26763(27-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26768  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 45   

Bogotá,  D. C., veintisiete de marzo de dos  mil siete.   

VISTOS  

Vencido  el respectivo término de traslado,  dentro  del  presente  trámite  de  extradición del ciudadano colombiano JOSÉ  MARÍA  ORTIZ  PINILLA,  requerido  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos, le  corresponde  a  la  Corte pronunciarse sobre la solicitud de pruebas elevada por  el defensor de aquél. El Ministerio Público guardó silencio.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  nota verbal No. 2983 del 15 de  noviembre  de  2006,  el Gobierno de Estados Unidos de América, por conducto de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó al Ministerio de Relaciones la detención  provisional  con fines de extradición del natural colombiano JOSÉ MARÍA ORTIZ  PINILLA,  pues  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  la  Florida lo requiere para comparecer en juicio, toda vez que allí se emitió  en  su contra la resolución de acusación sustitutiva No. 06-10008 CR Moore (s)  (s),  dictada  el 31 de octubre de 2006, en la cual se le formulan cuatro cargos  relacionados con la violación de las leyes de narcóticos.   

2.  Con  resolución  del 17 de noviembre de  2006,  el  señor  Fiscal  General  de  la  Nación  ordenó la captura de ORTIZ  PINILLA  para  los fines mencionados, decisión que se hizo efectiva en la misma  fecha  por  miembros  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad “DAS”.   

3.  Con  la  nota  verbal No. 3286 del 22 de  diciembre  de  2006,  la  mencionada  representación diplomática formalizó la  petición de extradición de JOSÉ MARÍA ORTIZ PINILLA.   

4.  El  Ministerio de Relaciones Exteriores,  anotando  que  “por no existir Convenio aplicable al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con el ordenamiento procesal penal  colombiano”,   remitió la mencionada nota verbal  y  los  documentos  anexos  al  del Interior y de Justicia, entidad que a su vez  envió  tal  documentación  a  esta  Corte,  donde luego de proveerse porque el  requerido  contara  con  defensa  adecuada,  se  ordenó correr el traslado para  solicitar    pruebas,    término    dentro    del   cual   se   pronunció   el  defensor.   

5.  Dentro  del término legal, el apoderado  del  requerido  ORTIZ  PINILLA presenta memorial de solicitud de pruebas, en los  siguientes términos:   

a) Que se solicite a la Fiscalía General de  la  Nación  copia  de  las  resoluciones  mediante  las cuales se ordenaron las  interceptaciones  telefónicas  a  los  señores  Omar Ignacio Lamberte Ledesma,  Manuel  Salvador  Pérez  Lordoy, Jaime Enrique Anaya Morelos, Gilberto Garavito  Ayala,  Pedro  Pablo  Cadavid  Jiménez  y José María Ortiz Pinilla, así como  copia     de     las     interceptaciones     y    del    contenido    de    las  comunicaciones.   

La  anterior  prueba,  dice,  es  pertinente  porque   las   supuestas   interceptaciones   a  las  cuales  hace  alusión  la  documentación  que  acompaña  la solicitud de extradición del ciudadano ORTIZ  PINILLA  y  especialmente la declaración jurada de apoyo rendida por el experto  Lynn  M.  Kirkpartrik,  fueron  el  fundamento y medio probatorio para lograr la  identificación  de  JOSÉ  MARÍA  ORTIZ  PINILLA,  por  lo  que  es una prueba  determinante   para   establecer   si   su   poderdante   es  o  no  la  persona  requerida.   

Agrega que de no existir orden judicial, las  interceptaciones  serían  nulas,  y  por  tanto su representado se encontraría  ilegalmente capturado.   

          b)  Que  se  requiera  a la Fiscalía General de la Nación para que  certifique  si  contra  el  señor  JOSÉ  MARÍA ORTIZ PINILLA se ha adelantado  alguna  investigación  preliminar, proceso penal o diligencia investigativa por  el presunto delito de tráfico de estupefacientes.   

