26551(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26551  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 53  

          Bogotá    D.C.,   abril   dieciocho   (18)   de   dos   mil   siete  (2007)   

VISTOS  

          Conceptúa  la  Corte  en relación con la solicitud de extradición  del   ciudadano   colombiano   RICARDO  NIETO  CLAVIJO  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América a través de su Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES  

El mencionado ciudadano es requerido para que  comparezca   en   juicio   “por  delitos  federales  narcóticos  y  lavado  de  dinero”  ante  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, dado que, con  fecha  6  de  junio de 2006, el Gran Jurado profirió en su contra la acusación  N°   06-20344   –  HUCK,  por  cuyo  medio  se  le  formularon   los   siguientes  cargos:   

“CARGO  UNO:   Aproximadamente  desde  junio  de 2004, y  continuando   aproximadamente   octubre  de  2005,  siendo  las  fechas  exactas  desconocidas   para  el  Gran  Jurado,  en  el  Condado  de  Miami  –  Dade,  en  el  Distrito  Sur  de la  Florida,  y  en  otros  lugares,  los  acusados,  …RICARDO NIETO CLAVIJO…, a  sabiendas  e  intencionalmente  se  unieron,  aliaron, confabularon, y acordaron  entre  sí  y  con otras personas tanto conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado,  para  importar a los Estados Unidos desde un lugar fuera del mismo, una  sustancia  controlada, en violación del Capítulo 21 del Código de los Estados  Unidos,  Sección  952(a);  todo  lo anterior en violación del Capítulo 21 del  Código de los Estados Unidos, Sección 963.   

         De  conformidad  con  el  Capítulo  21  del Código de los Estados  Unidos,  Sección  960(b)(1)(B),  se  alega  además  que la presente violación  comprendía  cinco  (5)  kilogramos o más de una mezcla y sustancia conteniendo  una cantidad detectable de cocaína.   

“CARGO  DOS:  Aproximadamente  desde  junio  de  2004,  y  continuando  hasta  aproximadamente  Octubre  de 2005, siendo las fechas exactas desconocidas para el Gran Jurado, en  el  Condado  de  Miami  –  Dade,  en el Distrito Sur de la Florida, y otros lugares, los acusados…RICARDO  NIETO  CLAVIJO…  intencionalmente,  es decir, con la intención específica de  llevar  a  cabo  el  propósito  ilegal,  y  a  sabiendas,  se unieron, aliaron,  confabularon,   y   acordaron  entre  sí  y  con  otras  personas  conocidas  y  desconocidas  para el Gran Jurado, para cometer delitos en contra de los Estados  Unidos  en  violación  del  Capítulo  18  del  Código  de los Estados unidos,  Sección  1956,  es  decir,  a sabiendas transportar, transmitir y transferir un  instrumento  monetario  y fondos a un lugar de los Estados Unidos de y a través  de  un  lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos  con la intención de promover la  perpetración   de   actividades   ilegales  especificadas,  en  violación  del  Capítulo    18    del    Código    de    los    Estados    Unidos,    Sección  1956(a)(2)(A).   

         Se  alega  así mismo que la actividad ilegal especificada a la que  se  refiere  el párrafo anterior es la compra, venta, recepción, importación,  ocultación  y  de  cualquier  otra  manera  la  negociación  con una sustancia  controlada,  sancionable  bajo las leyes de los Estados Unidos. Todo lo anterior  en  violación  del  Capítulo  18  del  Código de los Estados unidos, Sección  1956(h).   

Bajo    el   título   de   ALEGATO  DE DECOMISO la acusación alega la  procedencia   de   ceder   a   favor   de   los   Estados  Unidos,  “toda   propiedad   proveniente  o  producto  de  alguna  ganancia  obtenida,  directa  o  indirectamente,  como  resultado de dichas violaciones; y  cualquier  propiedad  utilizada  o  con  la  intención  de  ser  utilizada,  de  cualquier  manera  o  parte,  para  cometer  o  facilitar la comisión de dichas  violaciones”.   

1.            Documentos allegados con la solicitud de  extradición.   

Con  el objeto de formalizar la solicitud de  extradición,  fueron  allegados al presente trámite los siguientes documentos,  debidamente   traducidos   y   legalizados  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores:   

Nota  Diplomática  N°  2296  de fecha 6 de  septiembre  de  2006  y  Nota Verbal  N° 2976 de 17 de noviembre del mismo  año,  a  través  de  las  cuales la Embajada de los Estados Unidos solicita la  detención    provisional    con   fines   de   extradición   de   RICARDO   NIETO  CLAVIJO  y  formaliza  su  solicitud  de  extradición,  respectivamente. En ellas, se precisa que se trata  de     un    ciudadano    colombiano    nacido  el 6 de septiembre de 1956 en Bucaramanga, Colombia, apodado  “Richard” y titular de la  cédula de ciudadanía número 13.836.451.   

         

Copia  de la acusación No. 06-20344 CR-HUCK  dictada  por  el  Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos  para el Distrito Sur de Florida, de fecha 6 de junio de 2006.   

         

Copia  de  la  orden  de arresto de la misma  fecha  expedida por la referida Corte Distrital, contra  RICARDO  NIETO  CLAVIJO,  para  que  responda por unos  cargos.   

Copia de las disposiciones del Código Penal  de  los  Estados  Unidos  relativas a los cargos contenidos en la resolución de  acusación.   

