26531(24-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26531  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  205   

Bogotá,   D.   C.,    veinticuatro (24) de octubre de dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  el   recurso    de   casación  interpuesto  por  el  defensor  de  WILSON  SIATAMA  IBÁÑEZ contra el fallo  proferido,  el  16 de agosto de 2006, por el Tribunal Superior de Bogotá que al  confirmar  la  decisión emitida por el Juzgado Treinta y Dos Penal del Circuito  con  funciones de conocimiento de la misma ciudad, fechada el 27 de junio de ese  año,  lo   condenó  a  la  pena  principal de 48 meses de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de la anterior, como autor del  delito de  tráfico de moneda falsificada.   

  H   E   C   H   O  S   

El juzgador de segunda instancia los narró  adecuadamente, así:   

“WILSON SIATAMA  IBÁÑEZ fue capturado el 2 de marzo de dos mil seis,  a  la  una  (1:00) de la mañana, aproximadamente, frente a la bodega número 29  de  Corabastos  (Bogotá),  por  miembros de la Policía Nacional, porque al ser  sometido  a  una  requisa  se  le  hallaron  nueve (9) billetes de cincuenta mil  ($50.000)  pesos  y  tres  (3)  billetes  de  veinte  mil ($20.000) pesos, todos  falsos”.   

ACTUACIÓN     PROCESAL   

1.    Por  razón   de   los   hechos   narrados,  en  audiencia  preliminar  que  se  realizó  el  2  de  marzo  de  2006  ante  el Juzgado  Treinta y Nueve Penal Municipal con función de Control de  Garantías  de  Bogotá,  la Fiscalía Ciento Veinticuatro Seccional de la misma  ciudad  imputó  a  Wilson  Siatama    Ibáñez   la  comisión,   en  calidad  de  autor,  del  delito  de  tráfico  de  moneda  falsificada,  de acuerdo con lo  previsto   en   el   artículo   274   del   Código  Penal.   Así   mismo,  el     Juzgado    le    impuso   medida   de   aseguramiento   no  privativa  de  la  libertad  consistente  en  la obligación de  observar  buena  conducta,  presentarse  ante  ese estrado judicial cuando se le  requiera,   no   salir   del   país   ni   cambiar  de  residencia  sin  previo  aviso.   

El 10 de marzo de 2006, la fiscalía radicó  el  escrito de acusación en el cual imputó a Siatama  Ibáñez  la  comisión del  citado  delito.  El  Juzgado Treinta y Dos Penal del Circuito de Conocimiento de  Bogotá  llevó  a  cabo  audiencia de formulación de acusación el 17 de abril  siguiente,   el  10  de  mayo  del  mismo  año  la  audiencia  preparatoria  y,  finalmente,  el  juicio oral el 12 de junio de la referida anualidad, terminando  la actuación con la lectura del fallo.   

2.   El  mencionado  Juzgado, mediante  sentencia  del  27 de junio de 2006, condenó a Wilson  Siatama  Ibáñez a la pena  principal  de  48  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa  de  la  libertad,  como  autor  del  delito  de  tráfico  de  moneda  falsificada,  decisión  que al ser apelada por la defensa fue confirmada por el  Tribunal Superior de Bogotá el 16 de agosto de 2006.   

3.  El  defensor  del  procesado  interpuso  oportunamente el recurso extraordinario de casación.   

  LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El   defensor  del  procesado     Siatama     Ibáñez,  luego  de afirmar que el legislador no contempló como delito el  “porte      de     moneda     falsa”,  al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  acusa al  Tribunal   de   haber   violado,  de  manera  directa,  la  ley  sustancial  por  interpretación errónea.   

A  continuación  concluye su escrito de la  siguiente manera:   

“La  sustentación  de  la  causal,  dado  que se centra en aspectos hermenéuticos o  planteamientos  para  establecer  su  recto sentido de carácter constitucional,  legal   y   político-criminal,   la   haré   en  la  respectiva  audiencia  de  sustentación  de  que  habla  el  artículo  184  del  Código de Procedimiento  Penal”.   

