26775(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 26775  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No.  124   

Bogotá D. C., dieciocho (18) de julio de dos  mil siete (2007)   

Decide la Sala lo que en derecho corresponde,  sobre  el  recurso  de  reposición  interpuesto contra la providencia del 30 de  mayo  de  2007,  mediante  la  cual  se  negaron  las pruebas solicitadas por el  defensor   del   ciudadano   colombiano   pedido   en  extradición,       DAGO       ENRIQUE       RODRÍGUEZ      BEJARANO.   

DECISIÓN  RECURRIDA  

La Sala negó la solicitud de allegar copia o  transcripción   auténtica   de   la   resolución   de  acusación  y  de  las  disposiciones  penales aplicables al caso, porque la documentación fue remitida  por  los  Estados  Unidos  de  América  a través de la vía diplomática y fue  traducida  y  legalizada,  según  lo certificó el Ministerio del Interior y de  Justicia.   

No  se  ordenó  acreditar  la existencia de  Convenio  entre  Colombia  y  Estados  Unidos,  porque  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el artículo 496 del Código de Procedimiento Penal, la autoridad  competente   para  conceptuar  al  respecto  era  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y  fue  precisamente  tal  autoridad la que indicó que “por  no  existir  Convenio aplicable al caso es procedente obrar  de    conformidad    con    el    ordenamiento    procesal    penal   colombiano  aplicable”1;  en  consecuencia, no resultaba pertinente ordenar la práctica de  prueba tendiente a desvirtuar dicho concepto.   

Para negar la práctica de prueba tendiente a  establecer   la  existencia  de  investigaciones  penales  por  narcóticos,  de  registros  judiciales  y  migratorios,  la  Sala adujo que ellos no constituían  aspectos  a  dilucidar  al  momento de emitir el correspondiente concepto,   pues  tal  aspecto  debía  verificarlo  el  Gobierno Nacional; además, tampoco  resultaba  pertinente probar que el requerido había salido del país, porque el  delito  de concierto para el envío de estupefacientes hacia los Estados Unidos,  que  se  le  atribuyó,  tenía  el  carácter de transnacional y  el país  solicitante   podía   perseguirlo,  aunque  el  ilícito  se  hubiera  cometido  parcialmente   en   nuestro   país,   de  conformidad  con  los  principios  de  territorialidad  y  extraterritorialidad  previstos  en  el  artículo  35 de la  Constitución Nacional y 15 y 16 del Código Penal.   

Finalmente  se  negó  la prueba tendiente a  verificar  que  la resolución de acusación formulada por el Tribunal Distrital  de  los Estados Unidos era igual a una resolución de acusación de Colombia, ya  que   a  pesar  de  que  no  existir  coincidencia  entre  ambos  sistemas,  las  providencias  presentaban similitudes que las tornaban equivalentes, al tenor de  la  reiterada  jurisprudencia  de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de Justicia.   

SÍNTESIS DE LA IMPUGNACIÓN  

Dentro  del  término legal, el defensor del  ciudadano  requerido  en  extradición  interpuso el recurso de reposición para  que  la  Sala  revocara  la  providencia atacada  y luego de transcribir el  artículo  495  del Código de Procedimiento Penal, las pretensiones probatorias  y  los  argumentos  de  la  Corte,  señaló que ningún reparo se observa en la  forma  diplomática  en  que  fueron  allegados  los documentos y aclaró que la  petición  estaba  orientada  a  que  se  allegara traducción auténtica de los  anexos  de la solicitud de extradición, dado que las que obran en el expediente  no son oficiales.   

Por  otra parte advirtió que el interés de  la  defensa  radicaba  en  determinar  si  la  Convención  de  Viena  resultaba  aplicable  a  la  extradición  de  nacionales  o  extranjeros,  toda vez que el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  lo  que  conceptuó  era que no existía  tratado  de  extradición  con Estados Unidos y que por tanto, debía procederse  de  conformidad  con  la Ley Procesal Colombiana, mientras que lo que se esgrime  como  mecanismo  alternativo  es la existencia de un tratado que hace referencia  al  trámite  de  extradición que existe y es Ley de la República, frente a lo  cual considera que no hubo respuesta.   

