26683(21-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26683  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                              Magistrado  Ponente:   

                                              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 42   

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de marzo de dos  mil siete (2.007)   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad de la  demanda  de revisión instaurada por la apoderada de HERNANDO ORTIZ PICO, contra  la  sentencia  de  extinción  de  dominio proferida por el Tribunal Superior de  esta  capital  -Sala de Descongestión- el 25 de mayo de 2.006, confirmatoria de  la  decisión  de  primer  grado  emitida  por el Juzgado 5° Penal del Circuito  Especializado  de  Descongestión,  en  el  proceso  seguido en contra de Miguel  Ángel y Gilberto Rodríguez Orejuela.   

ANTECEDENTES:  

Adelantado el proceso de extinción de dominio  sobre  bienes  de  propiedad de los hermanos Miguel Ángel y Gilberto Rodríguez  Orejuela,  se emitieron las sentencias de primera y segunda instancia acorde con  la  glosa  reseñada,  en  que  se  dispuso la pérdida del dominio del inmueble  ubicado  en  la  calle 67 No.10ª – 26, cuya posesión reputa el acá accionante  HERNÁN ORTIZ PICO.    

Sin  acompañar  copia  o  fotocopia  de  la  decisión  controvertida  ni constancia de su ejecutoria, a nombre de ORTIZ PICO  su  apoderada peticiona la “reapertura del debate probatorio”, sobre la base  de  que su representado es un poseedor de buena fe, como que había adquirido el  bien  por  contrato  de  promesa  de  compraventa fechado el 28 de septiembre de  1.992.   

Asegura  vulnerados  los  derechos  al debido  proceso  y  defensa  en la actuación que culminó con la providencia censurada,  solicitando  se  adopten  diversas decisiones en relación con dicha actuación,  tales  como  su  invalidación y por ende se abstengan las autoridades de vender  el  inmueble,  se  levanten  las  medidas  cautelares adoptadas y se produzca su  entrega al actor.   

Sin  mencionar  causal  alguna  de revisión,  enfatiza  en  que  sólo  es procedente dicha acción como mecanismo de defensa,  dada  la vulneración de los derechos de ORTIZ PICO que afectan la cosa juzgada,  procediendo  a  mencionar  diversas  actuaciones en el trámite de extinción de  dominio   que  califica  de  irregulares,  acompañando  al  escrito  abundantes  fotocopias  de  documentos  con  los  cuales  dice acreditar el fundamento de la  posesión de buena fe del inmueble al que aludiera inicialmente.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Según  queda  visto,  la  demandante en revisión no adujo ninguna de las causales que para el  ejercicio  de  esta  acción  contempla  el artículo 220 de la Ley 600 de 2.000  -como  Estatuto Procesal eventualmente regulador del caso-, lo cual encuentra la  Corte  perfectamente  comprensible  si en consideración se tiene que la acción  rescisoria   emerge  en  forma  absoluta  improcedente  en  este  caso  para  el  propósito  aducido de desvirtuar la res iudicata de sentencias en las que se ha  declarado  la  extinción  del  dominio sobre bienes, acorde con la legislación  contenida  en  la  Ley  793  de 2.002 (derogatoria de la Ley 333 de 1.996) y que  contempla  las  normas  reguladoras  del  instrumento  legal  de  extinción  de  dominio.   

   

2.  Atendiendo a la  naturaleza,  sentido  y  alcance  que le es propio a la acción revisora se sabe  que   la   misma   como  actuación  o  proceso  independiente  de  aquél  cuya  confrontación  a la cosa juzgada se persigue procede por causales taxativamente  señaladas  en  la  ley  contra sentencias condenatorias -en la totalidad de las  seis  causales  reguladas  por  el artículo 220-, absolutorias, preclusiones de  investigación      y      cesación      de      procedimiento     –acorde con lo dispuesto en las causales  de  los  numerales  4°  y  5° id.-, pero en todos los casos contra actuaciones  judiciales  adelantadas  por  conductas  punibles,  es  decir, sólo respecto de  sentencias -y demás decisiones-, en materia delictiva.   

De  ahí  que  dentro  de  los  insoslayables  requisitos  del  libelo  demandatorio  de revisión se encuentre la necesidad de  que  el  actor  precise  “La  conducta  o  conductas punibles que motivaron la  actuación procesal y la decisión”.     