LA     AUDIENCIA     DE   SUSTENTACIÓN   

El defensor del procesado  

Anota que el artículo 274 del Código Penal  contempla  la  conducta  punible de tráfico de moneda falsificada. Sin embargo,  dice  que si se observan los verbos rectores de dicho comportamiento ilícito se  advertirá  que  no  contiene  el  portar,  situación  distinta  con  el delito  contemplado  en el artículo 275, en la medida en que allí sí se hace mención  a   la  acción  comportamental  de  “tener  en  su  poder”.   

Así,  estima  que  la  conducta  punible  atribuida  a  su representado resulta atípica, en tanto que si se pensara en lo  contrario   se   estaría   afectando   el   principio   de   legalidad  de  los  delitos.   

Argumenta  que  la  labor  del  juzgador es  interpretar  las  normas  dentro  de  dicho principio. Además, recuerda que los  medios  de  prueba  informan  que  la  conducta  punible era la de portar moneda  tildada de falsa.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia impugnada y, en su lugar, absolver a su defendido por el cargo por  el cual fue condenado.   

El Fiscal Delegado ante la Corte      

Considera que la demanda debió desestimarse  por  cuanto  que  no  reúne  los  presupuestos  formales para su admisibilidad.   

Tampoco comparte que el libelo hubiese sido  admitido  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  en  la medida en que la  audiencia  de sustentación no puede constituirse en el escenario para presentar  argumentos que no tienen sustento en el escrito de demanda.   

Agrega que la audiencia de sustentación no  resulta  posible  si  la demanda no reúne los requisitos legales, motivo por el  cual, solicita a la Corte desestimar el recurso.   

El    Procurador    Delegado ante la Corte   

Contrario a lo expuesto por el representante  del  Fiscal General, considera que la demanda sí reúne los prepuestos formales  para que se lleve a cabo la audiencia de sustentación.   

Frente  al  fondo del asunto, estima que el  reparo  se  formula  con  el fin de verificar si el delito de tráfico de moneda  falsa lo es por el sólo hecho que el sujeto porte los billetes.   

Anota  que  el  proceso no evidencia que el  acusado  hubiese  recibido el dinero de una tercera persona y menos que obró en  convenio  con  el  falsificador  o  con  la  banda  dedicada a la distribución.   

Manifiesta   que   el  planteamiento  del  casacionista conduce a dos hipótesis, a saber:   

1) Que se le reste toda importancia y se le  considere  irrelevante  en  el  sentido  de  que el delito imputado presupone la  tenencia  de moneda falsificada, dado que la posesión en un momento determinado  es ineludible de quien la recibe o adquiere de algún modo, y   

2)  En  el  evento  que se entienda que las  conductas  de  recibir o adquirir son diversas al porte, y ante la imposibilidad  de  variación  de  la  imputación fáctica en el juicio oral, se debe concluir  que  el cargo contra el acusado no se formuló adecuadamente, en tanto que se le  atribuyó  el verbo rector portar, razón por la cual se debería concluir en la  absolución del acusado.   

Sin embargo, asevera que acoge la primera de  la hipótesis planteada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   El  defensor  de  Wilson  Siatama  Ibáñez,  con  base  en  la  causal  primera de casación, acusa al Tribunal de  haber  vulnerado, de manera  directa, la ley sustancial  por  interpretación  errónea del artículo 274 del Código Penal, en la medida  en  que  la  conducta  punible  de tráfico de moneda falsificada no contiene el  verbo   rector   portar,  acción  comportamental  por  la  cual  fue  condenado  aquél.   