Declaración   jurada   de   Joseph  A.  Cooley,  Fiscal Adjunto de los  Estados  Unidos,  asignado  a  la  Unidad  de narcóticos de la Fiscalía de los  Estados  Unidos,  a  través  de  la  cual  efectúa  una  presentación  de los  procedimientos  policiales  y judiciales realizados, así como del compromiso de  responsabilidad  del  solicitado,  y  de  Brian Warner,  Agente  Especial de la Administración Antinarcóticos  (DEA),  quien actuó en las diversas averiguaciones y pesquisas que determinaron  la acusación presentada contra el requerido en extradición.   

2.            Actuación  surtida  previo el envío de  las diligencias a la Corte.   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante Nota Diplomática No. 2296 de fecha 6 de septiembre de 2006,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición del ciudadano  colombiano    RICARDO    NIETO   CLAVIJO,  a  quien  las autoridades judiciales de ese país a través de la  resolución  de  acusación  N°  06-20344  CR  – HUCK de 6 de junio de 2006, le  profirieron  cargos relacionados con delitos federales de narcotráfico y lavado  de activos, cumplidos a través de concierto.   

Con  fundamento en la anterior petición, el  Fiscal  General  de la Nación mediante resolución de 18 de septiembre de 2006,  decretó  la  captura con fines de extradición del solicitado, decisión que le  fue  notificada  por funcionarios de la Fiscalía General de la Nación el 21 de  septiembre  siguiente  en  la  Cárcel  Nacional Modelo de esta ciudad, donde se  encontraba recluido.   

          Actualmente,  el  mencionado  ciudadano  se  encuentra privado de su  libertad    en    la   Penitenciaría   de   Máxima   Seguridad   de   Cómbita  (Boyacá).   

Mediante  Nota  Verbal  No.  2976  del 17 de  noviembre  de  2006,  la  Embajada  de los Estados Unidos de América formalizó  la   solicitud  de  extradición  de RICARDO NIETO  CLAVIJO,  oportunidad  en la que ratificó que este es  requerido  por  el  Tribunal  de  Distrito  Sur  de  Florida  a  través  de  la  resolución  de  acusación  N°  06  –  20344  CR – HUCK de 6 de junio de 2006,  mediante  la  cual  le  profirió  cargos  relacionados con delitos federales de  narcotráfico     y     lavado    de    dinero,    concretamente    “Concierto  para importar cinco o más kilogramos de una sustancia  controlada  (cocaína)  a los Estados Unidos; y Concierto para transferir dinero  a  los  Estados  Unidos  para  promover la realización de una actividad ilegal,  específicamente el tráfico de sustancias controladas”.   

Ello  dio lugar a que el  Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No. OAJ.E. 2213 de 20 de noviembre de 2006  conceptuara  que  “En  atención a lo establecido en  nuestra  legislación procesal penal interna, me permito manifestarle que por no  existir  Convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento procesal penal colombiano”.   

3.    Actuación    surtida    en   esta  Corporación.   

Proveniente del Ministerio de Justicia y del  Derecho  se  recibió  por esta Sala la aludida solicitud de extradición con la  documentación  anexa.   De  inmediato,  se  dio  inicio  a  este  trámite  garantizando  el  derecho  de  defensa al requerido y luego se dispuso, mediante  auto  de  diciembre  18 de 2006, correr el traslado previsto en el artículo 500  de  la  Ley  906  de  2004,  dentro del cual en forma exclusiva la defensora del  solicitado  en  extradición  presentó  memorial  deprecando  la  práctica  de  pruebas.   

La  Sala,  mediante auto de 28 de febrero de  2007,  negó  por improcedente la solicitud probatoria elevada por la defensora,  al  tiempo  que  dispuso  correr  el  traslado  previsto  en  la misma norma del  estatuto  procesal  penal,  luego de lo cual se corrió el traslado dispuesto en  la providencia impugnada.   

Dentro  del término previsto para presentar  alegatos  de conclusión, tanto la Representante del Ministerio Público como el  requerido  en  extradición allegaron escritos con el fin de que sean tenidos en  cuenta por la Corte al proferir su concepto.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

1. Ministerio Público  

Con  ese  propósito  la Procuradora Segunda  Delegada   para  la  Casación  Penal,  hace  una  síntesis  de  la  actuación  cumplida,   de   los  hechos que motivan la solicitud de extradición,  del  marco  legal  que  rige  este trámite y de los aspectos que constituyen el  tema  del concepto que corresponde emitir a la Sala, para adentrarse luego en el  análisis de cada uno de tales aspectos.   

Indica  que los documentos traídos en apoyo  de  la  solicitud de extradición, que relaciona, fueron allegados recurriendo a  la  vía  diplomática  y  cumpliendo  las  exigencias  legales,  por lo que son  formalmente  válidos  y  satisfacen  el requisito establecido por el código de  procedimiento penal.   

Igual  acontece  con  la demostración de la  plena  identidad  del  requerido, habida cuenta que la información acerca de la  filiación   de  RICARDO  NIETO  CLAVIJO  contenida  en  la nota diplomática 2296 del 6 de septiembre de 2006  enviada  por  las  autoridades de los Estados Unidos, esto es que nació el 6 de  septiembre  de  1956 en Bucaramanga, Santander y que es titular de la cédula de  ciudadanía   N°   13.836.451,   ofrecen   certeza  que  la  persona  capturada  corresponde  al ciudadano colombiano reclamado, por cuanto con tales datos se ha  identificado  en la actuación procesal y en el memorial donde le confiere poder  para  representarlo  a  la  doctora  Lyda  Elisa Nieto  Méndez.   

