26747(14-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26747   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 36  

Bogotá  D.C.,  catorce (14) de marzo de dos  mil siete (2007)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  discrecional  presentada  por  el  defensor  del  procesado  LIBARDO MEZA HENAO,  contra  el  fallo  de  segundo grado de 31 de agosto de 2006 mediante el cual el  Tribunal  Superior  de Manizales, confirmó con modificaciones el emitido por el  Juzgado  Tercero  Penal  del mismo Circuito Judicial, por cuyo medio lo condenó  como cómplice del delito uso de documento público falso.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

LIBARDO MEZA HENAO  se presentó el 1°  de  agosto  de  1996, a la sede de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá,  con  los  registros civiles de nacimiento de los menores Diana Carolina y Steven  Meza  Hernández  (como  sus hijos) y la partida eclesiástica de matrimonio con  Gloria  Nancy  Hernández  Ballesteros  presuntamente  emanados de las Notarías  Cuarta  y  Primera  del  Circulo  de  Manizales,  en  aras  de conseguir la visa  americana  para la mujer y los menores, sin embargo, tales documentos resultaron  apócrifos.   

Abierta  formal  investigación penal por la  Fiscalía  General  de  la Nación, se escuchó en indagatoria a MEZA HENAO y su  situación  jurídica  se  resolvió  mediante proveído del 18 de julio de 1997  con  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva, con el beneficio de la  libertad  provisional,  como  probable  responsable  del  concurso de delitos de  falsedad   material  de  particular  en  documento  público,  agravado  por  el  uso.   

Clausurado  el  ciclo  instructivo  el 10 de  diciembre  de  2001,  el  mérito  probatorio  del sumario se calificó el 11 de  abril  de  2002  con resolución de acusación en calidad de autor del delito de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público en relación con los  registros  civiles  de  nacimiento  de  los menores, en concurso con falsedad en  documento  privado  por  la  partida  eclesiástica  de  matrimonio  y,  uso  de  documento  público  falso,  decisión  que  adquirió  firmeza  el  29 de abril  siguiente al no ser objeto de impugnación.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de Manizales, despacho que luego de llevar a cabo el  acto  público de juzgamiento, mediante fallo de 2 de diciembre de 2003 condenó  a  LIBARDO MEZA HENAO por los delitos objeto de acusación, variando el grado de  participación  al tenerlo en calidad de cómplice, a  la pena principal de  dieciocho  (18)  meses de prisión, así como a la accesoria de interdicción en  el ejercicio de derechos y funciones públicas por igual término.   

Inconforme el defensor impugnó la decisión  y  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales a través de fallo de  31  de  agosto  de 2006 confirmó únicamente la condena por el delito de uso de  documento  público falso respecto de los registros civiles de nacimiento de los  menores  que  presentó  con  miras  a  obtener la visa norteamericana, dado que  declaró  la  prescripción  de  la  acción  penal derivada de los ilícitos de  falsedad  material  de  particular en documento público y falsedad en documento  privado,  fenómeno  que  se  causó  antes  de  la  calificación  sumarial  en  atención  al  grado  de  participación  de  complicidad tenido en cuenta en el  fallo.  En consecuencia, redosificó las penas principal y accesoria al dejarlas  en definitiva seis (6) meses.   

LA  DEMANDA   

Contra el citado fallo el defensor interpone  recurso  de  casación discrecional con la formulación de un cargo al amparo de  la causal primera por violación directa de la ley sustancial.   

Bajo  la  premisa  relacionada  con  que  su  defendido  fue  condenado  por  un  delito  cuya acción penal había prescrito,  pregona   el   censor   la   violación   de  la  garantía  fundamental  de  la  favorabilidad,  y  la  falta de aplicación del artículo 29 de la Constitución  Política,  44  de  la Ley 153 de 1887, 6 numeral 2° de los Códigos Penal y de  Procedimiento  Penal,  así como el artículo 531 de la Ley 906 de 2004, 83 y 84  del  Código  Penal   (82  numeral 4° de la Ley 599 de 2000) 38 y 39 de la  Ley 600 de 2000.   

Tras reseñar que al variar la participación  del  procesado   de  autor  a cómplice, se declaró la prescripción de la  acción  penal  de los ilícitos de falsedad material de particular en documento  público  y  falsedad en documento privado, subsistiendo la condena sólo por el  delito  de  uso  de  documento público falso, solicita la aplicación favorable  del  artículo  531  de  la  Ley  906  de  2004  que  establece  un  término de  prescripción  extraordinario  para  las  acciones acaecidas con anterioridad al  1°  de  septiembre  de  2004,  fecha en que entró a regir, norma posterior que  redujo  en  una  cuarta parte dicho lapso, contentiva de efectos sustanciales en  todo caso favorables para el enjuiciado.   

En  criterio  del libelista, en virtud de la  aplicación  del  principio  constitucional de la favorabilidad, dicha normativa  resulta  viable  aún  en casos en los que se haya emitido resolución de cierre  de investigación.   