2.  Como lo destaca el Procurador Delegado,  el  cargo  presentado  por  el  casacionista contiene los datos suficientes para  concluir  en  qué consistió el motivo de inconformidad elevado contra el fallo  de  segunda  instancia, en tanto que señaló la causal de casación, indicó la  manera  como  ocurrió  la  infracción  de  la ley sustancial y su discrepancia  argumental con el fallo recurrido.   

3.  Ahora  bien,  como  se  advierte,  la  inconformidad  contra el fallo está fincada en la aplicación del artículo 274  de   la   Ley   599   de   2000,   en   la   medida   en   que,   a  juicio  del  casacionista,  dicha norma  no  contiene  el  verbo  rector portar,  y, no obstante, se dictó fallo de  condena en contra del acusado.   

Ahora bien, en la audiencia de formulación  de  la  acusación,  de  acuerdo  con el escrito y los registros que obran en el  trámite, se advierte que a  Siatama  Ibáñez  le  fue atribuido el hecho, según el cual, al efectuarle una  requisa  por  parte  de  los  miembros  de  la Policía Nacional, se le hallaron  “en su poder nueve (9) billetes de $50.000 (los que  retiró  el imputado de su bolsillo derecho) y tres (3) billetes de $20.000 (los  que  retiró  el imputado de su bolsillo izquierdo) billetes que por su colorido  y  tipo  de  papel  se  evidenciaba  que  eran falsos; que el indagarle sobre su  procedencia,   el  imputado  aprovechó  para  romper  cuatro  (4)  billetes  de  $50.000”.   

De   ahí   que   las   alegaciones   de  la  defensa técnica a lo largo del juicio oral tengan el  correspondiente  soporte  jurídico, dentro del entendido que si el verbo rector  atribuido  a  su  representado era el de portar, deviene en atípica la conducta  desplegada  por Siatama Ibáñez, habida cuenta que dicha acción comportamental  no  la  contiene el tipo penal de tráfico de moneda falsificada, al tenor de lo  reglado en el artículo 274 de la Ley 599 de 2000.   

Por  manera  que  no  resultan atinadas las  consideraciones  del  juzgador con el fin de dar respuesta a la inconformidad de  la  defensa  contra  la  sentencia  de  primera instancia, según las cuales, el  acusado    recibió   de   un   “un   tercero   no  identificado”  la moneda falsa con el propósito de  ponerla  en circulación, cuando tal hecho no aconteció, tal como ha quedado en  precedencia anotado.   

Dicho  de otra forma, los juzgadores con el  ánimo   de   predicar   la   tipicidad   del  comportamiento  anotaron  que  lo  “más  seguro” era que  el  acusado  había recibido el dinero con el ánimo de introducirlo al tráfico  comercial,  argumento  que  no  guarda correspondencia con los hechos declarados  como  probados,  habida  cuenta  que de la actividad probatoria desplegada en el  juicio no se advierte tal afirmación.   

Ahora  bien,  en  cuanto  a  la aplicación  indebida  de  la ley que es en últimas lo que está reclamando el casacionista,  la  Sala  advierte  que  el  artículo  274  de la Ley 599 de 2000, contempla la  conducta  punible de tráfico de moneda falsificada, precepto que sólo contiene  como  verbos rectores los siguientes: “introduzca al  país”,   “saque  de  él”,                “adquiera”,       “reciba”      y     “haga      circular     moneda     nacional     o    extranjera  falsa”.   

Así,  resulta  fácil  concluir  que  la  conducta   punible   atribuida   al   acusado   y   respecto  del  verbo  rector  “portar” no fue elevado  por el legislador como delictual.   

En  efecto,  realizada  una interpretación  sistemática  del  Capítulo  referente   a “LA  FALSIFICACIÓN  DE  MONEDA”,  Capítulo Primero del  Título   IX   de   los   “DELITOS  CONTRA  LA  FE  PÚBLICA”,  se avizora que allí el legislador  elevó  como conducta punible seis (6) comportamientos, entre los cuales están,  “falsificación    de    moneda    nacional    o  extranjera”,  “tráfico  de   moneda   falsificada,   tráfico,  elaboración  y  tenencia  de  elementos  destinados   a   la   falsificación   de  moneda”,  “emisiones   ilegales,   circulación   ilegal  de  monedas”  y  “valores  equiparados        a       moneda”.   