          Lo  anterior,  por cuanto procura demostrar que los hechos imputados  al  requerido  ORTIZ  PINILLA  tuvieron  ocurrencia  en  Colombia,  y  por tanto  corresponden  a la jurisdicción nacional la investigación y juzgamiento de las  conductas por las que se le requiere.   

          c)   Que  se solicite a la sección de extranjería del D.A.S.,  oficina  de  emigración, certificación sobre las salidas que con destino a los  Estados  Unidos  de  América,  registre para los años de 2004 y 2005 el señor  JOSÉ  MARÍA  ORTIZ  PINILLA,  prueba  con  la  cual pretende acreditar que los  hechos  punibles  que se investigan y que según documentación anexa se imputan  a  su  representado no ocurrieron fuera de Colombia, sino al interior del país,  por  lo  que  no se cumple con el requisito previsto en el artículo 490, inciso  2º, del C. de P.P.   

          d)  Que  se  solicite  a  la  Capitanía  del  Puerto  de Cartagena,  certificar  si  aparece  registro  de  matrícula  y  propiedad  de  la motonave  D’ Mary, y en caso positivo  quién  es  su  propietario  y  las  salidas  del  puerto para el año 2005 y su  destino.  Esta  prueba,  dice,  es  pertinente  por  cuanto en el informativo se  afirma  que esa motonave era reparada y equipada en Cartagena para el transporte  de droga presuntamente de propiedad de JOSÉ MARÍA ORTIZ PINILLA.   

          e)   Que  se  solicite  a  la Embajada de los Estados Unidos de  América  en  Colombia,  el  texto  legal  y  su  traducción  de  las normas de  procedimiento   penal   que   regulan   los   trámites  que  se  surtirán  con  posterioridad a la medida de detención.   

         

          Sobre  la  pertinencia  de  esta  prueba  dice que con ella pretende  demostrar  el  incumplimiento  de  los requisitos que la ley procesal colombiana  establece  como  necesarios  para  conceder  la  extradición,  y en especial la  existencia  de  una  verdadera  resolución de acusación o su equivalente en el  Estado solicitante.   

          e)  Finalmente,  que  se  tenga  como prueba la petición elevada al  Fiscal  General  de  la  Nación  el 20 de noviembre de 2006, solicitándole que  certifique  sobre  las  órdenes  de interceptación telefónica, dentro de qué  proceso se produjeron y el despacho fiscal a cargo del mismo.   

También  la  solicitud  elevada al Servicio  Migratorio,  Subdirección  de  Extranjería, del D.A.S., para que se certifique  si  el  señor  JOSÉ MARÍA ORTIZ PINILLA ha salido del país con destino a los  Estados Unidos durante los últimos 15 años.   

Igualmente,  la  solicitud elevada al Fiscal  General  de la Nación para que certifique si en contra de su representado se ha  adelantado  proceso,  trámite  o  actuación  de policía judicial que disponga  grabaciones,   interceptaciones  o  seguimientos,  y  si  se  le  ha  adelantado  investigación por narcotráfico.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  modo reiterado ha sostenido la Corte que  como  el  objeto  del  concepto  que  debe rendir dentro de la fase judicial del  trámite  de extradición está delimitado por los elementos a que se refiere el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  las  pruebas  susceptibles  de  ser  solicitadas  y  practicadas  serán las que conduzcan y resulten necesarias para  establecer  esos  aspectos,  cuales  son: la validez formal de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  y  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos, cuando  fuere el caso.   

En  criterio  de  la  Sala,  la  petición  formulada  por el defensor del reclamado JOSÉ MARÍA ORTIZ PINILLA no conduce a  cuestionar,    esclarecer    o    determinar    ninguno   de   los   mencionados  aspectos.   

Tal sucede con las pruebas que se refieren a  la  obtención de información sobre las órdenes judiciales y sus resultados, a  través  de  las  cuales  se  hicieron intervenciones telefónicas al requerido,  pues  si  con  ello  se  pretende  cuestionar  la  legalidad de las escuchas, el  escenario  propicio  no  es  el  del  trámite de extradición porque un aspecto  semejante,  que  llevaría  a  excluirlas,  debe  ser  alegado  ante el tribunal  extranjero  en  donde se prosigue el juicio contra ORTIZ PINILLA, toda vez que a  la  Corte no le compete examinar la suficiencia y validez de las pruebas que las  autoridades judiciales puedan aducir en el caso.   

En  relación  con  las  pruebas  que buscan  determinar  si  respecto de ORTIZ PINILLA  cursa en el país investigación  por  delitos de narcotráfico, habrá de recordarse que por tener una naturaleza  jurídico-formal  el  examen  de  aquellos  elementos que realiza la Corte, como  tantas   veces   lo   ha   dicho,  a  ella  no  le  corresponde  “indagar  ni  conocer  si  en  contra  de  la  persona  solicitada en  extradición  se  adelanta  proceso penal en nuestro país, toda vez que compete  es  al  Gobierno  Nacional  al  momento  de definir si entrega o no al ciudadano  colombiano,  examinar  si  ello  se  difiere  o  no, por ser el Presidente de la  República  el  supremo  director  de  las  relaciones internacionales; en dicha  medida,  al  fin  y  al cabo es el ejecutivo la autoridad que debe determinar si  realmente  se  adelanta una actuación penal en contra del requerido y si existe  identidad  desde  el  punto de vista de los hechos juzgados respecto de aquellos  que  han  servido  para justificar la petición de extradición y en tanto dicha  constatación   sea   viable   proceder   de   conformidad   con  sus  atributos  constitucionales   y   legales   a   subordinar   la   misma   acorde   con   su  competencia”1.    