Precisa  que  el  delito   endilgado     a     su     asistido,    uso     de   

documento  público  falso,  previsto  en el  artículo  222 del anterior Código Penal y reproducido por el artículo 291 del  nuevo  ordenamiento,  tiene  una  pena máxima de ocho (8) años de prisión, lo  que  fija  su  término  de  prescripción  de la acción, pero por razón de la  complicidad  dicho  lapso se reduce a seis (6) años y ocho (8) meses, y como el  hecho  investigado  sucedió antes de que entrara a regir la Ley 906 de 2004, de  aplicarse  la reducción de una cuarta parte, consagrada en el artículo 531, el  término  prescriptivo correspondería a cinco (5) años.   

En  ese  orden,  resalta que desde el 1° de  agosto  de  1996, la fecha de los hechos, hasta el día en que cobró ejecutoria  el  cierre  de  la instrucción el 20 de diciembre de 2001, transcurrieron cinco  (5)  años,  cuatro  (4)  meses  y  diecinueve  (19) días, superándose así el  término de prescripción de cinco (5) años.   

Por  lo  anterior,  solicita casar el fallo,  declarar  prescrita  la  acción  penal y en consecuencia, cesar procedimiento a  favor del procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          En  atención  a  que  los  hechos datan del 1° de agosto de 1996,  época  para  la cual se encontraba vigente el artículo 222 del Decreto-Ley 100  de  1980 que para el delito de uso de documento público falso preveía una pena  máxima  de  ocho  (8)  años  de  prisión,  la  ley  procesal  en ese entonces  aplicable,  esto  es, el Decreto 2700 de 1991, indica que la vía apropiada para  recurrir en casación es la común.   

         En   efecto,  ante  la  aplicación  favorable  de  los  requisitos  establecidos  por  la  ley  vigente  al  momento  de  los hechos, dado que en el  artículo 218 del Decreto 2700 de 1991 (modificado por  el  artículo  35  de  la  ley  81  de  1993),  la  casación  ordinaria  estaba  establecida  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia por los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar,  cuando  se  procedía  por  delitos  que tuvieran señalada pena privativa de la  libertad  cuyo  máximo  fuese  igual  o  superior a seis (6) años,  resultan  superfluos  los  argumentos  del  censor  encaminados a  motivar  la  atención  de  la  Corte  por  alguna de las vertientes consagradas  legalmente para la casación discrecional.   

         No    obstante    lo    anterior,   los  razonamientos     del  demandante    con   los   que   busca   la   defensa  de la garantía fundamental  de  la  favorabilidad,  se  entenderán  como fundamento para demostrar el cargo  formulado  y  no  como  una  exigencia  para  resolver la aptitud de la demanda.   

         El  censor  echa  de  menos  en el fallo  la  aplicación  del  artículo  531 de la Ley 906 de  2004  para un hecho acaecido  antes  de  su vigencia. Para tal planteamiento precisa que aún cuando el cierre  de   la   instrucción   en  este  caso  se   produjo   mucho   antes  de  la  promulgación  de  la  citada  ley,   en   virtud  del  principio constitucional de  la  favorabilidad se le debe  hacer  extensivo  en aras de  beneficiar  a su defendido  con   un   término  extraordinario  de  prescripción  de   la   acción  penal  para     la     fase  instructiva.   

         Acota  que por tratarse de la complicidad  del  delito  de uso de documento público falso la pena máxima establecida para  efectos    de    prescripción    de    ocho    (8)    años   se   disminuye       a      seis  (6) años y ocho (8) meses, término que a su vez al reducirse  en  una  cuarta parte de acuerdo con las previsiones del artículo 531 de la Ley  906   queda   en   definitiva   en   cinco  (5)  años.  Así,  al  hacer  los  cómputos  sobre  la fecha de  los  hechos (1°  de  agosto de 1996) y el día en que cobró ejecutoria el cierre del instructivo  (20  de  diciembre  de  2001)  considera  que  se debe declarar la prescripción  de   la   acción   de   delito   al   haberse          superado  en  la  instrucción  los cinco (5) años.   

         La  Sala advierte que la postura del recurrente relacionada con que  se  debió preferir la aplicación del artículo 531 de la Ley 906 de 2004 no se  apega  a la realidad jurídica, sofisma que en consecuencia, no logra motivar el  estudio  de la eventual violación de la garantía fundamental de aplicación de  la ley favorable.   

Efectivamente, ha  de   ser   palpable  la  violación  de  un    derecho   procesal   para  que  la Corte decida aprehender, en  sede   casacional,   el   estudio  del  libelo,  a  lo  que  no  se  puede  llegar  mediante elucubraciones          o  interpretaciones  acomodaticias  que  contravienen       no       sólo      el      criterio      jurisprudencial,  sino          sobre          todo,    el    texto    legal.   

          En  primer  lugar, es claro que la petición de aplicar el artículo  531     de     la     Ley     906     de    2.0041,  con  el criterio de que aún  cuando  el  cierre  de la investigación se dio con antelación a la vigencia de  dicha  norma,  resulta  contraria  a  la  propia normativa legal que excluye del  “Proceso   de   descongestión,   depuración   y  liquidación”   aquellos   casos  en  los  que  tal  decisión fue adoptada.   

