26532(07-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26532  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No. 14                                                                              Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D.  C., siete de febrero de dos mil  siete.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Estanislao      Wilmar     Cadena     Cuellar      contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior de Bogotá el  12  de junio de 2006, mediante la cual confirmó la proferida el 12 de enero del  mismo  año  por el Juzgado Noveno Penal del Circuito de la misma ciudad, que lo  condenó  a  310  meses  de  prisión  como  autor responsable de los delitos de  homicidio   agravado   y   porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.        

Hechos.  

Fueron denunciados por la señora María  Marleny  Arias  Aristizábal, quien  informó  que  el  8  de  julio  de 2004, alrededor de las 3:12 horas, llegó su  esposo    Edgar    Pineda   Martínez   a  su  residencia, ubicada en la carrera 11 No. 3-57 Sur de Bogotá,  en  el  vehículo  de  su  propiedad, acompañado aparentemente de un sujeto que  vestía  un  saco a rayas, quien fue la persona que timbró. Cuando se disponía  a  abrir  la  puerta  escuchó varios disparos seguidos, y al salir, después de  varios  minutos  porque  el candado de la puerta no abría, observó otro sujeto  dentro  del  vehículo  como  buscando  algo, quien al verla huyó. Su esposo se  hallaba  tirado  en  el piso gravemente herido. Lo auxiliaron y lo trasladaron a  un  centro  clínico,  donde  falleció.  Minutos  después  fue capturado en el  sector  Estanislao Wilmar Cadena Cuellar, quien fue vinculado al proceso mediante indagatoria.   

Actuación  procesal  relevante.   

1. El 4 de abril de 2005, la fiscalía acusó  a   Estanislao  Wilmar  Cadena  Cuellar  por  los  delitos  de  homicidio agravado y porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal.  Rituado  el  juicio,  el Juzgado Noveno Penal del  Circuito,  mediante  sentencia  de  12  de  enero de 2006, lo condenó a la pena  principal  de  310  meses  de  prisión,  como  autor responsable de los delitos  imputados   en   la   resolución   de   acusación1.   

2.  Apelado  este  fallo  por el defensor del  procesado,  para pedir su absolución, el Tribunal Superior de Bogotá, mediante  el  suyo  de  12 de junio de 2006, que ahora el mismo sujeto procesal recurre en  casación,   lo   confirmó  en  todas  sus  partes2.   

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación  del  artículo  207  del  Código  de Procedimiento Penal (ley 600 de  2000),  cuerpo  segundo,  el casacionista acusa la sentencia impugnada de violar  en  forma  indirecta  la  ley  sustancial, por errores en la apreciación de las  pruebas.   

En  el  desarrollo del cargo, se refiere a la  declaración  del  señor  Esteban  Hernández  Díaz,  para sostener que este testigo es enfático en afirmar  que  él  se encontró al homicida portando un arma de fuego, al norte del lugar  donde   sucedieron   los   hechos,   “presentándose  un  error  de  hecho  de  apreciación  en  esta  prueba por parte del Tribunal como del Juez Noveno Penal  del    Circuito,    al    adjudicarle    que    el    declarante    Hernández  Díaz  se  refería  al señor  Cadena  Cuellar,  cuando  en  realidad  al que él se encontró en la carrera 11 con calle tercera en realidad  (sic)  fue a José Guillermo Reyes Pérez, quien    se    dirigió    hacia    el    norte    y    Cadena  se  dirigió  hacia  el sur por la  misma carrera 11”.   

A  continuación  alude  a  la versión de la  señora    María    Marleny   Arias   Aristizábal,  para   destacar   que   esta   testigo   hace  varias  precisiones,  entre  ellas,  que  el  señor Estanislao  Wilmar  Cadena  Cuellar, después de que sucedieron los  hechos,  se  desmontó  del  lado derecho del vehículo, le dio la vuelta por la  parte  trasera y se dirigió por la carrera 11 hacia el sur. Es decir, que éste  se  dirigió  más  hacia  el  sur,  mientras que Reyes  Pérez  se  dirigió  más  hacia  el  norte. También  afirma  que las veces que se asomó a la ventana solo observó a una persona por  fuera   de   la   camioneta,   refiriéndose  a  Reyes  Pérez.    

Sostiene que en la apreciación de esta prueba  se  presentó  también  un  error  por  parte  de  los  juzgadores,  porque  la  declarante  indica  con  toda  claridad  que el causante de la muerte del señor  Pineda   Martínez  fue  el  señor   José   Guillermo  Reyes  Pérez,   pero  el  Juzgado  y  el  Tribunal  le  adjudican  la  muerte  a  Cadena Cuellar.   

Después se refiere al protocolo de necropsia,  para  sostener  que  de  acuerdo  con  lo  declarado  por el señor José  Guillermo Reyes Pérez, el procesado  le  disparó  a  Edgar Pineda Martínez “estando  diametralmente  a  sus espaldas a pocos centímetros, en la  misma  calzada  en  igualdad  de  altura ya que los dos tanto el obitado como el  señor  Cadena Cuellar, tienen  la  misma  estatura,  siendo  esta declaración totalmente contradictoria con lo  certificado  por  Medicina  Legal en relación con la trayectoria dejada por las  balas  que  impactaron  en la humanidad de Edgar Pineda  Martínez.  Presentándose un error de apreciación de  hecho  por  parte del Tribunal como por el Juez de conocimiento en relación con  esta prueba ya que no se le dio mucho valor a la misma”.   