En esas condiciones, si se revisa los tipos  penales  de  “tráfico  de  moneda falsificada” y  “tráfico,   elaboración   y   tenencia   de   elementos   destinados   a  la  falsificación  de  moneda”,  en lo referente a los  verbos    rectores,   se  advertirá,  sin temor a equívocos, que respecto del primero el legislador, por  razones    de    política   criminal,   excluyó   el   verbo   “portar”  como   acción   comportamental   constitutiva   de  infracción  a  la  ley,  evento que no ocurrió con el segundo, en la medida en  que  el  artículo  275 de la citada Ley 599 de 2000,modificado por el artículo  14 de la Ley 890 de 2004, textualmente consagra:   

“Tráfico,  elaboración   y  tenencia  de  elementos  destinados  a  la  falsificación  de  moneda.   El   que  adquiera,  elabore,  suministre,  tenga  en poder, introduzca  al  país  o  saque  de  él, elementos destinados a la falsificación de moneda  nacional  o  extranjera,  incurrirá en prisión de cuarenta y ocho (48) meses a  ciento cuarenta y cuatro (144) meses.   

Por  su parte, como se anotó, el artículo  274  de  la Ley 599 de 2000, modificado por el citado artículo 14 de la Ley 890  de  2004,  que  describe de manera abstracta el tipo penal de tráfico de moneda  falsificada por el cual fue condenado Siatama Ibáñez, estatuye:   

“Tráfico  de  moneda  falsificada.  El  que  introduzca  al país o  saque  de  él,  adquiera,  reciba  o haga circular moneda nacional o extranjera  falsa,  incurrirá en prisión de cuarenta y ocho (48) meses a ciento cuarenta y  cuatro (144) meses”.   

Por  manera  que  en  este  evento  resulta  diáfano  predicar  que el verbo rector “tenga en su  poder”  no  fue elevado como comportamiento punible  por  el  legislador  al  reglar el delito de tráfico de moneda falsificada como  sí   sucedió  con  el  de  tráfico,  elaboración  y  tenencia  de  elementos  destinados a la falsificación de moneda.   

En  tales  condiciones,  no  resulta viable  sostener,  como  lo  anota  el  Procurador  Delegado,  que  el  delito  imputado  presupone  la  tenencia de moneda falsificada, “dado  que  la posesión en un momento indeterminado es ineludible de quien la recibe o  la  adquiera”,  en  la  medida en que dicha postura  doctrinaria  vulnera el principio de tipicidad, según el cual, para predicar su  correspondiente   estructuración,   es   necesario,   de   una  parte,  que  el  comportamiento  se adecue a las exigencias materiales definidas en el respectivo  precepto  de la parte especial del estatuto penal (tipo objetivo), tales como el  sujeto   activo,   la  acción,  el  resultado,  la  causalidad,  los  medios  y  modalidades    de    la    acción    y,  de  otra,  que  cumpla  con la especie de conducta (dolo, culpa o  preterintención)  establecida  por  el  legislador en cada norma especial (tipo  subjetivo).   

Así,  en  lo  que respecta a los elementos  estructurantes  de  la  conducta  punible,  el  citado  principio  aunado  al de  legalidad  impone  que  la  descripción  del  comportamiento delictual no sólo  tiene  que  estar plenamente definido como delito, sino que, como lo ha dicho la  Corte,   también   “de  manera  expresa,  clara  e  inequívocamente,  le  impone  al  juez  la  labor  de verificar si una conducta  concreta  se  adecua  a  la  descripción  comportamental que en forma abstracta  define  la  ley. ‘Sólo de  esa   manera  el  principio  de  legalidad  cumple  verdaderamente  su  función  garantista  y  democrática, pues sólo así protege la libertad de las personas  y  asegura la igualdad ante el poder punitivo estatal. En efecto, únicamente si  las  descripciones  legales  son  taxativas,  pueden  las  personas  conocer con  exactitud  cuáles son los comportamientos prohibidos, y la labor de los jueces,  en  el proceso de adecuación típica, se limita a determinar si, conforme a los  hechos  probados en el proceso, el acusado cometió o no el hecho punible que se  le               imputa…”.1   