          Si  bien  el  aludido  artículo  531 reduce en una cuarta parte los  términos  de  prescripción  y  caducidad  de  las acciones que hubiesen tenido  ocurrencia  antes de la entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004, es decir, del  1º   de   septiembre   de   2004,   seguidamente   establece  que  “estarán  por  fuera del proceso de descongestión, depuración  y  liquidación  de procesos (…) las actuaciones en  las  que  se  haya  emitido  resolución de cierre de investigación” (subrayas ajenas al texto).   

En  segundo  lugar,  la  Sala  ha  tenido  oportunidad  de  analizar  el artículo 531 de la Ley 906 de 2004 y su finalidad  destinada  a facilitar la transición del sistema procesal de la Ley 600 de 2000  hacia   el   sistema   acusatorio   implementado  en  aquella  normativa  a  fin  de  descongestionar, depurar y liquidar los procesos  existentes  a la entrada de su vigencia gradual, para  unificar  el  trámite del  juicio   oral   en   todo   el   territorio   nacional,   excepto   los    procesos    que   por   razón   del   fuero   debe     tramitar     la    Corte.2   

Por  esa  razón  fue  que el legislador  estableció     un     término     extraordinario  de  prescripción  para  los    comportamientos   delictivos   cometidos  con  anterioridad  a la ley 906 de 2004, cuya   investigación   no   se  haya  clausurado,  disposición  que      entró     a     regir     inmediatamente  con la expedición de la Ley, el 1° de septiembre  de 2004.   

Con apoyo a la claridad del aludido precepto,  la  Corte ha insistido en negar la aplicación de la prescripción especial para  actuaciones  que  se  encuentren  en  la  etapa  procesal del juicio, obviamente  porque  en  ellas  ya  se  ha  proferido  el  cierre de la investigación. Así,  puntualizó   que    “   [la]  limitante  es  absoluta,  vale decir, opera respecto de todas las actuaciones, sin distingo por  la  naturaleza  de  la  conducta,  por  su pena, por el funcionario que la está  conociendo,  etc.,  siendo  conveniente  precisar  -además- que no basta que el  cierre  de  investigación  se  haya  ordenado  o  emitido  sino  que debe estar  ejecutoriado,  porque  no  hay  duda  que  sólo  con su firmeza se finiquita la  práctica  de  pruebas  en  la  investigación.” 3   

En este caso, se trata de una actuación en  la  cual  se  adoptó el cierre de la investigación el 10 de diciembre de 2001,  decisión   que   adquirió   firmeza   el  20  siguiente,  situación  legal  y  expresamente   exceptuada   del   proceso   de   descongestión,  depuración  y  liquidación  del  artículo  531  de la Ley 906 de 2004 dado que para el 1° de  septiembre  de  2004,  día  de promulgación de esta normatividad, ya obraba la  decisión de clausura.   

Insiste la Sala en que la invocación de la  violación  del  principio  de la favorabilidad, de la cual echa mano el censor,  resulta  desatinada  para motivar el estudio del libelo, sofisma que a la postre  claramente  contraviene los fundamentos lógicos y de  debida  argumentación que debe acatar al formular el  cargo.   

        Así    las    cosas,    la    Corte  inadmitirá  la demanda,  de  acuerdo  con  las  previsiones de los artículos  225       y      226      del      Decreto  2700  de  1971  (212   y   213   de  la  Ley    600    de   2000).   

Finalmente,  la  Sala  no observa dentro del  curso  procesal  o  en el fallo que le dio culminación violación alguna de los  derechos  fundamentales  o  garantías  del enjuiciado MEZA HENAO, como para que  tal  circunstancia  impusiera el ejercicio de la facultad oficiosa de naturaleza  legal que le asiste a esta Corporación sobre el particular.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE   

        INADMITIR  la  demanda de casación  interpuesta  por  el  defensor de LIBARDO MEZA HENAO, por  las razones aducidas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                           ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Salvamento de voto  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              JULIO    ENRIQUE    SOCHA   SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Mediante  sentencia  C-1033  de  5  de  diciembre de 2006 (expediente D-6282) la  Corte  Constitucional  declaró  inexequible  el  artículo 531 de la Ley 906 de  2004  al  considerar  que  la reducción de una cuarta parte de los términos de  prescripción  y caducidad de la acción penal para hechos acaecidos antes de la  entrada  en  vigencia  de  dicha  ley, constituye un cambio abrupto a las reglas  establecidas  y  que comandan el debido proceso, disponiendo en forma inconsulta  de  los  derechos de las víctimas a favor del imputado o sindicado.   

2 Ver,  entre  otras,  Providencias  de  8  de  septiembre  de  2004.  Rad. 22545. 29 de  septiembre  de  2004.  Rad.  22676.  27  de  octubre  de  2004. Rad 21090 y 7 de  septiembre de 2005. Rad. 24106.   

3  Sentencia de casación 21.090 de 27 de octubre de 2.004     

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