Por  último señala que no busca determinar  aspectos   sobre   la   responsabilidad   penal,  pero  considera  indispensable  establecer  que  el  aprovisionamiento  de  droga  atribuido  a su representado,  ocurrió  en  Colombia;   máxime  que  dentro  de   los  presupuestos  legales  de  la Corte para emitir concepto está “la  indicación    exacta  de  los  actos  que  determinaron  la  solicitud  de  extradición  y  del  lugar  y  la fecha en que fueron ejecutados”.   Agrega que DAGO ENRIQUE RODRÍGUEZ BEJARANO nunca ha estado  fuera   del  territorio  nacional  y  si  hipotéticamente  fuera  proveedor  de  estupefacientes,  lo  sería  en  Colombia;   además  destaca que el país  requirente  no indica de manera exacta los actos y el lugar de ejecución de los  mismos.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.    De  manera  reiterada,  la  Sala  ha  sostenido que el  recurso  de  reposición  es  un   dispositivo  otorgado  por  la ley a los  sujetos  procesales,  para  provocar que el funcionario judicial que profiere la  decisión  impugnada,  en  este caso la Corte, examine de nuevo dicha decisión,  teniendo  en  cuenta  los  fundamentos  de  hecho  y de derecho a través de los  cuales  se pretende demostrar que incurrió en errores fácticos o jurídicos y,  si  a  ello  hubiere  lugar,  los enmiende mediante la revocatoria, aclaración,  modificación  o complemento.  Ello evidentemente le genera una doble carga  procesal  al  recurrente,  consistente en: i) interponer el recurso dentro de la  oportunidad  legal  e  ii) indicar de manera clara y coherente tanto los errores  que  en su criterio fueron cometidos en la providencia atacada, como los motivos  por   los   cuales   considera   que   ésta   debe   enmendarse.   2   

   

Es  que  las  normas  procesales  que  han  establecido   las   formas   propias   del   proceso,   con   arreglo  al  marco  constitucional,  exigen  la  sustentación  del  recurso  y constituye una carga  procesal  del  recurrente  exponer las razones de orden fáctico y jurídico por  las  cuales  se cuestiona la decisión impugnada; en consecuencia, a pesar de no  existir  fórmulas  previamente determinadas para ello, si resulta indispensable  que  se  presenten  de  manera  clara,  los  fundamentos  de inconformidad y las  equivocaciones   que   supuestamente   contiene   la   decisión,   las   cuales  necesariamente deben estar vinculados con el tema decidido.   

2.   En el presente caso, el recurrente  se  conformó  con traer a colación los mismos argumentos presentados al elevar  la  petición  probatoria, sin exponer razones  que permitieran conocer los  eventuales  yerros  a  corregir  y  que  dieran  lugar  a modificar la decisión  atacada, tal como era su deber legal.   

El   censor  reitera  entonces  las  tesis  presentadas  al  momento  de  solicitar  la  práctica de pruebas y por ende, no  tienen  la potencialidad de derrumbar el sustento de la providencia cuestionada,  pues  en  aquella  oportunidad  la  Sala sostuvo que el Viceministro de Justicia  había  certificado  que  la documentación anexa a la solicitud de extradición  fue  traducida  y  legalizada.   En  ese orden de ideas, insistir en que se  alleguen  traducciones  oficiales de los documentos aportados, cuando el Código  de  Procedimiento  Penal, artículo 495, inciso final sólo exige la traducción  al  castellano  y  no  prescribe ningún procedimiento especial, ni atribuye tal  labor  a  determinada  entidad,  no  tiene la fuerza necesaria para modificar la  decisión de la Sala.   

La  defensa  tampoco  rebatió  los  demás  argumentos  de la decisión mediante la cual se negaron las pruebas solicitadas,  pues  no  hizo  referencia  a  dicha  providencia  para pedir su revocatoria, no  explicó  el desatino que debía corregirse, ni ofreció razones que permitieran  a  la  Corte  modificar  la decisión impugnada y se empeñó en que aspectos ya  resueltos  se sometieran a nuevo debate, sin demostrar la carencia de fundamento  fáctico  o  jurídico  en  que  incurrió  la  Corporación  al  arribar  a  la  providencia objeto de censura.   

3.   En  ese  orden  de  ideas,  surge  evidente  que el defensor de DAGO ENRIQUE RODRÍGUEZ BEJARANO no cumplió con la  carga  procesal atinente a la sustentación del recurso, ya que el impugnante no  goza  de  total  libertad  para  ello  y,  por  el  contrario,  el  objeto de la  impugnación  debe  ceñirse  necesariamente  al  tema  decidido; de ahí que la  solicitud  de  nuevo  análisis de la decisión que no se comparte, se encuentre  estrechamente ligado a él.    

De   conformidad   con   lo  expuesto,  el  incumplimiento  de la carga procesal de sustentar el recurso, que le corresponde  al recurrente, da lugar a que la Sala declare desierto el recurso.   

La  providencia  recurrida  dispuso  correr  traslado  por  el  término  de  cinco  (5) días a los intervinientes, para que  presenten  alegatos previos al concepto de la Corte;  por tanto, una vez en  firme    la    presente   decisión,   se   ordena   dar   curso   al   referido  traslado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.   DECLARAR  DESIERTO   el   recurso  de  reposición  interpuesto  contra  la  providencia  que  negó la práctica de pruebas.   

2. Una vez en firme la presente decisión, se  ordena  continuar  el  trámite,  dando  cumplimiento al traslado ordenado en la  providencia de mayo 30 del presente año.   

3.   Contra  esta  decisión no procede  ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                                              MARÍA    DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                         YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                    MAURO        SOLARTE       PORTILLA                                              

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Oficio OAJ.E. 2474 de diciembre 26 de 2006 (fls. 47, cdno anexo)   

2 Ver  sentencia de junio 25 de 2002, Radicado 16707     

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