Sustentado en estas consideraciones, solicita  a la Sala revocar la sentencia impugnada.   

SE        CONSIDERA:   

Insistentemente  la Corte ha sostenido que el  recurso  de  casación  es un juicio lógico jurídico, orientado a demostrar la  existencia  de  errores  in iudicando o in procedendo en la sentencia de segundo  grado,   que   exige   el   cumplimiento   de  ciertas  exigencias  mínimas  de  fundamentación,  según  la  lógica  de  la  causal  que  se  aduzca, sin cuyo  concurso  no  resulta  posible  declarar  en forma la demanda para su estudio de  fondo,  de conformidad con lo previsto en el artículo 213 del estatuto procesal  penal.   

La demostración de un error in iudicando por  equivocaciones  en  la apreciación de las pruebas, implica varias precisiones y  desarrollos:   (i)   indicación  de  las  normas  sustanciales  violadas,  (ii)  señalamiento  de  la  prueba o pruebas sobre las cuales recayó el error, (iii)  indicación  de  la clase de error cometido, (iv) acreditación del error, y (v)  demostración  de  las implicaciones que el error tuvo en el sentido del fallo o  en la aplicación de sus consecuencias jurídicas.   

Los  errores  de  apreciación  probatoria se  agrupan  en  dos  categorías:  De  hecho y de derecho. Los de hecho son de tres  clases:  De  existencia, que  se  presenta  cuando el juzgador ignora una prueba que hace parte del proceso, o  se   apoya  en  una  que  no  existe.  De  identidad,  que  se  estructura  cuando el juzgador al apreciar la  prueba  distorsiona su contenido fáctico haciendo que diga lo que ella no dice.  Y  de  raciocinio, que surge  cuando  los  juzgadores  desconocen  las  reglas  de  la  sana  crítica  en  la  valoración  del mérito de las pruebas o en la construcción de las inferencias  lógicas.   

Los de derecho son de dos clases. De  legalidad,  que se presentan cuando el  juzgador  desconoce  las  normas  que regulan la formación o producción de las  pruebas,  como cuando otorga validez a un determinado medio porque considera que  cumple  las  exigencias de aducción, no llenándolas, o cuando le niega validez  porque   considera   que  no  las  cumple,  cumpliéndolas.  Y  de  convicción,  que  se configura cuando el  juzgador  desconoce  las  normas  que  tasan los medios de prueba, su valor o su  eficacia probatoria.   

La  acreditación  en concreto de cada uno de  estos  errores  implica,  por su parte, unos determinados desarrollos, según la  naturaleza  del  error  planteado.  Si propone, por ejemplo, error de identidad,  deberá  confrontar  lo  que  dice textualmente la prueba, con la lectura que de  ella  se hace en la sentencia, para mostrar que el juzgador alteró su texto por  adición,  supresión  o  tergiversación de su contenido fáctico. Y si propone  error  de  raciocinio, deberá indicar qué regla de la lógica, cuál principio  de  la  ciencia  o  cuál  máxima  de  experiencia fue ignorada o indebidamente  aplicada por los juzgadores de instancia.   

Finalmente,  el casacionista debe ocuparse de  demostrar  la  trascendencia  del  error denunciado, labor que implica hacer una  revaloración  de la prueba que sirvió de fundamento para proferir la decisión  impugnada,  con  prescindencia  del  error  cometido,  para  mostrar  que  de no  haberse   presentado  la equivocación, las conclusiones probatorias de los  fallos  y  las declaraciones jurídicas que de allí se derivaron, habrían sido  sustancialmente distintas.   

Hechas  estas  precisiones, no cuesta trabajo  advertir  que  la  demanda presentada por el defensor del procesado Estanislao  Wilmar Cadena Cuellar, incumple  la  mayor  parte  de  estas  exigencias de fundamentación, pues en ella nada se  dice  sobre  las  normas  sustanciales violadas, el sentido de la violación, la  clase   de   error   cometido,   su   configuración,   ni   su   trascendencia,  advirtiéndose,  en  su  lugar,  la  presentación  de  una  crítica  abierta y  subjetiva  a  la  valoración  que  los juzgadores hicieron de algunos medios de  prueba,  sin  norte  alguno,  ni  sujeción al rigor lógico argumentativo de la  casación.   

Por  no  reunir,  entonces,  las  exigencias  mínimas   de  claridad,  concreción  y  fundamentación  requeridas  para  ser  declarada  en  trámite,  se  inadmitirá la demanda, y se ordenará devolver el  proceso  al  Tribunal  de origen, no advirtiéndose violaciones a las garantías  fundamentales    que    la    Corte    esté    en    el   deber   de   proteger  oficiosamente.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada por el defensor de Estanislao  Wilmar    Cadena    Cuellar.       

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ               ALVARO  ORLANDO  P. PINZON            

MARINA        PULIDO        DE  BARON                 JORGE                                 L.                                QUINTERO  MILANES               

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                   JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

                                                                                        Impedido   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

1  Folios 238-246/1 y 115-128/2.   

2  Folios 3-13 del cuaderno del Tribunal.     

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