En   punto   al   principio  de  la  doble  incriminación   precisa   que   las  conductas  endilgadas  al  requerido,  que  transcribe   en  su  integridad,  corresponden  de  acuerdo  a  la  normatividad  aplicable  allegada  por  los  Estados  Unidos,  a los delitos de concierto para  importar  a  ese  país  una  sustancia  controlada,  en  este caso cocaína, en  cantidad  igual  o  superior  a  cinco kilogramos, y concierto para transportar,  transmitir  y  transferir  instrumentos monetarios y fondos al mismo destino con  la  intención  de  promover  la  perpetración  de  las  anteriores actividades  ilegales,  comportamientos que igualmente se hallan sancionados en nuestro país  bajo  la  denominación  de  concierto  para  delinquir por el artículo 340 del  código  penal,  reformado  por el artículo 8 de la Ley 733 de 2002, preceptiva  que  impone  pena de prisión de 6 a 12 años a quienes se concierten con el fin  de  cometer delitos de tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  sicotrópicas  y  lavado  de activos, entre otras actuaciones. Consecuentemente,  respecto  de  los  dos cargos se cumple con el principio de doble incriminación  además del atinente al mínimo de pena exigido.   

Por  otra  parte,  la  acusación  06-20344  CR-HUCK  cuya  copia  certificada  se  aportó  por  vía  diplomática,  guarda  correspondencia  con  la resolución acusatoria prevista en el artículo 398 del  código  de  procedimiento penal, habida cuenta que allí se precisan el lugar y  fecha  de  los  hechos,  nombres  de  las  personas  a  quienes se atribuyen, su  identidad  y  la  calificación  jurídica de la conducta, además de las normas  vulneradas  elementos  propios  de una acusación como lo ha reconocido la Corte  en pronunciamiento cuyo aparte pertinente transcribe.   

Con  base  en  lo  anterior,  la Procuradora  Delegada  estima  que  resulta  viable  conceder  la extradición de  RICARDO  NIETO  CLAVIJO  al  encontrarse  reunidas  las exigencias legales establecidas, versar la acusación sobre hechos  no   constitutivos   de  delitos  políticos,  consistentes  en  concierto  para  distribuir  e  importar cocaína desde Colombia a los Estados Unidos y acaecidos  con   posterioridad  a  la  vigencia  del  Acto  Legislativo  N°  01  de  1997.   

          Por  último advierte que de emitir la Corte concepto favorable a la  extradición  y  de  concederla  el Gobierno nacional, se requiera a los Estados  Unidos  de  América  a que se comprometa a que el requerido no será sometido a  juicio  por  delitos  diversos  de  los  que  motivaron  la  petición, a tratos  crueles,   inhumanos   o  degradantes,  ni  a  la  pena  de  muerte.           

2. El requerido en extradición  

          RICARDO  NIETO CLAVIJO allegó dos escritos  con el anunciado propósito.   

          En  el  primero de ellos se limita a exponer que el ilícito del que  lo  sindica  la  Corte  del  Distrito  Sur  de  la Florida, esto es “TENTATIVA  o  CONSPIRACION  de concierto para importar (5) o más  kilogramos  de  una  sustancia  controlada  (cocaína)  a  los  Estados Unidos y  Concierto  para  transferir  dinero  a  los  Estados  Unidos  para  promover  la  realización  de  una  actividad ilegal” (sic), no se  encuentra tipificado como delito en el código penal colombiano.   

          En  apoyo  de  su aserto transcribe diversas normas del ordenamiento  penal   atinentes   a   la  tipicidad,  la  estructura  del  hecho  punible,  la  extradición  y  los  comportamientos  descritos  en el capítulo II del título  XIII   bajo   la   denominación   de   tráfico   de  estupefacientes  y  otras  infracciones,  para destacar  que  ninguno de ellos corresponde al aludido delito en la modalidad de tentativa  o  conspiración.  Relaciona de igual modo las preceptivas de la ley 906 de 2004  relativas  a  los  principios  moduladores  de  la  actividad  procesal  y  a la  extradición,  a  cuyo  amparo  concluye  que  en  este  caso  debe  negarse  su  extradición.    

          El   segundo   de   los   libelos   se   centra   en  desvirtuar  la  acusación   que  le  hace  la  autoridad  judicial  de los Estados Unidos.   

         Con      tal      fin      señala      que      la     “transcripción  captada  en  el idioma extranjero” (sic)  no  puede  tenerse como prueba de acuerdo con la legislación  patria,  dado  que  se  ignora  si  quien  hizo  la  traducción era una persona  especializada  e  idónea  o  si  fue  efectuada por el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  o  por  un  intérprete  oficial o por funcionarios de la DEA, caso  último  en el que supone que éstos “acomodaron todo  el  texto  de  las llamadas” (sic), circunstancia que  obliga  a  que  “todas  las  grabaciones allegadas a  éste  proceso”  deban  desecharse como elementos de  convicción  habida cuenta que su contenido en idioma extranjero no se acomoda a  la  “traducción en el idioma español”  (sic).  Explica  que  algunas  de  dichas llamadas, cuyos números  relaciona,    “no    son   aptas   como   material  probatorio”  según  informó el perito designado en  dictamen  que  anexa,  cumplido  en  el  proceso N° 70.736 que se le siguió en  nuestro país.   

         Se  refiere de igual forma a las declaraciones juradas que rindieron  los   funcionarios   de   los   Estados   Unidos   B.  Warner   y  Joseph  A.  Cooley  en torno a algunos de los hechos que motivan la  solicitud  de extradición, para justificar la participación que se le atribuye  en  ellos.  Concluye  señalando  que tales conductas, que cita relacionándolas  con  determinadas conversaciones telefónicas, ya fueron investigadas y juzgadas  por  la  justicia  colombiana como se extrae de la copia de la sentencia emitida  en  su  contra  por  el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado, razón  por  la  cual  la  solicitud de su extradición vulnera el principio fundamental  del non bis in ídem.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         Aspectos Generales.   