Como corolario de lo anterior, es bien claro  que  dentro  de  las  conductas  alternativas  por  medio de las cuales se puede  infringir  el  tipo  penal  de tráfico de moneda falsificada no se encuentra la  que     describe    la    acción    de    portar2,    modalidad    conductual  imputada  a  Siatama  Ibáñez,  razón  por  la cual, el comportamiento deviene  atípico.    

No  sobra  recordar  , como se anotó en el  fallo    de   casación   en   precedencia   citado   que   la   “técnica  legislativa  de  los denominados tipos alternativos surge  de  la fenomenología de ciertas conductas, porque si bien en la mayoría de los  hechos  delictivos  el  resultado  reprochado se produce de cualquier manera sin  importar  la  modalidad comportamental que se haya utilizado para obtenerlo, hay  otros  en  los que la afectación del bien jurídico tutelado se logra en virtud  de  la  realización  de diversos comportamientos que son excluyentes entre sí,  de  tal  manera  que  si no se busca una solución gramatical que lo comprenda a  todos   –mediante   la  diversidad   de   verbos   rectores   –la  ausencia  de  cualquiera de ellos constituye lo que los autores  han  denominado  un espacio de libertad, pues al no estar concretamente incluido  el  verbo rector que incluya esa determinada modalidad del obrar es claro que se  estará    en    presencia    de    una    conducta  atípica.   

“…  

“La creación de conductas alternativas en  un  mismo  tipo  penal es entonces una técnica legislativa que se requiere para  la  debida  y  completa protección de un bien jurídico tutelado, que puede ser  vulnerado  sucesiva  o  simultáneamente  por  plurales  comportamientos  que no  están  comprendidos  en  un  mismo  verbo  rector,  como si ocurre  con la  mayoría   de   hechos   delictivos…”.   

En  consecuencia, de acuerdo con los hechos  declarados  como  probados  en el fallo, se advierte que la conducta de tráfico  de  moneda  falsificada  no  era  la  llamada  a  gobernar el asunto, en la medida en que cuando se cumplió  la  incautación  de la moneda Siatama Ibáñez la llevaba consigo, descripción  comportamental  que no integra dicho tipo penal, motivo por el cual, su conducta  es atípica.   

En  esas  condiciones,  la  censura  está  llamada  a  prosperar y, por lo mismo, la Sala casará la sentencia y absolverá  a  Wilson  Siatama Ibáñez  del  cargo  atribuido  de  tráfico  de  moneda  falsificada  en la audiencia de  formulación de acusación.   

Como  quiera  que  el  acusado Wilson  Siatama  Ibáñez no se encuentra  privado  de  la  libertad,  la  Sala se abstendrá, por sustracción de materia,  pronunciarse al respecto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.  Casar la  sentencia  impugnada  por  prosperar  el único cargo  presentado     en    la    demanda.    En    consecuencia,    se    absuelve   a  Wilson  Siatama Ibáñez del  cargo  de  tráfico de moneda falsificada por el cual  fue  condenado,  de acuerdo  con lo expuesto en la parte motiva de esta sentencia.   

2.   Contra    esta   decisión   no   procede   recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia de casación del 21 de marzo de 2007. Rad. 25583.   

2  El  Diccionario  de  la  Lengua  Española de la Real Academia Española le asigna a  portar    el    significado    de    “Llevar    o  traer”.     

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