Del mismo modo, si se pretende establecer que  la  conducta  que en el país requirente se le imputa al requerido fue ejecutada  en  territorio  colombiano, deberá recordarse, según lo ha dicho la Corte, que  como  a  JOSÉ MARÍA ORTIZ PINILLA se le formulan dos cargos, uno por concierto  con  fines  de  narcotráfico  y  uno  por  narcotráfico,  en  tal  especie  de  actividades  ilícitas  intervienen  varias  personas  que se han concertado con  anterioridad,  produciéndose  la  manifestación de las conductas constitutivas  del  acuerdo en los diferentes países afectados con el comercio ilícito, tales  como   el  de  origen,  el  de  tránsito  y  el  de  destino,  por  manera  que  atribuyéndosele  al  requerido  su  intervención  para  distribuir importantes  cantidades  de  cocaína, que tenía como destino final Estados Unidos, al rompe  se  observa  que  tal  conducta,  en su plano ontológico, tenía capacidad para  trascender  las  fronteras  nacionales  y afectar el ámbito territorial de otra  nación.   

En cuanto a la prueba con la que se pretende  establecer    el   registro   y   propiedad   de   la   motonave   D’  Mary,  nada concreta el demandante, y  en  cambio  se  observa  inconducente,  toda  vez  que  buscan discutir el marco  fáctico  de  la  acusación dictada en su contra en un tribunal estadounidense,  cuando  en  este  escenario no puede la Corte entrar a examinar la suficiencia o  insuficiencia  de  los  cargos  que  se  formulan en el extranjero en contra del  requerido o de las pruebas que allí se aducen en su disfavor.   

Finalmente,   la  petición  para  que  se  incorpore  el  texto legal y su traducción de las normas de procedimiento penal  que   regulan   los   trámites  que  se  surten  en  el  país  requirente  con  posterioridad  a  la  medida  de detención, prueba con la cual dice se pretende  demostrar  el  incumplimiento  de  los requisitos que la ley procesal colombiana  establece  como  necesarios  para  conceder  la  extradición,  especialmente la  existencia  de  una  verdadera  resolución de acusación o su equivalente en el  Estado solicitante, resulta a todas luces improcedente.   

Lo anterior porque a la documentación anexa  a  la petición se incorporó copia de la acusación sustitutiva No. 06-10008 CR  Moore  (s)  (s),  dictada el 31 de octubre de 2006, y frente a este tema la Sala  ha  señalado  que  a  pesar  de la diferencia de los sistemas procesales de los  países  involucrados  en  el  presente  trámite de extradición, la acusación  proferida   por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos  resulta  equivalente   a  la  resolución  de  acusación  prevista  en  nuestras  normas  procesales,  pues  contiene  una  narración sucinta de la conducta investigada,  con  especificación  de  las circunstancias de tiempo, modo y lugar; tiene como  fundamento    las   pruebas   practicadas   en   la   investigación;   califica  jurídicamente  la  conducta,  con  la  invocación de las disposiciones penales  aplicables,  y,  tal cual sucede cuando se profiere resolución de acusación en  nuestro  ordenamiento  interno,  marca  el  comienzo  del  juicio, en el cual el  acusado  tiene  la oportunidad de controvertir las pruebas y los cargos dictados  en su contra.   

Por  las  mencionadas  razones,  se negarán  entonces las pruebas solicitadas por el defensor de ORTIZ PINILLA.   

De  otro  lado,  como quiera que la Corte no  observa  la  necesidad  de  incorporar elemento probatorio alguno, ordenará que  una  vez  cobre  ejecutoria esta decisión, se dé traslado a los intervinientes  por  el término de cinco días, para alegar, de conformidad con lo señalado en  la última parte del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero:              No  acceder  a la práctica de las pruebas solicitadas por el defensor del reclamado  JOSÉ  MARÍA  ORTIZ PINILLA, por inconducentes, en virtud las razones expuestas  en las anteriores consideraciones.   

Segundo:              En  firme  esta  providencia,  córrase  en  secretaría  traslado  por  el  término  de cinco (5) días a los  intervinientes, para que presenten alegatos.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                            

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                   Secretaria     

1  Corte Suprema de Justicia, auto de extradición del 5  de       septiembre       de      2006,      radicación      24.876.     

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