Como  reiteradamente  lo  ha  precisado  la  jurisprudencia   de   la   Corte,  su  competencia  dentro  de  un  trámite  de  extradición  se circunscribe a la emisión del concepto sobre la procedencia de  entregar  o  no  a  la persona solicitada por otro país, luego de verificar las  exigencias  dispuestas  por  el  legislador (artículos 493, 495 y 502 de la Ley  906  de  204),  teniendo  en  cuenta  para  ello,  además  y primordialmente la  previsión  constitucional  contenida  en  el  inciso 2º del artículo 35 de la  Carta  Política  que  autoriza  la  extradición  de colombianos por nacimiento  cuando  son  reclamados  por  delitos  distintos  de  los conocidos como delitos  políticos,  que  hayan  sido  cometidos  en  el  exterior,  siempre  que  tales  comportamientos  también  estén  contemplados  como  conductas  punibles en la  legislación  penal  interna y que la comisión de los mismos sea posterior a la  fecha  de  promulgación  del  Acto Legislativo No. 1 de 1997, esto es, al 17 de  diciembre de tal anualidad.   

Dado que según lo expresó el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  dentro  de  este  diligenciamiento, no existe tratado de  extradición  vigente  entre  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de América, el  trámite  de  la  solicitud  de extradición y el concepto que como culminación  del  mismo  debe  emitirse,  se  surtirá  y  emitirá  de  conformidad  con las  exigencias     señaladas    en    el    Código    de    Procedimiento    Penal  Colombiano.   

Por tanto, en el momento actual corresponde  realizar  el análisis previo a la emisión del concepto, según lo precisado en  el  artículo  502  del  referido  ordenamiento,  sobre los siguientes puntuales  aspectos:   validez   formal  de  la  documentación  allegada  por  el  país  requirente;  demostración plena de la identidad de la  persona  solicitada;  concurrencia  del  principio  de  la doble incriminación,  según  el  cual  “el  hecho que motiva”    la    solicitud    también   debe   estar   “previsto    como  delito  en  Colombia  y  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años”;  y  acreditación  de  la  “equivalencia     de     la     providencia    proferida    en    el  extranjero”  con  la  acusación propia del sistema  procesal colombiano.   

         Pues   bien,  en  relación  con  cada  uno  de  tales  aspectos  se  tiene:   

         1.        Validez formal de la documentación.   

         Según  lo  establece  el artículo 495 del estatuto procesal penal,  la  solicitud  de extradición debe efectuarse por vía diplomática y de manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno,  adjuntando  copia  auténtica  del  fallo  o  de  la  acusación  proferida  en  el extranjero, con  indicación  de  los  actos  que  determinan la petición, así como del lugar y  fecha  en  que  fueron ejecutados, los datos que permitan identificar plenamente  al  reclamado  y  copia  auténtica  de  las disposiciones penales aplicables al  caso;  documentos  que  deben  ser  expedidos  en  la  forma  establecida por la  legislación  del  país  reclamante  y  traducida  al  castellano,  si fuere el  caso.   

A  su  vez, el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  Decreto  2282 de 1989, dispone en el  numeral  118  de  su  artículo 1º que los documentos públicos otorgados en un  país  extranjero  por  uno de sus funcionarios o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República  y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que se otorgaron de acuerdo con la ley del respectivo país.   

La  firma del cónsul o agente diplomático  se  abonará  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia y si se  trata  de  agente consular de un país amigo, se autenticará previamente por el  funcionario  competente  del  mismo  y  los  de éste por el Cónsul Colombiano,  disposición   aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto en el artículo 25 y el inciso último del artículo 497 del  estatuto procesal penal.   

         Los   mencionados   requisitos   legales,  sin  lugar  a  dudas,  se  encuentran   orientados   a  exigir  que  como  sustento  de  una  solicitud  de  extradición,  el  Estado  requirente  debe  remitir  en  todos  los casos y sin  excepción  alguna,  los soportes de la misma pero no de manera simple, sino con  el lleno de las referidas exigencias formales.   

         Advertido  lo  anterior,  se  observa que el Gobierno de los Estados  Unidos  de América solicita por vía diplomática la extradición del ciudadano  colombiano    RICARDO    NIETO   CLAVIJO  a  través de su Embajada en Colombia y que para tal efecto anexó  copia  de  la  resolución  de  acusación No. 06-20344 CR HUCK de 6 de junio de  2006,  dictada  por el Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito Sur de Florida, en la cual se relacionan las conductas objeto  de censura, así como los lugares y fechas de su ocurrencia.   

         También  allegó copia de la orden de arresto expedida en contra de  RICARDO NIETO CLAVIJO, por la  Corte  para  el Distrito Sur de Florida el 6 de junio de 2006, para que responda  por  los  cargos  que  el  Gran  Jurado  le  atribuyó en la acusación aludida.   

Fueron  aportadas las declaraciones juradas  de  Joseph  A. Cooley, Fiscal  Adjunto  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida, asignado a la  Unidad  de  Narcóticos  de  la Fiscalía de los Estados Unidos, a través de la  cual  realiza  una  presentación  de los procedimientos policiales y judiciales  efectuados,  así  como  del  compromiso de responsabilidad del solicitado, y de  Brian Warner, Agente Especial  de  la  Administración Antinarcóticos (DEA) de los Estados Unidos, responsable  de  las  averiguaciones  que  determinaron la acusación presentada por la Corte  para  el  Distrito  Sur  de  Florida  contra el requerido en extradición, quien  además  de  confirmar  los  pormenores  de los cargos, especificó los datos de  identidad   del   acusado   y   las   disposiciones   normativas  aplicables  al  caso.   

