6) meses de prisión.   

         Por  su  parte,  el artículo 246 de la Ley 599 de 2000 estableció  para   el   delito   de   estafa   una   pena   de   prisión   de  dos             (2)         a         ocho            (8)   años.  Tratándose de la tentativa  de  dicho comportamiento, la pena máxima no puede ser superior a seis (6) años  de  prisión  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo 27 de tal  normatividad.   

          Por  tanto,  de  acuerdo  con  las normas que vienen de citarse, sin  dificultad  se  advierte  que  los  preceptos de la Ley 599 de 2000 resultan ser  más  favorables que la legislación anterior, motivo por el cual será a partir  de  ellos,  aplicados retroactivamente en virtud del principio de favorabilidad,  que  corresponde  establecer  el  término  de prescripción de la acción penal  derivada    del    mencionado    delito    tentado    contra    el    patrimonio  económico.   

Si  como  ya  se  dijo,  de  acuerdo con lo  establecido  en  el artículo 83 de la Ley 599 de 2000 (cuyo texto es similar al  del  artículo  80  del  anterior estatuto penal), durante la fase del juicio el  término  de  prescripción de la acción tiene su inicio desde la ejecutoria de  la  resolución  de  acusación  por  un tiempo igual a la mitad del establecido  para  la  fase  de  instrucción,  sin que pueda ser inferior a cinco (5) años,  no  hay  duda que si en el  artículo  246  de la Ley 599 de 2000 el delito de tentativa de estafa tiene una  pena  máxima  de  seis  (6)  años  de  prisión,  el término de prescripción  durante  la  fase  sumarial era de seis (6) años y en  la  etapa  de juzgamiento de cinco (5) años, contados  a partir de la ejecutoria de la acusación.   

         Así   las   cosas,   si   la  Fiscalía  profirió  resolución  de  acusación  el  23 de noviembre de 2001, adquiriendo  ejecutoria  el  22  de  enero de 2002, a partir de tal  fecha    se   impone   contar   el   término   prescriptivo   de   cinco            (5)  años, el cual se cumplió el pasado  22  de  enero  del año en  curso,  esto  es,  tiempo  después  de  proferirse  el  fallo  de segundo grado  (5    de    julio   de  2006),   pero   antes  de  que  el  asunto  arribara  al  Despacho  de  la  suscrita  Magistrada  Ponente (24  de   enero   de   2007)  para  conocer  del  recurso  extraordinario    interpuesto    contra    la    decisión   adoptada   por   el  Tribunal.   

La  referida  circunstancia  impone declarar  prescrita  la  acción  penal  derivada  del  citado delito contra el patrimonio  económico  por  el  cual se acusó a los procesados y, ordenar en consecuencia,  la     cesación    del    procedimiento    adelantado    contra    CECILIO     BONILLA    y    Edith   Barreneche   de   Zapata  por  tal  conducta.   

          (ii)  Prescripción  de  la  acción  penal  del  delito  de  fraude  procesal   

         

         Respecto  del  delito  de  fraude  procesal,  también  cometido en  vigencia   del   Decreto   100   de   1980  se  tiene  que,    en    su    artículo    182   señala  una pena de uno (1) a cinco (5)  años   de   prisión,   mientras  que  el  artículo  453  de  la  Ley  599  de  2000 establece    para   el   citado   comportamiento  una  pena de prisión de  cuatro (4) a ocho (8) años.   

        En     consecuencia,     se    puede  concluir    sin    dificultad   que   la    norma    del    Decreto    100    de    1980    resulta  más  favorable  que la de la  legislación    ahora    vigente,    circunstancia   que   impone   aplicar    ultractivamente   aquél   precepto   en   desarrollo     del     principio  de  favorabilidad,  a partir  del  cual  se  verificará  si se ha cumplido o no el  término   de  prescripción  de  la  acción  penal  derivada del delito de fraude procesal.   

En efecto, si en  el  artículo 182 del Decreto 100 de 1980   dicho   comportamiento   tiene  asignada  una  pena  de  uno    (1)        a        cinco           (5)  años  de  prisión,  dicho        quantum    corresponde    al   término   de  prescripción  de  la  acción  penal  tanto durante  la  instrucción  como en  el  juicio, contabilizados  desde   la   fecha   de   ejecutoria   de   la   resolución   de   acusación.   

        Ahora,     si    según    ya    se  advirtió, la acusación  cobró  ejecutoria  el  22  de  enero  de  2002,  es  evidente  que  el término  prescriptivo  de  cinco  (5)  años  también  se  cumplió el 22 de enero de la  presente anualidad.   

La  situación  expuesta  no  deja a la Sala  camino  diverso  a seguir que el de declarar prescrita la acción penal derivada  del  delito de fraude procesal por el cual fueron acusados los incriminados. Por  ello,  se  impone  decretar  la  cesación  del  procedimiento adelantado contra  CECILIO    BONILLA    y  Edith  Barreneche  de  Zapata  por el referido comportamiento punible.   

          Resta  señalar  que será del resorte del juez de primera instancia  proceder  a  la cancelación de los compromisos adquiridos por los procesados en  razón de este diligenciamiento.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.        DECLARAR   prescrita   la  acción  penal  derivada  de los delitos de tentativa de estafa y fraude procesal por los cuales  se   acusó   a   los   procesados   CECILIO  BONILLA  y   Edith   Barreneche  de  Zapata,  de conformidad con las razones consignadas en  la anterior motivación.   

2.           PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    los    procesados    en   razón   de   este  diligenciamiento.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  despacho de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                          ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ                                           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Ver  folio 181 c.o. No. 1.     

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