3.  Dado  que  el  trámite  judicial  que conduce a la declaratoria de extinción de dominio -como  pérdida   de   este  derecho  a  favor  del  Estado  sin  contraprestación  ni  compensación  alguna-  y  la  acción  que  subyace  como  fundamento  para  el  adelantamiento  de ese proceso, se caracteriza por tratarse de un instrumento de  orden  jurisdiccional  y  autónomo,  real, objetiva y de contenido patrimonial,  siendo  en  dicha medida independiente y por manera distinta de la acción penal  que  justifica  la  configuración  de un proceso de dicha índole, tanto por su  finalidad  como por su objeto -como que no hace materia de juzgamiento conductas  punibles-,  todo  lo  cual permite concluir en la manifiesta improcedencia de la  revisión para atacar fallos de extinción de dominio.   

4.  Recuérdese  en  abono  de  este  entendimiento, que el trámite dentro del proceso de extinción  de  dominio  es  rigurosamente  reglado  y  que  tal  normatividad contempla las  oportunidades   y   mecanismos  defensivos  con  los  que  cuentan  los  sujetos  vinculados  al  mismo  –cuya  constitucionalidad  fue  declarada,  en  los  términos  y condiciones de que da  cuenta  el  fallo C-740 de 2.003-, haciéndose notar que contra la sentencia que  decreta    la    extinción   de   dominio   sólo   procede   el   recurso   de  apelación.   

5. A propósito de la  autonomía  predicable  de  la  acción  de  extinción  de dominio –y  consiguientemente  del  contenido  y  alcance que le es propio-, la referida sentencia hubo de precisar:   

“Es  una  acción autónoma e independiente  tanto  del  ius  puniendi  del  Estado como del derecho civil.  Lo primero,  porque  no  es  una  pena que se impone por la comisión de una conducta punible  sino  que  procede  independientemente  del  juicio  de  culpabilidad de que sea  susceptible  el afectado.  Y lo segundo, porque es una acción que no está  motivada   por   intereses  patrimoniales  sino  por  intereses  superiores  del  Estado.   Es decir, la extinción del dominio ilícitamente adquirido no es  un  instituto  que  se  circunscribe  a  la  órbita  patrimonial del particular  afectado  con  su  ejercicio,  pues, lejos de ello, se trata de una institución  asistida por un legítimo interés público”.   

…  

“El  tema de la autonomía de la acción de  extinción  de  dominio  toca  directamente  con la naturaleza jurídica de esta  institución  y  a  partir  de  tal  índole se resuelve.  No obstante, sin  atenerse  a  esa  naturaleza constitucional y a su efecto vinculante, se plantea  la  controversia de si se trata de una pena que se ha de imponer con ocasión de  la  comisión de un delito o si se trata de una institución independiente de la  comisión de delito alguno y desprovista de carácter punitivo”.   

…  

“En  tal debate, si se afirma que se trata  de  una  pena,  las consecuencias son claras: Su ejercicio queda supeditado a la  demostración  de  la  responsabilidad  penal  de  una persona y sin esta previa  declaración  de  responsabilidad,  no  puede  haber  lugar a su ejercicio en el  proceso  penal  promovido,  ni  por fuera de él.  Además, la institución  queda  supeditada  al  reconocimiento  de  las  garantías penales.  Por el  contrario,  si  se  afirma que la acción de extinción de dominio no constituye  una  pena,  su  ejercicio  no  está  condicionado  a  la  demostración  de  la  responsabilidad  penal, puede ejercerse independientemente de él y no hay lugar  al reconocimiento de esas garantías”.   

…  

“De  acuerdo  con  esto,  la  acción  de  extinción  de  dominio  no  fue asumida por el constituyente como una pena sino  como  una  acción constitucional pública, jurisdiccional, autónoma, directa y  expresamente  regulada  por  el constituyente y su ubicación en el artículo 34  superior  se  explica  en razón de la estrecha relación existente entre ella y  el  derecho  de propiedad.  En tal virtud, la naturaleza y el alcance de la  acción  de  extinción de dominio no debe determinarse en el contexto del poder  punitivo del Estado”.   

6. Improcedente es,  entonces,  la  acción de revisión postulada por la apoderada de HERNANDO ORTIZ  PICO,  debiendo  la  Sala desestimarla, sin que por el mismo motivo tenga alguna  viabilidad  la  petición  que  de  inscripción  “en  el  folio de matrícula  inmobiliaria”   de   la   pretendida   demanda   revisora   elevó  de  manera  independiente.           

En consecuencia, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

Rechazar  por  improcedente  la  acción  de  revisión impetrada.   

Contra     esta    decisión    procede  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

         YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

      MAURO SOLARTE  PORTILLA                                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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