         

Los   referidos   documentos   obran   en  traducción  al  castellano certificada y autenticada conforme a la legislación  propia  del  Estado  requirente,  cuentan  con la certificación de autenticidad  expedida  por Jason E. Carter,  Director  Asociado  de  la Oficina de Asuntos Internacionales de la División de  lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  quien  es  reconocido  en  tal  condición  por el Procurador del mismo país, Alberto R. Gonzales.   

         Se  adujeron sendas certificaciones sobre la referida documentación  suscritas     por    Condoleezza    Rice,  Secretaria  de  Estado  de los Estados Unidos y     Sonya   N.   Johnson,   Auxiliar   de  Autenticaciones  del  Departamento de Estado, cuya firma fue autenticada ante la  Cónsul de Colombia en Washington D.C.   

         A  partir  entonces  de  tales  documentos,  es  claro que el primer  requisito  exigido  por  el  artículo  502  de  la Ley 906 de 2004 se encuentra  suficientemente acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado.   

         

La  anunciada  exigencia,  cuya evaluación  debe  efectuar  la  Sala  en  el  concepto  que  le corresponde emitir, apunta a  establecer   que  la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en  el  país  reclamante,  es  la  misma  sometida  al  trámite de extradición, sin que ello  implique  determinar  su  verdadera  identidad, pues para tenerlo por acreditado  suficiente  resulta  que  exista  plena  coincidencia  entre una y otra de tales  personas.   

Sobre  el  particular  se tiene que el Gran  Jurado  convocado  por  la  Corte  para  el  Distrito  Sur  de  Florida  acusa a  RICARDO     NIETO    CLAVIJO;     la   orden  de  arresto fue librada en contra del mismo y en la  Nota  Diplomática N° 2296 de 6 de septiembre de 2006, remitida tiempo antes de  que  se  produjera su captura, así como en la Nota Verbal número 2976 de 17 de  noviembre  la  misma  anualidad,  por  cuyo  medio  se formaliza la solicitud de  extradición,  se  indican  el  referido  nombre  y  apellido del reclamado y se  precisa  que  el  solicitado  “también conocido como  “el  Richard”  es  ciudadano de Colombia, nacido el 6 de septiembre de 1956,  en    Bucaramanga,    portador   de   la   cédula   de   ciudadanía   N°  13.836.451”.   

La  persona  detenida  a  órdenes  de  la  Fiscalía  General  del la Nación, a quien se notificó la orden de captura con  fines  de  extradición  expedida  por  el  Fiscal  General  de  la  Nación  se  identificó  como  RICARDO  NIETO  CLAVIJO  con  cédula  de  ciudadanía  número  13.  836.451  y así se ha  notificado  de diversas decisiones adoptadas en el marco de este trámite, en el  que  además otorgó a su defensora poder para representarlo, en escrito signado  con tal nombre e identificación.   

De lo expuesto puede concluirse que en punto  de  la  plena  identidad  del ciudadano colombiano solicitado en extradición no  existe  dubitación  alguna,  en  tanto  que  con  los  mismos datos con que fue  solicitado  se  ha  identificado  y  firmado en repetidas oportunidades, sin que  tampoco   haya   elevado   ningún   cuestionamiento   sobre   este   particular  aspecto.   

         De  conformidad  con  lo  anterior,  estima  la  Sala  satisfecha la  exigencia     legal    de    la    plena    identidad    del    solicitado    en  extradición.   

         

3.               Principio     de     la     doble  incriminación.   

         En  el  análisis  de la operatividad de este principio debe la Sala  establecer  si  los comportamientos delictivos que se imputan al requerido en el  país  solicitante tienen en Colombia la misma naturaleza, esto es, que también  sean  considerados  como  conductas  ilícitas  y que, además, tengan señalada  como   sanción   una   pena   mínima   no  inferior  a  cuatro  (4)  años  de  prisión.   

         Dado  que se trata de un mecanismo de cooperación internacional, el  mencionado  cotejo  debe adelantarse con base en los preceptos internos vigentes  para  el  momento  en  que  se  rinda  el  concepto,  motivo por el cual resulta  improcedente  la  aplicación  del  principio  de favorabilidad con ocasión del  tránsito  legislativo,  en  cuanto  los  preceptos  del  país requerido no son  objeto    de   aplicación   por   parte   del   Estado   reclamante1.   

RICARDO  NIETO  CLAVIJO   es  solicitado  para  dar respuesta a la resolución de acusación  No.  06  – 20344 CR – HUCK  dictada  por  el  Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur  de  Florida  el 6 de junio de 2006, en la que se le atribuyen  conforme  la  Nota Verbal 2976 de 17 de noviembre 2006, cargos de concierto para  cometer  delitos  federales de narcotráfico y lavado de dinero señalados en la  acusación   en   los  términos  que  se  dejaron  transcritos  al  inicio  del  concepto.   

Las  normas  que  consideran  violadas  las  autoridades  de ese país, de acuerdo con los cargos uno y dos formulados por la  Corte  para  el  Distrito  Sur  de Florida corresponden al Título 21, Secciones  952,  960(b)(1)(B)  y  963  y Capítulo 18, Sección 1956(a)(2)(A) y 1956(h) del  Código de los Estados Unidos.   

         

Disposiciones legales que de acuerdo con los  documentos allegados, tienen el siguiente contenido:   

         

“Título 21, Sección 952  

          Importación de sustancias controladas   

(a)Sustancias controladas en las categorías  I   o   II   y   drogas   y   narcóticos   en   la  categoría  III,  IV  o  V;  excepciones   

Se  deberá  considerar  ilegal importar al  territorio  de  la  Aduana de los Estados unidos desde cualquier lugar fuera del  mismo  (pero  dentro  de  los  Estados  Unidos), o importar a los Estados Unidos  desde  cualquier  lugar  fuera  del mismo, cualquier sustancia controlada de las  categorías  I y II del subcapítulo I del presente capítulo, o cualquier droga  o  narcótico  en  la  categoría  III,  IV  i V del subcapítulo I del presente  capítulo…   

Título 21, Sección 960  

         Actos Prohibidos   

                       (a)Actos  Ilegales   

Cualquier  persona que- (1) en violación a  la   Sección   952,   953,   o  957  del  presente  capítulo,  a  sabiendas  o  intencionalmente,  importe o exporte una sustancia controlada, (2) en violación  de  la  Sección  955  del  presente  capítulo,  a sabiendas o intencionalmente  traiga  o  posea  a  bordo de una embarcación, avión o vehículo una sustancia  controlada,  o   (3)  en  violación  de  la  Sección 959 de este título,  fabrique,  posea  con  la  intención  de  distribuir  una sustancia controlada,  deberá   ser  castigada  como  se  estipula  en  la  subsección  (b)  de  esta  sección.   

                    

(b)  Las  penas.  (1)  En  el  caso  de una  violación  a  la  subsección  (a)  de  esta  sección,  que  comprenda…(B) 5  Kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenga  una  cantidad  perceptible  de:  …  (ii)  cocaína,  sus  sales,  sus  isómeros  ópticos  y  geométricos, y las sales o isómeros;   

***  la  persona  que cometa tal violación  será  sentenciada a un período de encarcelamiento no menor de 10 años  y  no  mayor que la cadena perpetua ***, con una multa que no deberá exceder de lo  autorizado  de conformidad a las disposiciones del capítulo 18 o US $ 4,000.000  si el reo es individuo***, o con ambas penas.   

         Título 21, Sección 963   

         Intento y Concierto   

Cualquier  persona  que  intente  cometer o  confabule  para  cometer  cualquier delito definido en este subcapítulo estará  sujeto  a  las  mismas  penas  definidas  para  este  mismo  delito,  siendo  la  perpetración del delito el objeto del intento o concierto.   

Título 18, Sección 1956  

Lavado de Instrumentos Monetarios  

         (a)(2)  Cualquier  persona que transporte, transmita o transfiera, o  intente  transportar,  transmitir  o transferir instrumentos monetarios o fondos  de  un  lugar de los Estados Unidos a otro lugar fuera de los Estados Unidos o a  un  lugar  en los Estados Unidos de o a través de un lugar fuera de los Estados  Unidos   

       

         (A)  con la intención de promover la perpetración de una actividad  ilegal específica;   

         (h)  Cualquier  persona  que concierte para cometer cualquier delito  definido  en  la  presente  sección  o en la sección 1957 estará sujeta a las  mismas  penas  establecidas  para el delito cuya perpetración era el objeto del  concierto”.   

Las  anteriores conductas por las cuales se  acusó   a   RICARDO   NIETO   CLAVIJO   se  encuentran  tipificadas  en  el  Código Penal Colombiano, de la  siguiente manera:   

Artículo  340  de  la  Ley  599  de  2000,  modificado  por  los  artículos  8° de la Ley 733 de 2002, 14 de la Ley 890 de  2004 y 19 de la Ley 1121 de 2006:   

“Concierto  para delinquir. Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de  cuatro  (4)  a  nueve (9)  años.   

Cuando el concierto  sea  para  cometer  delitos de… tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias  sicotrópicas  (…)  la  pena  será  de  prisión  de  ocho  (8) a  dieciocho  (18)  años  y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil  (30.000)       salarios       mínimos       legales       mensuales”.   

Artículo   376   de   la   Ley   599  de  2000,  modificado  por  el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso de autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título droga que produzca dependencia incurrirá en prisión de ocho  (8)  a  veinte  (20)  años  y  multa  de  mil  (1.000) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales mensuales”.   

Así  las  cosas,  al  cotejar  las  normas  invocadas  por  Estados  Unidos  como  país  requirente  con  las disposiciones  internas  de Colombia, fácilmente se advierte que la conducta de Concierto para  delinquir,  agravada  por  la  naturaleza  de  los  actos,  en este caso delitos  relacionados  con  el  narcotráfico,  al  igual que el Tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes,  se  encuentran  penalizadas  tanto allí como acá.   

Adicional a lo anterior, se observa que los  comportamientos  por  los  cuales  fue  acusado RICARDO  NIETO  CLAVIJO  por parte del Gran Jurado ante la Corte  del  Distrito  Sur  de  Florida,  se  encuentran  sancionados en la legislación  punitiva  de  Colombia  con  pena privativa de la libertad superior a cuatro (4)  años.   

En  suma,  estima  la Sala que se encuentra  satisfecha  la  exigencia  de  la  doble  incriminación,  dado que, además, la  mencionada    conducta    no    corresponde    a   delitos   políticos   o   de  opinión.   

En  cuanto  se  refiere a que la acusación  también  incluyen  sanciones  de  decomiso de conformidad con las disposiciones  legales  del  país requirente, las cuales buscan concretar esa medida sobre los  bienes  adquiridos  con ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los  anteriores  delitos  y  si  dichos  bienes no estuvieren disponibles sobre otros  bienes  del  acusado,  preciso  es  señalar  que  dicha  mención  no puede ser  entendida en estricto sentido como un cargo.   

En  efecto,  como  ya ha tenido ocasión de  expresarlo  esta  Corporación en situación similar2,  el  señalamiento de la pena  de  decomiso  no  comporta  imputación  alguna, sino a lo sumo el anuncio de la  consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en los delitos por cuya comisión se acusa  al  requerido, tema ajeno a la solicitud de extradición y que, por tanto, no se  encuentra  comprendido  dentro  de  la  temática  de  la  cual debe ocuparse el  concepto que corresponde emitir a la Sala.   

4.           Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.   

Al  respecto, compete a la Sala señalar en  el  concepto  si  el  acto  judicial  por  cuyo  medio  se acusa al reclamado en  extradición  en  el  Estado  requirente  es  equivalente  a  la  resolución de  acusación propia del sistema procesal colombiano.   

Según  se ha señalado en forma reiterada,  no  se  trata  de  una  identidad  entre  ambas  decisiones  judiciales, pues lo  importante  es  establecer  que  con  ellas  se  abre el paso al juicio donde se  debatirá  la  acusación,  que en tal pieza procesal aparezca un relato sucinto  del  comportamiento  imputado  con  especificación  de  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  y  su  calificación  jurídica, con el correspondiente  señalamiento de los preceptos aplicables.   

Como  sin  dificultad  puede observarse, es  evidente  que  la  acusación  N°  06 –  20344  CR  –  HUCL dictada contra RICARDO  NIETO  CLAVIJO  por  el  Gran Jurado convocado, por la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida al igual  que  ocurre  con  la  demanda  acusatoria en el ordenamiento interno colombiano,  marca  el  comienzo  del  juicio,  en el cual el acusado tiene la oportunidad de  controvertir las pruebas y los cargos por los cuales se le acusa.   

Además,   según   la   documentación  debidamente  aportada  por  vía  diplomática,  autenticada  y  traducida,  las  acusaciones  señalan  los  cargos  imputados  y  las  disposiciones  del  país  requirente  que  se  estimaron  violadas;  también  aparecen  relacionados  los  lugares  de ocurrencia de los comportamientos (importar  a  los  Estados  Unidos desde un lugar fuera del mismo una sustancia controlada;  transportar,  transmitir  y  transferir  un  instrumento  monetario y fondos aun  lugar  en  los  Estados  Unidos  de y a través de un lugar fuera de los Estados  Unidos),     y     su     época     (Aproximadamente   desde   junio   de   2004,   y  continuando  hasta  aproximadamente  octubre  de 2005), así como el nombre  del   acusado,   RICARDO   NIETO  CLAVIJO  y  los  datos  que  permiten  su plena identificación.   

También  se  allegaron  las  declaraciones  juradas  de  Joseph  A.  Cooley,  Fiscal  adjunto  de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur de Florida, asignado a la Unidad de narcóticos de la Fiscalía de  ese   país   y   de   Brian   Warner,   Agente   Especial   de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA),  declaraciones   que   apoyan   la   actuación   y  señalan  el  compromiso  de  responsabilidad  del  requerido,  luego  es  evidente  la  equivalencia entre la  acusación  emitida  por  el  Gran  Jurado  ante  la  Corte  del Distrito Sur de  Florida,  y  la  establecida  en  nuestro  sistema;  obviamente, se trata de una  equivalencia material y no de identidad de formas.   

         Por   tanto,   estima  la  Sala  que  esta  exigencia  se  encuentra  acreditada,  pues las acusaciones del Gran Jurado que acompañan la petición de  extradición,  son equivalentes a la acusación de que tratan los artículos 336  y 337 de la Ley 906 de 2004.   

Respuesta    a    los    alegatos   del  requerido   

Son dos aspectos a los que éste se refiere  de manera precisa en sendos memoriales allegados a la actuación.   

En  relación  con  el  primero de ellos es  preciso  indicar  que  no  le  asiste  razón cuando manifiesta que la Sala debe  conceptuar   desfavorablemente  a  la  solicitud  de  extradición,  por  cuanto  “este    delito   de    tentativa’         o         ‘conspiración’  no  se  encuentra  tipificado  en el  código penal colombiano como delito”.   

Impera   reiterar   que  en  punto  a  la  determinación  de  la  doble  incriminación,  la  Corporación ha señalado de  manera  constante y pacífica que “…Para determinar  la  concurrencia  de  este  presupuesto  es  necesario  que  la Corte coteje las  conductas   atribuidas   como   delictivas  en  el  país  requirente,  con  las  descripciones  contenidas  en  los  diversos  tipos  penales  del Estatuto Penal  Sustantivo  nuestro,  con  el  objeto  de  establecer si se subsume en alguna de  ellas  y  además  verificar  que  la pena prevista no sea inferior a 4 años de  prisión.  Confrontación que por supuesto no comporta  la  igualdad  de  elementos y nombre jurídico sino su equiparación,  atendiendo a la diversidad de legislaciones penales existentes en  el  mundo”  3(negrilla fuera del texto).   

         Se  sigue  entonces  que  aun cuando la denominación jurídica dada  por  la  legislación  de  los  Estados  Unidos  a  las  conductas  atribuidas a  RICARDO  NIETO  CLAVIJO  es  diferente  a  la  que  reciben en la legislación patria, es lo cierto que ellas  encuentran cabida en precisos tipos penales que ésta consagra.   

         Es  así  como  el  comportamiento  consistente  en unirse, aliarse,  confabularse,  acordar  entre  sí  y  con  otras personas, a sabiendas y con la  intención  específica  de concretar un propósito ilegal a que se refieren los  cargos   uno   y   dos   de   la   acusación   N°   06-20344  CR  –  HUCK  que  sirve  de  fundamento  al  requerimiento     de     extradición    de    NIETO  CLAVIJO,  guarda precisa correspondencia con el delito  de  concierto para delinquir a que se refiere el artículo 340 del código penal  colombiano, que sanciona el concertarse para cometer delitos.   

         Lo  mismo  acontece con las conductas consistentes en importar a los  Estados   Unidos   una  sustancia  controlada,  en  este  caso  cocaína,  y  en  transportar,  transferir,  y  transmitir  instrumentos  monetarios o fondos para  promover  la  realización de actividades ilegales, concretamente el tráfico de  cocaína  que, como ya se dijo, se equiparan a las conductas que la legislación  nacional  penaliza en los artículos 376 y 323 con la denominación jurídica de  tráfico,    fabricación    o    porte   de   estupefacientes   y   lavado   de  activos.   

         

         Consecuentemente    el    argumento    expuesto   por   RICARDO  NIETO  CLAVIJO en pro del concepto  desfavorable a su extradición, carece de fundamento.   

         Igual  suerte  corre  el centrado en desvirtuar las imputaciones que  dan  origen  a  la  petición  de  extradición  que expone en el segundo de sus  libelos.   

         Sobre  el  particular  indispensable  resulta reiterar, como ha sido  criterio  de  la  Sala,  que  el  trámite  de  la extradición no responde a la  noción  de  un  proceso  judicial  en el cual se juzgue la conducta de aquél a  quien   se   reclama,  sino  que  constituye  una  herramienta  de  cooperación  internacional   en   cuyo  desarrollo,  la  competencia  que  corresponde  a  la  Corporación  está  circunscrita a la emisión del concepto a que se refiere el  artículo  502  en  torno  a los específicos temas señalados en esa preceptiva  legal.   

         

         Siendo  así, esta actuación no está llamada a servir de escenario  a  discusiones relacionadas con la real ocurrencia de los hechos que originan la  solicitud  de  extradición,  las circunstancias en que ellos habrían acaecido,  la  participación  o  no  del  requerido  y  el grado que ella tendría, habida  cuenta  que todos estos asuntos  deben confrontarse al interior del proceso  penal  que contra aquél se sigue en el Estado que reclama su presencia, ámbito  procesal  idóneo  para  ello,  a  diferencia  de  este trámite al que resultan  ajenos dada la competencia reglada de la Corte.   

En  lo  atinente  a  la  aplicación  del  principio   de   non   bis   in   ídem  a  que  igualmente  alude  NIETO     CLAVIJO    se    indica    que  suficientemente  se tiene decantado por vía jurisprudencial que la ponderación  de  tal  circunstancia  compete  únicamente  al Gobierno Nacional al momento de  decidir   si   concede   o   no   la   extradición4,  además  de resultar un tema  ajeno  a  los  aspectos  sobre  los  que  corresponde  a la Corte ocuparse en el  concepto  que  debe  emitir,  como  ya  se  dijo,  restringida  a  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos previstos en los artículos 493, 495 y 502 del  estatuto  procesal  penal  en  este  caso,  por  no existir, como lo señaló el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  en  su  oficio  OAJ.E.  2213  del  20 de  noviembre   de   2006,   “Convenio   aplicable   al  caso”.   

De conformidad con lo expuesto, coincidiendo  con  las  consideraciones  de  la Procuradora Segunda Delegada para la Casación  Penal,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL emite CONCEPTO  FAVORABLE  a  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano RICARDO  NIETO  CLAVIJO,  formulada por el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América a través de su Embajada en Bogotá  para  que  responda por los cargos uno y dos consignados en la acusación No. 06  –   20344  –  CR – HUCK dictada por el Gran Jurado  ante  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida,  de fecha 6 de junio de 2006.   

Ahora   bien,   corresponde  al  Gobierno  Nacional,  como  lo acota el colaborador del Ministerio Público, condicionar la  entrega  a  que  el  extraditado  no  vaya  a ser condenado a pena de muerte, ni  juzgado  por  hechos  diversos a los que motivaron la solicitud de extradición,  ni   por  sucesos  anteriores  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni  sometido  a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a  la  sanción de destierro, cadena perpetua o confiscación,  conforme   lo   establecen   los   artículos   11,   12   y   34  de  la  Carta  Política.   

Adicional  a  lo  anterior,  corresponde al  Gobierno  Nacional  exigir  al  país  reclamante  que  en  caso  de un fallo de  condena,  tenga  en  cuenta el tiempo que RICARDO NIETO  CLAVIJO  ha  permanecido  privado  de  su libertad con  ocasión de este trámite.   

La  Sala  ha de indicar que en virtud de lo  dispuesto  por  el  numeral 2º del artículo 189 de la Constitución Política,  le  compete  al  Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente como supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

Comuníquese por Secretaría de la Sala esta  determinación  al  requerido NIETO CLAVIJO,  a  su  defensora,  a  la  Procuradora  Segunda  Delegada  para la  Casación  Penal  y  al  Fiscal  General  de  la Nación para lo de su cargo con  relación al detenido preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                        ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Aclaración de voto  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                              JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                               JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes5 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”6   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce7,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Cfr.  Concepto del 22 de julio de 2004. Rad. 22206, entre otros.   

2  Concepto del 8 de junio de 2005. Rad. 23293.   

3  Concepto   de   8   de  enero  de  2002.  Rad.  18392   

4 Ver,  entre  otros  Rad. 23180 del 11 de mayo de 2005; Rad. 22084 del 1° de diciembre  de  2004; Rad. 22072, del 1° de septiembre de 2004.; Rad. 21880 y 21989, del 14  y  28  de  julio de 2004, respectivamente y Rad. 19963, del 21 de enero de 2003.   

5 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

6  Sentencia C-1106/00.   

7 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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